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EHko aldizkari marxista

La victoria del Brexit en el referéndum del pasado 23 de junio ha colocado en shock a la burguesía británica y europea y asestado un duro golpe a la estabilidad del sistema capitalista en todo el mundo. La maquinaria de mentiras y propaganda del gran capital para presentar la UE como un paraíso en la tierra se ha estrellado contra la realidad. Años de recortes salvajes en educación y sanidad, de ataques a los derechos laborales y sindicales, de empobrecimiento y desigualdad creciente mientras la riqueza de una minoría de multimillonarios crece obscenamente, ha pasado una gran factura a Cameron, a los capitalistas británicos y a la élite financiera que gobierna Europa.

La avalancha de votos favorables para abandonar la UE ha sido presentada por los medios de comunicación como un SÍ al racismo, la xenofobia y el aislacionismo. De esta manera, la burguesía, la derecha tradicional y la socialdemocracia, pretenden esconder que, al margen de los intereses reaccionarios de muchas organizaciones que han defendido el Brexit desde estas posiciones (como es el caso de UKIP—Partido por la Independencia de Gran Bretaña—), millones de jóvenes y trabajadores se han manifestado en esta votación dando un portazo a la Europa del capital y la austeridad. Aquellos que cínicamente se rasgan las vestiduras presentando la UE como una casa común de la democracia, se olvidan de que son precisamente los gobiernos de la UE, en París, Berlín, Londres, Roma o Madrid, los que han azuzado la legislación más racista y xenófoba de la historia reciente, los que han propiciado todo tipo de leyes antisindicales y que recortan brutalmente nuestros derechos democráticos, los que aprueban reformas laborales para esclavizar a los trabajadores y empujar a las condiciones de explotación más atroces a los trabajadores inmigrantes. Son los mismos que han aprobado un acuerdo infame con Turquía para expulsar a cientos de miles de refugiados de este “paraíso” que es la “civilizada” Europa, donde han sido tratados de manera muy similar a como los nazis se empleaban contra la población judía. Pero de todo esto no se dice nada a la hora de hacer balance del resultado.

Intelectuales, políticos y todo tipo de figuras públicas, incluyendo algunos personajes que se autoproclaman teóricos “marxistas”, se lamentan de esta “gran derrota” y, con más o menos disimulo, colman de insultos a la clase trabajadora por su “ignorancia”… Sin embargo el análisis de clase, marxista, puede arrojar luz sobre estos resultados que no son más que la consecuencia de la creciente descomposición del sistema capitalista en Gran Bretaña, en Europa, y en el resto del mundo.

Un análisis de los resultados

Más allá de que sectores reaccionarios de clase media—la base tradicional del ala de extrema derecha y euroescéptica de los tories— y de que capas muy atrasadas de los trabajadores sean pasto de la demagogia racista, millones de trabajadores y jóvenes han emitido un grito de rabia y furia contra Cameron y su política de recortes. Por supuesto, capas de la juventud y de la clase obrera también han visto en el voto favorable a la permanencia una manera de combatir las ideas reaccionarias de UKIP y el crecimiento de tendencias racistas que está presentes en la situación. Pero el factor fundamental en esta ecuación ha sido la completa ausencia de una campaña de clase militante por parte de Jeremy Corbyn y los sindicatos en contra de la Europa del capital y de sus políticas reaccionarias, lo que podría haber cambiado por completo el panorama.

Si Corbyn, en lugar de ceder a las presiones de los blairistas y jugar en el terreno de los tories, hubiera adoptado una política de independencia de clase animando a un gran movimiento de masas a favor de la ruptura con la UE de los capitalistas, de la inmediata dimisión de Cameron y sus secuaces, y de lucha por un gobierno de izquierdas sobre la base de un programa socialista e internacionalista, las condiciones políticas serían mucho más favorables. El voto por la salida de la UE se hubiera podido convertir en un gran paso adelante para transformar la sociedad.

