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Diego SacchiPanorama internacional

El paso del tifón Haiyan por las islas centrales de Filipinas ha generado una catástrofe humanitaria. El gobierno local de la isla Leyte (su capital Tacloban es una de la zonas más afectadas) ya habla de más de 10.000 fallecidos. Además hay casi medio millón de desplazados y miles de desaparecidos.

La catástrofe humanitaria no es sólo producto del tifón que por su gran potencia (categoría 5, la más grande que existe hasta ahora, con vientos que superan los 300 km/h) ha producido enormes daños materiales. A la catástrofe natural agravada por el aumento de la temperatura del agua, producida por el cambio climático a causa de la contaminación (es el tifón más importante registrado hasta hoy en la historia del país y uno de los mayores incluso a nivel mundial), se agrega un verdadero crimen social por parte del gobierno y las patronales filipinas que se han negado a invertir en obras públicas que eviten la muerte de miles ante hechos climáticos inevitables (unas 20 tormentas por año de diferente magnitud se producen en la zona y este año el número ha aumentado considerablemente).

La región de la ciudad de Tacloban permaneció inaccesible durante los tres primeros días. En esa zona miles de personas deambulaban por las calles en busca de comida, agua potable y medicamentos. Un 80% de las casas y estructuras de la ciudad, de construcción precaria, fueron destruidas, incluso centros de evacuación, hospitales y escuelas.

Aunque oficialmente plantean que decenas de miles habían sido evacuados previamente al tifón, ahora la respuesta del gobierno es dictar el toque de queda y mandar al ejército para garantizar la “ley y el orden”, como reclamaban los gobernadores locales y empresarios ante los saqueos producto de la falta de asistencia oficial. En uno de los países cuyo PBI per cápita se encuentra entre los más bajos del mundo, donde millones viven en la pobreza, el presidente Aquino describe como una “demostración de fuerza” el envío de la Policía Nacional. El director general de esa fuerza, Alan Purisima, dijo que “inundarán Tacloban con policías para restablecer el orden público”. Como se ve, su fin es garantizar la propiedad de los grandes empresarios ¡mientras la población debe caminar ocho kilómetros hasta el aeropuerto para conseguir insumos básicos!

Desde Washington, el gobierno norteamericano se comprometió a enviar ayuda y movilizó hacia la zona un portaaviones y varios buques. Este gesto no persigue ningún interés “humanitario” como ya vimos en Haití donde la intervención (secundada por los gobiernos “progresistas” latinoamericanos) tiene como objetivo central amedrentar y reprimir a la golpeada población haitiana. El envió de dinero y de tropas norteamericanas busca reforzar su presencia política y militar en la región y se da en el momento en que negocian con el gobierno filipino la instalación de una base militar en una zona estratégica del Pacífico. Mientras la ONU ha anunciado el envío de 25 millones de dólares de ayuda y se calcula que las pérdidas podrían llegar a 12 o 15 mil millones de dólares, los países acreedores de la deuda externa de Filipinas no han dicho que estén dispuestos a algún tipo de condonación de la misma.

Al igual que se ha visto con otras tormentas e inundaciones, la catástrofe no es producto meramente de un evento climático, sino que se potencia enormemente por la precariedad en la que millones viven día a día y la falta de inversión estatal en obras que permitan mitigar sus efectos. Los que pierden todo son los trabajadores y el pueblo pobre, que ante la falta de asistencia son reprimidos por intentar conseguir alimentos, agua o medicamentos.

Lo que se ve en Filipinas es que seguido al tifón se da un verdadero crimen social contra los trabajadores y el pueblo pobre, mientras los empresarios y el imperialismo se preparan para hacer negocios con la reconstrucción de las zonas afectadas.

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PLM (…) Lamentablemente, no tenemos ninguna razón para creer que el gobierno y el sistema van a proveer y satisfacer las necesidades de la gente tampoco esta vez. El interés propio de la élite política -y su control sobre el gobierno y un sistema diseñado para perpetuar sus intereses a través del saqueo de los bienes y recursos del pueblo-, hace que la totalidad de este tinglado sea inútil frente a un desastre de esta escala.

