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Artículo de  colaboración para Borroka Garaia da!.  Autor: Gontzal Martinez de la Hidalga

Miembro de Komite Internazionalistak ,Colaborador con el Tribunal Permanente de los Pueblos sobre el genocidio tamil en Sri Lanka

Continuación de “No Fire Zone”, relato sobre el genocidio del pueblo tamil (1º parte)

Características del genocidio del pueblo tamil de Eelam por parte de Sri Lanka

Hemos escuchado evidencias acerca de los diferentes tipos de genocidio. Si se trata de un genocidio, ¿de qué tipo hablamos? ¿O quizás sea mejor hablar acerca de las dimensiones que asume?

Identificamos y destacamos seis características específicas:

1. Se trata de un genocidio en el cual está en juego la autodeterminación nacional y la legitimidad o no de la lucha armada por un estado independiente. La negación de la autodeterminación nacional está en el centro de este genocidio. Como resultado de su historia de persecución, destrucción física y cultural, y el abandono en las últimas décadas, el pueblo tamil de Eelam se niega a aceptar el paradigma de que sigue siendo una minoría de segunda clase dentro del Estado unitario de Sri Lanka. Se determinan a sí mismos como tamiles de Eelam que aspiran a su propio país, y no como tamiles de Sri Lanka.

2. El genocidio surgió tras establecer el gobierno británico por razones estratégicas una forma específica de gobierno colonial que privilegiaba la isla dentro de su imperio y engendrar intencionadamente una identidad racial supremacista en los cingaleses, con el fin de apartarlos del movimiento por la independencia de la India. Esta manipulación social deliberada fue transmitida a los estructuras del estado neocolonial.

3. El proceso de construcción social de Tamil Eelam, no sólo como movimiento político o como una lucha armada, sino más profundamente arraigado en la transformación de la práctica diaria y la cultura viva de la población, ha estado funcionando durante al menos dos décadas en las zonas liberadas del dominio del estado de Sri Lanka. A pesar de haber vivido una situación de profunda inseguridad a causa de la guerra, una generación entera creció en una sociedad tamil en la que se colectivizó el bienestar social, se abolió el sistema de castas y las mujeres se empoderaron ellas mismas. El asalto genocida tuvo como objetivo destruir no sólo una aspiración, sino un modelo existente de experiencia vital de centenares de miles de personas. En este sentido, sería un profundo error de apreciación separar la estructura militar del LTTE del proceso de construcción social que ellos mismos habían facilitado, y oponer el LTTE a la población civil. Se trata de una diferenciación o división de las funciones, pero no de un antagonismo. Hemos escuchado evidencias que avalan la unidad de un movimiento orientado hacia un proyecto nacional común, Tamil Eelam. El genocidio trata de convertir el proceso social del grupo en una serie de individuos atomizados y desmoralizados que buscan su propia supervivencia, aspira a destruir la identificación como grupo. Desde la perspectiva contrainsurgente la única manera de destruir el movimiento armado era destruir el proceso social del grupo del cual el movimiento armado formaba parte.

4. Destacamos por evidencias la importancia de la fuerte opresión de género como un componente esencial del genocidio. El ejército de Sri Lanka, en la guerra y bajo la ocupación actual del norte y el este, afirma con las violaciones sistemáticas que “violamos a las mujeres tamiles y mediante la violación destruimos la identidad tamil”. La violación de mujeres tamiles es un doble crimen de odio que continúa en la actualidad y que enlaza con los mecanismos de control de la reproducción de la población tamil como grupo, que fue forzada mediante mecanismos coercitivos de control de la natalidad.

