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James Petras

Introducción

A lo largo de los últimos tres años, algunos dirigentes latinoamericanos que presidían economías del bienestar basadas en el “libre comercio” heterodoxo y la exportación de materias primas han perdido elecciones presidenciales, legislativas y municipales, referendos o se enfrentan a una destitución. Han caído mediante las urnas y no por causa de invasiones de EEUU o golpes de Estado. Estos mismos dirigentes de izquierdas, que consiguieron vencer golpes de Estado y resistieron descaradas intervenciones políticas de Estados Unidos a través de la USAID (Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional), la NED (Fundación Nacional para la Democracia), la DEA (Agencia para el Control de Drogas) y otras organizaciones gubernamentales, fueron desplazados por las urnas.

¿Por qué motivos los presidentes de izquierda han dejado de recibir el apoyo electoral mayoritario después de casi una década? ¿Por qué en esta ocasión los candidatos apoyados y financiados por EEUU han conseguido vencer, tras haber sido derrotados en múltiples elecciones anteriores? ¿Cómo se explica la derrota de la vía violenta de acceso al poder de la derecha y su subsiguiente victoria mediante procesos electorales?

La lucha de clases y la movilización popular, preludio de los triunfos electorales de la izquierda

Los triunfos electorales de la izquierda vinieron precedidos por una crisis profunda de las economías desreguladas y de “libre mercado”, que vino acompañada de una fuerte lucha de clases impulsada desde abajo.
Esta lucha de clases polarizó y radicalizó a una buena parte de las clases trabajadora y media.

En Argentina, el colapso total del sistema industrial y financiero produjo un levantamiento popular y la rápida destitución de tres presidentes. En Bolivia, dos sublevaciones populares derrocaron a sendos presidentes favorables al “libre mercado” que contaban con el respaldo de Estados Unidos. En Ecuador, un “movimiento ciudadano” popular expulsó al presidente respaldado por EEUU

En Brasil, Paraguay y Venezuela, los pujantes movimientos campesinos y urbanos, opuestos a sus presidentes de “libre mercado” consiguieron mediante la acción directa y las papeletas elegir a presidentes de izquierda.

Cuatro factores interrelacionados explican esta toma del poder por parte de la izquierda. En primer lugar, la espectacular caída socioeconómica y la crisis subsiguiente, que implicó un aumento de la pobreza, el estancamiento económico y una fuerte represión por parte de los regímenes derechistas, precipitó un giro a gran escala hacia la izquierda. En segundo lugar, la potente lucha de clases producida en respuesta a dicha crisis politizó a los trabajadores, radicalizó a las clases medias que perdieron poder adquisitivo y erosionó la influencia de las clases dominantes y el impacto de los medios de comunicación ligados a ellas. En tercer lugar, los presidentes de izquierda prometieron importantes cambios estructurales a largo plazo y consiguieron implantar con éxito programas sociales de impacto inmediato (empleo, beneficios sociales, protección de los depósitos bancarios, aumentos salariales e inversiones públicas a gran escala). Por último, aunque no menos importante, los presidentes de izquierda ocuparon sus cargos al inicio de un ciclo de aumento de precios de las materias primas (o durante el mismo), que proporcionó superávits multimillonarios en los ingresos procedentes de las exportaciones y los impuestos, con los que pudieron financiar los nuevos programas de inclusión social.

Políticas electorales clientelares, desmovilización social y acuerdos con las multinacionales extractivas

Durante sus primeros años en el cargo, los gobiernos de izquierda mantuvieron a raya a las clases dominantes: derrotaron fallidos golpes de Estado, expulsaron a embajadores y organismos estadounidenses que intervenían en sus respectivos países y vencieron a los clientes locales de EEUU

Trabajaron en el ámbito legal para consolidar su poder político convocando asambleas constituyentes que aprobaran constituciones progresistas. Atrajeron a nuevos electores que consolidaran sus bases de poder: indígenas y clases medias y populares.

