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Artículo de colaboración para Borroka garaia da! Autor: Antonio Torres

Generalmente, se suele tomar la fecha del 15 de marzo del 2011 como el inicio del conflicto armado que se vive en la República Árabe Siria. A seis años de ese punto de inicio, es necesario dentro de la batalla por el relato -a veces tan importante o más que las propiamente militares- disputar y confrontar el argumentario difundido por los grandes medios de comunicación occidentales, con el fin de nunca perder de vista cuáles son verdaderamente los intereses enfrentados en este conflicto y por qué.

En el caso del Estado español, tomamos como referencia de ese relato oficial de los grandes medios de comunicación al periodista vasco Mikel Ayestaran. Este periodista presume de sus conocimientos sobre el mundo árabe y musulmán, y además, para reforzar sus posiciones/opiniones viste a sus crónicas de una supuesta “objetividad” y de la mirada de alguien que está “en el terreno” y no tiene por qué en principio inclinarse hacia un bando u otro. Ayestaran en una entrevista para el programa “Salvados” de Jordi Évole resumía de esta manera el inicio del conflicto en Siria (http://www.lasexta.com/programas/salvados/mejores-momentos/mikel-ayestaran-alternativa-regimen-sirio-islamismo-mas-radical-que-conocido-ultimos-anos_20151115572432cd4beb28d4460084f3.html ): en marzo de 2011 se producen toda una serie de manifestaciones en las que se reclamaban libertades democráticas, éstas habrían sido brutalmente reprimidas por el “régimen sirio”, especialmente en Daraa el 15 de marzo de ese mismo año, a lo que siguió una respuesta armada por parte de unos manifestantes que hasta ese momento se habían expresado por vías pacíficas y un nunca explicado, surgido misteriosamente casi de la nada, desplazamiento de esas reivindicaciones en favor de más libertades por mensajes de corte religioso; se hablará entonces del “secuestro” de estas manifestaciones de protestas por el integrismo islámico, que de manera nunca explicada se habría hecho con el control absoluto de las protestas. Y todo ello enmarcado dentro de la llamada “Primavera Árabe”.

Sobre las implicaciones políticas e ideológicas de esta explicación hablaremos más tarde, pero si es necesario en este momento aclarar, en unos casos, y desmontar en otros, este hilo argumentativo que no es propiedad exclusiva de Ayestaran -insistimos en que tomamos la figura de este periodista como ejemplo recurrente- sino del conjunto de los grandes medios de comunicación en el Estado español y en Occidente.

Las protestas de 2011

Es cierto que desde enero a marzo de 2011 se dieron toda una serie de manifestaciones de protestas en ocasiones contra el gobierno sirio del partido árabe socialista BAAS y su presidente Bashar Al Assad ; es cierto que esas protestas en su inicio se desarrollaron pacíficamente, pero no es menos cierto que esas protestas contaban con un seguimiento escaso, aunque los medios de comunicación occidentales se encargaron en ese momento de hinchar deliberadamente el seguimiento de las mismas, y muy limitado a determinadas zonas geográficas, principalmente zonas fronterizas y con cierta presencia de población suní. Por otro lado, hay que tener en cuenta que los integristas islámicos que supuestamente “secuestraron” las protestas antigubernamentales no aparecieron de la nada, sino que precisamente fueron ellos los principales instigadores de las mismas; por último, cabe también señalar que ya antes -mucho antes incluso- de la llamada “Primavera Árabe” estaban constatados planes estadounidenses para derrocar al gobierno sirio del BAAS.

La inmensa mayoría del país y sus principales ciudades, Damasco y Alepo, no solo permanecieron ajenas a estas manifestaciones de protesta contra el gobierno, salvo excepciones poco significativas, sino que fueron escenario de grandes manifestaciones de apoyo al presidente Al Assad. En relación con lo que estamos exponiendo, debemos destacar el testimonio de Rania Abouzeid, corresponsal de la revista norteamericana Time, a la que se le puede presuponemos poca -o ninguna- simpatía hacia el Gobierno sirio, citado por el analista canadiense Steven Gowans: “La corresponsal de Time, Rania Abouzeid, atribuyó el fracaso de que los organizadores de la protesta no obtuvieran un apoyo significativo al hecho de que la mayoría de los sirios no se oponían a su gobierno. Assad tenía una reputación favorable, especialmente entre las dos terceras partes de la población por debajo de los 30 años de edad; y las políticas de su gobierno eran apoyadas extensamente. “Incluso los críticos reconocen que Assad es popular y es considerado cercano a la enorme cohorte juvenil del país, tanto emocionalmente, como ideológicamente y, por supuesto, cronológicamente”, dijo Abouzeid, añadiendo que a diferencia de “los derrocados líderes proamericanos de Túnez y Egipto, la política exterior hacia Israel, el fuerte apoyo a los palestinos y a los grupos militantes de Hamas y Hezbollah están en línea con el sentimiento popular sirio”. Assad, en otras palabras, tenía legitimidad. El corresponsal de Time añadió que “conducir por su cuenta a la Mezquita Umayyad en febrero para participar en oraciones para celebrar el cumpleaños del Profeta Muhammad y pasear por el concurrido mercado del Souq Al-Hamidiyah con un bajo perfil de seguridad” lo ha “ayudado a hacerse querer, personalmente, por el pueblo“. Gowans hace referencia a artículos publicados en Time por Abouzeid el 27 de febrero y el 4 de marzo de 2011[1].

