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Presentación

El alzamiento de Pascua (Éirí Amach na Cásca), también conocido como la Rebelión de Pascua, fue una de las muchas insurrecciones armadas que se sucedieron de forma cíclica durante los siglos XVIII y XIX en Irlanda. En este caso, el alzamiento se inició el domingo de Semana Santa de 1916. El alzamiento fue organizado por diferentes organizaciones republicanas irlandesas con el objetivo de acabar con la dominación británica sobre Irlanda y establecer una República independiente aprovechando que el Reino Unido estaba enfangado en la Primera Guerra mundial. Lo que nunca pudieron prever los y las republicanas que planificaron el alzamiento fue la respuesta que daría el Reino Unido ante el atrevimiento de un puñado de irlandeses de oponerse a la «civilización».

En las líneas que siguen se quiere rendir tributo a todas aquellas personas que dieron sus vidas en la insurrección de Pascua o en los posteriores años de guerra, en la continua defensa de Irlanda ante las hordas invasoras.

A pesar de la simpatía y las relaciones que han existido entre Euskal Herria e Irlanda, el alzamiento de Pascua no es un evento que sea conocido, en contraposición de otras revoluciones victoriosas de la época como la de Rusia (1917) o fracasadas como la de Munich (1918). Y sin embargo, la rebelión de Pascua, a pesar de ser un fracaso completo, fue el comienzo del final de la ocupación de la mayor parte de Irlanda por parte de Gran Bretaña, lo que se consiguió únicamente tras una brutal guerra contra el Reino Unido (1919-1921).

Desde entonces mucho han cambiado las cosas en Irlanda, siendo la celebración del Alzamiento de Pascua una buena medida de la vida política irlandesa. Desde una celebración masiva tras el fusilamiento de los líderes republicanos, hasta la total indiferencia en los años 40 y 50 del pasado siglo o la prohibición por parte del gobierno republicano durante los Troubles en los Seis Condados, para finalmente, con la finalización de las campañas militares de la mayoría de las organizaciones armadas irlandesas, normalizarse el recuerdo de los patriotas irlandeses asesinados por el imperialismo británico en 1916.

Organizado por siete miembros del Consejo militar de la Irish Republican Brotherhood (IRB), el alzamiento de Pascua se planificó para el 24 de abril de 1916, durando seis días. El alzamiento contó principalmente con miembros del Irish Volunteers, liderados por el profesor de escuela y activista de la lengua irlandesa Patrick Pearse, además de la ayuda del menor en tamaño Irish citizen Army de James Connolly, además de disponer de doscientas voluntarias de la organización femenina Cumann na mBan, con el objetivo de poder ocupar los puntos estratégicos de Dublín y proclamar la República. Hubo otras acciones aisladas en otras partes de Irlanda como fue el ataque a los barracones de la Royal Irish Constabulary en Ashbourne, Condado de Meath y los ataques fallidos a otros barracones similares en el Condado de Galway y en Enniscorthy, condado de Wexford, pero sin duda, el protagonismo del alzamiento recayó en Dublín y su pueblo, por lo que fueron ellos los que más sufrieron las consecuencias de la barbarie británica.

Con una abrumadora superioridad en efectivos y artillería, el ejército británico controló la situación, ofreciendo a Pearse una rendición incondicional el sábado 29 de abril. La mayoría de los líderes republicanos fueron ejecutados tras comparecer ante la «justicia» británica militar. No obstante, el éxito del alzamiento fue el de volver a poner en primer plano la tradición irlandesa del recurso a la fuerza para luchar contra la tiranía. Tras los asesinatos de los líderes republicanos, el apoyo a los republicanos creció considerablemente, logrando el Sinn Féin en las elecciones de diciembre de 1918, 72 escaños de un total de 105 en las elecciones generales al Parlamento británico, y ello a sabiendas de que los electos sinn feiners no ocuparían sus escaños, debido a la política abstencionista que desarrollaba dicho partido. El 21 de enero de 1919 se convocó el primer Dáil, declarando la independencia de la República de Irlanda a la que siguió la guerra irlandesa de independencia, tras la realización de la emboscada de Soloheadbeg, conocida dicha guerra como la Black and Tan war.

Precedentes

La vergonzosa firma del Acta de Unión del Reino de Gran Bretaña y del Reino de Irlanda en 1800, por la cual se dio origen al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, abolió el parlamento irlandés, por lo que toda la representatividad del pueblo irlandés recaía en el Parlamento de Westmister. Desde un primer momento, muchos nacionalistas se opusieron a la unión, dado que las consecuencias directas de dicha ley era el empobrecimiento y la explotación de la isla por parte de los terratenientes extranjeros con la ayuda de una burguesía zipaya, lo que implicó un alto grado de despoblación, a causa del hambre y de la emigración forzada.

La oposición tomó diferentes formas: constitucional (principalmente con la lucha por la aprobación por Westmister de la Home Rule, es decir, la devolución del poder a un parlamento irlandés), social (desarraigo de la Iglesia de Irlanda, lucha por la conservación de las tierras comunales de la Land League) y, por último, la vía revolucionaria (revolución de 1798, liderada por Wolf Tone o el alzamiento feniano de 1848). La vía parlamentaria parecía que iba a ser el camino exitoso bajo el liderazgo del Irish Parliamentary Party conducido por Charles Steward Parnell y con la aprobación de la primera de las Home Rules en 1886, pero fue finalmente derrotada en la Cámara de los Comunes. La segunda de las Home Rules fue presentada en 1893, siendo aprobada por la Cámara de los Comunes pero rechazada en la Cámara de los Lores.