Los resultados del Referéndum han desmentido la mayoría de las encuestas de última hora. Con 17,4 millones de votos  (51,9%) a favor del “Leave” (Salida) , frente a 16,1 millones (48,1%) por el “Remain” (Permanecer), la sorpresa ha sido mayúscula. El voto “Leave” ha sido mayoritario en Inglaterra y Gales, mientras en Escocia e Irlanda del Norte se ha votado por el “Remain”, aunque en estos dos últimos territorios la abstención ha sido entre 5 y 10 puntos superior a aquellos en donde ha ganado el “Leave”. En el caso de Escocia, la participación sobrepasó en las últimas elecciones generales el 71%, por encima de la media nacional del 66%. Las tendencias abstencionistas de las últimas citas electorales en Inglaterra y Gales ha sufrido en este referéndum un vuelco, protagonizado principalmente por sectores de la clase obrera que antes permanecían lejos de las urnas desencantados con el laborismo y ahora han acudido a dar un golpe a Cameron y sus aliados.

Participación Leave Remain
Inglaterra 73.0% 53.4% 46.6%
Gales 71.7% 52.5% 47.5%
Escocia 67.2% 38.0% 62.0%
Irlanda del Norte 62.9% 44.2% 55.8%
Total 72.2% 51.9% 48.1%

En el caso de Inglaterra, donde vive más del 80% de la población de Gran Bretaña, los resultados confirman que ha sido la clase trabajadora la que ha marcado la diferencia. En muchos feudos tradicionales del laborismo el resultado ha sido favorable al “Leave”. Se trata de zonas con un alto índice de pobreza y desempleo, donde la destrucción del tejido industrial y los ataques a las condiciones de vida de los trabajadores desde los años 80 por parte del Partido Conservador, y posteriormente por Blair, ha generado un enorme malestar y rabia en lo que fue la cuna de la clase obrera británica.

A Participación Leave Remain
Knowsley 27.6% 63.5% 51.6% 48.4%
Middlesbrough 26.8% 64.9% 65.5% 34.5%
Blackpool 25.7% 65.4% 67.5% 32.5%
Kingston upon Hill 25.7% 65.4% 67.5% 32.4%
Liverpool 25.6% 64.0% 41.8% 58.2%
Manchester 24.2% 59.7% 39.6% 60.4%
Birmingham 24.2% 63.7% 50.4% 49.6%
Sandwell 24.1% 66.5% 66.7% 33.3%

Aunque en Manchester y Liverpool el resultado ha sido favorable a mantenerse en el seno de la UE, en sus suburbios, como por ejemplo el Gran Manchester donde viven 2,6 millones de personas, el voto de apoyo a la salida es mayoritario. Otros feudos tradicionales laboristas también arrojan resultados favorables al Brexit o por lo menos muy empatados. Es el caso de Store-on-Trent, ciudad industrial, donde el Partido Laborista ganó las pasadas elecciones con 42.968 votos (más de un 39%), y donde ha ganado el “Leave” por un 69,4% y más de 81.000 votos. Lo mismo ha ocurrido en otras zonas industriales como Durham, Wakefield, Wolverhampton o Birmingham. O también en Leicester o Leeds, bastiones laboristas, donde ha ganado el “Remain” aunque lo ha hecho por una ventaja pírrica, en la primera por un 51,1% y en la segunda por un 50,3%.

Hay que destacar también los resultados en las antiguas zonas mineras tanto del sur como del norte de Gales, de fuerte tradición laborista, y donde el voto a favor de la salida ha sido mayoritario. En localidades como Rhondaa u Ogmore en el Sur de Gales, donde el laborismo obtiene más de un 50% del voto, venció el “Leave” con más del 53%.

Por otro lado en el mapa de los resultados del Referéndum, diversas zonas conservadoras del sur de Inglaterra, de renta alta, han votado mayoritariamente por la permanencia. Un caso significativo es el de Oxfordshire, una zona de renta alta al oeste de Londres, donde el “Remain” ha vencido con un 56% de los votos. Evidentemente esto no significa que una parte de dicha Inglaterra rural y conservadora no  haya votado por la salida, pero los resultados a este respecto también están muy repartidos.

Por último y respecto a Londres, “esa ciudad cosmopolita que ha votado en contra de la salida”, hay que hacer muchas precisiones. También en este caso hay una clara diferencia entre los barrios ricos y los barrios pobres, entre los barrios de la burguesía y la pequeña burguesía y los barrios de la clase obrera.

