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Endavant  (OSAN)

La independencia del pueblo o un nuevo pacto entre élites. Valoración de Endavant OSAN en relación con la situación política en el Principat de Catalunya.

Hoy, la CUP, y con ella la Esquerra Independentista y anticapitalista, están librando una batalla clave que puede ser decisiva en la próxima etapa política en el Principat de Catalunya. En función de esta batalla, la confrontación con el estado podría orientarse hacia una ruptura capaz de abrir las puertas a transformaciones más profundas; o bien, se orientará, prácticamente de forma definitiva, hacia escenarios de pacto entre élites.

Tras las elecciones del pasado 27 de septiembre, y dada la mayoría independentista, Junts pel Sí y la CUP-Crida Constituent iniciaron una ronda de conversaciones políticas. Los objetivos de la CUP-Crida Constituent para esta ronda eran 1) garantizar, lo antes posible, algún acto de ruptura con la legalidad estatal; 2) posibilitar una serie de medidas en clave de ruptura y desconexión con el estado, de plan de choque para hacer frente a la situación de emergencia social y ampliar la base social de los sectores dispuestos a la ruptura con el estado, y de diseño del proceso de construcción de la nueva república; y 3) consensuar los nombres oportunos para el liderazgo institucional del proceso de ruptura.

A día de hoy, sólo el primero de estos objetivos ha sido alcanzado parcialmente. La Declaración aprobada por el Parlament de Catalunya el pasado 9 de noviembre, a pesar de no ser un acto de ruptura definitivo respecto del Estado español, a pesar de dejar de lado la perspectiva de la construcción de los Països Catalans, y pese a no garantizar medidas que aseguren una vida digna para las clases populares, no deja de ser un acto relevante a nivel político: por primera vez, una mayoría parlamentaria define el Tribunal Constitucional español como un órgano sin legitimidad ni competencia. El Régimen del 78, la Constitución española y toda su arquitectura institucional y jurídica dejan de estar por encima del Parlament y éste pretende situarse en un limbo jurídico en tanto que no es un Parlamento independiente, pero tampoco acepta la jurisdicción constitucional española.

Pero más allá de este acuerdo en relación a la primera Declaración del Parlament, las dificultades para poder articular posiciones comunes entre Junts pel Sí y la CUP-CC, especialmente en relación con el plan de choque y la presidencia, pueden hacer muy difícil el logro de nuevos acuerdos en las próximas semanas. Estas dificultades no pueden explicarse en absoluto por una posición maximalista de la CUP-CC. Al contrario.

En primer lugar, porque en estos momentos, Junts pel Sí, y especialmente las voces vinculadas a Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), entienden que la materialización de los compromisos establecidos en la declaración quedan suspendidos hasta que no se invista el President de la Generalitat. Pero sobre todo, porque, en contra del planteamiento que había aprobado anteriormente en las elecciones del 27S, la CUP-CC ha presentado un programa de medidas de mínimos, que renuncia a plantear cuestiones estructurales de su programa y que serían asumibles tanto por ERC como por la mayoría de Junts pel Sí. De hecho, las medidas que se contienen en el plan de emergencia presentado son, en buena medida, medidas que ya contenía el programa electoral de Junts pel Sí. Lo que algunos llaman el “chantaje de la CUP”, no deja de ser, en parte, que la CUP está aconteciendo garantía de cumplimiento del propio programa de Junts pel Sí.

Tampoco en las mesas de conversaciones relativas a la ruptura con el estado o la articulación del proceso constituyente, se ha puesto como condición inseparable del impulso de la articulación de los Països Catalans. Finalmente, las propuestas que han hecho públicas las portavoces de la CUP-CC en relación a la presidencia no parecen inasumibles a priori para una candidatura, Junts pel Sí, que está presentando el número 4 de su lista por Barcelona como candidato a President de la Generalitat, un candidato que no participó de ningún debate público con ninguna de las otras fuerzas políticas durante toda la campaña.

