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El otro día me preguntaron a ver si creía que el modelo de gestión de PNV-PSOE-PP había fracasado. Contesté a bote pronto y rápidamente que sí, más pensando en el modelo capitalista como un fracaso a escala mundial para la inmensa mayoría de la población que no tiene otro horizonte más que la miseria y el caos. Bien, posiblemente fue una respuesta basada más en un deseo que en la realidad. La realidad indica que el triunfo del capitalismo ha sido arrollador y por doble partida. Tanto para cebar a esa minoría capitalista dándole unas cotas de control abrumador y por otra parte, esa terrible capacidad de “hacer creer” a la sociedad que no existen ningún tipo de alternativas y en el caso de haberlas el capitalismo sería la “menos mala”.

Llegados a este punto, se podría decir que el capitalismo es un sistema altamente sofisticado y que ha sabido sintetizar la experiencia de siglos de opresión. De la capacidad de esas alternativas para sublevarse no hay dudas, harina de otro costal sería su capacidad para asentarse. Y es que hablando en plata, el proyecto socialista, salvo honrosas y escasas excepciones ha sido incapaz de mantener el pulso dejando vía libre a la expansión del capitalismo. Más incluso que una derrota material ha sido sobre todo una derrota espiritual. Los valores burgueses son acogidos por todas las clases sociales. Euskal Herria no es una excepción y pese a que en diversos apartados hay una latente resistencia y ciertamente datos que indican que existen unas bases amplias para empezar a dar la vuelta a la tortilla, el caso es que el sistema es visto como un todo-poderoso que puede ser atacado pero poco más.

Digámoslo claro, el modelo de gestión de UPN-PNV-PSOE-PP es un éxito. Y lo es, no simplemente porque a lo largo de las décadas han sabido mantenerse en el poder y gestionar en baremos capitalistas el propio capitalismo (no hay mucho espacio para otra cosa), además con un fuerte apoyo popular, sino porque han forzado a la alternativa a colocarse a la defensiva y tratar de ganar la batalla de la eficacia gestora aunque sea en baremos diferentes. Eso imposibilita en gran parte el cambio de sistema y sitúa las reivindicaciones de máximos en un posibilismo que lo reduce a la búsqueda de un capitalismo de rostro amable, cuando no, en una mera resistencia y discurso del NO pero sin aportar ningún SI. ¿Cómo aportar una alternativa al sistema y no a la mera gestión de éste o a la mera lucha contra él?. Esa es una de las incógnitas aún no resueltas. Y no por falta de definición: (Estado socialista vasco), sino por algún motivo que bloquea el boceto de una teoría socialista vasca de carácter revolucionario que partiendo de la experiencia de la lucha generada en décadas y la propia historia, cultura e idiosincracia vasca vaya dibujando el plano de la democracia socialista para Euskal Herria. Si a eso añadimos la falta de un diseño estratégico global de la lucha de clases, lo cual hace no generar un avance integral en toda Euskal Herria cuando se producen avances sectoriales, sino que se quedan como luchas inconexas con el resto de dinámicas y no ayudan a alimentar en toda Euskal Herria una línea de trabajo concreto, coordinado y organizado, ahí tenemos en mi opinión el nudo bien señalado.

Se podría alegar que la lucha de clases en Euskal Herria toma la forma de liberación nacional. Siendo esto correcto y teniendo en cuenta que las necesidades de un proceso de liberación nacional con uno de liberación social difieren sobre todo en los sujetos motores y alianzas, eso no debería impedir ni ser óbice para desplegar también una estrategia socialista en clave de ofensiva con el capital con el que se cuenta. No se alcanzará la independencia si el proceso socialista no genera ciertas condiciones necesarias debido a la naturaleza capitalista de los estados español y francés junto con los lazos que tiene con la oligarquía vasca y capas de la burguesía autóctona. Eso hace que el avance hacia el Estado vasco tiene que tener el motor construido desde abajo y la izquierda, de lo contrario no se aceleran las contradicciones de cara a una ruptura. ¿Qué significa todo esto?. Que las probabilidades de alcanzar la independencia en el caso vasco están íntimamente ligadas a la capacidad con la que pueda quedar erosionado el sistema capitalista y se avancen en los esquemas del nuevo Estado tanto a nivel nacional como social, lo cual como efecto colateral también traerá la sacudida dentro de la esfera de influencia social del regionalismo, especialmente del PNV. No, el PNV como partido difícilmente apostará con todas sus consecuencias por la liberación nacional hasta que se radicalizen las contradicciones de clase en su seno. Por mucho que se intente desde el lado nacional apenas funcionará como ha sido comprobado hasta ahora.