Resultados del Referéndum en 5 de los distritos con menor Renta de Londres

Participación Leave Remain
Barking & Dagenham 63.8% 62.4% 37.6%
Havering 75.2% 69.7% 30.3%
Bexley 75.2% 63.0% 37.0%
Redbridge 67.5% 46.0% 54.0%
Hillingdon 68.9% 56.4% 43.6%

Resultados del Referéndum en 5 de los distritos con mayor Renta de Londres

City of London 73.5% 24.7% 75.3%
Camden 65.4% 25.1% 74.9%
Westminster 64.9% 31.0% 69.0%
Kensington and Chelsea 65.9% 31.3% 68.9%
Hammersmith & Fulham 69.9% 30.0% 70.0%

Fracasa Cameron y  la campaña del miedo

En los últimos meses hemos asistido a una  intensa campaña por la permanencia tratando de sembrar el miedo ante una posible salida de la UE, en la misma línea de lo que sucedió en Grecia durante el Referéndum del 5 de julio de 2015 contra el Memorandum, o siempre que se somete a votación una decisión que puede afectar a los intereses fundamentales de la clase dominante. Los grandes capitalistas y poderes financieros internacionales no han escatimado esfuerzos para condicionar el resultado del referéndum. El propio Obama se implicado directamente a través de una gira, y  los principales organismos políticos y financieros (la  OCDE, el FMI, el Consejo Europeo, los grandes bancos, multinacionales y agencias de evaluación) han alertado un día sí y otro también de las catastróficas consecuencias para la población de una eventual salida. En las últimas semanas, con la descarada utilización del asesinato de la diputada laborista Jo Cox a manos de un fascista, han tratado de bascular la ligera ventaja del “Leave” frente al “Remain” que las encuestas vaticinaban. Con todo y con eso, en un referéndum marcado por la alta participación (72,2%) la opción de la salida se ha impuesto.

La reacción de los mercados —que en los días previos celebraban la previsible victoria de la permanencia—  no se ha hecho esperar, con una caída generalizada de las bolsas a nivel internacional (que han perdido más de 2,4 billones de euros de capitalización en dos días), la subida descontrolada de la prima de riesgo en varios países como el Estado español o Grecia, y la peor cotización de la libra desde el año 1985.

En este sentido las consecuencias del Brexit sólo han comenzado, y tanto la derecha del partido Tory como el UKIP, que han sido las voces que han monopolizado mediáticamente la campaña a favor de la salida con su discurso xenófobo y aislacionista, ya están viendo las orejas al lobo. Las celebraciones de estos días por la desconexión de Gran Bretaña de la UE, en medio de la crisis del capitalismo más importante en ochenta años, se les puede atragantar muy pronto tanto a Boris Johnson (líder de la extrema derecha Tory) como a Nigel Farage (jefe del UKIP), sobre todo cuando comprueben que millones de trabajadores que han votado a favor del “Leave” van a estar desde el minuto uno dispuestos a una lucha sin cuartel contra sus recetas de más austeridad y más sacrificios para el pueblo.

Las consecuencias políticas del referéndum son más que evidentes. La fulminante dimisión de Cameron ejemplifica la crisis que atraviesa la derecha británica desde hace tiempo. El mismo Cameron que en 2015 ganaba las elecciones por mayoría absoluta, tan sólo un año después se despide como primer ministro profundizando aún más la crisis del gobierno y del partido Tory, muy desgastado en el último periodo, entre otras cosas, por las grandes movilizaciones de los trabajadores del sector público. La convocatoria de este referéndum por parte de Cameron, intentando saldar a su favor la división interna dentro del partido tras la crisis abierta por los resultados del referéndum de Escocia, ha culminado justo al revés: una mayor fractura, y un escenario de inestabilidad política y social que es todo lo contrario de los que perseguían.

Las debilidades del UKIP y la demagogia racista

Uno de los argumentos machacados hasta la saciedad por los grandes medios de comunicación burgueses para lamentar este resultado, es el fortalecimiento del UKIP. Evidentemente, ante la degradación de las condiciones de vida de la mayoría, los bajos salarios, la extensión de la precariedad hasta niveles desconocidos, los recortes en ayudas sociales, en sanidad y educación pública, la extrema derecha no deja de activar su discurso de criminalización del inmigrante conquistando audiencia entre sectores atrasados de los trabajadores y, por supuesto, de las capas medias empobrecidas. ¿Pero de quién es la  responsabilidad?