En lugar de poner sobre la mesa su programa político, el programa de la Esquerra Independentista y la unidad popular, de reivindicación de la independencia para el conjunto de los Països Catalans, de desconexión de la dictadura de la deuda y las multinacionales de la Unión Europea en el camino de la construcción de una plena soberanía política y económica para el conjunto de los Països Catalans, y en el camino de la construcción de una república feminista y socialista, la CUP-CC propuso medidas totalmente de mínimos que, aunque cuestionan algunos privilegios de clase y cuestionan el carácter antidemocrático del Estado español, no están a la altura de los acuerdos fundacionales de la CUP-Crida Contituent.

Lo que explica las dificultades para llegar a acuerdos son los intereses partidistas de CDC y su condición de representantes de determinados sectores de las clases dominantes, y la voluntad del conjunto de Juntos el Sí de no discutirlos.

Ahora más que nunca se ponen al descubierto los intereses de clase que vertebran la Catalunya autonómica, uno de los elementos claves para la articulación del proyecto capitalista español y europeo de las clases dominantes catalanas y española. Unos intereses que ahora mismo sólo puede garantizar Mas en la posición clave de President de la Generalitat para canalizar hacia una salida pactada con el Estado -si es necesario, facilitada por la Unión Europea- en buena parte del descontento político y social que está cristalizando en apoyo a una salida independentista en el Principat de Catalunya. Contrariamente a quien cree que Mas representa un sector alejado de las voces críticas de su ejecutivo, Mas es la persona que mejor representa los intereses de estas voces, aunque en un complejo juego de espejos, apuesten ahora para dibujar perfiles diferenciados. En este contexto, la función de la Esquerra Independentista consiste en desvelar esos intereses, al señalar que es justamente Mas quien ahora mismo representa el eslabón de unión entre el proyecto de refundación del Estado español y las aspiraciones de la mayoría de Catalunya a la soberanía, y explicar, de forma clara y bien nítida, que sólo apartándolo de la presidencia de la Generalitat será posible avanzar en la ruptura con el Estado.

No es casualidad el hecho de que Ciudadanos, PSC y PP se ofrecieran a Mas como apoyo para la investidura: los tres partidos comprometidos con la unidad de España coincidieron instar a Mas a dejar de perseguir la adhesión de la CUP, a abandonar la vía unilateral ya regresar en busca de un pacto de estado dentro de la legalidad y en la Constitución. Es evidente que este emplazamiento opera en el terreno de la retórica, y en la búsqueda de los votantes más conservadores de CDC. Es evidente también que los partidos unionistas condicionan muy nítidamente su posible apoyo a que Mas abandone la vía abierta por la Declaración que declaraba «ilegítimo y sin competencia el Tribunal Constitucional» aprobada por el Parlament el pasado 9 de noviembre. Y, por último, es evidente también que Mas no puede -ni quiere- hacer eso ahora mismo. No deja de ser significativo, sin embargo, que los tres partidos reconozcan a Mas como una figura necesaria y útil -tal vez imprescindible?- Para reconducir la situación actual en beneficio de los intereses del Estado.

Mas no puede retractarse de la Declaración aprobada. La necesita. No porque se crea su contenido. Sino porque es útil para su estrategia. Pero no pretende conseguir el apoyo de la CUP para avanzar hacia una ruptura con el Estado español. Mas pretende asegurar su sumisión, posibilitar a través de su investidura la desactivación de todo su potencial rupturista y de su credibilidad ante las clases populares, para garantizarse una legislatura sin estorbos parlamentarios. Una legislatura que quiere orientar a sostener un pulso político con el estado basado en actuaciones declarando que le permitan aumentar la tensión de forma controlada, pero que a la vez le permita llevar a cabo una gestión basada en la legalidad y en la seguridad jurídica de acuerdo con los intereses de clase que él representa. Su objetivo final: facilitar una intervención discreta de la Unión Europea y facilitar un pacto de estado.

