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Autor: Borroka garaia da!

El pasado domingo fue el Aberri Eguna. Para todos y todas las que somos, siempre es un día especial. Cada cual lo vive a su manera. Se hacen declaraciones políticas, comunicados, se participa en diferentes actos, se cuelgan ikurriñas en los balcones. Para algunas personas aunque sea pasa un ligero pensamiento por su cabeza, para otras mas intenso. Pese a que el Aberri Eguna siempre ha tenido un carácter público, abierto y participativo siempre me ha dado la impresión de que la procesión va por dentro, introspectivamente a un nivel íntimo y de reflexión. Cómo un momento de búsqueda del dónde estamos, de dónde venimos y a dónde vamos. Y es que ya son 85 años celebrando a la misma patria negada, y sigue estando igual de negada. Luego tanta celebración de la negación al final se convierte en complacencia, como si ante la impotencia se colgara una fecha anual en el calendario y así no nos hiciera daño el resto del año.

En el Aberri Eguna siempre me gusta hacer algo especial pero este año no he sentido tal inclinación aunque quizás eso haya sido lo especial. Lo he sentido como un día artificial. De discursos y posturas artificiales, de algo imposible que te pueda hacer mover las entrañas debido a la insistencia en el reino de lo predecible y de lo posible que es siempre una imposibilidad. Así que en el día de la patria, precisamente por un día desconecté de ella. Estar pero no estar. Por lo que acabé leyéndome de una tirada un libro de poesía. Eso sí, escrito por Txabi Etxebarrieta, que a parte de ser lo que fue, dejó un buen número de poemas dulces y sencillos, profundos, tímidos y serios.

Nunca escribas si no sientes
un latir en el quebrarse del tiempo,
un quejido en la palma de la mano,
un rasgarse en la niña de tu ojo,
una pedrada en el pecho amarillento,
un goteo en la charca de la vida,
un grito en la boca de la nada,
un mugido en el instinto,
un ruido en la colcha de la cama,
un siseo en el beso del amante,
un abrazo en la muerte con el tiempo,
un morir despacio agonizando,
sin sentir en el alma
sino el peso de la vida, de la duda, de la NADA
Primavera- Verano 1962

Hace tres años escribí un post que se titulaba ¿Qué pasaría si…? …

… Todas las instituciones gestionadas por EH Bildu desde la diputación de Gipuzkoa hasta el último ayuntamiento se declararan en rebeldía y desobediencia al estado hasta llevar a cabo y que se ejecuten todas las propuestas e iniciativas que han chocado contra la ley y el sistema. Todo eso de “si, nos gustaría hacer pero nos obligan o no tenemos las competencias”.

… A parte de las gazte asanbladas y la ocupación para levantar gaztetxes, los sindicatos y parados crearían similares asambleas para ocupar fábricas o terrenos e iniciar procesos de auto-organización laboral en el camino hacia un diferente modelo económico.

… Se desengancharían del sistema educativo español y francés todas las ikastolas y centros de estudio posibles para mediante un proceso sostenido popularmente dar inicio a un sistema educativo vasco.

… Se realizara un plan subversivo serio y detallado de pequeñas aportaciones fáciles y de consecuencia relativa y variable (en la línea del boicot, insumisión, desobediencia) que pueda realizar cualquier tipo de persona para de manera masiva bloquear al estado y desestabilizarlo  generando grados de insostenibilidad en momentos requeridos. Si, aquello de los mosquitos que no pueden descarrilar el tren pero sí llenar de picaduras al maquinista.

… Se construyera una red de mutuas, cooperativas de crédito, banca popular, etc., de carácter social, que esté sujeta al pueblo y que este sea el que corte el bacalao, democracia interna, transparencia, etc., etc. Un banco de la clase trabajadora vasca para la clase trabajadora vasca.

… Se crearía una autoridad nacional vasca abierta y asamblearia por encima de ataduras legales, partidistas o cualquier cosa que pueda impedir su libre desenvolvimiento natural con el “simple” objetivo de sin prisa pero sin pausa ejecutar materialmente un proceso de autodeterminación sin esperar a nada, teniendo confianza en que el propio proceso sea el que cree las condiciones para su éxito.

