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Como ya comentaba la semana pasada, en la web de La Haine han iniciado estos días un debate sobre la amnistía al que han invitado también a este blog. De momento se han publicado cinco aportaciones que las voy a transcribir aquí a continuación y además voy a añadir al final un artículo reciente de Miguel Castells y Patxi Zabaleta. BGD!

La reivindicación de Amnistía es más necesaria que nunca 

Iñaki Gil de San Vicente

Respuesta a cuatro preguntas de La Haine

1. La reivindicación estratégica de la amnistía ¿Es acertada o desacertada en el actual contexto político en Euskal Herria?

Es acertada y necesaria. Es estratégica porque indica que, como reivindicación, está por encima de los avances tácticos que pudieran darse en la lucha concreta. Dicho de otro modo, es estratégica porque va a la raíz: mientras que quede en las cárceles una prisionera y prisionero político el objetivo de sacarlos a todos con plenos honores y coherencia, sigue vigente, aunque la mayoría hayan logrado ya recuperar la libertad. También es estratégica porque muestra que existe un abismo insalvable entre la dominación y la liberación.

Desde mediados de la década de 1990 la reivindicación pública de Amnistía fue, primero, acompañada de otras para lograr traerlos a casa, a Euskal Herria, a la vez que se intentaban abrir dinámicas de participación masiva, buscando atraer más y más sectores obreros, populares y sociales. Mientras tanto se mantenían muy activas otras reivindicaciones estratégicas e históricas como la de socialismo, independencia, reuskaldunización, antiimperialismo e internacialismo, radical antipatriarcalismo, etc.

Pero desde hace tres o cuatro años, la reivindicación de Amnistía desapareció rápidamente tragada por el mismo agujero negro que engullía a las demás, la del socialismo sustituida por la «justicia social» interclasista; la de independencia socialista sustituida por una «independencia» abstracta y por un supuesto derecho a decidir incapaz de decidir algo; la de internacionalismo antiimperialista sustituida por un atlantismo descarado; la del contrapoder y el poder popular sustituida por el parlamentarismo legal español, etc.

No sólo se abandonó la Amnistía, se abandonaron prácticamente las señas de identidad forjadas durante casi sesenta años de heroica lucha de liberación nacional de clase. El propio concepto de pueblo trabajados vasco, o sea, el sujeto de la praxis nacional de liberación, fue casi despreciado por viejo y obsoleto. Como había sucedido antes con la socialdemocracia y a otro nivel con el laborismo, con el eurocomunismo, con la tercera vía, y con Euskadiko Eskerra, ahora una parte de la izquierda abertzale ha vuelto a la cuesta abajo al reformismo clásico.

Semejante deriva y retroceso era cada vez más rechazada por sectores militantes, lo que hizo que, junto a otras razones, se iniciara el debate Abian¡, pero la reciente petición de perdón y declaración de acatamiento de la ley española, como ya se había hecho al aceptar la antidemocrática Ley de Partidos, es un torpedo debajo de la línea de flotación del debate Abian¡ y de la muy precaria unidad de la izquierda abertzale. Era conocida la voluntad de un sector de dar este paso, y lo ha dado con el apoyo del bloque de clases dominante en el Estado español. A partir de aquí, se ha abierto una fase nueva en la historia del independentismo socialista.

Es por esto que la reivindicación de Amnistía es más necesaria que nunca.

2. ¿Es incompatible un movimiento que reivindique la amnistía con uno que reivindique los derechos de los presos?

Como he dicho, tras la petición de perdón se ha abierto una fase nueva que tendrá su conclusión definitiva, en uno u otro sentido, al acabar el debate Abian¡ si es que concluye. Al margen de cómo acabe el debate Abian¡ ya nada va a ser igual, como no lo fue después de la escisión de Euskadiko Ezkerra.

A partir del período abierto con la petición de perdón y definitivamente desde el final del debate, es necesario precisar mejor el concepto de táctica en general, que no solo con respecto a las prisioneras y prisioneros, porque quedará tocada la legitimidad del independentismo socialista, y reforzada la legitimidad de la democracia española. Comparada la nueva perspectiva con la abierta tras la salida de Euskadiko Ezkerra de la izquierda abertzale, ahora el independentismo socialista se enfrenta a un contexto peor en todos los sentidos: a diferencia de la crisis socioeconómica y política de la segunda mitad de los ’70, la actual es de una gravedad sistémica, mundial y de salida muy incierta; en aquella época la burguesía europea occidental presionaba al Estado español para que hiciera algunas concesiones, ahora exige mano dura, mano durísima; entonces la mediana burguesía representada por el PNV en Vascongadas podía y debía pedir algunas limosnas a Madrid, ahora pide orden y ley; y entonces la militancia que dudaba tenía el claro referente de HB para seguir luchando, ahora…

Los bajones en combatividad también se producen durante los espectaculares giros a la «normalización democrática» y tras la salida de los reformismos de las izquierdas revolucionarias existentes en su momento. Recuperar la esperanza, la confianza, el ánimo y la combatividad fue, es y será siempre una de las necesidades que en estas circunstancias se presentan a las tácticas mantenidas hasta entonces.

Aunque todavía es pronto para saber qué cambios en las tácticas habrá que hacer en la lucha para liberar a presas y presos, en todas las luchas para decirlo más correctamente, sí hay que decir sí sabemos una cosa: cualquier táctica para conquistar un derecho básico elemental deberá ir ya dentro de una pedagógica y sistemática explicación estratégica que demuestre el engarce de esa táctica en la dinámica revolucionaria orientada a los objetivos irrenunciables.
Es decir, hay que hacer justo lo contrario hecho por la dirección de Sortu y por EH Bildu hasta ahora: generalizar las movilizaciones obreras y populares contra todas y cada una de las opresiones, explotaciones y dominaciones que sufre nuestro pueblo, supeditando el institucionalismo encerrado en las leyes españolas a la movilización del pueblo trabajador.

En este sentido decisivo, la Amnistía y las tácticas para conseguir los derechos de presas y presos, serán complementarias.

3. Desde “Zutik, Euskal Herria” ¿Qué pasos concretos se han dado en el proceso de liberación nacional y social de este pueblo? ¿Y en materia de presos?

Si por concreto entendemos lo que entiende por tal la dialéctica marxista, es decir, avances reales que por muy pequeños que sean portan en su interior el germen activo del futuro libre que ya se enfrenta ahora mismo al futuro que quiere imponer el opresor, si lo entendemos así, hay que decir que no se ha producido ningún avance concreto. Por el contrario, se ha producido un inquietante desánimo en sectores amplios de la izquierda abertzale, desánimo que se está agudizando con el desconcierto o el rechazo de unos y rechazo de otros y otras al enterarse de la petición de perdón.

Si por concreto entendemos lo que dice la lógica formal, el sentido común y la ideología reformista, es decir, cualquier cosa que refuerce la «normalización social», el sacar la tensión de la calle y llevarla a la jaula parlamentaria, de modo que la prensa y la legalidad aplaudan con las orejas supuestas victorias de la democracia realmente existente, entonces sí se ha producido un avance concreto: la euforia por supuesta la «derrota del MLNV».

