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Artículo de colaboración para Borroka Garaia da!. Autor: Iñaki Gil de san Vicente

De entre las instantáneas respuestas negativas del nacionalismo español a las palabras de Arnaldo Otegi en el pasado mitin de Anoeta, ahora sólo tenemos espacio para analizar la de Podemos. Antes de seguir, me atrevo a sintetizar en al menos ocho tesis, las palabras de quienes hablaron en el mitin en lo que respecta a la consigna de independencia: una, es una reivindicación permanente desde el origen de la izquierda abertzale; dos, es necesaria; tres, es revolucionaria; cuatro, exige un Estado «decente»; cinco, exige poder popular; seis, es antipatriarcal; siete, es internacionalista; y ocho, es ecosocialista. Referencias más o menos significativas a esta óctuple característica, que no vamos a desarrollar aquí, aparecen a lo largo de las intervenciones habidas en el mitin.

Muy probablemente haya sido esta visión sistémica del independentismo, expuesta de forma deslavazada e incompleta, la que unida a otros detonantes haya motivado la automática respuesta de Podemos. Lo primero que debemos considerar es que, salvo error nuestro, nadie citó o se refirió a este partido parlamentarista al uso clásico, que ya nada tiene que ver con su fugaz y superficial imagen publicitaria de irrupción en el mercado político. ¿Por qué, entonces, ha reaccionado así? La razón es muy fácil de entender: el problema español que este partido quiere resolver para siempre es el que le pondrá en su lugar.

En efecto, muchas de las disputas que ahora mismo le corroen en ocho autonomías son debidas al problema español, del mismo modo que el referéndum autodeterminativo le hace crujir la quilla no sólo en las naciones oprimidas sino internamente y en especial de cara a los poderes fácticos, por ejemplo ante esa desapercibida CEDE que en noviembre de 2015 reunió en su Congreso a los 1500 ejecutivos más importantes del capitalismo español. Bajo la vigilancia del Rey al que Podemos no quiere enfrentarse, la CEDE asumía el programa de 15 reformas de la CEOE, programa en el que la unidad del mercado español es clave.

Lo segundo, es que las 15 reformas salvajes que sólo pueden imponerse a la fuerza, con la Ley Mordaza y otras represiones centralizadas estratégicamente por el Estado, tienen como objetivo básico aumentar la competitividad del capitalismo español para que, como mínimo, no siga cayendo en la jerarquía imperialista mundial: del puesto 9º al 14º de 2008 a 2014. Aferrarse al 14º puesto para, desde él, intentar ascender es vital porque el capitalismo español se desindustrializa. Según estimaciones solventes: si en 1970 la industria aportaba el 32,9% del PIB estatal, bajó al 18,8% en 2000, para retroceder al 15,6% en 2015. En el mismo período, lo que ambiguamente se denomina «servicios» ha saltado del 45,2% al 58,5% y al 67,7%, respectivamente.

Investigaciones sostienen que desde 2008 se ha liquidado el 20% del tejido industrial, 49.684 empresas, destruyéndose alrededor de 884.000 empleos, siendo Canarias, Catalunya y Andalucía las que más han retrocedido con el cierre del 25% de sus empresas. La desaparición de una industria supone la de otras pequeñas industrias, talleres, comercios y servicios dependientes de la primera, acelerándose la desertización socioeconómica de la zona afectada. Según estudios la riqueza española ha retrocedido en 2015 un 10% en comparación al 3% mundial. En 2015 los beneficios empresariales se desplomaron un 21,6% con respecto a 2013 y 2014. Además, la fuga de capitales en el mismo año ha sido de 70.200 millones €, la mayor cifra desde 2012: sólo en diciembre de 2015 se marcharon 19.000 millones.

La tercera cuestión, la forma directamente material del patriotismo de la burguesía española acaba en donde terminan sus beneficios, marchándose a los paraísos fiscales, sociedades de inversión de capital variable, etc., que han tenido un espectacular incremento del 30% desde 2010. Sólo una parte vuelve al Estado cuando impone la antipopular reforma fiscal que favorece descaradamente al capital en detrimento del trabajo: en los nueve primeros meses de 2015 han vuelto 3.165 millones en comparación a los 759 millones de 2014.

Aun así, la burguesía invierte cada vez menos en reindustrializar el Estado. Las sociedades no financieras obtenían beneficios netos entre 2000 y 2003 de 11 de cada 100 € de valor añadido bruto, descendiendo a 7 de cada 100 en 2007, para recuperarse hasta 22 en 2014 gracias a la devastación social. Sin embargo y a pesar de esta multiplicación de beneficios, la inversión productiva neta ha descendido de 1,2 € de casa 100 entre 2000 y 2003 a 0,30 € de cada 100 en 2014: pese a su ostensible enriquecimiento basado en la sobreexplotación del trabajo en cualquiera de sus formas, el capital ha dejado de invertir en la producción de bienes de producción, en el decisivo Sector I según la terminología marxista, el único que crea valor.

Por todo esto, la reindustrialización es asumida por el sector menos obtuso de su burguesía como «cuestión de Estado», mientras que otras facciones han optado por una economía dependiente: turismo, servicios, pequeña industria, energía, economía sumergida y criminal, etc. Incluso la «joya de la corona», las grandes constructoras, depende del mercado mundial con pedidos de 72.500 millones, mientras sólo tienen el 11% de su cartera de obras en el empobrecido mercado español.

La reindustrialización es cuestión de Estado para la parte menos enceguecida del capital porque sólo la producción de valor puede facilitar el pago durante décadas de una deuda estatal de 3,33 billones € sumando la empresarial, la pública y la privada, la tercera del mundo tras Japón y EEUU. Pero la estructura empresarial española es muy pequeña y atrasada. En 2013 la media de trabajadores por empresa era de 4,9 mientras que en Alemania de 11,8. Otro informe de 2014 decía que la media era de 4,6. Ahora las enanas empresas familiares generan el 67% del empleo privado del Estado, cuando el actual capitalismo exige empresas de 200 o más trabajadores con un 30% de su plantilla muy cualificada.