5. ¿Cómo ha podido suceder el genocidio de los tamiles de Eelam como una expresión de terrorismo de estado sin restricciones, algo que habitualmente se asocia con el fascismo y la dictadura y sin embargo se llevó a cabo con el pleno conocimiento de las democracias liberales y con total impunidad internacional? Sin duda esto se debe a que las últimas fases de la guerra fueron justificadas como parte de la “guerra contra el terrorismo” internacional que permite graves violaciones de los derechos humanos. La situación de los tamiles es un aspecto
que resalta aún más las tendencias criminales de la llamada “guerra contra el terror” que considera a algunos sectores de la humanidad objetivos deshumanizados.

6. El grado de impunidad internacional es otra característica notable de este proceso genocida. Ha habido complicidad por parte de la comunidad internacional de estados. Una complicidad de silencio frente a un genocidio que se veía venir, un genocidio previsto. La condena de este genocidio es también de lleno una condena de la ONU y su propio fracaso sistemático para proteger y prevenir el genocidio. Consideramos que este fracaso no es sólo de los individuos o de las instituciones que la forman, que incluso la propia ONU admite que requieren un cierto grado de revisión. El fracaso de la ONU es deliberado y corresponde a los poderes estratégicos de los estados que en realidad controlan la ONU.

La cuestión de la impunidad

Este tribunal ha planteado la cuestión de los diferentes tipos o grados de complicidad que se presentan en diferentes formas y en distintas etapas en el proceso genocida. Van desde los arquitectos del estado que desde su formación tenía una tendencia genocida en su estructura, a la complicidad e instigación al genocidio; aquellos que se benefician del genocidio, permanecen en silencio o presentan connivencia con el genocidio. El grado de responsabilidad varía ascendentemente desde beneficiario pasivo, a un grado de responsabilidad que se acerca a la autoría conjunta.

Reconocemos que existe un debate sobre la cuestión de la intención y el motivo, y señalamos cómo se superpone con la complicidad. Incluimos en este debate la cuestión de la estrategia y la complicidad en aras de los intereses geoestratégicos.

Nuestras pruebas se concentran en tres estados que llamamos poderes estratégicos cómplices en el genocidio que sigue en curso. En este sentido, destacamos la nueva evidencia de Gajendrakumar Ponnambalan que estuvo involucrado en las comunicaciones cruciales durante la etapa final de la matanza de mayo de 2009, que se han hecho públicas a este Tribunal. El 17 de mayo de 2009 se contactó con los EE.UU., el Reino Unido y las embajadas de la India en un esfuerzo frenético por evitar una masacre de decenas de miles de personas en Mullivaikal. Es de suponer que los diplomáticos pasan estos mensajes de emergencia a sus gobiernos. Además gracias a Wikileaks, tenemos evidencia directa de un cable del embajador de EE.UU. emitido en este sentido. En nuestro alegato no consideramos esto como complicidad con el genocidio, pero sí un intento de ocultar la complicidad de los actores involucrados, un intento de esconder pistas sobre la complicidad. La influencia de estados externos con sus propias prioridades determinó el proceso interno en momentos clave, evitando deliberadamente una solución pacífica y negociada del proceso, empujándolo firmemente hacia una solución genocida.

por Andy Higginbottom Kingston University, London

El Genocidio y La Complicidad

Tres cargos de complicidad con el genocidio

i ) Complicidad británica con el genocidio:
Se ha dicho de Panamá que los EE.UU. construyeron primero un canal y posteriormente decidieron crear un país que lo rodeara. Así fue en lo que se refiere al colonialismo británico en Ceilán, que inicialmente deseaban el puerto de Trincomalee para controlar el Océano Índico, y luego construyeron un sistema político que lo rodeara. Ceilán tenía que ser un enclave estratégicamente leal dentro de un sistema de imperio marítimo. El divide y vencerás se aplicó para separar a Ceilán del desafío planteado por el movimiento de independencia de la India.

Y el divide y vencerás fue más allá. Los británicos promovieron una ideología sectaria cingalesa para proteger sus intereses estratégicos en Ceilán y mantenerlo leal. Deliberadamente sembraron la semilla del odio racial para que una estructura aparentemente unitaria fuera de hecho excluyente, discriminatoria, y divisiva.

