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Autor: Borroka garaia da!

En el día institucionalizado de reflexión política electoral de las pasadas elecciones de mayo ya escribí que si el sistema pone un día de reflexión política, es seguro que alguna cosa mala y chunga debe tener reflexionar de política, así que reflexioné sobre los orígenes y destino del universo, la poesía y los conejitos blancos en un post llamado ¿Es el universo finito o infinito?

Hoy nos encontramos con otro de esos días y en vez de la astrofísica y matrix, en esta ocasión me he decidido por traducir. El documento se titula “L’actual situació institucional a Catalunya i les opcions per a una ruptura independentista” de la organización Endavant. Espero que os resulte interesante su lectura pero no me hago cargo de las consecuencias malas y chungas que pudiera dar su reflexión en un día como hoy.

“La actual situación institucional en Catalunya y las opciones para una ruptura independentista”

Prólogo

Este documento expone los elementos de análisis que hemos utilizado para tomar partido en el debate sobre cómo la izquierda independentista debe afrontar los retos políticos institucionales después del 27S en Catalunya.

El documento se basa en elementos muy coyunturales y de táctica política. Desde Endavant (OSAN) ya hemos publicado otros documentos y comunicados sobre el proceso soberanista con análisis de contexto y estratégicas de más largo alcance, que puede encontrar en nuestra web, y que completan y explican este nuevo documento.

Este documento también es una respuesta al debate falseado desde algunos sectores políticos alineados con el soberanismo convergente con que se ha querido agitar la disyuntiva en la izquierda independentista. Se ha intentado situar el debate en unos términos que no eran los reales para poder acusar la izquierda independentista de no ser independentista, sino un cuerpo extraño creado para sabotear cualquier proceso de recuperación nacional. Para el nuevo pujolismo hacer esto era imprescindible para silenciar nuestros planteamientos políticos y presentarse con otra máscara sin tener que rendir ninguna cuenta por 35 años de régimen autonomista.

El debate no es entre independencia o socialismo. El debate no es elegir entre la libertad nacional o la revolución social. Nuestra propuesta no es detener y hacer esperar una supuestamente inminente independencia hasta que llegue una supuestamente lejana revolución social. Nuestra propuesta no está fundada en una estrategia descontextualizada de «echar a la derecha». De todo ello se ha querido acusar la izquierda independentista y en especial a nuestra organización con el objetivo de silenciar unos argumentos que incomodan muchísimo la actual dirección del soberanismo.

El debate real dentro de nuestro movimiento gira alrededor de cómo posibilitar a corto plazo la ruptura con la proclamación de una República en Cataluña. He aquí la pregunta clave: ¿Investir a Artur Mas y continuar dando en exclusiva el mando político de la autonomía y del proceso a CDC nos acerca a la independencia de una parte de la nación o nos aleja?

1. El relato de CDC

La estrategia de supeditación del movimiento independentista a los intereses de CDC pasa por generar un relato donde los representantes del poder político y económico vuelvan a ser, como siempre, elementos clave, causantes y directores del futuro de esta parte de nuestra nación.

Existe un relato que dice que el proceso comezó y ha crecido gracias a Convergencia. Que ha sabido protagonizar una primera etapa de construcción nacional a través de la autonomía y que, una vez todo listo y agotada la vía autonomista, ha conducido a sus bases hacia generar un nuevo independentismo. Existe un relato que confunde al electorado de CDC -cambiante, como todos los electorados- con la dirección y los intereses de CDC. Que así, cuando se dice que «sin Convergencia no hay independencia», lo que se estéá diciendo implícitamente es que «sin la dirección de Convergencia mandando, no hay independencia». Y finalmente existe un relato un según el cual el liderazgo de Artur Mas es imprescindible para poder culminar un proceso que se pretende «ordenado», «legal» y lo único que genera simpatías entre las élites europeas. Este relato dista mucho de la realidad. Nosotros creemos que ninguno de estos planteamientos aguanta un análisis mínimamente riguroso y es imprescindible desmontar estas tesis interesadas.

