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Askapena cumplirá este otoño 25 años….lo celebraremos, como es debido, el 10 de Noviembre en Altsasu.

No recuerdo exactamente cuando fue la primera vez que tuve conocimiento de la existencia de la organización internacionalista Askapena. Aunque supongo que sería a través de carteles colocados en cualquier esquina de cualquier calle de Euskal Herria o quizás gracias a alguna de las txoznas que han sido instaladas en fiestas donde en nuestra inocencia e ignorancia nos preguntabamos de donde era esa bandera que no podíamos aún identificar o quienes eran esos que empuñaban armas o nos miraban fijamente desde retratos y fotografías mientras consumíamos un mojito.

Y es que Askapena siempre ha sido como una ventana abierta  a la que asomarse donde se abría un mundo nuevo de diferentes naciones, caras, luchas y siglas que a pesar de no ser vascas las sentíamos como de la casa, y las seguimos sintiendo. Más tarde también nos percatamos que Askapena no era simplemente una ventana donde observar sino un puente de doble dirección hacia ese otro mundo a través de las brigadas.

El internacionalismo, la solidaridad entre los pueblos, la conciencia de clase trabajadora mundial han sido piezas importantes a lo largo de las décadas y del proceso de liberación nacional y social vasco. Nos han traído aliento, enseñanzas, ejemplos, complicidad, amor y mucha ternura y nos ha dado también la oportunidad de poder devolverlo todo.

El internacionalismo es mucho más que el propio significado de la palabra. Es una luz que alumbra el camino de la revolución y que impide que te pierdas. Un faro luminoso que da perspectiva. No es simplemente un deber para los pueblos sino una necesidad. Y mucho más en el caso vasco donde el socialismo revolucionario ciertamente está en crisis de identidad y con episodios recientes nada alentadores.

En estos tiempos que en el contexto de Euskal Herria se habla tanto de comunidad internacional, se mira tanto a Europa y se espera no se sabe qué de ciertos estamentos, el internacionalismo cobra una importancia vital. No cabría engañarse. La mayoría de personalidades y sectores que han sido y están siendo prominentes y mediáticos en esta labor y cobertura internacional no están dispuestos a dar un paso adelante. Su  objetivo prioritario ha sido sacar a Euskadi Ta Askatasuna de la ecuación del conflicto, entendiendo a Euskadi Ta Askatasuna como un peligro evidente hacia el ordenamiento y estabilidad capitalista europea (y española/francesa). De Europa y sus instituciones dirigidas por el capital y la OTAN poco se puede esperar.

Donde habrá que buscar la ayuda real, eficaz y decisoria es en la solidaridad internacionalista, en los pueblos en lucha, en los estados amigos, en el movimiento contestatario internacional. Los amigos de siempre y los que están por venir. Esa es parte de nuestra fuerza histórica y la fuerza que necesitamos verdaderamente. La gente que nos quiere y la gente que queremos. Ahora y siempre. Y muy pocos de ellos llevan corbatas y  viajan en limousine. Ellos son capaces de hacer la presión que junto a la lucha del pueblo vasco abra nuevas brechas de cara al futuro. Y ellos son la fuente inagotable donde contrastar sabiduría y experiencia revolucionaria. El pueblo vasco también tiene mucho que aportar en viejas y nuevas luchas que aparecen a lo largo y ancho del planeta.

Porque el internacionalismo vasco es un tesoro necesario e imprescindible. 25 urte … ta segi aurrera!