Tras la caída de Parnell, un nacionalismo más joven y más radical que se alejaba del republicanismo de la época y fiel reflejo de la desilusión generalizada con las políticas parlamentarias, recurrió a formas más extremas de lucha. La Gaelic Athelic Association (GAA), la Gaelic League y el renacimiento cultural celta de la mano de W. B. Yeats y de Augusta Gregory, en íntima unión con un pensamiento más moderno desarrollado por Arthur Griffith dio como fruto un nuevo periódico: Sinn Féin y nuevas organizaciones tales como el National Council y la Sinn Féin League, que consiguieron con su trabajo que muchas personas identificaran los conceptos de nación gaélica y de cultura como elementos constitutivos de una nación completamente independiente de Gran Bretaña. Todo este movimiento fue englobado en lo que se llamó, principalmente por parte de los británicos, como Sinn Féin.

La tercera de las Home Rule fue presentada en el Parlamento Británico en 1912 por el Ministro británico H. H. Asquith, con lo que comenzó lo que se conoció como la crisis de la Home Rule. Los unionistas irlandeses, liderados por Edward Carson, se opusieron, dado que consideraban que el gobierno irlandés estaba controlado por católicos romanos. En ese momento, 13 de enero de 1913, se creó la Ulster Volunteer Force (UVF), que fue el primer grupo paramilitar irlandés del siglo XX. Finalmente, y a pesar de que la ley fue aprobada, el estallido de la Primera Guerra Mundial dejó en papel mojado todo lo hablado, retrasando la aplicación de la ley a que se acabara la guerra.

Es entonces cuando la IRB considera que es necesario la creación de una organización armada para poder conseguir sus objetivos y el 25 de noviembre de 1913 se crea los Irish Volunteers, cuyo objetivo era «asegurar y mantener los derechos y las libertades de todo el pueblo irlandés». Su líder fue Eoin Macneill, que curiosamente no era miembro de la IRB. Se formó un comité provisional que incluía personas con un amplio abanico de ideas políticas, abriéndose las filas de los voluntarios «a todos los irlandeses sin distinción de credo, pensamiento político o grupo social». Otro grupo que se formó fue el socialista Irish Citizen Army, creado a consecuencia del cierre patronal de Dublín de aquel año. El incremento paramilitar en la vida política irlandesa se relajó cuando estalló la Primera Guerra Mundial y dándose una implicación irlandesa en el conflicto muy elevado, enrolándose un buen número de irlandeses en el ejército británico.

Planeando el alzamiento

El Consejo Supremo de la IRB se reunió el 5 de septiembre de 1914, solo un mes después de que el gobierno del Reino Unido declarara la guerra a Alemania. En esta reunión, se decidió dar comienzo a la preparación para un alzamiento antes del final de la guerra, aceptando cualquier tipo de ayuda que Alemania pudiera ofrecer. La responsabilidad de la realización de los planes fue encomendada a Tom Clarke y a Seán MacDermontt. Los Irish Volunteers, la menor de las dos fuerzas que surgieron de la escisión que tuvo lugar en septiembre de 1914 en relación al debate sobre el apoyo al esfuerzo británico de guerra, estableció un «personal del estado mayor» que incluía a Pátrick Pearse como director de Organización militar, para posterior añadirse Éamonn Ceannt como Director de comunicaciones.

En mayo de 1915, Clarke y MacDermott pasaron a formar parte del Comité Militar del IRB, que estaba compuesto por Pearse, Plunkett y Ceannt, para diseñar los planes para el alzamiento. Este doble papel permitió a los miembros del Comité promover sus intereses, tanto políticos como personales independientemente del Comité ejecutivo de los Voluntarios así como de la dirección de la IRB, en especial de Eoin MacNeill que apoyaba un alzamiento únicamente en el caso de que el apoyo popular tuviera lugar así como caso de que se diera un intento de ilegalización de los Voluntarios o en el caso de que sus dirigentes fueran detenidos por parte del gobierno de Londres. Los miembros de la IRB se mantuvieron en el interior de los Voluntarios, permaneciendo fieles a las órdenes del Comité Militar, no las que emanaban de MacNeill.

Roger Casement que se encontraba exiliado en Nueva York viajó a Alemania para encontrarse con Punkett en abril de 1915. Anteriormente Casement se había reunido con el conde von Bernstorff, embajador alemán para Estados Unidos, en Washington. Este último había intentado organizar una «brigada irlandesa», durante la Primera Guerra Mundial, entre los prisioneros de guerra asegurándoles el apoyo alemán a la independencia irlandesa.

Plunkett y Casement presentaron su plan a los alemanes. Dicho plan se basaba en el desembarco de fuerzas expedicionarias alemanas en la costa oeste de Irlanda, mientras el alzamiento de Pascua en Dublín entretenía a las fuerzas británicas, para que de esta manera las fuerzas alemanas junto con fuerzas locales aseguraran la línea del río Shannon.

James Connolly, responsable del Irish Citizen Army (ICA), un grupo socialista armado, ignoraba todos estos planes de la IRB, llegando a amenazar con comenzar una rebelión por su cuenta si los otros partidos no actuaban. Si hubieran actuado en solitario, la IRB y los Volunteers posiblemente se hubieran sumado a la rebelión. Sin embargo, la dirección del IRB se reunió con Connoly en enero de 1916 y le convencieron para unirse a su plan. En dicha reunión acordaron actuar la siguiente Semana Santa, nombrando a Connolly como el sexto miembro del Comité Militar. Thomas MacDonagh se convertiría en el séptimo y el último miembro en añadirse al Comité Militar.

Hacia la semana de la insurrección

En un intento por verificar los informes de que se disponían así como su propio liderazgo al frente de los Volunteers, Pearse envió órdenes, a principios de abril, para la realización de unas maniobras de tres días por parte de los Volunteers para el Domingo Santo (disponiendo de la autoridad necesaria del Consejo Militar para organizarlas, puesto que era el Director de Organización) en Dublín. La idea era que los republicanos de las diferentes organizaciones que estaban planificando el alzamiento (particularmente los miembros de la IRB) conocieran de manera exacta lo que esto significaba, mientras personas como MacNeill y las autoridades británicas del Castillo de Dublín pudieran evaluar la demostración de fuerza republicana. Sin embargo, MacNeill al conocer los preparativos, amenazó con «hacer todo lo posible, llegando incluso a telefonear al Castillo de Dublín» para impedir el alzamiento.