Pero lo realmente concreto es aquello que en sus entrañas sintetiza múltiples relaciones y, por tanto, tarde o temprano termina dando paso a nuevos contenidos de crítica de la opresión. Por ejemplo, la Vía Nanclares fracasó porque hacía abstracción de las realidades concretas de las presas y presos, y la estrategia del perdón fracasará porque hace abstracción no sólo de las cárceles sino también de las contradicciones reales.

4. ¿Qué otras cosas pueden estar influyendo en esta situación?

Siempre todo influye en todo aunque con diversas intensidades, pero en las crisis la concatenación es más estrecha y directa, casi instantánea, en las relaciones que conectan entre sí las contradicciones antagónicas. Dado que, como se ha dicho, la situación actual es mucho más grave a la que existía a finales de los ’70, ahora las influencias mutuas son más fulminantes. Por seguir con el ejemplo de la petición de perdón: se veía venir desde hace un tiempo y por la gravedad del contexto su «influencia» sobre el resto está siendo más rápida que la de los llamados «arrepentidos» en su tiempo.

Brevemente expuesto: ahora influyen al menos cinco factores. Uno, la misma situación socioeconómica del capitalismo en general y de la UE en particular, con sus exigencias feroces de restricción de derechos y libertades. Dos, la situación más cercana de los Estados español y francés que cumplen las órdenes de la UE y añaden dosis propias de dureza para reforzar su poder interno y externo. Tres, las discrepancias y tensiones internas en el MLNV por el fracaso de la «estrategia» tomada hace un lustro. Cuatro, las esperanzas en muchos creadas por el debate Abian¡ Cinco, el desconcierto y el rechazo al conocerse la petición y la sensación en sectores de que ya nada será igual.

Ahora mismo, el debate sobre la Amnistía, como el resto de problemas, debe ser visto desde otro punto de vista, perspectiva que se irá concretando rápidamente viendo la polarización que se acrecienta internamente.


Nuestro objetivo es que l@s represaliad@s vuelvan a una Euskal Herria libre

Sendoa Jurado

La reivindicación de la amnistía, ¿Es acertada o desacertada en el actual contexto político en Euskal Herria?

Desde el momento en el que existen represaliad@s polític@s es necesario socializar el concepto de la amnistía. La reivindicación de la amnistía acarrea no reconocer como democrático al estado al que se le exige que la aplique, y eso es lo que da legitimidad a la lucha de quienes sufren la represión, y por lo tanto impide la criminalización de estos últimos. Creemos que ningún movimiento político que se denomine revolucionario puede renunciar a reivindicar la amnistía de quienes más han dado por sacar adelante dicho proyecto revolucionario.

Además, si bien es cierto que nuestro movimiento define la amnistía como la vuelta a casa sin condiciones de l@s represaliad@s polític@s y la resolución de las causas que originaron su existencia, y que esto se puede ver como algo lejano, la reivindicación de la amnistía nos puede dar a corto plazo muchas victorias: la primera es la victoria de la memoria sobre lo que ha pasado en Euskal Herria en el último medio siglo de historia política, creando un muro de contención contra la versión de dos estados, aunque principalmente del español, que pretende desdibujar el conflicto político para asimilar a un pueblo, haciéndolo ver como un problema de una organización terrorista contra un estado democrático. Desde ese estado se ha tratado de comparar en muchas ocasiones a est@s represaliad@s polític@s con violadores y psicópatas pero todo el mundo sabe que nadie pide la amnistía para unos violadores ni psicópatas. Todo el mundo sabe que a lo largo de la historia la amnistía se ha reivindicado para quienes han sufrido la represión de estados de corte dictatorial que han aplicado la tortura, el asesinato, el secuestro, las redadas masivas, la prohibición de organizaciones políticas, las palizas a manifestantes que en algunos casos han acarreado muertes, el cierre de medios de comunicación… La reivindicación de la amnistía nos otorga esta primera victoria, que es la de gritar, primero a nuestros vecinos que han mirado hacia otro lado ante estas atrocidades pero también al mundo, que los estados español y francés vulneran los derechos más elementales de nuestro pueblo y de cada uno y una de los que lo formamos.

La segunda victoria que a corto y medio plazo nos otorga esta reivindicación es la de no cortar el cordón umbilical de la lucha con las generaciones venideras. Nos preocupa especialmente que quienes hoy tienen diez años de edad, cuando tengan veinte, ni siquiera recuerden que en las cárceles y en el exilio sigue habiendo gente a la que se le consume la vida en las peores condiciones por haber tratado de construir un futuro mejor para esas generaciones más jóvenes. Y es que hacer desaparecer el carácter político de l@s militantes puede tener este efecto de indiferencia hacia l@s represalid@s. Cuando alguien sufre determinadas consecuencias por luchar a favor de algo con lo que te identificas recibe la solidaridad de la gente, incluso hasta de quien puede no estar de acuerdo con los medios que haya utilizado. Esa es la diferencia entre la solidaridad y la caridad, entre quien se compromete de por vida con l@s represaliad@s “por lo que son” y quien se sube a la ola mientras dura el verano “a pesar de lo que son”.

Otra victoria es la psicológica, que afectará al todo el pueblo y de manera muy especial a l@s represaliad@s. Evidentemente no es lo mismo saber que en Euskal Herria cuentas con el apoyo, o cuanto menos con la comprensión de miles de personas, que saber que quienes hasta ahora han sido tus compañer@s te pidan que reniegues de tu lucha, de lo que eres y que además pidas disculpas.

Señalar también que en los últimos meses hay un interés especial por caricaturizar la reivindicación de la amnistía catalogándola como una utopía, diciéndonos que hay que ser realistas y que es imposible. La amnistía depende de personas, depende de cambiar mentalidades para forzar posiciones de gente de carne y hueso. Quienes la han abandonado están utilizando los argumentos más inverosímiles para justificar sus posturas y están vendiendo como victorias la aceptación de los parámetros que durante años nos han intentado imponer nuestros enemigos. Se están diciendo cosas como que utilizamos la amnistía como bandera de enganche y para desgastar las posturas políticas de otros. Y la pregunta es, ¿por qué se desgastan sus posturas políticas cuando reivindicamos la amnistía? Eso es algo que nos tendrán que explicar porque no existe la tan cacareada ruptura democrática sin amnistía, como no existe una independencia unilateral sin represión si previamente no hay un proceso de amnistía. Da la sensación de que hay algo que no le están contando al pueblo y el pueblo tiene derecho a saber la verdad.