Las continuas movilizaciones cingalesas y las colonizaciones de tierras eran mucho más que la política de un partido y se convirtieron en una cultura política en la que los tamiles de Eelam fueron forzados a convertirse en una minoría dentro de un estado unitario sectario. Este estado siguió siendo la herramienta para los intereses estratégicos británicos en Trincomalee, como subrayó Winston Churchill1 (al que consideramos como testigo de la acusación en este punto) y continuó después de 1948.

Los británicos han realizado sistemáticamente intervenciones militares, de manera abierta y encubierta, para apoyar y entrenar al estado de Sri Lanka. El reconocimiento explícito de los continuos intereses estratégicos y gracias a la reciente investigación exhaustiva remitida a ustedes, Complicidad Británica Parte 2, basada en documentos oficiales publicados, somos capaces de delinear el amplio alcance de la implicación británica en el adiestramiento militar y en operaciones encubiertas del ejército de Sri Lanka, que implica la consultoría de alto nivel con el presidente de Sri Lanka por parte del Reino Unido en estrategia de contrainsurgencia, la formación de todo el cuerpo de oficiales de alto nivel hasta finales de 1990, la inteligencia militar, la gestión de emergencias, el entrenamiento de las unidades de operaciones especiales, o la amplia utilización de auxiliares mercenarios, los llamados servicios “Keany-Meany”. Debido al ocultamiento de la información oficial el cuadro está incompleto pero los contornos generales son claros, destacando un amplio espectro de la formación permanente de las fuerzas armadas de Sri Lanka por el ejército británico durante todo el período de la posguerra , hasta incluso en principios de 2009, cuando los altos oficiales de la policía de Irlanda del Norte estaban trabajando en Sri Lanka.

ii) Complicidad de los EE.UU. con el genocidio:
… Hemos obtenido evidencia de otras formas de cooperación encubierta e intencionada entre el ejército de Sri Lanka y el ejército de los EE.UU., incluyendo, por ejemplo, una oficina especial de Israel en la embajada de EE.UU. en Colombo, una estación especial de escucha de radio, y un acuerdo de cooperación militar en términos que no se conocen, pero que se pueden suponer.

A finales de 1990 y principios de 2000, la evidencia sugiere con fuerza que los EE.UU. tomaron el relevo del Reino Unido como la fuerza imperial que controlara el proceso en Sri Lanka. Fue en 2002, por ejemplo, según las evidencias escuchadas, que el ejército de EE.UU. llevó a cabo una revista exhaustiva de las fuerzas armadas de Sri Lanka e hicieron recomendaciones acerca de nuevas estrategias y nuevas formas de implicación. Poco después, en 2003, los EE.UU. hicieron fracasar deliberadamente el proceso de paz. Así pues, los EE.UU. estuvieron involucrados tanto en una preparación militar, como en la preparación política del genocidio consiguiente.

Igualmente hemos escuchado a puerta cerrada, a partir de una prueba testimonial tamil, que durante la última fase del proceso de paz se incrementaron las operaciones especiales en las zonas tamiles. Esto apoya, aunque no es concluyente, la evidencia de los efectos del entrenamiento en operaciones especiales por parte de los EE.UU. para aumentar la capacidad del ejército de Sri Lanka de llevar a cabo incursiones matando civiles tamiles.

iii) Complicidad de la India con el genocidio:
El panel ha sido provisto de un paquete de documentación exhaustiva que le pedimos sea estudiado en detalle, aunque reconocemos que llegó tarde bastante tarde en el proceso por causas ajenas a sus autores ….