CDC y Mas necesitan un pacto para detener la sangría que las convulsiones de los últimos años les está causando: una sangría electoral, perdiendo votos proceso electoral tras proceso electoral; y una sangría política y de legitimidad. En la medida en que han tenido que aumentar el tensado con el Estado, ante la necesidad de asumir la ola movilizadora y ante la necesidad de aumentar el techo competencial de la autonomía, el Estado español ha dejado de proteger la red clientelar de su partido, poniéndola al descubierto. Pero para facilitar una resolución acordada de este pleito que el bloque de poder que controla el Estado mantiene con los sectores dominantes en el Principat a quien CDC representa, Mas necesita controlar con mano de hierro todos los agentes que están interviniendo -cosa que parece tener hecha hoy: anulada ERC con compromisos que dieron lugar a Junts pel Sí y controlada la ANC con mano de hierro a través de su presidente Jordi Sánchez, sólo queda la CUP fuera de los dominios de CDC. Someter a la CUP-CC en la investidura, significaría por CDC demostrarse que las campañas de pressing -incluyendo insultos y amenazas- son sencillas de hacer, y efectivas y podrían ser utilizadas en cualquier momento.

En este contexto, la CUP-CC se juega quedar finalmente subsumida en un proceso hegemonizado por CDC, un proceso que no responde a los intereses populares, y del que la CUP se convertiría en su vertiente izquierdista. La alternativa es desbordar este proceso y disputar desde la izquierda y desde la calle su liderazgo a la derecha a partir de la defensa de un proyecto de sociedad diferenciado, que responda a los intereses de la clase trabajadora y el resto de clases populares, y que responda al marco nacional de los Països Catalans. Con ERC fagocitada por CDC, y el resto de la izquierda catalana incapaz de articular un proyecto propio al margen de las lógicas estatales, la CUP-CC dispone de la posibilidad de afirmar su apuesta por liderar el espacio de la izquierda catalana con un proyecto transformador y de base. Resistir el embate de la investidura de Mas significaría afirmar esta voluntad de proyecto de sociedad antagonista.

Por eso la consigna para la izquierda independentista no puede ser otra que resistir al embate que están planteando los sectores más conservadores e inmovilistas de Junts pel Sí y de Convergència Democrática de Catalunya contra la CUP y contra su posición defendida públicamente desde bastante antes de las elecciones del 27 de septiembre, y desde la misma noche electoral: si ahora mismo hay una mayoría social en el Principat de Catalunya dispuesta a avanzar hacia una ruptura democrática con el Estado español, la única posibilidad de hacerlo es garantizando un liderazgo institucional que sea capaz de generar una mínima confianza en la vinculación de un proyecto independentista y, al mismo tiempo, de transformación social; alguien que, como ya se ha dicho, no esté vinculado, a los ojos de la gran mayoría, a la corrupción, los recortes, las privatizaciones y, como no se ha dicho tanto, a la represión política. Alguien que no tenga deudas, y no represente intereses inconfesables; alguien en definitiva, que no trabaje para someter el resto de independentistas para facilitar un nuevo pacto con el Estado; alguien que no haya operado desde la imposición, y alguien que no haya vinculado, de forma personalísima, los acontecimientos ocurridos en los últimos años a su posición institucional.

Sin Mas en la casilla central del poder autonómico y del liderazgo de un proceso institucionalizado hacia la reproducción de las mismas estructuras de poder existentes hoy, desaparecería el efecto del cordón sanitario que se ha construido a su alrededor con los recortes y la corrupción, se diluiría en parte un efecto retroalimentador entre CDC y PP en la que el Procés les da una cierta inmunidad ante los diferentes casos de corrupción que les afectan, y dificultaría el crecimiento de las opciones unionistas en las áreas metropolitanas del Principado, legitimando la CUP como fuerza autónoma de las clases trabajadoras y populares: se disolvería el discurso según el cual, en el fondo, votar la CUP es votar CDC; y se disolvería también el discurso según el cual, en el fondo, el independentismo es una excusa para tapar la corrupción.

Estamos probablemente en el momento más trascendente y decisivo que ha vivido la izquierda independentista: un doble pulso que está librando con el Estado español y con las clases dominantes catalanas. El debate de investidura es uno de los actos más decisivos de esta batalla, ya que se decide si quien liderará la institución será alguien comprometido con la ruptura y con la soberanía popular, o si será alguien que pretende canalizar esta fuerza reivindicativa en beneficio de intereses partidistas, y de unos intereses de clase bien determinados.

