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Autor: Borroka garaia da!

Todos y todas recordamos aquellos tiempos cuando iba a todo tren aquel discurso estatal para dividir a la sociedad vasca entre buenos y malos. Los democrátas por un lado y los violentos por otro.

Esta falsa dicotomía no se sustentaba por ninguna parte y respondía sobre todo al intento de legitimar como democrático el ordenamiento español mientras se creaba el marco de guerra adecuado para atacar sobre todo a la población civil que no tragaba.

En realidad lo que en primera instancia se quería evitar era poner en cuestión a la democracia española, como violenta en sí misma, debido a la imposición política que supone sobre Euskal Herria el negar entre otras cosas el derecho de autodeterminación. Por otro lado, al contraponer “democracia” a violencia, justificar y dar por normalizada la violencia del sistema tanto estructural como visible realizada por las fuerzas policiales de la “democracia”. Básicamente algo parecido a eso que nos hemos acostumbrado ya por parte del imperialismo de“guerras humanitarias” e “intervenciones de paz”.

Este maniqueismo en realidad era la base ideológica donde opera el “Todo es ETA” y la represión de la sociedad para mantener los privilegios no de una supuesta democracia inexistente sino de la clase en el poder. Hasta aquí todo “normal”.

Lo que ya deja de ser normal es cuando sectores del propio pueblo oprimido reproducen ese maniqueismo injusto y falaz para lanzárselo entre ellos. Lo que puede llevar a preguntarse por el gran éxito alcanzado por el enemigo.

Resulta triste que en el 2016 todavía se siga hablando de alas pacíficas y violentas, y que eso sea usado en realidad para ocultar debates y realidades. Son muchisímas las personas de la izquierda abertzale y simpatizantes que no están de acuerdo con una estrategia nacionalista reformista y socialdemócrata que es lo que en la práctica se ha llevado a cabo y no nos ha llevado a nada más que a encallar el proceso de liberación y llevarlo a un callejón de difícil salida. Eso no implica que se esté de acuerdo con una supuesta y futurible estrategia violenta. Lo que implica es que el fundamentalismo en base a la estrategia no encuentra base argumental y se echa mano del fácil “violentos vs demócratas”.

La autocrítica es la critíca que se realiza a uno mismo. Lo otro es simplemente crítica. No cabe confundirla o hacer pasar una por otra.

Cuando el proceso de inteligencia colectiva flaquea, aparece el “pensamiento de grupo”, o lo que es lo mismo, la estupidez colectiva. Una explotación negativa de la tendencia al gregarismo y un uso pervertido o inexistente del método de crítica y auto-crítica que además ha sido históricamente una de las bases de todo retroceso o derrota de la izquierda, de procesos de liberación nacional y social o revolucionarios.

Que se abra paso la inteligencia colectiva no solo es un remedio eficaz contra el pensamiento de grupo sino que es la manera más efectiva de avances en procesos de liberación. La inteligencia colectiva se alimenta tanto del acuerdo como del desacuerdo, del pensamiento crítico, de esquemas diferenciados que promuevan creatividad, de relaciones simétricas en el colectivo, de la estimulación a procesar críticamente en lugar de solo recibir información, del consenso, de la oposición y de la cooperación entre todos estos factores. Es decir, de la exteriorización previa a la interiorización.

El pensamiento de grupo nace cuando en grupos dirigentes se cree tener la posesión de la verdad y como misión divina hacerla imbuir al cuerpo social “para que interiorize” . Cuando es al revés, los supuestos grupos dirigentes a parte de contar con una rotatividad muy alta lo que deben hacer es rescatar del cuerpo social las propuestas y aplicarlas. Trabajar para la estructura no poner la estructura a su servicio. La izquierda abertzale está anciana en ese sentido.

Y así no habrá victoria posible ni en 20 ni en 40 años. Más teniendo en cuenta que las luchas en todo el mundo hoy están avanzando cuando lo hacen desde abajo y para abajo sin dogmas, sin homogenizaciones baratas  y sin moldes.

2 thoughts on “Violentos y demócratas

  1. otro elemento a destacar es que el pensamiento de grupo solo se identifica con la estructura, creando otra dicotomia falsa en la que situa a toda voz discordante proveniente de fuera como insumisa a dicha estupidez colectiva. A mi entender en determinados sectores denominados “criticos” es un fenomeno que pocas veces se menciona o sugiere y que va tomando cada vez mas forma y peso en cuanto a la realidad sobre la que nos movemos.

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