Para todo esto, va a hacer falta algo más que una gestión diferente a lo conocido hasta ahora y simplemente desde las instituciones se hará imposible un cambio real y encaminado hacia la independencia y el socialismo, si no va acompañado por una alternativa integral dispuesta a desplegarse, empezando por los barrios y pueblos, desde la calle, en las fábricas, en los centros de enseñanza y en todos los espacios liberados de poder popular existentes y que se harán necesarios de crear en el futuro y en todos sus frentes y niveles, elevando un poder dual enfrentado al estado que le luche la hegemonía hasta que casque lo viejo y se abra paso el nuevo sistema. Y para que casque lo viejo, obviamente nunca se puede olvidar tampoco la lucha frontal contra éste.

16 erantzun “Pro-sistema sí” postean

  1. Pienso que a este análisis le falta una perspectiva histórica: un sistema no es exitoso o fracasado siempre, sino a veces, según como sople el viento por así decirlo. Por tanto hacer un análisis basándonos “sólo” en el éxito del Capitalismo en los últimos 60 años (con puntuales excepciones) es por un lado muy comprensible y por otro lado totalmente obsoleto.

    A veces parece que tú también estás con el pie cambiado: cuando la lucha de clases se agudiza, cuando el Capital deja de ser capaz de ofrecer bienestar y paz social, decir que el sistema Capitalista es un éxito ahora mismo es falso: está haciendo aguas por los cuatro costados. Era un éxito hasta hace unos pocos años pero ahora sólo vive de la inercia.

    Quizá se recupere (creo que no porque hay condicionantes ecológicos que no se pueden rebasar y a los que el Capitalismo, un sistema depredador no puede dar respuesta adecuada) o quizá no (lo más probable). Y si no se recupera, entonces habrá que articular una alternativa o extinguirse.

    Y la única alternativa posible es el socialismo, un socialismo muy distinto al ejemplo soviético en muchas cosas, especialmente en los ámbitos de ecología, derechos humanos y democracia participativa real, pero socialismo por necesidad.

    En EH nos ha pillado todo esto al parecer con el pie cambiado y la mirada atrás en vez de adelante pero nos convendría retomar el ritmo porque, creo, será siempre mejor está en la vanguardia de la nueva ola revolucionaria (ya en marcha pero que se ha de acrecentar muy mucho en los próximos años, no décadas ya sino años) que estar en la retaguardia y quedarse atrás.

  2. Bizitza osoa daramat errepikatzen aberats eta boteretsuek irabazi dutela baino, ia beti irabazi izan dutela. Historia osoan zehar. Dei ezazu tribalismo, feudalismo, monarkia, neoliberalismo… aberatsa irabazle, eta irabazlea beraz aberats. Per secula seculorum.

    Kapitalistek ez dute irabazi, kapitalistak indibidualistak dira, eta ez daude elkarrekin. Beraien artean ere jan egiten dira gehienetan. INDIBIDUALISMOAK, kontzeptu bezela irabazi du. Gizarte osoa historikoki indibidualismora jo du, eta gehiengoaren ongizatea bermatzea inoiz ez da egoki ikusi.

    Beraz nola egin, konkretuki Euskal Herrian iraultzarik (kulturala, politikoa, ekonomikoa, soziala…) jendea bere zilborrera begira bada? Zenbat aldiz egon beharko dute 4 katu iraultzailek indibidualista itsaso bati irabazi nahian?

    Independentista eta iraultzaileek ez dute oro har gaizki jokatu, guztia ez da gure errua (autokritika beharrezkoa den arren eta blablabla…), beti ibiliko gara hanka sartzen berez galtzen bagoaz. Beraz zer esan dezaket? Aurrera bolie.