… Si todos los colectivos, sindicatos, movimiento popular, organizaciones y personas que comparten esto en el grado que sea tuvieran mecanismos de unidad para llevarlo a cabo.

… Si todo esto, o cosas similares junto a todo lo que la imaginación popular pueda proponer se diera paralelamente a la vez.

Ante ello alguien me contestó que “El ser humano se distingue de los demás animales en que proyecta antes de realizar. (…) La suma de todos los elementos que componen una estrategia apareciendo en un mismo plano. Lo que la imaginación, que es algo más que imaginación, enseña , es lo que la razón -si hay conciencia- ordena en el tiempo. Suele ser de menos a más, aunque no siempre continua y menos lineal. Así se hicieron las matxinadas; valle a valle (…)”

Llevo un tiempo dándole vueltas a una frase que escribió otro amigo aquí: “hay que pisar tierra y punkizar la revolución“. Y creo que ese momento, después de los últimos años, está llegando ya. La hora de la concreción de una estrategia revolucionaria y todos los instrumentos necesarios para tal labor o lo que es lo mismo y un antiguo revolucionario dijera en su día: “Es preciso soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueños. De examinar con atención la vida real, de confrontar nuestra observación con nuestros sueños, y de realizar escrupulosamente nuestra fantasía.” La hora de la poesía aunque el peso de la vida, de la duda, de la nada sea la primera piedra.

14 thoughts on “El peso de la vida, de la duda, de la nada

  1. ¿Y que redemonios es lo que hace falta para que de una vez por todas podamos confluir los distintos sectores revolucionarios de la Izquierda Abertzale para soñar y dibujar ese camino colectivamente?

  2. Aberri Eguna y Maiatzaren Lehena son las dos caras de una misma moneda libertaria, pero ambas están constreñidas, gastadas, viejunas.
    Se han convertido en una representación, en ceremonias anuales para cumplir el expediente.
    ¿Solución? Si la tuviera os la contaría aquí mismo, pero no la sé.
    Tal vez el año que viene…

  3. Si siquiera una pequeña parte de esa rebeldía político-institucional que dices se hubiera hecho en estos últimos años, la IA (ambos senso lato y senso stricto) y Euskal Herria misma como nación y como pueblo trabajador estarían muchísimo más muchísimo más fuertes (aunque no puedo descartar que no la hubieran ilegalizado de nuevo y desde luego habría muchos presos de conciencia). Porque puedes tener diferentes ideas de cómo se hace la resistencia o la lucha en los detalles concretos, dónde poner el énfasis (todo igual no se puede hacer pero al menos ALGO), lo que no se puede hacer es estar pasando por un aro tras otro, tragando con todo lo que impone el ocupante, aceptando casi con entusiasmo el capirote de la culpabilidad por “delitos” estrictamente políticos o de opinión, etc. Eso es una rendición total: una capitulación POLÍTICA.

  4. SE pregunta el opinante durruti,el”algo”que se puede hacer.Quizas alguna mirada,en el tiempo y el espacio,puedan servirnos de pista.Por ejemplo,el proceso en marcha en cataluña…..O mirando atras,en la historia vasca,el combate por la insumision…La denodada lucha popular anti-lemoniz.El infatigable desafio,en las calles por la legalizacion de la ikurriña.Recordar de cual manera,se arranco la amnistia del 77…y Mas ejemplos…

  5. Agur:

    Efectivamente pasó el Aberri Eguna, el Día de la Patria Vasca. Las variopintas celebraciones y los resultados cosechados por las distintas convocatorias han sido motivo de análisis para muchos “medios de comunicación” en las que, siguiendo estrategias políticas predefinidas, cada una de ellas han tendido a subrayar aquellos actos y mensajes que benefician a estas, y ocultado otras que pudiesen perjudicar (o simplemente molestar) a la línea “editorial” de aquellos. Por lo tanto, resulta difícil hacer una valoración sociopolítica global y objetiva de lo que, realmente, dio de sí ese día. Interesado por conocer el resultado de aquellas aquellas que se presentaban como alternativa a la IAO, he acudido a distintas fuentes para conocerlo; su silencio me hace sospechar que la “acumulación de fuerzas” que preveían (soñaban, anhelaban, etc.) conseguir, tras una fuerte e intensa campaña de presencia mediática en Internet (incluido este blog), no se ha materializado en la realidad, la cruda realidad. Una realidad, año 2017, que se ha pretendido analizar en sus antecedentes desde la historia de la antigüedad, en la que los bagaudas iban con txapela, los monarcas navarros eran patriotas vascos, los carlistas unos fervorosos independentistas, etc.; nada que ver, por supuesto, con los actuales miembros de la izquierda abertzale oficial. Síntesis: es preferible un bagauda, un monarca vascón, un carlistón trabucaire, que un socialdemócrata como Arnaldo. realmente, tenemos un grave problema …

