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Autor: Borroka garaia da!

¿Qué es la realidad?. Esta pregunta ha sido una constante en el género humano tanto desde la filosofía más clásica hasta la ciencia más moderna. También ha sido un tema recurrente en la literatura o en la ciencia ficción. Ahí está por ejemplo la película de Matrix que precisamente se centraba sobre este tema tan manido.

El caso es que para los que creemos en dios tanto como en spiderman, o para los que entendemos que no puede haber nunca nada para-normal, ya que todo es normal, nunca se ha descubierto algo no normal y si se descubriera dejaría de catalogarse como no normal, la realidad existe pese a nosotros mismos que también formamos parte de ella aunque podamos desconocer algunas de sus otras partes.

La realidad siempre es y no parece que sea. Y esto en política es importante, ya que la política a parte de ser sinónimo de violencia en lo conocido hasta ahora del desarrollo histórico (ya que en ella siempre se recibe violencia , se produce o se generan ambos factores a la vez) requiere discernir la realidad de una manera lo más acertada posible. Esto es necesario para dos cosas opuestas. Tanto para mantener aquello que la realidad está generando como para cambiar la realidad y que se generen otras cosas. Una se adapta y la otra subvierte.

¿Qué ocurre si no se discierne la realidad de una manera lo más acertada posible?. Pues que difícilmente se podrá cambiar o por el contrario asentar. O sea, que el opresor tendrá dificultades para adaptarse y el oprimido para subvertir.

En definitiva, la realidad no es lo que pueda parecer que sea sino lo que es.

¿Se ha producido algún cambio en Nafarroa en su realidad ?. Si atendemos a los factores principales que generan la realidad de Nafarroa la respuesta es un contundente no. El control del capital sigue en las mismas manos y la dependencia de la clase trabajadora no ha variado un ápice del control sometido por el capitalismo. La capacidad de decisión de Nafarroa en todos los temas que le compete sigue secuestrada por el régimen del estado español no habiendo caído ningún régimen sino que sigue siendo el mismo de antes solo que gestionado por otros. Es decir no se ha producido ningún cambio cualitativo en las relaciones de poder reales.

Y esto es clave porque si se entiende que en Nafarroa se ha dado un cambio sin haberse dado o que el régimen ha caído sin haber caído las dificultades arreciarán para precisamente llevar todo ello a cabo para lo que un cambio en la gestión del régimen puede ayudar pero no es decisivo.

Lo mismo ocurre con cualquier otro ejemplo. ¿Ha producido Syriza un cambio en la realidad griega?. La realidad es que no. Siguen los mismos ejes actuando de los últimos años. ¿Las fuertes movilizaciónes que ocurrieron en el estado español pudieron detener o modificar las medidas anti clase trabajadora?. Ni un ápice. ¿Está Catalunya a las puertas de la independencia?. Lo cierto es que no, hasta que no se de el paso de dejar el régimen español atrás. Algo a lo que hoy por hoy solo una parte reducida del independentismo catalán está dispuesto y se concentra en torno a la izquierda independentista y poco más.

La realidad no es lo que parece o pueda parecer, por lo que el manto de ilusionismo dificulta las tareas de cambio. Uno de los puntos fuertes del estado de las cosas es ese manto de ilusionismo porque mientras se permanece en él se hace difícil trazar la subversión requerida y al mismo tiempo uno de los puntos débiles del estado de las cosas es trazarlas y llevarlas a cabo.

Creo que es importante una buena dosis de realismo a tiempo, no como factor de pesimismo ni derrotismo sino todo lo contrario, para verdaderamente llegar a hacer lo que hay que hacer para realmente transformar la realidad y mucha veces la auto-propaganda si bien sirve para crear ilusión en su doble sentido, ésta tarde o temprano choca contra la realidad perdiéndose muchas energías en la frustración consiguiente. Por lo que esas energías deberían ser gestionadas antes para encauzarlas a subvertir el estado de las cosas.

24 thoughts on “La cruda realidad

  1. Tanto en Nafarroa, como en Grecia o en catalunya la realidad ha creado condiciones nuevas para un cambio cualitativo?

    Coincido en ir a la raiz y analizar desde parametros dialecticos. Pero eso no nos puede hacer pensar que nada ha cambiado, que no se han creado nuevas condiones o que la correlacion de fuerzas es la misma. Nada es estatico, todo fluye, y en este caso las condiciones en los tres lugares son mejore a escenarios anteriores.

    Si no realizamos el analisis desde esta perspectiva, no sumaresmo cambios cuantitativos para desbordar, para realizar ese cambio sustancial necesario. Si ahcems el analisi sobre una foto fija y estatica, al igual que el objeto al que miramos, nosotras tampoco nos moveremos

    • Por supuesto que sí, todo va cambiando, y a veces se producen situaciones de oportunidad para ir dando saltos, precisamente lo que digo es que un análisis falso de la realidad impide trazar los pasos necesarios para subvertir las situaciones. Algo que en Grecia se ha visto muy claramente y prácticamente ha anulado completamente a Syriza como instrumento para el cambio pero no entendido como que las cosas cambien, que siempre lo hacen, sino entendido “el cambio” como una superación de la opresión y de las relaciones de poder.

  2. Aupa BGD:

    Un matiz a tu exposición. Cuando preguntas..”¿Ha producido Syriza un cambio en la realidad griega?. La realidad es que no.”.

    A esa pregunta yo contestaría que si, porque la respuesta tiene varias versiones. Si yo te preguntara…” ¿La aprobación de los créditos de guerra por parte de la socialdemocracia alemana cambió la realidad europea?”… creo que la respuesta la sabemos.

    Saludetes a todos y todas y en especial a Petri.

    • Te digo lo mismo que decía arriba. Toda acción o no acción produce “cambio” aunque sea para asentar mas profundamente el status quo, pero cuando hablo del cambio me refiero a otra cosa. Por ejemplo el cambio lo entiendo en Euskal Herria como la superación de la opresión nacional y social, que es la realidad que existe.

    • A la respuesta-pregunta que haces, dejame darte mi respuesta. No cambio la realidad europea -en terminos profundos-, pues siguio siendo capitalista “la belle Europe”, es mas, mas profundamente capitalista, y mas extensamente capitalista (de esto se encargaron los sovieticos de extender el regimen del capital hasta la mas recondita Siberia). La carniceria inter-imperialista condujo a la caida de cuatro imperios a lo largo de la crisis 14-18 (cayo el Imperio Aleman, el Imperio Austro-hungaro, el Imperio Otomano y el Imperio Zarista), para que la burguesia emergente pudiera llevar adelante el dictamente de la ley del valor y el mecanismo de acumulacion no encontrara obstaculo alguno. La revolucion de octubre, abrio el camino a un intenso proceso de desarrollo capitalista en la madre Rusia, bajo la forma de Capitalismo de Estado, tal y como Lenin asi lo habia concebido, y se apresuro de hacerselo saber a las facciones capitalistas internacionales co-vecinas (Tratado Brest-Litovsk, marzo de 1918 — a solo cuatro meses de octubre 1917; el posteriior Tratado de Rapallo, abril de 1922 . siguieron otros, 1925 de cooperacion y amista con Alemania; Sociedad de Naciones, …y despues del ascenso de Hitler, siguieron mas, en 1933, 1935, para 1937 ya se sabia en los medios internacionales el posterior Molotov-Ribbentropp de 1939, en fin desde primera hora los bolcheviques hicieron saber al capital, que queria paz, para que el capitalismo centralizado sovietico pudiera florecer y hacer muy buenos negocios) …. (El mismo dia que invadio Hitler la URSS, 1941, circulaban con direccion Berlin varios trenes convoys cargados de cereales, cemento, petroleo procedentes de la URSS y bajo el amparo de los subsecuentes tres tratados economicos firmados posteriores al 39).

      ¿Que cambio?. La explotacion del capital fungia con mayor criminalidad, descaro y potencia que nunca; las camarillas capitalistas no habian resuelto aun el status quo, por lo que se prepararon para el segundo round de la matanza..

      De los unicos dos diputados “socialdemocratas” que se opusieron a los creditos de guerra, Karl Liebknecht y Otto Ruhle, al primero lo asesinan en enero del 19 y el segundo se pudo salvar el pellejo, por ser uno de los primeros analistas y critico del capitalismo de Estado sovietico (desde los primeros años veinte), dandose cuenta de lo que venia de la leniniana URSS, por lo que se piro para el exilio en 1932 (hasta Mexico, donde murio en 1956) No se, sera por aquello de que es mejor que no le cuenten a uno milongas, por lo menos a Otto Ruhle la infantil enfermedad del izquierdismo le salvo el pellejo, no como a otros tantos leales y fieles camaradas, como los que le entrego Pepe bigotes al Adolfo.

  3. Kaixo Petri:

    Dejando de lado tu propaganda anticomunista, – tu verás por qué lo haces pero quede claro a las nuevas generaciones que mientras unos se iban a Mexico a otros (verbi gratia, Stalin) le mataban al hijo en el frente cuando libraba una lucha a muerte contra el imperialismo, que muy interesadamente la aristocracia obrera eurocentrista, el verdadero vivero de la nada inocente actual ideología dominante post-antiimperialista, desprecia por intereses económicos y políticos – un breve comentario sobre esta afirmación:

    (…) “para que la burguesía emergente pudiera llevar adelante el dictamen de la ley del valor”.

    De nuevo, como cuando afirmaste que en la Roma Imperial no había producción de valor, demuestras que desconoces la ley del valor-trabajo. La ley del valor-trabajo no es una mera elección, la burguesía NO IMPONE ni siquiera lleva adelante la ley del valor, que se desarrolla independiente de su voluntad, lo que hacen es usufructuarla, moverse como una anguila sobre la producción global de valor, y alienar el máximo de excedente posible en los procesos mundiales y locales de circulación de valor. La ley del valor lleva miles de años desarrollándose, no menos de 6.000 años, y por esto incluye en sí la mayor inercia de la civilización humana, con un peso de 70 siglos y al menos 350 generaciones abarcadas. Claro que había producción de valor en la Roma Imperial, y en la Atenas de Pericles y en el Egipto de Ramses. La novedad consiste en que el capitalismo ha traído a que ley del valor-trabajo se está acabando en sus posibilidades históricas de desarrollo,el nivel alcanzado por la histórica dialéctica Relaciones sociales de producción / Desarrollo de las fuerzas productivas ( no meramente el desarrollo de las fuerzas productivas como se pretende aplanar y truncándo el componente dialéctico de esa teoría marxista para intentar ocultar absurdamente el carácter revolucionario de las acciones políticas de Lenin y los bolcheviques) la está dejando atrás.