    Brainstorming guzti honek ez dit ideia taktiko gehiegirik ematen. Bai agian estrategiko-filosofikoa… Militantziak beti izan behar du GIZARTE OSORAKO eredu, eta “yo ya he hecho suficiente” bezelako portaerak guztiz debekatuak egon beharko lukete.

  3. Si, individuos, los capitalistas, pero con intereses amancomunados, que se expresan en varias franjas de la clase propietaria (financieros, latifundistas, industriales, del conocimiento, etc.), a veces con fuertes contradicciones, pero siempre unidos en su lucha de clase contra los proletariados mundiales.

    Entonces, reconocemos ahora que forman un conjunto de intereses globales, una clase con todas sus formas estatales (y nacionales, como para PNV o CIU), de capitalismo liberista o de estado (China), y que siguen, declaran o aplican su lucha de clase. Como vemos ahora en el frente europeo, donde quieren reducirnos a los niveles de malestar del siglo XIX.

    Una lucha de clases global, entonces, bajo todas sus formas nacionales, POR SUPUESTO, donde artículos u opiniones como esta no servirán nunca, hasta cuando no se pongan precisamente en un plano global, de solidaridad de todas las formaciones nacionales de clase obrera, de todos los proletariados bioregionales, prosumers y oprimidos de la Tierra.

    Desde Euskal Herria, y solo con las fuerzas sociales de Euskal Herria, el fracaso de estas ilusiones socialistas, o comunistas, está garantizado.

  4. “El PNV como partido difícilmente apostará con todas sus consecuencias por la liberación nacional hasta que se radicalizen las contradicciones de clase en su seno. Por mucho que se intente desde el lado nacional apenas funcionará como ha sido comprobado hasta ahora.”

    Nondik ateratzen duzu hori? Eskertuko nuke azalpenen bat.

    Berdin beste honekin:

    “las probabilidades de alcanzar la independencia en el caso vasco están íntimamente ligadas a la capacidad con la que pueda quedar erosionado el sistema capitalista”

    • Cierto, Xabier: esa parte suena un poco rara. Sobre todo lo de las contradicciones de clase “en el seno” del PNV? El PNV es un partido burgués con todas las de la ley: su única contradicción de clase está fuera del partido. Similarmente no existen contradicciones de clase significativas “dentro” de los partidos obreros genuinos (sólo cuando se convierten en interclasistas, lo que es su ruina invariablemente) sino que estas están fuera: en la sociedad, la economía, las fábricas y las calles.

      Sin embargo si que estoy más o menos de acuerdo que, debido a la alineación de los estados español y francés en el Imperio Capitalista por antonomasia (NATOplus) la independencia nacional de EH está probablemente ligada a la ruptura del sistema Capitalista en sí, al menos en Europa Occidental. No es estrictamente necesario pero esto no es el Reino Unido, dispuesto a conceder la autodeterminación al Ulster y a Escocia. Si España/Francia conceden, será porque no les queda más remedio y eso es muchísimo más probable que ocurra en un contexto revolucionario como el que se está gestando.

    • Aupa xabi, (..) hasta que se radicalizen las contradicciones de clase en su seno.(…) Quizás no ha sido exacto lo de “en su seno” pero me refería a toda la esfera de influencia política, social y de base que pueda reprensentar más o menos el PNV. Creo que la inclinación hacia el independentismo desde esa esfera social está íntimamente relacionada con su posicionamiento social. Por ejemplo, ELA que reprensentaba el sector más obrero o de clase trabajadora de esa esfera, según ha incidido en posturas sociales ha quebrado con el PNV, de EA se podría decir algo parecido, su movimiento hacia la socialdemocracia le ha alejado del PNV. Es decir, el sector más burgués del PNV se afana en posturas autonomistas y según se tiende a ir hacia la izquierda, según la relación con la clase trabajadora, el eje nacional se inclina mas a posturas independentistas. Así lo veo yo.