Un genocidio intencionado, estructural y aun en curso por parte del estado de Sri Lanka

Sobre la cuestión de la intención
… Cuando apreciamos evidencias en los hechos que se les han presentado a ustedes, uno se pregunta: Cuando el ejército de Sri Lanka bombardeó St Peters, ¿tenían la intención de bombardear San Peters o fue un accidente? Cuando nos fijamos en las numerosas violaciones, ¿tenían intención de cometerlas o fue sólo un accidente? Cuándo bombardearon los hospitales y llevaron a cabo el tipo de actos que han oído hablar extensamente en los últimos días, ¿se proponían hacer eso o fue todo un error? Cuando desplazaron de manera forzada a la gente y forzaron la limpieza étnica en violación del artículo 49 de la cuarta Convención de Ginebra, ¿podemos decir que en realidad no tenían intención de hacer eso? Cuando bloquearon el abastecimiento de alimentos, agua y medicinas, que es parte de un crimen de exterminio, ¿lo hicieron de manera intencionada o sucedió porque los camiones no pudieron pasar?

Debemos mirar el resultado de estos actos en los términos del grado de criminalidad y de los muchos muertos provocados, múltiples heridos – mental y físicamente – y el hecho de que cientos de miles de personas fueron forzados a sufrir situaciones y condiciones calculadas para conseguir su destrucción física, parcial o total.

Igualmente hay que valorar la evidencia presentada acerca de las acciones tras la guerra que indica que el genocidio persiste. Por ejemplo, ¿el gobierno de Sri Lanka pretendía recluir a toda esa población tamil en los campos de desplazados? ¿Tenían intención de militarizar el norte de la isla? ¿Tenían intención de violar y torturar a mujeres y hombres? Para atacar a la cultura tamil, ¿arrasaron los cementerios? ¿Tenían intención de cambiar los nombres de los lugares? ¿Pusieron símbolos e instalaciones budistas sobre aquellos hindúes o fueron accidentes no planificados?
Por supuesto, las consecuencias de estos actos intencionados es la deshumanización y la depravación continua de la población civil tamil y la generación de temor entre esta población.

Ustedes han visto las pruebas ya que muchos testigos han declarado en ese sentido. También hemos oído hablar de un número creciente de tamiles de Eelam que buscan asilo fuera de Sri Lanka, uniéndose a cientos de miles de personas que ya huyeron. Hay evidencias que pueden extraerse de la avalancha de solicitantes de asilo, incluyendo el hecho de que el gobierno
de Sri Lanka tiene la intención de “destamilizar” la isla y favorece la continua huida de civiles tamiles de la isla.

Incitación pública
Ha habido incitación pública al genocidio, como el ejemplo siguiente:

“Las personas que están atrapadas en la zona de Mullivaikal son únicamente familiares de los terroristas, que en ningún caso deben ser considerados como civiles” – declaración de uno de los partidos en la coalición de gobierno: el 8 de enero de 2009.

Sobre la conspiración
Se les han presentado extensos testimonios acerca del hecho de que el ejército de Sri Lanka no era capaz de ganar la guerra sin cometer graves violaciones de los Convenios de Ginebra. Han oído declaraciones de testigos que afirman que incluso en el caso de que el ejército de Sri Lanka pudiera derrotar al LTTE militarmente, el pueblo tamil seguiría siendo tamil. Sin graves violaciones de los Convenios de Ginebra y sin ataques contra la población civil tamil, la victoria militar no habría sido posible.

La presente política de “destamilización” presenta pruebas continuadas e irrefutables de la intención de destruir la idea de Tamil Eelam. Ustedes han oído evidencias acerca de los cambios demográficos en las áreas tamiles y extensos testimonios sobre el creciente número de solicitantes de asilo que se unen a los cientos de miles de personas que ya han huido.