La cuarta y última razón. La estructura legal y administrativa española está diseñada para beneficiar al centro geoestratégico de poder, Madrid, en detrimento de la periferia: la capital del Estado se apropia del 30% de las tasas de depósitos bancarios; estos y otros privilegios centralistas explican que en el fragor de la crisis de 2008-2013 su PIB haya descendido sólo un 4,3% cuando la media estatal ha sido del 8,6%. El centralismo facilita que la alta burguesía catalana ataque al proceso independentista de su pueblo desindustrializando su economía: sólo en el mes de marzo de 2016 nada menos que 30 empresas con un capital social medio de 0,79 millones € han abandonado Catalunya para asentarse en Madrid mientras que sólo 7 con un capital social medio de 0,31 millones €, han pasado de Madrid a Catalunya.

La recentralización reforzada ya con la LOAPA desde el golpe militar del 23-F de 1981 no ha hecho más que aumentar porque es una de las tres alternativas del Estado para no hundirse irrecuperablemente en la periferia capitalista, siendo las otras dos la explotación social generalizada y el subimperialismo en el exterior. El nacionalismo español recurre a todos los mecanismos disponibles, como su industria cultural que suponía en 2011 en 16% del PIB estatal y el 9% del PIB mundial: negocio político-cultural que debilita las culturas nacionales no españolas y refuerza la del Estado. Desde aquí se comprende el sentido de la Capitalidad Europea de la Cultura que se está celebrando en Donostia durante 2016.
Podemos ha respondido al instante contra el independentismo porque sabe que este derecho/necesidad elemental de los pueblos trabajadores nacionalmente oprimidos supone la negación explícita del Estado-nación español como forma-política y marco geoestratégico de la acumulación ampliada de capital en parte de la Península. Estado-nación del que Podemos se siente orgulloso.

23 thoughts on “Fulminante reacción española

  1. Podemos no ha respondido al independentismo. Pablo Iglesias ha respondido a Otegi. De hecho, es más justo decir que Podemos ha respondido a Otegi, en boca de su portavoz, que decir que ha respondido al independentismo, del cual Otegi no es portavoz. Porque el independentismo no tiene portavoces, faltaría más.

    Creo que es realmente un problema grave utilizar de este modo el discurso analítico, más si cabe el marxista, que debería de ser el más riguroso en arreglo a su método de exposición. Sobre todo es un problema porque Sortu, Otegi y todos los que se dejan arrastrar por esta dinámica, incluídos los críticos, incluídos los críticos marxistas, no son la izquierda abertzale aún con todo; no son el independentismo. Sólo son parte de ella, parte de él, muy grande, sí, pero parte avocada al fracaso. De lo contrario, cuando todo este aplauso gigante al monoteísmo y los procesos democráticos se venga abajo, ¿qué nos quedará? No será el fracaso de tod@s, sino de los que aplauden a los que se equivocan por entero. ¿Quién va a quedar en retaguardia? Ojo con identificar líderes donde no los hay, y de adscribirles la capacidad de hablar en nombre de quienes estamos atentos para cuando todo se venga abajo.

    No veo la conexión de los datos que aportas, y que veo que manejas con solvencia, con la respuesta de Pablo Iglesias a Otegi. Ni Pablo Iglesias ni Otegi tienen respuesta para los márgenes cerrados del Capital imperialista español, pues ambos pretenden gestionarlo a su manera, uno presentándose a presidente, y el otro quizá a lehendakari, es decir, a presidente autonómico español. Es obvio que Pablo Iglesias juega la baza de la autodeterminación en Euskal Herria y Catalunya porque sabe que su formación es la garantía de la permanencia de ambas naciones en España, mediante un referendum de autodeterminación, que ganaría casi con seguridad el españolismo en ambos territorios. Ese es el aplastamiento democrático al que nos está arrastrando la estrategia del estado decente y la autodeterminación en el marco hostil del Capital. Pero Otegi y sus muchachos no se han dado cuenta y ya corren avispeando de Podemos a PNV y viceversa. No se han percatado de que Laclau y Mouffe no funcionan, que están arrastrando al fracaso a movimientos que sí ostentaban posibilidades para articular una hegemonía electoral sin tener que claudicar. Por lo tanto mucho menos son aplicables en Euskal Herria. Pablo Iglesias ya le ha ganado a Otegi la partida de ajedrez, porque Otegi sabe muy bien mover fichas, pero no sabe cuál es el objetivo de este juego.

    Así que, ¿por qué no mantienes, Iñaki, una actitud más cautelosa, ante semejante pronóstico del ‘partido’?

    1.La independendencia de Euskal Herria no es necesaria (entendido lo necesario como lo que no puede ser de otra manera), es un deseo de parte del pueblo trabajador vasco, y asi hay que tratarlo, como lo hacía Argala, con mucha cautela, para hacerla viable.

    2.La independencia de Euskal Herria no tiene por qué ser revolucionaria, perfectamente puede ser un proyecto lamentablemente pequeño burgués, sobre todo viendo el grueso del independentismo vasco y su subjetividad de clase actual, totalmente desarticulada. De momento el único semi-proyecto de independencia que hay sobre la mesa, el de EH Bildu, es tanto o más progre que el proyecto que Podemos tiene para España.No hay más que observar los programas electorales de ambas formaciones para percatarse de la más absoluta armonía progre de sus principios y propuestas. Así que de revolucionaria nada, hasta que no exista un movimiento popular reactivado en Euskal Herria que plantee la independencia como ruptura revolucionaria frente al Capital.

    3. La independencia no exige un estado decente otegista, esa sólo es una posibilidad pequeño burguesa de independencia, que en caso de ampliar el análisis, se muestra como imposible en la actualidad. Pero la independencia real exige la disolución del estado burgués, más si cabe en un centro imperialista, exige la destrucción de la burocracia militar y policial, y el gobierno directo del pueblo, la autogestión a la que tu tanta importancia otorgas iñaki, de lo contrario no es independencia, sino nuevo marco de opresión. Por otra parte, el estado español puede ser tan ‘decente’ (concepto elaborado por los postmodernos más derechistas, para contraponerlo al socialismo soviético) puede ser tan decente digo, como el imposible estado vasco, siempre que garantice la circulación de mercancías, la violencia muda de las relaciones económicas, y las prestaciones sociales. Pero los revolucionarios somos indecentes, porque no admitimos los moralismos, ni tampoco la inmediatez de la relación de Capital, porque es por ahí por donde empezamos a hablar y a actuar.