    Beno, gero arte

    • Infumablem mi estimado…. deja de apropiarte del termino “comunista”, porque no lo inventaron los bolcheviques, sino Marx y Engels (es mas estuvieron debatiendo por si llamarse “anarquistas”, que no “socialistas” –porque estaba ocupado por el socialismo pequeñoburgues o “socialdemocracia” como lo definia directamente Karl Marx)…. Y asi se lo recordo David Riazanov (a quien le debes poder leer Anti-During y otros muchisimos textos mas) en su momento, “soy comunista, porque soy marxista”.

      Y no tengo ninguna aviesa intencion, eso si la de llamar a las cosas por su nombre, y ser leal a la verdad.

      Lo de la “ley del valor” es que ya me desconciertas, confundes “economia mercantil” con “economia capitalista”, pero vamos. La ley del valor esta inscrita en la regulacion del capital, de las relaciones sociales capitalistas. Pretender encontrarla en el comercio sumerio o los pagares chinos antidiluvianos, las economias mercantiles de todos los tiempos, es confundir el todo con la parte. el capitalismo no invento, sino que adopto instrumentos para poder establecer sus especificas relaciones de produccion, es decir de valorizacion. Las relaciones sociales modifican el esquema de produccion, no porque el comercio sea mayor o menor. Y me hablas de entender, mira me parece que despues de tantas vueltas, ¡alguien esta muy verde, y pienso que no soy yo!.

      Y Leni fue un grandisimo contrarrevolucionario, porque impidio explicita y represivamente que la revolucion de octubre se transformara en una autentica revolucion social. Al implantar su estrategia de “capitalismo de Estado”, que como ya te ido explicitando con incontables citas directas del mismo Lenin. Para llevar a cabo su proyecto, la palbra clave era precisamente una kautskiana categoria, “centralizacion”, es decir, centralizacion del poder del Estado, y este como herramienta y sujeto de transformacion (es decir “el socialismo de Estado lassalliano”), bajo la perspectiva burguesa, sintesis y resumen del proletariado, en `plan “la revolucion soy yo”, Robespierre el incorruptible (y tengo un cuerpo de fusileros para darme la razon). La mision del proletariado era obedecer, que los profesionales de la revolucion (es mas, por obligacion del partido, los profesionales no debian de trabajar en su puta vida, eso decia Lenin), y ademas era la represetacion y esencia del proletariado, ¡aunque este dijera todo lo contrario!. En su despacho Lenin, tenia una imagen inspiradora del zar Pedro I (el gran modernizador de Rusia)…. por algo seria.

      La tesis que repites del “desarrollo de las fuerzas productivas” es una tesis falsa de la socialdemocracia alemana, — que en este mismo blog, te puse una cita directa de Marx y Engels donde dicen precisamente todo lo contrario—. No hay necesidad no hay obligacion, pero es que es mas falsa que un euro de madera, porque que tendra que ver la produccion de toneladas de acero con que las relaciones de produccion sean socialistas, es decir sin mercado, ni trabajo asalariado ni capital, ni dinero ni Estado, ni nada que se le parezca. La revolucion social solo se hace evidente cuando se han modificado las relaciones sociales, hasta entonces cualquier revolucion politica, es eso, un cambio de titeres, que si un cambio de relaciones sociales, reproducira el mismo tipo de Estado, y el mismo tipo de explotacion y sociedad.

      Los que estais todavia en el “M-L” teneis muchisimo miedo, mas bien una remora (por decirlo suavemente)…. ¡¡¡fijate como lo veo!!!.

      Pues eso, y hasta otra

      • Si me permites contestarte Agurrak, no me leere el texto que has escrito. No te el tiempo a disposicion…

        Con los subtitulos me sobran las razones, que es lo mas sano, no leerlo.

  4. Kaixo Petri:

    De verdad, Petri, no me importa que lleves el timón cuando estemos navegando en los mares de la lucha del día a día, pero si te veo entrar en el cuarto de los libros con un bolígrafo me tiro de cabeza por la borda sin esperar ni a coger el salvavidas.

    Confusión entre valor y capital dinero

    Lo de la “ley del valor” es que ya me desconciertas, confundes “economia mercantil” con “economia capitalista”, pero vamos. La ley del valor esta inscrita en la regulacion del capital, de las relaciones sociales capitalistas. Pretender encontrarla en el comercio sumerio o los pagares chinos antidiluvianos, las economias mercantiles de todos los tiempos, es confundir el todo con la parte. el capitalismo no invento, sino que adopto instrumentos para poder establecer sus especificas relaciones de produccion, es decir de valorizacion. Las relaciones sociales modifican el esquema de produccion, no porque el comercio sea mayor o menor. Y me hablas de entender, mira me parece que despues de tantas vueltas, ¡alguien esta muy verde, y pienso que no soy yo!.

    Vamos, como un relojero que sabe montar y desmontar hasta los más intrincados engranajes de un reloj, todo un maestro… y sin embargo no conoce ni comprende el sistema horario que regula a, y mide, ese reloj. Esto se debe a una lectura reduccionista del primer Tomo del Capital, mal digerida, y estudiada de espaldas a los marxistas, por “estalinianos”. Esta a la vista que el método lógico que emplea Marx en el análisis de la mercancía desnorta a estos lectores reduccionistas, que quedan así con una imagen y comprensión de la ley del valor ahistórica y completamente sesgada y truncada.

    Mejor harías, Petri, en leer el ensayo sobre el materialismo dialéctico de Stalin (1), así podrías cotejar estas intuiciones mecanizadas de tus lecturas juveniles con un método análitico marxista que no abstrae lo lógico de lo histórico.

    ¿Cómo es posible una economía mercantil sin valor? Entiéndalo quien pueda. Cuando Marx llega a la redacción de El Capital, con anterioridad a hacer la síntesis lógica, ha leido, discutido, escrito, debatido, además de participado en varios procesos revolucionarios, varios miles de texts de historia, ha analizado centenares de formaciones sociales históricas, y ha deducido lógicamente el proceso de formación de la mercancía y del dinero.

    Lo que se está confundiendo aquí es valor con capital dinero, acumulación de capital con capital, capital comercial con capital dinero, este propio del capitalismo, un capital que se valoriza a sí mismo, el desarrollo suerior del valor. Pero con anterioridad al surgimiento del capital dinero, como valor que se valoriza a sí mismo, es decir como capital productor de plusvalía mediante la explotación de la fuerza de trabajo exporpiada de los medios de producción, han existido capitales desde hace miles de años. De hecho, la ley del valor fungía en el choque de, por ejemplo, Roma y Cartago, allí chocaron dos capitales comerciales formados mediante la explotación de la fuerza de trabajo esclavo, con diferentes productividades. Te invitaría a que vieras las últimas aportaciones sobre el Palacio de Asdrubal en Cartago Nova (Cartagena)(2) según la algo más que hipótesis del arqueólogo Ivan Nogueruela, para que compruebes que estas potencias no eran, claro esta, capitalistas pero si eran potencias esclavistas comerciales que disponían de acumulaciones de capitales comerciales, y así de valor alienado. Son pues dos potencias, es decir dos sistemas de producción de valor, con diferentes productividades, los que chocan; los mercados del Sur y del Norte del Mediterráneo, el Este y el Oeste. Y el botín son las inmensas áreas de saqueo que luego quedarían abiertas para la producción y alienación de valor por métodos esclavistas.

    Más aun, como la formación histórica de las relaciones sociales basadas en el valor son tan antiguas (Y yo estoy hablando de la ley del valor, no de las leyes específicas del modo de producción en el que lo que predomina es el capital como un valor que se valoriza a sí mismo) que no ya en Sumeria hay producción de valor, en la medida en que hay intercambio y socialización indirecta a larga distancia de la producción, sino incluso hay que dudar que ya hace 20.000 años en las canteras de obsidiana de Armenia, del Monte Arteni (3) sin forma monetaria y fundada en equivalencias, no estuvo ya la primera forma de valor, como socialización indirecta a larga distancia de los primeros productos contenedores de energía humana, las hachas hechos en piedra obsidiana, de gran calidad de corte y resistencia.

    Lo dicho, la ley del valor-trabajo tiene miles y miles de años de historia de desarrollo, el capital dinero hace su explosión histórica como valor que se valoriza a si mismo, dentro de la ley del valor, desde hace hace menos de tres siglos.

    Confusión utilitaria entre desarrollo de las fuerzas productivas y DIALÉCTICA relaciones sociales de producción con / desarrollo de las fuerzas productivas.

    ¿Donde he defendido yo y ningún marxista una teoría del mero desarrollo de las fuerzas productivas? Truncas incansablemente al marxismo, sin apellidos, al marxismo tal cual, clásico, por sí mismo y de si mismo canónico y original, cuando reduces la teoría marxista de la DIALECTICA Relaciones Sociales de Producción con / el Desarrollo de las Fuerzas Productivas, al mero desarrollo de las fuerzas productivas. Por cierto, y en esto converges con la burguesía que no se cansa en sostener que esta dialéctica es algo ya superado, y tal, insostenible, pues los paradigmas de análisis histórico de tipo la Nariz de Cleopatra son más sofisticados, o a la vez zumban el ultramaterialismo que coge el desarrollo de las fuerzas productivas, o simplemente el desarrollo de la materia, y lo esytablece como motor de la historia para separar la historia de las luchas de los anteriores proletariados, a la conciencia del proletariado del hilo rojo de la historia.

    Evidentemente la burguesía lo hace con segundas, no porque lo crea realmente. Pero cuando, desde el campo supuestamente marxista, se hace eso mismo, cuando se abstraen la relaciones sociales de producción del desarrollo de las fuerzas productivas o viceversa, lo que se está haciendo en realidad es fundamentar un voluntarismo completamente irreal que significa un retroceso respecto a la imagen del mundo y de los seres humanos de si mismos incluso hasta periodos anteriores a las revoluciones burguesas. Fue entonces cuando el materialismo (no la absurdidad del ultramaterialismo) y la dialéctica volvieron a abrirse paso poco a poco, de forma contenida en la conciencia histórico social.

    La receta es pues según estas críticas maxianas pero no marxistas, hacerlo pivotar todo en la pura voluntad del sujeto. Pero esto da en el voluntarismo, apartando con ciego miedo europeo intelectualista, la cuestión estructural. Entre el ultramaterialismo y el subjetivismo más ramplón e idealista está el marxismo.

