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Estos días, uno de los temas estrella en los medios de comunicación está siendo la “ponencia de paz” recientemente aprobada en el parlamento de la vergüenza. No lo está siendo especialmente por sus contenidos, que al igual que la propia configuración de ese parlamento, hace desaparecer cual truco de photoshop una parte de la fotografía. Lo está siendo porque al parecer, tres de los cuatro parlamentarios de Aralar han dado un voto en sentido opuesto a lo acordado en su partido.

Así que ni corto ni perezoso fui a leer lo que tenían que decir los propios implicados y concretamente me dirigí a las redes sociales donde Aintzane Ezenarro es bastante activa. No encontré en su página de facebook  muchas explicaciones, mas bien ninguna, así que empecé a echar una ojeada general.

«¿Cómo se puede pedir diálogo y enfrentamiento como unica vía al mismo tiempo?. Inercias del pasado demasiado presentes todavía». Este era su comentario en relación a una noticia de El País donde se daba cuenta de la presentación pública de Ezkerretik bilduz. Esto de utilizar prensa española y añadir una frase para analizar la situación vasca no puede traer nada bueno. En cualquier caso y quitando la invención de El País que no se podía leer por ninguna parte en el comunicado, me hizo entrar en reflexión asceta: ¿Puede existir el diálogo sin enfrentamiento?, ¿Para qué dialogar si no hay enfrentamiento?, ¿Se dialoga tras el enfretamiento o hay enfrentamiento tras el diálogo?, ¿Es el diálogo un enfrentamiento por sí solo?. Demasiados interrogantes y yo lo único que tengo claro es que en política y sobre todo en la guerra (que vienen a ser casi lo mismo) nunca se convence en procesos de diálogo o negociación. Ni nadie es convencido para participar en ellos. Es el enfrentamiento el  único que convence. El diálogo es una consecuencia del enfrentamiento, y el  resultado del diálogo se deslizará a un lado u otro de la balanza dependiendo de la fuerza de los contrincantes en el enfrentamiento. Los acuerdos de paz no se consiguen por la bella retórica  que empleen los agentes negociadores. Decir lo contrario es engañar al pueblo, que no es que se tenga que esforzar en mejorar sus recursos argumentales sino que tiene que crear las condiciones que le hagan ganar ese diálogo. ¿Por qué no dialoga el estado?. Porque no hay enfrentamiento suficiente hacia él. Simple y llanamente. El estado realiza el suficiente enfrentamiento contra Euskal Herria mientras no lo recibe al mismo nivel, por eso se permite no dialogar.

¿Y qué es el enfrentamiento?. La respuesta se entiende mejor si se explica que es el no-enfrentamiento. No enfrentarte al estado y al capitalismo en un contexto de opresión nacional y social hace imposible el diálogo resolutivo y también hace imposible procesos unilaterales de liberación.

La lucha por sí misma genera un enfrentamiento ya que toda lucha requiere, por fuerza, un choque con los  ejes que hacen que una situación sea opresiva. Es por ello que toda “lucha” que no busque esa  confrontación con esos ejes es falsa. Pongamos un ejemplo concreto: El plan Ibarretxe. Quitando  las distorsiones que llevaba consigo ese plan, tenía como objetivo dar la palabra al pueblo vasco  y que éste decidiera su estatús político. Como en ningún momento había ningún planteamiento de  confrontar y enfrentarse con los ejes que hacen imposible esa aplicación de la soberanía vasca, el plan se  evaporó instantáneamente. No había voluntad de luchar y confrontar. Esa lucha era falsa.

Siguiendo por la página de Aintzane llegué a otro comentario:« La forma de ver al otro, de relacionarse y de asumir que puede ser diferente y no enfadarse, es lo que hace falta cambiar, sobre todo en algunos sectores de nuestra sociedad que han hecho del odio al diferente su forma de estar en  el mundo. “Amigo, no hay enemigo” era el título de un libro muy interesante (…) que resume ese  cambio necesario, saber ser uno mismo sin la necesidad de tener un enemigo que de sentido a tu vida.»

Entonces empecé a comprender mejor; Si no hay enemigo, no hay que enfrentarse, no hay que luchar. No existe conflicto político y social más allá del odio, de la ética. Por lo tanto hay que convencer al pobre de que no se exalte sin explicarle lo que es la plusvalía con la esperanza de que el rico sabrá premiar esa actitud.

Ya sabéis, aquí no pasa nada, no os enfadéis. Ya no es ni  si quiera un problema de orden público sino de enemigos imaginarios.

No creo que los enemigos den sentido a la vida pero parece que algunos hacen de ello el centro  de su vida política.  ¿Qué sería de Aintzane sin la enemiga izquierda abertzale?.

2 thoughts on “Amigo, no hay enemigo

  1. Esta vez sí que me ha parecido un buen artículo.

    Aintzane ezenarro es la típica persona que “vive de ser disidente”. Siempre tendrá alguna queja, que si ETA, cuando no está ETA que si “la falta de diálogo”, cuando se dialoga (EA, Aralar, Alternatiba) las “inercias del pasado” (aunque no se sepa muy bien qué es eso)… lo que menos importa son las razones para disentir, sino disentir con la “ocmunidad” para llevarse la vitola de “heterodoxa”. Vivir de eso.

    Igual que muchos “disidentes” en la historia. El Socialismo Real nos puede dar muchas lecciones al respecto

    Agurrak

  2. Pingback-a: Prentsa bilduma (2012-04-08) « Aberriberri bloga

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