“No hay fronteras en esta lucha a muerte, no podemos permanecer indiferentes frente a lo que ocurre en cualquier parte del mundo, una victoria de cualquier país sobre el imperialismo es una victoria nuestra, así como la derrota de una nación cualquiera es una derrota para todos.” Che Guevara.
Luchó por la liberación de un pueblo en el cual no nació y luego cayó combatiendo en Bolivia, dejando atrás todos sus cargos, familia y la Cuba revolucionaria

“En la siguiente invasión ya no quiso refugiarse otra vez en una cueva, sino que se escondió con unos compas de seguridad, en un lugar recóndito. El último día de la invasión, una patrulla enemiga empezó a peinar el lugar. Un cojo no tenía posibilidad de salir vivo de ahí. Insultó a los compas para que se salvaran a sí mismos y se quedó solo.”
La última granada de Pakito Arriaran


8 erantzun “Askapena” postean

  1. No me acuerdo del año exacto pero sería cerca de 1988 cuando Askapena nació como escisión de Komite Internazionalistak. Es la época en la que nacieron todas las organizaciones sectoriales de la Izquierda Abertzale como distintivas, en un proceso de divergencia con los “txino-troskos” (LKI-EMK, más tarde Zutik) y grupos autónomos.

    Eguzki se separó de Eki y Koordinadora Ecologista (ahora Ekologistak Martxan, creo), en este caso la IA mantuvo control de la marca original, y hubo otras divisiones sectarias cuyos detalles no recuerdo bien. Si no recuerdo mal, fue un “golpe de timón” con vistas a las negociaciones de Argel, de cara a lo que llamaban “cerrar filas” (y yo siempre he llamado “sectarismo” divisionista – que a veces igual es inevitable pero en aquel momento parecía caprichoso e injustificado).

    Mucho ha llovido desde entonces pero siempre he pensado que pasarse de dogmático y exclusivista como entonces no está bien: los movimientos sociales debieran ser lo más amplios y plurales posibles y tener dinámicas autónomas de ámbito (mayormente) sectorial.

    • Te equivocas Maju, Eguzki no se separo de EKI, fue todo lo contrario, Eguzki había nacido como proyecto común y confluencia ecologista pero los txinos fragmentaron la organización y dieron lugar a las escisión EKI.

      El Movimiento Ecologista Vasco nació a finales de la década de los setenta para impedir la construcción de la central nuclear de Lemoiz. La construcción de dicha central comenzó a fraguarse en 1974 y la lucha antinuclear de ese año fue el embrión de un movimiento social que no conoció parangon en la lucha ni de Euskal Herria ni de Europa.

      1976 fue el año de la consolidación del movimiento antinuclear, en concreto contra la central prevista en Lemoiz. En mayo había sido presentada la Comisión de Defensa de una Costa No Nuclear formada por diversas asociaciones de vecinos y colectivos de arquitectos, economistas y abogados. La primera manifestación contra el proyecto de Lemoiz se produciría el 29 de agosto de ese año, con una marcha de Plenzia a Gorliz que congregaría a 50.000 personas.

      En el verano de 1977 se celebraron en Bilbo las dos mayores manifestaciones jamás habidas hasta entonces en Euskal Herria. Las protestas tuvieron como origen la desaprobación de la proyectada central nuclear de Lemoiz, el 14 de julio, y la amnistía, el 2 de setiembre. A comienzos del año siguiente, David Alvarez Peña murió como consecuencia de la heridas producidas en enfrentamiento con la Guardia Civil en el ataque de un comando a las instalaciones de la Central Nuclear de Lemoiz el 18 de diciembre de 1977.

      Sin embargo, las obras de la Central Nuclear en la cala de Basordas en Lemoiz, continuaban aceleradamente a pesar de las protestas ciudadanas y la multitud de iniciativas populares que en los últimos meses se venían desarrollando. Muchos de los nuevos Ayuntamientos también se irían sumando, institucionalmente, al rechazo del proyecto. Dentro del movimiento popular, el empuje de las Asociaciones de Vecinos de los años anteriores había dejado paso a los Comités Antinucleares, verdadero centro organizativo de la lucha contra la nuclearización de Euskal Herria.

