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Insurgente / Kaos en la red / La Haine

Hubo una época donde se definió con certeza el “imperialismo yanqui”. Esto es, la intromisión en la política de los gobiernos de EE.UU hacia el resto de países, en especial, del mal llamado tercer mundo, con el consiguiente saqueo de materias primas y colocación a sangre y fuego o por vía electoral de personajes siniestros a modo de presidentes, para salvaguardar sus intereses imperiales. Y esto era así con independencia de si en la Casa Blanca estaba un “demócrata” o un “republicano”, un halcón o una paloma.

El corrimiento de algunas organizaciones de la izquierda hacia la socialdemocracia, con líderes que fueron iluminados por el Señor y empezaron a ver en la economía de Mercado la salvación de sus pueblos, trajo consigo una distinción: los demócratas yanquis no eran iguales que los republicanos yanquis. Y a continuación se aplicaba la celebérrima teoría del “menos malo”. Que el gobierno de EE.UU bombardeaba y asesinaba en un país del mal llamado tercer mundo, se miraba quién estaba en la Casa Blanca, que era demócrata se decía que si fuera uno republicano el bombardeo duraría más días y las balas serían de mayor calibre. El imperialismo había conseguido abrir brecha en las organizaciones populares que, a partir de ese momento, dejaron de hablar de “imperialismo yanqui” para comenzar el capítulo de “inversiones necesarias para el desarrollo de nuestros pueblos”. Los “demócratas” pasaron a ser de la familia progresista, y si era negro, la prueba inequívoca de que eran de los nuestros.

Trump, no. Trump está en la otra orilla, en la del fascismo. Que Trump sea un mega millonario que ha tomado la presidencia como una de sus empresas, y que su ideología es de extrema derecha es innegable. La pregunta es qué ha pasado, qué se ha hecho mal para que millones de personas hayan sufragado por ese individuo, qué bases culturales, ideológicas, psicológicas, económicas… sustentan el voto a Trump o a Marine Le Pen en Francia en unos meses. Es decir, todo indica que, una vez más, la crisis del capitalismo ha parido neo-fascistas para seguir manteniendo la estructura del sistema. Y lo ha hecho con extrema facilidad, sabiendo que el terreno estaba abonado, que la ideología de la sociedad es la ideología de la clase dominante y que los Trump, Macri o Le Pen no son antisistema sino valedores y apuntaladores del capitalismo.

Lo que irreversiblemente parece haberse venido abajo es la mentira del llamado “capitalismo con rostro humano”, que parieron en su día los socialdemócratas. La crisis se ha llevado por delante esta concepción del mundo basada en que si los trabajadores no cuestionan la tenencia del poder, se les pueden ir dando a cambio prebendas y algún derecho para que sueñen, eso sí, lo más alejados de la conciencia de clase posible. Ocurre que agotada la leche de la vaca, aparece en escena el miedo inoculado durante décadas para preservar un sistema moribundo que no acaba de morir. Y descubrimos que millones de personas han hecho suyos los valores del enemigo de clase y van a la urna a decirlo con claridad y sin rubor. Mientras, al otro lado del tablero buena parte de las gentes se mira atónita sin saber muy bien cómo se ha llegado a esto, si el capitalismo parecía tan vivible y el menos malo de los sistemas, ¿verdad?

Trump no es una falla del sistema, ni un paréntesis casi surrealista con día y hora para terminar, es el resultado de los valores imperantes en nuestro entorno: el consumismo, el racismo, la destrucción del entorno, el individualismo, la resignación, la desorganización, el miedo, el ninismo, el desprecio de la mujer…, y esa ideología que seguimos sembrando, da en algunos momentos de la historia un fruto conocido llamado fascismo. Estamos ante uno de ellos pero hay más responsables que la gente que los vota convencidos, los que no aceptan que la dicotomía es socialismo o barbarie y siguen regando el árbol del acabose, pero mirando para otro lado y muy indignados.

15 thoughts on “Si no nos gusta Trump porqué se sigue sembrando

  1. Enfocándonos en el interior de EE.UU., Trump tiene en este momento un montón de herramientas totalitarias a su disposición (policía militarizada, estado de emergencia “light” permanente, un sistema electoral muy antidemocrático, intromisión permanente en las comunicaciones privadas, medios de masas en muy pocas manos, etc.) que le han sido dadas no sólo por los Bush sino también por los Clinton y Obama. En todo esto se parece mucho al ascenso de Hitler en los años 30, sobre mecanismos de emergencia totalmente legales y con el apoyo más o menos decidido de toda la Coalición de Weimar. Hay sin embargo una cosa en la que no se parece: su base social es, como la de Rajoy o del Brexit, casi anciana, gente que no da de sí físicamente como para formar unas SA, así que su poder no cae tanto sobre grupos paramilitares (ni siquiera puede sacar masas desarmadas a la calle, como se vio en la inauguración casi vacía) sino sobre todo sobre el aparato del estado mismo: el FBI, la NSA, etc. A mi entender esto es una debilidad importante para el presidente fascista. Otra debilidad es que se ha enfrentado muy directamente con sectores muy poderosos de la gran burguesía estadounidense y global (cuyo epítome es George Soros) que no dudan ni un momento en oponerse a él, aunque lo hacen sobre todo sobre una plataforma de “fake news” anti-rusa que no resulta demasiado convincente.

    De cara al exterior, yo subrayaría dos contextos geográficos: México y Europa. El primero, México, se enfrenta a la desinversión masiva tras dos décadas largas de sumisión neocolonial extrema a su vecino del norte (tras casi un siglo de independencia). De momento esta situación está sirviendo para el alineamiento “patriótico” tras Peña Nieto pero no puede durar, porque el régimen neoliberal y neocolonial no puede ofrecer ya nada, mucho menos con esa actitud tan destructiva por parte de Washington (que es imprudente sin duda). A medio plazo México va a tener que mirar para adentro y volverse a plantear el nacionalismo económico, en una forma más o menos “socialista”, aunque sólo sea por imposición externa. Yo lo veo como una ventana de oportunidad revolucionaria: México es grande, México tiene muchos recursos propios, México tiene una gran tradición revolucionaria (se cumplen 100 años de la Revolución Mexicana y ya va casi para 25 del alzamiento zapatista) y en consecuencia México puede perfectamente convertirse en una potencia independiente si osa ser socialista. Además, gracias a las gracias de Trump, no le queda otra opción, salvo la de ser barrio chabolista arrasado por las narco-mafias.

    Mientras México está más o menos en primera plana, el problemón que representa Trump para una Europa ya en profunda crisis está pasando bastante desapercibido, aunque muy poco a poco gotean las reacciones y la sensación de pánico apenas contenido. Seamos geopolíticamente objetivos: desde que cayó la URSS, Europa es muchísimo menos relevante, se ha medio-salvado hasta ahora por peso propio y proyecto propio y también porque desde EE.UU. se quería ver a la Rusia de Putin como el principal enemigo a batir. Pero a EE.UU. (a su burguesía y a su “interés nacional”) no le interesa ya demasiado Europa objetivamente hablando, cuando el rival principal es China (que superó en PIB(PPP) a EE.UU. ya en 2016 y que sistemáticamente “compra” a los satélites ex-occidentales, ahorrando un montón en presupuesto militar) y, tal y como parece entenderlo Trump, Rusia es clave en el fortalecimiento o debilitamiento geoestratégico de la potencia asiática. Por contra Europa es irrelevante, de hecho puede llegar a ser una molestia para Washington en la medida en que sirve de mercado, de inversor e incluso de fuente de tecnología para China.