Por otro lado, hace poco un portavoz de una red que se manifiesta por los derechos humanos de los presos (obviando la existencia de huidos) dijo en referencia a la reivindicación de la amnistía que existen dos formas de subir al Everest: “una rodeando la montaña y otra, con la que nunca llegas a la cima, que es en línea recta”. Solo le recomendaría que si de verdad quieren subir al Everest no preparen a la gente para dar un paseo por Artxanda, que es lo que están haciendo, porque se van a quedar en el camino muy pronto, y más si quien va de guía arrastra tan larga trayectoria en el arte de dar falsos mapas a los alpinistas. Nosotr@s nos estamos preparando para llegar a la cumbre. Si no lo conseguimos que no sea por no habernos preparado para el reto.

¿Es incompatible un movimiento que reivindique la amnistía con uno que reivindique los derechos de los presos?

No solo no son incompatibles sino que son absolutamente complementarios, y de hecho, cuando mayor auge tomo el ‘Euskal Presoak Euskal Herrira!’ fue en la década de los 90, cuando la presión social consiguió que partidos políticos que habían abanderado e impulsado la dispersión tuvieran que retractarse de su postura, aunque solo fuera discursivamente y siguieran deteniendo y torturando a centenares de militantes para que los encarcelaran a cientos de kilómetros de Euskal Herria, como fue el caso del PNV.

Tampoco se puede obviar que en las cárceles (y en el exilio con más precariedad en muchos casos) se viven situaciones extremas, como las de l@s pres@s enferm@s, que tienen especial urgencia. A estas situaciones hay que darles solución lo antes posible y creemos que si una mayoría se ve identificada con la reivindicación de su salida de la cárcel, la unión hace la fuerza y hay que fomentarla, pero sin perder nunca la perspectiva de que nuestro objetivo es que tod@s l@s represaliad@s vuelvan a una Euskal Herria libre y con garantías de que no se vuelvan a llenar las cárceles.

Ahora bien, si esa defensa de los derechos humanos se pretende instrumentalizar para otros fines que se parecen bastante a los que plantea el enemigo, con nosotr@s que no cuenten. Me estoy refiriendo a la cuestión de hablar de derechos humanos sin tener en consideración el motivo por el que son vulnerados. Está muy extendido el argumento de que los estados aplican estas y otras medidas por venganza y esto no es así, por lo menos no es solo por venganza. L@s represaliad@s polític@s y especialmente l@s pres@s son utilizados como rehenes para debilitar las posiciones políticas de quienes se enfrentan a los estados. En este último análisis parece ser que también Sortu coincide, pero busca una forma diametralmente opuesta a la que nosotr@s planteamos para superar este chantaje. Hay dos formas para acabar con la dispersión: la primera es gracias a una presión social que haga insostenible a los estados mantener esta medida incluso en tiempos de máxima confrontación, algo que no se ha conseguido, pero que no impedía que con sus virtudes y vacíos, el pueblo siguiera manteniéndose en una actividad combativa considerable. La segunda, que es más fácil que llegue, es la que se deriva de que la resistencia revolucionaria ha perdido tanta fuerza que los estados consideren que en la situación actual ya no hace falta un nivel represivo tan alto y se adapte la nueva situación, en una posición más cómoda y además dando una imagen de adaptación a los requerimientos de instancias internacionales. Una posición más flexible que se puede volver a endurecer si la oposición del pueblo aumenta. Y con la aplicación de la tortura y otras medidas represivas se puede decir lo mismo.

Por eso es muy importante saber explicar que los motivos por los que los estados vulneran los derechos de l@s pres@s son absolutamente políticos y llevados a cabo en base a planteamientos mucho más maquiavélicos que la simple visceralidad de la venganza.

Desde “Zutik Euskal Herria”, ¿qué pasos concretos se han dado en el proceso de liberación nacional y social de este pueblo? ¿Y en materia de presos?

Es cierto que en determinados momentos, momentos muy puntuales, se ha conseguido movilizar a una cantidad de gente que no se movilizaba en otros contextos ni en otros formatos. También se ha conseguido que haya más poder institucional en manos de gente abertzale y de izquierdas. El problema es cómo se gestiona todo eso y si ha servido para romper con el sistema o para integrarse en él. La respuesta se consigue haciendo una radiografía de la salud del movimiento popular. Se ha entrado en una fase de dirigismo en la que las bases solo sirven para llevar adelante los planteamientos de pequeñas élites, siendo los militantes de base manejados como marionetas de una manera que antes no habíamos visto. La estrategia es no gritar, no ensuciar, no meter ruido, borrar cualquier atisbo de espontaneidad en las movilizaciones por miedo a que si el pueblo se expresa ponga en peligro el status quo de las pequeñas élites, acatar la legalidad que nos ahoga, renunciar a nuestros principios y desideologizar a nuestra propia militancia.

En materia de presos no es distinto. En los últimos días hemos sido testigos de la presión ejercida por destacados militantes de Sortu para empujar a l@s pres@s polític@s a que asuman la legalidad como forma de “ayudar a avanzar” a un proceso que ni siquiera existe más allá que el de la descomposición ideológica y social de uno de los movimientos políticos más ejemplares de Europa en las últimas décadas.

Se está intentando que l@s pres@s asuman una legalidad que como primer punto les exige renunciar a lo que son, a su lucha y a lo que representan ambos. Y desde los impulsores de Zutik Euskal Herria se plantea diciendo que lo importante es vaciar las cárceles sin importar cómo, y sobre todo sabiendo que con esta legalidad tenemos presos para muchísimo tiempo. Nos lo explican obviando la importancia que tienen las palabras y el lenguaje en el desarrollo de las formas de pensar. El lenguaje, antes que describir una realidad, la crea. El ser humano es el único animal con capacidad de creer, no en lo que ve, si no en lo que le cuentan, y esto es gracias al lenguaje. Y además, el lenguaje es una estructura que determina casi en su totalidad la producción de nuestra subjetividad. El lenguaje opera en la conciencia colectiva engendrando nociones de lo correcto e incorrecto. Por eso el estado español determina en su Reglamento Penitenciario que l@s pres@s polític@s podrán acogerse a salidas anticipadas si se arrepienten, rechazan su actividad etcétera.

Porque los estados saben que el efecto psicológico que esto tendrá condicionará a nuestra generación y a varias más en su forma de plantearse las luchas a favor de la liberación social y nacional de Euskal Herria, así como sobre la legitimidad ética de las luchas a llevar a cabo, siempre en detrimento del oprimido.

Como último apunte sobre lo que está sucediendo en las cárceles, el llamamiento de Sortu al EPPK a replantarse sus posiciones, tiene como objetivo que l@s pres@s polític@s dejen de ser un escollo para las aspiraciones ocultas de este partido, sin que para ello les hayan importado las dificultades que este colectivo está teniendo para mantener su cohesión interna. Existen datos de la intención de Sortu de desprenderse de aquell@s pres@s a los que considera un lastre para el recorrido de integración en el sistema que este partido está llevando a cabo y esta es una operación que tiene como objetivo tal fin. Para ello llevan meses preparando el terreno, inventando un culpable (en este caso el Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión) para lo que está por llegar. Más pronto que tarde la verdad acabará saliendo a la luz. De momento solo podemos decir que no va a haber ni un solo represaliado que se quede tirado por negarse a pasar por el aro de los estados español y francés.