Ahora más que nunca es imprescindible la fuerza de las luchas y los movimientos populares. Más allá de debates institucionales sobre la correlación de fuerzas a nivel parlamentario, hay que recordar que un proceso de ruptura con los estados español y francés; un proceso de ruptura con el sistema capitalista patriarcal; un proceso de desconexión de instituciones como la UE, la OTAN o el FMI; y al mismo tiempo un proceso de construcción de nuevas instituciones populares y democráticas para el conjunto de los Països Catalans sólo es posible con un pueblo organizado y movilizado, dispuesto a la confrontación con un estado que no tendrá miramientos en utilizar todos los métodos -legales e ilegales- necesarios para combatir cualquiera que esté en disposición de amenazar su integridad. No estamos en medio de una vulgar lucha entre partidos; no podemos esperar una independencia que venga exclusivamente de procesos legislativos y parlamentarios: estamos en medio de una una confrontación de intereses de un determinado segmento de la burguesía catalana que pretende subordinar y anular aquellos que no quieren reeditar un pacto con el estado, con el objetivo de facilitarlo. Nos jugamos, no sólo el avance de una parte de nuestro país hacia la independencia, sino justamente la configuración de un proyecto político, económico y cultural alternativo al dominante en los Països Catalans, un proyecto de plena soberanía para el conjunto de nuestro pueblo. Este último es el compromiso de Endavant (OSAN) y entendemos también, del conjunto de la Esquerra Independentista.

8 thoughts on “La situación política de Catalunya

  1. Hoy se esta celebrando el Debate Nacional de la CUP en Manresa, donde mil seiscientos miembros de la CUP discutiran las negociaciones habidas entre la CUP y Junts pel Si, el tema central es de todos conocido: la investidura o no de Artur Mas como president de la Generalitat.

    Hace unos dias, y con el horizonte de este debate, se hizo publico un manifiesto, al que se han adherido diferentes personas, algunas miembros de la CUP u otras no, pero que en el que se posicionan por no respaldar tal investidura y por impulsar un giro a la izquierda.

    El Manifiesto se llama “Per un gir a l’esquerra”, aqui copio una version al castellano (traducc. google):

    Fuente: http://giralesquerra.cat/
    =============================================
    Por un giro a la izquierda

    En los últimos días fruto de los debates de investidura del presidente de la Generalitat se ha generado un intenso debate en torno a la figura del presidente Mas como pieza fundamental para hacer avanzar el proceso independentista que debería culminar con la construcción de la nueva República Catalana, símbolo de lo que debe representar la construcción de una sociedad impregnada de los valores de democracia y justicia social.

    Más allá de la defensa de la independencia como instrumento para construir esta sociedad diferente, pensamos que somos muchas las personas de Cataluña que coincidimos en que hay un giro a la izquierda en las políticas sociales y económicas, y que este giro ha ser dinamizado desde abajo, desde la base de la sociedad, y debe cristalizar en nuevas formas institucionales que sean representativas de esta voluntad de regeneración, de profundización democrática y de cambio.

    Es necesaria una regeneración política que elimine de raíz cualquier vestigio de corrupción. En los Países Catalanes hoy tenemos 605 imputados por corrupción, tras 161 causas de corrupción urbanística, 147 investigaciones por corrupción abiertas por los Mossos desde 2010 y 6 condenas recientes (Hacienda, Pallerols, Caixa Penedès, Mercurio, pensiones FGC, Xavier Crespo) donde se ha acabado imponiendo la lógica de la impunidad y el trato privilegiado. Hay, además, 5 causas donde se investiga el mundo de CDC: ITV, Palacio 3%, Petrum, Pretoria y las multicauses del Caso Pujol. Si queremos avanzar hacia la construcción de una sociedad diferente es necesario que desde hoy las personas que ocupen las instituciones estén libres de cualquier vínculo, por pequeño que sea, de una corrupción que durante demasiados años ha sido marca del sistema .