    Sobre el poder popular, el internacionalismo, el antipatriarcalismo, y el ecologismo, para abreviar el análisis, es también una falacia que la independencia exija estos presupuestos. Sólo es una retórica pseudogramsciana electoralista la que hace hablar de todo esto, sin darle un contenido revolucionario, sino pequeño burgués: promoviendo la fragmentación individualista (libertades burguesas) en todas las esferas de la vida, el matrimonio universal, las pequeñas empresas, las cooperativas, la obsesión por la sexualidad, la universidad progre, las instituciones ‘participativas’, el voto, el puesto de trabajo, el reciclaje, la óptica y epistemología eurocentrista y el europeismo izquierdista. Ese es el estado que propone Sortu, así que, ¿por qué lo defiendes Iñaki? ¿No es acaso trabajo de los marxistas desenmascarar este tipo de agujeros negros de energía en la historia de los movimientos revolucionarios?

    Si no hacemos nosotros esta labor de crítica sin contemplaciones en este momento crítico, ¿quién habrá de hacerla?
    La independencia puede existir sin que tenga ninguno de estos predicados del estado decente Otegista. La independencia puede ser un proceso formal y falso. La Historia lo demuestra, y no precisamente la Historia Mundial, sino la Historia de España y los procesos de segregación de sus naciones colonizadas. Por lo tanto, NO a todos y cada uno de esos razonamientos, que son los de Otegi, y que me sorprende traigas aquí sin puntualizar críticamente, uno por uno.

    Otra cosa es que el proyecto político revolucionario para Euskal Herria sí exija esos contenidos, pero no como lo que significan hoy para nuestro movimiento, no con la perspectiva antineoliberal y progre que Sortu da a esas palabras. Pero ya basta de poner el sujeto donde el predicado, y ya basta de mezclar sujetos individuales con sujetos colectivos. Esto debería de ser, a mi juicio, el modo de exponer para los marxistas.

    • La SOBERANÍA es necesaria, al margen de que se articulen formas confederales con otros pueblos. No se puede hablar ni de democracia ni de poder popular si éstos no son soberanos, porque el día menos pensado, como ya ha ocurrido, las instituciones coloniales extranjeras, cierran periódicos, ilegalizan partidos, encarcelan a la gente por sus opiniones y nos prohíben establecer las leyes y normas que queramos, incluyendo (al menos potencialmente) las de carácter revolucionario.

      Todos hemos visto, con tristeza profunda, a Podemos y sus aliados de CSP votar en contra, junto a PP, C’s y PSOE, de las enmiendas sociales necesarias y urgentes propuestas por la CUP en Catalunya y votadas hasta por la derecha de CDC (ahora DiL). La solidaridad entre pueblos es necesaria y muy importante pero así, agachando la cabeza sumisos ante el régimen neo-franquista burgués semi-colonial español, no, nunca!

      En este sentido Otegi tiene toda la razón: la reforma versión 2.0 no tiene recorrido y pronto la gente más decente en Podemos y otras fuerzas de izquierda del estado tendrá que reconocerlo y, esperemos, unirse a procesos constituyentes (subversivos, revolucionarios) desde la SOBERANÍA de los pueblos.

      Otra cosa es si Sortu y su coalición con partidos miniatura hiper-representados, como EA, que no aportan nada (al menos nada bueno), está a la altura del desafío, pero desde luego ni Podemos ni IU lo están, al menos no las líneas oficiales.

    • Tampoco hace falta tanto rollo. La cuestión es, si los territorios ocupados, a sangre y fuego, contra la voluntad de sus habitantes en el s. XIX…Reocupados, a sangre y fuego, en 1936. Y maltratados políticamente hasta hoy…contra la voluntad de sus habitantes, tienen o no derecho a la independencia.
      Lo demás es enrollarse en la palabrería del socialismo de cafetería o a la vallecana. Y de los neofalangistas de Rivera…Para conseguir el voto de la medrosa clase media. O sea, la típica mesocracia cañí, que tanto daño ha hecho.
      Y que es, por lo visto, lo que pretende Podemos, siguiendo la desviación histórica de los trileros del PSOE.

      • Pues claro que hay que aclarar muchas cuesiones, o tomar posicion, y tener opinion propia, y hacer critica. Por supuesto que si. Y no, recuerdo que la cuestion de soberania politica no es un asunto “territorial”, los territorios no tienen soberania, son sus gentes, si la tienen o no la tienen, la unica soberania legitima es la soberania popular,
        Josemari, la reduccion historica es lo que tiene que no se esta diciendo la verdad, ni en el siglo XIX existia soberania politica para EH, ni en 1936 la tuvo tampoco en ningun momento, es decir que ni los fueros eran la independencia y tampoco el estatuto de autonomia durante la segunda republica española. Conjunto de tipicos topicos de un nacionalismo, como el nacionalismo vasco, conducido a un reduccion tal que hace inviable su propio proyecto, parece diseñado para no materializarse mas que una perpetuacion de un estatus ya dado. Y esto ha parecido siempre como una constante, hacerse realmente inviable, por mi parte opino, que realmente el nacionalismo vasco no es ni exactamente “nacionalista”

        El nacionalismo vasco ha manejado con abuso una confusion que llega hasta el esperpento como es la interesada identificacion entre autogobierno y soberania, haciendo creer que cuanto mas se autogobierne un pais mas soberano sera. La verdad que son dos cosas distintas, y no son intercambiables. Un ejemplo a bote pronto, en una carcel cualquiera los presos podrian autogobernarse perfectamente, es decir hacerse cargo de la administracion y gestion de todos sus asuntos, es mas, hasta podrian convertirse en una comuna. Pues bien tan autogobernados prisioneros, en ningun momento habran sido soberanos.

        Y viva la critica, cuanto mas, mejor.

        • De acuerdo. Pero el caso vasco es que es de libro. Aquí un pueblo y un territorio invadido, ocupado por las armas. Y por tanto, una nación impedida. Todo lo demás son adornos, que nos llevan a lo que nos han llevado. Se trata de ser independientes políticamente. Absolutamente. O sea, como los demás. El nacionalismo vasco lo que pretende es conseguir la independencia nacional vasca. Y me da igual lo que existía en el s. XIX. Lo que no existía era una ocupación territorial militar. Eso es una invasión. Ni una supeditación forzosa a las leyes de otros estados. Y desde entonces los vascos no han podido decidir libremente. O sea, rquivocarse sin “ayuda” de nadie.