¿Qué otras cosas pueden estar influyendo en esta situación?

Existen tendencias que empujan a la desmovilización. Vivimos en una sociedad de consumo donde ni siquiera lo importante es tener mucho, sino poder seguir comprando más, aunque algunas de nuestras necesidades más básicas estén en verdadero riesgo de no poder ser satisfechas. Pero ahí vuelve a entrar el factor psicológico del miedo a perder las migajas que tenemos y la creencia de que ganar es utópico.

Pero por otro lado las razones objetivas para la lucha son las mejores desde hace mucho tiempo. Muchas de las cosas que se consiguieron con tanto esfuerzo y sacrificio se están yendo por el retrete. Hacernos conscientes de esta situación debe ser un revulsivo para animar a la gente a salir a la calle a luchar por lo que es suyo. Tenemos que ser conscientes de que ante la crisis que desde 2008 está sufriendo el sistema capitalista, la clase obrera de Euskal Herria era el espejo en el que esperaba mirarse el resto de esa Europa socialista que también existe. Desde entonces, las grandes potencias financieras del mundo han hecho un esfuerzo enorme por aplicar en Euskal Herria ese manual de la contra-insurgencia, por meter a nuestro pueblo en este proceso “unilateral” hacia la nada. Aún así seguimos teniendo potencialidad suficiente para dar la vuelta a la situación, pero eso solo llegará de la mano de la organización y la lucha y hay que seguir animando al pueblo a sumarse a ella.

Desmitificar la Amnistía, fortalecer sus escenarios de lucha

Julen Larrinaga

Independentzia, Sozialismo y Amnistia son ideas que pertenecen al imaginario colectivo de la Izquierda Abertzale. Las citamos en textos políticos y las oímos en debates, mítines y movilizaciones.

Tenemos, sin embargo, una idea difusa y poco concreta de ellas, limitándonos a proyectarlas siempre hacia una especie de deseado día “D”. En términos políticos podemos decir que dichas ideas constituyen el final de un largo proceso ó camino político culminado con éxito. En términos de táctica-estrategia, sin embargo, más que la idea y concepto en sí mismo, lo importante es cómo se va a hacer dicho camino. No soy taoísta, y en lugar del término “camino” prefiero hablar de “escenarios” y de la forma en que hay que promoverlos y fortalecerlos. Así, por ejemplo, prefiero pensar la amnistía en forma de escenarios en los que políticamente sea factible su aplicación y recorrido. Del mismo modo, entiendo la lucha pro-amnistía como la forma de promover, acercar y fortalecer dichos escenarios. Convengamos, en todo este análisis, que un escenario ha de tener decorado, tramoyistas, actores, diálogos y, sobre todo, una trama general en torno a la cual pivote todo lo demás.

Si hablamos de amnistía, hablamos de resolución integral del conflicto político que enfrenta a Euskal Herria con los Estados Español y Francés. Hablamos de abordar consecuencias (presos, exiliados, desmilitarización, legislaciones de excepción, memoria y víctimas), pero también hablamos de solucionar causas (reconocimiento de Euskal Heria como nación). ¿Cómo se sitúa entonces la amnistía en un escenario? En primer lugar, es conveniente subrayar que la reivindicación de la amnistía no es un objetivo estratégico en sí mismo, sino una parte más del decorado. Para la Izquierda Abertzale, la lucha pro-amnistía siempre ha tenido un carácter táctico, un papel de supeditación a la estrategia del momento y a través del cual se han ido articulando diferentes tipos de luchas políticas y reivindicaciones. A veces, luchas de pura y simple confrontación, otras de movilización y acumulación de fuerzas, también como vehículo para la lucha ideológica, o incluso para la articulación de consensos y grandes mayorias. Así lo ha entendido también históricamente la organización armada ETA si se analizan sus diferentes posturas y lecturas sobre la resolución del conflicto en los diferentes procesos negociadores que ha mantenido con los Estados Español y Francés.

Si hacemos un repaso histórico podemos comprobar con exactitud todo lo anteriormente afirmado:

I.- Hasta 1977, en el contexto de la estrategia insurreccional impulsada por ETA, la amnistía se sitúa en un escenario de fin del régimen franquista. La lucha pro-amnistía, por tanto, tenía una clara función revolucionaria y liberadora, que queda muy bien recogida en aquel lema de la época: “Espetxeak Apurtu”.

II.- Entre 1978 y 1994, en el contexto de la estrategia negociadora sobre la Alternatiba KAS, la amnistía se sitúa en un escenario de ruptura democrática en el Estado Español. La lucha pro-amnistía, por tanto, tenía una doble función: como mecanismo ideológico de confrontación para fortalecer dicho escenario rupturista y como mecanismo político de acumulación de fuerzas en torno al programa de la Alternatiba KAS, todo ello para forzar una negociación ETA-Estado que materializase los contenidos fácticos de la amnistía.

III.- Desde 1995 y hasta fechas actuales, ya en el contexto de la estrategia desarrollada por la Alternativa Democrática y con base en el concepto del derecho a decidir, la amnistía se va a situar en un escenario global de proceso democrático impulsado por los agentes políticos, sindicales y sociales de EH. Dicho escenario de proceso democrático, como veremos a continuación, se ha intentado impulsar de diferentes formas:

a.- Mediante la apertura de un proceso constituyente en la época del pacto de Lizarra-Garazi, dando mayor énfasis a los acuerdos políticos en materia de construcción nacional y buscando un desbordamiento del Estado que le llevase a una negociación técnica sobre “consecuencias del conflicto” y democrática sobre “garantías mútuas de respetar lo que decidiese la sociedad vasca”. En dicho diseño, aparentemente, la lucha pro-amnistía quedaba relegada a un segundo plano por las prioridades políticas marcadas en el plano de construcción nacional. Pero, paradójicamente, es en dicho periodo cuando se realiza la mayor teorización y actualización tanto del concepto de amnistía (ligándolo a un escenario de proceso democrático en clave de frente social activo) como de la propia lucha pro-amnistía (ligada ya totalmente a la resolución política e integral del conflicto vasco en todas sus vertientes y derivadas).