Finalmente se convenció a MacNeill, para que apoyara el alzamiento. Fue entonces cuando MacDiarmada le reveló que se esperaba un navío alemán con armas en el Condado de Kerry, planeado por la IRB con la colaboración de Roger Casement. Casement, descontento con el nivel del apoyo ofrecido realmente por los alemanes, insistió en retornar a Irlanda en un submarino, siendo detenido tras desembarcar en Banna Strans, en la Bahía de Tralee. La razón de su viaje fue la de suspender o al menos la de intentar posponer el alzamiento. Las armas enviadas se perdieron cuando el buque alemán Aud, fue descubierto y posteriormente interceptado por los británicos. El barco hizo un intento desesperado para atracar pero hubieron ciertos problemas y errores en la comunicación de las fechas de llegada y los voluntarios que tenían que recoger las armas no estaban.

El siguiente día, MacNeill volvió a su posición original, cuando descubrió que el cargamento de armas había sido descubierto. Con el apoyo de otros dirigentes que pensaban como él, principalmente Bulmer Hobson y O’Rahilly, publicó una contraorden dirigida a todos los voluntarios, cancelando las acciones para el domingo. A pesar de que la orden se dio únicamente un día antes del alzamiento, restó una cantidad importante de voluntarios cuando se realizaron las acciones.

La Inteligencia Naval británica conocía de antemano el intento germano de hacer llegar un cargamento de armas a los revolucionarios irlandeses. También tenía noticias de la vuelta de Casement y la fecha del alzamiento en la Semana Santa gracias a que había interceptado mensajes de radio entre Alemania y su embajada en Estados Unidos y que fueron descifrados en la Room 401 del Almirantazgo. La información fue enviada al Subsecretario para Irlanda, Matthew Nathan, el 17 de abril, sin revelar su origen. Fue entonces cuando a Nathan se le acabaron las dudas sobre lo que tenía que hacer. Cuando la noticia de la captura del Aud y de la detención de Casement llegó a Dublín, Nathan mantuvo una reunión con el Lord Lieutmant, Lord Wimborne. Nathan propuso hacer un registro en el Liberty Hall, cuartel general del Citizen Army así como en las propiedades de los Volunteers en Father Matthew Park y en Kimmage. Pero Wimborne insistió en la detención de todos los dirigentes de las organizaciones que consideraba sediciosas. Finalmente se decidió posponer estas acciones para el lunes y, mientras tanto, Nathan telegrafió al Secretario General, Augustine Birrell en Londres, en busca de su aprobación. Birrell respondió, la noche del 24 de abril de 1916, autorizando las acciones. No obstante, para entonces, el alzamiento ya había comenzado.

En el alzamiento tomaron parte seis organizaciones: los National Volunteers, The Citizens’ Army, los Hibernian Rifles, Fianna Éireann, Cumann na mBan y los Foresters. Tras la declaración de independencia leída en la Oficina General de Correo (General Post Office – GPO), las organizaciones anteriormente nombradas se convirtieron en lo que se conoció como Óglaigh na Éireann, es decir, el Irish Republican Army, bajo el mando del socialista James Connolly.

El alzamiento en Dublín

Lunes, el primer día del alzamiento de Pascua

A primera hora de la mañana del lunes, 24 de abril de 1916, aproximadamente 1.200 voluntarios y miembros del Citizen Army ocuparon puntos defensivos en el centro de Dublín. Una fuerza compuesta por unos 400 Volunteers y miembros del Citizen Army se reunieron en el Liberty Hall bajo la dirección directa de James Connolly.

El cuartel general rebelde fue instalado en la Oficina General de Correo (General Post Office – GPO) donde James Connolly, comandante general de las acciones, acompañado de otros cuatro miembros del Consejo militar, Patrick Pearse, Tom Clarke, Seán Mac Dermont y Joseph Plunkett, se instalaron. Tras ocupar la Oficina, los voluntarios alzaron dos banderas republicanas y Pearse leyó la Proclama de independencia, la cual decía así:

POBLACHT NA H-EIREANN

EL GOBIERNO PROVISIONAL DE LA REPÚBLICA DE IRLANDA

PUEBLO IRLANDÉS

Irlandeses e irlandesas. En el nombre de Dios y en el de las generaciones fallecidas, de las que recibimos la antigua tradición de la nacionalidad, Irlanda, a través nuestro, cita a sus hijos e hijas tras su bandera para la lucha por su libertad.

Habiéndose organizado y entrenado su hombría a través de su organización revolucionaria secreta, la Irish Republican Brotherhood (IRB), y a través de sus organizaciones militares legales, los Volunteers Irlandeses y el Irish Citizen Army, habiéndose entrenado de manera paciente su disciplina, habiendo esperado de manera resuelta al momento adecuado para revelarse, consideran que dicho momento ha llegado y con el apoyo de sus hijos e hijas exiliadas en América y con los valerosos aliados en Europa, pero sin fiarse más que de sus propias fuerzas, golpea con total confianza en la victoria.

Declaramos el derecho del pueblo irlandés a la propiedad de Irlanda y a su total control sobre los destinos irlandeses, siendo soberanos de forma irrevocable. La larga usurpación de ese derecho por personas y gobiernos extranjeros no ha destruido dicho derecho, ni podrá ser destruido dado que este derecho únicamente puede extinguirse con la destrucción del pueblo irlandés. En cada generación, los y las irlandesas han defendido su derecho a la libertad nacional y la soberanía. Seis veces durante los últimos tres siglos la han defendido con las armas. Permaneciendo este derecho básico y defendiéndolo con las armas ante el mundo, nosotros por tanto, proclamamos la República de Irlanda como un Estado independiente soberano y empeñamos nuestras vidas y las de nuestros/as camaradas de lucha a la causa de la libertad de Irlanda, de su bienestar y de su exaltación entre las naciones.