          • Interpretaciones JoseMari… Una de las dificultades del nacionalismo vasco es precisamente que a lo largo de su historia ha sido incapaz de presentar un “proyecto nacional”, escabullendose en el identarismo (con la consabida falsificacion de “Estado etnico o cultural” como “Estado nacional”, lo cual es inviable y un adefesio reaccionario) o como “derecho historico-juridico”, es decir foralismo, a efectos practicos pactar con ese invasor, las parcelas administrativas para mantener las clases dominantes locales.

            De proceso constituyente, nacion politica, voluntad comun, soberania, etc., etc., a lo largo de su historia, el nacionalismo vasco es simplemente un autentico paramo de silencio…. por lo que su hipotetico deseo de conseguir la independencia politica, puede que sea mas bien parte de un mundo ficcionable, que reflejo de una practica politica real.

            Cuando ha habido una defensa profunda y radical del independentismo ha sido en estos ultimos cincuenta años, pero con un diferencia esencial la participacion directa y mayoritaria de la clase obrera vasca, la que dio precision al independentismo. En la actualidad ese ciclo ya se ha cerrado, y ya se estan viendo las derivas del nacionalismo vasco en todas sus versiones.

      • Yo creo jose mari que un historiador no debería de hablar tan descuidadamente, calificando las opiniones de los demás como ‘rollo’, sin entrar a discutir ninguna de las ideas.
        ‘La cuestión es…?’ Será tu cuestión. La mía, por ejemplo, es absolutamente otra. Mejor harías en empezar diciendo: ‘Para mí la cuestión es’… de este modo no me vería obligado a señalarte lo que ya sabes: que incurres en petitio principii, cosa que por cierto se ha puesto de moda para no entrar a discutir, y que los que venimos aquí a decir algo distinto que la modita demócrata tan preocupada por los ‘derechos abstractos’ hacemos más cosas que hablar. Es probable que tú pases más tiempo que yo en las cafeterías, de hecho, porque yo no las piso, así que, ¿a qué viene esa otra salida de tono? Estos chistes facilones sobre el socialismo se descalifican por sí solos. Un curioso don el argumento ad hominem en una persona que sabe a ciencia cierta que no es válido, y menos en una discusión en la que te importe algo más que tu propia opinión.
        Me decepciona mucho la falta absoluta de disposición a discutir en serio, el agotamiento ideológico que veo.
        ¿Los territorios ocupados a sangre Y fuego en el XIX? Lo único que ‘entró’ aquí en el XIX fueron el liberalismo vascoespañol (siempre con sus tics proteccionistas) y la guardia civil, el propio xenpelar se considera español en sus bersos de la época de la guerra, frente a los franceses. Nuestras provincias del sur llevaban siendo españolas ya unos cuantos siglos, hacía tiempo que estaban bajo soberanía del monarca español de turno. Lo que conquistó aquí en el XIX algo fue el poder burgués que se estaba extendiendo por Europa entera, al arrebatar todo el sistema de derecho y el sistema de poder del modo de producción anterior, en el cual, dicho sea de paso, las clases bajas estaban mejor pòsicionadas ya para esa época, y lo perdieron TODO. Por eso lucharon, no sólo por Dios y un Rey. El fuero, precapitalista, representaba la vida frente a la muerte y la desposesión del marco de estado liberal, la desamortización, la pauperización, las fábricas… A eso sí que hay que hacerle justicia, para mí esa es una de las cuestiones.
        ¿En el 36 reocupados? ¿No estaban ya ocupados? ¿Cómo puede ser que un soberano ocupe primero su propio territorio,y luego lo reocupe sin haberlo desocupado? No no, no pueden admitirse tales definiciones de los acontecimientos. El propio PNV apoyó el alzamiento prácticamente en todas las provincias, el alzamiento de clase, por cierto, que se ha transmitido como alzamiento nacional. ¿O es que fue Dios quien pagó la guerra a Franco y Hitler? A eso hay que hacerle justicia, pero también en Asturias, también en Paisos Catalans, también en Castilla.
        Los vascos jamás hemos tenido soberanía moderna o soberanía a secas, cuando no estabamos bajo el poder de la corona española no necesitabamos tales artimañas oscuras para desarrollar nuestras vidas, otra cosa es que las necesitemos ahora, en medio de un régimen de explotación capitalista. Si conseguimos la soberanía, e. d., la capacidad para realizar, no simplemente ‘decidir’, todas las cuestiones que nos competen como pueblo, no va a ser mediante un referendum de autodeterminación. Y mucho menos con el infantilismo pequeño burgués que no sabe conectar con la voluntad popular, por más que lo intente, y que perdería todo referéndum que la clase burguesa se empeñe en ganarnos, sin duda alguna.
        El marco de imposición del estado español ha cambiado, acorde al modo de goberancion de la nueva fase capitalista. Ahora las cosas se imponen, más que nunca, votando: a la izquierda abertzale (o a lo que queda de ella), se la derrota votando en el marco de fuerzas del sistema, en sus instituciones, en su pinza de poder (mediático, político, económico…) que nos es ajeno, o incluso si llega a ganar por carambola, se la hacer renegar de sí misma rodeándola de hostilidades. Todsa esa violencia de clase que como síntesis, como resultado ya limpio y legitimado, produce el resultado electoral. Ese resultado siempre es la derrota de los que carecen de poder para construir voluntad popular, indiferentemente de qué sea lo que se ‘elige’. Y a la independencia, la van a derrotar votando, de igual modo. ¿Es que no véis que la democracia formal burguesa lleva a la ruina no sólo a todas las nuevas generaciones de la clase trabajadora, sino también al euskera, a la identidad nacional de Euskal Herria, y a sobre todo, bajo la forma abstracta de la autodeterminación, desprovisto ya nuestro proyecto de todo contenido, a la posibilidad de soberanía frente a madrid y parís? Jamás dará resultado en este marco de dictadura de clase encubierta un proyecto de independencia, sin una previa articulación popular revolucionaria que sea capaz de desarrollar un poder constituyente a todos los niveles. Mucho menos bajo la forma de ‘autodeterminación’.
        Abandonad toda pretensión demócrata, tomaros en serio la construcción revolucionaria del poder popular, dirigid todos los esfuerzos a eso, y no al postureo institucional, y aun habrá esperanzas para el pueblo trabajador vasco.
        Si no vais a hacerlo, abandonad el nombre de ‘izquierda abertzale’ ya que otros, por respeto, y aunque nos sentimos identificados con él, no lo usamos.