¿Ha sido CDC un actor impulsor de la conciencia y movilización independentista?

Un vistazo a los últimos quince años indica justamente lo contrario. CDC ha estado trabajando para buscar pactos y escenarios que frenaran el creciente independentismo:

• El decantamiento hacia posiciones de ruptura de importantes sectores sociales que habían aceptado anteriormente el marco constitucional español comenzó a aflorar durante el mandato de José María Aznar, sostenido por CiU desde los Pactos del Majestic.

• Este decantamiento no logró ser revertido por el tripartito ni por el gobierno ZP. El intento fallido de reforma del estatuto de autonomía, que muchos sitúan como el supuesto origen del proceso, de hecho es una respuesta al crecimiento independentista por parte del maragallismo, que ya había sabido leer la inminente crisis del autonomismo y del régimen del 78. Las aristas de esta reforma fueron limadas por CiU a través del vergonzante pacto Mas-ZP.

• El fracaso estatutario fue respondido por la dirección de CiU con una propuesta de pacto fiscal, como herramienta para frenar la ola independentista que se producía en ese mismo momento con las consultas populares. Después de las 555 consultas, CiU hizo un pacto de estabilidad con el PP para poder aplicar las medidas antipopulares exigidas por la UE con la creencia de que siendo el alumno más aventajado de la austeridad, acumularía opciones para forzar una nueva redistribución fiscal entre administraciones.

La crisis iniciada en 2008 disparó la desafección política y situó la independencia como un objetivo político necesario en aun más capas de población. Por un lado, la crisis causó un debilitamiento de legitimidad política de todas las instituciones percibidas como meros órganos al servicio de una minoría de cleptócratas parásitos que habían causado el empobrecimiento de millones de personas. Y por otra parte, y mediante los mecanismos de socialización de las pérdidas privadas y de imposición de políticas de austeridad brutales con la deuda, conduciría al ahogo económico de las autonomías, haciendo ya definitivo el final del orden autonómico tal y como se había conocido.

Ante esta situación, en 2012 Mas, CiU y la inteligentsia orgánica convergente hacen un cambio de discurso hacia el soberanismo para poder afrontar la ola de indignación y los vientos de cambio político. Un soberanismo tranquilo, vaciado de toda verdadera soberanía económica y subordinado a las diferentes instituciones globales que limitan la democracia. Un soberanismo que dice que se puede lograr la independencia dentro de la legalidad, a partir de las propias instituciones de la autonomía, sin ruptura, de donde desaparezca toda referencia a la nación completa, los Países Catalanes, y sobre todo, que garantice la paz o el orden social, y que siempre mantenga una puerta abierta a recuperar el pacto con el estado.

Llegados a este punto no parece que la idea de mantener CDC como piloto del proceso permita el impulso todavía imprescindible para ensanchar la base popular hasta hacerlo irreversible.

¿Es Mas un líder imprescindible?

Si tenemos en cuenta los resultados electorales y las encuestas de opinión, Artur Mas es un líder que como cabeza de cartel pierde apoyo progresivamente. De los 62 diputados en 2010 a los 50 de 2012 y con el convencimiento de no haber superado la cuarentena si el 27S se hubieran presentado en solitario.

En las encuestas de valoración, en los últimos años se ha situado casi siempre por detrás de otros líderes de partidos independentistas. Actualmente sólo conserva las opciones de poder gracias a la maniobra de la lista única y todas las encuestas indican que en una confrontación electoral con listas separadas, ERC derrotaría claramente la lista de Artur Mas. Dista mucho, pues, de ser un líder transversal que cuente con el apoyo del conjunto de la base social soberanista. Los apoyos internacionales obtenidos para la causa catalana gracias a su liderazgo son también muy exiguos. Se objetará que los estados europeos no se pondrán al lado de la causa catalana oficialmente hasta el día después de la proclamación de la independencia. De acuerdo. Pero no se ha logrado tampoco ningún apoyo significativo entre la multitud de partidos políticos europeos. Es más, CDC ha sido forzada por su eurogrupo a compartir espacio político con Ciudadanos y UPyD. De hecho, los únicos apoyos internacionales significativos vienen de los espacios de izquierdas a través de las relaciones articuladas por movimientos sociales, ERC y la izquierda independentista.