    Desconocimiento de aportaciones fundamentales en Marx

    Sobre la cita del prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política de 1859 sobre la cuestión de la dialéctica relaciones de producción / desarrollo de las fuerzas productivas. ¿Qué arte no entiendes? A ver si puedo ayudarte:

    Mi primer trabajo emprendido para resolver las dudas que me azotaban, fue una revisión crítica de la filosofía hegeliana del derecho[3], trabajo cuya introducción apareció en 1844 en los “Anales francoalemanes”[4], que se publicaban en París. Mi investigación me llevó a la conclusión de que, tanto las relaciones jurídicas como las formas de Estado no pueden comprenderse por sí mismas ni por la llamada evolución general del espíritu humano, sino que, por el contrario, radican en las condiciones materiales de vida cuyo conjunto resume Hegel siguiendo el precedente de los ingleses y franceses del siglo XVIII, bajo el nombre de “sociedad civil”, y que la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la economía política. En Bruselas a donde me trasladé a consecuencia de una orden de destierro dictada por el señor Guizot proseguí mis estudios de economía política comenzados en París. El resultado general al que llegué y que una vez obtenido sirvió de hilo conductor a mis estudios puede resumirse así: en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una fase determinada de desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas, y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica se transforma, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian esas transformaciones hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las condiciones económicas de producción y que pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo. Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de sí, no podemos juzgar tampoco a estas épocas de transformación por su conciencia, sino que , por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más elevadas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, porque, mirando mejor, se encontrará siempre que estos objetivos sólo surgen cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización. A grandes rasgos, podemos designar como otras tantas épocas de progreso en la formación económica de la sociedad el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal y el moderno burgués. Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción; antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que proviene de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la solución de este antagonismo. Con esta formación social se cierra, por lo tanto, la prehistoria de la sociedad humana.(4)

    El voluntarismo antiestructuralista, entre el desconocimiento y el oportunismo.

    Vuelvo a preguntar, siguiendo tus recetas anti estructuralistas, si todas las revoluciones anteriores no han logrado establecer el comunismo ¿esto no es más que por la poca calidad de la voluntad humana de los anteriores revolucionarios, desde los Sumerios hasta el Catay pasando por tierras mayas y el Egipto de la Esfinge? FALSO, esta lectura de la historia es completamente oscurantista y antimaterialista, nada tiene que ver con el marxismo, y esta superada incluso por la más burda historiografía burguesa. Para que se pueda instaurar el comunismo tiene que haber además de la voluntad humana colectiva de instaurarlo, lo que requiere la revolución, una nivel de acumulación anterior y un desarrollo de las fuerzas productivas y del excedente social anterior que conlleve la definitiva desvalorización del valor.

    A partir de este punto, cuando el agregado de tiempo humano aplicado por unidad de producto es tan ínfimo que se hace imposible o crecientemente insostenible seguir desarrollando la producción fundándola en la producción de valor, puede pasarse del gobierno de los hombres a la administración de las cosas, la superación de la democracia por medio del comunismo y una nueva era histórica de desarrollo humano. Pero nada de esto implica que las revoluciones anteriores no hayan tenido sentido, y sentido positivo en lo que respecta al recrecimiento numérico y cualitativo de la existencia humana, en un planeta en construcción, incluyendo por supuesto la Revolución de Octubre, por cuanto han siempre, o impedido el crecimiento de la superexplotación o liberado de la superexplotación a grandes masas de población en distintas fases históricas, ya va siendo hora de que llegue la Revolución que supera la explotación, la Revolución Comunista, que cambia a la energía humana desde el ser mero combustible del desarrollo humano y orienta a las grandes masas de población mundiales a las relaciones de producción en que su energía es sujeto directo, cualitativo, del desarrollo humano y no mero combustible.

    La ley de la transformación de la cantidad en calidad.

    Con relación a tu observación sobre la cantidad…

    “Las relaciones sociales modifican el esquema de produccion, no porque el comercio sea mayor o menor.”

    El tamaño importa en la dialéctica de las relaciones sociales de producción con / el desarrollo de las fuerzas productivas, y afecta cualititativamente a la caracterización histórica de la magnitud de esa producción. Desconocerlo es desconocer las leyes de la dialéctica.

    Por ejemplo, para los capitalistas en el actual momento la difusión del desprecio a la vida humana, como vemos día si y día también, se basa en la mentira extraordinaria repetida como loros por los aliados en los estatus intermedios, sobre que hubiera superpoblación mundial. Por esto, la vida humana seria despreciable a su juicio, y las vidas humanas prescindibles, porque además contamina el planeta y acelera su calentamiento. Ni Hitler era tan canalla como los que hoy basándose en la cantidad promueven ese desprecio a la vida humana a partir de una falsa noción de supuesta superabundancia, y eluden el asunto de los niveles de superconsumo y superdespilfarro de materias primas y recursos naturales de determinadas formaciones sociales que constituyen la minoría ínfima mundial (10-15%).

    Muy por el contrario a estas teorías pro imperialistas, si hay más gente que antes es UN LOGRO histórico descomunal y no ninguna desgracia para nada: Que, por ejemplo, en el año 2050, por ejemplo, vaya a haber quizás 5 o 6.000 millones de personas o más que sepan leer es un desarrollo cuantitativo de las fuerzas productivas que forzosamente conlleva un cambio cualitativo en las relaciones sociales de producción, y quizás, o más que quizás, Lenin y los supuestos socialdemocratas bolcheviques y la gran ola antiimperialista mundial del siglo XX tienen mucho que ver con este extraordinario logro histórico. En época de Lenin no había en el mundo más de 200 millones de personas que sabían leer y escribir en el mundo. En 2050 serán 5 o 6.000 millones de personas…

    ¿Entiendes el imresionante alcance histórico y epocal que tiene tamaño desarrollo cuantitativo? ¿Cómo puedes decir, Petri, que el desarrollo de las fuerzas productivas no se entrelaza dialećticamente con la dinámica de las relaciones sociales de producción? En este caso, treinta veces más de lectores y escritores que los habidos en la época de Lenin, una fuerza productiva de tipo General Intelect del todo descomunal, que tiene que llevar a innovaciones, producciones científicas, técnicas, inventos, desarrollos teóricos, avances prácticos de semejante envergadura que sencillamente es, si se impone la dimensión productiva sobre la destructiva, un salto histórico cualitativo que nada tiene que ver con estas miradas angustiadas y angustiadoras que qquiere lanzar la burguesía, sino que tiene que ver con muy esperanzadoras tendencias mundiales hacia el socialismo y el comunismo. Para bien de todos. Y todo esto, como bien puedes apreciar es también y sine qua nom una cuestión de cantidad, de transformación de cantidad en calidad.

    Lenin, inasimilable al imperialismo

    Sobre tus desacietros con relación a Lenin, quede claro que a mi no me importa ni se me van a caer los anillos para hacerme marxista-lenniista, el problema es que en mi opinión el marxismo-leninismo responde a una fase anterior, no a un ciclo, que deja unas aportaciones indespreciables, y unas lecciones e interrogantes totalmente insoslayables. ¿Cómo se puede olvidar que fueron precisamente los bolcheviques los que lideraron la escisión y ruptura de la Segunda Internacional rompiendo con los socialdemócratas y recuperando y universalizando el término de comunistas por encima del de socialdemócratas?- LEE a Lenin directamente, por favor, en su crítica a Kautsky, que no es tan difícil -, y tildarles de socialdemócratas eludiendo el hecho de que fueron los únicos marxistas de Europa que cumplieron con su tarea en relación con su eslabón de la cadena imperialista? Vuelvo a repetir, la voluntad de los bolcheviques no era la de adquirir compromisos con la burguesía ni la de reformar al capitalismo, era la de sobrevivir en él sin renunciar a superarlo aún en sus condiciones límite que les eran impuestas, a causa de la inercia histórico-estructural de la ley del valor-trabajo, condiciones límite que nunca mencionas y que te parecen filfa.

    Beno, laister arte

    ———————–
    NOTAS
    (1) SOBRE EL MATERIALISMO DIALECTICO
    Y EL MATERIALISMO HISTORICO. J. V. Stalin
    Septiembre de 1938. De la colección:
    J. V. Stalin, Cuestiones del leninismo
    http://www.marx2mao.com/M2M%28SP%29/Stalin%28SP%29/DHM38s.html

    (2) Mastia, el Génesis de Cartagena
    http://geo-historia.com/2015/06/21/mastia-qart-hadast-carthago-nova-cartagena/

    (3) Era Paleolítica: primera carrera armamentista de la historia
    http://terraeantiqvae.com/profiles/blogs/era-paleolitica-primera-carrera-armamentista-de-la-historia

    (4) Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política
    https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/criteconpol.htm

  5. Bajo esa prima BGD, la lucha de ETA no ha servido absolutamente para nada, no ha logrado cambiar la “realidad” ni un ápice. Bueno sí, para lo único que ha servido es para que se creara un Estado de las Autonomías” del que se han aprovechado todas las fuerzas políticas menos la Izquierda Abertzale, que no se ha aprovechado, sino que lo ha sufrido.

    Saludos

    • Así es, hasta ahora nadie ha logrado cambiar la realidad de opresión nacional y social. Otra cosa, es que en ese camino se hayan logrado cosas que puedan ayudar o no. Pero son dos planos diferentes.

      La opresión nacional y social, es la realidad que subyace de la situación vasca y sigue plenamente vigente. Ni ETA ni nadie ha podido hasta ahora superar esa realidad.

    • Nada de nuevo en las respuestas a este texto. Sólo obscurantismo y más obscurantismo.

      Ni ETA ha producido un cambio cualitativo, ni Syriza ha producido un cambio cualitativo, claro. ¿Pero cuál es la evidencia histórica?

      ¿La realidad son los sueños eróticos de los reformistas, sueños pacíficos llenos de espontaneísmo de masas?¿o la realidad de los cambios cualitativos son luchas cada vez más prolongadas y cada vez más violentas?¿Cómo fueron las últimas revoluciones?

      ¿Ahora todo cambió? ¿Damos las manos, cantamos kumbaya y movemos montañas?

      Los que viven del sueño reformista, y venden el sueño reformista a los demás, tienen el onus probandi, porque tienen 200 años de historia del movimiento obrero en su contra.

      Abraços

  6. Quisiera hacer unas observaciones y aportaciones a este (ya) antiguo debate que mantuvisteis sobre la ley del valor.

    La tesis de que la ‘ley del valor’ opera desde hace alrededor de 8000 años es de Engels, no de Stalin, y desde luego Marx defendía lo contrario, su carácter burgués e históricamente específico. La tesis la defiende Engels en el escrito postumamente publicado en Neue Zeit (1985), titulado Ergänzung und Nachtrag zum dritten Buch des Kapital, I. Wertgesetz und profitrate, que Engels escribe con el objetivo de sentar cátedra en el SPD al respecto del problema de la relación entre el valor y la formación de precios, tras la publicación del tercer tomo del Capital. Esta desafortunada tesis de Engels es uno de los fundamentos de desviación que el revisionismo emplea y asimila, en la última década del siglo XIX, en oposición a la comprensión del anclaje que la ley del valor tiene en la categoría de salario y la ‘relación de capital’ para el marxismo. Esta desviación con respecto a la correcta comprensión del significado de la ley del valor y de la formación del poder burgués es uno de los fundamentos heredados, después, por toda la concepción estratégica de la tercera internacional ‘comunista’, y del leninismo como doctrina político estratégica.