En efecto, es Gestoras Pro Amnistía quien sitúa la amnistía en un escenario de frente social activo, mínimos democráticos para Euskal-Herria, participación de todos los vasc@s (presos y refugiados incluidos), sin injerencias externas (Alde Hemendik) y en el respeto a todos los derechos, humanos, civiles y políticos (Libertades Democráticas). “Curiosamente” fue la represión y la ilegalización de Gestoras, las que impidieron el desarrollo político de dicho programa.

b.- Mediante la apertura de un proceso llave de doble negociación (Proceso de Anoeta), donde la amnistía se situaba en un escenario de negociación sobre negociación (mesa política y mesa técnica) como antesala a la puesta en marcha del proceso democrático. En este diseño, la lucha pro-amnistía queda otra vez relegada a un segundo plano (esta vez a la espera de acuerdos en las conversaciones de Loiola) y sin poder desarrollar toda su potencialidad.

c.- Mediante la apertura de un nuevo escenario político tras el cese de la lucha armada de ETA (Proceso de Aiete), donde la amnistía se situaba en un escenario multipolar de acuerdos y con una hoja de ruta de pasos graduales. En este diseño, la lucha pro-amnistía tenía el importante papel de activar la implicación social en sus capas más amplias, buscando siempre su empuje como acelerador y colchón del proceso. Ahí es donde hemos de entender lo que la Izquierda Abertzale ha intentado realizar en estos últimos cuatro años. Pero no sólo entender, sino también analizar, pues es evidente que dicho diseño no ha funcionado (ó se ha gestionado mal) y que, por ende, ha lastrado gravemente a la Izquierda Abertzale. A algunos igual les sorprende lo que voy a decir a continuación: en mi opinión, uno de los errores cometidos por la Izquierda Abertzale en esta fase ha sido situar la amnistía como llave ó iniciador del proceso democrático y como antesala también de un posterior proceso independentista (“primero encarrilar la resolución de las consecuencias del conflicto armado y luego arrancar el proceso independentista”). El Estado Español, que siempre tendrá la llave respecto a la amnistía, lo único que ha tenido que hacer ha sido bloquear cualquier avance para, por defectos del propio diseño de la Izquierda Abertzale, quedar bloqueado todo lo demás. Lo preocupante, más que el diseño rígido de la Izquierda Abertzale, ha sido la tardanza en reaccionar y en ponerse a reflexionar. Ni se han movido los estados en el carril de resolución, ni se ha movido tampoco el PNV en el carril soberanista.

Un doble cero para la Izquierda Abertzale si hablamos de computar resultados en torno a los principales objetivos marcados hace cuatro años. No obstante, ésa ha sido la apuesta de la Izquierda Abertzale en el momento actual y con la honesta creencia de que era el mejor diseño para obtener resultados. Desde esta perspectiva considero un error la postura de erosionar y cuestionar dicho intento con argumentos tan peregrinos como que la reivindicación de la amnistía ha sido abandonada (¿?) por la Izquierda Abertzale ó como que denunciar la situación de los presos desde el plano humanitario es una especie de ardid para esconder ó hurtar su carácter político.

Una cosa es criticar, incluso con dureza, que la línea política no nos acerca al escenario buscado y exigir cambios ó reflexión; otra muy diferente es situarse en posiciones destructivas. A no ser, claro, que el problema no sea realmente ni los presos ni la amnistía y sí el cambio aprobado por las bases de la Izquierda Abertzale en Zutik EH. Añado aquí una reflexión de fondo. Zutik EH, en contra de lo que creen muchos, no es un cambio global de estrategia en el proceso de liberación, sino de táctica. La estrategia sugerida por ETA en la Alternativa Democrática sigue hoy plenamente vigente, al menos en cuanto a su filosofía política de articular amplias mayorías en torno al derecho a decidir mediante un proceso democrático que culmine en la construción de un Estado Vasco. Lo único que ha cambiado realmente es el cese de la lucha armada, cese que tiene como objetivo abrir nuevas oportunidades a los procesos de acumulación de fuerzas y situar la confrontación con los estados en el terreno donde, aparentemente, son más débiles: el plano político y democrático.

Tras este largo repaso histórico, quiero repetir una idea base que enunciaba al principio del escrito. La amnistía ni es un objetivo estratégico ni se puede contemplar como escenario aislado y autocompleto. Hay que entenderla como parte de un escenario donde lo importante es la estrategia general y la línea política que se defina a tal efecto. La lucha pro-amnistía, por tanto, ha de ir encaminada siempre a fortalecer, de forma coherente, la consecución de dicho escenario global.

En el momento actual, tras el agotamiento del diseño de estos últimos cuatro años, es evidente que va a ser necesario definir un nuevo escenario donde situar la amnistia. Pero para ello, primero, será necesario extraer conclusiones de lo acaecido en el inicio de esta nueva fase y debatir en profundidad. Al respecto, propongo las siguientes ideas y elementos de coyuntura para el debate:

– Agotamiento de los diseños políticos cuya llave principal resida en procesos de negociación con los Estados.

– Invalided del concepto de amnistía como palanca, llave ó proceso impulsor de otros procesos.

– Necesidad de adecuar la lucha pro-amnistia a un diseño de proceso democrático que, de una vez por todas, se active en clave social y popular, con una agenda política que aborde dos puntos esenciales:

1.- La denuncia del carácter antidemocrático del Estado y la exigencia de resolución integral del conflicto.

2.- La puesta en marcha de una lucha global contra la imposición política y por el derecho a decidir, basada en la desobediencia y la insumisión.

– Necesidad de adecuar la lucha independentista en un diseño de construcción del estado vasco desde abajo y desde la izquierda, siguiendo una clara estrategia de contrapoder y de confrontación de modelos sector a sector (soberanía energética, alimentaria, financiera, educativa, productiva, cultural…).

– Articulación junto a otros pueblos y fuerzas políticas del estado de un eje popular que situe en la agenda política del Estado la reivindicación de ruptura democrática y fin de régimen, todo ello en un contexto (el estatal) de futura reforma constitucional con aroma a fraude.

– Política de alianzas que sume por la izquierda, pero también que sume desde el lado de la ruptura democrática con ó en el Estado a través de procesos constituyentes de amplia base social. Los ejes de emancipación social y emancipación nacional no son divisibles ni excluyentes.
Muchas veces habrá que hacer equilibrios teniendo siempre en cuenta el contexto y la correlación de fuerzas del momento.

– Política institucional que ayude a reforzar la idea de poder popular.

Todos estos elementos son, en mi opinión, los que habría que tener en cuenta para un debate serio sobre el diseño de un futuro escenario donde situar la amnistía. Salud!


Amnistia. Una visión desde Iparralde

Joel Sistiage

La reivindicación estratégica de la amnistía ¿Es acertada o desacertada en el actual contexto político en Euskal Herria?

Pienso que la reivindicación de la amnistia, en la situación actual, cuando algunos hablan de proceso de paz o no, debe ser una reclamación necesaria. Nosotros y nosotras,militantes antifascistas y revolucionari@s, pensamos que en un conflicto político no hay otra manera: Sin amnistia, no habrá paz.

¿Es incompatible un movimiento que reivindique la amnistía con uno que reivindique los derechos de los presos?

Incompatible no. Pero no deben ser, los derechos de los presos, la única reivindicación como dicen algunos, por ejemplo Joseba Azkarraga. Reivindicar exclusivamente eso, es quitar el problema político del conflicto. No reconocer que son presas o presos políticos, es un error. Claro que estamos de acuerdo con el fin de la dispersión, la salida de los presos enfermos de las prisiones, pero no es suficiente. Para los y las reformistas es una manera de no reconocer el conflicto.