2. La estrategia de CDC

En el apartado anterior hemos expuesto como CDC hizo un viraje hacia el independentismo en 2012, asumiendo una versión moderada que no rompe con su tradición política, para poder mantener el poder. Es imprescindible analizar cuál es la articulación ideológica y la práctica política que hay detrás de este viraje para poder deducir sus límites y su verdadera agenda política.

¿Es independentista la dirección de CDC?

Lo planteamos con una analogía. La inmensa mayoría de movimientos políticos occidentales se muestran preocupados por el cambio climático y creen que hay que hacer políticas para combatirlo. En el terreno de la retórica podríamos concluir que la inmensa mayoría tiene conciencia ecologista. Ahora bien, las políticas efectivas para combatir el cambio climático pasan por afectar directamente intereses económicos con mucho poder en el mundo político. Es entonces que una parte de esta inmensa mayoría con conciencia ecologista es incapaz de asumir la afectación de intereses que supondrían estas políticas efectivas. Y su respuesta se basa en dos elementos: tachar las políticas efectivas como manías de radicales y promover políticas inocuas, incapaces de detener el cambio climático, pero que transmiten a la opinión pública que sus gobernantes están tomando decididamente cartas en el asunto.

A buen seguro, a Artur Mas y Francesc Homs -por citar sólo los dos últimos cabezas de lista convergentes- les haría absolutamente felices levantarse una mañana cualquiera en una Catalunya independiente, parte de la UE, del euro, de la OTAN, etc. y todo ello a coste cero: sin enfrentamiento con el Estado español, sin confrontación con el españolismo político, sin inseguridad jurídica, sin afectación en los dividendos de la Caixa, Banco de Sabadell, y sin conflictividad social. Todo esto les haría absolutamente felices, pero sólo pueden desearlo en el terreno del sueño o la fantasía ya que la independencia real viene de la mano de la confrontación con el Estado, de la confrontación con los diversos sectores de la burguesía, que por encima de todo piensan en salvaguardar su tasa de beneficio, de la inseguridad del statu quo y del desorden creativo de cualquier revolución democrática. La independencia como posibilidad real no se puede hacer con pactos, claudicaciones ni con hombres de orden que piensan más en los beneficios que en los intereses de la mayoría, y menos en los intereses de su nación. Por lo tanto, difícilmente podemos encontrar argumentos fundamentados y razonables que nos permitan tener en consideración la posibilidad de que Artur Mas y CDC estén dispuestos a jugárselo todo para conseguir la independencia nacional al costo que sea. Más bien hasta el momento parece que se han jugado poco y, en ningún caso, han hecho ningún paso irreversible.

¿Cuál es la agenda política real de CDC? Para el presidente autonómico, para CDC, para una parte de la sociedad civil, y para los intereses que vehiculizan políticamente, la demanda de independencia y la movilización soberanista pueden ser defendidas y útiles siempre y cuando no afecten negativamente, en ningún caso, los intereses sociales y políticos de las clases acomodadas.

Dentro de su lógica mercantil, la independencia puede ser defendida siempre y cuando no suponga costes ni conflictos. Por tanto, proponen una estrategia para buscar un escenario político español que lo haga posible y un escenario europeo que sea quien acabe ejerciendo el arbitraje e imponga un marco de resolución a través de una consulta pactada. ¿Consulta sobre qué? Siguiendo esta lógica, todo dependería de la acumulación de fuerzas. CDC opta por reclamar una consulta sobre la independencia como posición de partida, pero es muy consciente de que probablemente el terreno de juego se sitúe en la negociación sobre un nuevo encaje Catalunya-España. De hecho, ¿es posible una consulta sobre la independencia con el arbitraje europeo y el acuerdo del estado? Creemos rotundamente que no por tres motivos:

• El estado nunca accederá a través de una negociación y sin ningún hecho consumado permitir la celebración de un referéndum de autodeterminación.