Los cambios constitucionales reorganizaron nuevas alianzas sociales, especialmente con el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, pero no llegaron a crear las bases para un cambio en las relaciones de propiedad.

Los gobiernos de izquierda reforzaron su dependencia de las exportaciones agro-minerales, diseñando una estrategia de crecimiento basada en la asociación económica con empresas multinacionales y con los propietarios de las plantaciones dedicadas a la agroindustria.

El aumento de los precios de las materias primas en el mercado internacional supuso un aumento de los ingresos del Estado que sirvió para incrementar el gasto público en infraestructuras y una expansión del empleo del sector público. Estos gobiernos construyeron sistemas clientelares a gran escala y una maquinaria electoral basada en el clientelismo, que “movilizaba” a las masas con ocasión de las elecciones y cuando se celebraba algún evento internacional.

Los analistas y periodistas internacionales de izquierda estaban impresionados por la feroz retórica antiimperialista de los gobiernos de izquierda y sus políticas anti-neoliberales. Los comentaristas locales y extranjeros repetían como un loro la retórica sobre las nuevas formas del socialismo, el “socialismo” del siglo XXI en Ecuador y Venezuela y el socialismo andino en Bolivia.

En la práctica, estos gobiernos firmaron contratos a gran escala y a largo plazo con gigantes internacionales como Repsol, Monsanto, Jindel y docenas de otras multinacionales apoyadas por el imperio.

Las grandes compañías de agro-exportación recibieron créditos, préstamos y ayuda técnica, mientras que los productores locales y los campesinos solo recibían “títulos de propiedad” sobre pequeñas extensiones de tierra. No se acometió ninguna reforma agraria a gran escala. Los campesinos sin tierra que participaron en ocupaciones de fincas fueron expulsados por la fuerza. El aumento de las inversiones públicas en créditos y asistencia técnica se canalizó casi exclusivamente hacia las grandes empresas agrícolas de soja, ganado, algodón y otras materias para la exportación, lo que incrementó las desigualdades de clase en el área rural y disminuyó la seguridad alimentaria.

Durante esos años, los militantes se convirtieron en funcionarios, que desarrollaron vínculos con los grupos empresariales e iniciaron sus propios procesos de “movilidad social”.

El modelo basado en la exportación de minerales y productos agrícolas sirvió para aumentar los ingresos y reducir la pobreza, pero también acentuó las desigualdades entre el funcionariado y los campesinos y trabajadores urbanos. La nueva clase media recién enriquecida y en ascenso ya no acudía en masa a escuchar la “retórica igualitaria”. Ahora buscaba seguridad, consumo facilitado por los créditos y miraba hacia las élites ricas en busca de modelos para su nuevo estilo de vida, en lugar de expresar su solidaridad con quienes habían quedado por debajo.

De la retirada a la derrota: Acomodación pragmática como fórmula para la restauración neoliberal

La mayor parte de la gente empezó a no tomar en serio la retórica antiimperialista de sus dirigentes, que contrastaba con el aumento de la inversión de capital extranjero y de los contratos firmados con multinacionales. Aceptaban los “gestos” simbólicos y las inauguraciones de proyectos locales ante grandes muchedumbres, pero estos cada vez eran más incapaces de compensar el aumento del poder centralizado y de la corrupción local.

A lo largo de estos años, los cuadros políticos de los partidos de izquierda en el poder reunieron votos mediante favores clientelares, financiados mediante sobornos aportados por los contratistas y transferencias ilícitas de fondos públicos.

Las reelecciones alimentaron la complacencia, la arrogancia y el sentimiento de impunidad. Las gratificaciones obtenidas mediante el cargo eran asumidas como algo natural por parte de los dirigentes de los partidos, pero fueron percibidas como privilegios inmerecidos por muchos votantes obreros y campesinos.

El proceso de des-radicalización que se produjo dentro de los cuadros superiores y medios de los regímenes de izquierda hizo que las clases más bajas tuvieran que echar mano de soluciones individualistas, familiares y locales para lidiar con sus problemas cotidianos.