    Qué rol le puede quedar a Europa dentro del “Imperio Americano”? Pues ser tributario, ser crecientemente una neocolonia. De hecho lleva haciéndolo desde principio de milenio al mantener un euro extremadamente fuerte que debilita el poder exportador de la Eurozona excepto para bienes de alto valor añadido (por eso los estados menos desarrollados como el español o el griego lo pasan tan mal: porque apenas pueden competir). Esto ha sido, sobre todo en los primeros años de la Gran Crisis, un tributo a EE.UU. (aunque también favorecía a muchos terceros), pero probablemente mucho menor y mucho menos enfocado de lo que espera Trump. Internamente esto ha supuesto una gran crisis para la UE y para sus miembros sureños en particular. En este momento la UE está absolutamente quebrada, no ya económicamente (que quizá también) sino sobre todo moralmente y las fuerzas centrífugas y disidentes son brutales. El Brexit es sólo un síntoma, el Italexit (cada día más probable) o desde luego un más incierto Frexit, marcará el final del experimento monetario.

    Y lo hará en breve. El nuevo embajador estadounidense dijo el día de su inauguración que él espera que la Eurozona no exista en 18 meses. Naturalmente es una opinión pero también puede leerse como una declaración de intenciones, ya que es sabido que a Trump no le gustan los bloques económicos y prefiere “acuerdos bilaterales”. Además ya digo que la relevancia geoestratégica de Europa para los fines imperiales de EE.UU. está absolutamente cuestionada: sin enemigo común, Europa es un competidor y para el capital estadounidense es “mejor” que sea una colonia, un tributario, que pague por su “protección”. Protección frente a quién? Frente a EE.UU. por supuesto, se trata de un esquema de extorsión: o sirves económicamente a la metrópolis como buen vasallo o te aplastamos.

    Y esto es algo que nos atañe muy directamente, que está pasando ahora mismo y que va a tener consecuencias potencialmente gravísimas en muy breve plazo. Por supuesto sabemos que, en teoría, una salida socialista y relativamente autosuficiente (lo que exige desarrollo tecno-ambiental, sostenibilidad) es una opción pero también sabemos que, por desgracia, la gran mayoría de Europa no está con ese chip para nada, que no hay consciencia, que la extrema derecha xenófoba y demagógica está capitalizando el descontento, mientras que la izquierda está en una posición casi siempre de extrema moderación y carente de proyecto propio, al estar entrampada en la red del pensamiento único de que “el comunismo ha fracasado”.

    Muy preocupante pero quiero ser optimista y pensar que es también la apertura de una ventana de oportunidad revolucionaria, ya que no hay otra opción: qué van a ofrecer las Le Pens de Europa a su clientela? El estado francés o el holandés no tienen ya capacidad autónoma de extraer plusvalía del exterior de forma autónoma como EE.UU. y éste espera que sean “tributarios”, no “socios” en cuasi-igualdad. La “solución fascista” ya fracasó en su día y lo hizo por esto mismo, porque al final Hitler no quería ser tributario sino recolector independiente de plusvalor colonial, porque al final hasta el régimen más totalitario necesita mantener a las masas “nacionales” más o menos contentas.

  2. Aupa, Maju!

    Te tomo la palabra: “al final hasta el régimen más totalitario necesita mantener a las masas “nacionales” más o menos contentas.”

    Esta es la clave del triunfo en la farsa y circo electoral yanki de un nazi-fascista descarado como Trump, militarista, racista y misógino frente a una Hitlary Clinton (sí, has leído bien HITLARY) que es una burguesa imperialista más peligrosa que él, al disfrazarse mejor como “feminista” y “demócrata” y poder anular gran parte de la resistencia antimperialista y anticapitalista popular y de masas con sus poses y demagogias “progresistas” y “humanitarias”. O sea, una Obama femenina, para que el Imperio nos siga machacando a todas y todos… Y luego nos querrán colar un Obama latino, o lo que sea… Por eso la fracción hegemónica del capital transnacional (cuyo epítome y termómetro es el sionista y diabólico Soros, como tú bien dices…) la ha apoyado a tope, porque era capaz de defender mejor sus intereses globales…

    Los demagógicos llamamientos a la “USA working class” de Trump (predominantemente WASP, blanca, anglosajona y protestante, “of course!” y subordinadamente integrada por reducidas élites y aristocracias obreras provenientes de las”minorías étnicas” – afroamericanos, asiáticos, latinos…-) vienen de ahí, es un proyecto claramente nacional-socialista, en el que los EEUU van a utilizar su poderío militar (como lo quiso hacer el III Reich) para intentar mantener su posición de hegemonía en la economía capitalista mundial, posición que está claramente amenazada por China, y cuya alianza con otros estados capitalistas emergentes como Rusia (y el resto de los BRICS…) puede acabar con el “siglo americano” (1918-2018), como la Primera Guerra Mundial acabó con el “siglo británico” (1815-1915). Los ciclos largos de la acumulación capitalista, Maju, tras un largo “siglo español” (1520-1659) y un prolongado “siglo francés” (1659-1815)…

    Así que entramos en una zona de graves turbulencias geopolíticas… Abrochense los cinturones! Se abre una época de… guerras mundiales y …..revoluciones socialistas?

    Te vuelvo a tomar la palabra, amigo Maju: “En todo esto se parece mucho al ascenso de Hitler en los años 30, sobre mecanismos de emergencia totalmente legales y con el apoyo más o menos decidido de toda la Coalición de Weimar.”

    Como tú bien señalas, hay diferencias profundas entre los dos procesos, que yo situaría preferentemente en las profundidades de los procesos de acumulación del Capital. Mientras el III Reich era una potencia económica emergente que quería renegociar por medio de la guerra su posición en la jerarquía de estados imperialistas, junto con sus dos estados colegas, también emergentes, Italia y Japón; los EEUU de Trump son el corazón del imperialismo hegemónico, y quieren enfrentarse económica y (sobre todo) militarmente con los estados imperialistas (re)emergentes: China, Rusia, India…

    Así que nos toca hacer análisis concretos de las situaciones concretas, por que los paralelismos son sorprendentes, pero la Historia nunca se repite, tiene una estructura fractal en espiral dialéctica, mucho más compleja de lo que podamos imaginar…

    Y lo dejo aquí, para que juntos podamos profundizar en este debate-discusión común que quizá interese a la peña revolucionaria de Euskal Herria y del resto del planeta.

    Por cierto, todo esto tiene una relación DIRECTA con la puesta en marcha del debate para la constucción de la Herritar Batasuna.