  2. Kolitza, es la tercera o cuarta vez que leo tu articulo y no lo pillo. No lo entiendo, leo que a todo lo que dice Iñaki tu le dices que no o que puede ser que no o que siendo asi es “pequeño burgues” sin mayores explicaciones.
    No se, nos dices que el reciclaje es mera retorica “pseudogramsciana electoralista” que promueve la fragmentacion individualista.
    Lo unico que queda claro es que te opones a todo lo que dice Otegi o Iñaki pero salvo otras cuestiones a mi al menos no me quedan nada claros los motivos de tu oposicion.

      • Me limito a aclarar que si has entendido en algún momento que defiendo a podemos me has malinterpretado, y en este caso no creo que sea porque no me he explicado. Y por decirlo de una vez, considero que el marco de lucha de clases en nuestro caso es Euskal Herria.
        No hay diferencia entre podemos y Sortu, a nivel ideológico a escala internacional defienden exactamente la misma posición: hegemonía electoral compuesta, prestaciones sociales en línea con attac, derechos democráticos burgueses y defensa de las instituciones de estado frente al neoliberalismo de las multinacionales, y fagocitación y represión interna de toda propuesta revolucionaria, sí, eso también hay que decirlo. Otegi y pablo Iglesias defienden el derecho de autodeterminación para Euskal Herria, Pablo iglesias no es un cazurro pagado por la CIA como Felipe Gonzalez, es un astuto demócrata que impondrá si tiene la posibilidad un referendum, para asimilarnos aún más a los dictados de Madrid. Ninguno de los dos partidos es revolucionario, y ninguno de los dos partidos tiene una propuesta de soberanía popular, es todo fachada. Si a alguien le molesta, creo que debería de tomarla con Sortu, no conmigo, pero eso ya es cosa de cada uno.
        de te fabula narratur
        Y en ningún caso pretendía atacar a iñaki, ni pienso que sea pequeño burgués (pero otros sí lo son), sólo pretendía mostrarle razonadamente por qué creo que no debe sumarse a la ola de entusiasmo que despierta el ‘líder’, ni siquiera con cautela. Por otro lado, tampoco soy antiotegista, me parece un gran político, pero estoy absolutamente en desacuerdo con su postura ideológica, y aún más en desacuerdo con la forma que tiene de imponerla al conjunto del movimiento popular.
        Por lo demás, a lo que dice Victorlll, creo que mi anterior intervención está suficientemente ilustrada como para entender qué posición ideológica defiendo y qué posición estoy criticando, por lo que no añadiré más.
        A lo que dice Txabi, creo que ahora no se va a librar una guerra electoral, creo que hay unos que la van a librar porque así lo han decidido, y estamos otros que no la vamos a librar. Y cuando la pierdan (me es indiferente si la pierden ganando o perdiendo las elecciones, porque no hay victoria posible en las instituciones vascongadas para nosotros) entonces insisto, será cuando la gente cobre conciencia rupturista. La cuestión es que Cuba a mediados de los XX y Euskal Herria hoy no tienen nada que ver, como no tienen nada que ver Otegi y Fidel.

        • No me parece que haya quedado claro cual es el origen de tus criticas a Inaki u Otegi, en cualquier caso tampoco tengo mayor interés en saber cual es tu postura ideologica cuando dices que esto debio de quedar claro antes, tu postura política es irrelevante al menos cuando se trata de comentar artículos en internet.
          Me queda claro, si, que Sortu y Podemos no son revolucionarios según tu opinión. Tampoco entiendo muy bien porque nos metes en el mismo saco a Podemos con Sortu cuando el bagaje histórico y político de ambos son incomparables. La línea de Sortu hunde sus raíces en ciertos acontecimientos sucedidos hace la tira de anos, raíces regadas con la sangre y sufrimiento de miles de vascos mientras que Podemos hunde sus raíces en unos pandereteros de hace un par de anos sin postulados políticos definidos, sin estructura conocida y sin que sepamos a ciencia cierta que pretenden. Eso si, revolucionarios no son, para colmo además apoyan el reciclaje el matrimonio libre y no sabemos cuantas cosas mas pequeño burguesas.
          A lo que parece siempre hay alguien mas a la izquierda de la izquierda lo que al final resulta no solo agotador sino como apunta Txabi por ahí de tanto ir hacia la izquierda termináis apareciendo por nuestra derecha. Porque si algo esta claro es que la revolución será revolucionaria… o no.

          • Llamar las cosas por su nombre, o por lo menos intenterlo es una buen principio para hacer un futuro de verdad, y no para una nueva serie de milongas..

            No existe “mas izquierdad a la izquierda de la izquierda”, es decir no es el ideologismo el que marca el camino, sino las contradicciones reales. No son las ideas las que mueven al mundo, sino el mundo el que mueve las ideas.

            La linea de Sortu no hunde sus raices en una tira de años. Es resultado actual de las decisiones de un grupo de personas, que legitimamente adoptan una linea politica determinada. Lo que quiere Sortu es presentarse como la unica y legitima heredera de una pasado que no le corresponde, sino que este es patrimonio del conjunto de la clase obrera y clases populares vascas. Lo que haga o deje de hacer Sortu es unica y completa responsabilidad, pero de ahi a reconocerle patrimonio y herencia, nada de nada. Que haga Sortu lo que le de la gana, como muchos otras tienen el perfectisimo derecho de ejercer y publicar la critica.

            Y la irrelevancia de una opinion no se debe al numero de seguidores que la aprueben, sino al contenido de verdad que sintetiza. Es mas, lo que es mas probable es que generalmente suele estar en minoria, ser minusvalorada y hasta difamada, por algo sera. Todo lo demas propaganda.