Con la caída de precios de las materias primas, la coalición amplia de trabajadores, campesinos, clases medias y grupos profesionales se hizo añicos. Muchos consideraron que las malas prácticas de los regímenes de izquierda habían traicionado las promesas de cambio.

Así fue como los sectores populares asumieron las críticas moralizantes orquestadas por la derecha.

La derecha radical retrógrada explotó el descontento con los responsables y restó importancia o disimuló sus planes para revertir y socavar los aumentos en el empleo y los salarios, las pensiones y las asignaciones familiares conseguidas a lo largo del decenio.

Conclusión

Los gobiernos de izquierda fomentaron el crecimiento del capitalismo extractivo y convirtieron a sus bases en receptoras pasivas de las reformas promovidas desde el poder.

Las diferencias de poder entre los dirigentes y sus seguidores fueron toleradas mientras se mantuvo el flujo gradual de recompensas.

A medida que las clases ascendían en la escala social, mudaron su ideología izquierdista nacida de la crisis y empezaron a considerar a la élite política como los nuevos “modernizadores”.

Los regímenes de izquierda fomentaron una “cultura de la dependencia” en la que competían por votos en base al crecimiento, los mercados y el clientelismo.

Los funcionarios de izquierda, imposibilitados de ascender mediante la participación en los sectores agro-minerales “cerrados”, controlados por las multinacionales, recurrieron a la corrupción del Estado, extrayendo “comisiones” como intermediarios para las multinacionales, o simplemente fugándose con fondos públicos asignados para proyectos locales sanitarios, educativos o de infraestructuras.

Como resultado de todo ello, las promesas electorales no fueron cumplidas. Los dirigentes ignoraron las prácticas corruptas, ofendiendo profundamente al electorado popular, indignado ante el espectáculo ofrecido por los políticos corruptos de izquierda que aplaudían la retórica radical al tiempo que saqueaban el dinero público con impunidad.

La lealtad al partido limitaba cualquier supervisión de los políticos y funcionarios locales por parte de las esferas políticas nacionales. El desencanto hacia los funcionarios locales se extendió hasta la cumbre de los partidos. Los líderes populares, elegidos en repetidas ocasiones, empezaron a verse implicados, o al menos cómplices, en la aceptación de sobornos.

El final del decenio y el final del auge de las materias primas señalaron el ocaso de los ídolos. La izquierda perdió elecciones por toda la región.

10 thoughts on “El ocaso de los ídolos: Ascensión y caída de la izquierda personalista

  1. Resumen personal para andar en casa….
    O sease ante el incremento de la lucha de clases, y ante una inminente etapa de auge primario exportador, para el capital le venia como anillo al dedo la variante “izquierdista”, para poder integrar, asimilar, controlar y direccionar el movimiento en su fase ascendente, condicionandolo a que no saliese de los cauces del orden vigente y con fuerza propagandistica de tal calibre para que no se quedese ningun “factor destabilizador” desperdigado y al margen, en la consolidacion del Estado ante la nueva atapa. Objetivo, obtener las ganancias primario-exportadoras, y repartiralas mediante algun tipo de pacto entre la clase dominante tradicional y los nuevos gestores. Los conflictos entre ambos sectores pudieran derivarse del caracter publico-privado del grues exportador, ante la ausencia de capitales suficientes, prevalecera el capital publico, podria crear conflicto desde la clase tradicional.

    Momento despues tras el agotamiento de la fase ascendente de los precios internacionales, restructuracion del ambito de poder, y vuelta al “mercado tradicional”, la clase dominante de toda la vida retoma el control -que nunca dejo de tenerlo–, y acomete la labor de control politico directo, sin ataduras y con una base de clase media dispuesta a servir de base social y politico para lo que haga falta, ya sea votar en masa o aplaudir en los desfiles militares como publico concurrente.