La República de Irlanda está autorizada, y por lo tanto reclama, la lealtad de cada irlandés e irlandesa. La Republicana garantiza libertad religiosa y civil, iguales derechos e igualdad de oportunidades para todos sus ciudadanos y ciudadanas y declara su determinación en la persecución de la felicidad y prosperidad de toda la nación y de todos sus elementos, protegiendo a todos los niños y niñas de Irlanda de forma igual, olvidando las diferencias que cuidadosamente fueron creadas por un gobierno extranjero, el cual ha separado a la minoría de la mayoría en el pasado.

Hasta que gracias a nuestras armas llegue el momento oportuno para el establecimiento de una representación nacional, representativa de todo el pueblo irlandés y puedan ser elegidas por sufragio de todos los hombres y mujeres, el Gobierno Provisional, constituido para dicho objetivo, administrará los asuntos civiles y militares de la República con la confianza de las personas [de Irlanda].

Nosotros ponemos la causa de la República de Irlanda bajo la protección del más alto Dios. A los elegidos les invocamos bajo nuestras armas y rezamos para que nadie sirva a esta causa con deshonor, con cobardía, con inhumanidad o rapiña. En esta suprema hora la nación irlandesa debe, por su valor y disciplina y por la buena voluntad de sus hijos e hijas, sacrificarse por el bien común, demostrándose a ellos mismos como merecedores del destino augusto para el que han sido llamados.

Firmado con el patrocinio del Gobierno Provisional

Thomas J. Clarke, Sean Mac Diarmada, Thomas MacDonagh, P. H. Pearse, Eamonn Deannt, James Connolly, Joseph Plunkett

Las fuerzas rebeldes tomaron posiciones en Four Courts, centro de del poder legal irlandés, tomando también Jacob’s Biscuit Factory, Boland’s Mill, el complejo hospitalario de South Dublin Union y una destilería en Marrowbone Lane. Otro contingente, bajo el mando de Michal Mallin se atrincheró en St. Stephen’s Green.

A pesar de que estar poco protegido, los Volunteers y las fuerzas del Citizen Army, bajo el mando de Seán Connolly, intentaron ocupar el Castillo de Dublín, centro del poder británico en Irlanda, muriendo un policía que estaba de guardia y obligando al resto de la guarnición a encerrarse en la sala de guardia, pero fracasaron al no poder controlarlo. Fue el primero de una larga lista de problemas que hicieron que disminuyeran las posibilidades de victoria del alzamiento. El sub-secretario, Matthew Nathan, alertado por los disparos, ayudó a cerrar las puertas del castillo. Los rebeldes ocuparon el Ayuntamisnro de Dublín y los edificios anexos. También fracasaron en la ocupación del Trinity College, ubicado en el corazón del centro de la ciudad, defendido únicamente por un puñado de estudiantes unionistas armados. Durante el mediodía un pequeño grupo de Volunteers y de miembros del Fianna Éireann atacaron el Magazine Fort en Phoenix Park y desarmaron a la guardia, con la intención de apoderarse de armas y destruir el edificio como señal de que el alzamiento había comenzado. Colocaron los explosivos, pero les fue imposible obtener las tan necesarias armas por parte de los insurrectos y se tuvieron que retirar sin ellas.

Los militares británicos fueron tomados totalmente por sorpresa por parte de la rebelión a pesar de los avisos previos de los que disponían los mandos militares británicos, estando la respuesta del primer día falta de cualquier tipo de coordinación. Dos soldados de la caballería británica, uno en The Four Courts y el otro en la calle O’Conell, fueron enviados a ver qué sucedía, siendo heridos por disparos de las tropas rebeldes y debiéndose de retirar, siendo este uno de los mayores movimientos coordinado de los británicos del primer día de alzamiento.

Los únicos combates de importancia del primer día del alzamiento tuvieron lugar en la South Dublin Union, donde un grupo de soldados del Royal Irish Regiment se encontró por sorpresa un puesto avanzado de Éamonn Ceannt en la esquina nor-oeste de la South Dublin Union. Las tropas británicas, tras tener unas cuantas bajas, se las arreglaron para reagruparse y lanzar una serie de asaltos a pesar de lo cual el complejo de la Union permaneció en manos de los rebeldes.

Tres miembros de la policía metropolitana de Dubín murieron el primer día del alzamiento. Como resultado de la retirada de la policía, una ola de saqueos se extendió por el centro de la ciudad especialmente en la zona de la calle O’Connell. Un total de 425 personas fueron arrestadas por saqueos durante el tiempo que duró el alzamiento.

De martes a sábado

Lord Wimborne, responsable militar máximo decretó la ley marcial el martes por la mañana y entregó el poder civil al Bridagier Willian Lowe. Inicialmente las fuerzas británicas pusieron todo su empeño en asegurar los accesos al Castillo de Dublín y aislar los cuarteles de los rebeldes, que pensaban se encontraba en el Liberty Hall. El comandante británico, Lowe, trabajó de manera lenta dado que desconocía el tamaño de las fuerzas que tenía en frente y de que disponía únicamente de 1.269 soldados en la ciudad, cuando llegó desde Curragh Camp a primera hora del martes, 25 de abril. El ayuntamiento fue arrebatado a los rebeldes el martes a la mañana.