El mito ya creado por Occidente en estos años de guerra en torno a la figura del presidente Al Asad y al partido BAAS impide tener en cuenta una serie de consideraciones objetivas respecto al inicio del conflicto:

a) El propio gobierno sirio, incluyendo al presidente Al Assad, era consciente de que debido a la implementación de determinadas medidas liberalizadoras en materia económica se había creado cierta sensación de descontento y desapego hacia el gobierno y el partido en determinadas zonas del país. Igualmente, se tenía cierta consciencia de que ese descontento, hasta cierto punto legítimo, podía ser utilizado por elementos reaccionarios.

b) Los partidos aliados del BAAS en el Frente Nacional Progresista (FNP), especialmente los dos partidos comunistas que forman parte del mismo, el Partido Comunista Sirio (PCS) y el Partido Comunista Sirio Unificado (PCSU) ya habían advertido del deterioro de la situación y de las posibles consecuencias que podría tener.

En lo que se refiere al punto a) resulta llamativo que el propio presidente Al Assad, tras los sucesos de Daraa reconociera los excesos cometidos, a pesar de que como veremos más tarde los sucesos en dicha localidad no tuvieron precisamente un carácter pacífico ni espontáneo, por las fuerzas de seguridad[2]; por su parte, la portavoz del gobierno sirio, Buthaina Shaaban, declaraba: “Las exigencias de la gente en Deraa son legítimas, son exigencias de todos los sirios“[3]. Como consecuencia, el gobernador de Daraa es destituido. Por su parte Al Assad propone reformas: en primer lugar, se forma un nuevo gobierno encabezado por Adel Safar, se introducen medidas urgentes como el aumento de sueldo a los funcionarios a los que también se otorgará un seguro de salud, se proponen leyes anticorrupción, o la provisión de recursos para los jóvenes desempleados ante el descenso del nivel de vida de los sirios por culpa del aumento de los precios causados por la inflación. Además, el gobierno redacta una ley que permitiría la existencia de partidos políticos aparte del gobernante BAAS y sus aliados del Frente Nacional Progresista, levantando las restricciones sobre la prensa, así como la libertad de los detenidos en las protestas siempre y cuando no sean acusados de delitos de sangre. En abril de 2011, el gobierno derogaría la Ley de Emergencia, vigente desde 1963, y fruto de las turbulencias que se generaron tras la llamada Revolución del 8 de Marzo que supuso la toma del poder por parte del comité militar de la rama siria del BAAS.

También, como consecuencia de Daraa y de la “transformación” de las protestas pacíficas en revuelta armada, tendríamos la reforma constitucional, votada en referéndum el 26 de febrero de 2012 y que consiguió el respaldo del 89% de los votantes; hay que destacar que, a pesar del llamado al boicot de los grupos insurgentes que consideraban una farsa el referéndum, la participación fue del 59%, siendo ya el contexto de guerra abierta. Los propios medios de comunicación occidentales no tuvieron más remedio que reconocer que la reforma constitucional de 2012 suponía la quiebra del “monopolio político” del BAAS.

El caso es que en la práctica las reivindicaciones de esa, según Occidente, “oposición democrática al régimen”, quedaban más que satisfechas con las medidas adoptadas por el gobierno y que culminaban con la reforma constitucional antes señalada. Sin embargo, la violencia armada de los grupos antigubernamentales fue a más, quizá porque su objetivo nunca fue la “reforma democrática del régimen”, como se exponía continuamente en los medios de comunicación occidentales.

En cuanto al punto b) los dos partidos comunistas que forman parte del FNP, el PCS y el PCSU, el secretario general del Partido Comunista Sirio, Ammar Bagdash en una entrevista nos decía lo siguiente: “En el análisis que hacemos los comunistas sirios, planteamos que las condiciones para llegar a esta situación, fueran creadas por las medidas económicas liberales adoptadas en 2005. Esta política tuvo tres efectos negativos: un aumento de las desigualdades sociales, la exclusión social cada vez más pronunciada en los suburbios de Damasco y el deterioro de las condiciones de vida de la población. Esto ha favorecido a las fuerzas reaccionarias, como los Hermanos Musulmanes, que se han apoyado en el subproletariado, sobre todo rural. Cuando nos quejamos de esto en el Parlamento, se nos acusó de adoptar una postura ideológica y de tener la cabeza hueca“. Por supuesto, Bagdash expone en esa misma entrevista el verdadero objetivo de los llamados por Occidente “rebeldes”: “Siria constituye un baluarte contra el expansionismo norteamericano en Oriente Medio, sobre todo después de la ocupación de Irak. Pero el verdadero protagonista de este proyecto es en realidad el presidente Shimon Peres, de Israel, que persigue este objetivo desde la década de los 80. Los comunistas sirios dieron un nombre a este proyecto: el gran Sion. Siria rechaza los dictados de los EEUU y de Israel en Oriente Medio, apoyando a la resistencia iraquí, la libanesa y los derechos nacionales del pueblo palestino.”[4]. Por su parte, el Partido Comunista Sirio Unificado exponía en un comunicado fechado en junio de 2011 el descontento por el deterioro de las condiciones de vida en determinadas zonas del país y en sectores como de la población como el campesinado, consecuencia de las medidas liberalizadoras tomadas a mediados de la década del 2000; en el mismo comunicado, se destaca el papel de Siria en el contexto de Oriente Medio: “Siria ha desempeñado un papel fundamental en la oposición y resistencia a los planes norteamericanos en Oriente Medio que querían la creación de un espacio regional contrario a las necesidades de los pueblos árabes“[5] ; se reafirma en la alianza de partidos del FNP junto al BAAS y se denuncia la injerencia imperialista, la manipulación de las protestas por el fundamentalismo y el ya por entonces carácter armado y no pacífico de las mismas.