    Lo jodido del tema es que todo esto ya se sabia antes de que trascurriera toda la decada , no entiendo los entusiasmos de entonces de algunas izquierdas, y las decepciones ahora, aqui y alla,

    Todas estas experiencia no nos son tan lejanas, la operativa de control y direccionamiento la tengamos muy presente en EH. .

  2. Osea Petriko, a todos los gobiernos progresistas (con todos sus aciertos y sus fallos) que ha habido en América Latina en los dos últimos decenios poco menos que los ha puesto el Capital porque le convenía para una determinada etapa…. Que simpleza, y que desprecio por el pueblo por cierto. No trago.

    • Osea que nos hemos caido de un guindo hoy a las tres menos cuarto, fijate tu. Si el pescado esta vendido, antes, durante y despues, para que se entere el respetable, nos ha jodido, O es que ahora nos vamos dando cuenta de las cosas. La simpleza seria pensar lo contrario. Por que pues, pues por la razon de que si un movimiento es realmente revolucionario, el capital hara con todo de todo con lo que tenga en mano para que no llegue a ningun gobierno, mandato o cota de poder factible, ¡habrase visto!. O es que nos vamos enterando ahora de que la democracia se invento para no ejercitar ningun derecho, asi, que de dos en dos y circulando, ji-jo, ji-jo.

  3. He vuelto a leer tu mensaje, y por el tono, es que me toca la traviata…

    Primero, lee el articulo de James Petras, que no es que se un detallado analisis, pero explica muchas cosas.

    Segundo, la cuestion no se reduce a un seguimiento mimetico y de dictado al capital… es en realidad el problema del Estado, que requiero –incluso frente a fracciones del capital– operar una integracion de la totalidad (ya sea integrando a los indeginas del altiplano o cien años antes a Bismarck acordando las mutuas obreras con la socialdemocracia).

    La simpleza es persistir en “percepciones” simples y planas como la que expresas, perdida en los adjetivos, “gobiernos progresistas” por ejemplo, olvidate el apelativo “progresista” y cambialo por el de “integrador”. Por necesidades del capital, por supuesto, para que en la fase de acumulacion del capital global, las “areas rentistas” (las que derivan rentas de la tierra, como todos los paises proveedores de materias primas, por ejemplo) se requiere de un apaciguamiento de la “lucha de clases”, Es decir, en la fase alcista es cuando se produce la pugna por la distribucion de renta en la lucha de clases, demandas salarias, etc,, si estas se pueden contener a costo global mediante salario indirecto (educacion, sanidad, etc,) y despiste cultural diverso para entretenimiento de las masas.

    Cuando se ha producido el desplome, se ha acabado la fiesta. Esos “gobiernos progresistas” puede que esten algunos hasta dispuesto de gestionarlo, no faltaran voluntarios de llevar a adelante los planes de ajuste.

    Lo que me parece lamentable, es que a estas alturas del antropoceno, se siga reclamando la ceguera como optimo etico, mi estimado interlocutor desde la vieja Iruña.