• CDC nunca accederá a asumir el coste de los hechos consumados y de una vía unilateral hacia la independencia.

• La UE no es un ente neutral sino un club de estados cuyo estado español es un miembro destacado y contra el que nuestra independencia representa una amenaza a sus políticas de volcado de soberanía.

Dado que esta posibilidad es materialmente imposible, dejar en manos de Artur Mas y de CDC, la demanda de independencia se acaba convirtiendo, de hecho, en un instrumento para negociar otros objetivos políticos.

¿Qué indicios hay de la voluntad de pacto con el estado?

Hay una exaltación pública del proceso, que cada vez roza más la impostura, por parte de CDC, los medios próximos al gobierno autonómico, de una ERC absolutamente subordinada y desactivada políticamente, de los diversos grupos de presión. Pero hay también una corriente de fondo que aparece y desaparece comedidamente, que trabaja y apuesta desde el mismo soberanismo por un pacto sin ruptura con el Estado y, por tanto, sin independencia.

Hay varios síntomas explícitos que apuntan hacia la construcción de un proyecto neoautonomista por parte de la élite política de CDC mientras cultivan discursivamente la retórica independentista

• Las declaraciones públicas de personas de tanta relevancia como el principal referente en materia económica del presidente , el economista Oriol Amat, del ex consejero de Presidencia y cabeza de lista de Dil, Francesc Homs, o del propio presidente Mas en varios círculos empresariales, apostando por un nuevo encaje de Cataluña en España.

• Las maniobras electoralistas de presentar una candidatura unitaria del soberanismo a las elecciones del 27S como una cuestión de vida o muerte para el proceso y el crecimiento del independentismo, y hacer todo lo contrario a las elecciones españolas del 20D. La máxima laboriosamente cultivada por el de decir y hacer algo en Catalunya y otra muy diferente en Madrid, ejemplificada en las listas electorales.

La misma composición de los candidatos de Democracia y Libertad para las elecciones españolas del 20D. Una candidatura pensada no para defender la ruptura independentista sino para negociar con el nuevo gobierno español a ver que se puede sacar jugando con la carta de la amenaza de la independencia. Desde Francesc Homs hasta Miquel Puig, el ex director de la CCRTV con el último gobierno Pujol, o la cabeza de lista al Senado, el actual portavoz de UGT en Cataluña Miguel Ángel Escobar, cumplen perfectamente el objetivo de formar un equipo negociador digerible para las élites políticas españolas.

• La defensa y mantenimiento de las redes empresariales de financiación, clientelares y de corrupción del pujolismo autonomista. A pesar de la evidente corrupción, la descomposición de las redes de intereses incrustadas en la administración autonómica y municipal, los lazos económicos con el empresariado español y españolista, la élite dirigente de CDC no ha sacudido nada de su entramado para hacer limpieza.

• La clara disposición de CDC, con el nombre que sea, de participar en la ponencia del proceso de reforma constitucional española y de continuar otorgando legitimidad al legalismo centralista, recurriendo todavía al Tribunal Constitucional ante las impugnaciones un tribunal claramente antidemocrático y político.

• La posición de ERC en esta nueva fase política de entender el pacto con CDC como un reparto de poder dentro del gobierno. Esto, según fuentes republicanas, les permitirá ganar músculo organizativo y prepararse para intentar hacerse con las riendas del movimiento independentista cuando, según sus previsiones, CDC se descuelgue para explorar un pacto con el estado.

• Y por último, y no menor, la sistemática laminación hecha por Mas y CDC de cualquier iniciativa política de carácter inequívocamente independentista: de la promesa de un referéndum de autodeterminación en un 9N descafeinado, de estar al lado del pueblo a convertirse su investidura en cuestión de vida o muerte por encima de programas, de hablar de estructuras de estado desde hace años y no llevarlo hacia la práctica.