¿Qué pasó en Daraa?

Hay que tener en cuenta que antes de los sucesos en Daraa las manifestaciones, a pesar de la propaganda mediática occidental, no habían tenido a penas una repercusión real, es más, ni siquiera habían sido reprimidas por la policía. La versión oficializada por los medios habla de unos jóvenes son detenidos y reprimidos por realizar unas pintadas pidiendo la salida del gobierno del presidente Bashar Al Assad, sin embargo, este hecho que realmente ocurrió y que motivó, como hemos señalado anteriormente la destitución del gobernador, fue, por un lado, tergiversado por los medios de comunicación occidentales, y por otro, sirvió como excusa para implementar una supuesta respuesta armada ante la “represión del régimen”.

Daraa, cercana a la frontera con Jordania, fue una zona especialmente castigada por las medidas liberalizadoras de mediados de la década del 2000 y además con cierta presencia de población suní, pero no solo eso, o mejor dicho, además de eso, desde mucho antes del conflicto abierto en Siria, concretamente desde la invasión de Irak del 2003, ya se constaban importantes movimientos de combatientes fundamentalistas en esa zona, concretamente, en varios informes del West Point Combating Terrorism que se centran en la procedencia de los combatientes fundamentalistas que actuaban en Irak, destacaban las siguientes zonas fronterizas de Siria: Dayr Erzzor (cerca de la frontera con Irak), Idlib (cerca de la frontera con Turquía) y Daraa, curiosamente los principales centros de las revueltas antigubernamentales[6].

En realidad en las manifestaciones de Daraa del 15 de marzo se producen muertos por parte de las fuerzas de seguridad sirias. Según la prensa española, El País concretamente[7], en esos primeros días de manifestaciones, donde mueren civiles, se apunta como responsables a las fuerzas del gobierno pero no se habla en ningún momento de policías muertos. Sin embargo otras fuentes, no favorables al gobierno sirio precisamente, reconocían el asesinato de policías: “Siete agentes de policía y al menos cuatro manifestantes en Siria han sido asesinados en la continuación de los violentos enfrentamientos que estallaron en la ciudad sureña de Daraa el jueves pasado (…) El viernes la policía abrió fuego contra manifestantes armados matando a cuatro e hiriendo a un máximo de otros 100 otros (…) En un gesto inusual que busca aliviar las tensiones, el gobierno ofreció liberar a los estudiantes detenidos, pero siete policías murieron, y la sede el Partido Baaz y el Palacio de Justicia fueron incendiados, al reanudarse la violencia el domingo“[8].

¿De dónde surge esta respuesta armada? Los medios occidentales se encargaron de reportar las muertes de manifestantes supuestamente a manos de policías del “régimen”, pero ocultaban que esos los manifestantes de Daraa estaban armados y dispararon contra la policía matando a varios de ellos. El Ejército tuvo que intervenir posteriormente, algunos de estos soldados enviados a Daraa tras iniciarse las primeras revueltas ofrecen una visión muy distinta a la difundida por los medios occidentales sobre aquellos hechos[9]. Estos soldados se encontraron con una situación muy distinta a la que se esperaban. Según sus propios relatos, en esos primeros momentos no portaban armas de fuego, sólo material antidisturbio, sin embargo nada más llegar a Daraa fueron recibidos por una multitud armada, muy bien organizada, que disparó contra ellos utilizando fusiles, pistolas y ametralladoras sin darles ninguna posibilidad de defenderse.

