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Autor: Borroka garaia da!

Camarero: Venga chavales a la calle, de mandangas nada, no me perjudiquéis, a la calle que a mi no me interesa eso.
El Fary: Deja a los chavalotes Pablo, dejalos que caminen como ellos camelen, si los chavales camelan pegarle un poquito a la lejía o camelan pegarle un poquito a la mandanga… pues déjalos

Making -of La mandanga, El Fary

 

Cuando un militante, especialmente un cuadro revolucionario, va a trabajar en el movimiento popular a veces se suele olvidar la primera ley que nunca se debería olvidar en estos casos: Al movimiento popular hay que defenderlo incluso de uno mismo y del propio movimiento revolucionario u organización a la que se pertenece. Solo de esta manera se salvaguarda la autonomía y se evita el paracaidismo o el dirigismo.

Si eso no se hace así, se abren paso dos opciones. Que el movimiento popular es una sombra hecha a medida, lo que al mismo tiempo impide desatar todas sus potencialidades o que el sectarismo entra en escena mediante el intento de destrucción de lo que no se controla.

La primera opción es un grave error táctico, la segunda simplemente implica falta de inteligencia y escasa memoria histórica pero sobre todo debilidad y falta de confianza en uno mismo.

El sectarismo se basa en lo emocional y pocas veces en lo racional. La base del sectarismo es el chantaje. Básicamente indica que se han acabado todas las posibilidades de convencer (falta de confianza en uno mismo) lo cual da paso a la debilidad (cerrarse a un futuro que puede ser diferente).

El sectarismo al verse incapacitado para arreglar, contrastar o compartir, usa el argumento de autoridad o el chantaje emocional, es decir, la prohibición. En realidad, el mayor enemigo del sectarismo es el propio sectarismo porque lleva ineludiblemente al pensamiento de grupo, o lo que es llamado también estupidez colectiva que unido al corporativismo en el tiempo solo lleva al estancamiento.

El sectarismo puede ser efectivo a corto plazo pero a medio o largo lo tiene muy difícil. Porque una estructura, no importa de que modelo organizativo esté hecha, anquilosada por la burocracia, las camarillas y los daños colaterales que esto supone, va perdiendo la inteligencia colectiva y va ganando en ensimismamiento. Y este ensimismamiento produce que el interiorizar se superponga y vaya antes del exteriorizar. Cuando es al contrario. Primero se exterioriza en el proceso de inteligencia colectiva y se llega a una síntesis, para luego a través de nuevos proceso de inteligencia colectiva mediante la exteriorización llegar a nuevas síntesis. Cuando la interiorización viene primero, la estructura se puede convertir en una iglesia. Con su biblia, dioses, papa, curas, monaguillos y confesionario, sin olvidar el cielo y el infierno.

Por supuesto, la iglesia puede triunfar y mantener al “pecador” bajo el manto del miedo o el silencio pero no puede cumplir sus objetivos por lo que a medio o largo plazo, en el tramo que va desde que por muy pequeños que sean se abran paso procesos de inteligencia colectiva que no partan de la interiorización prefabricada se derrumba el castillo de naipes al apagarse la confianza.

Si echamos la vista atrás nos daremos cuenta que es mejor mantener la mente abierta, pues en muchos casos, el futuro demuestra que el sectarismo no es mas que una pérdida de tiempo y energía en el pasado.

+ La burbuja militante

+ Acabar con la estupidez colectiva

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Modelo de pensamiento de grupo ( Janis, 1983)

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