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Artículo de colaboración para Borroka Garaia da!. Autor: Antonio Torres (Andalucía)

En un artículo que escribí a finales del año pasado, justo antes de la campaña electoral del 20 de diciembre, ya di mi visión sobre la incorporación a las listas de Podemos del ex Jefe de Estado Mayor de la Defensa con el gobierno de Rodríguez Zapatero, Julio José Rodríguez Fernández, pero dentro del contexto más amplio de las elecciones que estaban en puertas y qué significaba políticamente la OTAN para el conjunto de los pueblos del Estado español y, más concretamente, para el pueblo andaluz, teniendo en cuenta el papel de gran base militar que los imperialistas occidentales han asignado a Andalucía, y el papel que la propia oligarquía imperialista española había asignado al pueblo andaluz como “carne de cañón” para las filas del Ejército español. El artículo se tituló “La OTAN y las próximas elecciones españolas” (http://www.ajierro24horas.com/la-otan-y-las-proximas-elecciones-espanolas/ ).

En ese artículo decía, y hoy sigo diciendo, que incluso el cambio propuesto, en esta ocasión por la coalición IU/Podemos y antes el 20 de diciembre por Podemos, limitado y recortado a una redistribución de rentas –más avanzada que la del PSOE en lo cuantitativo, más que en lo cualitativo- y a las propuestas de “regeneración democrática” –más avanzadas que las de Ciudadanos, también más en lo cuantitativo que en lo cualitativo-, estaban y están comprometidas, esto es, que serían, o son, irrealizables debido a los marcos legales establecidos: Constitución española de 1978, Unión Europea, el euro, y, que no se olvide, la OTAN. Sin una ruptura democrática con los marcos político-institucionales establecidos no habrá cambio democrático alguno, por muy limitado o por poco ambicioso que sea.

Con la decisión, vía dedazo de Pablo Iglesias, del ex JEMAD para que encabece la candidatura de la coalición por Almería asistimos a una nueva vuelta de tuerca a los argumentos ya expuestos. Me atrevo a lanzar una hipótesis al respecto, reconociendo mis limitaciones y reconociendo que difícilmente la puedo demostrar, quizá por eso, no debería utilizar la palabra hipótesis, quizá debería decir que quiero explicar una impresión o que simplemente estoy aburrido y que quiero hablar por hablar. Pero después de todo, últimamente la intelectualidad más progresista no para de lanzar hipótesis (populistas) al aire, como si fuera un ejercicio de tiro al plato; hipótesis que en todo caso se basan en un supuesto poder casi mágico del relato, un poder tal al de una piedra filosofal política capaz de transformar en realidad material lo que es nombrado y en votos toda aquel o aquella que es interpelado en la hipótesis. Ahí es nada. En fin no me enrollo, los rollos seductores sobre el poder del relatos se los dejo a Íñigo Errejón y sus artículos en Público o a Juan Carlos Monedero, que a pesar de ser crítico con la hipótesis populista (“Las debilidades de la hipótesis populista y la construcción de un pueblo en marcha” http://www.comiendotierra.es/2016/05/11/las-debilidades-de-la-hipotesis-populista-y-la-construccion-de-un-pueblo-en-marcha/) , al final termina de lleno cayendo en lo que critica, en un ejercicio de inutilidad teórica que recuerda a la imagen de aquellos perros que dan vueltas sobre si mismos intentando morderse el rabo.

Mi hipótesis es simple: la inclusión de Julio José Rodríguez en las listas de la coalición Podemos/IU es una cuestión de Estado. Vale, ¿pero esto qué quiere realmente decir? Que el ex JEMAD tiene la función de que determinados elementos constituyentes del Estado postfranquista español, del régimen del 78, no sean tocados ni cuestionados llegados el momento, entre ellos la pertenencia del estado español a la OTAN y al bloque imperialista occidental hegemonizado por los Estados Unidos. Hay algo que creo que no se puede negar y es la insistencia en que Julio Rodríguez esté presente en las listas y además llegue a ser parlamentario; pero esta insistencia, que ha motivado asegurarle un puesto de cabeza en Almería después de que en Zaragoza no consiguiera el escaño el 20 de diciembre, no explica por si misma mi hipótesis, pero no lo niego, es esa obsesión por la presencia del militar de la OTAN lo que motiva mi hipótesis, porque lo normal en una “máquina de guerra electoral” es que se aparte al soldado que ha fracasado en su misión, a no ser que se le tenga reservada una misión superior, más elevada. Julio Rodríguez no consiguió el acta de diputado el 20 de diciembre, ahora le ponen un objetivo más fácil: cabeza de lista por Almería, donde, en principio, tiene pocas, muy pocas, posibilidades de fracaso.

También existe otro elemento a tener en cuenta que ya señalé en su momento: un cable de la estación de la CIA en Madrid fechado en julio de 2008, hecho público por Wikileaks, ya se señalaba a Julio Rodríguez como “pronorteamericano”, fiel a la OTAN y “partidario de las acciones conjuntas”. Vale, este argumento, por si mismo, tampoco demostraría mi hipótesis, aunque incita a la sospecha.