    Ahora, si quieres, te toca a ti, Maju… Luego sigo con México y la Unión Europea. Y con Siria, la España Republicana de la III Guerra Mundial…

    Un fuerte abrazo!

    Mikel Erro

    • Hay diferencias, Mikel. Dices que lo de Trump es “nacional-socialismo” y yo pienso que no, que es nacionalismo ultra-capitalista (y con pinta de poderse añadir fácilmente el adjetivo “decadente”). La principal diferencia es la intervención del estado en la economía, tanto en infraestructuras como en cierto “bienestar social”, que el fascismo clásico si que hacía y que el “neofascismo” de Trump no quiere hacer para nada, todo lo contrario: se ha cargado de un plumazo el “Obamacare” y una de las principales líneas de ataque de Sanders (que ya es de facto líder de la oposición, por lo menos del discurso opositor nítido y crecientemente popular) es que la administración Trump va a invertir exactamente cero en actualizar una infraestructura nacional muy decadente.

      Si es fascismo o no, eso depende de cómo entendamos el fascismo: si como fascismo clásico (Mussolini y copias aproximadas) o más genéricamente como aspecto totalitario del Capitalismo; en el primer caso sería que no, en el segundo que sí. Incluso no se parece demasiado al pinochetismo, porque éste es neoliberal (Pinochet era neoliberal antes que Thatcher) y por lo tanto globalista. Trump no es ni globalista como Pinochet (sino proteccionista, “nacionalista”) ni pseudo-socialista como Mussolini, sino que es “nacional-capitalista” en el sentido más estricto de ambos términos: ultra-nacionalista y ultra-capitalista.

      Y para los y las amigas de “Hitlary” (había visto y escrito “Killary” pero hasta ahora no “Hitlary”), como George Soros (que por cierto es la respuesta al reto de Saber y Ganar de hoy que han fallado todos) o los lamebotas euroescleróticos (en auténtico estado de pánico estos días), es ese anti-globalismo o “nacionalismo” lo que les molesta mucho, porque les rompe todos los esquemas, sacude al régimen imperial de arriba a abajo con consecuencias imprevisibles. Pero mucho ojo: no es un nacionalismo aislacionista el de Trump y sus asesores de extrema derecha, sino un nacionalismo imperialista… sin compensación alguna: con Trump se pasa de un Imperio que quería gestionar el mundo y hacer negocios en el mundo a un Imperio que quiere simplemente dominarlo y extraer plusvalía de él al máximo, de forma casi colonialista. Es “America first”, “Amerika uber alles”… en lugar de los EE.UU. como centro de un capitalismo global.

      Y este cambio de paradigma imperial, si se mantiene (sospecho que Trump no va a durar un año, sea porque le maten, sea porque le impugnen), debería crear o acentuar dramáticamente los desequilibrios, sobre todo en Europa (aunque en EE.UU. mismo la cosa está que arde, la verdad, parece Tahrir 2.0 ya casi).

      “la Historia nunca se repite”…

      Efectivamente: hay mucha sensación de “deja vú” pero al mismo tiempo es muy distinto, quizá porque el escenario, las fases del propio Capitalismo son en sí muy distintas: (1) el fascismo clásico corresponde al apogeo de lo que Negri (interpretando al Marx póstumo) considera la “subsunción formal del trabajo en el capital” (= fordismo = fábrica disciplinaria = obrero masa), nótese que es también la época del estalinismo y sucesores, (2) el pinochetismo y neoliberalismo en general corresponden al auge de la “subsunción real” (= toyotismo = obrero social), mientras que (3) el “trumpismo” parece corresponder simplemente a la degeneración o decadencia total del Capitalismo dando tumbos en una crisis muy profunda y sin salida. En cualquier caso, el “trumpismo” coge lo que podemos considerar peor de los “fascismos” (senso lato) previos y pasa totalmente de lo “mejor”, de lo que les daba cierto vigor y eficacia, sea el pseudo-socialismo (intervencionismo estatal, Reinischekapitalismus) sea el pseudo-internacionalismo (globalismo) de los pinochetistas-thatcheristas. Entonces qué es lo que le puede sostener, qué puede aportar al sistema que le agregue algún tipo de eficiencia? A mí me parece que nada, que es un poco como Boris Yeltsin proclamando la independencia de Rusia respecto a la URSS: una gilipollez como una casa, un pegarse un tiro en el pie, y que sólo se sostiene por la falta de una alternativa seria (Sanders hubiera ganado las elecciones sin duda), por la insostenibilidad del proyecto capital-globalista previo, encarnado por Killary y Obama, que ya ha dejado de ser creíble, que está en una crisis muy profunda aún por resolverse.

      Ahora bien, al tiempo, porque me gusta pensar que soy bastante clarividente, que suelo hacer buenos análisis, pero en realidad me puedo equivocar como cualquiera, sobre todo porque es algo nuevo y en desarrollo. Pero sí que da la impresión de que es un tipo de “fascismo” particularmente débil y espero no equivocarme en esto, la verdad.

      “Por cierto, todo esto tiene una relación DIRECTA con la puesta en marcha del debate para la constucción de la Herritar Batasuna.”

      Pues tú me dirás en qué, porque yo no he estado en el debate. Sí que creo que tiene una relación con el debate más general que lleva en muchos lugares a la toma de posición más a la izquierda de lo que estábamos acostumbrados, mal acostumbrados, y a la organización en torno a postulados que van desde social-demócratas “duros” a genuinamente revolucionarios.

      Pero me alegro que pienses que no estamos demasiado fuera del tema central, porque empezaba a preocuparme un poco. :)

  3. Egunon, Maju!

    Tus comentarios suelen abrir un abanico de líneas de reflexión y profundización, así que me voy a esforzar por responder a todas y cada una de forma breve. Esto es más una conversación que un debate, y en cada comentario vamos afinando y matizando más nuestros análisis.

    1.- Sobre las diferencias entre Donald Trump y Adolf Hitler. Creo que estamos básicamente de acuerdo: “hay mucha sensación de “deja vú” pero al mismo tiempo es muy distinto, quizá porque el escenario, las fases del propio Capitalismo son en sí muy distintas.”
    Es evidente que el capitalismo en crisis profunda tiende a regímenes más autoritarios, militaristas, represivos y dictatoriales que en épocas de prosperidad, abandonando las formas de control social “blandas”, parlamentarias,”democráticas” y liberales habituales. Pero no olvidemos que las dos formas de dominación son manifestaciones superficiales de la dictadura de la burguesía, de la tiranía de los mercados y del despotismo de la acumulación del Capital. Ahí está la clave de los análisis…materialistas y de clase.

    2.- El debate más interesante es sobre una caracterización y análisis profundo del bloque de clases sociales que ha puesto a Donald Trump en el Gobierno (que no en el poder) de los EEUU y de sus intereses económicos, políticos y militares. Por lo que se va viendo, son sectores de las petroleras y el complejo militar-industrial, y por supuesto, del banco que gobierna el mundo, el Goldman-Sachs (https://vimeo.com/68355715) lo más reaccionario y neofascista del capitalismo imperialista norteamericano.

