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Autor: Borroka garaia da!

Una de las características casi universales de todo proceso de paz de un conflicto armado es la capa de falsedad retórica que le suele rodear. Nunca en la historia se ha producido ningún proceso de paz porque las partes contendientes de mutuo acuerdo entiendan que la paz es un valor a cuidar. En primer lugar porque no existe la paz abstracta (sino paz con justicia o paz de los cementerios) y en segundo lugar porque todo proceso de paz es un episodio más de la guerra que asienta o hace retroceder posiciones.

En ese juego de intereses políticos (de clase contra clase, y de liberación de pueblos oprimidos) es donde se desenvuelve la verdadera dialéctica de los procesos de paz. Y estos solo se inician dependiendo de la correlación de fuerzas y perspectivas, sea por augurio de derrota o sea por posible ventaja estratégica, nunca por empate técnico sino por cierto interés político que pueda prevalecer.

En el interés de la guerrilla FARC-EP de cara al proceso de paz se situaba una paz con justicia y poder resolver el contencioso político y la situación de injusticia generalizada que asola Colombia. En el interés del gobierno – dicho de otro modo, de la burguesía colombiana – el proceso de paz radicaba en desarmar a la insurgencia de cara a tener un escenario de oposición pacificada creando así el escenario propicio para dar a la élite un mayor rendimiento económico debido a una mayor inversión transnacional y nuevas zonas rurales para la explotación extractivista energética.

Esta semana se ha llegado finalmente tras años de negociaciones a firmar el último acuerdo que se une a los ya anteriormente firmados en relación al desarrollo agrario integral, participación política, drogas ilícitas, fin del conflicto, víctimas y acuerdos de paz. Estos acuerdos alcanzados serán ahora sometidos a referéndum para darles validez. El resultado del proceso de paz no ha sido más que el choque de las dos posiciones comentadas en el párrafo anterior y atadas a la relación de fuerzas existentes y las perspectivas de futuro, haciendo llegar a una síntesis no sin sus claros y oscuros.

Si leemos gran parte de la prensa burguesa nos hablarán de que por fin se ha solucionado el conflicto colombiano y que la paz ha llegado a Colombia. Si leemos la prensa burguesa que tiene un mínimo de rigor nos hablarán de que la paz aún no ha llegado porque permanece la guerrilla del ELN en amplios territorios. Pero lo cierto es que la paz no ha llegado a Colombia porque los aparatos militares y represivos del estado junto al para-militarismo siguen siendo usados por la oligarquía (se cuentan por centenares los militantes sociales y campesinos asesinados en pleno proceso de paz con la mayor de las impunidades) y en los acuerdos alcanzados en La Habana no hay ninguna medida real sino muchos vacíos para poder ponerle freno. Por otro lado, las causas que originaron el conflicto permanecen intactas por lo que el conflicto social, político y armado permanece. Lo que no permanecerá es el conflicto armado entre las FARC-EP y el estado, aunque el temor es grande de que la represión pueda ser activada contra ex-guerrilleros y las FARC-EP ya legal, vista la experiencia histórica en Colombia.

Por lo que más allá de un punto y final, nos encontramos en una situación donde de nuevo se produce un choque de intereses.

Para la burguesía colombiana intentar blindar que las causas del conflicto nunca lleguen a abordarse, controlar a las FARC-EP y enemistarla con el ELN, además de intentar usarla para legitimar el estado de las cosas o vehiculizarla de vanguardia sea contra la protesta social, el movimiento campesino o pueblos originarios, o desligarla de esas dinámicas populares. Muchas luchas populares a lo largo y ancho de Colombia y debido a diferentes acuerdos alcanzados pueden ser encasilladas de forma ligera como contrarias “a la paz”. Algo que recientemente ocurrió legitimándose así la represión y la judicialización de militantes sociales campesinos, que dejó un saldo trágico de varios asesinados.

Para las FARC-EP su interés reside ahora en poder fintar esas intenciones de la burguesía colombiana (algo que históricamente muchas organizaciones armadas revolucionarias tienen dificultad en superar) , saber fundirse con el movimiento popular y campesino mientras no rebaja el alcance estratégico de su propuesta política y asegura que las “cesiones” de la burguesía colombiana en los acuerdos se llevan a término y que los vacíos puedan rellenarse con una ofensiva con no menor determinación que las llevadas hasta ahora por esta heroica organización hasta alcanzar la conquista de la aún negada democracia, soberanía, y la búsqueda de la verdad para llegar finalmente a la Paz con Justicia Social en un país donde asesinan militantes sociales a diario.

La situación por tanto está llena de incógnitas y se decantará a un lado y otro de la balanza  en función de la fuerza del pueblo trabajador colombiano y su lucha. Como así ha sido siempre en Colombia y en todo el mundo.

One thought on “La paz en Colombia, algo aún a conquistar

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