Días antes del inicio de estas manifestaciones, las fuerzas de seguridad sirias habían interceptado varios camiones procedentes de Irak cargados con armas, fusiles, granadas y explosivos con destino a Siria a través de Jordania. El 11 de marzo de 2011, uno de estos transportistas que fue interceptado cerca de la frontera siria con Jordania, declaró que las armas que trasportaba procedían de Bagdad y que había recibido 5000 dólares para trasladarlas a Siria[10]. En 2012 el ex militar saudí y presidente del Centro de Estudios Estratégicos de Jeddah, Anwar Al-Eshki, reconoció ante la BBC que Arabia Saudí había enviado armas a sus correligionarios de la mezquita de Al Omari en Daraa para que iniciasen una insurrección armada contra el gobierno [11]. Primero llegaron las armas, que se almacenaron en la mezquita de Al Omari de Daraa, centro de operaciones de los Hermanos Musulmanes y de la rama siria del Hizb ut-Tahrir (Partido de la Liberación), partido panislámico cuyo objetivo es el establecimiento del “Califato mundial”[12]. Más tarde llegaron fundamentalistas desde diferentes lugares, principalmente de Libia, concretamente del Grupo Combatiente Islámico Libio, que más tarde, formaría junto a otros elementos fundamentalistas el Ejército Sirio Libre, los “rebeldes moderados”, según Occidente. También a través de Jordania, el príncipe saudita Bandar bin Sultan[13], introdujo a decenas de grupos de combatientes reclutados en diferentes países de Oriente Medio, Norte de África y Asia Central.

Conclusión: los incidentes que se desataron en Daraa a partir del 15 de marzo de 2011 responden a una planificación previa cuyo fin era la organización de una revuelta armada contra el gobierno sirio de Al Assad y el BASS, utilizando las redes tanto del integrismo local -especialmente los Hermanos Musulmanes- como internacional. Ni rastro de reivindicaciones democráticas o a favor de los derechos humanos, es decir, del relato reiterado por los medios de comunicación occidentales.

Los Hermanos Musulmanes y la destrucción planificada de la República Árabe Siria

Prácticamente desde la llegada al poder del BAAS en 1963, la cofradía de los Hermanos Musulmanes declararon la guerra a un gobierno al que consideraron desde el primer momento su enemigo frontal, tanto por la fuerte presencia de alauitas en el BAAS como por su carácter decididamente laico; en realidad, bajo la propaganda religiosa, los Hermanos Musulmanes ocultaban su rechazo a las medidas progresistas del nuevo gobierno antiimperialista sirio. El sociólogo José Antonio Egido en su libro de referencia “Siria es el centro del mundo” nos cuenta como “La burguesía afectada por los decretos socialistas respondió de varias maneras. En noviembre de 1963 manifestó su protesta organizada políticamente por la agrupación reaccionaria Hermanos Musulmanes (HM). Esta agrupación fue creada en los años 20 del siglo XX en Egipto por los británicos y la monarquía para frenar el partido burgués, laico y democrático llamado Wafd.”. Tanto en 1963 como en 1964, los Hermanos Musulmanes llamaron a la pequeña burguesía comerciante a la huelga contra el gobierno baasista. En 1973 se opondrían firmemente a la nueva Constitución; en 1979, miembros de los Hermanos Musulmanes asesinan a 83 cadetes alauíes en la Escuela de Artillería de Alepo y en 1980 trataron, sin éxito, de asesinar al presidente Hafez Al Assad.

Pero, sin duda, el culmen de la guerra abierta iniciada por los Hermanos Musulmanes contra el gobierno progresista, laico y antiimperialista del BAAS llegaría en 1982 con la insurrección liderada por esta agrupación fanática religiosa en Hama; la burguesía terrateniente de esta localidad, en su mayoría suní, se había visto seriamente afectada por los decretos firmados a partir de 1963 que repartían sus posesiones entre el campesinado pobre y marginado. Desde entonces, las protestas de los latifundistas no se hicieron esperar, siendo respondidas por el gobierno que incluso llegó a negar la participación política de los latifundistas expropiados. En febrero de 1982, milicias de los Hermanos Musulmanes asesinan en Hama a 70 militantes del BAAS, además una cadena de atentados con coches bombas acaba con la vida de 90 soldados del Ejército Árabe Sirio. Las milicias islamistas atacaron la sede del BAAS y bases del Ejército, que reaccionó de inmediato. Para el 5 de febrero, tras días de intensos combates, el Ejército ya había tomado importantes posiciones, y para el 12 la revuelta estaba sofocada.

Generalmente, se suele hablar de la “masacre de Hama” en Occidente como ejemplo de la feroz represión que siempre habría caracterizado al “régimen sirio”, sin embargo, a día de hoy no hay una cifra clara de muertos, bailando los números según la fuente y los intereses que alimente a esas fuentes, siendo en todo caso las cifras muy dispares unas de otras. Por otro lado, ese relato sobre la “masacre de Hama” en Occidente tiende a ocultar deliberadamente las claras violaciones de los derechos humanos perpetradas por las milicias islamistas, así como su uso indiscriminado de la violencia, atacando deliberadamente a civiles inocentes.

