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Muchas veces en este blog se ha escrito sobre los peligros evidentes que pueden surgir o han surgido a lo largo del proceso de liberación nacional y social vasco en la coyuntura reciente. Coyuntura siempre en movimiento y cambiante que integralmente está unida a un recorrido histórico. Las condiciones buenas o malas resultantes pese a las apariencias no surgen por generación espontánea o por algún hecho destacado sino que están entrocadas y enlazadas en procesos más profundos y complicados ya sea para bien o para mal. De esta manera el presente, el hoy y ahora, también es material de construcción de las condiciones futuras.

Sin embargo hoy vamos a escribir de la otra cara de esta moneda, de algunas potencialidades reales a partir de las condiciones existentes.

Unidad de fuerzas

Uno de los objetivos históricos del MLNV ha sido la unidad y agrupación de fuerzas en todos los ámbitos. No es casualidad que ya la propia Herri Batasuna tendría ese nombre de unidad popular, o que Batasuna sea unidad o que la antigua KAS sea coordinadora. Son simples nombres pero que en realidad reflejan un interés concreto. Y es que es obvio que para enfrentarse a la fuerza dirigida para la asimilación y destrucción de Euskal Herria como proyecto libre hace falta otra fuerza y cuanto más grande sea mejor. Es complicado pensar que la propia izquierda abertzale por sí sola pudiera llevar a  Euskal Herria hacia la libertad,  hecho no posible con la composición sociológica y política de la sociedad vasca en este último siglo sin otros acuerdos y alianzas. Partiendo de esa realidad, a lo largo de las décadas se han producido acumulaciones de fuerzas en diversos ámbitos como el sindical, social y político. También en el ámbito electoral.

La unidad actual de fuerzas abertzales, progresistas y de izquierda supone un punto de inflexión en este recorrido necesario y algunas de las claves determinantes para ello han sido la anulación de las vías autonomistas consecuencia de la lucha en mayúsculas de la izquierda abertzale y el haber quemado etapas como la del pacto de Lizarra-Garazi así como ya desde la década de los 90 dar paso a tácticas renovadas de construcción nacional y social. Otros sitúan en otros parámetros las claves principales pero no soy de esa opinión.

Partiendo de esa base amplia y plural, el MLNV se encuentra hoy en un punto de partida muy interesante de cara a profundizar en esa unidad y acumulación de fuerzas incluso con más sectores y capas de la sociedad vasca. Aprender a sumar desde diferentes perspectivas, metodología aún bastante mejorable, solo indica que ese proceso ha empezado a andar y le resta camino y potencialidad. Además no simplemente en el aspecto electoral, que reducirlo a eso sería minimizar las capacidades reales.

Paradigma de izquierda

La unidad de acción de todo sector a la izquierda del PNV es una pieza clave de cara a la consecución de la hegemonía  de la clase trabajadora y de la izquierda en este país. Es un factor clave de cara a la interlocución con los estados y es un factor clave de cara a la presión que necesita la burguesía local para convertirse en burguesía nacional, es decir de cara a intimidar políticamente al PNV con el objetivo de rebajar al minímo su cintura política y obligarle de esta manera a hacer una apuesta democrática en torno al derecho de autodeterminación. O en su defecto a que profundice en un
proceso autonomista que le cree una erosión tal que los sectores soberanistas de este sector político entren en desorientación y tiendan a apuestas unitarias abertzales. En Nafarroa Garaia la profundización de un bloque popular de estas caraterísticas también pone en entredicho la hegemonía de UPN y erosiona a PSN.

La potencialidad de que este bloque de izquierda, aun con su pluralidad, contradicciones y elementos positivos avance posiciones, ideológicamente también, lo convierte en la única alternativa a la realidad socio-económica a la que nos enfrentamos y estratégicamente como a la fuerza base o embrión del estado socialista vasco. Esto cobra especial importancia porque la existencia de un bloque histórico en alza y capaz de sumar desde la izquierda que tenga un proceso de fortalecimiento progresivo es condición sine qua non para llevar el proceso de liberacion social hasta sus últimas consecuencias.

Declive sociológico españolista y retroceso político

El independentismo crece, la izquierda está empezando a recomponerse en paradigma político pese a que falte mucho camino pero esto trae consigo el debilitamiento de las posiciones nacionalistas españolas.

Debilitamiento que no solo se traduce en bajones electorales que habrá que buscar que se conviertan en crónicos sino de influencia a todos los niveles. El estado es consciente de ello y necesitarán de cierta reorientación estratégica a la cual habrá que estar muy alerta ya que  puede que al igual que en la reforma franquista utilicen como herramienta al PNV entre otros factores.

Obviamente la apuesta institucional queda del todo coja y se mostraría ineficaz sin el trabajo en otros campos y frentes además de diversas presiones y lineas de tensionamiento, sin el contra-poder y sin la superación o desbordamiento de los límites legales. De hecho será mediante un buen engranaje e interconexion de todos ellos la clave del avance hacia el estado socialista vasco previo paso por la resolucíon del conflicto político desatando los nudos de la territorialidad y autodeterminación.