Los rebeldes habían fracasado en ocupar las dos estaciones de tren o cualquiera de los puertos de Dublín o de Kingstown, lo que será trágico para la rebelión y para la propia ciudad de Dublín y sus habitantes. Como resultado, durante las siguientes semanas, los británicos fueron capaces de trasladar miles de tropas de refuerzo desde Inglaterra y desde sus destacamentos en Curragh y Belfast al interior de Dublín. A finales de la semana, las fuerzas británicas ascendían a 16.000 soldados, solamente en Dublín. Su poder de fuego fue suministrado por la artillería trasladada desde Athole, que fue posicionada en la parte norte de la ciudad, en Phibsborough y en el Trinity College, y por la patrullera Helga, que había remontado el río Liffey, desde el puerto de Kingstown. El miércoles, 26 de abril, los cañones del Trinity College y del Helga dispararon contra Liberty Hall para posteriormente pasar a disparar contra Boland’s Mill y la calle O’Connell. Los republicanos no habían bloqueado el río Liffey dado que consideraban que los británicos no bombardearían la ciudad, tanto por razones humanitarias, no asesinar a civiles que no estaban involucrados en el alzamiento, como por no demoler el centro económico y comercial de Irlanda. Con el paso de los días, pudieron comprobar que estaban equivocados, y que no habían tenido en cuenta la barbarie británica.

Las principales posiciones rebeldes fueron la GPO, Four Courts, Jacob’s Factory y Boland’s Mill, en donde se dieron durante este día pequeños combates. Los británicos rodearon y bombardearon estas posiciones antes de asaltarlas directamente. Un voluntario que estuvo en el GPO recordaba: «Practicamente no realizamos disparos, dado que no había objetivos a los que disparar». De forma similar, la posición rebelde en St. Stephen’s Green mantenido por el Citizen Army, bajo el mando de Michael Mallin, fue insostenible a partir de la instalación de ametralladoras en el Shelbourne Hotel y en los edificios de los alrededores por parte de los británicos. Como resultado, los hombres de Mallin se tuvieron que replegar al edificio del Royal College de Surgeons donde permanecieron durante el resto de la semana. Sin embargo, donde los insurgentes dominaron las rutas por las que los británicos trataron de introducir refuerzos en el interior de la ciudad, se dieron fuertes enfrentamientos con numerosas bajas por ambos bandos.

En los siguientes días, y como prueba del miedo británico ante la rebelión, fuerzas de refuerzos fueron enviadas desde Inglaterra a Dublín, desembarcando en Kingstown, durante la mañana del 26 de abril. Al avanzar estas tropas hacia Dublín se repitieron duros enfrentamientos armados en la zona del Gran Canal, a causa de las emboscadas realizadas por las tropas republicanas. El regimiento británico Sherwood Foresters fue sorprendido en un intercambio de disparos cuando los británicos trataban de cruzar el canal por la calle Mount. 17 voluntarios fueron capaces de detener el avance británico, matando o hiriendo a 240 soldados. A pesar de que existían alternativas para cruzar el canal por otras zonas cercanas que estaban sin defensa, el general Lowe ordenó que se repitiera el asalto frontal a la posición de la calle Mount. Los británicos tomaron de forma eventual la posición que, el martes, no había sido reforzada por la tropa rebelde de Boland’s Mill. En esta zona se produjeron los dos tercios de todos los heridos de los combates en toda la semana, con cuatro voluntarios muertos.

La posición rebelde en South Dublin Union y en Marrowbone Lane, más al oeste siguiendo el canal, también infligió duras pérdidas a las tropas británicas. La South Dublin Union era un gran complejo de edificios donde se produjeron intensos combates alrededor del edificio e incluso en el interior del mismo. Cathal Brugha, un oficial rebelde, se distinguió especialmente en los combates, acabando gravemente herido. Para el final de la semana, los británicos habían tomado algunos de los edificios de la Union. A pesar de que la gran diferencia en el número de soldados y de poder de fuego entre los contendientes, la mayoría del complejo permaneció en manos de los rebeldes. Los británicos también tuvieron muchas bajas en un asalto frontal fallido en la destilería de Amrrowbone Lane.

El tercer escenario importante de enfrentamientos durante la semana fue la calle North King, situada detrás de Four Courts, donde los británicos, el jueves, trataron de ocupar una barricada rebelde. Cuando el cuartel general se rindió, el regimiento South Staffordshire bajo las órdenes del coronel Taylor había avanzado unos 140 metros por esa calle con un coste de once muertos y 28 heridos. Los soldados británicos llenos de rabia entraron en las casas cercanas ocupadas disparando o hiriendo con las bayonetas a 15 civiles a los que acusaban de ser rebeldes.

En Portobello Barracks, un oficial británico, Bowen Colthurst, ejecutó de forma sumaria a seis civiles, entre ellos el activista pacifista y nacionalista Francis Sheehy-Skeffington.

Tras la reacción británica, los aproximadamente 1.600 rebeldes tuvieron que hacer frente a unos contingentes de entre 18.000 y 20.000 soldados, lo cual hacía muy difícil la victoria rebelde en la situación concreta de esta revolución, dado el bajo apoyo popular con el que contaban.

En el alzamiento se perdieron 450 vidas, 2.614 personas fueron heridas de diferente consideración y 9 permanecieron desaparecidas, contando únicamente Dublín. Un punto importante de combates fuera de Dublín fue en Ashbourne, a unas 10 millas al norte de la ciudad y en la que hubo 116 muertos y 29 heridos. En total murieron 254 civiles. Las altas cifras de civiles muertos fueron debidas a que los combates se dieron en zonas con una muy alta densidad de población. Por la parte rebelde, cayeron 64 voluntarios.

Los otros puntos de combates tuvieron lugar en los condados de Meath, Galway y Wexford, siendo en todos ellos de menor intensidad.