    Y es ahí donde discrepo contigo, Maju. Creo que es un neofascismo (si se puede utilizar la expresión…) muy potente, que domina (parte de) los aparatos del estado imperialista profundo, que ha conseguido el apoyo de una gran parte de la clase obrera WASP, en base a un pacto “nacional-socialista” (si me permites la comparación) en el que el Imperio le asegura (o hace como que…) a la aristocracia obrera el mantenimiento o mejora de su bienestar a cambio de su participación activa en el saqueo y la sobreexplotación de las periferias del sistema, los inmigrantes y las otras capas de la clase obrera norteamericana peor situadas en la jerarquía social (white trash, afroamericanos, latinos, pueblos originarios, musulmanes…) Y por supuesto, tiene el apoyo de toda esa media y pequeña burguesía y “clase media” que ha perdido poder adquisitivo como consecuencia de la crisis de 2008, y de los millones de propietarios de pequeñas y medianas empresas americanas que ya no son competitivas en el mercado global y que necesitan del proteccionismo armado yanki para sobrevivir.

    http://laizquierdadiario.com/spip.php?page=gacetilla-articulo&id_article=63619

    http://www.cubadebate.cu/especiales/2016/12/18/trump-favorecera-intereses-economicos-y-relaciones-con-el-poderoso-complejo-militar-industrial/#.WJQ9fvIpofI

    Así que creo que el nacional-trumpismo ha venido para quedarse, y que responde a un proyecto estratégico de utilizar la supremacía militar yanki para impedir la decadencia económica del capitalismo de los EEUU. Actitud típica de un estado imperialista que ya ha perdido la batalla por la eficiencia en la acumulación del Capital frente a China y su capitalismo de estado. Utilizando la estructura fractal y dialéctica en espiral de la Historia, un poco lo que les pasó a España, Francia y el Imperio Británico en los siglos XVI-XVII, XVII-XVIII y XIX-XX respectivamente. Nihil novum sub sole…

    El asunto es que todo esto anuncia una cosa: la guerra en todos los frentes contra todos los estados capitalistas que amenazan la hegemonía yanki en este planeta. En primer lugar, China y Rusia. Y por supuesto, Iran… Más tarde vendrán India, Brasil, Sudáfrica o la propia Alemania, y su satélite económico, Francia (el escándalo de la Volkswagen no es casualidad, ni la multa millonaria a la Deutsche Bank, hay una guerra económica subterránea entre los EEUU y Alemania…Tampoco el Brexit es una casualidad…) Y por supuesto, guerras coloniales en toda la periferia del sistema: Siria, Líbano, Libia, Nigeria, Chad, República centroafricana, Venezuela, Turquía, Ucrania…y lo que haga falta… Guerra económica, cultural política y evidentemente, … militar… III Guera Mundial que ya ha comenzado en Siria, como la II Guerra Mundial comenzó en España, Etiopía y China…

    http://internacional.elpais.com/internacional/2017/01/28/actualidad/1485630928_481098.html

    “¿Qué hacer?” preguntaba Lenin… Pues lo de siempre, organizarse y luchar por el socialismo y la independencia, la reunificación y la reeuskaldunización. Por la Revolución Socialista Vasca. Por la República Socialista Navarra.

    En eso está la Herritar Batasuna…

    • 1.- “Es evidente que el capitalismo en crisis profunda tiende a regímenes más autoritarios, militaristas, represivos y dictatoriales que en épocas de prosperidad, abandonando las formas de control social “blandas”, parlamentarias,”democráticas” y liberales habituales.”

      Sí pero ese autoritarismo o totalitarismo tiende a estar asociado a lo que Lenin describía en su escrito sobre el imperialismo y me refiero, por aclarar, al conflicto entre potencias burguesas, al conflicto interimperialista. Como sabemos bien, a partir de mediados del siglo pasado es de facto imposible (por el armamento nuclear) que ese conflicto se manifieste en forma de guerra mundial, como ocurría antes, e incluso las guerras periféricas en las semi-colonias se están mostrando crecientemente ineficaces (lo que EE.UU. conquista, China lo compra al día siguiente). Un estado capitalista desarrollado que cae en el totalitarismo fascista como la Alemania de Hitler sólo podía aspirar a la conquista de un imperio; eso cómo se manifiesta ahora? Y si Trump es en cierta manera como Hitler, qué sentido tiene que esté cargándose la propia estructura imperial estadounidense casi como Yeltsin hizo con la Unión Soviética?

      En cierta manera es paradójico y la explicación a la que llego es que Trump y los suyos quieren transformar al imperio estadounidense de uno “de gestión global” a uno más tradicionalmente “colonial”, en el que las masas obreras de la metrópolis obtengan ciertas migajas que el modelo anterior había dejado de producir. Aquí habría que matizar mucho, porque no tengo nada claro que Trump y los suyos vayan de hecho a producir esa recuperación de EE.UU. como centro productor y exportador, como receptor de flujos económicos globales, pero al menos es lo que pretenden según su propio discurso “nacionalista” — y es algo que entiendo puede afectar de forma decisiva a Europa, que es una de las pocas partes del Imperio que permanece “asegurada” pero que al parecer ha perdido mucha relevancia geopolítica y no tributa lo que según Trump debería. Yo aventuro que incluso puede darse un sacrificio extremo de la renta de los y las europeas en general para intentar transferir una mayor cantidad de plusvalía a EE.UU. Si es así (y lo parece) la agudización de las contradicciones, que ya venían con fuerza, está servida en Europa.

      Es decir: como EE.UU. no puede ya expandirse más, lo que va a hacer es “impandirse”, extraer más plusvalía cuasi-colonial de sus “aliados”, sobre todo de aquellos que no le son estrictamente necesarios, como México pero también como Europa (si Rusia es aliada o neutral, Europa no tiene demasiada relevancia geoestratégica ya).

      Si lo pensamos un poco, se evidencia como un esquema muy degenerado y casi sin duda condenado al fracaso pero es el esquema que tiene Trump en mente y que cada vez resulta más claro. Y sin embargo no está aún en los análisis que he podido leer o escuchar, a pesar de que algunos políticos europeos sí que se muestran extremadamente desconcertados, muy asustados incluso.

      “Pero no olvidemos que las dos formas de dominación son manifestaciones superficiales de la dictadura de la burguesía, de la tiranía de los mercados y del despotismo de la acumulación del Capital.”

      Sí, lo sé. Pero las burguesías “nacionales” tienen que gestionar sus naciones/estados, incluyendo a sus propias masas proletarias “nacionales”, a las que tienen que mantener mínimamente calmas de alguna manera: en el Keynesianismo era mediante la redistribución estatal de una pequeña parte de la plusvalía, en el Friedmanismo o Neoliberalismo mediante la burbuja del crédito fácil pero y ahora? Ahora, tras el “roba mientras puedas” que es el único “plan” que la burguesía ha sido capaz de articular en la última década, es al parecer ya el “sálvese quién pueda” y Trump representa eso: él cree que EE.UU. puede “salvarse” sacrificando a sus aliados menos esenciales (México, Europa).