Si bien la izquierda abertzale y el movimiento soberanista de izquierda en general no han entrado aún en una fase ofensiva, el estado está pendiente de una readecuación estratégica y en retroceso político que apenas puede ser maquillado mediante la represión. Aunque esta sigue siendo parcialmente efectiva en mantener trincheras de bloqueo. Que el estado se vea incapaz de iniciar ofensivas políticas de avance y se dedique en exclusiva a atrincherar posiciones lo coloca a la defensiva y abre la posibilidad de plantear la ofensiva vasca.

Contexto europeo y crisis sistémica

El contexto político y territorial europeo va en contra de las viejas claves históricas esgrimidas por el estado español en relación a la capacidad de modificar fronteras y de la aplicación del derecho de autodeterminacion en la misma Europa. Escocia, Groenlandia, el futurible referéndum en Irlanda del norte y más ejemplos que dan en la línea de flotación de los esquemas monolíticos y atrasados de la parafernalia retórica españolista. Esta batalla ya la tiene perdida el estado español y según avance el tiempo será más profunda y visible la separación entre realidad posible y sujección impositiva de la voluntad del pueblo vasco.

Por otra parte, la terrible crisis sistémica con la gigantesca ofensiva del capital unido todo ello a la ya de por si crisis territorial, política  y económica española hace de todo menos atractivo la permanencia de Euskal Herria bajo mandato español para cada vez  más diversos sectores sociales. En resumen, el contexto para las potencialidades del nacionalismo español es  deficiente y no pueden raspar mucho más allá de un identitarismo radical e irracional o fuertes intereses de clase de una minoría.

Ahí donde hubo fuego quedan las brasas

Euskal Herria sigue sin tener nada que perder y todo por ganar. El machaque represivo constante si bien trae unas consecuencias positivas para los estados también tiene un precio. Ese precio a veces se paga más tarde o más temprano pero acaba pasando factura.

Es posible que diversos factores hayan hecho cobrar un desgaste ideológico en la izquierda abertzale, que otros factores hayan propiciado un destensionamiento en algunos casos involuntario, pero todo lo que se destensiona puede volverse a tensionar, toda erosión puede volverse a recubrir mientras que no haya sido destruida la base. Y la base del proyecto de independencia y socialismo para Euskal Herria está hoy como ayer vivita y coleando.

Euskal Herria no ha podido ser asimilada y existen posibilidades tanto ayer como hoy de avanzar en el proceso de liberación nacional y social. La izquierda abertzale no ha sido derrotada y apenas quedan cartuchos o algo que pueda sorprender que venga de manos de los estados más allá de violencia bruta mientras que el abanico de posibilidades de cara a la ruptura democrática y de fortalecimiento de la lucha aún tiene mucho que dar de sí.

A modo de conclusión se puede decir que el contexto actual tiene sus potencialidades y sus peligros. Sus partes positivas y sus negativas. Que se hace con esas condiciones es un debate a parte pero en resumidas cuentas es lo que posibilitará el avance o retroceso del proyecto de liberación. Euskal Herria podrá estar sometida por los estados español y francés pero estar sometidos es el paso previo a dejar de estarlo. Y ese paso se dará sí o sí.

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4 thoughts on “Algunas potencialidades del contexto político vasco

  1. Aupa. En primer lugar felicitar a la iniciativa de este blog por querer al menos participar en un debate -por otra parte prácticamente inexistente a nivel social- en torno a los tiempos que se están dando en EH.

    Aún así muchas veces tengo impresiones confundidas al extraer una línea de los artículos. A veces parecen tener una motivación crítica y escéptica a mi juicio sana y necesaria, y otras sin embargo me parece que contribuyen -como el caso de este post- al recurso de la sobre-esperanza que tanto se da en el entorno de la izquierda abertzale. Me parece contradictorio que en un lado se diga que la liberación nacional y social de EH se hará desde abajo, y que luego se ratifique la estrategia (y yo creo que no sólo es cuestión de estrategia, sino de planteamientos propios que apuestan por el sistema y la democracia modernas) de la izquierda abertzale de reducir su actividad al partidismo y de entrar en una fase pactista con el estado en la que se está dando la espalda a un montón de factores que anteriormente se abrazaban. Uno de ellos es el uso de la violencia política, totalmente exento de una posición en el debate actual. Más aún el debate que sobre la violencia política se está dando es bajo los contenidos morales y legales del Estado. (…)

    También molesta la expresión “bases” para dirigirse a los militantes de un movimiento. Esto evidencia la legitimación de una estructura jerárquica en la que unas élites políticas utilizan a su plebe para lograr objetivos (recuerda a procesos revolucionarios del pasado, ¿no?). Evidencia también quienes serían los próximos gobernantes en casod e una transferencia de poderes, que es en lo que puede quedar el proceso de liberación social y nacional del que hablamos si se lleva a cabo de la manera en que se está dando.