El final de la rebelión

Las tropas del cuartel general en la GPO, tras varios días de ser bombardeadas, se vieron forzadas a abandonar el edificio cuando el fuego causado por los disparos se extendió por todo el edificio. Connolly estaba incapacitado para moverse a causa de una herida de bala en el tobillo, cediendo el mando a Pearse. O’Rahilly había muerto en una misión al salir de la GPO. Fue entonces cuando los voluntarios realizaron un túnel, a través de las paredes, para poder acceder a un edificio vecino con el fin de poder evacuar la Oficina de Correos sin pasar bajo el fuego británico y poder ocupar una nueva posición en el número 16 de la calle Moore. El sábado, 29 de abril, desde este nuevo cuartel, tras comprender que no podían romper la posición sin más pérdidas de vidas de civiles, Pearse envió la orden a todas las compañías para que se rindieran. Pearse se rindió de forma incondicional ante el brigadier general Lowe. El documento de rendición emitido decía:

Con el objetivo de evitar una carnicería entre los ciudadanos de Dublín, con la esperanza de salvar las vidas de nuestros seguidores y sin esperanza ante la superioridad numérica, los miembros del Gobierno Provisional presentes en el Cuartel General han acordado la rendición incondicional, debiendo los comandantes de los distritos ordenar a los voluntarios que bajen las armas.

El GPO fue el único punto fuerte controlado por lo rebeldes que pudo ser ocupado por las tropas británicas en su totalidad. El resto de los puestos se rindieron únicamente después de recibir la orden directa de Pearse, que fue llevada por la enfermera Elizabeth O’Farrell. Combates esporádicos continuaron durante todo el domingo, mientras la orden de rendición era llevada de una parte a otra de Dublín. El mando de las fuerzas británicas había pasado de Lowe al general John Maxwell, que había llegado a Dublín justo para recibir la rendición. Maxwell fue nombrado de forma temporal gobernador militar de Irlanda.

Arresto y ejecuciones

El general Maxwell, durante su mandato, llevó a cabo su intención de «arrestar a todos los peligrosos sinn feiners», incluyendo a «los que habían tomado parte activa en el movimiento aunque no estuvieran presentes en la rebelión», reflejando la creencia popular de que el Sinn Féin estaba detrás de la preparación de la rebelión.

Un total de 3.430 hombres y 79 mujeres fueron arrestadas, aunque la mayoría fue liberada pocos días después de su detención.

En una serie de juicios marciales que comenzaron el 2 de mayo, noventa personas fueron sentenciadas a muerte. A cinco de ellas (incluyendo las siete que habían firmado la Proclamación de independencia) se les confirmó la sentencia y fueron ejecutadas en la prisión de Kilmainhan, entre el 3 y el 12 de mayo. Entre ellos estaba James Connolly, en estado moribundo a causa de la gangrena en la herida que sufrió en el tobillo en la GPO. Como Connolly no podía mantenerse de pies para ser fusilado, fue atado a la camilla en la que yacía. Pero no todos los ejecutados fueron responsables del alzamiento. Willie Pearse fue fusilado únicamente por ser el hermano de uno de los dirigentes del alzamiento, Parick Pearse. John MacBride no fue responsable del alzamiento, enterándose del alzamiento cuando comenzó, uniéndose al alzamiento. Pero su colaboración a nivel de rango medio en el alzamiento y su participación en contra los británicos en la Segunda Guerra Anglo-Boers cinco años antes, le costó ser fusilado por sedición. El más prominente líder en escapar de la ejecución fue Éamon de Valera, comandante del 3º batallón, quien fue indultado debido a su nacionalidad estadounidense. Una responsable que fue indultada a pesar de haber sido sentenciada, a ser fusilada en un primer momento, fue la condesa Constance Markievicz, tambien conocida como la condesa roja, por su condición de mujer. El presidente de las cortes marciales fue Charles Blackader.

1.480 personas fueron internadas en Inglaterra y Gales bajo la regulación 14B de la Real Acta de Defensa de 1914, muchos de los cuales, como Arthur Griffith, tenían poco o nada que ver con el alzamiento. Campos como el de Frongoh se convirtieron en «Universidades de la revolución» donde los futuros líderes independentistas como Michael Collins, Terence McSwineey y J. J. O’Connell comenzaron a realizar los planes para continuar la lucha por la supervivencia de Irlanda.

Las ejecuciones de los líderes rebeldes fueron:

3 de mayo de 1916: Patrick Pearse, Thomas MacDonagh y Thomas J. Clarke.

4 de mayo: Joseph Plunkett, Willian Pearse, Edward Daly y Michael O’Harahan.

5 de mayo: John MacBride.

8 de mayo: Eamonn Ceannt, Michael Mallin, Sean Heuston y Conn Colbert.

12 de mayo: James Connolly y Sean MacDiarmada.

Roger Casement fue juzgado en Londres por los cargos de alta traición y ahorcado, el 3 de agosto, en la prisión de Pentonville (Barnsbury, Londres).

Un ejemplo de la crueldad del vencedor es el caso de Joseph Plunkett, al que se le permitió casarse con su novia, ocho horas antes de ser fusilado en la cárcel de Kilmaihan.

Como muestra de la igualdad que perseguía la proclamación de independencia destacaremos que al comienzo en dicha proclama, se refiere tanto a los hombres como a las mujeres irlandesas, cuando comienza «Irishmen and Irishwomen…», siendo el único documento de este tipo en el siglo XX con dicha referencia.

Las ejecuciones no fueron detenidas por un sentido humanitario del opresor sino que cuando se conoció en Dublín la manera en la que fue ejecutado James Connolly, último líder fusilado, la antigua antipatía y rechazo hacia el ejército rebelde se tornó en comprensión y animadversión hacia los invasores, creando grandes problemas al ejército británico.