      En los primeros meses de 1978 la mayoría de los pueblos y barrios de Hegoalde contaban con algún grupo antinuclear en activo. Esta constatación significaba, por otro lado, que la energía nuclear, sus implicaciones e incluso el modelo de sociedad derivada de ella, pasaban a ser el eje de numerosos debates y actividades ciudadanas. Los muros y paredes estaban repletos de pintadas y dibujos alegóricos contra las centrales nucleares.

      Tras más de un año de decenas de manifestaciones, la mayoría de ellas reprimidas por la policía, el 2 de junio de 1979 los grupos ecologistas convocaron a una concentración en Tutera, coincidiendo con el día internacional contra la Energía Nuclear. La respuesta a la manifestación pacífica fue una brutal carga de la Guardia Civil. En una de esas agresiones uno de los guardia civiles mató a una joven militante antinuclear, donostiarra, llamada Gladis del Estal. Al anochecer de ese día ya se produjeron manifestaciones de protesta contra Iberduero y la actuación de la Guardia Civil y en los días siguientes una huelga general en el conjunto de Hegoalde.

      El anuncio de Pedro Areitio, presidente del consejo de Administración de Iberduero, de que en marzo de 1981 el primer reactor de Lemoiz entraría en funcionamiento, provocó una aceleración en las actividades antinucleares. Los Comités ultimaban una campaña de desobediencia civil mientras el reactor dañado en la explosión de marzo de 1979 fue reparado en Estados Unidos. El barco Covandonga que transportaba el reactor tuvo que desistir de descargar su lastre en Bilbo y Burdeos ante la negativa de los trabajadores portuarios a hacerlo. Finalmente el reactor fue trasladado a tierra, en Santander, tras ser cambiado a otro navío, el Norteña III, en medio de fuertes medidas de seguridad.

      En verano del mismo año, diversas columnas realizaron una marcha contra el proyecto de Lemoiz. En esta línea de actividad la respuesta popular alcanzaba grandes cotas de integración y firmeza, con nuevos e imaginativos métodos de rechazo, entre ellos los apagones colectivos o la objeción al pago de facturas eléctricas. Paralelamente a la actividad antinuclear la intransigencia de Iberduero elevaba sus cotas. La Guardia Civil aportó al contencioso un nuevo toque represivo: a la mayoría de los manifestantes antinucleares les era aplicada la Ley Antiterrorista que, en teoría, estaba diseñada exclusivamente a los militantes de organizaciones armadas.

      El segundo semestre de 1980 estuvo condicionado por los rumores sobre la llegada del uranio necesario para la Central. El 7 de noviembre, decenas de hombres y mujeres del mundo de la cultura vasca suscribieron un manifiesto señalando que «ni Iberduero, ni la Administración central pueden negar a un pueblo que decida su propio destino. Exigimos que el uranio no entre en Euskadi». Días después el Gobierno de Suárez hacía pública la autorización para el almacenaje del uranio.

      Las perspectivas de que Lemoiz entrase en funcionamiento a pesar de las movilizaciones en su contra hicieron que el PNV, hasta entonces partidario de la energía nuclear aunque sin señalarlo nítidamente, se lanzase en la defensa abierta del proyecto de Lemoiz. En Madrid, Iberduero señalaba que «la administración que nos empujó a construir la Central debe ser coherente y asumir las responsabilidades. Lemoiz es más una cuestión de Estado que de Iberduero». Cuando el nuevo Parlamento Vascongado apruebó por mayoría una proposición para que se celebre un referéndum sobre Lemoiz, tanto la prensa madrileña como el presidente Suárez recordaron que la política energética del Estado español era exclusiva potestad del Gobierno central.

      La política de hechos consumados que pretendía aplicar la Administración junto a la dureza de Iberduero en sus posiciones provocaron un fuerte debate en el seno de los Comités Antinucleares. De esta forma, y para abordar la que se suponía última fase de la protesta, los Comités centrarían, a partir de primeros de 1981, sus campañas bajo el lema «Lemoiz Apurtu».

