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Autor: Borroka garaia da!

En este texto no se va a tratar de definir la socialdemocracia ni el reformismo (que a grandes rasgos consiste en la práctica socialdemócrata), ni la otra vertiente del reformismo (el reformismo nacional, donde el PNV podría servir como uno de los ejemplos teóricos más claro a escala mundial). Simplemente señalar que a efectos prácticos lo que supone es el colchón de ayuda o de pacto con la burguesía para que ésta no pierda preponderancia ni privilegios salvo cesiones que la socialdemocracia reformista gestionará cuando el peligro revolucionario y la lucha popular alcanzan una determinada influencia que requiera un contrapeso por parte del sistema para cortar procesos de ruptura o revolucionarios. Por tanto si tomamos a la hegemonía burguesa como centro, y estructurada generalmente como democracia burguesa, veremos que la tendencia al fascismo o a la socialdemocracia serían parte de una misma entidad solo que basculada en dependencia a determinados contextos que requieran diferentes respuestas siempre con el mismo objetivo. El mantenimiento de esa hegemonía y las estructuras de poder.

¿Qué importancia tiene contrarrestar a la socialdemocracia y el reformismo? La importancia es clave ya que la gestión capitalista mediada por la socialdemocracia refuerza las fuentes de legitimización de la opresión, suavizando en apariencia las consecuencias de ésta y tiende tanto en la clase trabajadora como en el movimiento revolucionario a cortar amarres entre táctica y estrategia, generando una visión de embudo y creando al mismo tiempo la imposibilidad de transcender debido a la ausencia de una dinámica integral que vaya más allá de parchear el estado de las cosas, haciendo que el sistema dure más.

En situaciones de crisis (o de crisis concatenadas como en la actualidad) el sistema requiere de fuertes colchones que amortiguen la protesta social y al mismo tiempo que cierren las vías que transciendan las meras reformas. En Euskal Herria cobra una doble importancia ya que nos mantiene en el laberinto del autonomismo (y su posible o no parcheo) postergando e impidiendo el salto a la independencia y también lastrando o bloqueando procesos sociales de ruptura con el capitalismo, empoderación popular al margen de las estructuras capitalistas y poder tejer una estrategia de emancipación popular inasimilables para el sistema. La anulación de estas vías provoca la emergencia del institucionalismo reformisma en centralidad colocando en grado de dependencia desde la independencia de clase hasta el movimiento popular, o lo que pueda sobrevivir de él si no es cooptado por esa dinámica.

¿Cómo contrarrestar todo esto? Aquí es posible que exista un problema cíclico y las respuestas generalmente han sido precisamente problemáticas. En primer lugar habría que decir que el hecho que se genere ese colchón para la burguesía, que se pierda la orientación revolucionaria y que mediante un supuesto pragmatismo mal entendido las “clases medias” con arrastre del más abajo entren en la espiral reformista es debido fundamentalmente a un fallo en el movimiento revolucionario que no tiene excusa posible, por lo que centralizar “el problema” en la propia dinámica reformista, obviando descaradamente la autocrítica necesaria lo único que genera es la colocación en grado de dependencia a ese reformismo y el  impulso de un movimiento revolucionario completamente satélite de ésta. Es decir, no aceptar las propias responsabilidades y debilidades lo cual puede llegar a generar una dinámica ciega hostil (aunque sea hostilidad de respuesta a una hostilidad previa) que en verdad lo único que estaría consiguiendo es alimentar la propia espiral reformista.

El reformismo desaparece de escena en el mismo instante que las variables revolucionarias muestran fortaleza, capacidad hegemónica incluso para realizar reformas no reformistas e integradas en la estrategia revolucionaria,  buena teoría y mejor práctica. El reformismo no desaparece meramente atacando al reformismo. Sino que lo fortalece y resta una energía que tendría que estar vehiculizándose entre otras cosas al poder popular y a dinámicas de resistencia y de construcción que sean insasimilables. El despliegue de la estrategia revolucionaria es de hecho el único antídoto factible. Incluso frente a la provocación reformista.

A un nivel político pero también humano, el no entender esto puede crear el levantamiento de barreras y murallas hacia sectores que si bien en un momento dado sea por falta de formación, una incomprensión de los baremos de la lucha de clases o múltiples factores, con el tiempo, la propia incidencia del movimiento revolucionario y dado cierto contexto pueden llegar a ser sensibles a una participación activa en un proceso revolucionario o de ruptura. Por lo que la agresividad sobre las masas, el no cálculo sosegado de las diferentes responsabilidades y la ausencia de la pedagogía mediante la praxis pueden acabar en una actitud overkill que no sería mas que la guinda del pastel reformista en su afán de caricaturizar unos postulados de revolución, algo que llevan haciendo o intentando hacer desde el siglo XIX, y en más ocasiones que no, les ha salido bien. Amigos y amigas, las puñaladas por la espalda significa que alguien está a tu espalda y detrás, el tiempo es precioso y no cabe girarse sino coger distancia.

49 thoughts on “¿Cómo contrarrestar el reformismo?

  1. Amaierako parrafoetan gako oso garrantzitsuak jartzen dituzu mahai gainean. Baina nola bereiziko zenituzke estrategia iraultzaile baten elementuak, erreformismoa indartzen duten joera sozial-demokrata eta anti-erreformismoan oinarritutakoetatik? Nola konprobatu dezakete estrategia iraultzaile baten bila dauden sektoreek bide onetik ari direla?

  2. Creo que la única forma seria de luchar (que no contrarrestar) contra el reformismo es hacerle constantemente una crítica radical, global y frontal, sin concesiones ni contemplaciones, que delimite bien los campos y las estrategias respectivas, y haga ver a la Clase Obrera y a todo el Pueblo Trabajador Vasco que los oportunistas y reformistas no son más que colaboradores serviles de los estados imperialistas conquistadores y del capitalismo. Que no hay nada que hacer con ellos, que han cambiado de barricada y de chaqueta, y ahora trabajan para el enemigo de clase. Que no hay que hacerse la más mínima ilusión con ellos y ellas, ni creerles nada de su demagogia y charlatanería.

    Más o menos, lo que hicieron Lenin y el resto de los bolcheviques con los oportunistas social-revolucionarios SR y mencheviques. O lo que hicieron los milis, KAS y HB con los reformistas de Euskadiko Ezkerra.

    Esto tiene que ir de la mano y en equilibrio con la explicación sistemática de los planteamientos de la Izquierda Abertzale Revolucionaria, y de la reelaboración de la estrategia para la Independencia y el Socialismo en el siglo XXI. Hay que hacer ver paciente y pedagógicamente a las bases obreras y populares que están todavía bajo la influencia del reformismo que las direcciones en las que ellas y ellos han confiado hasta ahora están vendidas al PNV y al Capital. Y que la estrategia que hasta ahora han seguido nos lleva a la (des)intregración en Francia y España, y la liquidación total de 50 años de lucha por la Independencia y el Socialismo.

    Esto se consigue por medio de las luchas obreras y populares cotidianas, en torno a reivindicaciones concretas que hacen ver la naturaleza real del sistema y de sus auxiliares/ayudantes/colaboradores, los reformistas (Unidos Podemos también, evidentemente…). BATASUNA BORROKAN.

    Las dos cosas tienen que ir a la par, son las dos alas que van a permitir el despegue otra vez del Movimiento Socialista Revolucionario de Liberación Nacional Vasco.

    Ahora que muchos reformistas empiezan a dudar y vacilar, y algunos de ellos comienzan a ver en qué callejón sin salida se han metido, es el momento de no hacerles ni la más mínima concesión teórica o estratégica y es la hora criticar radicalmente su traición y claudicación ante el sistema con más fuerza aún que antes. Hasta que el reformismo de SORTU, LAB, ERNAI y EHBildu (que no son citados ni una sola vez por sus nombres en el texto) vaya al mismo sitio al que fueron Maroto, Ajuriaguerra, Carrillo, Bandrés y Onaindía.

    Lo primero que hay que hacer para contrarrestar el reformismo es llamarlo por su nombre y apellidos concretos.

  3. “Creo que la única forma seria de luchar (que no contrarrestar) contra el reformismo es hacerle constantemente una crítica radical, global y frontal, sin concesiones ni contemplaciones, que delimite bien los campos y las estrategias respectivas…”

    “Más o menos, lo que hicieron Lenin y el resto de los bolcheviques con los oportunistas social-revolucionarios SR y mencheviques…”

    “Hay que hacer ver paciente y pedagógicamente a las bases obreras y populares que están todavía bajo la influencia del reformismo que las direcciones en las que ellas y ellos han confiado hasta ahora están vendidas al PNV y al Capita…l”

    “es el momento de no hacerles ni la más mínima concesión teórica o estratégica y es la hora criticar radicalmente su traición y claudicación ante el sistema…”

    Chapeau.

    Para eso imprescindible: No caer en el interclasismo + Abandonar teoría etapista.

    Para eso imprescindible: Independencia de clase + enlazar objetivos democráticos con los socialistas…= Euskal Iraultza Sozialista.

  4. “Simplemente señalar que a efectos prácticos lo que supone es el colchón de ayuda o de pacto con la burguesía para que ésta no pierda preponderancia ni privilegios salvo cesiones que la socialdemocracia reformista gestionará cuando el peligro revolucionario y la lucha popular alcanzan una determinada influencia que requiera un contrapeso por parte del sistema para cortar procesos de ruptura o revolucionarios.”

    Una pregunta para BGD, ¿consideras que la Izquierda Abertzale actualmente está en estas cordenadas?

    Saludos

    • Aupa Iruñeatik. La respuesta es complicada. Empezando por la propia definición e interpretaciones de lo que es la izquierda abertzale. La mía la dejé aquí escrita:

      https://borrokagaraia.wordpress.com/2015/09/08/que-es-ser-de-la-izquierda-abertzale/

      Pero tomaré el recurso insuficiente e incorrecto de decir que la izquierda abertzale es solo Sortu, LAB y Ernai para responder a la cuestión.

      Pienso que la estrategia central de Sortu hasta el último congreso, (y que en la práctica después de éste de momento no ha cambiado nada) es en lo que respecta a la CAV una estrategia eminentemente socialdemócrata (y por lo tanto reformista) debido a la inexistencia de un plan integral que una táctica y estrategia en el camino hacia un estado socialista independiente. Por lo que todos los huevos han estado en la misma cesta del institucionalismo en centralidad y enfocados a un pacto con el PNV con la creencia (falsa además en mi opinión) de que ese pacto puede abrir paso a un estado burgués vasco independiente en la UE como supuesto primer paso de una estrategia global hacia no se sabe muy bien porque no existe estrategia hacia el estado socialista. Eso indudablemente ha supuesto un colchón de apoyo al PNV. Intentar copiar mecánicamente el proceso catalán, sin en mi opinión haber hecho una reflexión seria de muchos de sus pormenores, empezando por la situación en la que estaba CiU al inicio de éste explica muchas cosas.