    Por último me gustaría que aclararas el concepto de “soberanía” o “fuerzas soberanistas” que utilizas tú y que tanto aparece ahora en el discurso oficial de la izquierda abertzale. Te pido esto para aclarar en que claves conceptuales nos movemos. Yo me aclaraba con el concepto “independentista” pero con esto último realmente no se de lo que se habla. ¿Tiene relación con el concepto de soberanía nacional de la teoría política liberal (Locke, Montesquieu,…) o es sólo una coincidencia de nombres?

    Bueno como decía agradezco los esfuerzos y animo a profundizar en la crítica, esperando que mi aportación personal sirva para ello.

    • Aupa itzala, voy a intentar contestarte a las reflexiones que lanzas. A la hora de analizar la realidad vasca generalmente lo intento hacer desde una perspectiva crítica, la mía personal. A mi entender la crítica tiene dos vertientes; El saber extraer lo positivo y saber extraer lo negativo, todo esto claro está desde mi propio prisma ideológico, prisma que a su vez también contará con sus potencialidades y sus defectos. Por otra parte también está la realidad objetiva que ya no depende del análisis positivo o negativo personal que se pueda hacer sino de digamos un análisis “neutro” , aunque sea complicado ser neutro ante variables de la situación política con la carga ideológica que cada unx lleva encima y sus propios prejuicios.

      De esta manera cuando en algunas frases y textos puedas ver escepticismo, “critica” y en otros casos “sobre-esperanza” eso es así porque de los elementos de la situación política vasca veo esos conceptos y muchos más dependiendo de lo analizado y dependiendo de la perspectiva que sea analizado. Generalmente tiendo a ver matices grises mas que blanco y negro en todo.

      En el caso de este artículo no se está valorando la estrategia de la izquierda abertzale sino tratando algunas condiciones existentes de la coyuntura política.

      Dicho esto y centrandome en lo que afirmas ·”reducir la actividad al partidismo” no creo que se pueda desprender de ninguno de mis textos precisamente eso. De la misma manera que la lucha institucional es importante (así lo ha sido siempre), el resto de luchas también.

      En cuanto al debate sobre la violencia revolucionaria tampoco se ha hablado aquí nunca de ello y es un debate que no corresponde además realizar aquí.Hoy en día no hay ningún espacio público donde se pueda realizar por motivos más que obvios de libertad de expresión.

      No recuerdo jamás que haya utilizado la expresión “bases”. Y si alguna vez lo hubiera heho habría sido seguramebte más en un sentido técnico que en uno ideológico.

      Yo personalmente uso soberanista como sinónimo al movimiento o personas que defienden la soberania del pueblo vasco, Que ven necesario un proceso de autodeterminacion. Por ejemplo Alternatiba sería soberanista pero ante el independentismo creo que no tienen una posición fijada como partido. Un independentista sería soberanista pero no todos los soberanistas son independentistas aunque una inmensa mayoria de ellos lo sean. Soberanismo mas que proyecto político determinado yo lo entiendo mas como proyecto democrático. incluso podría llegar a aceptar como soberanista a un vasco que quiere permanecer dentro de España pero que apuesta firmemente porque el pueblo vasco lo decida mediante consulta libre.

      Espero haberte contestado a algunas de las dudas qque planteabas. saludos.

  2. Aupa de nuevo. Vuelvo a escribir no para generar polémica, sino para generar discusión.

    En primer lugar sobre el tema de “reducir la actividad al partidismo”. Yo ni siquiera he entrado en si es no necesaria la lucha institucional. Además el concepto de lucha institucional creo que es más amplio que la participación en el sistema de representación parlamentaria -que por otra parte criticas acertadamente como burgués en otro artículo-, pero yo a lo que iba no es a una coexistencia armoniosa de dos frentes de lucha, sino al agotamiento de uno de ellos por otro. Creo que no me equivoco al decir que la estrategia actual prioriza la política con mayúsculas y discrimina la lucha social y popular. Es decir que se está priorizando que una élite política dirija la lucha en detrimento de la lucha social y no piramidal. Está claro que el proceso se está haciendo desde arriba, y a los de abajo, a esos que a veces se les llama “bases” (aunque ya no digo que tú lo utilices) se les utiliza para generar dinámicas de presión, agitación y mediatización en la calle a través de grandes convocatorias y campañas. Pero la calle se está perdiendo y de esto no se habla en los discursos imprimidos de “sobre-esperanza” en los que siempre se ratifica que estamos más cerca del objetivo. Sinceramente creo que esto es demagogia, ¿qué hacemos con la calle vaciada de conflictividad en pos de una lucha institucional que nos llevará dudosamente a la liberación nacional y social de la que hablabas? A esto me refiero con limitar la actividad política a la política con mayúsculas de despacho.

    Si aceptamos sus límites legales y morales no tenemos nada que hacer como movimiento de liberación. No hay liberación entonces. Entrar en el debate con el Estado aceptando sus presupuestos puede traer un resultado catastrófico. Y eso es lo que puede pasar, que así no estemos más cerca de tales objetivos, sino nada más lejos de la realidad, y que nos estén, y nos estemos engañando, y por tanto alienándonos por medio de la falta de crítica y del seguidismo. Gracias por la respuesta.

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