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Endavant

El CETA es el Acuerdo Integral Económico y Comercial entre la Unión Europea y Canadá, un acuerdo comercial y de inversiones que pretende aprobar el Parlamento Europeo en diciembre de 2016 y el Parlamento Canadiense en la primavera de 2017. El acuerdo es un proyecto político, ideológico y social del capitalismo patriarcal que va más allá del comercio y que tendrá consecuencias graves en nuestro día a día.

Queremos detener el CETA porque:

Atenta contra la soberanía del pueblo catalán. Restringe y prácticamente elimina nuestra capacidad para decidir la planificación e intervención del sector público en la economía, para garantizar el control popular de los sectores estratégicos y asegurar unos buenos servicios públicos. Como el TTIP, y la Unión Europea, es contrario a la libertad de los pueblos, por tanto, supone una batalla clave para el proyecto de emancipación nacional de los Países Catalanes y el de la izquierda independentista.

Supondrá nuevas privatizaciones de servicios públicos. El objetivo del CETA, y también del TTIP es abrir todos los sectores de servicios, sobre todo los servicios públicos, a la competencia de las empresas del otro lado del atlántico. Sanidad, educación, agua, energía, servicios sociales, servicios de salud mental, cultura.

Empeorará la vida de las mujeres. La desregulación general y la privatización de las actividades más básicas de la vida cotidiana, servicios sanitarios, servicios sociales, residencias y otras tareas de cuidados, impactará en las cargas de trabajo que tendremos que soportar las mujeres, reforzará la división sexual del trabajo que sitúa en el hogar la responsabilidad de sostener la vida.

Empeorará las condiciones laborales de las trabajadoras y los trabajadores europeos. Supondrá menos derechos. Los convenios y acuerdos de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) quedarán en entredicho por la homogeneización normativa. Las empresas podrán denunciar todas las normativas que propongan mejorar las condiciones laborales existentes. Con el CETA el trabajo será más precario, sí más todavía.

Provocará la reducción de los salarios y la pérdida de puestos de trabajo. En 2023, los trabajadores habrán visto reducidos el promedio de sus ingresos anuales, la media de los países que formarán el CETA será de € -742 por trabajador, en Canadá € -1778 / y la UE entre € -316 (Reino Unido) y – € 1.331 (Francia), menos sueldo por los Estados con mayor proporción de ingreso laboral y desempleo. Se perderán alrededor de 230.000 puestos de trabajo, de los cuales 200.000 corresponderán a la UE, y 80.000 más en el resto del mundo.

Impedirá la municipalización de los servicios que presentan los Ayuntamientos y que ahora están externalizados o privatizados. La cláusula trinquete prohíbe la posibilidad de revertir privatizaciones. Además los Ayuntamientos no podrán aplicar criterios de proximidad en su compra ni de promoción local, ni restringir el uso de técnicas que se consideren peligrosas porque estará prohibido.

Agravará la especulación con las viviendas, ya que los intereses de los promotores y de los fondos de inversores privados prevalecerán sobre la capacidad de los poderes públicos para poner por delante los intereses de las vecinas. Además, habrá injerencias de las grandes empresas en el planeamiento y el desarrollo urbano.

Repercutirá negativamente sobre nuestra alimentación y afectará gravemente a la agricultura ya que no reconoce el Principio de Precaución de la política europea de seguridad alimentaria. Tampoco reconoce las denominaciones de origen. Y se eliminarán casi todos los aranceles a las importaciones agrarias y forestales desde Canadá lo que hará aumentar los residuos de pesticidas en los alimentos y abre la puerta la importación de todo tipo de transgénicos sin etiqueta.

Degradará  las normas sanitarias y agrícolas. El CETA degradará nuestra salud. La tendencia a la homogeneización normativa provocará la pérdida de la protección sanitaria que hay en Europa respecto a los alimentos y los productos fitosanitarios utilizados.

Establecerá un sistema de arbitraje privado (formado por tres abogados) que otorga a las multinacionales la capacidad de demandar a los Estados que aprueben medidas que amenacen sus beneficios potenciales. Estos tribunales suelen admitir las demandas millonarias de las corporaciones que pagamos con nuestro dinero público.

Queremos detener el CETA porque supone dar TODO el poder a las multinacionales y para reproducir la vida en condiciones dignas para las clases populares hay que construir TODO el poder para el PUEBLO.

One thought on “Ni CETA ni TTIP, salgamos de la Unión Europea

  1. La buena noticia de ayer era que el Parlamento de Waloonia ha vetado el CETA (sin él, Bélgica no puede ratificarlo y sin Bélgica no puede hacerlo la UE al parecer). A ver si es cierto, no bajar la guardia en cualquier caso.

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