¿Un nuevo pacto constitucional?

Es comprobable que en los cálculos del estado no cabe ninguna concesión al derecho de autodeterminación, y que si es posible, intentará desgastar al máximo las posiciones políticas del soberanismo catalán. También es cierto, sin embargo, que el estado tiene un plan B que tímidamente ha ido mostrando y que consiste en una nueva redistribución del poder autonómico. Las elecciones del 20D incluyen un ciclo de recomposición de los espacios electorales y abren uno nuevo en el que durante 3 años no habrá, si no es imprescindible debido a la ingobernabilidad, ninguna contienda electoral. Este nuevo periodo será el escenario en el que se intentará escenificar una reforma por arriba del régimen español. El color que cogerá esta propuesta de reforma para arriba dependerá de los pactos postelectorales, pero los diversos proyectos políticos ya han mostrado los límites del terreno de juego. Ante la incapacidad de saltar el muro y hacer vía unilateralmente, mucho nos tememos que si CDC dirige en exclusiva políticamente el proceso, haga embarrar una parte importante del soberanismo en este escenario de redistribución del poder autonómico.

¿Como ha controlado el proceso CDC?

El chantaje permanente ha sido la herramienta usada por CDC durante todo el proceso para mantener el control, hacer que éste no desborde la legalidad establecida y supeditar el movimiento independentista a sus intereses políticos.

No a los Países Catalanes.

No a poner a decisión de la gente la continuidad dentro de la UE.

Tanto en enero como en julio de 2013 se reiteró por parte de la dirección de CDC en la CUP que éstas son dos líneas rojas que CDC nunca cruzaría y que, por tanto, insistir en ellas llevaría a abortar el apoyo de la derecha en el futuro referéndum.

No a hacer el referéndum el día de las elecciones europeas.

CDC descartó la opción hacer un referéndum unilateral el día de las elecciones europeas. Esta propuesta hubiera puesto en graves dificultades al gobierno español y hubiera convertido el caso catalán en un problema de dimensión europea. La excusa usada para posponer el referéndum en otoño de 2014: no hubo tiempo suficiente para hacer las estructuras de estado necesarias para afrontar el referéndum.

No a una pregunta binaria.

CDC utilizó Unión e ICV para introducir, como ha estado haciendo en todo el proceso, una puerta abierta a negociar con el estado otro estatus que no sea la independencia.

No a desobedecer la prohibición de la consulta por el Tribunal Constitucional.

El 7 de agosto de 2014 Mas comunicaba a ERC que no desobedecería una posible prohibición de la consulta por el Tribunal Constitucional, aunque era un acuerdo del pacto CiU-ERC. También comunicaba que su intención era, ante la prohibición, convocar elecciones plebiscitarias con una lista única encabezada por él. Pero que sin esta lista única no habría nuevas elecciones.

La suspensión del TC llegó el 29 de septiembre de 2014.

El 3 de octubre de 2014 Mas comunicaba a ERC y la CUP que no pensaba desobedecer la prohibición del Tribunal Constitucional. Literalmente: o se encontraba una alternativa, o no había consulta.

No a convocar inmediatamente elecciones plebiscitarias.

El 19 de octubre de 2014, ante más de cien mil personas, la presidenta de la ANC Carmen Forcadell exigía a Mas que, a cambio del apoyo de la entidad a la consulta alternativa y sin consecuencias, convocara elecciones en el plazo máximo de 3 meses.

Artur Mas, el 25 de noviembre de 2014, supeditó la convocatoria de las elecciones a la existencia de una lista conjunta entre CDC y ERC.

O presupuestos o no hay elecciones.

En la enésima cumbre, el 14 de enero de 2015, Mas aceptó abandonar la idea de lista única a cambio de que las elecciones fueran en otoño y que ERC votara unos presupuestos que volvían a entronizar la austeridad y los recortes.

No a convocar elecciones si no había una lista conjunta ERC-CDC-ANC-OC.