  5. La independencia real de los pueblos colonizados está sujeta siempre al hundimiento del sistema en el que se ven sometidos,en este caso el capitalismo.El partido burgués de corte nacionalista como puede ser el PNV será siempre eso,un partido burgués, no van a modificar su status,son capitalistas.Carecen de principios libertarios,no creo que haya contradicción de clases en su dinámica, sino más bien giros oportunistas.En realidad, ¿se puede alcanzar la independencia real de un pueblo “cobijándose” en un sistema capitalista?, supongo que esto es una gran contradicción; se seguiría dependiendo del peor de los enemigos,el máximo opresor,el mercado devorador y asesino del imperio capitalista.

  6. Xurxo, Maju, yo también creía firmemente que independencia y socialismo vendrían de la mano. Ni independencia sin socialismo, ni viceversa. Ya no lo veo así. Los cambios que se han producido desde que se acabó el mundo bipolar que conocimos hasta el hundimiento de la Unión Soviética han sido tales que hoy en día si que veo factible conseguir la independencia sin que venga acompañada del socialismo.

    Eso sí, sigo opinando lo mismo de siempre respecto a que sin independencia Euskal Herria nunca será socialista. Y ahí está el quid de la cuestión. ¿Qué debe hacer quien desea ardientemente una Euskal Herria independiente y socialista ante la disyuntiva de que la posibilidad que se nos aparezca ante nuestras narices sea la de conseguir una Euskal Herria independiente y capitalista?

    Mi respuesta es ayudar cuanto pueda en lograr ese objetivo porque eso hará que gane prestigio ante el pueblo para la siguiente etapa que será la de la construcción del socialismo. Cuanto más claro deje que, en lugar de hacerle ascos a esa posibilidad, hace todo lo posible para que se materialice, tanta más credibilidad tendrá para abordar con garantías de éxito la construcción del socialismo.

    A mi modo de ver, la pregunta que hay que responder cuanto antes es si conseguir que Euskal Herria sea independiente aunque capitalista va a ayudar o no en la construcción del socialismo. Porque creo que esa posibilidad sí se va a presentar al reunir Euskal Herria las condiciones para ser un estado capitalista bien viable.

    He pedido en múltiples ocasiones en euskara a quienes consideran que esa independencia en el seno del capitalismo no va a ayudar sino entorpecer la construcción del socialismo que me expliquen sus razones. Aún estoy esperando que me responda alguien. A ver si en castellano tengo más suerte.

    • Yo no lo veo en esos términos porque entiendo que es prácticamente imposible obtener la independencia para EH (o para Catalunya) sin que los cimientos mismos del sistema se tambaleen y mucho; y no sólo del sistema español o hispano-francés sino del sistema internacional del que estos dos estados forman parte: la OTAN o Imperio Norteamericano (o neo-Europeo o como quieras llamarlo).

      No se trata tanto de conseguir el socialismo como que el sistema haga quiebra y las ventanas se abran a nuevas oportunidades, lo mismo que ocurrió en Europa del Este hace unos 20 años. Eso no quiere decir que no quiera el socialismo sino que su consecución no es el quid de la cuestión para lograr la independencia vasca (o al menos tener una oportunidad decente de lograrla) sino la crisis profunda.

      La crisis también es una ventana de oportunidad para la consecución del socialismo pero las dos cosas pueden ir por separado y en cualquier caso el socialismo sólo lo veo viable en un marco más amplio que Euskal Herria, léase Europa o una parte de ella. Si no hay proceso revolucionario en el resto de Europa, no creo que en EH sólo podamos lograrlo en plan “Cuba”. Y tampoco creo que sea realizable en cualquier otro marco de corte nacional, aunque sea del tamaño de Francia, la revolución en Europa debe ser continental – ya sé que hay mucha gente que piensa en términos nacionales y que hay barreras inmensas (culturales, lingüísticas y políticas) para la coordinación internacional en Europa, pero es que hoy día no hay más. Por supuesto puede haber momentos y procesos nacionales, estatales, locales, etc. pero en general debe ser algo más amplio para que pueda triunfar con cierta solidez.