El avance del Frente Nacional en Francia y de otras formaciones de extrema derecha en Austria, en Alemania, en Holanda, en Grecia… refleja ante todo la crisis del capitalismo, de la democracia burguesa, la extrema polarización social y política y la completa bancarrota de la socialdemocracia. Las organizaciones tradicionales de la burguesía se fracturan y debilitan porque son los que ejecutan los ataques despiadados contra la población y aparecen identificados como los mayordomos de las élites financieras. Pero no son las únicas responsables del actual caos. Una socialdemocracia que ha capitulado ante la reacción, apoyando las recetas neoliberales, los recortes y la austeridad, y suscribiendo sin pudor toda la legislación contra los derechos democráticos, contra los inmigrantes y los refugiados, da alas también a la extrema derecha. Arrastrándose ante el gran capital, abanderando su política, y ejerciendo la represión policial contra el movimiento obrero, ceden el terreno a todas estas organizaciones racistas y xenófobas que se basan en el aislacionismo económico y la lucha por “empleo” para los nacionales, que denuncian estridentemente a los burócratas de Bruselas pero atacan a los inmigrantes como los causantes del paro masivo que arrasa Europa. El apoyo que cosechan entre capas de la clase obrera, y sobre todo entre las clases medias que han perdido sus certezas y han visto mermar decisivamente su nivel de vida, hay que añadirlo al debe de una socialdemocracia en crisis que vuelve a repetir los mismos errores trágicos de los años treinta.

Aquellos que desde la izquierda, incluso desde una supuesta posición marxista, intentan identificar el voto por el Brexit exclusivamente como un voto racista y reaccionario, en el mejor de los casos están en la inopia o hacen de escuderos de la socialdemocracia de derechas en el peor. Los datos de las zonas con alto nivel de inmigración, víctimas de los mayores niveles de explotación, bajos salarios y recortes sociales, son muy ilustrativos.  Es el caso de Bradford, en Inglaterra, donde prima la población asiática, y triunfa el “Leave”, así como Barking, Dagenham, con un 62% a favor o Newham, otra  zona pobre del Gran Londres con mayoría inmigrante y en la que la opción del “Leave” llega al 47%.

La propia campaña desarrollada por el líder de UKIP, Nigel Farage, donde ha tenido que echar mano de un discurso demagógico en lo social, como la inversión de 350 millones de libras semanales para el Sistema Nacional de Salud (que ha sido una de las principales promesas de su campaña) o la creación de miles de puestos de trabajo para luchar contra el paro, son significativas. Como era de esperar, el propio Farage no ha tardado ni veinticuatro horas en empezar a rebajar estas promesas desde que se conocieron los resultados del Referéndum. Del mismo modo tuvo que salir durante la campaña a decir que no defendía que ningún  inmigrante de la UE perdiera su derecho a permanecer en el país. El escenario ante un hipotético gobierno del UKIP, con un programa de recortes y ataques en un momento en que el movimiento obrero británico ha dado numerosas pruebas de estar dispuesto a la lucha, no dibuja un panorama de estabilidad social. De nuevo es importante señalar el ejemplo de la rebelión obrera en Francia. En el caso de Gran Bretaña un movimiento semejante podría estallar, pues las condiciones materiales y políticas para ello están madurando a marchas forzadas.

3 thoughts on “La burguesía europea en shock

  1. Nere postekin loturak: La burguesía europea en shock | Borroka Garaia da! | mitimaes

  2. POR QUÉ LOS BRITÁNICOS DIJERON NO A EUROPA

    John Pilger. mamvas.blogspot.com

    El voto mayoritario de los británicos a favor de abandonar la Unión Europea fue un acto de democracia en estado puro. Millones de personas ordinarias se negaron a ser acosadas, intimidadas y despachadas despectivamente por personas supuestamente superiores de los principales partidos, por el mundo de los negocios y la oligarquía de la banca, y por los medios de comunicación.