Una vez aprobados los presupuestos, ya pesar de los compromisos de la cumbre de enero, la cúpula de CDC insistió en la lista única. El 20 de junio de 2015 instaban la ANC y Òmnium Cultural a integrarse en una lista encabezada por Artur Mas si querían que se mantuvieran las elecciones plebiscitarias. Finalmente, el 13 de julio ERC acabó sucumbiendo a la presión y se integró en la lista del presidente.

O Mas es presidente, o el proceso termina.

Yendo de cuarto candidato de Juntos por el Sí, aparentemente para dar un perfil más amplio y progresista a la candidatura, Artur Mas consiguió colarse para defender en campaña electoral su gestión. A pesar de que en los acuerdos fundacionales de JxS no figurase que Mas sería el candidato a presidente en todas las circunstancias, finalmente CDC impuso esta opción. Aunque anteriormente el propio Mas había reiterado en varias ocasiones que si era necesario estaba dispuesto a dar un paso atrás, después del 27S CDC ha convertido su candidatura a la presidencia en una cuestión de vida o muerte por el proceso.

3. El papel de la izquierda independentista en el escenario de la investidura de Artur Mas

La izquierda independentista lleva dos meses inmersa en un debate sobre cómo afrontar el actual momento político a nivel institucional. La presión externa, basada sobre todo en equiparar la negativa a la investidura de Artur Mas con el fin de cualquier opción de independencia y en dibujar esta negativa como propia de un movimiento sectario y sin visión de la realidad, no debe confundir.

El papel de CDC en el proceso soberanista ya lo hemos analizado al detalle. Ahora es el momento de hablar de nuestro movimiento.

¿Ha mantenido la izquierda independentista una posición sectaria durante el proceso soberanista?

Apoyar una opción de ruptura e independencia para una parte de la nación ha sido un acuerdo consensuado por toda la izquierda independentista. Este acuerdo comienza a caminar con la candidatura de la CUP en 2012 y se ratifica y se actualiza a través de un debate en el seno del espacio Por la Ruptura durante la primera mitad de 2015, hasta cristalizar en la candidatura CUP-Llamada Constituyente.

El apoyo a esta opción, debido a la correlación de fuerzas existente, ha supuesto aceptar implícita o explícitamente algunos de los planteamientos del soberanismo moderado que chocaban frontalmente con nuestro proyecto político y nuestra estrategia. La izquierda independentista ha continuado empujando el proceso a pesar de tener la sensación en algunas ocasiones que a la vez que empujaba la reivindicación popular, abonaba también el terreno para intereses políticos que poco tenían que ver con la independencia y la ruptura.

Se ha renunciado a hacer de la cuestión de los Países Catalanes una línea roja en el actual proceso.

El marco nacional es una cuestión absolutamente central para la izquierda independentista. La nación son los Países Catalanes y no otra. El propio movimiento se estructura a nivel nacional. A pesar de la negativa de CiU a incluir un mecanismo dentro de las diversas fases del proceso que reconociera este marco nacional, la izquierda independentista ha continuado empujando el proceso, a pesar de saber que en la defensa de los Países Catalanes nos encontraríamos con el muro infranqueable del regionalismo convergente.

El precio a pagar ha sido una mayor dificultad para continuar construyendo una estrategia para el conjunto de los Países Catalanes, y un desdibujamiento de las iniciativas nacionales en pro de iniciativas regionales.

Se renunció a un referéndum unilateral y vinculante y a hacer frente a las rebajas de CiU el 9N a favor de explorar la reacción popular.

Ante la disyuntiva planteada por Artur Mas en reunión con la CUP y ERC el 3 de octubre de 2014 que o se encontraba una forma alternativa y no desobediente para hacer la consulta, o ésta no se haría, la izquierda independentista optó por a trabajar para asegurar que la alternativa se convertiría en una reacción popular que se podría encadenar a una convocatoria electoral inminente en clave de ruptura. Mientras CDC, con su decisión de no desobedecer el TC, desactivó buena parte de la carga rupturista que contenía la consulta, al tiempo Mas aprovechó la reacción popular del 9N para, con la ayuda de toda la maquinaria mediática convergente , autoproclamarse líder del proceso por encima de los partidos.