      O sea que, tal y como yo lo veo son dos procesos que están ligados por el fenómeno de la crisis y de la dimensión que esta debe adoptar (cuando menos gran parte de Europa Occidental, como de hecho ocurre ahora de forma cada vez más seria y amenazadora) pero los dos resultados son en cierto grado independientes y de ámbito parcialmente distinto: para conseguir la independencia de Hego Euskal Herria basta con que España colapse, para conseguir el Socialismo hace falta que el colapso sea más amplio: de ámbito Europeo.

      Pero bueno, estamos experimentando los dos, así que las puertas están cada vez más abiertas para ambos objetivos.

      • Completamente de acuerdo contigo respecto a la construcción del socialismo, Maju: “el socialismo sólo lo veo viable en un marco más amplio que Euskal Herria, léase Europa o una parte de ella. Si no hay proceso revolucionario en el resto de Europa, no creo que en EH sólo podamos lograrlo en plan “Cuba”.

        En cuanto a la independencia, necesito que me aclares una cuestión. Afirmas que “es prácticamente imposible obtener la independencia para EH (o para Catalunya) sin que los cimientos mismos del sistema se tambaleen y mucho; y no sólo del sistema español o hispano-francés sino del sistema internacional del que estos dos estados forman parte: la OTAN o Imperio Norteamericano (o neo-Europeo o como quieras llamarlo).”

        En el caso de Flandria, ¿ves también necesarias esas condiciones para que obtenga su independencia?

        • Para empezar creo que me expliqué confusamente respecto a esto en el comentario anterior: por un lado decía que “sólo” hace falta que España, como estado, colapse y en otro párrafo que esto solo puede ocurrir dentro de cierto de grado de colapso del “Imperio Occidental” (OTAN+). La verdad es que esto refleja mi propia confusión respecto a que grado de protección la OTAN da a España (o a Turquía, que es un caso mucho más similar que el belga o británico) frente a “sus” movimientos secesionistas. Aunque oficialmente la OTAN, etc. no ofrecen protección alguna frente a la secesión de territorios, en la práctica sí que la dan, por ejemplo en arropo diplomático y económico o recursos militares de todo tipo.

          Cabría esperar que una independencia unilateral (no pactada) de EH o de Catalunya, sería recibida con hostilidad por los demás miembros de la OTAN y la UE (con alguna excepción puntual quizá?)

          Me preguntas por el caso de Flandes, o podría ser el de Escocia también. Creo que son situaciones muy diferentes, como diferentes son el proceso irlandés y el vasco. Lamentablemente la actitud del Estado español (y del francés tb.) respecto al derecho de autodeterminación de los pueblos encerrados en sus fronteras estatales es de absoluta hostilidad, mientras que en Bélgica o Gran Bretaña se ha llegado una situación de aceptación del derecho democrático de autodeterminación.

          En realidad España se parece mucho más a Turquía en este aspecto: el Pueblo Kurdo puede querer negociar pero el Estado turco se niega en redondo más allá de concesiones simbólicas. Cierto que el Estado español ha llegado a tener un sistema más descentralizado que el turco o el francés pero, aparte de eso, la actitud general es de jacobinismo extremo.

          Mientras tanto Flandes o Escocia pueden obtener la independencia o el grado que deseen de autogobierno con casi total normalidad. Ojalá me equivoque y evolucionemos rápido hacia las tendencias de respeto a los derechos de los pueblos que parecen dominar en Europa Noroeste pero no me parece que sea el caso para nada: el pueblo-nación español (neo-castellano) y sobre todo sus articulaciones políticas (estado, ejército, partido único bicéfalo PP-PSOE, etc.) puede imponer sus condiciones tanto en el marco legal vigente como por las armas y no parece que pierdan nada por no hacer concesiones. Hacerles cambiar de actitud requeriría mucho más que simplemente mostrar que es el deseo de los pueblos-nación catalán y/o vasco (o gallego, etc. si y cuando acumularan fuerzas nacionalistas suficientes), hace falta que sepan que, si no conceden, pierden algo.

          Por ejemplo si pudiéramos sabotear su economía (incluso de forma noviolenta, p.e. cerrando puertos y carreteras con protestas continuadas), entonces sí que estaríamos en posición de negociar. Solamente dejándonos ver en las calles o en las urnas no es suficiente, hay que forzar su mano.