    Hay que decir basta a unas políticas sociales que condenan de forma trágica y dramática miles de personas a una vida precaria, triste y angustiada. Por que no podemos aceptar seguir viviendo en una sociedad con 1.500.000 personas en situación de pobreza, un 20,9% de la ciudadanía en riesgo de exclusión social, 800.000 personas afectadas por la pobreza energética, 200.000 hogares sin ningún ingreso, 726.000 personas en paro, un 50% de paro juvenil y un 12% de pobreza asalariada, 115.000 ejecuciones hipotecarias desde 2007 y 14.000 personas sin hogar. Una realidad consecuencia directa de las políticas de todos los gobierno de la Generalitat, que desde 2010 han aplicado una durísima austeridad que ha supuesto hasta 5.300 millones de euros en recortes, en un país donde la desigualdad social no ha parado de crecer hasta a situarnos en los niveles de desigualdad más grandes de Europa.

    De forma ignominiosa hemos tenido que soportar que mientras nuestra realidad social se deterioraba al ritmo de los anteriores dramas vitales, el fraude fiscal catalán alcanzara la magnitud de 16.000 millones de euros, los beneficios de La Caixa y Banco Sabadell desde 2010 llegaran a los 5.521 millones de euros, y las durísimas políticas económicas priorizaran pagar una deuda que ha representado, sólo en intereses, 10.730 millones de euros, mientras el patrimonio de los 10 catalanes más ricos superaba los 23.600 millones de euros.

    Un ciclo de corrupciones y recortes, sí; pero también de una gestión del proceso donde demasiado a menudo se ha confundido país y partido, se ha pretendido construir una identificación banal reduciendo todo a una sola persona y donde se ha menospreciado la pluralidad y complejidad de una demanda nacida de las mayores movilizaciones sociales desde el final del franquismo.

    Porque tampoco podemos aceptar ni queremos acatar que la solución del desafío democrático que hoy representa el proceso catalán tope permanentemente con el muro judicial y el búnker demofòbic. Porque hay que construir y avanzar ante un Estado español incapaz de hacer frente a la libre determinación democrática de nuestro pueblo, mediante un referéndum que tiene el apoyo decidido del 80% de la sociedad catalana. Porque la ley Mordaza, la ley Wert, la LRSAL o la judicialización excepcional de la política son algunas de las muestras evidentes de los límites a los que ha llegado un régimen que, 40 años después, ha colapsado y que hay que superar cuanto antes .

    Todas estas razones, y con toda seguridad muchas más, son las que nos unen hoy a las diferentes personas y organizaciones firmantes de este manifiesto para exigir que la apertura del nuevo tiempo político y social que nuestro pueblo necesita gire hacia la izquierda y que también se traduzca en la presidencia de la Generalidad, en el debate entre pasado y futuro, con la investidura de un presidente que refleje esta triple voluntad de cambio: libertad política, justicia social y radicalidad democrática.

    Manifiesto por un giro a la izquierda.
    Países Catalanes, noviembre de 2015
    =========================================

    • Comentando el punto, en plan maruja de vecindario…. o sea, yo mismo aqui presente, osease.

      En un programa radial, hoy, 30 de noviembre, el programa se llama “El mon” en RAC1, se ha entrevistado a Pilar Rahola y a Antonio Baños…. Entre dimes y diretes, la Pilar a llamado a Antonio con el nombre catalanizado de ·”Antoni”, a lo que ha respondIdo Antonio Baños, de que no, de que el se llama, Antonio, es mas, se llama Antonio Baños.

      Personalmente, me parece de muy bien. La independencia politica no es ni adoctrinamiento, ni transmutacion de las almas empezando por los nombres Si uno se llama Antonio, pues se llama Antonio. Y puede ser una excelente independentista, como el que mas. Podria llamarse Abigail, Ibrahim, o Luciano, Naozhin, o Tonatiuh, ¡que cojones importa!. Se trata de liberar.