      El problema en este caso es que debido a que no existe hoy por hoy peligro revolucionario que necesite un contrapeso, en general todo se ha desfondado . Por lo que resulta aún mas curioso que se insista en ese mismo paradigma. Claro que ahora me puedes preguntar es que acaso Sortu son unos despiadados burgueses? No lo creo así, pero si pienso que la ideología progresista / socialdemócrata ha estado muy afincada en los cuadros de dirección, y al no haberse generado además una unidad popular sino un partido centralizado clásico habiendo perdido “la izquierda abertzale” la forma de “movimiento político” esa ideología progresista se ha hecho muy preponderante. Que unido a que EH Bildu ya de por si tiene un fuerte carácter progresista debido a las demás alianzas de fuerzas pues es difícil ver retazos de izquierda revolucionaria en el trabajo institucional y de una estrategia definida que vaya a trascender el sistema, por lo que la mejora de éste se ha quedado estratégico y el camino a la independencia o el proceso soberanista inoperante y sin iniciar aún.

      En cuanto a Nafarroa Garaia, las cosas son distintas debido a que existe gestión institucional del gobierno, junto a otras fuerzas, pero en cualquier caso también se están haciendo evidentes las limitaciones. En gran medida forzadas por Geroa Bai pero que en cualquier caso impiden despegar iniciativas mas incisivas lo que unido a la tampoco existencia del plan integral antes mencionado no veo en estos momentos ninguna estrategia que vaya más allá en el mejor de los casos de la gestión progresista del sistema.

      Estos temas, los traté hace un tiempo, en una serie de artículos:

      https://borrokagaraia.wordpress.com/2015/02/22/si-a-la-toma-del-palacio-de-invierno-primera-parte/

      https://borrokagaraia.wordpress.com/2015/02/24/si-a-la-toma-del-palacio-de-invierno-segunda-parte/

      https://borrokagaraia.wordpress.com/2015/02/26/si-a-la-toma-del-palacio-de-invierno-tercera-parte/

      https://borrokagaraia.wordpress.com/2015/02/28/si-a-la-toma-del-palacio-de-invierno-y-cuarta-parte-final/

      En cuanto a LAB, el tema puede tener más debate de fondo aún porque se cruza aquí la crisis del modelo sindical resistencialista que hace lo que buenamente puede por mejorar las condiciones de trabajo pero el retroceso es permanente debido a la fuerza ciega del capital entre otras cosas. Aquí también pienso que hay una inexistencia de plan integral que pueda transcender lo que hay. También veo con preocupación que la estrategia de Sortu en centralidad ha dañado al sindicato al ponerlo en un grado de dependencia hacia la táctica progresista lo que ha impedido desde la unidad de fuerzas con ELA a una mayor implicación de partes de la clase trabajadora vasca en todo el momento político debido a que la contradicción que genera ese progresismo en cuanto a interés de clase en ocasiones ha sido pasado por alto por LAB, con la creencia quizás que así no se dañaría a Sortu.

      Y en cuanto a Ernai, pienso que la dinámica de trabajo de hormiga y poder popular (juvenil ) es la correcta pero solo al ser empleada por el movimiento juvenil queda aislada y sectorializada. Veo con preocupación también los efectos a medio plazo que pueda tener Sortu en centralidad de cara a la autonomía de Ernai y no estoy muy seguro de los efectos que tendrán algunos de los planteamientos que se manejan en la actualidad. En cualquier caso, creo que ha sido la única organización que ha hecho frente como buenamente ha podido a la hegemonía burguesa y se ha comido la cabeza en las formas y métodos para transcender y no meramente gestionar lo que hay.

      Saludos.

  5. Lo se mikel lo se…soy consciente…

    No era una objeccion, sino que comparto tus puntos de vista!

    • Joder, Saturran, qué quieres que te diga, pues que me alegro mucho de que compartas mis puntos de vista y quizá también mis apuestas estratégicas.

      Estoy de acuerdo: No caer en el interclasismo + Abandonar teoría etapista. Independencia de clase + enlazar objetivos democráticos con los socialistas…= Euskal Iraultza Sozialista.

      Creo que hay un camino intermedio, una síntesis que nos puede evitar tanto el interclasismo como el izquierdismo, y que podría darnos la clave de la victoria. Por eso hablo de Movimiento Socialista Revolucionario de Liberación Nacional, para enlazar los dos procesos, de liberación nacional y social, simultáneos y entrelazados, hacia una República (Eco)Socialista Vasca, Independiente, Feminista y Euskaldun.

      Espero el texto de Kolitza para poder debatir a fondo este tema, que es el de la estrategia revolucionaria vasca en el siglo XXI.

      Milesker por tu aportación!

        • Creo que la crítica de Kolitza y otros al interclasismo es justa en gran medida, pero no estoy de acuerdo con abandonar el concepto de movimiento de liberación nacional. la liberación nacional vasca va a se protagonizada por el Pueblo Trabajador Vasco, dirigido y orientado por la Clase Obrera Vasca, que debe dotarse de un Partido Comunista de Liberació Nacional, que luche por que la línea proletaria, comunista revolucionaria sea hegemonónica y dirigente en el seno de la Herritar Batasuna y de los movimientos obreros y populares. Un Partido Comunista de Liberación Nacional con una estrategia global e integral para la Revolución Socialista Vasca, espina vertebral del Movimiento Socialista Revolucionario de Liberación Nacional Vasco.

          No hay en nuestra estrategia una etapa burguesa, vamos directamente a la Revolución Socialista Vasca, hacia la República /Eco)Socialista Vasca. Lo que no impide que el proceso pudiera tener una fase burguesa, pero no es nuestra estrategia, es una etapa táctica que nosotros ni impulsamos ni aceptamos. Es parecido a las Tesis de Abril de Lenin, pero adaptadas a nuestra Nación primida por dos estados.

          Esta es la estrategia que vengo impulsando desde 2007.

        • Creo que hay que sacar conclusiones de estos últimos 50 años de lucha:

          1.- La praxis real ha demostrado sobradamente que en Euskal Herria no hay ninguna burguesía nacional ni por asomo. Las burguesías nacionales en Euskal Herria son rabiosamente nacionalistas francesas y españolas. No hay, por tanto, un proyecto nacional vasco de carácter burgués, como sí lo hubo en Noruega, Finlandia, Chequia y Eslovaquia, etc…

          2.- La burguesía “nacionalista vasca”, es decir, el PNV, es en realidad una burguesía autnomista vasco-española que utiliza la cuestión nacional vasca para asentar su poder de clase, manipulando los sentimientos nacionales de las clases populares. jamás a a encabezar un proyecto nacional, a no ser que el avance de la Revolución Socialista Vasca obligue al imperialismo a organizar un cortafuegos nacionalista burgués vasco, como hicieron en Irlanda.

          3.- La pequeña burguesía vasca es incapaz e impotente, por su posición de clase, de liderar y encabezar un proyecto independentista vasco, a no ser que consiga llevar tras de sí y su hegemonía a grandes sectores del Pueblo Trabajador Vasco, y muy en especial de la Clase Obrera Vasca. es a esto a lo que se ha dedicado en estos ultimos 50 años.

          4.- Todos los intentos de la Clase Obrera Vasca por constuir su independencia de clase en los últimos 50 años han sido saboteados por la pequeña burguesía abertzale, ya que una independencia teórica, estratégica y organizativa de la Clase Obrera Vasca acabara irremediablemente con la hegemonía que ha ejercido en el MLNV desde (casi) siempre.

          5.- La manera de no volver a caer en el etapismo y el interclasismo, que son las dos herramientas fundamentales de la pequeña burguesía abertzale para garantizar su hegemonía en el MLNV, es criticarlas de raíz, reconstruyendo nuiestro movimiento de liberación nacional Y SOCIAL sobre bases socialista revolucionarias, las mismas bases teóricas y prácticas de la I Internacional y de la Commune de Paris, enriquecidas con todas las experiencias de transición socialista hacia el comunismo del siglo XX.

          6.- Esto pone al orden del día la (re)construcción del Movimiento Socialista revolcionario de Liberación Nacional Vasco, en todas sus partes, y fundamentalmente, la HERRITAR BATASUNA, con carácter de CLASE y estratégico, es decir, INDEPENDENTISTA, SOCIALISTA, FEMINISTA Y ANTIPATRIARCAL, ANTICAPITALISTA Y ECOSOCIALISTA, EUSKALDUN, etc…

          7.- Este proceso debería ser dinamizado de abajo a arriba, de forma asamblearia y partcipativa, haciendo realmente dirección revolucionaria, es decir, convenciendo a la peña con razones y argumentos, por el Partido Comunista Revolucionario Vasco de Liberación Nacional. Esta es la tarea prioritaria para todos las revolcionarias vascas en este momento, ya que la Herritar Batasuna se ha puesto en marcha.

          BATASUNA BORROKAN!

          OMNIA SUNT COMMUNIA!

          • Pero por qué en Catalunya (que es un ejemplo que la mayoría comprendemos mejor que Irlanda) la burguesía eventualmente, aunque sea arrastrando los talones, al proceso nacional-independentista? Por dos razones principales: (1) Catalunya (y por extensión su burguesía, en la medida en que controle las instituciones) no tiene financiación propia (ni el suficiente peso en Madrid como para que compense), siendo una colonia de Castilla sin paliativos (por comparación HEH sería una especie de “protectorado”, muy mermado pero que no es exactamente lo mismo) y (2) porque, sobre todo, se ha generado un Movimiento Popular independentista tan poderoso que no podemos sino caracterizarlo de oleada revolucionaria, que los habría arrastrado implacablemente si osan ponerse de obstáculo, como hace el PNV aquí. De hecho en Catalunya los CiU-burgueses están “haciendo la independencia” para evitar una revolución popular-nacional o al menos retrasarla e intentar reconducirla a sus parámetros.

            Además como nota histórica te hago la siguiente pregunta, Mikel: si la burguesía vasca ha sido siempre españolista, qué clase social lideró las carlistadas? O en otras palabras: qué clase social crees tú que tenía el control de las diputaciones que financiaron esas dos revueltas nacionales? No podían ser los aristócratas porque aquí siempre fueron una clase residual o inexistente, luego mi impresión es que fue una revuelta de campesinos libres primariamente: de baserritarras (con algunos elementos burgueses pero no la mayoría). Pero corrígeme si me equivoco porque no he estudiado el tema nunca desde una perspectiva de clase.

            • Las llamadas carlistas fueron en realidad una guerra civil entre vascos, que dependían ideológica y organizativamente de las dos clases que se enfrentaron: la incipiente burguesía española y un sector de la oligarquía terrateniente contra otro sector de la oligarquía, antiliberal, clerical y reaccionario.

              El asunto es que a causa del problema nacional, latente de forma constante desde la conquista final de lo que quedaba de Nafarroa en el siglo XVI, un sector enorme del campesinado vasco, que en aquellos años era euskaldun al 90 % (por lo menos) apoyó la causa carlista por sus intereses nacionales y de clase, ante el avance de la rprivatización masiva de la tierra, la industralización acelerada y el desmantelamiento de los restos de soberanía nacional navarra, fragmetarios y subordinados, que se llamaban “los fueros”. Lo que tenía consecuencias terribles para las clases populares de la época: las aduanas en la costa (encarecimiento de los productos), el servicio militar obligatorio, etc… Es decir, el proyecto nacionalista español liderado por el liberalismo suponía liquidar el sistema foral. La laternativa lógica era proclamar la independencia, pero esto sólo lo vio claramente Agosti Xaho, que intentó que el carlismo avanzara hacia posiciones independentistas y republicanas.