En Iparralde, cuando vemos en algunas movilizaciones a la gente del PS, que son los mismos que gobiernan en Paris y que nos aplican sus leyes, creo es unicamente por salir en la foto y por oportunismo. Cuando ellos hablan, los problemas sólo son ETA, los presos y las armas. No es así. Y la vida de un preso o presa no debe ser un chantaje, como pasa ahora.

Se nos dice que «si quitamos la amnistia, nos irá mejor, e irá mucha mas gente a las movilizaciones», pero en la realidad, es a la inversa y muchos militantes no han seguido movimientos como Sare o Bagoaz. Eso está claro! No podemos dejar 10 o 20 años mas los presos en las cárceles.

Desde “Zutik, Euskal Herria” ¿Que pasos concretos se han dado en el proceso de liberación nacional y social de este pueblo? ¿Y en materia de presos?

En Iparralde, no ha pasado nada. El euskara está en una situación muy preocupante. No tenemos un reconocimiento institucional como pueblo, estamos igual que hace 30 anos. Y podemos ver que los partidos « revolucionarios » han pasado a propuestas reformistas. Todos. Juegan entre ellos, la Izquierda abertzale, PS y la derecha. Y no se ofrecen al pueblo alternativas al capitalismo. Creo que el capitalismo debe ser derrotado y es el pueblo que debe hacerlo, no los políticos.

Para los presos, es lo mismo mismo. Y por eso, la amnistia, sin condiciones, es el único camino, junto con el derecho a decidir del pueblo vasco.

¿Qué otras cosas pueden estar influyendo en esta situación?

Debemos ser claros:, lo que decían los estados francés y español, que «con las fuerzas armadas represivas, vamos a derrotar ETA» es lo que ha pasado. Una organización armada después de 60 años de lucha no puede desaparecer y decir «nos han derrotado». Y por eso, creo, que se entra en este «proceso de paz», que para mí es un proceso de rendición camuflado. Triste pero es así.

La Izquierda Abertzale debe hacer una seria autocrítica y retornar a los cimientos socialistas con todas las fuerzas progresivas de este pueblo. El reformismo no ha aportado nada, salvo ponernos contra la pared. Si no, la fractura sera más grande que ahora!



¿Qué pasa con la Amnistía?

Borroka garaia da!

Intentaré ser lo más directo posible. ¿Ha abandonado los últimos años la izquierda abertzale la reivindicación de la amnistía?. La respuesta es un sí rotundo. La amnistía no formaba ya parte de ningún discurso ni práctica política, movilizadora ni organizativa. En la única ocasión donde se mencionaba era como siempre al finalizar los comunicados del EPPK.

¿Qué motivo existía para abandonar su reclamación?. Algunos pueden alegar la represión y las ilegalizaciones, algo que siempre tiene su peso pero que nunca es decisivo. Otros quizás digan que lo prioritario ha sido una lucha humanitaria y de objetivos tácticos en relación a los presos políticos y refugiados. Lo cual tiene sentido pero en ningún caso ni en toda la historia del movimiento de liberación nacional y social vasco ha impedido que tanto la amnistía como la lucha contra la dispersión o la mejora de las condiciones carcelarias vayan en paralelo y complementariamente. De la misma forma que la lucha por mejoras en los sueldos no debe impedir ni obstaculiza la lucha por un cambio social o por una alternativa socialista.

¿Entonces qué diablos ha pasado?. En mi opinión se han juntado una serie de factores que han derivado en esta situación y que además afectan no solo a la amnistía sino al grueso de los objetivos estratégicos debido a que se ha perdido el hilo produciéndose un corte entre la táctica y la estrategia (y los objetivos estratégicos). Esto ha causado la entrada de lleno en el tacticismo, lo cual lleva a menudo a la evaporación de los objetivos estratégicos en la práctica mediante un tacticismo gradual y coyuntural que lleva a la visión de embudo.

En cualquier caso, pese a que la base política de esta situación sea esa no es suficiente para explicar lo sucedido. Digamos que la reivindicación de la amnistía de un tiempo a esta parte entró en el terreno de lo meramente utópico para una parte de la izquierda abertzale de la misma forma que también por ejemplo el estado socialista vasco lo es desde hace mucho antes. Con el caso de la amnistía hay que añadir además que desde la “comunidad internacional” se ha insistido mucho en su inviabilidad internacional (cosa que es absolutamente falsa como prueban procesos actuales en otras partes del mundo). Pero en cierta manera ese es el “trabajo” de mediadores, intentar limar y reducir posturas. Claro que los movimientos tienen que valorar como de limadas están las de los opuestos si es que lo están o donde poner los límites. En Colombia por ejemplo de haber seguido las recomendaciones de los mediadores no habría existido el reciente acuerdo por la Amnistía entre el gobierno y la guerrilla.

En resumen, que si unimos cierta desesperanza en cuanto a la consecución de la amnistía, las recomendaciones de la “comunidad internacional” sobre un proceso de paz que en realidad ni si quiera existe, el juego de trileros del PNV y una base teórica donde el tacticismo ha creado un corte con la estrategia y los objetivos estratégicos; el resultado ha sido que en los últimos años la amnistía ha desaparecido del panorama con lo cual al perder ese horizonte que va tan unido a la resolución del conflicto, se ha llegado a interiorizar que la solución al tema de los presos está en manos de los presos y de los supuestos pasos que ellos mismos den y unido a ello que las consecuencias del conflicto se puedan solucionar sin dar cuenta antes del propio conflicto con lo que la amnistía no tiene espacio ahí.

Todo este conglomerado de factores ha hecho extender posturas que piden a los presos pasos en el sentido de condenas, crítica del pasado, peticiones de perdón, rechazo a su trayectoria militante etc … y al mismo tiempo ha levantado un malestar en amplias bases de la izquierda abertzale.

A este malestar, al que se unen a múltiples desasosiegos de una manera transversal en todos los apartados que inciden en el proceso de liberación nacional y social se le ha tratado como con gasolina echada al fuego. Y justamente en un contexto organizativo donde el MLNV en vez de desplegarse se ha atomizado y centralizado en un partido político institucional centrado en las instituciones y habiéndose desarticulado la forma de movimiento del MLNV con lo que de por sí más leña al fuego, menos gestión de la pluralidad y más verticalismo.

Esta situación durante demasiado tiempo ha sido gestionada entre pasiva y desastrosamente creando un corte real entre las bases y un distanciamiento en forma de brecha cada vez más amplia.

Dentro de esa brecha, pero no solo ni mucho menos, podemos situar el nacimiento del movimiento pro amnistía que desde el minuto cero fue observada con absoluto pánico y más que reticencias, como algo a enfrentar, especialmente desde la dirigencia. Como el “enemigo interno” donde poder ocultar los grandes vacíos y errores del desarrollo del proceso de liberación. Hay que decir también que la impresión que ha dado ese movimiento en ocasiones también es discutible. Pero en cualquier caso nada que mediante diálogo y acuerdos no se pueda solventar, incluso desde la diferencia. La cuestión es si alguien lo desea o se está cómodo de esta manera.