      Abrir un camino a la independencia politica de las clases populares, y si, el programa verdaderamente anticapitalista, el de la clase obrera, mejor!!!. ¡Que le den vaselina al capital y a todos sus pitufos!.

      Algunos ensalzan la labor de la CUP, pero se olvidan de lo que ya dijeron en la campaña electoral, ¡de identarismo cero patatero!.

      ¿Quieres independencia? Pues haz la revolucion social!, y en el mientras tanto, ni un gramo de apoyo a la burguesia, que se hundan todas.

      ===================================

  2. Muy bien las CUP, estoy un poco distanciado ideológicamente de ellos, pero en esto se han comportado como txapeldunes, haciendo frente a la brutal presión mediático-emocional de JxS.

    A todo esto, alguien puede comentar algo que se ha dejado traslucir en el GARA de ayer, sobre diferencias entre Endavant y Poble Lliure.

  3. Sobre las diferencias, solo decir que dentro la CUP-CC hay muchas organizaciones i que Endavant i PL son solo dos. Lo digo con dos intenciones.
    1.Dentro de la CUP, hay muchas organizaciones, y lo que las hace tener diferencias no és pertenecer a una u otra, sinó a uno o otro modo de entender la lucha.
    2.Sin ser muy concreto, porque los datos no los sabe ni la CUP, podriamos decir que entre Endavant i PL no hay mas de 150-200 militantes de estas dos organizaciones que tengan doble militancia con la CUP

    O sea, cuando se habla de diferencias, no son entre dos organizaciones (que tambien), sinó entre dos almas o modos de ver la lucha. Ni Endavant, ni PL tienen suficiente gente ni fuerza dentro la CUP para imponer nada a nadie, ni linias políticas, ni listas electorales, cargos intermedios, etc…

    Lo que si que hay, son dos modos de ver i hacer, i eso se simplifica con el nombre de dos organizaciones, o peor aún, con el de dos diputados, como si eso fuese cosa de esos i no del conjunto de la militancia.

    Entrar a ver esas diferencias creo que no és aquí donde ventilarlas.

    Salud!

  4. para resumir, y desgun mi criterio personal, Endavant seria el sector mas de izquierda o irreductible, defiende el proyecto histórico de la izquierda independentista, independencia, socialismo y Països Catalans, defiende que el proyecto independentista, aunque puede tener sus etapas, debe ser encabezado por y basado en las clases populares, lo que seria la idea de la Unidad Popular; y los otros son el sector mas derechista o oportunista, favorable a renunciar se supone que temporalmente tanto a los Països Catalans como a ninguna transformación socialista, porqu eno hay nivel de conciencia nacional ni popular suficiente a su parecer, a favor de una alianza con el soberanismo interclasista para llegar a la independencia del Principat de Catalunya, creyendo que realmente existe una parte importante burgesia catalana que está apostando por esto

    en el contexto actual estas diferencias estratégicas se expresan en ls distintas lecturas y apuestas políticas: la lectura de los primeros es que Mas supone un freno a las oportunidades de ruptura del actual proceso, proque aleja a las clases populares y porque al final Mas representa unos intereses de clase que no quieren la ruptura sino el pacto -algo que han reconocido en privado y a veces en publico numerosos dirigentes de CDC-, piensan que las oportunidades de ruptura pasan por desbordar la via institucional y el liderazgo actual de Convergencia por lo cual la CUP no debe apoyarlo; la lectura de los segundos es que el liderazgo de Mas se puede aceptar si hace falta porque supone realmente una oportunidad real de ruptura por la independencia que ilusiona a grandes sectores sociales y que no se debe desaprovechar, y por tanto la CUP debe apoyarlo si hace falta

  5. Endavant historicamente ha sido el mas cercano a la IA de antes , PL viene de MDT que ha tenido algun que otro encontronazo con la IA de antes. Ahora en cambio se han revertido los papeles. Muchos catalanes creen que la IA de ahora apoyan mas en la practica a MAS y a ERC aunque no saben que solo es el gara y algunos de sortu los que lo hacen mientras la mayoria no lo vemos igual.

UTZI ERANTZUN BAT - DEJA UN RESPUESTA

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