      En el fondo, si Hitler soñaba con conseguir un “Lebensraum” para Alemania, parece que Trump también pero con la diferencia que no puede de hecho expandirse a ninguna parte, sino sólo “impandirse”: extraer más tributo del “Gobierno General” (México) y “la Francia de Vichy” (Europa) para intentar mantener a EE.UU. a flote como sea.

      [N. del A.: lo de “impandirse” o “impansión” me lo acabo de inventar pero sospecho que es un neologismo que acabará por cuajar una vez la gente vea la jugarreta, lo que representa Trump a nivel del Imperio y cómo realmente se compara con Hitler más allá de totalitarismo, racismo, etc. Supongo que se puede entender en términos de “racionalización de costes”, “maximización de beneficios” y tal pero estamos hablando de imperios, no de empresas].

      2.- “ha conseguido el apoyo de una gran parte de la clase obrera WASP, en base a un pacto “nacional-socialista””

      Pero no es un “pacto” sino una “promesa”, una promesa muy difícil de cumplir, sobre todo si no hay políticas keynesianas (de redistribución de plusvalía, de inversión pública). Y no las hay: Trump no va a hacer nada de eso, salvo que al muro infame se le llame “inversión pública” sino que incluso está desinvirtiendo (Obamacare kaput) y se lo juega todo a la política del chantaje unilateral hacia sus propios vasallos, sean estados o empresas multinacionales. Y dudo muchísimo de que tenga el poder para imponerse al nivel necesario, creo que va a obtener muy pocos beneficios del tipo que dices y se va a crear por contra innumerables problemas acumulativos.

      Además no tiene nada de “socialista”, ni de refilón: no hay inversión pública en una infraestructura que está claramente caduca, ni mucho menos redistribución de ningún tipo hacia la clase trabajadora nacional (salvo el hipotético goteo desde el sector privado, que sin duda será mucho menor del deseado, porque costes-beneficios mandan).

      Soy perfectamente consciente de los apoyos que ha cosechado tanto entre la oligarquía (casi todos adherentes tras la elección tan solo) como entre sectores de la clase trabajadora (notablemente el “rust belt”). Pero los segundos son peones desechables, que le han votado por desesperación, y los primeros es normal que se arremolinen junto al líder nacional-imperial… mientras dure, sobre todo porque se supone que Trump es un hombre de negocios que les va a ofrecer oportunidades de beneficio (ya veremos en qué queda todo al final, porque le veo muy impotente en el fondo).

      “… todo esto anuncia una cosa: la guerra en todos los frentes contra todos los estados capitalistas que amenazan la hegemonía yanki en este planeta. En primer lugar, China y Rusia. Y por supuesto, Iran…”

      Esto te lo he respondido en parte más arriba, pero por aclarar: China y Rusia son efectivamente invulnerables y también lo es Irán en gran medida (en parte por sus dimensiones pero sobre todo porque cuenta con el apoyo de los otros dos gigantes, y también el de India por cierto). O sea: la guerra expansiva es imposible (si ocurriera sería el holocausto nuclear, malo para los negocios siempre, así como para cualquier otra cosa) y sólo le queda la extorsión interna dentro del Imperio, la “impansión”, lo que es una sangría cortoplacista, así como ponerle la alfombra roja a la revolución obrera.

      Desde luego que quiere “ponerle puertas al mar”, es decir: contener a China, pero si quieres mi pronóstico: fracasará (incluso aunque hubiera crisis y revolución en China, no sería “derrotada” y saqueada en ningún caso: pisa demasiado fuerte el dragón). Además, como mencionas, sus apoyos oligárquicos son los mismos de siempre: la industria militar y petrolera, así como los omnipresentes hombrecillos grises de Goldman Sachs, es decir: su estrategia va a ser la misma: extorsión financiera, recurso continuo al costosísimo método de intervención militar (que China ha demostrado mil veces capaz de sobrepasar a base de billetera) y no va a invertir en algo muy urgente como es la renovación total del sistema de producción y distribución de energía, pasándose a las renovables (en particular solar + hidrógeno, que es 100% sostenible, limpio y cada día más extremadamente barato, algo en lo que sí que invierte una potencia capitalista pero más ilustrada o vanguardista como es Alemania, o incluso la propia China).

      Frente a China sólo le queda la contención y la maniobra, en particular su “jugada maestra” pretendía ser (ya veremos en que queda) el atraerse a Rusia, prescindiendo parcialmente de Europa (competidora en lo económico, mercado e inversor respecto a China). Pero no creo que le funcione como espera. En cualquier caso no va a ir a una guerra abierta con China y, si llegara a ocurrir, ya sabes: besa a tus hijos y diles adiós, se acabó.

      Y lo que dices después de guerras en medio mundo tampoco es probable. India, Brasil y Francia son demasiado poderosos para una guerra abierta. París y Nueva Delhi tienen armas nucleares, Brasil e India, Nigeria incluso, son simplemente demasiado extensos para ser conquistados en ninguna guerra relámpago, ni lenta, ni nada. Más bien lo que cabe esperar es mucha maniobra de inteligencia y financiera, aunque no es descartable que algún caso concreto degenere en guerra abierta, claro. Pero incluso en esos casos es más fácil que sea guerra por “proxy” que intervención directa.

      Piensa en el Imperio Romano tras Augusto: tuvo aún alguna intentona expansiva más pero fracasaron de una u otra manera. Lo que tuvieron que hacer fue primero gestionar el Imperio ya existente (y esa fase es la que acaba ahora) y luego estrujarlo al máximo (que es lo que representa Trump y que en el caso romano llevó al feudalismo y la edad oscura). La diferencia es que un “feudalismo” tecno-industrial es inviable y que existe una guerra de clases muy real en cada una de nuestras ciudades que casi obliga a otro desenlace muy distinto.

  4. Arratsalde on, Maju!

    Te resumo mis posiciones brevemente:

    1.- Históricamente, la dinámica de acumulación de Capital tiene una serie de ciclos cortos, expansión-recesión, basados en los diferentes flujos del capital de un sector productivo a otro, debido a la oferta-demanda y a la saturación del mercado y a los avances tecnológicos, y otros ciclos muchos más largos, que pueden llamarse crisis generales o crisis de mutación. Estas crisis globales son debidas a la ley de la tendencia decreciente de la tasa o cuota de ganancia, descubierta por Karl Marx y expuesta por él en la sección tercera del tercer tomo de “Das Kapital”. Los dos tipos de ciclos está regidos por la ley del valor, también descubierta por Karl Marx.

    2.- Las crisis generales y globales del Capitalismo han sido históricamente tres, que han marcado la decadencia de un Estado hasta entonces hegemónico, la transformación profunda del modo de producción capitalista, la utilización de nuevas fuentes de energía y el surgimiento de un nuevo poder imperialista. Estas crisis globales se acompañan de guerras generalizadas, “mundiales”, que estallan como consecuencia de las crisis económicas globales profundas, fruto de la sobreacumulación del Capital y de su insuficiente valorización.