      El 29 de enero de 1981, en medio de una fuerte campaña del PNV en favor de la energía nuclear, ETA secuestró a José María Ryan Estrada, ingeniero jefe de explotación de la Central Nuclear de Lemoiz y futuro director técnico de la misma. El arresto de Ryan suponía la culminación de una ofensiva de ETA contra el proyecto de Lemoiz. Quedaban pues pocas semanas para que el proyecto nuclear fuera irreversible. El día 5 de febrero, doscientos técnicos de Iberduero habían elegido ya su sucesor al frente de la Central Nuclear aunque José María Ryan seguía aún con vida, y después de siete días sin que ni familia, ni políticos entrasen en contacto con ETA, Ryan apareció muerto. Simultáneamente Pepe Barros, militante de ETA, moría en Tutera al hacerle explosión un artefacto que estaba manipulando para colocar en la estación eléctrica de FENSA, filial de Iberduero.

      El 5 de mayo de 1982, mientras en Gasteiz se firmaba la constitución de la Sociedad de Gestión de Lemóniz, ETA ejecutó a Angel Pascual Múgica, futuro director ejecutivo de la central de Lemoiz, y eso significó el golpe de gracia para el proyecto Lemoiz pues Iberduero ya no fue capaz de encontrar a mas ingenieros que quisieran dirigir la central de Lemoiz. El 12 de mayo de 1982, el Consejo de Administración de Iberduero suspendíó provisionalmente los contratos de ejecución de la obra.

      En octubre de 1983, ya con Gobierno del PSOE, el Consejo de Ministros, después de constatar que las previsiones de necesidades energéticas para la siguiente década estaban infladas interesadamente, decidió una moratoria para varias centrales nucleares entre las que se hallaba la de Lemoiz. En 1988 el Gobierno de Madrid volvió a renovar la moratoria sobre Lemoiz para el 3 de junio de 1994 cerrar definitivamente el monstruo nuclear que jamás había llegado a funcionar.

      En julio de 1987 surgió un nuevo organismo proveniente de los Comites Antinucleares que con el proyecto de Lemoiz ya paralizado vieron la necesidad de ampliar la lucha ecologista otras problemáticas. Se propuso la creación de una “organización paraguas” que albergara en su seno al máximo posible de personas y grupos comprometidos con la lucha ecologista, que entroncara con del movimiento de liberación nacional y social de Euskal Herria. De ahi nació EGUZKI, pero duró poco como proyecto común y confluencia ecologista ya que tras 14 meses de actividad unitaria los txinos fragmentaron la organización y dieron lugar a las escisión EKI.

      En 1998 los txinos del Estado español crearon Ecologistas en Acción y los txinos vascos disolvieron EKI y crearon la sucursal de Ecologistas en Acción en Euskal Herria y la llamaron Ekologistak Martxan

      • Con respecto a tu aportación sobre el ejemplar movimiento antinuclear vasco.

        No se puede reducir toda la historia del movimiento ecologista vasco sólo a lo antinuclear. Euskal Herria fue también pionera en la creación de grupos ambientalistas y de lo que se ha conocido como “conservacionistas”, aunque esto no figure en los manuales “oficiales” de algunos por que eran bastante autónomos con respecto a la I.A. Tampoco se destacaron por ser muy combativos, pero su aportación a la caracterización del movimiento ecologista actual es inegable.

        Sin quitarles malicia a los “txinos”, también hay que decir que por parte de la Izquierda abertzale mas hegemónica, tradicionalmente no ha habido mucha cintura política con los compañeros de viaje y la autonomía del movimiento popular.Se ha confundido el hacer dirección con el dirigismo más obtuso. El que tiene la hegemonía y la fuerza muchas veces es el que debe ceder un poco para liderar la diversidad. La escisión eguzki Eki fue más un fracaso para Eguzki que para Eki, y que decir para el conjunto del ecologismo vasco que a través de los diferentes “encuentros ecologistas vascos” había creado una potente coordinadora, eso sí, variopinta.