Sin embargo, los sucesos de 1982 en Hama hay que entenderlos como lo que realmente fueron: un intento de golpe de Estado, pero no solo eso, sino que tampoco se pueden entender sin la complicidad y ayuda de las monarquías árabes reaccionarias[14] y de los imperialistas occidentales, interesados en derrocar a un gobierno progresista, laico, soberano y en aquellos momentos de “Guerra Fría” aliado de la Unión Soviética. Siguiendo con la obra referente de José Antonio Egido, los imperialistas occidentales, especialmente los EEUU tenían a Siria entre sus objetivos a batir, instrumentalizando a la reaccionaria cofradía de los Hermanos Musulmanes: “Ya en 1957 la CIA y el MI6 planearon que los Hermanos Musulmanes creasen disturbios en Damasco para generar una gran crisis que les permitiese instalar un gobierno marioneta (…)“. El profesor Egido se refiere a un documento descubierto en los archivos privados del ministro de defensa británico que revela un plan aprobado por los presidentes Harold McMillan y Eisenhower que proponía la creación de disturbios en Siria y la posterior intervención de Irak y Jordania[15].

Hemos de ser plenamente conscientes de que los intentos por destruir a todo gobierno sirio progresista y antiimperialista no vienen de ahora, sino que tienen claramente un recorrido en el tiempo. No podemos entender el conflicto abierto en Siria en 2011 sin tener en cuenta ese recorrido de planes de intervención contra la Siria progresista y antiimperialista. El arabista Ignacio Gutiérrez de Terán que no se ha destacado en todos estos años por defender precisamente al “régimen sirio” en un artículo del 2003 decía lo siguiente a raíz de la invasión de Irak: “Con razón, Siria consideró que la campaña contra Iraq no era un punto y aparte sino una etapa más en el gran proyecto de expansión estadounidense y que después, de un modo u otro, habría de llegarle su turno (…)El rechazo de los representantes sirios a la resolución 1444 despertó las iras de los halcones de Washington, que reclamaban, antes ya de la invasión de Iraq, un correctivo para Siria. Ésta, además, reforzó sus vínculos con el gobierno iraquí y emprendió una labor de reconciliación que incluía proyectos de cooperación económica (…) Como en otras ocasiones, Siria ha acabado reculando ante la presión de EEUU. Sin embargo, hay un expediente que sigue constituyendo, por razones que afectan a la propia seguridad nacional siria, una línea roja. Nos referimos a Hizbolá, cuya oposición tajante a los acuerdos de paz y su apoyo a la resistencia palestina son motivo de preocupación para EEUU. Todavía, Hizbolá parece ser la línea roja infranqueable para sirios e iraníes. Bachar al-Asad afirmó durante las semanas siguientes a la invasión de Iraq que su gobierno no pensaba abandonar a Hizbolá, cuyos dirigentes siguen reclamando a Israel una pequeña porción del sur libanés. La vinculación de Hizbolá con Siria y sobre todo con Irán es tan robusta que a nadie se le escapa que una escalada de tensión unilateral entre EE.UU y cualquiera de los dos Estados o Hizbolá tendrá repercusiones a tres bandas“[16]. No se entiende es que este experto reconocido en países previera un futuro ataque imperialista contra Siria en el 2003, y sin embargo, a partir del 2011 haya dado su apoyo a esa misma “expansión estadounidense” de la que habla.

De nada sirvieron la liberalización de la economía siria, la penetración de multinacionales, ni los acuerdos comerciales con la Unión Europea, ni que Al Assad fuera invitado por el ex presidente francés Sarkozy a las celebraciones del 14 de julio en Paris en el 2008, ni los acuerdos comerciales con la vecina Turquía gobernada por el islamista AKP, para impedir la injerencia y la intervención imperialista utilizando a los siempre dispuestos títeres islamistas; quizá esa pueda ser la gran lección a considerar por los diferentes gobiernos amantes de su soberanía e independencia y comprometidos realmente con el progreso política, económico, social y cultural de la clase obrera y los sectores populares.

La guerra del gas y la geoestrategia del caos

Si descartamos el relato oficializado por los medios de comunicación occidentales sobre el inicio del conflicto en Siria, entonces, ¿cuál fue el detonante? Como hemos visto antes, los planes del imperialismo norteamericano para derrocar al régimen del BAAS vienen de lejos. Esto nos podría llevar a considerar que el verdadero motivo del actual conflicto es el de destruir la soberanía nacional de un Estado que supone un estorbo en una zona vital para los intereses hegemónicos del imperialismo estadounidense; sin embargo, pensamos que la destrucción de Estados soberanos, en este caso la Siria baasista, es la principal consecuencia, pero no la causa última de lo que está sucediendo. En realidad, vivimos un momento de exacerbación de las tensiones y rivalidades imperialistas, en un momento en el que, concretamente, la hegemonía del imperialismo norteamericano está en juego, y esto, a pesar de la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump y su inventada por determinados medios corporativos “amistad” con el presidente ruso Vladimir Putin.