            La posible alianza parlamentaria entre Podemos y Sortu, que se de a finales de este año, tras las elecciones autonomicas de la CAV (¡octubre 2016?). la celebraremos todos porque puede suponer la hipotetica salida del nefasto PNV del gobierno de Gasteiz. Sera como aflojarse en un salvatorio wc tras un ceñudo apreton. Pero de ahi a hacerse ilusiones de que aqui va a cambiar realmente algo, la verdad que no. Sortu lleva ya mucho tiempo haciendo llamadas al empresariado vasco, resaltando su papel politico en su programa. El capital esta tranquilo con Sortu, si algo espera de este es que se “limpie” no tanto del pasado -a parte de la retorica mediatica- sino de cualquier potencialidad futura, por lo que podriamos especular que a futuro se operara una homogenizacion inducida para eliminar cualquier atisbo revolucionario u anticapitalista real en el seno de esa organizacion poltica. El tiempo lo dira.

            • Yo no lo entiendo. Le doy más y más vueltas y no me cabe en la cabeza. Porque narices algunos encontrais tan atractiva la marginalidad, el irredentismo, la irrelevancia y adoráis la eterna imagen de perdedor.
              La relevancia de una opinión vale tanto como personas puedas convencer, si además es una opinión política el valor en términos de seguidores es una evidencia palmaria Petriko.
              Me parece que hoy, Sabado a tantos de 2016, se te ha ido la mano con la “ahistoricidad”. Pretender que, como decias hay arriba a Josemari, no hay más historia que el presente es un poco tramposo admitelo. Colocas la barrera de lo que es historia y lo que no es historia distinguiendo entre lo que es historia y contexto a tu propia conveniencia y estando como estamos entre gente ilustrada es una triquiñuela inaceptable Petriko. Sortu, como HB, ETA o la DYA como bien decías son el resultado de las decisiones que unas personas toman, claro que si, además unas personas humanas nacidas de una madre fecundada por un padre, admitamos aún más perogrulladas pequeño burguesas. Ya, pero es que esas personas no vienen del PP, tampoco militaron antes en el PSOE, es más, no eran simpatizantes del PNV, que va. Muchos, como los propios Arraiz o Araiz, han pagado con cárcel sus compromisos con la IA asi que pretender desvincular a Sortu de la IA me parece absurdo. Otra cosa es que nos pongamos flamencos como Kolitza y a fuerza de relativizarlo todo me digas que la IA no es toda la IA y te dire que es mas, ni si quiera toda la no IA es toda la no IA, faltaría mas.
              No entiendo tampoco que me dices de que no se puede criticar a Sortu, que se le critique, y que se le de a base de bien, llevamos unos 3 años perdidos asi que por ahí no me pillas. Lo que me enciende son criticas sin consistencia, bizarras y sobre todo, las peores, mesiánicas esas de que cuando el pueblo se despierte esto va a ser el acabose. Ya vale joder.
              Acabando, si Sortu gana las elecciones y gobierna la CAV no espero otra cosa más que un potente programa soberanista… eso y la crítica acerada de quienes desprecian la participación electoral para a renglón seguido quejarse de que no se utilicen las vías del artículo de la Moncloa para desamortizar el capital.
              Eso si, admito que puede ser que si o no.

              • Perdedor es quien no con sigue sus objetivos políticos, no quien no es apoyado por el grueso de los mortales en un momento coyuntural. Ningunear a quienes defendemos posiciones que hoy, por un proceso de asimilación y masacre ideológica a gran escala, se han vuelto minoritarias en el movimeinto popular de EH, es no ser consciente de que en otras partes del mundo la composiciòn ideológica de la izquierda es muy diferente, y es la corriente demócrata institucionalista la que se ve en apuros para hegemonizar a la izquierda. La diferencia entre tu idea de la política y la mía consiste en que tu piensas que en política gana quien más aplausos tiene, y la mía es que en política gana el que consigue sus objetivos.
                El primer problema del que quiere que muchos le aplaudan suele ser que se ve obligado a abandonar uno a uno todos sus objetivos para conectar con lo que piensa lamayoría, porque lo que piensa la mayoría, en un sistema ideológico burguñes, lo construye el que tiene dinero. Y casualmente tiene objetivos contrarios a los nuestros.
                Y el mayor problema es que los aplausos y el poder son cosas distintas.
                En cualquier caso, si quieres llamar mesianismo a la no asimilación estás en tu perfecto derecho. Es obvio que los acontecimientos darán la razón a quien la tenga, pero me temo que a no poco tasrdar ya será demasiado tarde para reponernos del proceso de asimilación con el que colabora inconscientemente gran parte de la gente. Y eso me da mucha pena.
                Ondo izan.

              • Veamos Victor me dedicas en tu texto lo siguiente:

                Dices: “La relevancia de una opinión vale tanto como personas puedas convencer, si además es una opinión política el valor en términos de seguidores es una evidencia palmaria Petriko.”

                Te respondo, lo que has escrito es un definicion basica de precio de una mercancia, es decir que precio tiene esto o aquello, pues bien, la respuesta es lo que el mercado este dispuesto a pagar por ello. Es decir las ideas en el mercado de las ideas, tienen precio. Lo que evidencia palmariamente que estas en el mercado, en el orden burgues. La relevancia de algo, es decir su valor, es cosa distinta.

                Por supuesto para algunas opiniones que es de palmaria evidencia el orden vigente es el unico posible, factible y deseable, la relevalancia de las ideas no supera lo existente. Ni que decir que la tierra seguiria siendo plana, segun esto, y lo que diga la autoridad competente, que para eso esta, a mandar.

                Mas adelante me dices que: ” Pretender que, como decias hay arriba a Josemari, no hay más historia que el presente es un poco tramposo admitelo” y sigues: ” Colocas la barrera de lo que es historia y lo que no es historia distinguiendo entre lo que es historia y contexto a tu propia conveniencia y estando como estamos entre gente ilustrada es una triquiñuela inaceptable Petriko”

                Lo que es triquiñuela e inaceptable es que me digas esto y confundas lo ancho por lo grueso. Lo que digo, y repito, es que no sono solo no se puede admitir una reduccion historica. Sino que el nacionalismo vasco ni siquiera ha sido ni nacionalista, pero no solo eso, es que su fracaso sirve para perpetuar un estado de cosas, a interes de ciertas clases y fracciones de clase, contentas con lo dado. Y que la demanda de independencia plenamente legitima esta sencillamente convocada al fracaso por el “nacionalismo vasco” realmente existente. [Aparte de ser historiador, JoseMari, es nacionalista, y su mensaje se entiende en este segundo sentido]

                Si pienso en terminos de independentismo politico — esto es opinion personal— lo hago en terminos no nacionalistas. Se que es dificil de tragar para muchos esto, porque parece que la independencia es monopolio exclusivo de los nacionalistas en general ). Y cuando pienso en algun Estado independiente, no lo hago en los terminos del principio de soberania nacional, es decir de un Estado-nacion; sino de una naturaleza distinta, basada en otra soberania y un Estado distinto ….¿se me entiende?