    3.- La guerra de los Treinta Años, 1618-1648, marca el fin de la hegemonía del tardofeudalismo español en Europa, y el surgimiento de una potencia del capitalismo mercantilista: Francia. El ciclo de guerras de la Revolución Francesa y del Imperio de Napoleón, 1789-1815 marcan la transición entre el capitalismo mercantil y el industrial, el hundimiento de Francia y el ascenso del Imperio Británico. Las dos guerras mundiales, 1914-1945, son un ciclo que marca el fin de la hegemonia británica en el mundo y el surgimiento de los Estados Unidos como potencia capitalista e imperialista principal. Los que estamos viviendo ahora es el inicio de un nuevo ciclo de guerras ante el estancamiento y bloqueo de la acumulación capitalista desde inicios de 1970, bloqueo que se ha intentado superar financiarizando y especularizando más aún el capitalismo a partir de esos años (Hayek-Friedman-Pinochet-Thatcher-Reagan), lo que ha traído una profundización de la crisis que amenaza con colapsar todo el sistema.

    4.- La salida a esta crisis de sobreacumulación de capital no puede ser más que la guerra y la destrucción de ingentes masas de capital ficticio y medios de producción, así como de (cientos de) millones de seres humanos, lo cual podría abrir un nuevo ciclo de acumulación a un precio horroroso, como ha sucedido siempre en la historia del capitalismo. Pero un sistema senil y moribundo, como el Imperio Romano o el Feudalismo no cae solo, hay que derribarlo, y su agonía puede prolongarse durante siglos. Nada está escrito de antemano, la lucha es el único camino… y la única solución!!!

    5.- Es el momento de organizar una nueva BAGAUDA en todo el planeta, antes de que el capitalismo senil, decadente, enloquecido y totalmente psicópata acabe con la Humanidad. Y en esta nueva Bagauda, como en la anterior, los euskaldunak podemos tener un papel importante. Hablo en serio. Euskal Herria es un vórtex de contradicciones. Y son las contadicciones las que enseñan e indican siempre el camino de la solución, porque la realidad es dialéctica. El presente es hijo del pasado y está preñado de futuro. En el corazón de la materia está latiendo la utopía. O para decirlo es términos del materialismo utopista: “EGIA HEGIAN DA.”

    6.- La nueva BAGAUDA no es otra cosa que la REVOLUCIÓN COMUNISTA. Los expropiadores son expropiados y construimos entre todas y todos un nuevo modo de producción, sin Capital, Estado, ni Patriarcado, basado en la libre asociación y cooperación de las ciudadanas y ciudadanos productores, con una planificación social y económica (La “ecosocionomía”, ciencia de la planificación comunista) que vaya acabando progresivamente con el mercado, y por lo tanto, con la ley del valor y la existencia de mercancías.

    7.- Este eco-comunismo feminista necesita un período de transición ecosocialista, y un punto de ruptura con el Capitalismo: la Revolución. Y es eso estamos…

    ¡Nos vemos (si tú estás de acuerdo, claro…) en las asambleas de la Herritar Batasuna!

    ¡Un fuerte abrazo!

    Mikel Erro

    “Es más agradable y provechoso vivir “la experiencia de la revolución” que escribir acerca de ella.”

    Petrogrado, 30 de noviembre de 1917.
    Lenin.

    • Mikel: tengo que discrepar en el pto. 3, Francia no era una “potencia capitalista” hasta la Revolución Francesa. Hasta quizá se podría argumentar que Castilla y Portugal eran más “avanzadas”, más “proto-capitalistas” que la Francia de esa época (E. Moderna), simplemente porque tenían en general más sectores de campesinado libre y no dependían tan dramáticamente de la jerarquía feudal. Ejemplo: por qué la colonización francesa de norteamérica fracasa tan estrepitosamente a pesar de su éxito inicial en términos estrictamente mercantilistas? Porque Francia se empeña en exportar el régimen feudal a las colonias y prevenir en lo posible que los disidentes religiosos (hugonotes) se instalen allá, justo lo contrario de lo que haría una potencia genuinamente proto-capitalista como Inglaterra. De hecho es el terrible peso de la persistencia de lo feudal lo que lleva eventualmente a la Revolución Francesa. Son Inglaterra y Holanda las vanguardias del Capitalismo y en consecuencia no podemos hablar de cambio de ciclo al menos hasta la Guerra de Sucesión Española o más claramente la Guerra de los Siete Años, es decir: ya en el s. XVIII.

      “Los que estamos viviendo ahora es el inicio de un nuevo ciclo de guerras”…

      No creo que las guerras a gran escala sean posibles: la amenaza nuclear lo impide. Ese es un “problema” para las potencias capitalistas, en particular EE.UU.: la expansión militarista no es posible e incluso el mantenimiento del orden imperial mediante la intervención militar (directa o indirecta) en estados sin armas nucleares es cada día más difícil, costosa e ineficaz (en este caso porque tras los marines llegan los comerciantes chinos y se quedan con el botín sin disparar un tiro).

      Por eso creo que, sobre todo a partir de Trump, se va a tender a lo que llamo “impansión”: el estrujamiento desesperado de lo que está asegurado. Y por eso los políticos europeos están tan nerviosos, porque obviamente ya tienen bastantes problemas y aumentar la tributación hacia la metrópolis imperial no es deseable para ellos, ya que es un camino condenado al desastre social y la inestabilidad extrema de forma acelerada.

      Para mí que lo que va a haber sobre todo es mucha inestabilidad, puede que incluya guerras localizadas pero sobre como producto de esa inestabilidad y no como vía de solución de nada (a no ser que se formen facciones revolucionarias triunfantes, en cualquier caso no una “solución” en parámetros capitalistas).

      ” la destrucción de ingentes masas de capital ficticio y medios de producción, así como de (cientos de) millones de seres humanos”…

      Puede ser pero las hambrunas (causadas por el cambio climático en gran medida) serán la causa principal más que las guerras.

      “lo cual podría abrir un nuevo ciclo de acumulación a un precio horroroso”…

      Lo veo imposible. Podría hipotéticamente haberse abierto un nuevo ciclo de acumulación si los estados capitalistas hubiesen abrazado el modelo alemán de mediana empresa y energías renovables, pero no lo han hecho, sino todo lo contrario, regidos por el beneficio cortoplacista y el ansia de poder puro. El modelo alemán al final da “demasiado” poder a los trabajadores y clases medias, algo que en general los capitalistas más occidentales odian: ellos quieren concentración de poder, capitalismo salvaje de las grandes corporaciones, “neo-feudalismo” y especulación rampante. En cualquier caso, creo que es demasiado tarde para que Occidente abrace el modelo alemán, aunque China sí que parece estar haciéndolo. Pero las élites occidentales desdeñan la estabilidad social hasta el punto de ponerse en peligro, son como los aristócratas de la Francia de los 1770s y 80s.