Esto viene de largo y no solo está relacionado coyunturalmente con este movimiento nuevo, ni con la amnistía, sino que , repito, afecta a toda la izquierda abertzale en todos los ámbitos, por lo que avivar el conflicto tanto en un sentido como en otro lo único que hace es poner a la izquierda abertzale frente a su propio espejo y no salir muy favorecida en vez de articularla en toda su expansión.

Hoy a día 17 de Enero de 2016 existen varias percepciónes en relación a la amnistia. Una la que piensa que la amnistía es igual a la salida de todos los presos, sea de la forma que sea, aunque sea de forma igual o similar a las acaecidas en el pasado mediante métodos de arrepentimiento, por lo que el concepto de amnistía no sería necesario de reclamar en la práctica y otra la que piensa que la amnistía no es simplemente que salgan los presos a la calle sino que se acaben también las razones por las que entraron a modo de aportación a la resolución del conflicto para que no vuelva nadie a entrar jamás. En un caso los presos serían la clave, ya que ellos deberían adaptarse a las peticiones del estado presentes o futuribles y en el otro sería la sociedad vasca la que tendría que avanzar hacia escenarios resolutorios principalmente a través de un proceso de liberación nacional y social.

Creo que solo los presos políticos y represaliados deben ser los que tomen decisiones que les afecten directamente sin ningún tipo de hojas de ruta prefabricadas o externas a ellos mismos. Y creo que respetar eso es importante y no estoy seguro de que todo el mundo piense igual.


Presos políticos vascos. Vías de solución en Derecho

Miguel Castells y Patxi Zabaleta /  naiz

La cuestión de los presos vascos de motivación política, comúnmente conocidos como presos políticos, constituye una cuestión jurídica y también una cuestión política, relevante en Euskal Herria. Jurídica por cuanto que estos presos lo son por juicios en los que:

No han dispuesto de las posibilidades y garantías de la defensa debida en un juicio justo.

Las leyes mediante las que han sido juzgados y por las que han sido condenados no responden a parámetros propios del estado de derecho y de una sociedad democrática.

El tribunal que los ha juzgado lo ha efectuado, de hecho, como tribunal especial o de excepción, con predominio, por ejemplo y entre otras características, de lo policial sobre lo judicial: incomunicación total de detenidos; irrelevancia, para el juicio de condena del preso, de su denuncia de torturas; periciales de inteligencia de la Guardia Civil; trabas a la libre designación e intervención de abogado defensor; dispersión de los acusados, durante el proceso, por cárceles notoriamente alejadas tanto del despacho de los abogados que los defienden como de la sede del Tribunal, como del lugar del hecho imputado y de las pruebas, etc; a lo que añadir las trabas y persecuciones policiales y parapoliciales a los abogados.

Así mismo, y como tribunal especial, los titulares del tribunal han juzgado frecuentemente como «jueces en lucha». Ello se manifiesta: en la práctica y en la valoración de las pruebas; en la atribución de los hechos a persona determinada; en la determinación de las penas, que son exacerbadas; en la prolongada prisión preventiva antes del juicio, los largos periodos que permanecen secretas las actuaciones para el abogado defensor, la trascendencia de la confesión, etc.

En resumen, aplican recrudecido el llamado derecho, penal y judicial, del enemigo, que será lo que se quiera, pero que no es derecho.

Incluso en ocasiones estos jueces no pueden evitar expresar en pleno juicio su «prejuicio» (caso de Doña Ángela Murillo en el juicio de Arnaldo Otegi y otros). Se nos dirá que juzgan como jueces en lucha «contra el crimen». Pero conforme a Derecho y a democracia, el juez nunca puede juzgar como juez en lucha.

En conclusión, un preso juzgado y condenado en estas condiciones no puede en Derecho y por Justicia permanecer privado de libertad.

Es significativo que el Tribunal Supremo condenó a los jueces Baltasar Garzón y Gómez de Liaño, de la Audiencia Nacional, por delito de prevaricación judicial cuando aplicaron a determinados acusados, carentes de la motivación política de los presos vascos, las reglas y métodos que aplicaban en los procedimientos seguidos contra estos.

También lo es la abundancia de denuncias de torturas y de coacciones que no son investigadas (sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en recursos ante el mismo sobre procesos contra torturadores).

Vías de solución en derecho. La ley española dispone de cauces que permiten dar solución a la cuestión jurídica expuesta de los presos vascos, a saber:

1. La amnistía. La amnistía es posible en el ordenamiento jurídico español. Cierto que el art. 62 de la Constitución dispone:

«Corresponde al rey: […] i) ejercer el derecho de gracia con arreglo a la ley, que no podrá autorizar indultos generales».

O sea que la Constitución prohíbe el indulto general, pero no prohíbe la amnistía. La amnistía y el indulto se diferencian por los tratadistas. Y como instituciones diferenciadas figuran en multitud de disposiciones legales del ordenamiento español. Así por ejemplo:

En el art. 666.4ª de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, art 112.3º y 4º del Código Penal de 1973, leyes fiscales o presupuestarias (Disp. adicional 21ª de la Ley de Presupuestos de 31/1991, de 30 de Diciembre, art 7 de la Ley Foral 14/2013, de 17 de Abril de la CA de Navarra, apartado h de la Exp. de Motivos de la Norma Foral 18/2013, de 3 de Junio del TH de Álava…), normativa sobre sanciones disciplinarias (art. 108 del Reglamento de Secretarios Judiciales, art. 57.4 de la Ley Foral 15/2015 de 10 de Abril de la CA de Navarra, art. 42 del Decreto 179/2015, de 4 de Agosto, de la Generalitat de Catalunya…), legislación española sobre resoluciones penales y de sanciones pecuniarias en la Unión Europea (art 185 de la Ley 23/2014, de 20 de Noviembre y arts. 11 y 18 de la Ley 1/2008, de 4 de Diciembre), tratados e informes internacionales (art. 11 del Tratado de 13.11.1999 del Reino de España y la República de Honduras, apartado 4.6 del Informe de la Comisión de las Comunidades Europeas 237 de 21 de Mayo de 2002…), etc.

En conclusión, ninguna disposición del Estado prohíbe o restringe la proclamación de amnistías. Por el contrario, una cantidad abrumadora de normas legales la admiten. Las citadas en el párrafo precedente son un mero botón de muestra. Otro lo sería el art. 10.1 d) de la Directiva 2011/99 de la UE, de 13 de Diciembre.

2. La derogación con efecto retroactivo (art. 2 del Código penal y concordantes) de las leyes o preceptos bajo cuya aplicación fueron juzgados y/o condenados los presos. La disposición derogatoria acordaría expresamente y por dicho efecto retroactivo la anulación de la condena.

3. Los indultos particulares. Los indultos particulares no se hallan prohibidos ni restringidos por la Constitución. De hecho se están decretando con relativa frecuencia.