Luego están los “aliados” internacionales, como el gobierno de los Estados Unidos, que nos han enviado sus mejores deseos. Pero estos llamados “aliados” son también responsables de la situación a la que se enfrenta nuestro pueblo.

Los tifones son un fenómeno más de la crisis climática que enfrenta el mundo hoy. El súper tifón Haiyan (denominado Yolanda en Filipinas) ha sido uno de los ciclones tropicales más intensos al tocar tierra de los que se tenga noticia cuando golpeó las Filipinas el 7 de noviembre. El viento alcanzo una fuerza máxima constante al tocar tierra de 195 millas hora (313 kilómetros hora, con rachas que superaron los 220 (354 kmh).

Algunos meteorólogos incluso han afirmado que ha sido el ciclón tropical más fuerte que ha tocado tierra de la historia. La fuerza de Haiyan y la duración de su intensidad de categoría 5 han sido extraordinarios: la tormenta se mantuvo en el pico de intensidad de categoría 5, ¡48 horas seguidas! .

El continuo aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero es responsable de la crisis climática, y esas emisiones de gas son desproporcionadamente emitidas por los países ricos y desarrollados, los EE.UU., Europa y Australia. Durante siglos, los países ricos y desarrollados han contaminado y saqueado nuestras sociedades, emitiendo demasiados gases de efecto invernadero para satisfacer su afán de lucro. Han construido un sinnúmero de proyectos destructivos en todo el mundo como fábricas contaminantes, plantas eléctricas de carbón, centrales nucleares y mega represas. También han impulsado políticas que permiten que las compañías extractivas derrochen de manera irresponsable los minerales de la Tierra.

Siguen librando guerras que destruyen el medio ambiente y abastecen sus industrias de guerra para conseguir beneficios para sus empresas. Todo ello ha acelerado la devastación del sistema ecológico de la Tierra y provocado cambios sin precedentes en el clima del planeta.

Pero estos son los mismos países ricos cuya elite política ignora el cambio climático y la crisis climática. Australia ha elegido recientemente a un gobierno que niega la existencia del cambio climático y se ha negado a enviar incluso a un viceministro a la Conferencia sobre el Clima de Varsovia, en Polonia.

La cuestión de la justicia climática — que los países ricos se hagan responsables de financiar las medidas necesarias para frenar el cambio climático y de compensar a los países más pobres que están sufriendo las consecuencias del mismo — no es asumida ni siquiera de una manera simbólica.

De la misma forma en que los países ricos nos exigen el pago de la deuda, nosotros ahora les exigimos el pago de su “deuda climática”, la justicia climática y que adopten todas las medidas necesarias para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero a la mayor brevedad.

Estos “amigos” ricos alaban nuestro coraje y capacidad de sufrimiento. Pero, como muchos han señalado, la entereza no consiste solo en sufrir con dignidad y una sonrisa. La resiliencia es también defenderse contraatacando.

La verdadera entereza consiste en organizarse, en contraatacar y tomar el asunto en nuestras propias manos para, desde los esfuerzos de socorro en el terreno hasta el gobierno nacional, desafiar y poner fin al sistema capitalista. Esa es la única manera de afrontar dignamente esta situación.

¡Lucha por la vida, no tengas miedo!

2 thoughts on “Haiyan

  1. Me recuerda a como se “gestionó” (es un decir) lo del Katrina en Nva. Orleans. Ya entonces me alucinaba como en Cuba, que es un país con muchísimos menos recursos, se organizaba para un caso similar la evacuación preventiva de hasta un millón de personas mientras que los USA era un sálvese quién pueda y luego ese rollo de mano dura, como si la propiedad fuera más importante que las vidas.

    En Filipinas, que tiene un régimen como el de USA pero es muchísimo más pobre, no puede ser sino como lo cuentas: mucha policía mientras la ayuda y cooperación se dan con cuentagotas.

  2. Pingback-a: Enlaces del mes: Noviembre 2013 | Regeneración

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