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Autor: Borroka garaia da!

Ayer se cumplieron 5 años desde la conferencia en el palacio de Aiete. Es probable que la gran mayoría de la sociedad vasca ni siquiera lo recuerde o sepa exactamente que ocurrió ahí. Entre otras cosas porque la sociedad vasca no tuvo apenas nada que ver con lo sucedido. Una conferencia en un entorno VIP, con un halo de secretismo, con muchas personalidades, dirigentes y clase política y poco o ningún pueblo.

Por si había dudas, las intenciones de la mayoría de sus participantes las hemos podido ir viendo durante estos años. Lokarri, el organizador del evento, se disolvió, una vez cumplido su objetivo de que ETA abandonara la lucha armada. El PNV, no se disolvió, simplemente dio su imagen histórica de que supuestamente hace sin hacer nada para a renglón seguido seguir a lo suyo que es hacer pero en contra, igual que el PSE. El Estado jamás se comprometió a nada por lo que no cabe pedirle responsabilidades por algo que no rubricó, aunque en realidad sea el responsable del propio conflicto.

5 años después, queda en evidencia que el impulso y eje principal de la mayoría de impulsores y participantes de la conferencia de Aiete era un objetivo concreto y determinado: Que ETA abandonara la lucha armada y nada más. Si hubiera sido diferente, no nos encontraríamos en la situación actual. Con unos puntos de acuerdo, donde la sociedad desconoce por quién escritos y acordados, y que nadie lleva ni ha llevado a cabo (ni tiene intención de llevar) excepto Euskadi Ta Askatasuna. Por lo que Aiete hasta ahora en estas condiciones no ha podido superar la denominación de simulacro y no ha cumplido los objetivos que supuestamente estaba llamado a cumplir, y lo más importante, las condiciones generadas en estos años y la dirección del contexto político y social refuerzan y han reforzado que no se pueda llegar a ello. Por lo que nos encontramos en el bucle de una situación actual en la que no existen condimentos para una resolución del conflicto por lo que políticamente vivir como si existiesen no hace más que enfangar la situación y desarticular o desestructurar el proceso de liberación nacional y social haciendo cada vez más difícil una salida.

El que no existan condiciones actuales para una resolución viene dado porque no estamos en un ciclo ni tiempo de soluciones tampoco de proceso de paz aunque se viva como tal, sino de conflicto abierto tanto a nivel nacional como social. Un conflicto donde se puede acentuar la tendencia a que podamos perderlo. Debido a ello, saber en que fase nos encontramos resulta vital, de cara a administrar esfuerzos y saber vehiculizarlos. La fase actual requiere un nuevo ciclo que genere condiciones nuevas tanto de cara a una resolución como de cara a ganar. Este esfuerzo necesario no se puede desenvolver en la distensión, sino en una ofensiva confrontadora que remueva completamente el escenario sin la cual el proceso de liberación puede morir por inanición de un “conflicto” que desaparece sin que en realidad lo haya hecho. Por lo que una gran parte de los baremos, discursos y actitudes presentadas en los últimos años, si bien eran de dudosa utilidad, se muestran hoy abiertamente obsoletos.

Cualquier alegato a la paz sin ningún adjetivo ni contexto es una apología violenta y pacificadora del estatus quo, generalmente injusto. Llamar a la paz en el Kurdistan, Palestina, Colombia o cualquier otro lugar donde exista conflicto sin respeto a los derechos del pueblo y la justicia es una infamia hipócrita. Es por ello que absolutamente todos los acuerdos de paz son a la misma vez acuerdos políticos que intentan asentar una base mínima de paz con justicia.

En Euskal Herria no existe acuerdo político entre las partes enfrentadas, ni hay justicia, ni hay derechos, ni hay negociación, ni hay proceso de paz. Es por ello que cualquier alegato a la paz, la reconciliación, la memoria, la convivencia y el relato del pasado en abstracto no es nada mas y nada menos que el apuntalamiento de los marcos de injusticia existentes o un alarde de la credulidad del oprimido.

En todos los conflictos políticos en primera y última instancia lo que se superpone es la balanza de poder. La ventaja en la balanza de poder es lo único que puede desbloquear una situación dada. En el caso vasco esa fuerza significa proceso constituyente, proceso hacia el socialismo, poder popular y confrontación, mucho más allá de lo electoral entrando también en el terreno de la desestabilización política. Costes para el estado y costes para la burguesía interna. De lo contrario el bloqueo no solo se enquistará sino también todas las oportunidades de avance, normalizándonos en una situación anormal de opresión nacional y social. Que es precisamente la coyuntura en la que estamos y que hay que abandonar cuanto antes.

One thought on “A 5 años de la conferencia de Aiete

  1. La Paz es el orden que produce la victoria. Siempre ha sido así…No te líes compa.

    La Paz es lo que ha sucedido, no algo que está por suceder. Digierelo cuanto antes; aunque te duela. Que se que duele.

    Firmado: La realidad.

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