    Engels, ya moribundo, escribe lo siguiente, en respuesta a Schmidt, Sombart y otros:

    ”LA LEY DEL VALOR de Marx tiene, pues, una vigencia económica general, que ABARCA TODO EL PERÍODO QUE VA DESDE LOS COMIENZOS DEL CAMBIO por medio del cual los productos se convierten en mercancías hasta el siglo XV de nuestra era. Y el cambio de mercancías data de una época anterior a toda la historia escrita y que en Egipto se remonta, por lo menos, a 3500 y acaso 5000 años, en Babilonia a 4000 y, tal vez, a 6000 años antes de nuestra era. La ley del valor rigió, de este modo, durante un período de cinco a siete mil años. (El subrayado es mío)”

    La tesis de Engels confunde flagrantemente el concepto de VALOR con el de VALOR DE CAMBIO, más simple, metodológico e históricamente indeterminado, casi aclaratorio, que aparece en la primera publicación de El Capital y particularmente en el primer capítulo. El valor, o la esfera de valor, por el contrario, es la forma general que adquiere la producción social en la sociedad burguesa, en la cual la totalidad metabólica social es hegemonizada por la producción basada en el trabajo asalariado y la relación de capital: la producción de plusvalía y su acumulación a escala ampliada. El valor es la forma general de la dominación de la burguesía sobre todo el metabolismo social. La burguesía es resultado, no presupuesto, de la ley del valor, desde el momento en que el modo de producción capitalista se convierte en hegemónico y AUTÓNOMO desde un punto de vista histórico.

    La ley del valor es la ley que rige el modo de producción capitalista, y se define como; LA FORMACIÓN CUANTITATIVA DEL VALOR DE CAMBIO A TRAVÉS DEL TIEMPO DE TRABAJO SOCIALMENTE NECESARIO PARA PRODUCIRLO + EL INTERCAMBIO DE EQUIVALENTES. Esa ley NO determina el valor individual de las mercancías en formaciones sociales anteriores, primeramente porque no existe la esfera del valor ni el trabajo abstracto. De tal manera que a la base de la ley del valor está la producción fundada en el trabajo asalariado y la producción de plusvalía, y en última instancia la producción de plusvalía relativa como telos de todo el movimiento social, con el objetivo de revolucionar la proporción en la relación de capital. No existe la ley del valor sin la relación de capital, aunque si existe el valor de cambio determinado por otros factores, en todas las sociedades que han practicado el intercambio mercantil, incluso en las que han utilizado moneda.

    El propio Marx tuvo dificultades en determinar de forma histórica las categorías de la crítica de la economía política de tal manera que no fueran hipostasiadas y aplicables erroneamente a otros modos de producción o épocas históricas, está ampliamente estudiado el carácter dinámico y evolutivo de su sistema crítico (vease dussel, rosdolsky, heinrich, etc…). El objetivo de la crítica de la economía política es observar el modo de producción capitalista en su media ideal, es un trabajo de crítica históricamente específico y se agota en el análisis mismo de la formación social capitalista, a diferencia de la concepción materialista de la historia, que es una ley histórica general y de mayor alcance que la crítica de la economía política y sus leyes históricamente determinadas (como la ley del valor, o la ley general de la acumulación capitalista).

    La categoría perfeccionada de valor, como forma social depurada históricamente específica, es un claro ejemplo de estos problemas de Marx con el método autoimpuesto en la introducción general de 1857. Marx en la segunda edición del Capital substituye la categoría de valor de cambio por la de valor como forma social históricamente determinada. El valor no es meramente la forma de intercambiabilidad de las mercancías particulares independizada de estas, sino la imagen congelada en la esfera de la circulación de la dinámica de la plusvalía en la esfera de la producción, que además aparece trastocada en precios en la superficie de la sociedad (3 libro de El Capital). El valor de cambio por el contrario es una categoría simple e introductoria que no tiene mayor relevancia pues es meramente operativa. La ley del valor se refiere precisamente a cómo el valor determina al valor de cambio, o dicho en términos políticos, como la relación de capital (producción salarial) determina la totalidad mercantil en la que aparece la sociedad burguesa (”La riqueza de las sociedades en que impera el régimen capitalista de producción se nos aparece como un “inmenso arsenal de mercancías” y la mercancía como su forma elemental.” Marx).

    La tesis de que Engels no comprendió adecuadamente las tesis del tercer libro y la necesidad de defenderlas ante múltiples ataques lo confundió con respecto a las cuestiones fundamentales del primer libro es más que plausible, y ampliamente investigada por la nueva lectura de Marx y otras escuelas. La Mega 2 pone de manifiesto la inmensa cantidad de modificaciones, muchas de ellas altamente problemáticas, que Engels hizo a los manuscritos de Marx sobre el segundo y el tercer tomos del Capital antes de publicarlos.

    La relevancia de todo esto consiste en que no comprender la conexión interna de la ley del valor con el trabajo abstracto, y de forma más concreta, con el trabajo asalariado y la proporción política, históricamente dinámica, entre producción y reproducción, funda la práctica política revisionista, aleja la actividad proletaria de una correcta comprensión del poder de clase al que se enfrenta, que no consiste simplemente en un poder político que ostenta una clase, sino en un poder que brota estructuralmente de la FORMA BURGUESA de la producción misma, de la sociedad fundada en el trabajo asalariado.

    De tal manera que la teoría y práctica de la revolución socialista, que debe fundamentarse en la revolución social del modo de producción, de la forma social de la producción, se desvía en mera revolución política por el control de la distribución, de la determinación del valor, del salario, etc… de quién controla el proceso de clase, y no de la destrucción del propio proceso de producción burgués, capitalista, independientemente de es éste un proceso de toma del ‘poder’ insurreccional o electoral.

    Por lo demás, las consecuencias históricas de esta desviación ‘política’ han sido más que evidentes.

    Saludos.

    • Chapeau Kolitza, mejor explicado y escrito dificil de lograr, estoy. completamente de acuerdo con lo que dices…. Comentar tan solo que algo tan basico, que no sea comprendido precisamente por aquellos que pretenden auto-definirse como ‘revolucionarios’, expresa las dificultades gigantescas contras las que tiene que pelear la mismisima revolucion social…

      saludos.-

    • Aupa, Kolitza!

      En primer lugar, concederte lo que dices acerca de Engels. Está filológicamente demostrado por los editores de MEGA II y otros que mencionas que el amigo de Marx fue quien inició, por así decirlo, una “vulgarización” de su obra. Uno de sus aportes más cuestionables es considerar que lo que trata Marx en El Capital cuando expone la forma valor, la categoría determinante de la sociedad capitalista, es una sociedad de “producción mercantil simple”, en vez de la esfera de circulación simple. Su ahistorización y universalización de categorías históricamente determinadas va directamente en contra del espíritu de la obra de Marx, que era precisamente demostrar la historicidad de las mismas, explicar por qué eran un producto de las relaciones humanas y, por tanto, superables.

      Sin embargo, aquí terminan nuestras coincidencias. Es cierto que existe un hilo que va de (permíteme añadir algunos) Engels a Kautsky a Lenin a Stalin a Mao, pero estoy profundamente en desacuerdo contigo con que este marxismo, que podemos agrupar bajo un “paradigma”, tenga por fundamento una incomprensión de la teorización de la forma valor en Marx. Creo que es necesario historizar estas ideas que empezaron en Engels y no tratarlas como un problema de incomprensión, sino como una situación histórica condicionada por múltiples determinaciones (a posteriori todas necesarias, claro) que hicieron que la teoría revolucionaria de la II y III Internacional adoleciera de serias limitaciones históricas.
      El rasgo principal y definitorio del momento histórico es la existencia de un moviemiento obrero fuerte que los comunistas querían conquistas. Es decir, se daba la situación de que YA existían unas masas amplias que dirigir, con lo que la (no) fusión entre teoría y práctica se planteaba necesariamente de una manera externa, dirigista, como Partido identificado con vanguardia que dirige a las masas. No en vano, en esta coyuntura, el Estado aparecía como elemento al que todas las miradas se dirigían, ya que su función es la de (re)ordenar lo positivo dado. Todo estaba preparado para que la revolución proletaria siguiera el único modelo de revolución que conocía, el de la burguesa, la insurrección que lleva al Estado y permite desde ahí (supuestamente) imponer la voluntad y cambiar el orden de lo existente.
      Habiendo nacido el marxismo en pañales (esbozo de teoría crítica) se hizo necesario sistematizarlo y darle el carácter de sistema político positivo para poder hegemonizarlo en el movimiento obrero. El resultado fue la divulgación de las ideas de Marx por Engels de una manera un tanto esquemática y cientifista en la II Internacional con los Anti-Duhring y Ludwig Feuerbach (recuerdo que el primero estaba revisado por el propio Marx, que agradecía la labor de su compañero) que, a pesar de su determinismo y cientifismo, fueron libros de cabecera de toda la II Internacional. Esa fue la primera piedra en la construcción de ese paradigma, la conversión de la obra de Marx a un sistema político cerrado que era NECESARIO si se quería librar al movimiento obrero de la influencia de Lasalle, Proudhon y otras decenas de corrientes que ahí convivían. La tendencia de la lucha de clases que empujaba a un desarrollo parcial de la teoría revolucionaria se hizo ahí realidad, influyendo profundamente a Kautsky y luego a Lenin. No obstante, no pasó a este útimo de manera lineal. Sus críticas a la II Int. fueron fuertes, pero siempre guiadas por las necesidades políticas de la revolución en Rusia, lo que hizo que nunca rompiera con las bases teóricas de Kautsky y mantuviera cierto determinismo u objetivismo. Pero Lenin hizo una cosa muy importante: la revolución y la teoricación de algunas mediaciones que en su momento eran necesarias para llevarla a cabo. A diferencia de lo que has puesto arriba, creo que Lenin en su ruptura pacial con Kautsky, en su teorización (parcial también) del Partido de Nuevo Tipo, abrió la puerta a la recuperación de la consciencia y la importancia de la revolución como autoemancipación de la clase trabajadora apropiándose conscientemente de sus medios de vida.