        • No pretendia reducir la historia del movimiento ecologista vasco a la cuestión antinuclear, lo que pretendía era dejar claro de donde viene Eguzki, de donde salió EKI y la trayectoria de cada uno.

          Por otra parte aunque el movimiento ecologista vasco trabaja muchas mas cuestiones que la lucha antinuclear, lo cierto es que surgió por esa causa.

  2. Entonces maju,lo de ahora tb te parecerá mal,no? Autodisolución de EKIN, de Gestoras pro amnistia (ahora es Herrira,esperando que alguna vez tb sean amnistía) de Segi, etc…Y todos a las ordenes de Sortu…

    • Comparto tu lectura en cierto modo.Lo que podía haber sido un proceso popular se está convirtiendo cada día más en dirigismo total, donde importa más colocar a gente de confianza de algunos-as que promover la participación. Quien nos iba decir que ibamos a coger esos vicios tan pronto…
      Aun así, este posts versa sobre askapena y creo que nuestras aportaciones deberían ir encaminadas hacia la labor, el sentido, la importancia… de esta organización. En mi caso, si antes la consideraba importante, ahora más que imprescindible.
      Algunos nos resistimos a que el internacionalismo se convierta en mera diplomacia, que es lo que puede pasar (o ya está pasando) en organizaciones de la I.A. oficial. Nos resistimos a esto, porque no creemos posible una liberación de nuestro pueblo sino es desde la solidaridad con otros, desde la lucha contra el imperalismo etc… en definitiva, en este caso desde el internacionalismo (en otros será el feminismo, el euskara…). Aquí entra el valor de askapena, pero ese valor se lo tendremos que dar nosotros y nosotras, ya que no vendrá desde fuera.
      Acabo con un abrazo muy fuerte a toda esa militancia de askapena que ha puesto la piel para que estos 25 años hayan sido posible, para que hoy en día askapena sea una realidad consolidada. Como dijo la actual entrada, lortuko dugu!!!

  3. La interpretación, o propaganda de Maju00 es falsa.

    Han sido las corrientes españolistas del movimiento popular vasco, desde la escisión de Kumunistak de ETA (ese es el modelo, la marca y la cara, con ese impresentable de Patxi Iturrioz a la cabeza), que han intentado dirigir todo lo que podía pillar. El ejemplo de los Comités Antinuclerares, de donde surge Eguzki, y luego Eki, es modélico.
    Lo que la IV Internacional, en el estado español dirigida por estatalistas, o españolistas, dedicó todos sus esfuerzos para asesorar y condicionar e los MCE (EMK, como variable vascongada, que ya tenían en Nafarroa Alta su pequeña secta españolista, Batzarre,-) y luego los ‘troskos’ algo más coherentes llamados LKI (también salidos de una escisión de ETA, la 6ª, siguiendo precisamente el modelo sectario ya señalado, típico desde luego de la IV Internacional), es lo que se ha manifestado también en estos casos.

    Es desde siempre la lucha de las izquierdas españolas para intentar reconducir a los insurgentes libertarios y comunistas vascos bajo el redil del estado, con el famoso cuento de la clase obrera española, que sabemos que no existe, porqué somos naciones diferentes; en un estado centralista, fascista, atrasado, vaticano y borbónico además.

    Podríamos hablar mucho más, de estos intentos de falsificación españolista, también ahora que muchos de ellos se han camuflado, o han vuelto, a la izquierda abertzale. Hay montones. ¿Positivo o negativo?
    Ya lo dirá la historia, cuando seremos libres de verdad de la pesadilla española. Y francesa, por supuesto, que ahí hay mucha tela marinera de jacobinos de izquierdas, ver los NPA y colegas, ex- Ligue, etc. es decir: más de lo mismo.
    Vaya morro, escribir de sectarios de esta manera.
    Koxme

  4. Nere postekin loturak: Euskal manifestu internazionalista « Borroka Garaia da!

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