          Eso parece más fácil en la medida en que estén débiles, claro.

          • Aclarado, Maju. Muchas gracias.
            Creo que soy bastante más optimista que tú en cuanto a que se dé esa evolución «hacia las tendencias de respeto a los derechos de los pueblos que parecen dominar en Europa Noroeste».

            La estrategia que cada uno defiende de cara al futuro depende muy mucho de ese análisis de cómo pueden evolucionar las cosas al respecto. De todos modos, coincido contigo en la valoración final que haces. En lo único que discrepo abiertamente es en el “incluso” de «incluso de forma noviolenta». Ya expliqué en euskara en otro post por qué no le veo porvenir práctico a los medios violentos:

            http://borrokagaraia.wordpress.com/2012/09/02/continuando-las-multiples-reflexiones-primera-parte/#comments

            Por eso me sobra ese “incluso”. Con el resto, de acuerdo. Si al menos, mientras no cambien notablemente las condiciones actuales: «Hacerles cambiar de actitud requeriría mucho más que simplemente mostrar que es el deseo de los pueblos-nación catalán y/o vasco (o gallego, etc. si y cuando acumularan fuerzas nacionalistas suficientes), hace falta que sepan que, si no conceden, pierden algo. Por ejemplo si pudiéramos sabotear su economía (incluso de forma noviolenta, p.e. cerrando puertos y carreteras con protestas continuadas), entonces sí que estaríamos en posición de negociar. Solamente dejándonos ver en las calles o en las urnas no es suficiente, hay que forzar su mano. Eso parece más fácil en la medida en que estén débiles, claro.»

            • Yo vengo de la noviolencia pero a medida que envejezco tengo menos y menos claro su capacidad de causar por sí sola cambios radicales o de impedir violencia institucional, al menos en muchos casos. He mencionado en algún otro caso como en Kosova décadas de noviolencia no sirvieron para nada y meses de guerra (con apoyo de la OTAN, sí) dieron la independencia. En Bosnia fue peor: las manifestaciones noviolentas para impedir la guerra fueron destrozadas a base de balazos y bombardeos. Y eso por no hablar del clásico dilema que podría haber hecho Gandhi si hubiera sido un judío alemán en los años 30, precisamente cuando llevaba a cabo gran parte de su campaña en India.

              Al final el poder de la noviolencia radica en la erosión por simpatía de los apoyos al opresor, en ese sentido tiene más poder político y de penetración a largo plazo porque como bien sabemos la violencia, por muy legítima que sea, tiende a provocar rechazo. El poder de la violencia estaría o bien en causar terror (un poder bastante indeseable, más propio del fascismo y de la violencia institucional en general) o bien la capacidad de disrupción económica (bastante difícil de materializar).

              Pero no seamos ingenuos: las estrategias noviolentas pueden ser destrozadas por el terror o simplemente por la pasividad de los dirigentes que realmente no entienden que se trata de luchar, recibir palos estoicamente e ir a la cárcel con la cabeza bien alta por desobedecer las imposiciones de la autoridad ilegítima, como por ejemplo la obligatoriedad de poner la bandera española. Si no somos capaces de desobedecer eso tan básico, cómo se va a liderar una campaña de desobediencia civil hacia la independencia?!

              Y no seamos ingenuos, la gente tiende a reaccionar violentamente contra lo que se percibe como injusticia: está en nuestra naturaleza.

              Y hay muchas situaciones que son intermedias, “poco-violencia” podríamos llamarlas. Ocurren a menudo en las luchas obreras: no existe una estrategia de violencia, no hay una organización armada pero la gente se pega, empuja, agarra, forcejea, etc. por ejemplo para impedir la entrada de unos esquiroles…

              Lo que tengo muy claro es que la noviolencia no es paliquear de cara a las elecciones y a la prensa: es desobedecer activamente, ir por millares a la cárcel y obligar al estado a renunciar a sus imposiciones injustas de esa manera. Se puede hacer así… quizá (quizá en Gran Bretaña pero quizá no en Turquía – en España???)

