Home

Carlos Aznarez / Resumen latinoamericano

En Chiloé todo un pueblo lucha contra quienes contaminan sus aguas

No es exagerado decir que casi en el fin del mundo, en pleno Océano Pacífico, en el sur de Chile, Chiloé es uno de los archipiélagos más referenciales de ese país. Sin embargo, como suele ocurrir con aquellos enclaves que no implican grandes ciudades ni su derivado de hacinamiento poblacional y consumo voraz, las islas -como casi todo el sur- han sido históricamente ninguneadas por la metrópolis chilena. Alli habitan, trabajan y sufren peripecias económicas para sobrevivir, poco más de 167 mil chilotes, que es como se denomina comúnmente a los nativos de ese lugar. Además de cada tanto recibir algunos turistas (la mayoría del propio país), los chilotes se dedican a la pesca. En realidad, esa es precisamente su señal de identidad y también de orgullo. Ser pescador o pescadora artesanal (allí abunda el salmón) es para quien lo practica como forma de vida, una verdadera cultura, que pasa de padres a hijos y que reúne su buena cuota de sinsabores, pero también, de tanto en tanto, cae una alegría “para ayudar a seguir aguantando”, como escribiera uno de los poetas de la zona.

Hoy, sin embargo, Chiloé se ha transformado en una gran barricada de protesta, por culpa de las grandes empresas salmoneras que han convertido al archipiélago en un gigantesco centro de contaminación. Al parecer, la impunidad y el desprecio por quienes trabajan y viven en las islas, ha provocado que muchas de estas compañías que habitualmente comercializan el salmón, arrojen al mar toneladas de nutrientes de los desecho de pescados. Esto ha provocado un aumento desproporcionado de la cantidad de algas, incentivando así la denominada marea roja, que actualmente amenaza numerosos puntos pesqueros del Pacífico. Como se sabe, cuando se da este fenómeno el consumo de mariscos contaminados puede afectar seriamente la salud de las personas, incluso generar la muerte, y por eso las autoridades chilenas han llamado a la población a comprar estos productos solo en lugares autorizados, además de limitar al máximo la pesca hasta que el mal remita.

Esto quiere decir que Chiloé vive una catástrofe medioambiental en toda línea, y que como consecuencia de la misma, los pescadores son los que llevan la peor parte. Al no echarse a la mar, no pescan y por lo tanto no cobran ni pueden alimentar a sus familias. Pero lo peor de todo este cuadro, es que como siempre ocurre, fueron precisamente esos trabajadores y trabajadoras los que desde hace tiempo advirtieron al gobierno de Michelle Bachelet sobre la actitud criminal de las grandes empresas salmoneras, al irrespetar las normas básicas para no contaminar. Nada obtuvieron, ya que el gobierno hizo oídos sordos frente a demandas tan justas, y por supuesto los empresarios siguieron haciendo dinero y multiplicando sus maniobras de destruir el medioambiente.

Frente a este panorama, cual Fuentovejuna, miles de pescadores artesanales de Chiloé su pusieron de pie, movilizándose y cortando rutas. Varias comunas del archipiélago fueron ocupadas, como son Ancud, Quellón y Queilén, impidiendo la circulación y evitando así que ningún tipo transporte pueda entrar ni salir de la isla. “Vamos a permanecer con la carretera cortada hasta que nos den una solución, porque el intendente ofreció un bono de cien mil pesos, pero quién vive con eso. La gente lleva casi tres meses sin trabajar. La autoridad viene y cierra las playas y ahí está la gente sin trabajar. Vamos a dar la lucha hasta al final porque todo lo que hemos ganado los pescadores ha sido en la calle, peleando”, nos dijo Chile Hernández, presidente del sindicato de pescadores artesanales Viento Sur de la localidad de Ancud.

La respuesta de Bachelet y sus adláteres fue sacada de la misma receta que suele aplicarle a los estudiantes, enviando más carabineros para reprimir a quienes sólo reclaman poder trabajar y vivir dignamente. Esta actitud, sumada al accionar de custodios y personal de seguridad de las empresas salmoneras, tratando de atemorizar a los movilizados, provocó que la protesta crezca cada día más. Para colmo, en un encuentro informativo con el ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, los pescadores lo increparon porque el funcionario evitaba ofrecer soluciones. Tal fue el clima de la charla, que en un momento una de las dirigentas le preguntó a los gritos al “señor ministro”: “¿Acaso usted puede vivir con cien mil miserables pesos que nos ofrecen?” , y esto provocó que un amanuense del funcionario se indignara por el “maltrato”. Como suele ocurrir con cierta burocracia estatal, siempre están atentos a los detalles poco importantes y jamás sintonizan con la realidad de los de abajo.