    En gran parte fue el voto de aquellas personas enfadadas y desmoralizadas por la enorme arrogancia de los apologistas de la campaña a favor de “permanecer” y del desmembramiento de una vida socialmente justa en Gran Bretaña. Los privatizadores apoyados por los conservadores y por los laboristas ha minado tanto el último bastión de las reformas históricas de 1945, el Sistema Nacional de Sanidad, que lucha por sobrevivir.

    La advertencia se produjo cuando en ministro de Hacienda, George Osborne, personificación tanto del antiguo régimen británico como de la mafia de los bancos en Europa, amenazó con recortar 30.000 millones de libras de los servicios públicos si la gente votaba de manera equivocada. Era de un chantaje monumental.

    Durante la campaña la inmigración fue explotada con un consumado cinismo no solo por parte de políticos populistas de la derecha lunática, sino también por parte de políticos laboristas que recurrían a su propia venerable tradición de promover y alimentar el racismo, un síntoma de corrupción no en la base sino en lo más alto. La razón de que millones de personas refugiadas hayan huido de Oriente Próximo (primero Iraq, ahora Siria) es las invasiones y el caos imperialista provocado por Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, la Unión Europea y la OTAN. Antes de ello se había producido la salvaje destrucción de Yugoslavia. Antes, el robo de Palestina y la imposición de Israel.

    Es posible que los salacot desaparecieran hace tiempo, pero la sangre no se ha secado nunca. Un desprecio decimonónico por países y pueblos en función de su grado de utilidad colonial sigue siendo el eje de la moderna “globalización”, con su perverso socialismo para los ricos y capitalismo para los pobres: su libertad para el capital y la denegación de la libertad para el trabajo; sus pérfidos políticos y sus funcionarios politizados.

    Todo esto ha llegado ahora a Europa y ha enriquecido a personas como Tony Blair y ha empobrecido y desempoderado a millones de personas. El 23 de junio los británicos dijeron ya basta.

    El propagandista más eficaz del “ideal europeo” no ha sido la extrema derecha, sino una clase insoportablemente patricia para la que Reino Unido es el Londres metropolitano. Sus miembros más destacados se consideran a sí mismos tribunos liberales, ilustrados y cultivados del zeitgeist del siglo XXI, e incluso “majos”. En realidad son una burguesía con un insaciable gusto consumista y un viejo instinto de su propia superioridad. En su periódico, The Guardian, se han mofado día tras día de aquellas personas que pudieran siquiera considerar que la Unión Europea es profundamente antidemocrática, una fuente de injusticia social y de un virulento extremismo llamado “neoliberalismo”.

    El objetivo de dicho extremismo es instalar una teocracia capitalista permanente que garantice una sociedad en la que haya una mayoría dividida y endeudada, gobernada por una clase empresarial, y una clase permanente de trabajadores pobres. Hoy en Gran Bretaña el 63 % de los niños pobres crecen en familias en las que trabaja un miembro. Se encuentran atrapados. Según un estudio, más de 600.000 personas que residen en la segunda ciudad de Gran Bretaña “sufren los efectos de la pobreza extrema” y 1.6 millones se deslizan hacia la miseria.

    Los medios controlados por la burguesía, en particular la dominada por Oxbridge BBC, apenas reconocen esta catástrofe social. Durante la campaña del referéndum no se permitió que casi ningún análisis perspicaz se inmiscuyera en la estereotipada histeria sobre “salir de Europa”, como si Gran Bretaña estuviera a punto de ser arrastrada por corrientes hostiles a algún punto al norte de Islandia.

    La mañana después del referéndum un periodista de radio BBC recibió a los políticos en su estudio como si fueran viejos amigotes. “Bien”, dijo a “Lord” Peter Mandelson, el desacreditado arquitecto del blairismo, “¿por qué esta gente lo desea tanto?”. “Esta gente” era la mayoría de los británicos.