Se ha renunciado a hacer de la construcción del contrapoder y de una institucionalidad alternativa una línea roja en el actual proceso.

Desde los inicios del proceso, la izquierda independentista ha alertado de los peligros de institucionalización de un movimiento surgido en la calle. Asimismo, la izquierda independentista siempre ha planteado que las instituciones autonómicas deben ser superadas, en el proceso de ruptura independentista, por nuevas instituciones que fuera del marco constitucional vayan asumiendo la representatividad de la nación catalana. CDC ha aplicado una política de subordinación del movimiento popular a sus intereses. Asimismo, ha ido identificando progresivamente el proceso con su liderazgo político. Cualquier otro planteamiento institucional ha sido descartado y el mundo municipal ha sido reducido, a través del control de la AMI, a simple comparsa de las decisiones del gobierno autonómico.

En el actual marco negociador ha renunciado a hacer del programa de transformación social objeto de negociación.

La actual negociación pivota alrededor del propio programa de Juntos por el Sí. La CUP ha adoptado el papel de garante del cumplimiento del programa de la coalición ganadora de las elecciones. Esto hace que los términos con el que se está negociando el plan de choque sean distintas no ya del programa de la CUP sino incluso de cualquier programa estándar de la socialdemocracia clásica. Las dificultades para llegar a acuerdos concretos en este aspecto de las negociaciones indican de forma fehaciente el valor que la dirección de Juntos por el Sí otorga a su propio programa.

¿Qué proponemos que sea la posición de la CUP y la izquierda independentista en el actual momento político?

Creemos que hay que dar aquellos pasos que allanen el camino hacia opciones reales de ruptura independentista, que permitan hacer aflorar todas las potencialidades populares del proceso y que permitan construir nacionalmente los Países Catalanes. Es decir, pensar en el camino que nos permite avanzar hacia aquellos objetivos estratégicos que pensamos que son los mejores para el conjunto de catalanes y catalanas.

El primer paso pasa por no ceder todo el capital político independentista depositado en la CUP en un proyecto neoautonomista y de refundación de la derecha pujolista. Ni Mas ni CDC tienen ningún tipo de crédito ni solvencia en su defensa de la independencia nacional. Nunca lo han demostrado.

El segundo, pasa por mantener y activar la demanda independentista en el terreno de la movilización popular. Cuanto más encaje la necesidad de independencia entre las cuatro paredes de un parlamento y en las manos de unos gestores políticos más débil será la misma. Realmente lo que hace temer a España y al unionismo no es Artur Mas, es un pueblo movilizado y con una conciencia de independencia creciente y cada vez más sólida.

El tercero, pasa por disponer de una mayoría social por la independencia que sólo conseguiremos socializando y planteando la concepción de la independencia como instrumento de soberanía económica, popular, de eliminación de la desigualdad y la explotación, de vida digna para todos y todas.

Proponemos un no a la investidura de Artur Mas y un no a que CDC continúe ostentando en exclusiva las palancas de mando del proceso. Esta posición creemos que no debe ser replanteable por un plan de choque rebajado y sin garantías de cumplimiento. Sólo haciendo efectivo que la dirección política del mismo movimiento de desplazamiento a la izquierda que se ha vivido en la calle y en las urnas, podemos mantener abierta la opción de construir escenarios que hagan posible la independencia, la construcción de los Países Catalanes y la extensión de una vida digna para el conjunto de las clases populares.

Una última reflexión …

El escenario que estas decisiones dibujan no es ni fácil ni amable. Cualquier posición que a partir de ahora tome la izquierda independentista y la unidad popular que no contemple como objetivo prioritario ganar la movilización en la calle, será una posición perdedora desde el principio.