¿Qué está en juego?
… La continuación de las matanzas masivas de tamiles de Eelam en Mullivaikal más allá del 16 de mayo 2009 es fundamental, ya que estaba claro en este punto que el LTTE había sido derrotado como fuerza militar y buscaba negociar los términos de la rendición. El asesinato de civiles y dirigentes de los LTTE ya no era necesario para derrotar al LTTE. Esto sólo era comprensible si la intención era destruir al grupo que permanecía junto al LTTE y se había desplazado con él, en un principio más de 300.000 personas y para el 16 de mayo era aun de unas 150.000. El gobierno de Sri Lanka minimizó de manera intencionada el número de personas que permanecían en las zonas de exclusión de fuego militar (No Fire Zones). El gobierno afirmaba que sólo quedaban 75.000 personas, para dar cobertura al número de víctimas que calculaban se producirían en la masacre final.

No sólo había que destruir a los Tigres, también era necesario destruir la idea de Tamil Eelam, una idea y una visión que viene de los tamiles de Eelam como expresión de su identidad como grupo étnico y grupo político. La idea de una patria, Eelam, era y es fundamental para la identidad tamil y hoy encontramos que se está destruyendo cualquier vestigio de país para los tamiles en el norte y este de la isla.

La matanza genocida fue el claro objetivo del asalto militar que fue planeado cuidadosamente en distintas de fases, y paso a paso en la fase final para exterminar a decenas de miles de tamiles de Eelam. Los pueblos del mundo deben reconocer la lucha legítima de la nación de Tamil Eelam que es negada por la violencia genocida. Su deseo es un estado propio.

Hacemos un llamamiento al panel de juezas y jueces, y a todas las personas con conciencia, movimientos sociales y estados a lo largo del mundo para denunciar el genocidio y reconocer la legitimidad del pueblo tamil de Eelam a ejercer la autodeterminación nacional. La prevención del genocidio y la realización de los derechos nacionales son inseparables en este caso.

La destrucción de Tamil Eelam ha sido y sigue siendo el resultado final previsto e intencionado de esta operación genocida. Ha tenido éxito en parte, pero no de manera total ni irrevocablemente, razón por la cual este tribunal es tan importante como parte del movimiento para evitar que el genocidio continúe.

por Andy Higginbottom Kingston University, London y Karen Parker International Humanitarian Lawyer

La no injerencia como complicidad. Latinoamérica frente al genocidio del pueblo tamil en Sri Lanka

Gontzal Martinez de la Hidalga

Recientemente, en septiembre de 2015, se ha reunido en Ginebra la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Se trataron diversos temas, entre los que sobresalía entre otros la actitud a tomar frente a los crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad perpetrados durante el conflicto armado entre la minoría tamil de la isla y el gobierno de Sri Lanka, sobre todo hacia el final de la guerra, en mayo de 2009, cuando fueron masacradas más de cien mil personas en unas pocas semanas.

El gobierno de Sri Lanka lleva tiempo intentando convencer de que se trata de un asunto doméstico que puede manejar adecuadamente sin que la comunidad internacional se implique. Sin embargo en ese conflicto uno de los actores principales ha sido el ejército de Sri Lanka y su responsable, el gobierno. Es evidente que no es posible hacer justicia siendo juez y parte.

Estados Unidos y el Reino Unido planteaban una resolución de consenso en la que se permitiera que todo el proceso quede en manos del estado de Sri Lanka, el principal acusado de los execrables crímenes sufridos por la población tamil. Los países latinoamericanos invocando el principio de no-ingerencia han secundado la postura de los EEUU y el RU. Cabe suponer que en el imaginario latinoamericano la implicación en un conflicto dentro de las fronteras de un estado establecido evoca las numerosas intervenciones de su vecino del norte en Latinoamérica para desestabilizar y controlar la región. Sin embargo ese imaginado paralelismo no tiene ninguna base. Estamos frente a un hecho que el Tribunal Permanente de los Pueblos considera un genocidio y es un imperativo moral intervenir para garantizar justicia y detenerlo.