      Considero que la Crítica de la Economía Política (CEP) se agota, como tú dices, “en el análisis mismo de la formación social capitalista”. Pero no porque haya un materialismo histórico con leyes como “el ser social determina la conciencia” que sea una sociología suprahistórica frente a la sociología del capitalismo que sería la CEP, sino porque en tanto que teoría crítica lo que hace es fundamentar que existe un más allá del capitalismo donde la vida no esté mediada por la forma valor, indica el qué de la revolución (la abolición del valor), pero no el cómo. Creo que la CEP no puede determinar positivamente cómo va a ser la revolución, pero sí negativamente, cómo no va a ser. Por ejemplo, podemos ayudarnos de ella para explicar que el sindicalismo reproduce la dominación burguesa a un nivel más elevado, pero no para decir cómo construir la Comuna.
      Así, me parece muy importante recalcar que la escuela del proletariado es la historia, que el marxismo aprende (se autosupera críticamente) sintetizando la práctica histórica del proletariado, que supone un paso más allá de la CEP. Gracias a las experiencias revolucionarias del siglo pasado podemos comprender la lógica de nuevas determinaciones que se crearon en la práctica del propio proletariado, que no le preexistían y que revelan muchos más matices que la CEP, desde el intento de destrucción del Estado de París hasta armar a las masas en el campo en China, pasando por el Capitalismo de Estado soviético. El problema no es tanto el saber que tenemos que abolir el valor, que es lo que Wertkritik, Nueva Lectura o Postone absolutizan como causa del fracaso de las revoluciones, como conocer las mediaciones que tenemos que establecer para desplegar una práctica revolucionaria que nos permita romper con el trabajo enajenado. No ha habido mayor crítica al capitalismo que la práctica histórica del proletariado revolucinario, que supera la negación abstracta de la CEP a las formas capitalistas (no-forma valor como objetivo de la revolución, que aunque ambos compartimos es totalmente indeterminado). Esas mediaciones solo se pueden observar en los intentos de imposición de la consciencia revolucionaria que han existido históricamente y que nos permiten conocer por qué sucedieron de esa manera (su necesidad histórica), superarlos críticamente conservando su momento positivo (aquello que he comentado antes de que se trata de un problema histórico).

      Sin más, un caluroso saludo.

  7. Kaixo Kolitza eta Petri:

    Me habéis metido un gol por toda la escuadra. Por supuesto, adhiero a la descripción que hace Kolitza de la ley del valor, y aclaro que desconocía esa polémica de Engels. Pero me queda una duda, ¿puede abolirse la ley del valor sin abolirse el valor de cambio?

    Besarkada haundi bat denontzat

    Agurrak

  8. Bueno me alegro de comprobar que estáis los dos vivos, espero que andéis bien. Amplio la reflexión:

    Respondiendo a agurrak, bajo mi punto de vista el valor de cambio es una determinación más simple del valor, de tal manera que no, no puede abolirse la ley del valor sin abolir el valor de cambio, o lo que es lo mismo, la abolición/superación histórica del régimen social de la producción fundado en la valorización implica necesariamente la abolición del carácter hegemónico social de todas sus determinaciones simples, entre ellas el cambio y la forma mercancía del producto social. De igual manera, para la crítica de la economía política es de vital importancia el hecho de que la generalización social del cambio (que no la existencia del cambio mismo, que es antediluviana) presupone la producción fundada en el trabajo asalariado, que es el intercambio fundamental (relación de capital, esto está ampliamente documentado en los grundrisse, en el urtext…). Es por eso que la hegemonía social del modo de producción capitalista se da con la aparición de la figura del capital industrial (que ya venía siendo preparado por las formas del artesanado o la manufactura), y hasta ese momento la lucha entre el antiguo régimen de producción en Europa y la nueva sociedad burguesa no se había resuelto. Es el capital industrial quien revoluciona definitivamente el antiguo régimen de producción al modificar el fundamento técnico productivo y desarrollar la producción asalariada en gran escala, de tal manera que la forma mercantil invade todas las esferas de la vida social, la economía comunal campesina, el artesanado, la economía familiar, etc… las subsume y las pone en disposición universal, como contenido de trabajo social conectado, aunque en forma jurídicamente privada, capitalista.

    La abolición del cambio significa la abolición del cambio como modo hegemónico de organizar la producción y la distribución, la abolición de la producción social organizada mediante el cambio. Significa abolir la doble ley de apropiación de la sociedad burguesa, la del cambio y su opuesto, la apropiación si intercambio, que ocurre en la producción, y abolir con ello la producción privada. No quiere decir que el cambio no haya existido anteriormente o que no vaya a darse nunca más después un sólo caso de intercambio, sino que la producción se socializa y por lo tanto los presupuestos SOCIALES del cambio desaparecen y con ello su necesidad misma.

    Si en otros regímenes económicos precapitalistas el cambio cumplía una función de interacción económica y social entre comunidades, mediante la socialización mundial de la producción que plantea el comunismo el cambio pierde ya todo sentido.

    Sólo con la producción burguesa el cambio, o la disposición abstracta general de todos los recursos y actividades, en una división social del trabajo mundializada, adquiere verdadera vigencia. Como digo, de eso trata la abolición, de su hegemonía social, no de su existencia periférica.

    En cualquier caso el problema fundamental es siempre la producción basada en la apropiación privada del producto social, que llegado a una grado de desarrollo de las fuerzas productivas y de socialización de la producción adopta la forma generalizada del cambio, de la salarización masiva + producción privada, y de ahí la ley del valor que rige la producción y toda la economía burguesa como imagen del mundo.

    Gero arte.

  9. Aupa entelequia, efectivamente estamos en desacuerdo con el balance histórico.

    Primeramente unas consideraciones generales:

    ‘’Me parece muy importante recalcar que la escuela del proletariado es la historia’’

    En eso estamos de acuerdo. La cuestión es que creo que en esa frase ambos vemos conceptos contrapuestos.
    Empezando por el papel de la teoría en la historia. Bajo la forma en la que tu la observas, la teoría es por un lado un elemento externo al movimiento histórico, sin capacidad para convertirse en factor independiente y determinante y transformador para el proletariado u otras clases, parece que fuera mera expresión ideológica, instrumental, de la situación dada de coyuntura; y por otro lado además, como factor totalmente determinado por la historia y sus fases. A lo mejor no la ves así, pero es lo que se desprende de tus observaciones. Es decir, que despojas a la teoría de todo poder histórico real, subordinando su actividad a la coyuntura política (degradada así la teoría a mera ideología, en el mejor de los casos proletaria) carente de toda potencia específica. Creo que caes en un determinismo histórico que no permite enjuiciar y distinguir lo que es correcto y lo que no. Ese punto de vista, a mi juicio reduccionista, justifica y legitima a todo movimiento histórico (y más aun en la teoría) por el momento en que surge, imposibilitando una lectura de clase de los intereses que esconden los distintos fenómenos históricos. Pero el hecho es que la historia sí podía haber sido de otra manera, y que existen responsables, bloques de intereses y factores de gobierno que bajo las banderas del proletariado, del comunismo y del marxismo han respondido a los intereses de clase de la burguesía y su bloque de apoyo. Bajo la teoría se libra una lucha permanente entre estratos de clase, y decisiones incorrectas pueden desembocar en escenarios catastróficos. No todo puede justificarse por la inmadurez de los tiempos. Un balance de totalidad de los ciclos revolucionarios no puede mirar a otro lado ante este hecho tan evidente.
    Además, la ideología no debe confundirse con el poder de la teoría, que puede trascender el marco ideológico y de coyuntura, cosa que la ideología, aunque se disfrace de teoría, no puede hacer.

    En lo que respecta a la Crítica de la Economía Política de Marx, que ha sido nutrida después por grandes pensador@s y militantes comunistas, no consiste en una ‘sociología’ del modo de producción burgués. Antes bien, consiste en una ‘crítica’ dialéctica, es decir, en un análisis de las categorías de la falsa conciencia burguesa en su máxima expresión que es la economía política, que está a la base de todas las ciencias y del sentido común, a través de cuya reconfiguración Marx trata de llegar a las determinaciones sociales del poder de clase del enemigo. ¡No es una sociología! eso sería unilateralizar un análisis histórico-filosófico de la totalidad histórica que es el capitalismo o la formación social burguesa.

    En lo que respecta a la concepción materialista de la historia (que no materialismo histórico, ese concepto es posterior a Marx), tiene una sola ley general metodológica, la que hace referencia a la relación jerárquica entre fuerzas productivas y relaciones de producción. Esta última si que instaura un método para el análisis de TODA la historia humana, de la cual surgen conceptos generales como formación social, modo de producción, etc… la cuestión es si nos adherimos o no a ese método. Sólo una ciencia: la ciencia de la Historia, pero la filosofía es la ciencia auxiliar por excelencia, y en concreto la filosofía materialista, como forma depurada, proletarizada, de la filosofía alemana (o la filosofía a secas).

    Ahora paso al asunto que nos ocupa:

    Bajo tu punto de vista,el marxismo de la segunda internacional, de Engels a Mao, no tiene por fundamento una incomprensión de la teorización de la forma valor en Marx. En primer lugar, yo tampoco creo que el problema sea incomprender a Marx, sino que el problema es tener una teoría erronea del poder burgués, incomprender o tergiversar la imagen real de la sociedad burguesa, de tal manera que se instaura una teoría política y revolucionaria tan errónea o más que el proudhonismo o el lassalleanismo. De este modo, el marxismo de la segunda internacional, el marxismo vulgar, se convirtió en un factor de gobierno de la burguesía sobre los sindicatos proletarios, sobre los partidos proletarios, y posteriormente en el factor fundamental de modernización burguesa de la periferia y semiperiferia capitalista a lo largo de todo el siglo XX, de Sudamérica a Indochina, pasando por grandes regiones de África, y Asia entera. Y repito que la historia podía haber sido de otra manera. Es la historia de la lucha de clases, en la que el bloque democrático burgués de reforma ha hegemonizado al marxismo y al movimiento proletario a través de partidos de cuadros y ha destruido toda capacidad de orientación teórica y organización política independiente del movimiento proletario.

    El marxismo de la segunda internacional es un marco teórico burgués. Que Lenin o Mao tuviesen motivaciones proletarias o revolucionarias o no, es una cuestión secundaria. Las figuras de los líderes individuales no tienen tanta relevancia, sino las teorías y su adhesión en círculos de influencia. El índice de referencia de lo correcto no es el texto de Marx, sino el poder de la burguesía y la sociedad burguesa, de tal manera que Marx, (que haya sido marx es accidental), ha establecido el marco teórico más adecuado para su comprensión mientras no se demuestre lo contrario, y por eso cito sus conceptos, como la ley del valor, no porque sea una ley de Marx, sino porque defiendo que es una ley fundamental de la sociedad burguesa, irrenunciable para una orientación revolucionaria correcta en términos proletarios.

    Precisamente la existencia de un movimiento obrero fuerte a finales del XIX, y su desarticulación como potencia revolucionaria por parte del revisionismo, es el tema de fondo en la discusión sobre la ley del valor.