    • A pesar de que se lo expliqué hace unas semanas, (igual ni leyó mi aportación), sigue emperrado en escribir “Iruñeatik”, que es como si escribiésemos “Bizkaiatik” y “Bizkaiako”… Ya sé que esto de la “a” artículo y la “a” orgánica es un rollo, sobre todo para los giputxis, pero en ninguna lengua esta bien visto hacer faltas de este calibre con el nombre de la capital, nadie escribe Guasintón, ni Parrís, ni Madriz, ni Varzelona, ni Lisvonna… Pero por si acaso, le vuelvo a recordar que Iruñea se declina así en Euskera: Iruñetik, Iruñeko, Iruñerantz, Iruñean… Hasta hay un euskaltegi que se llama “Iruñezar”, donde tu estimado interlocutor podría aprender la “lingua navarrorum”. Y de paso, como otra práctica revolucionaria más, tú también Petriko. Ya sé que es muy difícil debatir de teoría y práctica revolucionaria en Euskera, pero si queremos hacer la revolución comunista en esta pequeña parte del planeta, habrá que esforzarse un poco por aprender la lengua de los indígenas del lugar, ¿no? Y esto vale también para Maju, que ha llegado a escribir blogs en Inglés, pero que nunca escribe nada en Euskera. Sí, de acuerdo, ya lo sé, no es lo mismo pensar en tu lengua materna que en una aprendida, cuesta mucho, es difícil, hay que esforzarse, no es fácil, requiere sacrificios… más o menos como esa revolución total que todxs buscamos… Darle a nuestra lengua nacional la primacía intelectual que merece y que es imprescindible para una verdadera liberación nacional y social es algo vital. Fundamental. Básico. Imprescindible. Si no, terminaremos como en Irlanda… Partidos como nación, totalmente alienados como pueblo, comunidad lingüística y clase trabajadora, y con una parte del país disfrutando de una “independencia” que no es más que un protectorado yanki-británico… No es eso lo que queremos, ¿no? Pues eso, ánimo, espero no haberos ofendido, pero hay cosas que se deben decir, porque si no no se avanza. El esfuerzo merece la pena y es un paso más en el camino común, la liberación nacional, lingüística, social y de género. Nos costara más o menos años, llegaremos más o menos lejos en nuestra (re)euskaldunización, pero es una militancia y una revolución personal que da sus frutos. ¡Y muchas satisfacciones!

      Un saludo y un abrazo. ¡Ánimo!

      Euskal Errepublika Ekosozialista eta Ekofeministaren alde!

      Euskara eta Askatasuna!

      • Mikel, te respondo. [Nota:trankil BGD que no voy a liarme mucho].

        No, no escribo en euskara, porque no lo se. Y era lengua materna, ¿Cosa extraña?, para nada, muy comun en mi generacion…. pero bueno, no vay a escribir mi biografia aqui.

        Solo hay una frase con la que pudiera estar de acuerdo con Sabino Arana y es la siguiente, … decia Sabino: “”Si el Euzkera muere es porque no hay patriotas. Debemos por tanto cultivar el patriotismo tanto como el Euzkera, si queremos salvar a este”

        Es decir, que el carro va despues de los bueyes, y no lo digo yo sino hasta el mismisimo profeta del nacionalismo. Por muy euskaldun que pudiera ser este pais, muy facilmente podria seguir siendo sepultado. Es muy comun en el nacionalismo vasco encontrarse con autenticos ilustrados de andar por casa capaces de fabricar prodigioso monologos sobre antropologia, linguistica, filologia, etngrafia, genetica, arqueologia, demografia historica, y mil cosas mas…., ¿y de politica?, el silencio es aterrador, atronadoramente explicito. El culturalismo es una desviacion para no enfrentarse de verdad a los problemas de verdad.

        Por otra parte, en este mismo blog, ya hace algun tiempo deje bastante claro que este pais no es historicamente monolingue, sino al contrario multilingue, y no de ahora, sino de por lo menos hace unos dos mil años. Siendo de lo que se conoce, que en algunas fases –por ejemplo– de la edad media, llegan a hablarse simultaneamente hasta siete idiomas en las calles y plazas de una misma ciudad, como Iruñea (y no solamente en ella, sino en otras tantas ciudades, y villas).

        Es decir lo “nacional” en justicia seria considerar una perspectiva mas amplia, integradora, democratica y politicamente eficiente, que la que propugna el culturalismo vasco. Porque lo importante es alcanzar la independencia politica, ¿o no?, o seguimos explorandonos el ombligo otros doscientos años mas, mientras nos deleitamos con el deklinabidea, el nor-nori-nork y baldintza ta sujuntibo jo.

        La “revolucion comunista” no se hara en un rincon del mundo, el socialismo o el comunismo son internacionales (no internacioalistas), y solo son posibles a nivel internacional (no nacional).