En este sentido, la lucha por el control de recursos estratégicos como el gas y el petróleo son vitales. Alfredo Embid exponía una cuestión frecuentemente olvidada: “El objetivo real es el mismo: el mantenimiento de un orden que siga haciendo posible el control y la apropiación de los recursos mundiales por parte de las elites ricas. En especial ahora es de vital importancia apropiarse de los hidrocarburos restantes y controlar sus vías de distribución, a medida que nos aproximamos al zenit del petróleo que según muchos ya se ha alcanzado. Si analizas la constelación de motivos de las últimas guerras y de las que están en curso, este objetivo aparece siempre en primer plano, estrechamente ligado a impedir la emergencia de un bloque que pueda competir con la dominación unilateral de las multinacionales occidentales.”[17]. Con todas las idas y venidas que en estos años ha dado el conflicto en Siria, se nos pierde de vista el detonante del conflicto: el proyecto de llevar el gas de Qatar hacia la Unión Europea, con el que se pretendía romper la dependencia europea del gas ruso; este gaseoducto tendría que pasar necesariamente por Siria hasta llegar a Turquía. Frente a este proyecto, se encontraba la opción alternativa de trasladar el gas desde Irán hacia Siria. En 2010, el gobierno sirio optaría por la opción iraní; cuatro meses antes de que el conflicto en Siria estallara, el gobierno sirio firmaba el acuerdo con Irán, los perjudicados de este acuerdo quedaban al descubierto: Qatar, Arabia Saudí, EEUU e Israel, curiosamente los patrocinadores de los “rebeldes sirios” tanto de los “moderados” como de Fatah Al Sham (Al Qaeda) y el DAESH[18].

Tampoco, encuadrando el conflicto sirio en las ansías hegemonistas del imperialismo norteamericano, podemos dejar de la lado la cuestión la llamada “estabilidad financiera mundial”, es decir, entiéndase por esa “estabilidad” la hegemonía del dólar y su utilización como “moneda mundial” en los intercambios comerciales.

Para los imperialistas norteamericanos y occidentales en general, ya no se trata tanto de controlar un país como de impedir que ese país soberano sea viable y que sus recursos puedan ser explotados por sus competidores potenciales: Rusia, y sobre todo, China. El horror del caos como estrategia ha sido palpable en Irak y posteriormente en Libia, pero se trata de un horror que tiene culpables. No se trata de una violencia ciega, no se trata de que Siria o todo el Oriente Medio esté condenado a la violencia porque si, o porque siempre haya sido así, sino que se trata del capitalismo en su fase imperialista en estado puro y duro, se trata de políticos y Estados al servicio de intereses corporativos, es decir, de intereses de clase que no tienen en cuenta vidas humanas, derechos humanos o libertades, pero lo peor, y el caso de Siria así lo demuestra, es que justifican sus guerras, sus asaltos, sus operaciones de “falsa bandera” y su violencia con la defensa de unos derechos presuntamente pisoteados por supuestos tiranos, locos homicidas, deseosos siempre matar por matar. Al respecto, intelectuales pretendidamente “progresistas” como Santiago Alba Rico en el Estado español, pero sobre todo, con una repercusión internacional, el supuesto “disidente de izquierdas” sirio Michel Kilo, cumplen una función de ocultación, cuando no de legitimación, de la geostrategia imperialista del caos y de sus consecuencias humanas. En el caso concreto de Kilo resulta llamativo como este llamado “defensor de los derechos humanos” considerado por su colega español Alba Rico como un “antiimperialista” no tuvo reparos en apoyar a Ahmad Yarba, dirigente de julio de 2013 a julio de 2014 de la Coalición Nacional para las Fuerzas de la Oposición y la Revolución Siria (CNFORS), estrechamente vinculado a Arabia Saudí y defensor de la intervención de tropas terrestre de los EEUU en el conflicto. A finales de julio del 2013, Michel Kilo, y una delegación siria se reunían con John Kerry para perfilar las líneas de actuación en terreno sirio en un momento muy delicado del conflicto.

Resumen/conclusión

A modo de resumen concluyente:

a) Lejos de la explicación dada por los grandes medios occidentales y sus “periodistas sobre el terreno”, el conflicto en Siria no se inició por un movimiento democrático duramente reprimido por un régimen despótico y autoritario y que en un momento dado, por supuesto nunca especificado o concretado, fue “secuestrado” o “copado” por el integrismo islámico, sino que fue justamente el integrismo islámico (Hermanos Musulmanes) estuvo desde el principio organizando e incitando a las protestas contra el gobierno. Al respecto, como venían advirtiendo los comunistas sirios aliados de BAAS, los reaccionarios aprovecharon las consecuencias negativas que las medidas económicas liberalizadoras para la movilización antigubernamental; igualmente, el hecho de la existencia de ciertos elementos escindidos del Partido Comunista Sirio o del grupúsculo trotskista Izquierda Revolucionaria, o de baasistas proirakíes contrarios al régimen no da credibilidad en absoluto al relato de una oposición laica e incluso de izquierdas al régimen por dos motivos: 1) porque en todo momento estamos hablando de organizaciones con escasa incidencia y capacidad de movilización, y 2) porque la mayoría de estas organizaciones han venido manteniendo a diferentes niveles alianzas con la reacción islámica, concretamente, con los ya mencionados varias veces Hermanos Musulmanes.

b) Que el integrismo islámico provocó los incidentes en Daraa en marzo de 2011 y la respuesta armada contra la policía y el Ejército, desencadenando la guerra.

c) Que en todo momento, la intervención del integrismo islámico estuvo monitorizada a diferentes niveles por Arabia Saudí, Qatar, Turquía, Israel, EEUU, Francia y Gran Bretaña.