                La construccion teorica, la elaboracion programatica, la explicitacion de lineas politicas, etc., etc., sobre un nuevo independentismo, que esta por hacerse, siendo que la matriz actual de la IA en mi opinion esta completamente agotada para una labor tal.

                Me sigues dedicando algunas cosas mas, dices: “admitamos aún más perogrulladas pequeño burguesas. Ya, pero es que esas personas no vienen del PP, tampoco militaron antes en el PSOE, es más, no eran simpatizantes del PNV, que va. Muchos, como los propios Arraiz o Araiz, han pagado con cárcel sus compromisos con la IA asi que pretender desvincular a Sortu de la IA me parece absurdo”

                Y que importa que todos los de Sortu hayan militado en organizaciones de la IA, existen otros muchos que lo han hecho en otras tantas o las mismas y no son parte de Sortu. La IA es un movimiento politico (y en cierta forma social, y hasta una comunidad politica) con algo asi como 60 años, pretender su monopolizacion por parte de Sortu me parece demasiada soberbia. ¿Desvinculo con esto a Sortu de la IA?, evidentemente no. Que Sortu se fundase, refundase, que haga sus asambleas y sus declaraciones, etc., etc., me parece muy bien, pero de ahi a pretender afirmar que es todo el independentismo socialista vasco hay mucho trecho.

                Con esto y un bizcocho hasta mañana a las ocho.

        • Vale igual te he malinterpretado, mil perdones pues. Para que quede claro esta vez, en relación a lo último que dices: estás defendiendo un modelo de revolución proletaria de tipo leninista, a la cubana? Me resulta muy difícil entender ese tipo de propuestas tras la crisis de este tipo de regímenes (que Cuba ha aguantado mejor pero de la que no se ha librado, optando últimamente por la “vía china” de Rheinischer Kapitalismus con bandera roja) a raíz del final del Fordismo.

          A mi entender el problema de fondo es que el leninismo es un modelo que sólo o principalmente sirve a países subdesarrollados, semicoloniales, como fórmula transicional hacia el capitalismo más desarrollado, en unas condiciones en las que desarrollar el RK o capitalismo de tutela estatal es ya casi imposible de hacer en términos burgueses, apropiándose por lo tanto (como siempre hace la burguesía, aunque sea proto-burguesía burocrática y tecnocrática) de la ideología proletaria (como lo hace de todo lo demás que produce la clase trabajadora). Y además lo hace en el contexto, ya caducado, del capitalismo fordista, de la fábrica disciplinaria y el obrero masa. Y por lo tanto es irreproducible en el contexto tardo-Toyotista que padecemos, sin merma de que se puedan sacar lecciones de la experiencia.

          Eso no quiere decir, a mi entender, que las vías socialdemócratas “hard” (por diferenciarlas del blairismo, o demás vías colaboracionistas clásicas de la socialdemocracia “light”, sea SPD o PSOE, la socialdemocracia “hard” sería en cambio como Palme, los sandinistas o el chavismo), que son las sostienen al parecer tanto Sortu como Podemos (así como otros fenómenos emergentes tipo Corbyn) sirvan, porque me parece que el capitalismo está en general en fase terminal y, además, sin un contrapunto de lucha que le obligue a hacer concesiones, el reformismo es (y así se demostrará) impracticable y, por lo tanto, es necesario un planteamiento, una estrategia y una organización específicamente revolucionarias. Sin embargo, me temo que no pueden ser meramente leninistas, por el contrario tienen que, por un lado volver a las raíces del socialismo (al marxismo original pero incluso más allá: a cuando no había aún división entre marxistas y bakuninistas), planteando la lucha en términos de la Comuna de 1871 y similares, y al mismo tiempo superando en lo necesario todos esos referentes antiguos y plantándonos con firmeza en la realidad del s. XXI, con planteamientos, tácticas y análisis que, al menos en parte deben ser nuevos.

          Creo que hay cosas en las que estamos de acuerdo y cosas en las que no. Me equivoco?

          En cualquier caso, volviendo al punto central del debate, el asunto es que la soberanía es necesaria y urgente para el pueblo-nación vasco, con riesgo de desaparición, de extinción de facto, si no se logra. Y esto es en cierta medida transversal o autónomo respecto a la lucha de clases.

          • Estamos de acuerdo entonces, más o menos, maju. Pero no en lo que respecta al punto central. En definitiva, suponer que la soberanía para el pueblo-nación vasco es transversal o autónoma respecto a la lucha de clases, es mera ficción, bajo mi punto de vista, porque no toma en consideración el poder real de la sociedad capitalista, que bajo la forma del valor y el dinero, no nos pertenece. Imposible entonces la soberanía, que no es sino una de las síntesis, en su forma de estado, de este poder. Y eso también vale para nosotros. Entonces esto no es un debate, como algunos de vosotros lo estáis enfocando, sobre qué viene antes, si el huevo o la gallina. No señor. Aquí estamos hablando sobre qué es la soberanía, qué es la independencia, qué es Sortu, y cómo los entendemos cada uno.
            Ni la soberanía es el derecho a decidir burgués, ni la independencia es un resultado de un referendum (ni es posible de ese modo, añado), ni la izquierda abertzale es un partido demócrata, o no sólo. He ahí la cuestión.
            La forma unilateral de tratar estos fenómenos no ayuda a la hora de darles cauce, cosa que hasta ahora no se ha conseguido, y es precisamente por ese modo unilateral de tratar los conceptos burgueses. Para desarticularlos, y para dejar de hacer el ridículo frente al PNV y Podemos, es imprescindible llenarlos de un contenido revolucionario, de un proyecto aplastantemente superior a los que ofrecen cadenas nuevas a la gente, y eso significa articular el poder popular, fuera de la forma del valor y de la propiedad privada, en barrios y pueblos; dirigir todos los esfuerzos a ello, y entonces cobrará sentido tener, entre otras cosas, una plataforma electoral, para colaborar con el movimientos popular.
            Eso exige un movimiento popular muy diferente, desde luego, en ningún caso articulado en torno a un partido, y mucho menos, esperando a que salga el mesías de la cárcel para nos saque del precipicio. LLegados a ese último punto me parece que el peso de la prueba recae, sobre todo, encima de quienes siguen hablando de independencia y autodeterminación, postergando la discusión sobre el proyecto de país que queremos construir indefinidamente.
            Ya seguiremos discutiendo, ondo izan!