[¿Cabe pensar en el recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos? Este cauce es complicado y costoso. Exige un planteamiento previo de denuncia de cada infracción del derecho humano en el momento de cometerse, dentro de cada uno de los procesos penales, desde la primera instancia, y el agotamiento de tal denuncia a través de las sucesivas instancias y recursos internos del Estado español, formulando luego el recurso ante el Tribunal Europeo dentro de los seis meses de haberse dictado la última resolución por la última instancia judicial de dicho Estado. Todo ello sin perjuicio de la inseguridad sobre resultado final del recurso ante el Tribunal Europeo.]

Pero los cauces o vías expuestos en los ordinales 1º a 3º que anteceden transcurren por las altas instituciones del Estado. Y aquí está una de las claves por las que, entre otras, lo jurídico engarza con lo político.

Movilización popular. El mejor abogado urbanista que ha tenido Gipuzkoa y gran amigo, Tito Cacho, comentaba que para el Derecho, en su especialidad de urbanismo y en ocasiones, era necesario que la gente se manifestara en las calles.

La eficacia de las movilizaciones sociales para apoyar la realización del Derecho se halla admitida en el mundo jurídico. Ello resulta implícito en el reconocimiento del art. 21 de la Constitución Española, declaraciones internacionales y universal de derechos humanos y jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y del Tribunal Constitucional que las interpretan.

En la entrevista a Sergio García Razkin, publicada en la edición de GARA de 2.1.2016, hay dos ideas de Sergio que nos parecen claves:

«… O el pueblo se siente protagonista de sacar a los presos y hace que los políticos se muevan y eso a su vez mueva al Estado (…). Que la gente se sienta protagonista es la clave. Esta vez tiene que ser la buena».

«… Pero ha ocurrido como con los desahucios: aunque hay una gran mayoría social en contra, han conseguido que el tema quede algo apartado. Sin embargo, la gente no se ha olvidado de los presos en absoluto, al contrario. Hay un potencial enorme por los presos, el problema es que no sabemos activarlo».

Las movilizaciones populares son importantes. En tiempos para nosotros no lejanos actuando unidos, aunque lo fuera con razones distintas, aunque existían diferencias ideológicas, sabiendo escuchar, respetando y promoviendo la autoorganización, en otra coyuntura evidentemente distinta, y aunque otras reivindicaciones populares quedaron frustradas, al menos se sacó de la cárcel a todos los presos políticos de entonces.

Y nos permitimos insistir en el concepto «saber escuchar» por su especial relevancia para los tiempos actuales. Escuchar es lo contrario a anatemizar al que opina distinto. Y si se acepta escuchar al que opina distinto, hay que hacerlo tanto a quien opinan desde una posición más moderada como al que opina desde una posición menos moderada o más radical que la nuestra. Tanto a nuestra derecha como a nuestra izquierda. Y empleamos las expresiones «moderada» y «radical», «derecha» e «izquierda» –digamos simplistamente– por entendernos y sin darles contenido peyorativo alguno.

12 thoughts on “La amnistía a debate

  1. Una reflexión al hilo del artículo publicado por Castells y Zabaleta. Personalmente siempre he considerado a Castells como uno de los mejores juristas vascos, su capacidad por abrir brechas en un ordenamiento jurídico que se pretende monolítico así lo atestigua. Una persona con la que siempre me he considerado ideológica y tácticamente muy cercano. No puedo decir lo mismo de Zabaleta ya que con él, al margen de su calidad como abogado (de la cual no tengo duda), he mantenido históricamente un desencuentro ideológico y táctico. Pero lo interesante de este artículo es precisamente eso, que ambos han unido sus firmas para afianzar la necesidad de dar un sentido global a la lucha en pro de lo presos vascos. Y es precisamente en ese sentido unitario en donde las partes: grupos, organismos y movimientos antirrepresivos deben articular un espacio unitario, donde cada una de las reivindicaciones específicas sean puestas en común, para así facilitar el desarrollo plural de una lucha que en lo concreto contempla todos los escenarios -y presiona sobre ellos (derogación del efecto retroactivo (2), indultos particulares (3)…)- bajo el prisma global de la escarcelación de los presos que es la Amnistía (1)*. El sentido común nos dice en esta ocasión que debemos ser positivos. Es el momento de que todos los actores se sienten en una mesa y se tomen el tiempo necesario para llegar a un consenso en el cómo desarrollar entre todas el proceso de escarcelación de los presos.* La numeración se corresponde con la destacada en el artículo.

    jakue

  2. de las citas sobre la legalidad de la amnistia (por encima del indulto) y de este párrafo del texto de Castells y Zabaleta

    “Movilización popular. El mejor abogado urbanista que ha tenido Gipuzkoa y gran amigo, Tito Cacho, comentaba que para el Derecho, en su especialidad de urbanismo y en ocasiones, era necesario que la gente se manifestara en las calles.

    La eficacia de las movilizaciones sociales para apoyar la realización del Derecho se halla admitida en el mundo jurídico. Ello resulta implícito en el reconocimiento del art. 21 de la Constitución Española, declaraciones internacionales y universal de derechos humanos y jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y del Tribunal Constitucional que las interpretan.”

    no se sacaria la conclusión que es posible la amnistia, y sobretodo que hace falta mobilizacion en la calle para conseguirla?

    digo yo

    • Y no es baladí considerar que Miguel Castells en cuñado de Rekalde,con gravísimas secuelas desde que ETA intentó acabar con su vida y que Patxi Zabaleta,una persona que ha aportado muchísimo desde el ámbito profesional y desde el material-económico (local de su propiedad para Gestoras pro Amnistia durante muchos años ) fuera declarado “persona non grata” por el EPPK y algo bastante mas serio y de preocupar por parte de ETA.
      Esas dos personas estarían encantadas si las cárceles se vaciaran ahora mismo.

        • Por ETA quienes mas se deben preocupar son quienes son (somos) los mas perjudicados políticamente por el ya irrisorio culebrón de los arsenales.
          Y con la familia Castells comparto algo mas que asuntos literarios,jurídicos y políticos.
          Me gusta leerte,VICTOR.
          Comparto casi todo lo que escribes y envidio tu relajación.
          ¿ Eres el de MUNEAN?

          • Mas que relajado estoy cansado.
            Y si, soy el de Munean, Aberriberri, a veces el de El Pais, casi nunca en Publico (Maju me lo pisa todo) y antes Izaronews y Cadenaser.
            Tambien tenia un blog que se murio de risa y de falta de tiempo.

  3. Noizko amnistiaren edo edozerren eztabaida bat euskaraz?

    Oso ongi iruditzen zait guzti hau, baina euskara da euskaldun egiten gaituena eta uste dut eztabaida hau gutxienez euskaraz ERE (ez dut esaten soilik euskaraz, baina gutxienekoan euskaraz ere bai) egon beharko litzatekeela.

    Besterik gabe, preso eta iheslariak gogoan, amnistiaren aldarria eta EUSKARA ahoan!

  4. Castells eta zabaletaren artikulua interesantea. Baie nonok Larrinagaren artikulua komentatuko dau?
    Argie eta zuzena, nere ustez
    Amnistia klaro baietz

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