    Para que quede clara la distancia de mi tesis con respecto a la tuya, lo voy a decir fuerte: La versión unilateralmente política del ‘marxismo’ no es una manifestación inmadura de la lucha de clases proletaria, sino una manifestación de la apropiación del marxismo por parte de las clases medias, mediante la cual se convierte en la base teórica de un problema de democratización política y distribución económica más equitativa, cancelando de esta manera la política proletaria, el uso proletario de la teoría. Desde Bernstein hasta nuestros paisanos revisionistas de hoy, que ya ni necesitan el marxismo vulgar porque no hay masas proletarias organizadas a las que engañar. El marxismo vulgar no es una teoría deficiente que lleva a políticas erróneas de clase, sino al revés: es el resultado de la apropiación de la teoría proletaria por parte de otros intereses de clase.

    La historia del revisionismo político es por supuesto más amplia y el marco teórico del marxismo de la segunda internacional ha sido uno entre otros. De la misma manera ha habido un revisionismo más evidente y reformista y un revisionismo más rupturista y revolucionario, de ‘izquierdas’, pero ambos son manifestaciones de una política de clases medias, campesinado, intelectuales, funcionariado y pequeña burguesía progresista, que defienden sus intereses ante la voracidad de la oligarquía y para eso buscan alinear a sus filas al proletariado.

    La necesidad de sistematizar el marxismo (que apuntas) en la última década del diecinueve, ¿era una necesidad del movimiento proletario, o era una necesidad del funcionariado político del SPD que se proponía tomar el poder mediante el procedimiento electoral, para afianzar su estatus de clase media? El propio Engels vaticina la toma electoral del ‘poder’ para 1898 en Alemania. Ese era el marco de actuación, en un partido saturado por funcionariado y trabajadores de cuello blanco, que copaban el 80 por cien de los puestos de dirección. De tal manera que el objetivo no era sistematizar el marxismo para que lo adoptasen las masas proletarias, no era crear conceptos políticos correctos desde el punto de vista del proletariado y fáciles de comprender por este; sino crear conceptos complejos falsos desde el punto de vista del proletariado, y difíciles de comprender por este, para que dependiese permanentemente de la burocracia sindical y de partido. Eso es el marxismo clásico, a esa necesidad respondía. El papel del viejo Engels en todo esto fue ambivalente, en una posición entre la impotencia, el posibilismo y el autoengaño, como se desprende de sus cartas de este periodo a sus jóvenes y traidores discípulos.

    El balance histórico no puede pasar por el mismo autoengaño del viejo Engels, porque la Historia lo aguanta todo, y debemos ser cuidadosos en nuestra construcción teórica.

    Gero arte!

    • Kaixo, Kolitza:

      Quisiera traer a colación dos cosas que has mencionado que me parecen bastante interesantes: “El marxismo de la segunda internacional es un marco teórico burgués.” y “[por tanto es] la apropiación del marxismo por parte de las clases medias”. Aquí yo sí que veo algunas diferencias entre esto y que la teoría revolucionaria encuentre la causa de sus carencias en la incomprensión de la forma valor. Uno de los puntos que he querido señalar en mi primera intervención era que es necesario realizar una “enmienda a la totalidad”, por así decirlo, del marxismo que comenzó con Engels y el SDP en la II Internacional y se extendió hasta el fin del ciclo de revolucionario pasado. Este marxismo estaba plagado de elementos burgueses, principalmente de positivismo, cientifismo y determinismo, que lo limitaban enormente como teoría del proletariado revolucionario. Como dije arriba, las sucesivas rupturas que se dieron, por parte de Lenin o, en menor medida, Rosa Luxemburgo, no atacaron sus fundamentos teóricos más profundos, sino que estuvieron fuertemente condicionadas (que no férreamente determinadas al margen de la actividad teórica que ellos mismos llevaban a cabo y de la que bebían, luego vuelvo a esto) por las necesidades políticas que les imponía un movimiento obrero fuerte que dirigir. Por eso sí que me parece, como creo que dices, que en ese marxismo existían múltiples elementos teóricos burgueses que determinaron que la práctica política del ciclo pasado fracasara y no fuese capaz de acabar con el orden basado en la apropiación privada del trabajo social. Dada esta situación, me parece vital para la articulación política del sujeto revolucionario el cuestionamiento previo, la autocrítica, de todo ese marxismo para depurarlo de elementos burgueses que en su momento se elevaron a principio o estrategia y conservar todos sus aportes vivos, revolucionarios y creativos.

      El papel que juega la historia en la conformación de la teoría proletaria pasada es importante, y me gustaría aclarar algunas custiones. Cuando hablo de que la teoría revolucionaria está históricamente determinada no pretendo esbozar una historia sin sujeto, al margen de la práctica social en la que todo individuo se tenga que ver necesariamente (ahora en el sentido absoluto y no lógico, al que quise referirme en el primer comentario) arrastrado por los vaivenes de la coyuntura política. En la determinación histórica del paradigma de la II Internacional de Kautsky, por ejemplo, influyó tanto la situación del movimiento obrero que comentaba como el esquematismo presente en las obras de Engels. Está claro que si este último no hubiese presentado la teoría de Marx de esa forma, la historia no se habría dado de esta manera. Lo que quería acentuar es que en este claroscuro entre fase ascendente y decadente del capitalismo con un fuerte movimiento sindical había importantes tendencias materiales, tanto políticas como en el ambiente intelectual de la época, que empujaban a Engels a actuar como lo hizo. Por expresarlo de una manera más rigurosa, la situación material, histórico-social, las relaciones sociales realmente existentes, eran condición de posibilidad para que la teoría marxista se desarrollara tal y como lo hizo. A partir de ahí, el desarrollo efectivo de este paradigma teórico y la posibilidad de dirigir a las amplias masas proletarias valiéndose de esa teoría entraron en una relación recíproca en la que ambos se retroalimentaban.
      Por otro lado, lo que comentas de la teoría como producto de la historia al margen de la consciencia revolucionaria me parece que es precisamente la mayor crítica que se le puede hacer al paradigma teórico de la II Internacional. Cuando he escrito que ni Lenin ni Luxemburgo, por ejemplo, rompieron con los fundamentos teóricos kautskianos, me refería a que no se plantearon ni resolvieron cuestiones como qué es la teoría revolucionaria, cómo aprende el marxismo, cuál es el papel de la consciencia revolucionaria, cómo se puede evitar caer en el sistema cerrado, es decir, que no realizaron una profunda reflexión de los fundamentos gnoseológicos de la teoría revolucionaria. Esta es entonces una de las mayores tareas que podemos acometer los nuevos revolucionarios: elevarnos frente al devenir histórico, comprenderlo y subjetivizarlo para así dotarnos de autoconsciencia y evitar hacer doctrina de la táctica, manteniendo la independencia política e ideológica del proletariado al mando de todo el proceso revolucionario.

      En cuanto a la Crítica de la Economía Política, la he denominado sociología solo en tanto que no deja de ser una contemplación del objeto en la que el sujeto se mantiene al margen, en última instancia, una ciencia de las relaciones sociales burguesas y, como indicas, del carácter social del poder burgués y su articlación mediante la explotación del proletariado. Ante todo, quiero decir que no pretendo impugnar esta parte de la obra Marx ni pretender que existe cualquier otra fuente de conocimiento de la socidad civil y su movimiento superior a esta. Tan solo quiero indicar que considero que limitar el marxismo a la CEP resulta en una epistemologización del mismo, que la CEP está integrada en la teoría revolucionaria pero que no la completa. Es el paso previo necesario al desarrollo de una teoría que se plantee cómo se debe superar el estado de cosas actual una vez que conocemos su historicidad. Como comenté, me parece que tiene un enorme potencial para explicar ciertas dinámicas reformistas que reproducen la dominación de clase bajo una u otra apariencia, pero resulta imposible decir cómo será la revolución partiendo de El Capital. De hecho, se me viene a la cabeza el fantástico vídeo en el que a Anselm Jappe le preguntan cómo se abole el valor y responde que no tiene ni puñetera idea. No es casualidad tampoco, que toda esta vuelta a la lectura pura de Marx se haya hecho desde los cómodos sillones de la Academia, con la distancia frente a la practica revolucionaria que permite una teoría crítica que al final se queda en un lamento sordo contra las múltiples manifestaciones de la realidad social.

      Una de nuestras grandes diferencias se encuentra aquí: “el problema es tener una teoría erronea del poder burgués, incomprender o tergiversar la imagen real de la sociedad burguesa, de tal manera que se instaura una teoría política y revolucionaria tan errónea o más que el proudhonismo o el lassalleanismo”. Para mí justo un punto muy importante que no toca la CEP y que es el que determina cuál es la línea ideológica revolucionaria no es tanto la teoría del poder burgués como la teoría del poder obrero. Precisamente quería subrayar que es ahí donde solo la práctica política histórica del proletariado revolucionario puede llegar y aportar luz, elementos positivos que conservar, formas políticas que permitan la imposición de la consciencia revolucionaria y el avance en las tareas de la revolución. Por ser más concretos, cuestiones como cúal es el papel del Partido, qué significa una posición comunista ante la cuestión nacional, cuál debe ser la línea militar, en qué lugar se hallan las amplias masas proletarias en el proceso revolucionario, etcétera, son las verdaderamente relevanetes en la teoría revolucionaria (además de la mencionada antes, la relación de la propia teoría con la revolución y consigo misma). Eso es lo que yo entiendo como el marxismo más allá de la Crítica de la Economía Política.
      Por último, unido a esto, no me parece adecuado decir que la práctica de Lenin y de otras experiencias era “revisionismo rupturista o de izquierdas”, mucho menos reformista o con un nítido carácter de clase burgués. Soy el primero que admite elementos burgueses en su teoría y en su práctica, pero creo que esto puede suponer desechar toda enseñanza histórica que esta práctica nos ofrece. El reformismo como tal solo ocupa el ala más derechista del movimiento obrero, la socialdemocracia, y diría que para hablar de posiciones históricamente revisionistas se tiene que admitir la existencia de otras revolucionarias, con limitaciones, pero cuyo objetivo era la destrucción del Estado y la construcción de la Comuna: los bolcheviques en la revolución rusa antes de su consolidación o en los maoístas durante la revolución cultural. Además, la tradición proletaria nos otorga una serie conceptos surgidos en la práctica proletaria avanzada como organicismo, vanguardismo, masismo, espontaneísmo o insurreccionalismo que ayudan a comprender las diferencias teóricas que pueden surgir en lo relativo a la construcción del poder obrero y que van mucho más allá de las determinaciones inmediatas del capital variable en el movimiento autónomo de la sociedad burguesa.

      Bueno, ya nos veremos por los lugares de la política. Un abrazo.

  10. Bueno Entelequia, son muchas cosas, y elaboro una larga respuesta: al que le interese, que lo lea. Por la forma en la que te expresas, te identifico con la LdR (corrígeme si me equivoco), y en parte aquí recojo observaciones sobre conceptos de esa línea que me parecen erróneos, aunque no toco los fundamentales, que lo dejo para otra ocasión pues no vienen a cuento.