            • Parte del problema es que yo no creo que ni la democracia ni el “derecho a decidir” (o término equivalente) sean “burgueses”. La burguesía no tiene ideología, sólo cartera. La burguesía no inventa nada, excepto quizá conceptos de derecho mercantil: se apropia de lo ya inventado (reciclaje del antiguo régimen) o de lo que crea el proletariado (derechos humanos, democracia, feminismo, nacionalismo popular, etc. – y por supuesto de toda la producción material). Lo único que hace es adaptarlo a sus necesidades concretas, a su liderazgo de clase, y, en el caso de las aportaciones de la clase trabajadora, lo que hace es aguarlas: diluir tanto su contenido que resultan casi irreconocibles y por supuesto totalmente manejables por la oligarquía.

              Inicialmente la burguesía era contraria al sufragio universal, pero en un momento dado concedió, sabiendo que, gracias a su control de los medios, podía manipularla. Lo mismo se aplica para todos los progresos “autónomos”, en el sentido de no-centrales a la lucha de clases: es decir el problema de la propiedad de los medios de producción (y comunicación). Incluso en esto la clase hegemónica ha hecho concesiones parciales a veces pero nunca en su radicalidad última, ya que eso sería su fin como clase privilegiada.

              Lo que no se puede hacer es considerar esas concesiones como intrínsecamente “burguesas”. No lo son: son concesiones al proletariado en la siempre presente lucha de clases, son migajas para mantener la parte del león. Son una parte, minúscula si quieres, de lo que demanda el proletariado, la parte que, calculadoramente, concede para no perder el todo.

              Cuando hablo de procesos “autónomos” o “transversales”, quizá debería decir “paralelos” o “periféricos”, lo hago en el sentido de que no son la contradicción central de la lucha de clases: la propiedad de los medios de producción, el control legal y real de los resortes del poder material e ideológico. Si se permite o no a las mujeres participar en el sistema en supuesta igualdad no es un problema central en la lucha de clases (afecta al patriarcado pero eso es una herencia del antiguo régimen, no un invento burgués), si esta o aquella nación se constituye como estado no es un problema central en la lucha de clases, sólo, si acaso, de la estructura geopolítica en la que la hegemonía burguesa se apoya. La hegemonía burguesa puede usar casi igual de bien el Imperio Ruso o la República de Finlandia, al Reino Unido o a la República de Irlanda, siempre y cuando éstos permanezcan en los parámetros “correctos” y no osen desafiar a la estructura de poder socio-económico.

              Otra cosa es que, en nuestro contexto particular, que está en el corazón de la bestia del capitalismo europeo histórico, con unas herencias e inercias caracterizadas por los estados español y francés, por la OTAN, todo ello herencias del antiguo régimen (la OTAN no es más que una nueva “Cristiandad” o “Santa Alianza” o última encarnación de la elusiva idea de restauración del Imperio Romano, en su variante occidental germanizada), el pueblo-nación vasco no pueda ni soñar con una “solución” parcial dentro de los esquemas burgueses y no le quede otra que adherirse a la lucha de clases más radical si quiere tener alguna esperanza como nación. Pero no creo que esto sea generalizable a otros contextos, a no ser que sean muy comparables como los casos catalán o corso.

              Coincido contigo, Kolitza, en que es necesario llenar de contenido revolucionario la lucha soberanista pero, sobre todo, porque eso es lo que demanda el nivel de conciencia del pueblo vasco, con sectores amplios mucho más a la izquierda de lo que proponen (en un ejercicio de posibilismo imposible) EH Bildu o Podemos, y por lo tanto sectores amplios desencantados, ansiosos, estresados y con ganas de ir más allá de estas fórmulas socialdemócratas, al menos de intentarlo, de demandarlo, de tener una presencia autónoma y real en la política nacional. También estoy muy de acuerdo en que es deseable la existencia de un movimiento popular autónomo y fuerte, porque, en última instancia es ahí donde descansa cualquier opción política. Y en que este movimiento o movimientos no debe ser “de partido” (eso es sectarismo tóxico) sino más bien al revés. El MP no se puede diseñar, se puede impulsar en lo concreto pero en lo general es una realidad autónoma y cuasi-espontánea (o deja de ser).

              Respecto al “mesías” Otegi, diría que, con toda la cautela que requiere, no debemos de ignorar el papel de los individuos, en particular los que tienen posiciones naturales de liderazgo. Si gente como Otegi, o quien sea, es capaz de impulsar la radicalización participativa necesaria y abortar el proceso de estancamiento (im-)posibilista, bienvenido sea. Si no, pues habrá que hacerlo de otra manera, sí o sí. De momento toca observar.

  3. Muy grande Kolitza. Tremendo análisis. No obstante, ese empeño por fragmentar la realidad me deja un pequeño regusto un tanto reaccionario…no me digas porque…
    Ahora se va a librar una guerra electoral y en las guerras los conceptos no pueden ser densos y difíciles de desmenuzar. En Cuba, salvando las distancias, los barbudos no habrían sacudido el poder monolítico de Batista con términos a los que tu refieres en tu análisis, ni por formación ni por coyuntura. Hay a veces que una persona se conforma con ver volar la mariposa, le agrada, le gusta pero ni entiende ni quiere saber nada sobre ella. Con la vida es igual, hay gente que quiere vivir y no por ello debemos imponer la enseñanza de la filosofía del espíritu de Hegel, ni mucho menos quitarle la mariposa y explotarle. Resumiendo, si queremos ganar apoyos tenemos que entender que la mayoría es de la que solo quieren ver la mariposa y para eso los conceptos libertarios deben ser primarios.

    • Txabi leete la interpretacion trotskista de la revolucion cubana. Muy interesante (versos la concepcion estaliniana de la revolucion en dos etapas).

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