d) Que, a pesar de las consecuencias negativas que las medidas liberalizadoras implementadas por el gobierno sirio habían tenido en determinados sectores de la población siria, tanto el régimen del BAAS como el presidente Bashar Al Assad gozaban de un alto apoyo y de popularidad. Esto no solo queda demostrado por el artículo de la revista Time a la que hemos hecho referencia al principio, sino que ya iniciado el conflicto, una encuesta publicada el 2 de enero del 2012 por Los Debates de Doha, miembro de la famosa Qatar Foundation, poco sospechosa de simpatías con el Gobierno sirio de Al Assad un 55% de los sirios se mostraba en contra de la dimisión de Al Assad. Otro informe de finales de noviembre del 2012, que tenía como fuente estudios de La Red de Derechos Humanos de Siria , dirigida por Sami Ibrahim, aseguraba que al menos el 65% de la población muestra su apoyo al gobierno baasista, dicha organización es crítica con Al Assad y pide su cese inmediato[19].

e) Que la llamada “Primavera Árabe”, un fenómeno cuyo alcance no podemos analizar en este trabajo, ayudó en Occidente a la difusión del relato de una “revuelta democrática” en Siria, asimilando a Bashar Al Assad con autócratas pro occidentales como el egipcio Mubarak, el tunecino Ben Ali o el yemení Saleh.

En definitiva, el imperialismo norteamericano, sus aliados occidentales y sus títeres árabes han pretendido desde el 2001 con el conflicto sirio:

1. La anulación de la República Islámica de Irán, aliado de la República Árabe Siria, como potencia regional soberana e independiente de orientación antiimperialista y con capacidad nuclear. En esta cuestión, no solo está interesado el imperialismo occidental, sino también Israel, Arabia Saudí, Qatar y los Estados del Golfo, así como Turquía. Dejando fuera de juego a Irán se desarmaba por un lado a la resistencia patriótica antiimperialista de Hizbullah en el Líbano y a importantes sectores de la resistencia palestina -tanto laica como religiosa- por otro.

2. El cerco a la República Popular China y la Federación Rusa, rivales directos de los EEUU y los Estados europeos por el control de los recursos energéticos y su transporte y canalización hacia los grandes centros industriales y económicos, así como, el impedimento objetivo que suponen para la hegemonía mundial norteamericana .

3. La hegemonía del dólar y euro en las grandes transacciones comerciales internacionales en todas las áreas geográficas del mundo.

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Notas

[1] “The Revolutionary Distemper in Syria That Wasn’t”, Steve Gowans (https://gowans.wordpress.com/2016/10/22/the-revolutionary-distemper-in-syria-that-wasnt/). Los artículos de la corresponsal de Time, Rania Abouzeid, son los siguientes: Rania Abouzeid, “Arab Spring: Is a revolution starting up in Syria?” Time, March 20, 2011; Rania Abouzeid, “Syria’s revolt: How graffiti stirred an uprising,” Time, March 22, 2011.

[2] “El Gobierno sirio levantará esta semana la Ley de Emergencia”, El País (http://elpais.com/diario/2011/04/17/internacional/1302991207_850215.html).

[3] “El gobierno sirio anunció reformas tras los disturbios”, La Voz (http://www.lavoz.com.ar/noticias/mundo/gobierno-siria-anuncio-reformas-tras-graves-disturbios).

[4] Entrevista con Ammar Bagdash, secretario general del Partido Comunista Sirio (http://www.tercerainformacion.es/opinion/entrevistas/2016/09/19/entrevista-con-ammar-bagdash-secretario-general-del-partido-comunista-sirio).

[5] Comunicado del Partido Comunista Sirio Unificado a los partidos comunistas y obreros (https://almacenindependenciaysocialismo.wordpress.com/2011/06/15/comunicado-del-partido-comunista-sirio-unificado-a-los-partidos-comunistas-y-obreros/).

[6] Al Qa´ida´s foreign fighters in Iraq. Harmony Project. Combating Terrorism Center at West Point. 2007.

[7] Podemos leerlo en: http://elpais.com/diario/2011/03/19/internacional/1300489211_850215.html y también: http://elpais.com/diario/2011/03/20/internacional/1300575615_850215.html. Sin embargo RTVE informa el 27 de marzo del 2011 de que de los 14 muertos en los enfrentamientos de Latakia, 10 eran policías (http://www.rtve.es/noticias/20110327/menos-14-muertos-ultimos-dos-dias-ciudad-siria-latakia/419970.shtml).

[8] Curiosamente fue un diario israelí, International News, el que reportó los asesinatos de policías, ( http://www.israelnationalnews.com/News/News.aspx/143026#.UjXFjBabuM8). Otra fuente Yab Liban, que cita a su vez a la agencia china Xinhua (http://www.yalibnan.com/2011/03/21/7-syrian-policemen-killed-in-sunday-clashes-report/) reconoce el asesinato de 7 policías y dice: “Al-Jazeera informó el domingo que los manifestantes también quemaron la sede del Partido Baath y el Palacio de Justicia de Deraa. Se formó un comité por el Ministerio del Interior para que investigue los recientes incidentes y tomar las medidas necesarias para castigar a cualquiera que se demuestre responsable de haber cometido abusos durante los incidentes en Deraa“. También observamos grupos armados disparando en esta escena que aparece en un documental crítico con la oposición siria: http://www.youtube.com/watch?v=zJYKLb72Y1.

