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575.tonino2

Artículo de colaboración para Borroka Garaia da!. Autor: Carlos Sánchez Vicente. Historiador.Eraikuntza (historialari sozialisten euskal taldea)

(…)
ríe, porque tu risa
será para mis manos
como una espada fresca.
(Pablo Neruda. Los Versos del Capitán)

Cuando nos llegó la noticia de la desaparición física de Antxon Mendizabal, y después de sentir ese golpe “unodos” en el estómago y en la cara que aturde e inmoviliza, pero que ni siquiera es dolor de verdad todavía, empezaron a aparecerse de repente varias imágenes suyas en distintos momentos compartidos. Son esas imágenes que surgen de forma súbita en la memoria de los mortales en esos trances inevitables. Los más inevitables por cierto. Imágenes desordenadas,sin concierto, como si se hubieran colocado mal adrede en aquel carrito del viejo proyector de diapositivas, hoy ya en desuso.

Momentos de hace unos meses, seguidos de otros de hace años. Lo más reciente y lo ya algo añejo, revuelto repentinamente: Una reunión en Gasteiz del talde de “Autodeterminazioa” del Gizarte Foroa. Una sobremesa debatiendo sobre el desarrollo de Nazio Eztabaide Gunea. Una comida y un paseo por el pantano con Sagrarito trasmitiendonos esa fuerza irresistible del amor y de la tierra. Un recuerdo muy reciente: foi y vino exquisitos compartidos con Nekane Jurado y otras compañeras y compañeros en la Bearn, y discutir y debatir en la sobremesa, en aquel espacio de placidez total. Reproches y chistes sobre mi verborrea inevitable acabada ya la última botella. Una picadura de avispa (en el pie de Tonino) bajo la noche apretada de estrellas, como un susto doloroso en la dialéctica de la vida, pero al final otro regalo entre el canto de los grillos y de las ranas … y un gautxori en la lejanía con una rítmica canción de amor. Y vuelta atrás: “Estos herejes me han gustado” decía en nuestra boda cuando le presentamos a dos curas obreros (rara avis) amigos presentes también en aquella fiesta. Y adelante otra vez: sus análisis sobre los actuales mecanismos de acumulación global y las posibles respuestas políticas; sobre el presente de Euskal Herria. Sus reflexiones sosegadas sobre el futuro de la Revolución Bolivariana y la impronta del comandante Hugo Chavez; sobre el socialismo del siglo XXI; sobre los últimos textos de Samir Amin… Recuerdos amontonados e intensos. Recuerdos perdurables.

Pero en todas estas imágenes, sin cohesión ni orden alguno, aparecía siempre su risa característica enterneciendo el momento. La risa, y sobre todo la risa irónica son dos virtudes revolucionarias todavía muy poco valoradas. La ironía es un arma que el enemigo no ha podido neutralizar todavía, ni probablemente pueda hacerlo nunca, porque constituye una formidable fuerza de subversión y de rebeldía. Después de todo, la mejor herramienta para la dominación consiste en conseguir que los dominados se tomen “en serio” los argumentos que esgrimen los opresores para ejercer su poder.

No hace mucho hablábamos precisamente sobre la falta de ironía en el debate político del presente, en un momento en el que la España Eterna ofrece tantas y tantas razones, no solo para una fina y elegante ironía, sino también para la chanza y la mofa prolongadas: una Cospedal ordenando destruir a martillazos las pruebas sobre el reparto de los sobres-Bárcenas, y un presidente de la Diputación de Valencia grabado contando billetes, a lo Tony Montana en “Scarface”, junto a un ministro del Interior que, tras recibir con lisonjas a presuntos chorizos financieros en un despacho público, expía sus pecados otorgando medallas al mérito policial a la Virgen de los Dolores como si tal cosa.

Todo esto que parece salir de una novela entre negra y esperpéntica ha sido un elemento constante en el pasado y el presente de la Historia de la España imperial. De esa España con la que, decía Tonino, hay que romper amarras cuanto antes. Pero junto a la rabia y al asco que inevitablemente produce este persistente panorama de pasadas gestas imperiales y gloriosas, de grasientos solideos sobre calvas gelatinosas, y de golfos con cuentas en Suiza y escapulario, debiera aparecer también la ironía y la risa burlesca. Una burla, desde luego, inteligente. Una ironía que contribuya a fortalecer la decisión de rebelarse contra esa grotesca realidad, y contra un orden impuesto secularmente también por la fuerza y la brutalidad.

Tal era la combinación de rebelde coraje, e ironía y fino humor crítico, que acompañó a Tonino. Una virtud que en sus distintas dimensiones humanas (Antxon no fue nunca un hombre unidimensional) se expresó como docente, como investigador y científico social, como militante revolucionario, y como amigo.

De este Antxon Mendizabal, de su gran talla intelectual, ética y humana, cabal y multidimensional, perdurará en el recuerdo finalmente su fidelidad a tres cosas: A Euskal Herria, entendida como el compromiso con la liberación nacional y social de su pueblo y proyectada a su vez hacia la liberación de todos los pueblos del planeta; a la curiosidad científica como un compromiso con el saber, pero con un saber compartido con los demás; y la fidelidad a sus amigos. He tenido el inmenso privilegio de encontrarme entre ellos. Y todos estos compromisos, todas estas fidelidades, quedarán adornadas siempre, y dulcificadas ya para siempre, con su hermosa y sugerente risa.

Beti arte gure lagun maitea.

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