    Antes que nada me da la impresión de que mi posición está siendo malinterpretada por tu parte, ya que has mencionado a la wertkritik varias veces sin que yo lo haya hecho, sin justificación posible a menos que pretendas identificar a ese grupo de opinión revisionista, interclasista y antiproletario con mis posiciones, lo cual me resulta algo molesto. Es lógico que Anselm Jappe no sepa qué contestar a la cuestión revolucionaria, no porque sea difícil (que lo es para tod@s nosotr@s), sino porque ni siquiera le interesa, ya que no se dedica a ello o al menos no teoriza para ello sino para círculos de aspirantes académicos. Aún más, teniendo en cuenta que su análisis del capitalismo se detiene en la forma mercancía, de tal manera que está lejos de sospechar que tras la mercancía se esconde el poder de la burguesía como afirma el marxismo proletario. Antes bien, como escribe kurz, se trataría de una ‘’dominación sin sujeto’’, que oprime a todos por igual, burgueses incluidos. La formulación más aberrante de esta sociología burguesa, de corte pesimista weberiano, que adopta la terminología marxista del primer capítulo del capital es la de Postone (aunque este judío recorta algo el pesimismo, aplaudiendo con la orejas iniciativas como podemos). En ‘’Tiempo, trabajo y dominación social’’, su tesis doctoral, Postone llega a fundar una especie de teología del valor. No entiendo que tiene que ver todo eso con lo que estamos hablando. No me voy a detener en hacer una crítica exhaustiva de esta corriente pues no merece más reconocimiento que el de haber popularizado la crítica al trabajo productor de mercancías con iguales dosis de alegría literaria y ceguera conceptual.

    En cualquier caso no son todos académicos, más bien la mayoría no lo son; son inofensivos activistas de movimientos sociales y demás; cosa distinta ocurre con la nueva lectura de marx, que no debe ser mezclada en absoluto con la wertkritik. La nueva lectura tiene la ventaja de realizar un estudio filológico de gran interés, sobre todo los trabajos de heinrich, que son los que yo he estudiado, sobre Backhaus y Reichelt, etc… no puedo hablar, o ingo elbe, que es un comentarista y poco más. La nueva lectura es otra escuela, esta si académica, de corte político revisionista, que también tiende a justificar a la burguesía, y que niega, por ejemplo, la teoría de la crisis de marx. Yo la he citado porque es una de las escuelas académicas que más ha estudiado, en concreto, el papel de Engels en la sistematización del marxismo clásico. La mega 2, por otra parte, tenía por objetivo ‘’despolitizar, academizar e internacionalizar’’ la obra de Marx, y con eso lo digo todo. Sin embargo, los doce grupos de investigación internacionales que la componen están desarrollando una gran labor filológica cuyos resultados inmediatos, por ejemplo en lo que respecta a las modificaciones de Engels en el segundo y tercer tomo, nos interesan enormemente. Pero nada más.

    Paso a comentar a continuación algunas cuestiones que planteas:

    Hablas de ‘’las necesidades políticas que les imponía un movimiento obrero fuerte que dirigir (a Luxemburgo y Lenin)’’. Bien, la cuestión es: ¿Quién dice que el movimiento obrero debía ser dirigido a cualquier precio? Si las necesidades políticas de dirección llevan a plantear un paradigma teórico que tiene a la base una comprensión de clases medias de la problemática social y del capitalismo, mejor sería que el movimiento obrero no sea dirigido por esos jefes (este dirigismo injustificado es más evidente en Lenin que en Luxemburgo). La necesidad no era de dirección a cualquier precio, no compro ese análisis. Esa no era una necesidad proletaria, al menos.

    En concreto, te digo que cada proletari@ socialista, cada grupo proletario, cada forma sindical proletaria, cada partido proletario, tiene siempre en su seno una lucha ininterrumpida entre la voluntad de vivir mejor en este mundo mediante la promoción de clase y la voluntad de substituir este mundo por otro para tod@s mediante la revolución. La voluntad de vivir mejor en este mundo vence muy a menudo, y nos traicionamos a nosotr@s mism@s, y a quienes nos rodeaban, cuando nos surge la ocasión. La historia del movimiento proletario es hasta ahora la mejor descripción de esta dificultad.

    En palabras de bebel, en 1891, describiendo el golpe de timón del SDP: ‘’La gente se encuentra contenta con su situación y pierde el suelo revolucionario bajo sus pies’’ Quien hablaba era uno de los más prominentes ejemplos.

    Esta adhesión de fracciones proletarias, particularmente de los grupos proletarios dirigentes, de los cuadros de sindicatos y partidos, al orden de mando y a la producción burguesa, que se coaligan de una manera u otra con la aristocracia obrera ya constituida, con la pequeña burguesía, con el campesinado, etc… es la traición siempre presente de la revolución socialista consigo misma, que degenera en programa político de mínimos, para ciertas facciones del proletariado (la constitución de oligarquías organizativas ha sido estudiada por ejemplo por michels en su célebre estudio sobre la ley de hierro, sólo que michels observa el fenómeno desde la férrea necesidad, el determinismo y el pesimismo antirrevolucionario).
    En todo caso, ese es el modelo histórico adecuado, bajo mi punto de vista, para comprender ciertos sucesos como el ‘dirigismo’, que no la dirección revolucionaria. El DIRIGISMO es la necesidad incuestionable de dirigir, sea como sea, a un supuesto proletariado políticamente inmaduro, de forma externa. La dirección por el contrario es la linea adecuada de todo el movimiento socialista proletario, y los mecanismos organizativos de autocentralización que este genera para mantenerla y protegerla, en cuyo concepto no cabe la necesidad a cualquier precio de dirigir. Los medios deben de ser homogéneos al fin. Por lo tanto, la constitución o la adhesión a una teoría ‘marxista’ de clases medias no se puede justificar por la necesidad de dirigir, pues eso es (fue) dirigir a la derrota al movimiento internacional proletario.

    Por otra parte, me parece en general reduccionista y demasiado simplista hablar de un sólo ciclo en el que se engloba a Engels, la segunda internacional, la revolución soviética, la revolución china, la revolución cultural china, las revoluciones de liberación nacional, etc… como me parece igualmente reduccionista hablar de un sólo marxismo que se desarrolla o evoluciona históricamente. Bajo mi punto de vista Marx (en concreto su aportación fundamental que es la CEP) pertenece a un ciclo de lucha de clases revolucionarias ascendente, y eso lo convierte en agresivo y poderoso (los grundrisse son una investigación ad hoc en momento de crisis por la posibilidad de la apertura revolucionaria, escritos en seis meses con fiebre teórica revolucionaria); sin embargo el marxismo clásico, vulgar, incluido las últimas obras y cartas de Engels, la teorización del SDP, de los marxistas y académicos rusos, etc.. forman parte de un repliegue de la lucha proletaria, de la emergencia de las clases medias en Europa, y de la toma de control efectiva de sindicatos y partidos proletarios por parte de las nuevas profesiones mejor remuneradas, cuando no directamente de la captación mercenaria de los cuadros dirigentes, de la vanguardia técnica de la industria, etc… En definitiva, de la formación de la aristocracia obrera. La primera guerra mundial y los desequilibrios económicos generan una nueva oleada revolucionaria proletaria de tal manera que el marxismo vulgar decimonónico comienza a ser seriamente cuestionado, teórica y políticamente, y ahí están los escritos de por ejemplo Luxemburg, Lukács, Korsch, y en menor medida Lenin o Gramsci, o toda la experiencia de ruptura de zimmerwald a la revolución espartaquista incluso al KAPD, pasando por supuesto por la experiencia de la revolución de Octubre. Pero no sólo, en los años veinte el marxismo clásico queda seriamente cuestionado en su correcta comprensión de la formación social burguesa, con trabajos teóricos monumentales como los de Rubin o Grossmann, entre otros. Todo ello pertenece a una lucha de clases nuevamente ascendente, Grossmann proporciona una buena descripción de ello en su introducción a la Ley del Derrumbe, o Lukács en ‘’El cambio de función del materialismo histórico’’.
    Simultáneamente en la URSS ya comienza la reacción y el repliegue que posteriormente abrazará toda Europa y se extenderá al mundo entero mediante la reconsittución y aún mayor vulgarización del marxismo clásico, a lo largo de los veinte con dos grandes debates: el socialismo en un sólo pais, y los problemas de transición al socialismo, que desembocarán en el estalinismo, la farsa del diamat, y la formación del leninismo como doctrina político estratégica (anclada sobre el paradigma revisionista), la concepción del frente único y de las revoluciones democráticas, propias de una cosmovisión y teorización de clases medias, que se imponen desde Moscú a toda la internacional comunista.

    Me detengo aquí porque me quedaría muy largo, pero es evidente que el marxismo es hasta aquí ya en dos ocasiones tanto instrumento del proletariado como instrumento de la aristocracia obrera contrarrevolucionaria, y que no existe desarrollo sino procesos de ruptura y lucha de clases también en el ámbito de la teoría, contraposición extrema entre tesis teóricas y políticas dentro de lo que todos llaman ‘marxismo’ pero que son dos cosas, y no una. Que formen todas ellas parte de un proceso dialéctico de totalidad no es suficiente razón para polarizar al marxismo en general de lado del proceso proletario.
    Dicho sea de paso, me abstengo de situar a Lenin, como militante y teórico, en la linea del enemigo directamente, pues fue un pensador y militante ambivalente. De hecho me acusas de haberlo hecho, y no recuerdo haberlo hecho, aunque si que acabó siendo una herramienta de la contrarrevolución (aun en vida, por cierto): otra cosa es el leninismo como doctrina político estratégica depurada de elementos proletarios, que sí es una teoría contrarrevolucionaria y que ha supuesto la desorientación y la asimilación a la reforma democrática de grandes masas revolucionarias en el mundo entero. Sobre Mao el juicio me lo reservo, pues no he estudiado suficientemente sus aportaciones. Lo que es evidente es que Mao se declara heredero legítimo del marxismo leninismo, incluso del stalinismo, que la revolución china es también una revolución político democrática de modernización burguesa de la economía, que fue fundamental para impulsar en toda la región procesos de similares características y modernizar todo indochina y asia antera, y que además lo sigue siendo. Sus conceptos estratégicos, como la lucha de lineas, la guerra de guerrillas, etc… no los comento y desde luego no deshecho su potencialidad política, dicho sea de paso.