      “un sistema senil y moribundo, como el Imperio Romano o el Feudalismo no cae solo, hay que derribarlo”…

      Siempre surge alguna fuerza que lo derriba, el problema es si esa fuerza es revolucionaria (p.e. las bagaudas en el caso romano) o es simplemente oportunista (los grupos armados germánicos o más tarde árabes y turcos en el este). Hoy día el riesgo de extinción de la especie (sea por guerra nuclear, sea por cambio climático extremo, sea por otras causas como la ingeniería genética o el desarrollo de la inteligencia artificial, o por una mezcla de todo ello) es muy real. Algo así no ha ocurrido nunca antes y no estamos preparados psicológica o culturalmente, nos cuesta mucho admitirlo como posibilidad real, pero lo es.

      “Es el momento de organizar una nueva BAGAUDA en todo el planeta, antes de que el capitalismo senil, decadente, enloquecido y totalmente psicópata acabe con la Humanidad.”

      Ahí estoy muy de acuerdo. De todas formas, me centraría mucho en Europa porque es “nuestro entorno” inmediato y dependemos mucho (incluso si logramos la independencia formal) de lo que ocurra a nuestro alrededor.

      “Y en esta nueva Bagauda, como en la anterior, los euskaldunak podemos tener un papel importante. Hablo en serio. Euskal Herria es un vórtex de contradicciones.”

      Espero que tengas razón, yo la verdad es que nos veo un poco apagados últimamente y veo los vórtices de cambio (en positivo) algo desplazados, sobre todo a Catalunya pero también se puede mencionar España, Inglaterra… mientras que por el contrario la Europa continental parece más perdida que la una, tendiendo a fuerzas neofascistas que no acaban de tomar el poder pero que están muy crecidas y amenazantes.

      Por lo demás más o menos de acuerdo. Ondo izan.

    • Irán es practicamente inconquistable, sobre todo teniendo en cuenta los problemas de legitimidad interna que tiene Trump en EE.UU., que no tienen pinta de remitir y que se agravarían sin duda en caso de guerra abierta, sobre todo una “tipo Vietnam”. Si hay una agresión estadounidense, lo primero que haría Irán sería cortar el acceso al golfo pérsico, algo contra lo que EE.UU. puede hacer bien poco, además incluso si EE.UU. consigue desembarcar, conquistar un territorio inmenso, abrupto y claramente hostil es efectivamente imposible, más fácil será que Irán ocupe gran parte de Arabia Saudita. Por no hablar de que ni Rusia, ni China, ni India siquiera lo tolerarían, con riesgo permanente de hecatombe nuclear total y extensión del escenario de guerra a toda Asia Occidental y Central (Turquía, Israel y Pakistán incluidos) en cuestión de meses.

      Lo más a que Trump aspira en realidad es a mantener la tensión, evitando que sus competidores (sea China o Alemania) accedan fácilmente al negocio iraní y dando palmaditas condescendientes a Araia Saudita e Israel, sus aliados tradicionales y ambos ferozmente anti-iraníes, pero en realidad seguramente centrándose en Yemen, e incluso allá de forma indirecta (ya que huele a “otro Vietnam” también).

  5. Parece que cierta nueva política tiene memoria de pez o se ha tragado mucha ideologia dominante, como si no supieramos por experiencia que PP y PSOE son la mismisima mierda, ni mal menor ni mal mayor, basura todos, en USA lo mismo, y en toda Europa, todos estan para mantener este sistema criminal y simplemente se reparten los distintos sectores sociales a engañar, como las donaciones y creditos de bancos y oligarcas que les finacian por igual.

    • Pues qué quieres que te diga, que a veces parece que vivimos en nuestra burbujita etno-política, definida no sólo por el euskera sino tb. por el castellano (se habla mucho, o al menos algo, de Venezuela o Cuba pero poco de Brasil o de Kurdistán, p.e.)

      Pero también es que hay menos gente joven que gente de mediana edad (hay tanta gente de 20 años como de 74, y los picos por año son la gente de 39 y 51 años) y eso probablemente es parte de la causa que haya un movimiento popular más débil en general (porque es un hecho que juventud y revolución suelen ir de la mano, es psico-hormonal y también en algún grado físico — yo flipo cada vez que me pongo a pensar lo activo que podía ser de chaval, ahora me cuesta todo un montón en cambio). O sea que cómo no nos pongamos las pilas los “viejos” y “viejas” del “baby boom” tardofranquista, como no nos pongamos a ocupar “zaharretxes” en vez de sólo “gaztextes”, etc., al final va a estallar la revolución por ahí (yo qué sé, en India quizá) y nosotr*s estaremos a verlas venir como los “vigilantes de la valla” esos, muy resabidos (“yo traje la revolución a Euskadi, chaval”) pero sin hacer gran cosa.

  6. Perdona que sea tan pelma, pero creo que este excepcionalmente bien documentado artículo puede arrojar más luz a nuestro debate y discusión amistosa, y quizá no aburramos demasiado a las otras y otros lectores del blog. Lo han publicado las compañeras y compañeros de BOLTXE, que realizan un muy buen trabajo que creo que deberíamos difundir:

    https://www.boltxe.eus/agotamiento-la-fase-historica-actual-del-capitalismo/

    Este análisis está en el fondo de los planteamientos que motivaron la creación de IBIL, y más tarde dinamizaron, con otras y otros compañeros y compañeras, el surgimiento del colectivo de ex-presos y refugiados Askatasunaren Bidean, para a su vez impulsar, con mucha más gente, la construcción de Herritar Batasuna, que acaba de comenzar…

    Es la hipótesis del proceso largo y tortuoso de colapso y derrumbe del Capitalismo, emitida por Karl Marx a lo largo de los cuatro libros de Das Kapital, ocultada, deformada y más tarde negada por Kautsky, determinante en los análisis, tácticas y estrategias de Lenin, y redescubierta por Henryk Grossmann en 1928, en las vísperas de la gran crisis de 1929, que acabó como todas y todos sabemos.

    Creo que es de una enorme actualidad, y enlaza con lo que te comenté hace meses: los seminarios obreros y populares de estudio crítico y colectivo de la obra central de la teoría comunista revolucionaria: “Das Kapital”, de Karl Marx. Estos seminarios serán dinamizados por la gente de Herritar Batasuna, esperemos que a partir de septiembre de este año tan simbólico atodos los niveles (150 aniversario del pimer tomo de Das Kapital, 100 aniversario de la Revolución Soviética, 50 aniversario dls asesinato del CHE y de la V Asamblea de ETA…). En eso estamos trabajando junto con otras muchas más iniciativas…

    Un abrazo, Maju!

    “¡Socialismo o barbarie!” Rosa Luxemburg, 1915.

    • Es un artículo muy interesante pero como verás parece tener limitaciones importantes.

      “La fala­cia del razo­na­mien­to key­ne­sia­no es que no tie­ne en cuen­ta las con­se­cuen­cias de las polí­ti­cas de inver­sión del gobier­no para la tasa de ganan­cia, que es la varia­ble cla­ve de la eco­no­mía capi­ta­lis­ta.”