              El problema es que los carlistas no tenían ningún proyecto nacional para Euskal Herria, aparte de conservar los fueros españoles. Y los liberales navarros que proclamaron la independencia de Navarra y ejecutaron al virrey Sarsfield en 1837 no encontraron una base social popular para llevar adelante el proyecto, que hubiera podido acabar con la guerra civil y conquistar la reunificación y la independencia de Navarra. En esa empresa anduvo León Iriarte, militar liberal de Iruñea que fue fusilado por ello, como fueron fusilados en Lizarra, en 1839 cuatro militares carlistas navarros que se negaban a rendirse en Bergara ante Espartero (los generales Juan Antonio Guergué, Francisco García y Pablo Sanz Baeza, más el intendente Úriz).

              De todo esto sabe mucho más Emilio (Beltza).

              Luego sigo, Maju!

              • Aupa Mikel Erro:

                Ante todo sin pecar de idealismo…que a veces obviamos lo evidente… una recomendación: “Ejército Carlista del Norte (1833-1839)” de Julio Albi de la Cuesta

            • La soledad de Xaho en medio de aquellas guerras que sólo beneficiaron a España es una tragedia que todavía sufrimos, 150 años después.

              Fue Xaho quien proclamó, en 1848, año del Manifiesto Comunista, aquel triple grito de “Biba Eskual Herria! Biba Errepublika! Biba Independentzia!” Pero no había ninguna clase social oprimida que pudiese luchar detrás de esa bandera de forma colectiva y organizada. La soledad de León Iriarte y sus compañeros ante el pelotón de ejecución de Espartero es el espejo de la soledad de Guergé y sus compañeros ante el pelotón de ejecución de Maroto.

              Es la lección del abrazo de Bergara. La lección de las traiciones de Bilbo y Santoña. Las clases poseedoras vascas no están interesadas en recuperar la independencia de Nabarra. Tienen sus intereses de clase, ligados a la propiedad privada y a los estados conquistadores, ocupantes y colonizizadores.

              El campesinado vasco estaba totalmente alienado por la Iglesia Católica, enemiga mortal milenaria del Estado y Nación Navarra (desde 1035, batalla de Ata-puert(c)a, o desde 778, batalla de Orreaga, por lo menos, o desde la BAGAUDA) y dependía de los “jauntxos” rurales, que más tarde se pasaron al PNV.

              No hubo una burguesía liberal vasca (o navarra) que liderase un proyecto nacional que hubiera podido atraer al resto de clases sociales subordinadas en el Antiguo Régimen hacia la recuperación de la independencia. Por lo que la defensa (totalmente a la defensiva y condenada de antemano al fracaso) de la Nación Navarra, o Nación Vasca, fue tomada con heroísmo por la base popular del bando carlista, que estaba totalmente subordinado a la monarquía clerical y reaccionaria de una rama de los Borbones españoles, enfrentada a otra rama, que por razones oportunistas adoptó un barniz “liberal” puramente formal y ferozmente centralista y españolista.

              Aprendamos de la historia. Sólo un proyecto de recuperación de la independencia nacional y de construcción del ecosocialismo feminista, liderado por la Clase Obrera Vasca y agrupando en torno a ella al resto de sectores del Pueblo Trabajador Vasco puede llevarnos a la libertad plena y total, nacional y social.

              Es la Revolución Socialista Vasca la que logrará recuperar la Independencia de Navarra, no la Independencia la que nos acercará al Socialismo. Los términos clásicos se han invertido como consecuencia de la esperiencia histórica de estos últimos 50 años.

              Aprendamos de la historia… Aprendamos de la lamentable ceremonia de Baiona.

              No habrá Independencia si Revolución Socialista.

              De esto hablaremos (si la gente quiere) en Durango…

              Un abrazo rojo, Maju. Por navarro y por comunista.

              • Vale, muy interesante, Mikel. Deberíamos entender entonces que se trató de una revuelta de base campesina, baserritarra, no?

                De todas formas, por lo que he leído, muchos historiadores enfatizan las diferencias entre el “partido apostólico” o “castellano” (formado en esencia por cortesanos aristócratas, pocos pero muy poderosos) y el “partido navarro” (las masas campesinas pero también las cuatro diputaciones, que eran los que luchaban y pagaban las facturas). Y que este “partido navarro” llegó a proponer de forma repetida aunque infructuosa al carismático General Zumalakarregi que aceptara la corona de Nabarra, es decir: conspiraban contra el pretendiente por la independencia nacional. Muchos creen que fue por esta razón por la que el pretendiente se deshizo de Zumalakarregi, que murió, supuestamente a causa de una herida menor, a manos de los médicos de la corte.

                O sea, que aunque Xaho estaba evidentemente por delante de su tiempo y circunstancias, sí que debió de haber sectores mucho más importantes de lo que reconoces en tu narrativa, que preconizaban la independencia nacional, aunque evidentemente fracasaron. Ahora bien, no te sabría dar los detalles porque, lamentablemente, no es un tema del que se hable o escriba mucho, a pesar de ser un “episodio nacional” clave.

                Una observación más, dices: “condenada de antemano al fracaso”. Yo no lo tengo tan claro, es posible que el independentismo no estuviera aún maduro pero, según entiendo, el Carlismo como tal sí que podía haber triunfado de aceptar el pretendiente el plan de Zumalakarregi de marchar directamente sobre Madrid, ciudad sin murallas, que fue rechazado al parecer por sensiblería ñoña, miedo a que la capital del reino sufriera saqueos, dando la orden de asediar Bilbao en cambio. Si el tal Don Carlos hubiese tenido un poco más carácter de estadista, es probable que hubiera triunfado (para bien o para mal, eso ya es otro tema: entraríamos demasiado a fondo en la historia-ficción, la historia posible que nunca fue). También es casi indudable que, si Zumalakarregi hubiese aceptado el ofrecimiento de ser proclamado Rey de Nabarra, entonces la historia hubiese muy distinta, incluso en la derrota, porque se habría establecido un precedente nacional-ista rotundo, que habría alterado todo el siglo XIX vasco (y por extensión el español). Como estos dos escenarios alternativos dependieron casi en exclusiva de actores individuales concretos, que bien podrían haber actuado de forma diferente, es imposible predeterminar esa “condena al fracaso” que afirmas.

                • De acuerdo, Maju, acepto gustoso tu crítica, pero la “condena al fracaso” la establezco en base a criterios de clase, no dinásticos o estatales. Quiero decir que los inteserese de clase del campesinado vasco no estaban asegurados por ningún proyecto en liza, aunque el carlismo se acercaba más a ellos, y por eso lo apoyaron masivamente.

                  Por supuesto que la historia no está escrita de antemano, pero las guerras civiles liberales-carlistas del siglo XIX tenían muy mala pinta, porque no había un proyecto nacional claro en ninguna de los dos bandos navarros. En cambio, esto era clarísimo en los dos bandos españoles, especialmente el liberal, que quería hacer de España una nación burguesa moderna, a base de hacer desaparecer el resto de las naciones del Reino de España.

                  También hay que ver el tema desde una perspectiva geopolítica: lis intereses de Francia, que temblaba ante un posible Estado Navarro independiente que lógicamente iba a luchar por la reunificación de las tierras navarras (ui,ui,ui…) y los intereses de Inglaterra, que necesitaba privatizar a toda costa el hierro vizcaíno, y para eso, cargarse los fueros…

                  El tema da para largo y es apasionante.

                • … “pero la “condena al fracaso” la establezco en base a criterios de clase, no dinásticos o estatales”…

                  Yo hablaba de factores INDIVIDUALES y creo que esta puede ser una diferencia entre un análisis “marxista” clásico o cuasi-determinista (mecanicista, newtoniano) y un análisis actualizado o “caotista”, que entiende que dos procesos “idénticos” en los que cambia una pequeña variable, quizá imposible de medir o detectar, dejan de ser idénticos. Los metereólogos no pueden predecir el tiempo más allá de una semana por eso mismo e igualmente los “sociólogos” o “politólogos” tampoco podemos predecir con exactitud el desenlace de los procesos históricos.

                  “Quiero decir que los inteserese de clase del campesinado vasco no estaban asegurados por ningún proyecto en liza, aunque el carlismo se acercaba más a ellos, y por eso lo apoyaron masivamente”.

                  No lo sabemos con certeza. Y si Zumalakarregi hubiese sido coronado rey y hubiese tomado Madrid, obligando a España a conceder la independencia? Sin duda el escenario resultante sería mucho mejor para los intereses del pueblo vasco, al menos de partida, aunque aún quedaría por ver como evolucionaba el tema después de esa independencia hipotética. Yo asimilo un proceso de este tipo a la independencia de Suiza o de Holanda, puedes teorizar todo lo que quieras sobre condiciones objetivas, sobre la supuesta imposibilidad del campesinado para hacer revoluciones y tal y pascual… pero dile eso a Lenin o a Mao. O explícaselo a nuestros antepasados que hicieron la bagauda. A veces pequeñas diferencias, impredecibles en sus efectos, son cruciales. Qué hubiese pasado si el Rin no se hubiese helado y los vándalos, suevos y alanos no hubiesen podido cruzar el río ese? Pues igual la bagauda vasca habría sido aplastada. O igual dependió de otros factores minúsculos en apariencia que no podemos valorar por falta de información.

                  Te concedo la razón en el sentido de que las probabilidades de éxito eran seguramente muy bajas pero no cero. Hay gente que se gasta el dinero en la lotería y tragaperras por probabilidades mucho más bajas, ya sabes.

                  “… y los intereses de Inglaterra, que necesitaba privatizar a toda costa el hierro vizcaíno, y para eso, cargarse los fueros…”

                  Estaríamos ya hablando de la segunda (a veces llamada “tercera”) guerra carlista, a la que veo con mucho menos potencial (y creo que hay consenso al respecto). Durante la guerra de 1833 todo eso aún no estaba en juego. Cabe incluso pensar que a Gran Bretaña le interesaba esa “zona de libre comercio” vasca, abierta al mar. Aunque probablemente tengas razón respecto a los intereses del estado francés, aún no había muga en el Bidasoa (no entiendo muy bien por qué pero era así, supongo que por la Restauración borbónica, que justo acababa de ser terminada en 1830, que también es el año de la independencia de Bélgica por cierto).

                  Pero sí que es cierto en cualquier caso que los intereses de las potencias occidentales han influido e influyen aún hoy decisivamente en el sostenimiento de esa entelequia llamada España, que difícilmente sobreviviría por sus propias fuerzas. Y también es cierto que la nación vasca estaba mentalmente muy lejos de ese fervor revolucionario “burgués” que sacudía a la Europa centro-occidental, todo lo cual suma en contra de sus posibilidades de éxito.

            • En Catalunya la burgesia no està por la independencia, en el caso de las facciones de esta clase representadas por CDC, por reconduir el proceso a un nuevo pacti con el estado, y sobretodo evitar cualquier ruptura, algo que objectivamentevan a conseguir, gràcia a la estratègia interclassista bajo su dirección aceptada por el sobiranismo, que llevarà a su derrota

              • Puede ser pero creo que hay ambigüedad e incluso indecisión. De hecho hace poco salía una filtración de dentro de Pedecat o como se llamen ahora en donde discutía cómo actuar tanto si el Procés triunfa como si no, creo que la disyuntiva era como adaptarse a ambos escenarios con la elección de un líder de uno u otro corte. Es decir: que sí que parecen estar contemplando el escenario de la secesión lo bastante en serio, sobre todo porque no existe esa contraoferta desactivadora, que sin duda deseaban, por parte del estado español.