[9] Syria’s ‘Peaceful’ Protests and “Freedom Bullets,” Testimony from the REAL Syria Civil Defence, Vanessa Beeley (http://21stcenturywire.com/2016/11/06/syrias-peaceful-protests-and-freedom-bullets-testimony-from-the-real-syria-civil-defence/ ).

[10] Daraa 2011: Syria’s Islamist Insurrection in Disguise, Tim Anderson, Global Research (http://www.globalresearch.ca/daraa-2011-syrias-islamist-insurrection-in-disguise/5460547).

[11] Syria – Daraa Revolution was Armed to the Teeth from the Very Beginning (https://www.youtube.com/watch?v=FoGmrWWJ77w).

[12] The day before Deraa: How the war broke out in Syria, American Tribune, (http://ahtribune.com/world/north-africa-south-west-asia/syria-crisis/1135-day-before-deraa.html).

[13] Dimisión del príncipe saudita Bandar ben Sultan, Red Voltaire, (http://www.voltairenet.org/article183313.html).

[14] Las milicias de los Hermanos Musulmanes recibieron financiación y armas de Arabia Saudí, Jordania y lamentablemente por el BAAS iraquí de Saddam Hussein rival del BAAS sirio y aliado en aquellos años de las monarquías reaccionarias y de los EEUU.

[15] Citado por José Antonio Egido que a su vez cita a la información publicada por el diario británico The Guardian el 27 de septiembre 2003. También se tiene constancia de otro documento de la CIA del año 1986 titulado “Siria: escenarios de los cambios dramáticos de la política” en el que se proponía “Un Gobierno suní controlado por los moderados que se concentran en el comercio serán el mejor proveedor de intereses de EEUU. Ellos tendrían una fuerte necesidad de ayuda del Occidente y las inversiones que realizan para construir la economía privada de Siria, lo que abriría el paso para lazos más profundos con los gobierno occidentales“. (http://alwaght.com/es/news/88088 ).

[16] “Siria, EEUU y la ocupación de Iraq: el tenso equilibrio”, Ignacio Gutiérrez de Terán, (http://www.nodo50.org/csca/miscelanea/siria-teran_7-07-03.html).

[17] “La Red Gladio en España”, Alfredo Embid, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=102290

[18] Assad al Giornale: “L’Europa sta aiutando l’Isis a colpirla”, http://www.ilgiornale.it/news/cronache/assad-giornale-leuropa-sta-aiutando-lisis-colpirla-1346864.html . También recomendamos este artículo del 2013 de The Guardian, “Peak oil, climate change and pipeline geopolitics driving Syria conflict”, https://www.theguardian.com/environment/earth-insight/2013/may/13/1. Recomendamos por último este interesante artículo “Siria, centro de la guerra del gas en el Medio Oriente”, de Imad Fawzi Shueibi, miembro del Centro de Estudios Estratégicos de Damasco, http://www.voltairenet.org/Siria-centro-de-la-guerra-del-gas .

[19] Consultar: http://www.thedohadebates.com/news/item/index.asp?n=14312 y http://www.avn.info.ve/contenido/65-sirios-apoya-gobierno-bashar-al-assad.

3 thoughts on “Siria, el inicio del conflicto y la disputa antiimperialista

  1. Kurduak ez dira existitzen????

    Hori zen Assaden estrategia lehen: kurduak??? Ze kurduak??? Ez duten ezta nazionalitatea. Linbo batean bizi ziren. Horrexegatik egileak ahaztu ditu… agian.

  2. Sobre el uso torticero,de las reivindicaciones de los kurdos.En la presente coyuntura.MUy recomendable,la lectura del capitulo lll de la serie de articulos,de juanlu gonzalez.Quien esto escribe.que tuvo ya relaciones,con representantes oficiosos del pkk,a mediados de los 90.No observo entonces,tanto interes por algunos libertarios y otros sedicentes”alternativos”por este pueblo.No es rojava,la clave…¡¡Es el kurdistan de turquia.Y para familiarizarse mas con el caracter genocida del estado turco//primero-otomano y luego ”republicano”y con los pueblos perseguidos,algunos de cuyos intergrantes,tambien en los 70,eligieron el camino de la lucha armada,para enfrentarse a el y denunciarlo¡¡gloria eterna al ASALA¡¡estaria bien estos dias,pasarse por los cines y ver la ultima pelicula del director comunista frances–de ascendencia germano-armenia.Robert guediguian,une histoire de fou.

  3. la verdad es que a mi tambien me fastidia cuando algunos de “los mios” se pasan al “enemigo”.
    Yo en los 9O no apoyaba al PKK ni jarto vino. Hoy !!!gloria eterna!!! a pesar de no ser anarquista.

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