Para los pescadores el tema está muy claro: el Gobierno se lava las manos frente al drama que afecta a miles de familias, tampoco quiere concederles el lógico reclamo de abonar un bono que ayude a paliar las pérdidas que ocasiona el no salir a trabajar, y por otro lado protege convenientemente a los ricos empresarios de las salmoneras. Esos mismos que para amortiguar los olores de los millones de salmones muertos, vierten químicos que ahora provocan esta crisis.

Así las cosas, los pescadores han profundizado las medidas de lucha y en medio del humo de los neumáticos quemados y los gritos de “queremos justicia”, hombres, mujeres y niños no están dispuestos a ceder si no se los respeta y se los atiende “como ciudadanos que somos y no como población excluida”, afirman. El combustible empieza a escasear como parte de los bloqueos de rutas, en los colegios los maestros solidarios suspenden las clases y se suman con sus alumnos a las marchas y concentraciones, y si faltaba algún ingrediente, no son pccos los diputados (algunos de ellos del propio partido de Bachelet) que se han manifestado en apoyo de los “rebeldes” y advierten que si no hay una pronta solución el conflicto puede ser mayor al que se vivió en Aysén, la otra pueblada del sur chileno que duró varias semanas y que no pudo ser resuelta ni con gases ni con balas de goma.

Como símbolo de la fuerza de este pueblo chilote, mientras se vela la noche en los cortes de rutas, los pobladores se apiñan alrededor de los fogones para ahuyentar el frío. De pronto, entre el agitar de banderas, muchas de ellas mapuches, los vecinos comienzan a cantar en voz baja un corito que dice: “Ya no hay pescao, ya no hay pescao, porque los grandes de aquellos bancos se lo han llevao”. Aparece una guitarra y un par de bandoneones, y la música se suma al vocerío, que se hace más y más potente. Hay risas, hay también algunos pasos de baile improvisado, pero también hay bronca de años, de siglos de tanta pobreza.


Situación en Chiloé, se mantienten las barricadas

A siete días del inicio del conflicto, el movimiento social en Chiloé continúa en pie. Apoyo permanente al sector pesquero artesanal y el fin de la ley de pesca son algunos de los puntos clave.

Pese a que los sindicatos de pescadores decidieron abrir de manera parcial el paso a camiones con combustible y víveres, el movimiento social continúa firme en Chiloé.

Así, este sábado se conocieron las 15 demandas exigidas por la mesa provincial de Chiloé para poner fin al conflicto económico y social que enfrenta la zona. La crítica situación iniciada por el vertimiento indiscriminado de salmón podrido en las aguas del archipiélago, ha sido calificado por dirigentes sociales como “la gota que rebalsó el vaso”.

La iniciativa fue firmada por la Mesa Provincial de Chiloé, que tiene como propósito articular las demandas de todas las comunas que la componen hasta el momento: Castro, Dalcahue, Curaco de Vélez y Quinchao.

En el documento, los trabajadores aseguran que todo el territorio de Chiloé se encuentra movilizado y controlado por los trabajadores del mar y organizaciones sociales y comunitarias.

Los dirigentes del movimiento han afirmado que el conflicto no es sólo por la situación del mar, sino que actualmente se trata de un conflicto político: “acá hay un frustración que se arrastra por décadas de temas que no han sido resueltos por las autoridades”, afirmó el vocero del Movimiento Defendamos Chiloé, Juan Carlos Viveros.

———-

Chiloé: cronología del despertar, un documental sobre la organización popular

El documentalista Rodrigo Casanova muestra la organización y solidaridad de la comunidad de Chiloé durante el conflicto que lleva ya varios días. Se registran en el video momentos clave de las diferentes actividades realizadas de manera colectiva, en donde se observa a todos los chilotes organizados con ideas claras respecto a las demandas y la valoración de un ejercicio de la democracia participativa y la importancia de los territorios.

Los dirigentes aseveran con entusiasmo en el registro audiovisual que ” Somos responsables de generar las Asambleas ciudadanas y en forma participativa redactar el petitorio al Gobierno”. No queremos reproducir lo que hacen los políticos chilenos”. En el video los dirigentes afirman con convicción: “Esto es histórico, es un acto soberano, el documento se redactó en un modelo participativo con asambleas ciudadanas”.

Se puede observar el entusiasmo y compromiso de las comunidades que marcharon con banderas negras hacia la Gobernación de Castro y en un “acto de soberanía y democracia” los 12 dirigentes de la Mesa Provincial dieron a conocer el pliego con los 15 puntos del petitorio. La Mesa será la encargada de articular las demandas de las comunas de todo el territorio de la isla.

A la fecha toda la isla es controlada por pescadores y organizaciones comunitarias.

vídeo: http://www.elclarin.cl/web/component/allvideoshare/video/latest/chiloe-cronologia-del-despertar-7-5-2016.html

UTZI ERANTZUN BAT - DEJA UN RESPUESTA

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Aldatu )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Aldatu )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Aldatu )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Aldatu )

Connecting to %s