                “sobretodo evitar cualquier ruptura”

                Evidentemente: no lo desean y además probablemente no hay mimbres aún para eso. Pero dependiendo de cómo evolucionen las cosas a nivel nacional y continental no es imposible contemplar que se vean superados por los acontecimientos en un momento dado.

  6. Un estado socialista es inviable cuando tienes solo a un 10% de personas que lo quieren. Quien ahora algo que no sea socialdemocracia solo le quedan las comunas revolucionarias. Una en cada provincia de Euskal Herria.

    • Bueno, otra posibilidad es seguir lichando para que ese 10% que dices aumente, hasta ener la fuerza suficiente para tumbar a los estados burgueses y sus cipayos autonomistas…

    • Pero esas son las condiciones subjetivas actuales, las condiciones objetivas son crecientemente otras, unas que gritan a los cuatro vientos que la “socialdemocracia” (social-liberalismo) es un fracaso total, que la reforma “progresista” es imposible. O sea que al tiempo, porque a medida que se evidencie esa imposibilidad o utopismo del reformismo, el polo revolucionario debe crecer sin duda.

      De todas formas de dónde sacas que sólo somos el 10%?

  7. Que haya un 10% que lo quiera no lo convierte en inviable, solo retrasa su construcción. Menos trampas.

  8. En mi opinión hay tendencia en toda esta historia a pensar en claves del siglo pasado que no nos sirven demasiado. Por qué? Porque me parece que, aunque el reformismo sigue ahí, su capacidad de hacer efectivamente reformas es nula o casi: las únicas reformas que se hacen hoy día son reaccionarias y si hay una “reforma” progresista no es por lo general “un progreso” sino un mero palo (palillo incluso) en las ruedas a la maquinaria de la reacción absolutamente aplastante (pero también terminal).

    Entonces yo lo que veo es que el reformismo está ahí y va a seguir pero es tan impotente que casi da igual, hasta el punto que el campo revolucionario puede usarlo como aliado táctico siempre y cuando no se subordine a él, como ariete dialéctico en plan: “reforma? – no? – revolución pues!”

    El problema que yo veo es que a nivel político-organizativo el campo revolucionario, que sin duda existe, acepta subordinarse al campo reformista (porque se siente débil, porque que hay que unir fuerzas, etc.) y eso impide que exista un discurso específico, un polo de atracción propio. Para mí hace falta un espacio propio y claramente diferenciado, que puede aliarse tácticamente con los reformistas (a corto plazo las practicas probablemente no sean tan diferentes, porque hasta que no se llegue al momento revolucionario sólo cabe la reforma, eso es así) pero debe tener un discurso, unos objetivos a medio plazo claramente diferenciado y que desde ahí se les haga la crítica, casi paternalista diría yo, a los ingenuos (?) reformistas de este tipo: “ese parche es muy urgente, sí, pero es que el traje es apenas un harapo y hace falta uno nuevo pero ya: todos los parches del mundo son insuficientes a estas alturas”.

    Este tipo de “relación” con lo más honesto del campo reformista es mucho más realista y serio ahora que hace 100 años, o quizá 30 incluso. Porque la situación es crecientemente extrema y no hay espacio apenas para las “medias tintas”. De esta forma entiendo yo que el polo revolucionario (1) se definiría y (2) funcionaría de atractor para los reformistas desengañados, que en un momento dado pueden bien ser legión.

    En el fondo vendría a ser una dinámica inversa a la que ha ocurrido a menudo en el pasado: donde el campo reformista servía de interfaz para vaciar el campo revolucionario, transfiriendo fuerzas netas a la reacción, ahora existe, entiendo, la posibilidad muy real, de invertir esa relación acumulando de forma creciente fuerzas netas en el polo revolucionario.

    Ahora bien, no puede ser un polo revolucionario sectario, dogmático, autoritario, etc. (todo eso ya se ha probado y ha fracasado). En lo único que se debe ser irreductible es en esa radicalidad revolucionaria.

    • Aupa Maju,
      No sé si he entendido bien el ariete dialectico que mencionas. Lo que he entendido es que se ha de plantear la reforma y ante la imposbilidad de poder consegurilas plantear la revolucion como la unica solucion. Ese punto de vista -que repito no se si es el que tu planteas- es totalmente erroneo: ya que si se diera la situacion que mediante esa logica la revolucion se impisuiese destruyendo el poder establecido, el poder que se estableceria no seria mas que un poder burgues reformado. Es decir, en ese momento en el que se plantea que poder crear se llegaria a la siguiente conclusion: “en el pasado no pudimos reformar el orden poruqe no nos dejaban, pero ahora que tenemos capacidad para ello… adelante!”. Por lo que se reproduciria el poder burgues pero con mayor tendencia popular. Y esto seria asi, creo yo, porque en el pasado no se rompio con las reformas, y no se establecio como principio que al proletariado el poder burgues (ni ninguna de sus formas: sea el parlamentarismo, el burocratismo, la policia…) no le sirve mas que para pisarle, y que la unica via revolucionaria pasa por destruirlas y construir Nuevo Poder.
      En cuanto a que en tanto llegue el momento revolucionario lo unico que cabe son reformas creo que es el esquemas que se planteba en la II Internacioal y que llevo a que todos ellos se perdieran en las reformas. El proceso revolucionario se diferencia en dos fases: 1. La constitucion del proletariado en partido: Mediante la fusión del proletariado con su autoconciencia en un movimiento revolucionario, con todo lo que esto conlleva: la reconstitucion de la cosmovision proletaria como necesidad sine qua non para organizar un movimiento que permita al proletariado elevarse al nivel de la conciencia proletaria. 2- Una vez que el proletariado esta contituido en partido ha de pasar a destruir el poder burgues y construir el Nuevo Poder, por lo que la politica llega un limite en el cual ya no puede seguir por los medios habituales y se hace necesaria la guerra (al principio con unas formas de “baja intensidad”, desde luego). El momento revolucionario ya ha llegado, por lo tanto.
      Resumiendo, primero el proletariado se constituye en partido y seguido pasa a construir su poder, sin espacio para que en este proceso quepa lugar para el planteamiento de las reformas (ni a corto plazo siquiera).

      P.d: Si entiendes euskera te agradeceria que en caso de que contestes me lo digas (aunque escribas tu mensaje en castellano) para poder contestarte yo despues en euskera que me siento mas comodo.

      • Aupa Tipia. Primero lo del euskera: mi nivel teórico es 7. maila (AEK) pero lo tengo muy oxidado a pesar de que veo algo de tele en euskera y leo (con dificultad) algunos materiales en euskera. Si es muy largo sinceramente prefiero que esté en castellano (o incluso inglés) porque me pierdo con facilidad y tengo que forzar mis neuronas, que ya tienen cierta edad. Pero no te sientas condicionado: si te apetece responderme en euskera, hazlo: lo peor que puede pasar es que lo lea con más desgana o no entienda alguna cosa bien del todo (mi vocabulario y gramática son claramente imperfectos). Por ejemplo recientemente he atendido varias asambleas primariamente en euskera y, aunque entendía la mayoría, a veces tenía que preguntar (cuando era mi turno de hablar, lo que hacía en castellano) porque no estaba demasiado seguro de si había entendido bien y también sentía más cansancio mental al final, por el esfuerzo extra de atención que tenía que hacer.

        Respecto al resto creo que esta frase sintetiza tu crítica (que tiene cierta relevancia, lo admito): “… se llegaria a la siguiente conclusion: “en el pasado no pudimos reformar el orden porque no nos dejaban, pero ahora que tenemos capacidad para ello… adelante!”.”

        Lo que yo digo (y que debería ser obvio si se ha considerado un poco la historia de las revoluciones en general) es que la imposibilidad de reforma obliga (o casi) a una revolución más adelante y que, mientras tanto, lo que debería pasar es que la gente se desengaña con el campo reformista y o bien se vuelve apática, o bien se vuelve revolucionaria. Esta disyuntiva dependerá en gran medida de si existe un polo revolucionario atrayente, es decir: no uno marginal, sectario, etc., sino uno serio con un discurso a la vez radical y pedagógico, y con la capacidad de absorber y reactivar en nuevos parámetros las mejores energías frustradas con el utópico proyecto reformista. Cuando digo “serio, radical y pedagógico” quiero decir que esté planteando que la reforma es imposible porque el “buen capitalismo” es ya imposible, por lo tanto la gente que llegue a este polo desde el reformista tienen que ser “conversos” y no meramente reformistas ligeramente radicalizados, que creo que es lo que planteas tú (y que desde luego sería un riesgo). Es decir la premisa de este polo es que el capitalismo no es deseable ni en el mejor de los casos (que no es el caso de todas maneras pero por si acaso), que la democracia o poder popular tiene que ser real a todos los niveles, con especial énfasis en el aspecto económico: no puede haber empresas privadas, sino públicas o cooperativas, no pueden existir las sociedades anónimas, ni la acumulación de propiedad o posesión sin límite, etc. (y todo esto que digo son mínimos, ni siquiera máximos). En última instancia es tan sencillo como establecer la regla de una persona un voto para todo tipo de asociaciones, con énfasis en las económicas pero también afectaría a otras excepciones como las sectas religiosas, por supuesto. Si no aceptas estos mínimos, si aceptas que una persona pueda tener más poder que otra (mayor de edad y no declarada incapaz) en algunos casos, entonces no estás en el polo comunista sino en la zona gris del reformismo capitalista y ya está: se indica la salida y listo.

        Otra cosa serían alianzas tácticas a corto plazo, que en ningún caso deben desafiar el discurso revolucionario general o de “a medio plazo” (en cuanto sea posible), y que por supuesto serían posibles según las necesidades concretas del momento pero no a nivel de individuos por lo general, sino de organizaciones o partidos.

        “En cuanto a que en tanto llegue el momento revolucionario lo unico que cabe son reformas creo que es el esquemas que se planteba en la II Internacioal y que llevo a que todos ellos se perdieran en las reformas”.

        Es una buena observación u objeción. No sólo está el precedente histórico de la socialdemocracia, sino que incluso el eurocomunismo se ha perdido un mucho en el laberinto táctico-reformista. Pero por otro lado, no tenemos ni podemos tener el control de cuándo ocurre una revolución, que es casi un “fenómeno natural incontrolable” y de difícil predicción. Podemos promoverla con discursos y hechos, podemos tener planes para estar tan listos como sea posible cuando haga falta, pero si esta no va a ocurrir digamos en una o dos décadas (mi estimación es de esa dimensión: entre finales de los 20 y principios de los 40, pero no deja de ser una conjetura más o menos basada en un análisis que me parece realista pero tiene mucho de intuitivo, teniendo en cuenta lo que hay y la velocidad/aceleración de los procesos político-sociales), entonces qué haces “en política” mientras tanto? Pues agudizar las contradicciones, no mediante la machacona repetición de eslóganes sino mediante el aprovechamiento de un posible rol de oposición como altavoz de las quejas populares y de sus soluciones mediante la superación del capitalismo, pero también sin duda mediante el apoyo táctico a los “males menores” o “parches” que realmente tengan apoyo popular, lo cual a mi entender sólo servirá para agudizar las contradicciones dentro del orden capitalista (sembrar división entre nuestros adversarios), traer al frente del debate político lo concreto de los males del capitalismo, lo que sirve como pedagogía de masas sin lugar a dudas, y, en el mejor de los casos (éxito táctico) establecer o mantener algunos logros que prefiguren el comunismo de forma imperfecta.

