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Artículo de colaboración para Borroka Garaia da! Autor: Mikel

Es necesario que el día después de las elecciones el movimiento popular organizado en pro de la democracia directa, y los referentes políticos (coaliciones, partidos) que la impulsen, salgan fortalecidos. Es necesario aprovechar el proceso electoral para alentar, profundizar y estructurar una oposición popular sólida, decidida y entusiasta en los múltiples frentes del sistema donde se cuece la imposición, la represión y la explotación.

Nuestro objetivo permanente como pueblo trabajador es luchar por conseguir el máximo de democracia participativa decisoria en todos los niveles de nuestra vida social, tanto laboral, como política y cultural. Y hacerlo con ambición, con resolución y constancia, utilizando herramientas cada vez más eficaces, tanto técnicas como creativas e ingeniosas, sin vergüenza, sin miedo y sin estar atados a tacticismos partidistas, cortoplacismos, dogmatismos paralizantes y otros intereses corporativos o particulares. Saliendo de la mentalidad individualista-sectaria y apostando por la colaboración y cooperación entre quienes nos identificamos con el proyecto de situar al pueblo trabajador como sujeto de la necesaria revolución social en Euskal Herria

Desde nuestro sentido de pertenencia a las clases sociales dominadas, y como personas trabajadoras, empleadas, autónomas, desempleadas, baserritarras, jubiladas, jóvenes y mujeres de familias populares, nosotros y nosotras, quienes estamos dispuestas a asumir esta perspectiva de lucha por la democracia participativa, es imprescindible que nos convoquemos a entrelazarnos (a partir de incidir cada cual en su sector o comunidad natural de vida) en la creación de una oposición mancomunada, fuerte, en una alianza y lucha común por la posesión, a nuestro servicio, del actual sistema político-institucional, legal y fáctico.

En pro de una hegemonía política popular

Entendemos que vivimos bajo una dictadura real impuesta a la mayoría social por las élites económicas y los políticos e ideólogos que la sirven, bajo el engaño de vivir en una democracia. Este no es nuestro modelo de “democracia”. La nuestra implica participar y decidir en cualquier y en todos los ámbitos importantes de nuestra vida social. Queremos unos representantes políticos que asuman decididamente el compromiso de estar a nuestro servicio respondiendo a las demandas colectivas de justicia, igualdad y derechos sociales

Uno de nuestros importantes objetivos por los que pelear, como personas y agentes sociales por el cambio social, es generar y promocionar un sentido común hegemónico que asuma como naturales conceptos, actitudes y prácticas colaboradoras-cooperativas-humanitarias. Aprovechar la congénita constitución sociable que nos caracteriza como seres humanos para hacerla florecer en todos los ámbitos de las relaciones interpersonales, así como en todos los espacios relacionales posibles : laborales, comunitarios, institucionales, etc. Y hacerlo prosperar además como alternativa radical contra las pautas privatizadoras, individualizadoras, acaparadoras, buscadoras del lucro y beneficio mercantilista por encima de las personas. Ello conlleva apostar por estilos de vida y de lucha individual y social contra el sistema dominante: Apostar por los valores de uso frente a los valores de cambio o mercantiles

Si la pelea por asumir e implementar estos criterios y pautas de lucha contra el sistema dominante es un compromiso permanente de cualquier luchador-dora antisistema, ello se puede reflejar también en el tiempo electoral que nos quiere despistar de nuestros objetivos permanentes. Este proceso está configurado (tanto técnica como políticamente) dentro de una maraña de suposiciones, encuestas, publicidad, propuestas, contrapopuestas (frente a los “adversarios”), tácticas y contratácticas, etc., que envuelven-confunden y aturden al pueblo y le incitan a creer y apoyar a quienes se autoproclaman como más demócratas, como más eficaces socialmente, etc, etc.

Pugna entre las clases dominantes y las dominadas

Habitualmente, apenas se plantea cualquier proceso electoral como una pugna más entre las clases dominantes y dominadas por conseguir la hegemonía social. Y sin embargo, por encima de todas las proclamas que se presentan como “neutrales” o dirigidas “a toda la sociedad”, queda bien claro, para quien lo quiere ver, a qué sector social representa y defiende cada lider político o partido-coalición concreto. Y ello se evidencia por su trayectoria más que por sus ocasionales y floridos discursos. De este modo la coyuntura electoral no deja de constituir otro espacio y momento más del combate permanente entre las clases dominantes y las dominadas. Y es importante afrontarla desde esa perspectiva para no divagar en el juego de luces con que nos quiere marear y cegar.

Consideradas las elecciones desde esta perspectiva, el interés de nuestras clases sociales dominadas no se centra en exclusiva en una sigla o coalición de siglas, sino en exigir garantías (“certificadas” de alguna manera) de que las promesas electorales “pro populo”que todos enarbolan, van a verificarse en la práctica. Para ello tenemos a mano, como uno de los criterios que guíen nuestra elección, el contraste con las actuaciones que cada sigla o candidato haya realizado

Guías para una eleccion apropiada de los-las representantes políticos

– Partir que dentro del sistema económico-político dominante es imposible que se materialice cualquier democracia popular (ya que es inviable-contradictorio un capitalismo reformado y/o humano);
– Partir además, de que son contradictorias la propuestas de “arreglo” entre la democracia popular y la actual dictadura real en que vivimos (democracia para las élites dominantes y sus servidores políticos)
– Partir de la experiencia acumulada (y no de suposiciones utópicas) sobre lo que ha hecho y lo que pretende hacer cada partido o coalición electoral para impulsar nuestro modelo de democracia (participativa)
– Partiendo de nuestra convicción profunda sobre la necesidad de encaminarnos decididamente a la conquista de un gobierno popular en todas las instituciones en el que se pueda desarrollar esta democracia
– Partiendo de que las instituciones que resulten de los procesos electorales tienen que estar al nuestro servicio (del pueblo trabajador) sin subterfugios ni retóricas
– Partiendo de que somos la gente del pueblo (organizada por medio de nuestras personas referenciales y/o colectivos de confianza) los sujetos y controladores-vigilantes de los representantes que elijamos
– Interiorizando que los procesos electorales tienen como principal objetivo aprovecharlos para fortalecer nuestra hegemonía política como clases sociales alternativas al capitalismo dominante. ¡¡¡REFORCEMOS EL PODER POPULAR!!!

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