Pero es a nosotros, a la izquierda independentista, la que nos ha tocado la responsabilidad de mantener abiertas las opciones de ruptura y cerrar el camino hacia una reforma del estado desde arriba. Y para ello necesitamos hacer frente a aquellos sectores que han ostentado el poder durante tres décadas mientras otros, instalados en el seguidismo y la comodidad, esperan tiempos mejores.

Desde Endavant reiteramos nuestro compromiso con la CUP. Creemos muy importante que un instrumento como la CUP siga siendo la herramienta imprescindible que ahora mismo es. El sistema quiere la CUP destruida y asimilada, y nosotros no le haremos este favor.

17 diciembre 2015

4 thoughts on “Peligroso día de reflexión

  1. Eta noski, behin itzultzen hasita gaztelerara itzultzea okurritu zaizu, euskaldunontzat oso zaila baita katalana ulertzea. Gazteleraz ordea ederki ulertzen gara (zer erranik ez Ziburun,Donapaleun edo Hazparnen).
    Katalan Herrialdeetako ezkertiar independentistei aldiz, ez zaie okurritu ez idatzia gaztelerara (edo espainolera,nahiago baduzue) itzultzea eta are gutxiago gazteleraz idaztea ere.
    Katalanez idazten dute normala den bezala.
    Eta beraien hizkuntzan ez dagoena beraien hizkuntzara itzultzen dute,hots katalanerara.
    Hausnarketa onak egin daitezke hizkuntzaren erabileraz handik ikas dezakegunaz bai.

  2. Eneko, abertzaletasun baskoa eta abertzaletasun euskalduna, eztabaida mamitsua eta korapilatsua da. Catalunyan horrelako eztabaidarik ez dago, bainan kontuan hartu behar duzu katalanera hegemonia linguistiko eta kulturalak 1715etik aitzina galtzen hasi zela. Euskal Herrian, aldiz, noiz ukan du Euskarak erabateko hegemonia linguistiko eta kulturala? Eta faborez, ez aipa Nafarroako erresuma, estatu arras diglosikoa baitzen, eta hori hasiera-hasieratik. Mitxelenaren ustez, eta ni ados nago berarekin, diglosia Euskal Herrian biziki zaharra da, ziur aski 2.300-2.500 urte bederen badu, keltiar eta iberiarren garaietatik heldu da… Atera kontuak, beraz. Catalunyako eta Euskal Herriko egoera soziolinguistikoak ezin dira arinki eta axaletik konparatu, gure hizkuntza latinoa ez delakotz. Ezta indoeuroparra ere!

    Jakina, honek ez du ukatzen, inolaz ere, abertzaletasun iraultzaile euskalduna eraikitzeko behar gorria, eta aurretik izan diren saiakera guztien goraipatzea. Paradigma vasco-basquetik paradigma euskaldunerat igaro behar dugu, bainan hori ez da egun batetik bertzera agituko. Borroka latza eta gogorra egin beharko dugu abertzale iraultzaile euskaldunok. Ala “amertzale” erran beharko nuke? Aberri…Aba = aita… Amerri, Ama Herria, Ama Euskal Herria, Ama Euskara, Ama Lurra, Ama Eguzkia, Ama Ilargia… Amerria! Beraz, “amertzale” ote gara?

    Eztabaida zabalik dago, bainan abertzale vasco-basque erdaldunengana nola iritsiko gara? Zeren eta Euskaraz euskaldunengana heltzen gara, eta horiek aise konprenitzen dute hau guztia. Eta abertzale erdaldunek? Nola ireki haiei begiak, eta batez ere bihotza?

  3. kaixo jende… bozkatu dut. bilduri eman diot botoa… ta ez naiz batere ongi sentitzen! atzo arte nahiko garbi nuen… baina aitarekin eztabaidak, lagunekin ere… arrazoi pila izan ditut ez bozkatzeko baina azkenean kaka!! abian prozesutik ez bada ezer ona ateratzen, zin egiten dut bizkarra emango diodala abertzale ofizialari betiko!! gora herriaren mugimendua eta gora euskalherria sozialista!

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