        Es decir: tal y como lo veo yo, las reformas no son un objetivo en sí, sino que son batallitas menores en torno a las que aglutinar un número creciente de fuerzas, es decir: de apoyos populares y organización, y en torno a las que siempre debe haber un discurso de que querríamos ir mucho más lejos pero no depende sólo de nosotr*s y que, tan pronto como sea posible, lo haremos. Y este discurso no debe ser sólo de cara al exterior, sino que debe estar interiorizado por todas las personas adherentes.

        En ningún momento concibo ni espacio para reformistas frustrados que no estén razonablemente convencidos de que sólo derrocando al capitalismo se pueden cambiar las cosas, ni que el discurso en torno a cualquier posible batalla por una reforma o contra una reacción se quede en eso, sino que debe estar acompañado por un discurso claro y conciso de que es necesario, urgente y probablemente inevitable derrocar al capitalismo en el tiempo más breve posible y por qué eso es así en ese aspecto concreto. Por poner un ejemplo “facilón”: obviamente en Andalucía es tácticamente necesario defender la malévola caridad del PER… pero eso es así porque lo realmente necesario es colectivizar las tierras que muy injustamente están en manos de un puñado de pijos, énfasis en la colectivización aunque el voto concreto vaya a favor de mantener el PER. Me explico? Raca-raca colectivización, raca-raca privilegios injustos, raca-raca revolución necesaria ya. Que sean otros los que hablen del PER o el caso que sea: no perderse en eso, sino simplemente tener una posición coherente y solidaria con la clase trabajadora en los hechos.

        Sobre el punto 2, me pierdo un poco. Guerra? Puede ser pero lo que vemos en muchos procesos revolucionarios es que el cambio de régimen puede ocurrir con muy pocos episodios “bélicos”. P.e. la Revolución Rusa fue bastante poco sangrienta, lo que fue sangriento fue la guerra civil posterior, desatada por el episodio totalmente surrealista de los checos. La Revolución Francesa fue también bastante poco sangrienta hasta momentos posteriores. Son dos ejemplos muy importantes en que lo que realmente pasa son una serie de motines cargados de muchísima desesperación y rabia y en que el cambio se acelera de forma extrema: pasándose en pocos meses de un extremo al otro. Hay otros casos en los que sí que hubo largas y dolorosas guerras, por supuesto. Esto requeriría un análisis complejo que no me siento capaz de hacer ahora mismo y mucho menos en este reducido espacio.

        También respecto al partido: entiendo que puede haber (e incluso puede ser deseable) varios partidos proletarios. Ese era el caso de la Comuna de París. Además sólo le veo ventajas de cara a la post-revolución, puesto que así no dejas el monopolio de la oposición a las fuerzas reaccionarias, como tantas veces ha ocurrido. Además es lógico que haya diferencias en los detalles concretos de cómo construir esa sociedad comunista y que estas diferencias deben dirimirse de forma democrática. Ahora bien, igual el sistema no es uno de partidos como el que conocemos en el ámbito burgués, pero, sea como sea, habrá corrientes diferenciadas que deben poder existir y expresarse aspirar a implementar sus variantes del comunismo. Yo entiendo que tiene que haber “cierre de filas” de cara al episodio revolucionario y de cara la consolidación de las conquistas, pero más allá de eso tiene que haber pluralidad y libertad. Si no, sería un nuevo fiasco dictatorial que acabaría mal otra vez. Se trata de construir el Poder Popular, no sólo de tomar el poder por que sí.

        • Cuando hablas de la imposibilidad de reforma a qué te refieres? A la imposibilidad de que la gran burguesia deje que se reforme su sistema o a la imposiblidad de que las reformas puedan servir a la causa proletaria? Creo que la primera llevaría sin lugar a duda a la situación que he descrito en mi primer mensaje y el segundo, en cambio, es la postura que se ha de tomar. Quizá puede que el desarrollo de todos los movimientos que han planteado las reformas tácticamente me ha hecho tomar una postura “izquierdista” respecto a ellas y no he llegado a ver su posible uso revolucionario, aunque por ahora me reafirmo en mi postura.
          Por otro lado, no creo que la fuente del polo revolucionario deba ser la gente desngañada y conversa con el polo reformista, ya que traería supeditarse a él, a sus idas y venidas. Como comparación un poco “cutre”: el grifo de mi casa como es la fuente para que pueda beber agua, estoy supeditado al grifo si quiero beber agua. Con esto quiero decir es que el polo revolucionario ha de tener toda la iniciativa e independencia en todos los sentidos, incluso en su fuente; que ha de crear movimiento revolucionario independientemente del estado del movimiento resistencialista, y que tener las reformas como base para aglutinar a un número creciente de fuerzas , hace desde el principio que la base esté podrida por su “jatorri” -no me sale en castellano-. Yo creo que las fuerzas han de acumularse primeramente en torno a la constitución del proletariado en clase teniendo como base para ello la conciencia revolucionaria y después mediante la lucha por el poder (destruir poder burgués y construir poder proletario), embaucando en ello a las masas.
          Creo que Comunista Abertzale lo explicó mucho mejor que yo en este comentario: https://borrokagaraia.wordpress.com/2017/03/22/comuna-interclasismo-binomio-trinomio-y-cuarta-parte/#comment-26494

          Para acabar creo que hoy en día el desarrollo del capitalismo o de los movimientos espontáneos de masas no llevan a una situación de crisis revolucionaria, todos las insurrecciones/intentos revolucionarios fallidos de los años 20 demostraron su incapacidad y de hecho el desarrollo del capitalismo ha acrecentado esa incapacidad. Por lo que hoy en día la crisis revolucionaria sólo llegará mediante la lucha consciente del proletariado constituido en partido. (Estoy de acuerdo contigo en que en laa post-revolución se tendrían que permitir diferentes tendencias, pero más que para que la oposición no la tomen los reaccionarios, como forma de poder desarrollar una lucha ideólogica entre esas tendencias para vencer a la línea burguesa que hay dentro de ellas).

          • “Cuando hablas de la imposibilidad de reforma a qué te refieres? A la imposibilidad de que la gran burguesía deje que se reforme su sistema o a la imposibilidad de que las reformas puedan servir a la causa proletaria?”

            A lo primero: a que la oligarquía gran-burguesa sólo está dispuesta a hacer “reformas” reaccionarias y lleva así un tiempo largo (desde Thatcher al menos) y cada vez es peor. Hay una excepción parcial que es Alemania pero es un caso muy peculiar, que entre otras cosas se beneficia mucho de la deriva semi-colonial de las estructuras de la UE (en particular la Eurozona). Pero incluso allí la tendencia general es a la degradación reaccionaria, aunque sí que tienen una apuesta muy fuerte por las energías renovables y mantienen elementos semi-socialistas heredados del pasado en su estructura productiva (las cajas de ahorros siguen siendo públicas, la vivienda es en gran medida de alquiler protegido y creo que aún mantienen el sistema de “co-gestión” en el que los trabajadores tienen bastante peso en la administración de las empresas). En cualquier caso, aparte de las energías renovables, no están haciendo reformas “progresistas” sino sólo reteniendo algunas de las que ya existían (es decir: es conservadurismo “nacionalista” frente a reacción “ultra-capitalista”, no da para muchas alegrías). En cualquier caso ya digo que es una excepción parcial y que la tendencia general, sea en EE.UU., Gran Bretaña o estados francés y español (entre otros muchos ejemplos) es reaccionaria total: privatizaciones a toda máquina, reducción de la precaria red asistencialista estatal, leyes de “orden público” cada vez más represivas, etc. Y la vanguardia de este proceso reaccionario hoy día es naturalmente EE.UU., que con Trump de Presidente y un congreso de derecha extremista, ambos controlados muy directamente por grandes oligarcas financieros (Mercer y los hnos. Koch, así como la omnipresente Goldman Sachs) se encaminan con paso firme al desmantelamiento total del estado excepto en su aspecto policial-militar, que se refuerza en cambio.

            En general el campo capitalista está en posición hiper-arrogante de “hemos vencido en la guerra de clases y vamos a por todas, viva el siglo XIX!” Y esto sólo puede incrementar la lucha de clases a pesar del relativamente bajo nivel de conciencia actual. Naturalmente aumentar ese nivel de conciencia o consciencia es una tarea que corresponde al polo revolucionario. En principio, cuanta más consciencia haya (y por lo tanto organización), antes se darán intentos revolucionarios semi-espontáneos, que eventualmente pueden triunfar.

            Un problema es que la organización de la clase siempre se va a dar primariamente en torno a objetivos concretos corto-placistas, es decir “reformas” o concesiones de uno u otro tipo. Eso es parte de la dialéctica de clases y tenemos que vivir con ello: tenemos que apoyar esas demandas pero simultáneamente decir que aspiramos a muchísimo más y que esas concesiones, de conseguirse, no serían más que un parche casi inútil en un traje que es puro harapo.

            “Creo que la primera llevaría sin lugar a duda a la situación que he descrito en mi primer mensaje y el segundo, en cambio, es la postura que se ha de tomar.”

            Pues yo creo que la primera lleva a la agudización de las contradicciones (potencialmente al menos a la acumulación de fuerzas en torno al polo revolucionario) y la segunda es un mero parcheo de emergencia, necesario quizá, pero que debería llevar en todo momento a la exigencia de un “traje” (o la metáfora que quieras usar) totalmente nuevo, porque este ya no tiene casi ni tela a la que coser esos parches.

            “Quizá puede que el desarrollo de todos los movimientos que han planteado las reformas tácticamente me ha hecho tomar una postura “izquierdista” respecto a ellas y no he llegado a ver su posible uso revolucionario, aunque por ahora me reafirmo en mi postura.”

            El “uso revolucionario” es función del grado de conciencia o consciencia de la clase: en general una persona “apolítica”, sin apenas conciencia de clase, lo que va a buscar en estas luchas “reformistas” es algo concreto que le solucione un problema concreto. Y ahí las fuerzas revolucionarias tienen sin duda que decir: el parche es un mal menor preferible sin duda al mal mayor de no tenerlo, pero es necesario ir más allá y demandar el bien mayor.

            Además existe una tendencia muy peligrosa, a mi entender, a ver los logros (siempre parciales) de las reformas generadas por la lucha de clases y las limitaciones intrínsecas al capitalismo (que en última instancia carece de un modelo socio-político propio y tiene que tomar prestadas ideas de otras clases sociales, sea la aristocracia feudal, sea la clase trabajadora), como algo hasta “negativo”. No, no es “negativo” en ningún caso: los logros parciales son lastre que la oligarquía capitalista tiene que soltar para evitar que el barco se hunda. Lo que intentan evitar en todo momento es soltar el gran peso de la propiedad privada de los medios de producción pero algo tienen que echar por la borda: y tiran el sufragio censitario (vale, votemos todos, ya os manipularemos de alguna manera), y tiran la discriminación de género o de raza, y conceden que igual hay que dar alguna asistencia a la gente que se queda fuera del llamado “mercado laboral”, etc. Todas esas cosas no son suficientes en absoluto pero sí que son necesarias y deseables: no son logros que la sociedad comunista vaya a revocar, sino todo lo contrario, no? O sea que en alguna medida prefiguran de hecho esa sociedad comunista.

            Tirar el niño con el agua del baño es una actitud absolutamente irresponsable, no?