              Por eso digo incluso… porque aunque me gustaría que fuera así: de forma noviolenta, no tengo claro que eso sea posible, incluso no tengo claro si va a salir otro Franco de los cuarteles y ponerse a matar millones si esa posibilidad se llega a generar.

              Espero que sea así pero la velocidad se demuestra andando.

  7. Yo no vengo precisamente de la noviolencia, Maju, pero creo ser bien consciente de sus limitaciones. Lo que pasa es que he llegado a la conclusión de que, con todas sus limitaciones, hoy día es mucho más eficaz la noviolencia activa que el uso de la violencia para responder a la violencia de Estado. Y que no tenemos absolutamente nada que ganar justificando una violencia que encima no es eficaz.

    Veo cada vez más claro que en esta nueva era digital, en la que los medios técnicos que tiene el Estado para hacer frente a toda violencia de respuesta son cada vez más apabullantes, tenemos que cambiar nuestro chip al respecto. De la violencia revolucionaria debemos pasar al uso de la fuerza revolucionaria. Al uso de la fuerza de manera eficaz e inteligente.

    Mientras sigamos identificando uso de la fuerza con violencia, le vamos a seguir facilitando al Estado su justificación del uso y abuso del monopolio de la violencia. He tratado el tema aquí y en Zu Zeu en euskara y pronto saldrá un artículo mio al respecto. También en euskara, porque me interesa dar fuerza a una palabra, indargintza, uso de la fuerza, en contraposición a indarkeria, con el sufijo –keria, violencia.

    Para terminar comentarte que no comparto en absoluto lo que dices de «la obligatoriedad de poner la bandera española. Si no somos capaces de desobedecer eso tan básico, cómo se va a liderar una campaña de desobediencia civil hacia la independencia?!». Es muy pronto para sacar semejante conclusión.

    Es una cuestión de ritmos. Para la gran mayoría, por ahora no toca atacar por ahí. Por supuesto que corremos el riesgo de empantanarnos en el legalismo si esta fase se prolonga en exceso, pero tampoco se pueden quemar etapas sin preparar antes suficientemente el terreno. Preparémoslo entre todos para poder estar cuanto antes en condiciones de plantar cara a su legalidad. De manera desobediente y combativa.

    Y a las «situaciones que son intermedias, “poco-violencia” podríamos llamarlas» llamémoslas de otro modo. Que quede claro que violencia es lo que utiliza el Estado para imponer sus intereses, no los nuestros. Lo que hacemos nosotros lo debemos presentar siempre como un uso necesario, inteligente y eficaz de la fuerza, que en ningún caso es violenta como la del Estado capitalista.

    • Sólo puedo decir, Xabier, que estoy de acuerdo con la primera parte de tu comentario (lo de la fuerza, indarra: me parece una valoración sabia) pero no mucho con la segunda: la impresión que da (a mucha gente al menos) Ezker Abertzalea en este momento es precisamente no sólo ya de “empantanarse en el legalismo” sino de renunciar a demasiadas cosas unilateralmente a cambio de absolutamente nada.

      Pero bueno, yo personalmente ya he decidido que sí que voy a votar a EH Bildu a pesar de todo… esta vez – pero sin convicción, como mal menor (y he estado dudando hasta hace poco, porque tengo la impresión de estar votando a EA, un partido que no me gusta nada de nada). Luego ya se verá.

      • De quienes vemos el riesgo de empantanemos en el legalismo depende que eso no suceda. De todas y todos. La cuestión es acertar en la manera de que aún más gente sea conciente de ese grave riesgo y de plantear las mejores soluciones posibles para evitarlo.

        Es evidente que no tod@s propugnamos las mismas soluciones, que discrepamos en los ritmos y los modos, pero al menos estamos de acuerdo en que ese riesgo es bien real y lo último que cabe es cerrar los ojos ante él.

        Ya es una buena base y con buena voluntad por parte de tod@s a ver si nos vamos poniendo de acuerdo en cómo abordar un futuro desobediente y constructivo. Empleando la fuerza de una forma inteligente y eficaz. Indargintza erabiliz etorkizun askea eraikitzeko.

        Besarkada handi bat.

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