        Y pues nada mas en este idioma que lo mal denominan como “castellano”, que es un magnifico romance vasco nacido en suelo vasco, entre romanzados y euskaldunes, todos ellos vascos, geneticamente desciendentes de Aitor.

        agur.-

  4. Kaixo Mikel,

    Espero dut noizbait nire akats ortografikoa barkatuko didazula. Zaila da zure jakinduriaren erdira ere ailegatzea baina tira.
    Arraroa egiten zaidana da, horrenbeste jakinda, ze erreztasunarekin botatzen dituzun aurreiritziak.
    Euskara Ikastolan ikasi nuen, nire gurasoen belaunaldiak borrokaren bitartez eraikitako Udal ikastolan ain zuzen ere, saiatzen naiz euskaraz bizitzen, askotan erraza ez bada ere,hainbat eta hainbat faktore direla medio.
    Eta, hala ere, egia da, gaizki deklinatzen nuen Iruñea hitza, “erridikulua” egiten nuen zure hitzetan, zentzugabeko konparaketa bat eginez erabat normalizatuta dauden beste hizkuntzetako hitzekin.
    Jarrera hori da erabat arbuiagarria iruditzen zaidana. Esaten duzu gauza batzuk esan behar direla, bestela ez dugula aurrera egiten, egia da, baina gauzak esaterako orduan ondoan duzuna epaitu eta etengabe mespretxatzen baduzu, zuretzat bereganatuz arrazoi osoa, ondoan duzun horrek alde egingo du.
    Nago bai Euskara arloan eta baita beste gai askotan ere hurbil dugun jendea bereganatu behar dugula, ez izutu.
    Zure diskurtsoarekin eta jarrerarekin jendeak ihes egiten du.
    Arrazoi osoa izango duzu, hori bai, hori ez dugu eztabaidatuko, falta zena!!

    Iruñetik, Segi ongi.

    • Pozten nau ikusteak zu ere euskalduna zarela. Ni Iruñseme naiz, zu bezala. Ez dakit jendeak ihes egiten didan ala ez, baliteke eta ziur aski badateke, bainan hori berez ez da txarra. Batzutan egia garratzak erratea esker txarreko lana izaten da… Kasu honetan Espainolez idazten zuen lagun bat (ZU) Euskaraz (ere!) idazten hasia da. Eta hori niretako pozgarria da. Gainontzekoa, nire ustez, anedoktikoa da. Eta ni arbuiatzeko eskubide osoa duzu, areago, obligazioa ere, uste baduzu ene jarrera kaltegarria dela. Hori bai, Euskaraz egin duzu behingoz, eta hori biziki eskertzen dizut. Eta Euskal Herria berreuskalduntzeko prozesuak ere bai, jakina!

      Zuk ikastolan ikasi zenuen Euskara. Nik Frankismoan Espainol hutsez ikasi behar izan nuen giro nazional-katoliko batean. Eta euskaldunberria naiz. 17 urterekin hasi nintzen Euskara ikasten, 1981ean, hain xuxen. Neure kaxa eta ezkutuan, aitaren isilean, ez bainuen sosik eta etxean Euskara ikastea debekatuta zegoelakotz. Beraz, giro berdinean bizi izan gara, zu beharbada erraztasun handiagoak ukan dituzu gure hizkuntza nazional bakarra ikasteko. Hau guztia kontatzen dizut ikus dezazun baldintzarik txarrenetan ere gure nortasun euskalduna piztu eta garatzen ahal dela. Agian ere zurea indartu eta aberastuko da! Denon onerako!

      Zu ere izan ongi!

      Segi Euskaraz idazten hain ongi!
      Euskaldunok eskertuko dizugu!
      Eta ez izan inolako arazorik ni kritikatzeko!, kritika eta autokritikarekin jotzen baitugu aurrera.

      Nahi duzun artio, har itzazu ene goraintziak Iruñerritik….

      Mikel Erro

  5. Erabat ados BGD, baina nire agurra holakoa zen: Iruñetik, también desde Pamplona, Segi ongi.

    Ez dut uste inor mindu dezakedanik modu honetan agurtuz.

    Segi bizkor

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