            Además, si adoptas esa actitud “purista”, te auto-marginas. Y si otras veces critico a Lenin, también sé citarle cuando tiene toda la razón: “un paso por delante del pueblo, pero ni uno más”, esa es la posición que debe tener la vanguardia revolucionaria en términos generales.

            “… no creo que la fuente del polo revolucionario deba ser la gente desngañada y conversa con el polo reformista, ya que traería supeditarse a él, a sus idas y venidas.”

            De algún sitio tienen (tenemos) que venir: los cuadros no crecen en los libros, eso es moho. Hay que trabajar con los materiales que hay, no hay otra. Y a los reformistas genuinos (énfasis en “genuinos”) hay que reconocerles al menos buenas intenciones, y eso es buena semilla, aunque haya que cultivarla con mimo. Puedes también trabajar con elementos “apolíticos” supongo, pero me temo que a estos no sólo les falta una consciencia clara, como a los reformistas, sino que además les falta motivación — suelen ser demasiado individualistas, y eso es más difícil de tratar.

            En cualquier caso entiendo que ese proceso de: (1) politización o toma de consciencia y (2) evolución desde posturas reformistas a posturas más radicales y revolucionarias, se va a ir produciendo sí o sí, porque (1) los palos están siendo ya muy generalizados (y a la fuerza ahorcan) y (2) las reformas se encuentran con un muro o, más exactamente, con un bulldozer gigante que viaja en sentido contrario, el de la reacción. Y no sólo se va a ir produciendo (futuro) sino que está pasando ya aunque sea de forma tímida y dubitativa (en parte por falta de referencias radicales o revolucionarias claras). Si estudias el CIS, p.e., año tras año, se ve muy claramente que las posiciones (autodefinidas) de izquierda en general y de extrema izquierda en particular aumentan sin cesar. Otra cosa es a quien votan (hay gente que afirma alegremente que el PNV es “de izquierda”) o si votan (entiendo que la pérdida de un millón de votos de Unidos Podemos el 26J se debió a que derechizó tanto su discurso que perdió a muchos votantes de izquierda radical). Y perdona que me haya ido a España con estos ejemplos pero es que los datos son más claros y los he estudiado en más detalle. Estaría bien hacer un análisis comparable en el caso vasco, desde luego, o en muchos otros escenarios, sobre todo en nuestro entorno euro-occidental, que nos afecta muy directamente. Pero es que también vemos esa tendencia a la radicalización en la socio-política de EE.UU. y de Gran Bretaña cuando menos, en cada caso con sus peculiaridades.

            “… ha de crear movimiento revolucionario independientemente del estado del movimiento resistencialista”

            De acuerdo 100%. Pero siempre son vasos comunicantes, creo.

            “… y que tener las reformas como base para aglutinar a un número creciente de fuerzas”…

            Yo no digo que sean la base, sino añadidos. Porque crecer es crecer en número y esos números tienen que venir de algún lado.

            “… hace desde el principio que la base esté podrida por su “jatorri” -no me sale en castellano- “.

            Jatorri = origen. O quizás en este caso mejor “raíz”.

            Para mí no nos debería preocupar en exceso el origen de los y las activistas, todos venimos de alguna parte y hemos evolucionado de una u otra manera. Si esperas “pureza”, mejor te dedicas a la biología transgénica y creas desde cero una nueva especie perfectamente comunista. Se trata por supuesto de una “reductio ab absurdum” de tu argumento: es que de dónde vas a sacar “puros comunistas ultra-convencidos inmutables con disciplina de hierro”? Somos humanos reales, con virtudes y defectos, y trabajamos en la sociedad humana real.

            “Yo creo que las fuerzas han de acumularse primeramente en torno a la constitución del proletariado en clase”…

            El proletariado o clase trabajadora es una clase sí o sí. Es el capitalismo y no las fuerzas revolucionarias lo que lo constituyen como clase (de 1º de Estudios Marxistas, vamos). Supongo que lo que quieres decir es despertar la conciencia o consciencia de clase y que se organice como fuerza de lucha revolucionaria. Pero es que ahí precisamente es donde nos encontramos con el dilema reformista, porque las luchas concretas en las que el proletariado se estructura en lo real, son invariablemente reformistas (excepto en los episodios revolucionarios, que ocurren precisamente por la imposibilidad de las reformas). Ante esto puedes adoptar la actitud del Marx más intelectual: la criatura está ahí, es algo objetivo y ya hará lo que tenga que hacer en su momento, o bien la actitud de Lenin (que es la de Blanqui con apenas matices): la clase obrera es insuficiente porque tiende al reformismo corto-placista, es por tanto necesaria una vanguardia elitista que haga el grueso del la tarea revolucionaria, con o sin la clase trabajadora. O bien podemos adoptar terceras posturas eclécticas, que es un poco lo que estoy tratando de hacer y que creo que han tratado de hacer muchas otras personas, cada cual a su manera.

            “… hoy en día el desarrollo del capitalismo o de los movimientos espontáneos de masas no llevan a una situación de crisis revolucionaria”…

            El “anti-desarrollo” de este capitalismo terminal hiper-financiarizado que padecemos es por un lado “de manual” y, por otro, se aprecia en casi todo que está agudizando las contradicciones de manera que no se había visto desde al menos antes de la II GM. Para mí es incluso más extremo que aquello y, si no me crees, espera unos pocos años a las hambrunas y otras catástrofes que el cambio climático acelerado va a traer sí o sí. Más aún, lo veo también en muchos sentidos como paralelo en extremo a las condiciones de la Francia pre-revolucionaria: p.e. endeudamiento público masivo que se carga sobre las clases productoras, eximiendo a las oligárquicas parasíticas, p.e. rechazo de cualquier intento reformista, etc. En muchísimos sentidos es una situación totalmente insostenible que lleva inevitablemente a procesos revolucionarios que, como entonces, van a ocurrir casi de la noche a la mañana y que, como no estemos preparados, nos van a pillar por sorpresa. Y eso sería un problema muy grave porque sin duda va a hacer falta gente con ideas y planes claros, con cierto grado de organización también, para llevar ese proceso “espontáneo” a buen término, y no la cuadrilla de cantamañanas oportunistas, más o menos interesados o forzosos, que inevitablemente también habrá y que son quienes pueden descarrilar un proceso revolucionario hacia una vía “reformista”, desastrosa en mayor o menor grado.

            Respecto a lo que dice Comunista Abertzale en ese texto que enlazas: él parece creer que la clase obrera es sólo el proletariado industrial o “fordista” clásico. Yo discrepo radicalmente: el proletariado es por definición la gente que tenemos que vender nuestra fuerza de trabajo para sobrevivir, sea en la industria del metal, sea fregando suelos, sea repartiendo cocacolas a los comercios o sea programando el terminator del futuro. El 90% de la población, aquí y en Timbuctú, es clase obrera, ni crece ni decrece, sólo altera su composición interna según la estructura de la economía capitalista.

            No sé si estoy de acuerdo con lo que dice después porque no le entiendo bien, la verdad. Por ejemplo sí que estoy de acuerdo con su colofón: “la organización revolucionaria no construye movimiento revolucionario de masas desde el trabajo en las organizaciones reformistas sino contra ellas”. Para mí también trabajar dentro del reformismo es generalmente fútil (aunque igual hay que valorar caso por caso) y, al menos donde sea posible, debe haber un polo revolucionario diferenciado, sobre todo en las condiciones actuales, que a mi entender son nítidamente pre-revolucionarias.

            En definitiva: no estamos de acuerdo en muchas cosas, aunque sí en algunas, pero está siempre bien intercambiar puntos de vista, a mí al menos me sirve para ordenar un poco mis ideas, para pensar en conceptos o escenarios que quizá no había contemplado lo suficiente, y quizás a terceras personas que puedan leer este interesante intercambio, les sirva para sus propias reflexiones.

            • Aupa Maju:

              Por alusiones… “Respecto a lo que dice Comunista Abertzale en ese texto que enlazas: él parece creer que la clase obrera es sólo el proletariado industrial o “fordista” clásico”.

              Para mi, clarificar a qué sujeto debe ir dirigido el mensaje revolucionario es necesariamente un motivo de reflexión. Y a medida que la técnica productiva avanza me parece aún mayor la clarificación de tal cuestión. No entramos mucho en materia la verdad. En ese sentido me reivindico gramsciano, no por el hecho de si son o no son necesarias las alianzas de clase (manteniendo la independencia de la clase), eso lo marca la coyuntura, sino más bien de dotarnos de algo que el capitalismo ha conseguido: La defensa del sistema, (de su legitimidad) en el que vives sin ser necesariamente un militante. (La famosa hegemonía).

              Lo que vengo a decir precisamente es que, en mi opinión, el obrero masa, el del contrato fijo, 14 pagas y mes de vacaciones es una especie en extinción. ( excepción del funcionariado, de momento). Esto en Euskal Herria es una obviedad. Por otro lado, el estado de ánimo de la clase trabajadora – desde finales del XIX y desde 1918 como consecuencia de la Revolución de Octubre y de la crisis social provocada por la guerra, en casi toda Europa – estaba en efervescencia y en creciente agitación, lo que creaba un caldo de cultivo idóneo para el trabajo de masas, de manera que éste podía llevarles directamente una política no necesariamente muy elaborada (casi siempre tesis políticas básicas) y dirigirse hacia ellas en tono agitativo con la esperanza de obtener resultados. Hoy, por el contrario, la simbiosis entre la política comunista y la clase trabajadora no puede realizarse tan directamente, pues el estado de ánimo no es tan proclive a la agitación revolucionaria, antes al contrario, es de postración, de calma y de un conservadurismo espantoso. La política comunista, en estas condiciones debe trabajar de forma mediata, debe ir abriéndose paso, poco a poco. Siempre hemos despreciamos el estado psicológico del sujeto al que hablamos, incluso pasamos de largo sobre su cansancio, y bajo a qué presiones está sometido. Se trata, en resumidas cuentas, de crear el “factor subjetivo” de la Revolución, entendiendo que esto implica estudiar y resolver problemas objetivos – no sólo ideológicos, también, políticos y organizativos.

              El marxismo siempre ha sido utilizado por otras clases y por otras ideologías para legitimarse y ampliar su influencia social, desde la burguesía hasta la socialdemocracia pero la instrumentalización típica, tradicional y dominante del marxismo ha sido y es la del sindicalismo, la subversión del marxismo en función de la defensa de los intereses económicos inmediatos de la clase trabajadora y de su condición de clase asalariada.

              Tesis tales como que el marxismo es únicamente una guía para la acción (y no toda una concepción del mundo), o que su cometido es servir al pueblo. Todo esto han desvirtuado y desvirtúan su verdadera dimensión. REPITO, EL VICTIMISMO YA NO SIRVE NI EN EL PLANO SOCIAL NI EN EL NACIONAL. Y lo pongo con mayúsculas porque desde mi punto de vista, construir una nueva Unidad Popular (Herritar Batasuna) desde las mismas premisas que dominaron el ciclo anterior es un callejón sin salida. REPITO, la explotación y la opresión pueden servir, y servirán, de base de apoyo a la revolución, pero no la justifican por sí mismas, no son razón suficiente de la revolución creadora.