      Vale, pero quien dijo que nos importe la tasa de ganancia? Eso le importa sólo a Keynes, que quería salvar al Capitalismo de sí mismo, a nosotr*s nos importa que la sociedad y su economía sean estables y faciliten el bienestar general; si los empresarios se arruinan, la solución es “fácil”: colectivizar y ponerles a trabajar.

      Sí, ya sé que “no funciona así” pero en algún lugar hay que romper el círculo vicioso, no?

      Otra cita que me da más problemas: “no pare­ce que haya otra sali­da que la que gene­ra espon­tá­nea­men­te el capi­tal mis­mo: una des­truc­ción masi­va de capi­tal.”

      Sabes lo que significa esto en términos modernos, no? Destrucción mutua asegurada (MAD, que en inglés significa también “loco” o “furioso”). No me parece posible sin que resulte también en la destrucción masiva de la mano de obra e incluso los capitalistas mismos: una guerra nuclear global produciría, entre otros problemas (radiación, destrucción del tejido social) un invierno nuclear que, según se estima, degeneraría en espiral hasta volver al estadio “snowball Earth”, cuando la Tierra entera, océanos incluidos, estaba cubierta de gruesos mantos glaciales, absolutamente inhabitable excepto, al parecer, para las diatomeas y bacterias en bolsas de agua bajo el hielo, no para nuestra especie ni para ninguna otra especie “superior”.

      Por lo tanto sólo son posibles destrucciones parciales, demasiado reducidas para salvar al sistema.

      “No creo que el capi­ta­lis­mo se auto­des­tru­ya. No está en la natu­ra­le­za de la bes­tia. El capi­ta­lis­mo sal­drá de la cri­sis, pero sólo des­pués de una des­truc­ción sufi­cien­te de capi­tal”…

      Mi opinión es que no: que no hay salida a esta crisis o a este estadio tardío de la crisis (si quieres ver la crisis como cuasi-permanente desde la 2ª GM, como hace el autor). La razón estriba en que no se trata sólo de las contradicciones internas del Capitalismo o siquiera de la Humanidad más en general, sino que atañen directamente a la estabilidad de la biosfera terrestre. Nos enfrentamos, cada año de forma más seria y dramática, al calentamiento global y otros desperfectos irreparables como el envenenamiento de los suelos por los pesticidas o la destrucción brutal de los ecosistemas marinos.

      El problema es que el enfoque puramente marxiano no aborda una de las claves más fundamentales del Capitalismo: es expansionista-depredador, explotador en forma siempre creciente y esta explotación/depredación no se limita a nosotr*s human*s, sino que también atañe, de forma tremenda al Medio Ambiente global. Y eso es algo que Marx apenas atisba en el mejor de los casos, condicionado por la mentalidad de su época, que aún no había descubierto la gravedad de estos problemas ambientales y en general existía en un paradigma mecanicista newtoniano, que hoy sabemos incorrecto.

      Hay una “plusvalía” no reconocida que emana de la explotación del trabajo (normalmente acumulado a lo largo de milenios, siglos o décadas) de la Naturaleza. Sí, la Naturaleza trabaja y produce muchas cosas que nos son útiles pero que el Capital sólo “valoriza” en ciertas circunstancias, con lo que hay un desajuste brutal entre valor de uso y valor de cambio, que una de las limitaciones del análisis marxiano.

      Si la Naturaleza no se viera afectada, puede que el Capitalismo se perpetuara tras una crisis violenta o puede que una forma nueva de sociedad y economía (no necesariamente socialistas) surgieran de sus cenizas, pero la catástrofe medioambiental supone un límite absoluto, ya que es imposible en plazo razonable la expansión a nuevos planetas vírgenes, como le gustaría a la lógica depredadora-expansionista del Capitalismo. A efectos prácticos, la Humanidad bajo el Capitalismo es como un cultivo bacteriano en una placa de Petri: cuando se acaba el espacio y los nutrientes, el cultivo muere.

      Y esa es la verdadera naturaleza de la crisis, mucho más allá de la tasa de ganancia: el límite que el Planeta Tierra, la ecología como tal, establece por encima de cualquier análisis puramente socio-económico (en el sentido restringido de “lo humano”).

      Y esto se aplica también a la “solución” destructiva, bélica: el problema es que el Capitalismo es tan hiper-eficiente (en términos de desarrollar la tecnología, las fuerzas productivas, hacia el poder explotador al menos) que ha saturado ya la “placa de Petri” (pero no es ni de lejos lo bastante eficiente como para obtener otra de repuesto).

      Entonces, el dilema actual es o establecemos un sistema socio-económico globalmente sostenible o nos vamos al carajo como especie humana (y arrastrando a muchas otras especies). Y ese sistema sostenible, obviamente, no puede ser capitalista, sino que sólo puede ser socialista o comunista, pero de un tipo muy distinto al de la URSS: no orientado a la máxima “productividad”, al desarrollo tecno-industrial acelerado (características capitalistas en realidad) sino primariamente a la sostenibilidad, a la estabilización tanto ambiental como social.

      Y es un dilema urgentísimo: porque el ecosistema global se está desintegrando ante nuestras narices, bajo nuestros pies, y es inevitable ya que cause al menos mucha destrucción, pero espero que no sea definitivo.

      Y eso es importante para nosotr*s, como revolucionari*s: o actualizamos el análisis “más allá de Marx” (y del marxismo en general, que rara vez se plantea esta otra faceta tan crucial, a veces incluso la niega) o no seremos capaces de ser instrumentos eficientes de transformación: seremos inútiles a la Humanidad para salvarse y reinventarse.

      Hay que pensar en clave eco-socialista o, mejor, eco-comunista. No es posible la ecología, la sostenibilidad, la re-estabilización del ecosistema planetario (y los locales) sin socialismo/comunismo (porque el Capitalismo o cualquier otra forma de explotación es genéricamente depredadora-destructora) y tampoco es posible el socialismo/comunismo sin un enfoque radicalmente ecologista.

      Al final no importan las ideologías per se, ni siquiera los sentimientos quizá, sino cómo hostias va a sobrevivir la Humanidad y el Planeta en el que habitamos, sobrevivir a las propias fuerzas que hemos desarrollado de forma tan espectacular y caótica bajo el Capitalismo? El comunismo/socialismo es potencialmente una ideología útil (no se me ocurre otra, la verdad) pero sólo en la medida en que sea también radicalmente ecologista, incluyendo el problema medioambiental en el análisis, yendo más allá de Marx y sus limitaciones novecentistas. Un socialismo como el de la URSS, dedicado al desarrollismo puro y duro, en términos que muchos han descrito como “capitalismo de estado”, no nos sirve de nada. Por supuesto entiendo perfectamente que el fenómeno URSS (y copias aproximadas) corresponde a su época (fordismo) y las “necesidades” de la periferia del sistema global capitalista, pero la advertencia no está de más puesto que, al ser casi el único modelo conocido, es muy tentador ceñirse a él — y eso sería un error trágico.

  7. Y “me se” ha olvidado el 80 aniversario del bombardeo nazi-fascista-franquista de Gernika….

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