    Los ciclos de lucha de clases y los paradigmas teóricos, con sus momentos de ascenso y repliegue, han sido varios, y caracterizarlos mediante la centralidad de la revolución soviética me parece reduccionista y quizá hasta eurocéntrico, a pesar de la grandísima importancia que tuvo. Pero su centralidad acaba en los años 20. Después, por ejemplo, un proceso similar, aunque en minúsculas, al que puso en marcha la unión soviética tras la segunda guerra mundial, es el que desarrolló la socialdemocracia alemana, y por extensión europea, en casi toda europa, sólo que éste no se llamó socialista, sino socialdemócrata o ‘keynesiano’. Paralelamente el new deal y sus efectos en Estados Unidos, etc. El proceso de nivelación de la política de clases medias entre la unión soviética y europa occidental, era ascendente en occidente mediante las políticas de la socialdemocracia europea y descendente en la URSS mediante las de jhruschev y posteriores en lo que respecta a democratización burguesa del proceso de producción y el estado. En todo caso en europa occidental jamás se llegó a los niveles democráticos y cooperativos, de control proletario, del proceso de producción capitalista, a los que se había llegado en la URSS, ni siquiera en el momento de su desmoronamiento definitivo.

    La URSS fue un gran experimento, pero no era lo que nos habíamos propuesto ni respondía a una política proletaria, casi desde el inicio no lo fue, y el elemento clave para hacer balance no es la inmadurez estratégica, sino la ley del valor, y la política de clase media que la ocultó como fundamento a abatir por la socialización.

    En otro orden de cuestiones, la constitución del marxismo clásico tiene poco o nada que ver con Kautsky. Kautsky se limitó a injertar la terminología marxista a tesis teóricas y políticas que no eran suyas, sino fundamentalmente de Vollmar, Schmidt, Tugán, Plejánov, Bernstein y Paul Bahrt entre otros, aunque eran tesis, las del revisionismo, compartidas por un amplio círculo de intelectuales y teóricos en Alemania, Rusia, Inglaterra y Francia al menos, que orbitaban en los partidos hasta ese momento proletarios; y además, eran compartidas en los círculos militantes de mayor peso de partidos y sindicatos ‘proletarios’ en toda Europa. El proceso de desproletarización de partidos y sindicatos era imparable y afectó también a la pérdida de control proletaria, revolucionaria, del aparato teórico y del marxismo. Kautsky jugaba en todo esto un papel similar al de Egibar en el PNV.
    En 1909 Kautsky escribe: ‘’El proletariado es indispensable para la sociedad; puede ser abatido momentáneamente, pero nunca aniquilado. La clase capitalista, al contrario, ha llegado a ser inútil; la primera gran derrota que sufra por la POSESIÓN DEL PODER POLÍTICO comportará forzosamente su derrota completa y definitiva. (Kautsky, El camino del poder, 1909)’’

    La diferencia entre este kautsky todavía ‘marxista’ y los revisionistas es pura y simplemente, de boquilla, la cuestión de la evolución pacífica hacia el socialismo, PERO SU CONCEPTO DE SOCIALISMO ES EL MISMO, el creado por el revisionismo de los cuadros burocráticos, la cuestión de la autonomía de lo político y la concepción de una estrategia política, de un poder de clase estatal como síntesis, etc… Esta linea de toma de poder político tiene como padre teórico además de a Engels a Paul Bahrt en su detallado estudio ‘’La filosofía de la Historia de hegel y de los hegelianos hasta marx y hartmann’’. Todas las tesis fundamentales del marxismo clásico son obra de los revisionistas, Kautsky no añade nada y Engels es incapaz de hacer frente a tanto traidor, de tal manera que acaba en una confusión tremenda.

    En 1891 Engels afirma: ‘’Si algo está claro es que nuestro partido y la clase obrera sólo pueden llegar al poder a través de la ‘república democrática’. Ésta es la forma específica de la dictadura del proletariado como ya ha demostrado la gran revolución francesa.’’

    El viejo Engels no tenía ya instrumentos analíticos para comprender lo que sucedía ante sus propios ojos: la rápida formación de un gigantesco bloque de apoyo civil y político mercenario de la burguesía, que había convertido ya el debate marxista en un puro ejercicio escolástico de economía vulgar y política de facciones, que arrastró hasta al mismo viejo Engels a estas bajezas. La teorización de este nuevo bloque corrió a cargo de teóricos traidores al proletariado como bernstein, que aprovechó para negar leyes fundamentales del marxismo como la de la acumulación capitalista.

    Volviendo a tus observaciones, extraigo otra afirmación de tu texto:

    ‘’Por expresarlo de una manera más rigurosa, la situación material, histórico-social, las relaciones sociales realmente existentes, eran condición de posibilidad para que la teoría marxista se desarrollara tal y como lo hizo.’’

    El elemento clave y fundamental, que puede extraerse de mi extenso comentario histórico, es precisamente que no es la ‘teoría marxista’ el sujeto que ‘se desarrolla’, sino la lucha de clases proletaria revolucionaria, el proletariado como sujeto histórico revolucionario, que pierde el control de la producción teórica al perder el control de sus organizaciones, de tal manera que la teoría marxista se convierte en una herramienta del enemigo de clase y rompe consigo misma constituyendose en su contrario. Es así como la teoría del valor, como teoría del poder enemigo, se convierte en una teoría distribucionista, una teoría auxiliar de la táctica socialdemócrata electoral y oportunista. Hablar de la teoría marxista como un sujeto que se desarrolla históricamente en una unidad supuestamente dialéctica, o del marxismo como cosmovisión proletaria como hacen algunos ciega totalmente el punto clave de la autocrítica necesaria. Hay que aplicar el análisis de clase a la historia de un supuesto ‘marxismo’ unitario en desarrollo, y hay que hacerlo con todas las consecuencias. El marxismo jamás ha sido una cosmovisión proletaria, de hecho ha estado siempre más cerca de serlo para las clases medias; pero sí que ha sido, y tiene todavía hoy el potencial de ser una herramienta teórica imprescindible y poderosa para la revolución social. Pero para eso, primero hay que destruirlo sin contemplaciones.

    Otra observación que haces: ‘’En cuanto a la Crítica de la Economía Política, la he denominado sociología solo en tanto que no deja de ser una contemplación del objeto en la que el sujeto se mantiene al margen.’’

    Tampoco en esto puedo estar de acuerdo. Lo considero erróneo, en primer lugar porque el elemento epistemológico fundamental del método dialéctico es que el sujeto forma parte del objeto de conocimiento al ser el objeto una totalidad históricamente determinada, y eso es lo que hace posible la formación de la conciencia, incluso ya en hegel, la historicidad radical de la autoconciencia. Por otro lado, el fetichismo y el misticismo son claros ejemplos de las ramificaciones epistemológicas que la propia crítica de la economía política, de las determinaciones de forma burguesas pretende poner de manifiesto; como crítica de la falsa conciencia y de la constitución subjetiva de la objetividad del valor. No es sólo las relaciones puramente econòmicas sino todas sus manifestaciones hasta la constitución del sujeto epistemológico burgués y sus categorías de pensamiento y falsa conciencia, desde ahí comienza de hecho la investigación dialéctica, nada más alejado de un sujeto exterior al objeto. Hasta aquí las razones filosófico metodológicas para negar esa supuesta exterioridad del sujeto.

    Pero lo más importante es que es un sistema conceptual totalmente volcado a la intervención política, no es una mera teoría científica, ya que se agota en su propia realización, pierde toda validez en la medida en que es proceso material de mediación para la superación de la totalidad históricamente específica de la que es expresión. De tal manera que la constitución teórica del Capital Social General como objeto general al que golpear y destruir en la ofensiva del proletariado es uno de los mayores actos de praxis revolucionaria que se hayan llevado a cabo. La CEP constituye el campo de lucha de clases proletario. Brota del mismo, y lo eleva a un plano histórico superior, ¿Puede pensarse mediación histórica más poderosa?

    No hay teoría ni práctica del poder proletario o de la revolución socialista sin una correcta comprensión de la dominación en la que surge y se reproduce el propio proletariado como proletariado, de tal manera que la teoría del poder burgués no es otra cosa que la parte más importante de la teoría de la revolución socialista y de la propia teoría del poder proletario, pues es el mapa del presente y de sus tendencias.

    Tu afirmación de que ‘’la línea ideológica revolucionaria no es tanto la teoría del poder burgués como la teoría del poder obrero’’ es también bajo mi punto de vista, y creo que desde el punto de vista de la propia teoría marxista revolucionaria, errónea; puesto que no son dos compartimentos estancos, teoría del poder burgués y del poder proletario. En realidad sólo existe una sola teoría del poder proletario, o de la revolución socialista, y la teoría del poder burgués (CEP) es la parte más importante, FUNDAMENTAL de la misma, por eso Marx dedicó toda su vida a elaborarla. Una teoría de la Revolución Socialista que no dice como va a ser ésta, sino que establece bases científicas para no caer en la utopía de clases medias o la reforma modernizadora burguesa. El arma más poderosa para que el poder proletario no caiga en manos de la contrarrevolución, es comprender los fundamentos ocultos del poder burgués; pues a los empresarios con sus fortunas los ve cualquiera. No se puede hacer ciencia del futuro, sólo esbozo estratégico, y todo esbozo estratégico que caiga en la incomprensión del poder burgués, o en su tergiversación interesada, nos lleva a la liquidación de la revolución socialista.

    La cuestión del partido, de la opresión nacional, de la opresión de género, de la toma del poder, de la comuna, de la socialización, todas las cuestiones fundamentales que apuntas y que comparto, sólo pueden edificarse en las múltiples direcciones de la práctica (incluida la teórica) sobre la base de la ya constituida conciencia superior del proletariado, fruto de múltiples ciclos de lucha de clases y de ininterrumpido proceso de desarrollo y confrontación a la ideología burguesa, incluso en la forma de ‘marxismo’, cuya máxima expresión es el concepto general de FORMACIÓN SOCIAL BURGUESA, de sistema mundial como forma concreta del capital social general, y sus conceptos y leyes generales irrenunciables como la ley del valor, de la acumulación y del derrumbe. Ese es mi punto de vista y además creo que Marx acertó de lleno en lo fundamental, por eso soy marxista hasta que se me demuestre lo contrario.

    Supongo que en eso estaremos de acuerdo.

    Por mi parte dejo aquí las aportaciones.
    Un abrazo y adelante.

  11. Un par de notas, repasando mis intervenciones.
    SPD, y no SDP. Por algún motivo después de leerte he empezado a escribir yo también al revés las siglas del partido socialdemócrata alemán.
    Y el artículo de Engels, citado en mi primera intervención, sobre wertgesetz und profitrate, comentarios y aportaciones al tercer libro de el capital, es de 1895 (postumamente publicado en neue zeit), no 1985 como puse sin querer.
    En fin, decir también que no he escrito una larga intervención porque tenga mucho que contradecir a tus intervenciones, sino por glosar y nutrir de referencias mi tesis, y ofrecer a l@s lector@s un poco de información.

    Ondo izan.

  12. Pingback-a: IV Singularidad Histórica y Proletariado en Baskonia. El estado de la cuestión en 2019. - Irteen.net

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