Investigación británica

Se estableció una Comisión Real para realizar una investigación sobre las causas del alzamiento. Se comenzó a oír a los testigos el 18 de mayo bajo la dirección de Hardine de Penshurt. La Comisión oyó las evidencias dadas por Matthew Nathan, Augistine Birrell, Lord Wimborne, Neville Chamberlain (Inspector general del Royal Irish Constabulary). El general Lovick Friend y el mayor Ivor Pride de la inteligencia militar, entre otros. El informe, publicado el 26 de junio, era crítico con la administración de Dublín, diciendo que «los irlandesas, durante años habían sido administrados desde el principio de que era más seguro y más expeditivo dejar la ley en suspensión si entraba en colisión con alguna facción del pueblo irlandés, con el objetivo de evitar problemas». Birrell y Nathan dimitieron inmediatamente tras el alzamiento. Wimborne fue también dado de baja, siendo llamado a Londres por Lloyd George, para verse readmitido a finales de 1917. Chamberlain dimitió poco después.

Una de las consecuencias directas que sufrió Irlanda fue el acantonamiento en diferentes poblaciones de la isla de unos 50.000 soldados, a pesar de lo necesario que eran en los frentes europeos de la Primera Guerra Mundial. Además, el reclutamiento de soldados en la isla cayó a niveles casi inexistentes, repercutiendo negativamente en el poder

Reacción del pueblo de Dublín

Como se ha comentado anteriormente, muchas personas de Dublín, en un primer momento, se sintieron simplemente desconcertadas ante el alzamiento, dado que nadie lo esperaba. James Stephens que estuvo en Dublín durante las semanas que duró el alzamiento escribió: «Nadie estaba preparado para la insurrección. Las cosas se habían desarrollado a tal velocidad, que nadie fue capaz de tomar partido por alguno de los bandos».

No obstante, hubo una manifiesta hostilidad hacia las tropas rebeldes en algunas partes de la ciudad. Cuando se ocuparon las posiciones en la South Dublin Union y en la Fábrica Jacobs, los rebeldes llegaron a la confrontación física con civiles que trataban de que no ocuparan los edificios. Hubo una manifiesta hostilidad hacia los rebeldes por parte de las «separation women», llamadas de esa manera porque el Gobierno británico les pagaba dinero, dado que tenían a sus maridos e hijos luchando en el ejército británico en los campos de la Primera Guerra Mundial. Seguidores del Irish Parliamentary Party también sintieron la rebelión como una traición hacia su partido.

El alzamiento causó una gran cantidad de muerte y destrucción, e igualmente creó problemas de suministros de comida, lo que contribuyó al antagonismo hacia los rebeldes. Tras la rendición, los voluntarios fueron abucheados, silbados, bombardeados con basura y denunciados como «asesinos» y «causantes de la hambruna de la gente». El voluntario Robert Holland, por ejemplo, recuerda haber sido «señalado y abucheado por las clases más pobres» cuando marchaba a rendirse. También explicó que había sido golpeado por gente que conocía cuando marchaba hacia el área de Kilmainhan y llegó a decir que los soldados británicos le salvaron de ser linchado por la multitud.

Sin embargo, tampoco fue tan general la hostilidad hacia los derrotados insurgentes como la literatura británica y el revisionismos ha intentado dar a creer. El periodista y escritor canadiense Frederick Arthur McKenzie escribió que en las áreas más pobres «había una muy amplia simpatía hacia los rebeldes, particularmente tras su derrota». Thomas Johnson, el líder de los Laboristas, pensaba que «no había señales de una ligera simpatía hacia los rebeldes, sino una admiración general por su coraje y su estrategia».

Los hechos posteriores al alzamiento, y en particular la brutalidad de la reacción británica, ayudaron a que dicha hostilidad o la ambivalencia desapareciera. El hombre de negocios de Dublín James G. Douglas, promotor de la Home Rule, escribió que su punto de vista político cambió de forma radical durante el curso del alzamiento debido a la ocupación militar británica de la ciudad y su brutalidad, que le convencieron de que los métodos parlamentarios no serían nunca suficientes para expulsar a los británicos».

Fue tal la presión que se ejerció sobre el gobierno británico por el pueblo irlandés que, en 1917, este se vio obligado a decretar una amnistía general para todos los presos por causa del alzamiento.

Ascenso del Sinn Féin

Una reunión convocada por el conde Plunkett el 19 de abril de 1917 planteó la formación de un movimiento político amplio bajo el nombre de Sinn Féin. Fue constituido de formalmente en el Ard Fheis del Sinn Féin el 25 de octubre de 1917. La crisis de reclutamiento de 1918 intensificó el apoyo del pueblo irlandés al Sinn Féin poco antes de las elecciones generales al Parlamento Británico del 14 de diciembre de 1918. En ellas el Sinn Féin obtuvo una aplastante victoria. Sus parlamentarios se reunieron en Dublín el 21 de enero de 1919 para formar el Dáil Éireann, adoptando la Declaración de independencia leída en la GPO durante el alzamiento de Pascua.

Legado

Poco tiempo después del alzamiento, el poeta Francis Ledwidge escribió los poemas La calle O’Connell y, un poco más tarde, El lamento de los poetas de 1916, en los que describe el sentimiento de pérdida, expresando el mantenimiento del mismo «sueño», que no deja de ser la constitución de las Repúblicas irlandesas. Así mismo, también escribió otro poema lamentando la caída de un amigo, el voluntario Thomas MacDonagh. Pocos meses después del alzamiento, W. B. Yeats honró a algunas de las figuras caídas en el movimiento republicano en el poema Alzamiento, 1916.

Algunos de los supervivientes del alzamiento se convirtieron en los líderes del Estado irlandés. Los que fueron ejecutados fueron y continúan siendo venerados como mártires. Sus tumbas en el cementerio de la antigua prisión militar de Dubín de Arbour Hill se han convertido en un monumento nacional y el texto de la proclamación de independencia es enseñado en las escuelas de la República irlandesa (no así en los Seis condados del norte, que continúan bajo ocupación británica).