              De lo contrario, no podría ser una teoría de vanguardia: sería una teoría de retaguardia sancionadora del statu quo que se vería reducida a doctrina ética guiada por imperativos ajenos a sus propios postulados internos. La gran lección de la experiencia vasca consiste precisamente en esto, en que demuestra que la acción de la vanguardia viene justificada por su misma posición de vanguardia del proceso social (y no por ser punta de lanza de las luchas de resistencia del pueblo trabajador vasco) y que esa acción se inicia desde sus pasos iniciales como acción revolucionaria y destruir las bases de la vieja sociedad revolucionándolas, creando Nuevo Poder. El movimiento no pasa de la resistencia a la revolución, es revolución siempre, desde el principio hasta el fin

                • No entiendo a cuenta de que viene este vídeo de Dr. Zhivago, en el que se aprecian rápidamente las inexactitudes históricas de carácter propagandístico anti-bolchevique: tal y como se cuenta, parecería que fue el partido bolchevique el que organizó la revolución, cuando en realidad lo único que hizo fue estar ahí: la Revolución de Febrero ocurrió de forma semi-espontánea, sin que los bolcheviques ni ningún otro partido jugaran un papel decisivo en los acontecimientos.

              • Me alegro de ver que te había entendido mal, CA. Es que sí que he leído esa postura de que el proletariado sólo sería el subsector industrial en comentarios en este blog, pero seguramente sería por otro autor entonces.

                Me parece muy correcto esto que dices: “Siempre hemos despreciamos el estado psicológico del sujeto al que hablamos, incluso pasamos de largo sobre su cansancio, y bajo a qué presiones está sometido. Se trata, en resumidas cuentas, de crear el “factor subjetivo” de la Revolución, entendiendo que esto implica estudiar y resolver problemas objetivos – no sólo ideológicos, también, políticos y organizativos.”

                Tenemos que hacer algo de “sociología” de la clase trabajadora sí o sí. Teorizar en abstracto no es suficiente, ni siquiera es científico; tenemos que intentar entenderla en lo concreto, no sólo de forma práctico-intuitiva sino analítica. Y por cierto también es interesante sin duda hacer algo de “sociología” o estudio científico de la clase burguesa: “conócete a ti mismo y conoce a tu enemigo y en cien batallas nunca serás derrotado”.

                Me intriga el siguiente párrafo pero no lo acabo de comprender del todo. Podrías quizá explicar qué quieres decir con algún ejemplo u otras palabras más clarificadoras?

                Y la conclusión (” El movimiento no pasa de la resistencia a la revolución, es revolución siempre, desde el principio hasta el fin”) tampoco estoy seguro de entenderla del todo. O bien, si entiendo algo (por lo del vídeo de Zhivago), no estoy de acuerdo.

                El “movimiento” es más que cualquier organización: es el movimiento real que recorre a las masas, como las olas al mar. Las organizaciones o individuos son como navíos o delfines que pueden hacer cosas con esas olas, incluso quizás crear algunas formaciones acuáticas (los delfines hacen redes de burbujas, una explosión atómica puede crear un tsunami, etc.) pero nunca pueden controlar el océano. Y comparo con individuos porque sólo el estado proletario englobaría al conjunto de la clase (suponiéndole genuino poder popular y no dictadura neoplatónica como en la URSS), en consecuencia cualquier organización es un “agente individual” en cierto modo, aunque obviamente más poderoso que el individuo aislado por lo general (hay individuos impresionantes y organizaciones muy cutres, pero son excepciones, no la regla).

                La tormenta, la revolución, va a producirse por lo general por factores no o muy poco controlables y de forma no controlada. Eso es así para bien y para mal. Con mucha sabiduría, paciencia y asumiendo la inevitable incertidumbre se pueden “alimentar” esos factores? Diría que sí pero que no es algo sobre lo que debamos volvernos demasiado locos, sobre todo porque la incertidumbre es inevitable y la tarea es tan colosal que muy difícilmente se puede estar a la altura. Sin renunciar a ello (porque tiene otros beneficios indirectos: la concienciación genera organización, etc.), entiendo que es mucho más eficiente “invertir” en planificar de cara el episodio revolucionario. Odio poner un ejemplo surfero pero ya que he empezado con metáforas marinas no me va a quedar más remedio: es como el surfista mítico que busca la mega-ola y, claro, el 99,99% de los intentos fracasan, hasta que un día la encuentra. Pues eso: a los revolucionarios nos pasa igual. Si somos impacientes (que lo somos) y queremos generar la ola sin que se den las condiciones, nos pasará como al Che. Ahora bien, esto lo digo sin reproche alguno, porque es prácticamente imposible evaluar la situación de forma correcta, así que hay que asumir riesgos, supongo.

                Yo creo que, si bien hay que alentar la consciencia y la organización de clase, también hay que pensar de cara a qué se va a hacer cuando la tormenta estalle. Porque estallará y no tenemos control sobre cuándo ni cómo ni casi por qué más allá de nociones generales. La tarea principal en mi opinión es servir para consolidar los efectos del maremoto revolucionario, tanto impidiendo que descarrile en reformismos inútiles, como teniendo un boceto de cómo organizar efectivamente el comunismo en términos reales y concretos (p.e. cómo alimentar a la población, cómo generar energía, cómo organizar el poder popular, cómo evitar dictaduras, burocratización y corrupción, etc.)

              • Aupa Comu,

                ¿Cual sería entonces la formación de la vanguardia si las funciones del marxismo mismo cambian? Deberíamos de terminar con la escisión entre teoría (revolucionarios profesionales) y práctica (masas), entendiendo que las masas mismas deberían convertirse en el eje del nuevo poder, sin ningún tipo de separación de poderes respecto a la vanguardia, cuestión que por lo general desde las diferentes organizaciones marxistas no han/hemos resuelto todavía. Veo claro que existe/existirá vanguardia (altos niveles de compromiso, por encima de la militancia general) dentro de las propias masas, pero no creo que dicha vanguardia debiese contar con privilegios con respecto a las demás capas trabajadoras. Me refiero al modelo que Marx trabajó en “Luchas de clases en Francia refiriéndose a la Comuna de París. Sería este el modelo de vanguardia a trabajar, como modelo de constitución de poder obrero?

                Por lo demás comparto todas las criticas a la coyuntura general del MLNV y a los movimientos internos que se están generando en su seno.

                • Aupa Berreraikuntza:

                  He de confesar que estuve viendo una especie de documental patrocinado por ETB titulado: “El final de ETA”. Dicen que agua pasada no mueve molinos…pero desde luego lo que se aprende…
                  Las cosas resultan a veces ser más simples de lo que parecen aunque nunca se cuenten del todo. Para serte sincero, lo que más me ha gustado apreciar es cómo nos ven nuestros enemigos y lo mucho que saben de nuestras debilidades y lo poco que sabemos de las suyas. Qué mal manejamos las situaciones de negociación y sus tiempos y saber entender las incapacidades de nuestros enemigos. En el fondo, y aunque profeso un absoluto desprecio y asco por el señor Rubalcaba, por ejemplo, no dejo de reconocer que dentro de su verborrea y prepotencia, se esconden elementos a valorar para el futuro. Y lo mejor de todo es cerciorarme de corroborar lo listo que se cree pero lo tonto que es en el fondo. Su vanidad le confunde y eso es positivo…

                  Tras el reportaje me hice varias preguntas… ¿Hemos tocado fondo?; ¿es posible ir más atrás?; ¿el proceso de repliegue general del proceso vasco ha terminado? Hay indicios de que así es. Lo cierto es que la clase trabajadora cumple con su lucha de resistencia y, si no lo hace más y mejor, es por las terribles carencias que arrastramos ya que hemos construido nuestra conciencia principalmente sobre la base de movimientos reivindicativos, (acaso y siempre según el señor Eguiguren, Josu Urrutikoetxea le hacía el relato histórico de nuestro pueblo sostenido en el resistencialismo. Claro que Eguiguren, siempre bajo la atenta mirada del Gobierno (según Él, legítimo), disfrutaba dando unas clases de historiografía liberal, como afirmaba el ministro del interior.

                  La peña, como es lógico y normal, reacciona ante fenómenos aparentes que son consecuencia de causas más profundas, no visibles desde la simple experiencia de la lucha. Por eso, en todo lo que atañe a la interpretación y solución de los problemas, no tienen más remedio que echar mano de la concepción del mundo en la que nos hemos ido formando espontáneamente a lo largo de nuestra existencia y eso lo sabe la clase dirigente.
                  Iniciar un nuevo camino, implica aceptar que, en este momento histórico, la lucha se debe centrar en la conciencia, así pues debemos combatir dos tendencias que, de hecho, se le oponen: en primer lugar, domina entre los sujetos más avanzados y avezados, la consideración de que basta la unión de multitudes en torno a las reivindicaciones para reconstruir lo perdido, en segundo lugar, está la pretensión de resolverlo todo a la vez.

                  Aunque el movimiento de resistencia es necesario y tiene sus ventajas para el desarrollo político ya hemos experimentado sus límites infranqueables mientras no exista una vanguardia fusionada con éstas. La tarea imperiosa de los comunistas consecuentes por tanto hoy no es preocuparse por las reivindicaciones, sino forjar vanguardia.

                  En las actuales condiciones, el remonte de un nuevo ciclo revolucionario sólo puede partir de la iniciativa de este sector de vanguardia que incorpora a sus posiciones políticas los mejores logros de décadas de lucha, siempre sabiendo que se enfrenta a un capitalismo con un marco político muy perfeccionado y del que ni Marx, ni Lenin tuvieron conocimiento. Su legitimidad recae en la fórmula: Fuerza más consentimiento…esto por supuesto, el señor Eguiguren se lo reserva para su interior, no vaya a ser que se avergüence de su pertenencia al PSOE, como otros lo hacen de la organización en la que militaban.

                  Aprender de la contrainsurgencia se torna FUNDAMENTAL, sin dejarnos confundir por esta democracia capitalista.

            • “Un problema es que la organización de la clase siempre se va a dar primariamente en torno a objetivos concretos corto-placistas, es decir “reformas” o concesiones de uno u otro tipo.”

              Esa es la forma que toma la organización de la clase como clase-en-sí y desde luego es la primera forma que tomó la organización del proletariado, como clase enfrente del capital. Pero la clase-para-sí (que es a lo que me refería cuando en mi anterior mensaje dije “la constitución del proletariado en clase”, es decir, “la constitución del proletariado en clase-para-sí”) se constituye cuando se adueña de su autoconciencia. No hay duda de que sólo el movimiento le hace capaz al proletariado pasar a ser una clase-para-sí, pero la cuestión es que no cualquier movimiento. Un movimiento basado en el resistencialismo, por mucho que la vanguardia diga que hay que ir más lejos, sólo reproducirá conciencia resistencialista, conciencia de clase-en-sí (sino que le pregunten al PCPE y demás organizaciones sindicalistas). Bien, la incapacidad de ese tipo de movimiento hará que haya gente que se desengañe y puede que esto genere o bien inquietud revolucionaria o bien apatía (como tu decías en un anterior mensaje), depende del estado del movimiento revolucionario.
              Volviendo a cómo se constituye la clase-para-sí (que al final y al cabo es el mismo problema que la constitución del movimiento revolucionario, ya que el movimiento revolucionario no puede ser otra cosa que la misma clase-para-sí), ésta sólo se puede constituir mediante el movimiento generado a partir de la cosmovisión proletaria. Y aquí entra la cuestión de la vanguardia revolucionaria: la vanguardia es vanguardia en tanto que ha aprehendido la concepción revolucionaria del mundo y su cometido es elevar a las masa a su posición, constituyendo así el proletariado en clase(-para-sí) o en partido. Por lo tanto, el movimiento generado por la vanguardia a partir de dicha cosmovisión es la que constituye el proletariado como clase-para-sí, ya que sólo el movimiento organizado a partir del marxismo (como cosmovisión proletaria) posibilita al proletariado adquirir su autoconciencia.