    El rico criminal de guerra Tony Blair sigue siendo un héroe para la clase “europea” de los Mandelson, aunque pocos lo reconocerían estos días. En un momento dado The Guardian calificó a Blair de “místico” y ha apoyado su “proyecto” de guerra depredadora. El día después de la votación el columnista Martin Kettle ofreció una solución brechtiana para la mala utilización que las masas hacen de la democracia. “Seguramente ahora podemos estar de acuerdo en que los referéndumes son malos para Gran Bretaña”, afirmaba el titular que encabezaba su artículo de una página. Ese “nosotros” no se explicitaba pero se entendía, lo mismo que se entendía el “esa gente”. “El referéndum ha conferido menos legitimidad a la política, no más”, afirmaba Kettle. “[…] el veredicto sobre los referéndumes debería ser firme. Nunca más”.

    El tipo de crueldad al que aspira Kettle se encuentra en Grecia, un país que ahora está destrozado. Allí hicieron un referéndum y se ignoró el resultado. Como el Partido Laborista de Gran Bretaña, los dirigentes del gobierno Syriza en Atenas son producto de una clase media acomodada, extremadamente privilegiada y educada, preparada para la falsedad y la traición política del postmodernismo. El pueblo griego utilizó valientemente el referéndum para exigir a su gobierno que buscara “mejores condiciones” para el corrupto status quo en Bruselas que estaba destrozando la vida en el país. El pueblo griego fue traicionado, como los habrían sido los británicos.

    El viernes la BBC preguntó al líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, si rendiría homenaje a Cameron, su compañero en la campaña de “permanecer”. Corbyn elogió de manera empalagosa la “dignidad” de Cameron y se refirió a su respaldo al matrimonio gay y al hecho de que pidiera disculpas a las familias irlandesas por el Bloody Sunday. No dijo nada del espíritu de división de Cameron, de sus brutales políticas de austeridad, de sus mentiras acerca de “proteger” el Servicio Sanitario. Tampoco recordó la política belicosa del gobierno Cameron: el despliegue de fuerzas especiales británicas en Libia y el suministro de bombarderos a Arabia Saudí, y por encima de todo, sus alusiones a la tercera guerra mundial.

    Durante la semana del referéndum ningún político británico ni, que yo sepa, ningún periodista hizo alusión al discurso de Vladimir Putin en San Petersburgo con motivo de la conmemoración del 75 aniversario de la invasión de la Unión Soviética por parte de la Alemania el 22 de junio de 1941. La victoria soviética, que costó 27 millones de vidas soviéticas y la mayoría de las fuerzas alemanas, ganó la Segunda Guerra Mundial.

    Putin relacionó la actual concentración frenética de tropas y material de guerra de la OTAN en las fronteras occidentales de Rusia con la Operación Barbarossa del Tercer Reich. Los ejercicios de la OTAN en Polonia fueron los mayores desde la invasión nazi, esta Operación Anaconda había simulado un ataque a Rusia, se supone que con armas nucleares. La víspera del referéndum el colaboracionista secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, advirtió a los británicos que pondrían en peligro la “paz y seguridad” si votaban abandonar la Unión Europea. Es posible, solo posible, que los millones que le ignoraron, tanto a él como a Cameron, Osborne, Corbyn, Obama y al hombre que dirige el Banco, hayan roto una lanza en favor de la verdadera paz y democracia en Europa.

    http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2016/07/por-que-los-britanicos-dijeron-no-europa.html?m=1

  3. Una opinion norteamericana sobre el brexit, me refiero a Michael Hudson, conocido articulista, y reconocido profesor e investigador en economia.

    Michael Hudson. El silencio tras el brexit.
    http://www.sinpermiso.info/printpdf/textos/el-silencio-tras-el-brexit

    Termina su articulo escribiendo lo siguiente:

    “Así, pues, en resolución, hay dos problemas para oponerse a la austeridad y a la deflación por deuda. El primero es que el sistema electoral estadounidense previene la alternativa.”

    “El segundo es que los antiguos partidos de izquierda se han anquilosado y han renegado de sus orígenes pro-trabajo para pasar a apoyar el thatcherismo, la privatización, los presupuestos
    equilibrados y la austeridad pro-bancos. Rechazando a Marx, se han apuntado a la Nueva Guerra Fría.”

    “Hay otra economía europea posible. Pero no puede construirse sobre sus actuales fundamentos. Es necesario romper la eurozona para reconstruir una Europa pro-trabajo.”

    =======================================

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