Con el comienzo de los troubles en el norte de Irlanda, el gobierno, los intelectuales y los medios de comunicación irlandeses comenzaron a revisar el pasado militar del país y, en particular, todo lo que tenía que ver con el Alzamiento de Pascua. La coalición del gobierno que gobernó de 1973 a 1977 formado por el Fine Gael y el Labour Party y especialmente Conor Cruise O’Brien, su ministro de Correos y Telégrafos, comenzaron a promover el punto de vista de que la violencia de 1916 no era diferente de la violencia republicana que por aquellos días sacudía las calles de Belfast y Derry.

Estos mismos «republicanos» comenzaron a explicar que la derrota militar del Alzamiento fue debida a la movilización de los Unionistas del Ulster, que querían permanecer en el Reino Unido, llegando el gobierno irlandés, en 1976, bajo la aplicación del Acta contra las ofensas contra el gobierno a prohibir las ceremonias de conmemoración organizadas por el Sinn Féin.

Con el avance del proceso de paz en los Seis Condados, se volvió a revisar el punto de vista de los partidos del stablisment y ya en 1996, en el 80º aniversario, el Primer Ministro, del partido Fine Gael, acudió a la ofrenda floral que se realiza el día de la conmemoración, normalizándose de esta manera la situación.

Conclusiones

En el alzamiento de Pascua de Dublín se pueden estudiar todo lo bueno y lo malo de la historia irlandesa y en particular del movimiento republicano. Se puede ver el arrojo y la lucha desinteresada de las y los voluntarios irlandeses, que dándolo todo en pro de la defensa de su isla, no dudan en recurrir a todos los métodos posibles para su consecución, siendo la lucha armada una herramienta más.

La tradición de la utilización de la lucha armada es una constante en la lucha del pueblo irlandés. Únicamente se ha renunciado directamente a la lucha armada, y no por parte de todas las organizaciones armadas republicanas, cuando se puso en marcha el proceso de paz en el norte de Irlanda, en 1998. Pero que se haya dejado momentáneamente de lado no quiere decir que se haya desterrado para siempre. En la medida en que el proceso de paz se estanque, en que las comunidades sigan separadas y sin visos de una integración, el problema seguirá existiendo, latente, pero siempre presente. Así como los Troubles nacieron tras las agresiones unionistas de Bombay Street en 1969, la chispa puede volver a surgir en cualquier momento.

Pero si tras el asesinato de todos los firmantes de la declaración de independencia así como de un buen número de personas por su participación en el alzamiento, el movimiento republicano recuperó la simpatía del pueblo irlandés, se puede ver cómo anteriormente dicha unión entre movimiento revolucionario y pueblo trabajador no existía, al menos entre la principal organización que impulsaba el alzamiento, la IRB. Dicha organización, más parecida a una logia secreta del siglo XIX que a un partido revolucionario del siglo XX, creía que el pueblo de Dublín se uniría al alzamiento de manera espontánea, demostrándose que dicho espontaneismo es imposible si no se realiza un trabajo previo de agitación y concienciación entre el proletario. Los y las dublinesas rechazaron el alzamiento al no entenderlo como una acción para cambiar la situación, sino como una maniobra de una minoría, lo cual sumado a la represión británica, tuvo como consecuencia un empeoramiento de las condiciones de vida de los más desfavorecidos de Dublín en particular y de Irlanda en general.

Igualmente podemos ver que los voluntarios y voluntarias estaban decididos a dar todo y a hacer los mayores sacrificios en los peores momentos del movimiento. Así lo hicieron en 1789 bajo la dirección de Wolfe Tone, a mediados del siglo XVIII con la IRB en Irlanda y los Fenianos en los Estados Unidos, en 1916 con el alzamiento de Pascua y así lo volvieron a hacer en 1981, cuando el movimiento republicano estaba casi desaparecido, con el sacrificio de los presos republicanos en la prisión del Maze con la huelga de hambre en la que murieron diez de ellos y el amplio movimiento civil y militar que provocó en el exterior de la misma y que impulsó el republicanismo otra vez a la ofensiva.

Por parte británica, se puede ver la peor cara del imperialismo, esa máquina asesina que no duda en destruir y arrasar todo a su paso, con tal de poder retener a todos los pueblos que tienen ansias de libertad y a los que necesita explotar para poder mantener su Estado. El alzamiento y la posterior represión desplegada en Irlanda por Gran Bretaña es buena muestra de que el imperialismo no regala nada a no ser que se le enfrente y se le plante cara, mostrando que los métodos parlamentarios no pueden pasar de ser una herramienta, útil si se emplea de forma adecuada, pero herramienta inútil si no tiene conexión con un movimiento popular fuerte y con un planteamiento adecuado y justo.

Otra experiencia que se puede sacar de la lucha del pueblo irlandés es que si el movimiento popular es fuerte se puede conseguir la amnistía de los presos políticos. Los británicos no liberaron a los presos del alzamiento por su buen corazón, sino porque la situación en Irlanda lo hacía necesario para intentar calmar los ánimos de los republicanos irlandeses.

Se puede comprobar que el colonialismo y el imperialismo están dispuestos a todo para conseguir sus fines, que no es otro que derrotar la lucha de los pueblos sometidos. Un ejemplo lo tenemos es la decisión del colonialismo británico de bombardear y destruir el centro de Dublín únicamente con el objetivo de derrotar a un puñado de hombres y mujeres que se atrevieron a desafiar el poder de la metrópolis. La libertad no es gratis y solo se consigue a través de la lucha. Nos queda la lección de que para derrotar a los Estados opresores hay que tener muy claro que se necesita una organización revolucionaria que sea capaz de utilizar todos los métodos de lucha necesarios, siendo fundamental la unión entre dicha organización y el pueblo trabajador.

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