              “Para mí no nos debería preocupar en exceso el origen de los y las activistas, todos venimos de alguna parte y hemos evolucionado de una u otra manera. Si esperas “pureza”, mejor te dedicas a la biología transgénica y creas desde cero una nueva especie perfectamente comunista. Se trata por supuesto de una “reductio ab absurdum” de tu argumento: es que de dónde vas a sacar “puros comunistas ultra-convencidos inmutables con disciplina de hierro”? Somos humanos reales, con virtudes y defectos, y trabajamos en la sociedad humana real.”

              De acuerdo con esto, pero yo con lo del origen no me refería al origen de los militantes, sino del movimiento, que ya te he respondido en este mensaje.

              • El análisis de clase-en-sí y clase-para-sí te lo acepto y además me parece muy bien explicado, muy correcto lenguaje. Pero lo que no te puedo aceptar es que asimiles una vanguardia a la clase-para-sí, eso es auto-otorgarnos super-poderes que no tenemos ni nos corresponden, además de que sin un genuino desarrollo o despertar de la clase trabajadora en clase-para-sí, de al menos grandes segmentos de la misma, estaríamos en minoría (siempre puedes intentar montar una dictadura ilustrada pero ya sabemos que trae demasiados problemas y que incluso puede retrasar de hecho ese despertar de clase, como ha ocurrido en Europa del Este). El despertar de clase debe ser empoderamiento de clase, no reducción a un estado “infantil” de tutela permanente.

                • No he entendido bien a qué te refieres con asimilar una vanguardia para la clase-para-sí. Al principio he entendido que “igualo la vanguardia con la clase-para-sí” y luego que no crees que dentro de la clase-para-sí haya una vanguardia.
                  Aún así te respondo cómo entiendo el problema de la vanguardia y la clase-para-sí (movimiento revolucionario).

                  “sin un genuino desarrollo o despertar de la clase trabajadora en clase-para-sí, de al menos grandes segmentos de la misma, estaríamos en minoría (siempre puedes intentar montar una dictadura ilustrada pero ya sabemos que trae demasiados problemas y que incluso puede retrasar de hecho ese despertar de clase, como ha ocurrido en Europa del Este). El despertar de clase debe ser empoderamiento de clase, no reducción a un estado “infantil” de tutela permanente.”

                  Con esto estoy totalmente de acuerdo. Lo que yo creo, como ya he dicho antes, que es la vanguardia en cuanto que “portadora” de la cosmovisión proletaria la que crea movimiento. Al crear movimiento la vanguardia tiene como fin fusionarse con las masas, elevándolas al nivel de la vanguardia, es decir, al nivel de la conciencia proletaria. Es así que el proletariado se constituye como clase-para-sí. No creo que con esto esté dando a la vanguardia ningún super-poder; es más planteo que si las masas (entendiéndolas dialécticamente) no aprehenden su autoconciencia el proletariado no se consituye como clase-para-sí y que, por lo tanto, es imposible llevar la revolución a cabo.

                • “No he entendido bien a qué te refieres con asimilar una vanguardia para la clase-para-sí. Al principio he entendido que “igualo la vanguardia con la clase-para-sí” y luego que no crees que dentro de la clase-para-sí haya una vanguardia.”

                  Creo que me has entendido perfectamente: que me parecía que igualabas la clase-para-sí con la vanguardia organizada y que eso no puede ser así, que es un estadio de desarrollo de la clase trabajadora en su conjunto y que ésta no puede ser impostada por ninguna vanguardia, facción o élite (a riesgo de pifiarla bien gorda).

                  “Lo que yo creo, como ya he dicho antes, que es la vanguardia en cuanto que “portadora” de la cosmovisión proletaria la que crea movimiento. Al crear movimiento la vanguardia tiene como fin fusionarse con las masas, elevándolas al nivel de la vanguardia, es decir, al nivel de la conciencia proletaria.”

                  Vale, entonces te había entendido mal en lo primero. Con esta explicación estoy mucho más de acuerdo con tu punto de vista. Sí, creo que coincido plenamente. Lo único que añadiría es que igual no existe una única vanguardia (a no ser que este término lo usemos como categoría general) sino muchas y diversas, a veces complementarias pero a veces también discrepantes unas con otras. Ahora bien, no me parece que proceda profundizar en esto a no ser que vayamos a casos concretos.

  9. Yo creo que no estamos en la fase de “El Estado y la Revolución” de Lenin (donde se corona la ruptura entre la línea marxista revolucionaria y la reformista). En realidad estamos en la época del “¿Qué hacer?”, donde Lenin explicó la necesidad de ese marxismo revolucionario POLÍTICO (conciencia para sí), frente a diversas ideas espontaneístas, legalistas o populistas, esto es la necesidad de la extensión de la conciencia política (más alla de la conciencia “espontánea” sindicalista) en el seno de la clase obrera; el convencimiento de la clase obrera como sujeto político dueño de su destino.

    Hoy en día, en Euskal Herria, el mayor peligro, aparte del reformismo, son todas esas teorías que pretenden relegar la clase obrera a “Un sujeto más”; e incluso diluirla, o “superarla” como si no fuese el sujeto revolucionario axial; la sustitución de la lucha de claases (en el fondo la lucha por la superación de la apropiación de lo construido/transformado por la clase obrera por parte de la burguesia) por otro tipo de luchas “identitarias”.

    Debido a ciertos problemas, me esimposible seguir los debates en este blog, así que de momento haré un paréntesis, siendo esta conversación la última en la que participaré en algún tiempo.

  10. Bueno, veo que no eres el único que defiende que Lenin no era blanquista, o que su teoría y praxis superaba con mucho al blanquismo, así que, sin concedértelo del todo voy a dejarlo en que es cuando menos un tema debatible, rico en matices.

    A mí me sigue preocupando mucho el Lenin de los hechos y sobre todo el Lenin que aplasta a sangre y fuego a gente que estaba demandando precisamente “todo el poder para los soviets”, como él había hecho en el otoño de 1917.

    Antes de responderte he estado hojeando diversos artículos históricos y modernos sobre el tema y me ha llamado la atención un comentario de Trotsky en respuesta a un camarada que le decía que si Lenin hubiera vivido, él, Trotsky, estaría junto a éste en Moscú. La respuesta fue: “te equivocas, Lenin estaría conmigo en México”.

    Es posible que Lenin hubiese cavado su propia tumba política al dar tanto poder al Partido a costa de las masas?

    También me he encontrado con este artículo que creo que es relevante de cara las condiciones de nuestra nación y en general de todas las naciones oprimidas: http://old.sinpermiso.info/articulos/ficheros/4blanc.pdf

    • PD- Por algún error se me ha quedado fuera del hilo correspondiente pero este comentario era en respuesta a otro de Saturran.

  11. Perdona Maju, pero he visto mi nombre por casualidad y no se si este mensaje era en respuesta al último que escribí hace nada sobre Lenin y la correlación teoría/practica y su postura en términos generales frente al blanquismo también y el movimiento espontaneo etcetc…acláramelo porque no sé ni si era para mí y por eso escribo…

    Yo también tengo leídos ciertos fragmentos históricos y demás en los que se dice algo parecido pero con la compañera de Lenin como protagonista, pero en los que ella decía en época de Stalin que “si Lenin estuviera aquí no estaría conmigo, pues estaría en la cárcel” o algo parecido si mal no recuerdo. ¿Hasta qué punto puede ser esto verdad? No lo sé… Además si lo que tú dices viene de Trotsky…

    No creo que el término adecuado sea “Lenin cavó su propia tumba”, ni mucho menos, para empezar porque me parece que esto lo ligaría a que lo que realizó lo realizó por propia voluntad o sin apenas motivo aparente y sin ningún tipo de situación en contra digamos. Pero entiendo más o menos lo que quieres decir y creo que no vas mal encaminado y comparto bastante. En mi opinión, se creó un “caballo de Troya “que de no ponerle fin acabaría por cavar la propia tumba de la revolución…

    Es lo que he intentado explicar de manera más o menos simple en los anteriores comentarios. Especialmente el Lenin teórico es el que nos muestra mejor lo que supuso el de verdad, pero también el práctico tanto antes de la revolución como ya como presidente de ella. Si analizamos el Lenin también de los primeros meses de la revolución y sus primeras medidas podemos hacernos la idea de cómo estaba siendo totalmente coherente con el Lenin teórico (dentro de las posibilidades y limites claro). El problema vino durante la guerra y especialmente…después. Tomó las medidas que tuvo que tomar por obligación, la necesidad se imponía. Pero sin duda Lenin era consciente del peligro que esto conllevaba. Había que hacerlo, pero había que cambiarlo también. De ahí la constante insistencia de que había que darle un vuelco a la situación lo antes posible y “corregir el rumbo” y volver en cierto modo a las “esencias de Octubre”.

    De aquí se desprenden todas las críticas y demás aportaciones teóricas que hizo Lenin en este periodo, que aparte de esto como ya he dicho también planteaban temas como los problemas en la construcción del socialismo, la necesidad de una revolución cultural etcetc…

    Resumo que me enrollo. Pienso que Lenin era muy consciente de lo que había que hacer y a la vez el peligro que esto conllevaba. Además, como el denunciaba, peligro que año tras año iba creciendo y que si no se solucionaba pronto podría ser a largo plazo un problema, un problema que como dices tú, acabaría por cavar la propia tumba de la URSS. El problema está que después de la muerte de Lenin no hubo ningún intento realmente serio de acabar con este problema y de redirección. Así lo que empezó como una necesidad acabo consolidándose y por convertirse en un pequeño cáncer que creció y creció y sabemos el resultado. Creo también que en la época de Stalin no estaba todo perdido ni la tumba cavada, ni mucho menos, el problema se agrando y consolido en ciertos aspectos aunque en otros podríamos decir que se “soluciono”. Pero el problema seguía ahí y era muy grande, y a la muerte de Stalin y a partir del 1956 ya el problema acabó por estallar saltaron todas las contradicciones y aquí ya sí que se cumplió lo que Lenin temía y “pronosticó”.

    • Sí, era una respuesta a tu último comentario, Satu, que creo que a su vez era una respuesta a uno mío pero es difícil buscar en el hilo ya.

      En cualquier caso la rebelión de Krondstadt dio a ese Lenin “coherente” del que tú hablas la oportunidad de ese “volver a las esencias de Octubre” que mencionas y no lo hizo. Y no fue sólo Lenin, sino también Trotsky, que comandaba en persona las fuerzas de asedio. El “centralismo democrático” derrotó a los personajes concretos (de alguna forma les forzó a luchar contra sus propias ideas) y derrotó a la democracia soviética, y en otras circunstancias acarrea otras derrotas que tod*s conocemos. Yo por eso me niego a plantarme la etiqueta “leninista” ni de refilón, independientemente de que sí que acepto que Lenin tiene muchas aportaciones, sobre todo en el campo teórico, muy interesantes.

      El otro día me preguntaba alguien: “comunista de que rama?”. Me encojo de hombros y le digo que “ecléctico”. Pero bien podría haber dicho Engelsista-Lafarguista-Kropotkinista-Negrista-Paramista o lo que fuere, paso de la sopa de letras.

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