Cambiemos de perspectiva, y veamos algunos de los argumentos a favor de la incorporación del militar. Nos encontramos razones de imagen, el ex JEMAD vendría a dar una imagen de moderación y sobre todo de sentido de Estado; ni Podemos, ni IU, olvidarían uno de los pilares fundamentales de cualquier Estado, pero sobre todo, del Estado español: el ejército. Por otro lado, según el relato, Julio Rodríguez, llegado el caso, tendría la misión de “democratizar” las fuerzas armadas, y por otro lado, tranquilizarlas ante un eventual referéndum de autodeterminación en Catalunya. Aún recuerdo un artículo del militar, coronel, por más señas, rebelde y republicano, Amadeo Martínez Inglés, en la revista Ardi Beltza, cerrada por el Estado español, cuyo título lo decía todo: “Constitucionalmente golpistas”. En ese artículo, Martínez Inglés recordaba como el Ejército español en virtud del artículo octavo de la Constitución tenía cierta manga ancha para intervenir “políticamente” contra cualquier proceso democrático y popular que cuestionase la “integridad territorial” del Estado español. En definitiva, Julio Rodríguez, vendría a tranquilizar a la tropa más exaltada en caso necesario.

Estos argumentos pueden parecer sólidos, sin embargo, no dejan de ser cascarones vacíos. En cuanto al primer argumento, el de la imagen, si lo aceptamos, de nuevo tendríamos como los grandes medios de comunicación condicionan el discurso –el relato- hasta llevarlo a su propio terreno, ganando la batalla cultural y condicionando, lógicamente una práctica. Esto ya lo hemos visto en determinados “ayuntamientos del cambio”, especialmente, en el Ayuntamiento de Madrid, donde al final, en lo verdaderamente importante, se termina haciendo lo que el PP y el PSOE quieren, paradójico, muy paradójico sin duda. En el caso del segundo argumento, la democratización de las fuerzas armadas y la actitud ante un posible referéndum de autodeterminación, hemos podido ver en estos meses como la línea roja del referéndum en Catalunya se desdibujaba, haciéndose cada más delgada y menos roja, y todo hace pensar que llegado el momento desaparecerá por completo. En cuanto a la democratización de las fuerzas armadas, no hay ninguna garantía de que se vaya más allá de determinadas medidas estéticas de valor simbólico, es decir, de medidas que ya se han tomado en el pasado, perfectamente asumibles por un ejército que hoy sigue siendo heredero del ejército franquista.

Por último, teniendo en cuenta que no siempre lo último es lo menos importante, comprobamos como el nacionalismo español, aunque pretenda tener un sesgo progresista o de izquierdas, no se puede comportar con Andalucía de otra manera que no sea despreciando y ninguneando. Qué más da Andalucía, y sobre todo, qué más da Almería, ese rincón olvidado al que nadie echa cuenta. No solo no ha habido una “confluencia andaluza”, que como mínimo pusiera en valor las necesidades más urgentes y los derechos del pueblo andaluz, sino que encima imponen candidatos que nada tienen que ver con el territorio, y que de alguna manera, refuerzan, como es el caso de Julio Rodríguez, el perfil más conservador y derechista del territorio de Almería, por si no estaba ya reforzado ese perfil por otro partidos, y la militarización no sólo de Almería sino de Andalucía entera.

Mantener Andalucía en la marginación, la opresión y la dependencia es una cuestión de Estado, del Estado postfranquista español.

2 thoughts on “Julio José Rodríguez, una cuestión de Estado

  1. Es curioso…Cuando Suárez puso a Rdez. Sahagún en Defensa se consideró un detalle “progre” de los franquistas evolucionados. Era el primero en cuarenta años. Luego todos los gobiernos han “respetado” las formas civiles. Incluso hubo una mujer (Chacón) al mando.
    Ahora Podemos, cada vez mas involucionista y menos 15-M, en lugar de declararse neutral, suprimir los gastos militares, civilizar al ejército y reconvertirlo en Protección civil, lo potencian con un general.
    Les falta muy poco para ser como el PSOE de González y Barrionuevo. Aquel que aseguraba haber descubierto a la Guardia Civil.

    • Lo que piensan, en clave que podríamos llamar “bolivariana” o “chavista”, es en atraerse a los elementos regeneradores del ejército (que los habrá, supongo), ya que consideran (en buena lógica maquiaveliana) que la fuerza armada puede ser clave en el mantenimiento del poder civil.

      Ni quito ni pongo, ni pincho ni corto, pero creo que es digno de mención que, mientras unos, los críticos, denuncian a Rodríguez como “marioneta de la CIA” en base a un mero cable filtrado en el que la embajada de EE.UU. lo considera “pro-americano”, el propio general ha declarado públicamente que considera la OTAN “obsoleta” y que promueve un sistema defensa europeo independiente, lo cual no es muy “pro-gringo”, aunque está muy abierto.

      Me preocupa más, como bien dice el autor, la tendencia “derechista” de Podemos en temas como la unión de fuerzas en Andalucía (no les acaban de gustar en Madrid gente como Cañamero) o el tema de la autodeterminación de las naciones periféricas (donde ya vimos como votaba Catalunya Sí Que Es Pot a la hora de la verdad). Me preocupa que la corrientes más roja de Podemos (representada sobre todo por Teresa Rodríguez y quizá por las organizaciones Navarra y Asturiana así mismo) no tenga prácticamente papel alguno en la dirección estatal, lo mismo que no la tienen las organizaciones de sus principales caladeros de votos, que son los Paísos Catalans, Euskal Herria, Galicia y Canarias (así como Asturias, Cádiz y Madrid). Es cuando menos notable que un partido con tanto votante en las naciones periféricas esté dirigido en exclusiva por madrileños (más un aragonés añadido sólo recientemente).

      En mi opinión estos dos (radicalismo vs posibilismo, perfieria vs centro) son los ejes de tensión internos por los que acabará partiéndose Podemos, sobre todo si llega al poder.

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