Desde su independencia el estado de Sri Lanka, un modelo heredero del colonialismo, fue el resultado de la apuesta del Imperio Británico por un estado unitario en la isla, en el que la nación mayoritaria, la cingalesa, ejercía el control absoluto de todas las estructuras de las isla. Esta estrategia británica para seguir controlando la que consideraba la perla de su imperio en el subcontinente indio es una de las causas del posterior conflicto.

El gobierno de Sri Lanka, jugando hábilmente a dos bandas mantuvo relaciones cordiales con su antigua metrópoli y se hizo un hueco importante dentro del pujante movimiento de los no alineados, ganando prestigio entre países que también salían del colonialismo occidental. A pesar de llamarse aun oficialmente República Socialista de Sri Lanka el gobierno ha desarrollado políticas neoliberales y ajustes estructurales muy duros y ha hecho del budismo la religión del estado. Algunos intelectuales cingaleses aprecian un claro paralelismo entre el sistema político-social y religioso de la isla, y el nacionalcatolicismo de la España de Franco.

Desde la Independencia hasta nuestros días ha habido una política sistemática de eliminación tanto física como cultural del pueblo tamil, unos 3 millones de personas, alrededor del 15% de la población de la isla: represión de la disidencia, negación del idioma y la cultura tamil, destrucción de vestigios culturales, políticas de asentamiento de población cingalesa en las áreas tamiles, ocupación militar, masacres, pogromos, y políticas sistemáticas encaminadas a destruir física, culturalmente y socialmente al pueblo tamil.

Recientemente el Tribunal Permanente de los Pueblos, heredero del Tribunal Russell, realizó dos sesiones acerca del conflicto en Sri Lanka: una en 2010 en Dublin y otra en 2013 en Bremen. Tras un complicado y largo proceso quedo probada la existencia de un genocidio en Sri Lanka contra el pueblo tamil. Consideraba al Estado de Sri Lanka como ejecutor y acusaba de cómplices a los Estados Unidos y al Reino Unido. No hubo pruebas suficientes aun para asegurar la complicidad del Gobierno Indio, a pesar de tener la convicción de ser así.

Con pruebas tan evidentes, sentencias tan claras y declaraciones tan tajantes, defender la no injerencia podría ser considerada desde un punto de vista ético como una forma de complicidad. Los países latinoamericanos con gobiernos progresistas han tenido una postura muy digna y resuelta con otros pueblos que sufren la opresión y la negación de su mera existencia como el pueblo palestino, el kurdo o el saharaui. Denuncian sin ambages las masacres y violaciones de derechos humanos que han sufrido esos pueblos y les han mostrado su solidaridad, no sólo con carácter testimonial, si no apoyándolos diplomáticamente con firmeza en los foros internacionales y enfrentándose a los estados ocupantes y perpetradores de los crímenes. Igualmente han reconocido a esos pueblos, incluso aceptando embajadas y representaciones de sus gobiernos a pesar de no tener un estado propio.

Es incomprensible que en el caso del genocidio tamil la postura sea la opuesta. Mirar a otro lado en la cuestión tamil no es defender la autodeterminación de los pueblos invocando los derechos del estado de Sri Lanka. Es permitir, consentir y apoyar la opresión de un pueblo y la negación de sus derechos individuales y colectivos.

El pueblo tamil y sus víctimas apelan y reclaman a los pueblos y gobiernos de la Patria Grande de Bolivar que no les abandonen. Su única esperanza a corto plazo es impulsar un proceso internacional para el esclarecimiento de lo sucedido en la isla durante el conflicto armado, tras el final de éste y hasta el día de hoy que aun persiste la barbarie. Es urgente e imprescindible detenerla.

Desde la solidaridad internacional invocamos el entendimiento entre los pueblos y hacemos un llamado a los gobiernos latinoamericanos para que se desmarquen del consenso impulsado por Washington y Londres y comiencen a mostrar su solidaridad y a ayudar a las víctimas y al pueblo tamil.

http://www.ptsrilanka.org

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