Esa táctica insustancial e impositiva pero no por ello menos extendida en muchas de las mesas de nuestro país, donde se enseña desde pequeñitos que es a base del premio y castigo la manera de moldear conductas, es sin duda la misma y exacta táctica que se emplea en todo lo relacionado con el conflicto que enfrenta a Euskal Herria con los estados español y francés. La única, aunque grande diferencia, es que en el caso de los estados nunca han existido los postres. No hay mas que echar un vistazo a la historia reciente y no tan reciente de nuestro pueblo.
Si alguien tiene alguna duda sobre ello, esta semana nos está dejando algunos ejemplos.
Hace algo más de medio año Nicolas Sarkozy, en el contexto de una visita relámpago a la colonia vasca y retaguardia turística de la burguesía francesa, afirmaba que la dispersión carcelaria de presos y presas políticas vascas a lo largo y ancho del estado francés iba a ser modificada. Se le debió olvidar cual iba a ser la “comida” a tragar pero el caso es que no se ha vuelto a saber nada y no por casualidad. No ha ocurrido lo mismo con el ministro de interior francés, Manuel Valls, que ni corto ni perezoso ha señalado la “comida”. «En tanto que ETA no entregue las armas, nos mantendremos inflexibles». Ese es el supuesto pago para que Ipar Euskal Herria pueda contar con una estructura política a modo de postre. Estas posturas ya escandalizan hasta a miembros del PSF.
Al otro lado de la muga , el ministro de interior español incidía en la misma línea. Solo que además se piensa que el trabajo de la sociedad vasca es hacerle feliz y el suyo dejar que le hagamos feliz. Marcando hasta como deben ser las declaraciones de representantes institucionales y poniendo líneas rojas allá donde le plazca.
Como ya se comentaba en este blog hace un par de meses, “(…) Esa lógica que entre otros factores busca impedir el despliegue y articulación del movimiento intentando reducir todo a un partido clásico, se encuadra precisamente en esa necesidad de control. Y es que son muy fáciles de detectar esos elementos y mecanismos de control ya que en el caso de Euskal Herria son muy obvios. De entrada la amenaza de un nuevo proceso de ilegalización. Ya hemos podido oír a diferentes autoridades españolas que “la cuenta ha echado a andar” de cara a ello. El objetivo no sería la ilegalización, sino tener el control y poner los límites a las políticas del soberanismo de izquierda en un chantaje medido y estudiado. Una vez situado ese terreno de juego de chantaje y amenaza, la táctica consiste y consistirá en forzar situaciones que hagan optar por medidas que vayan en contra de los principios ideológicos de la izquierda abertzale y el soberanismo de izquierda lo cual haga desarrollar un sentido del pragmatismo radical que vaya lastrando la combatividad hasta anularla. (…)“
Ya en casa, el alcalde de Iruñea, Enrique Maya, en su santa cruzada contra el movimiento popular y siguiendo la estela de sus mayores exigía ridículamente a las peñas de San Fermín estar presentes en actos religiosos para cobrar la subvención…
No extraña este modus operandi de la reacción, encarnada en ministros y demás personajillos pero una cosa debería estar clara. A estas alturas de la película si alguien se cree que los “postres” es lo que espera tras tragarse sus “comidas”, como diría un comentarista del blog :”Que Santa Lucia le conserve la ilusión, porque la vista ya la ha perdido.” Y ya hemos cometido más de un error por miopía o hipermetropía en ese sentido.
Soberanía alimentaria, en este caso también es la receta y no olvidar jamás como dice otro amigo que al poder reaccionario solamente se le vence con un superior poder revolucionario.
El alcalde de Iruñea, tan mamarracho como su predecesora Yolanda Barcia, siguen, como dices, en la senda de poner las mayores trabas a los movimientos populares. Desde la destrucción de todos los gaztetxes y otras iniciativas populares hasta, por ejemplo, la prohibición, todos los años, de los actos programados por Gora Iruña para San Fermín.Y lo de las Peñas que ya es un auténtico escándalo, año tras año.
También pudimos observarlo, descaradamente, en la huelga del día 26 cuya manifestación, legalizada, tenía la intención de terminar en La Plaza del Castillo de Iruñea y donde se iba a realizar el acto posterior. Pues el día anterior, el Señor Maya, aunque lo de señor le queda muy grande, autorizó el establecimiento de las “casetas” destinadas a celebrar “día del libro”, y lo realizó con toda la intención de sabotear la jornada de lucha de los trabajadores, cuyo acto final se hubo de trasladar a el Paseo de Sarasate. Y como estas cosas y mucho peores, tenemos que seguir aguantando a lo largo y ancho de toda Euskal Herria, todos los días, por parte del españolismo más reaccionario, que, por desgracia en Iruñea y Nafarroa posee aún una alta representación.