    En la época de los años 60 y 70 del pasado siglo necesitábamos construir un relato histórico que explicase el momento de aquel presente. Tuvo que hacerse un gran esfuerzo historiográfico (vs literario) por dar forma discursiva, desde determinados parámetros ideológicos, a nuestra identidad nacional y social. Por aquellos años discurrían de mano en mano diversas obras y publicaciones de los años 30, 50, … sobre la identidad e historia vasca desde distintos ámbitos del conocimiento (antropología, prehistoria, etnografía, historia, arquitectura, arte, etc.); pero ninguna de ellas abordaba nuestra realidad desde la metodología de análisis marxista. Teníamos la necesidad de tratar toda esta temática con una nueva visión sobre el presente y el futuro, en un contexto de grave crisis de identidad nacional y una total carencia de teorización sería sobre su imbricación con la liberación social proletaria (las 2 caras de una misma moneda). A pesar de todos estos esfuerzos, nos “permitimos muchas licencias” a la hora de dar forma a nuestra memoria y cultura colectiva, empujados por las urgencias, el desconocimiento y, en muchos casos, la utilización de un burdo mecanicismo en lo metodológico.

    Pero esa época ya pasó. Los esfuerzos realizados (con todos sus errores) dio el resultado que todos conocemos. Hoy nos encontramos en una fase muy distinta de nuestra historia, como país, y como fuerza sociopolítica que necesita abordar nuevos retos, los referidos a los del siglo XXI (globalización, etc), y a los propios problemas que se ven agudizados (para otros facilitados) por el proceso abierto en el seno del MLNV, a raíz de las decisiones adoptadas en años 2007-2011, por indicar solamente la punta del iceberg. En mi opinión, no podemos construir una estrategia política alternativa, haciendo un análisis de nuestra historia en los parámetros antes criticados, y retrotrayéndonos al neolítico o la historia antigua, etc. para fundamentar de estos objetivos y una determinada estrategia para la liberación nacional y social. Toda esta visión de tintes románticos, épicos etc. puede ser útil para honrar lugares y conmemorar episodios de fuerte contenido simbólico, pero no puede ser el centro del debate de un colectivo o fuerza política que aspira a construir nuevas hegemonías (auque sería recomendable que sus pretensiones se adecuasen a intentar incidir en ese proceso).

    Nuestras necesidades teóricas y metodológicas son otras y deben de adaptarse a las necesidades de las nuevas generaciones de militantes (o futuros militantes) que viven en una realidad muy distinta a la que hemos venido describiendo desde posiciones alternativas a la socialdemocracia oficial. Una realidad, una Euskal Herria, una Patria, que analizan con instrumentos teóricos e intelectuales distintas a las del materialismo histórico. y, ademas, ademas de todo ello, en este nuevo contexto no existe (ni existirá cuando menos hasta la próxima generación) aquella palanca que se accionaba para reordenar el tablero sociopolítico global. En el nuevo ciclo en la que estamos inmersos, los elementos, los factores coadyuvantes a ese realineamiento, reordenación que se produce como consecuencia de las sacudidas provocadas por la realidad, son los datos referidos a la las tasas de desempleo, la precariedad, la inflación, las tasas universitarias, la plusvalía, la represión, la negación de nuestra identidad nacional, etc. Realidad concreta que requiere un análisis concreto. Y es ahí en donde necesitamos incidir, para transformar, para revolucionar; desde e integrados en la base de las organizaciones socio-políticas y sindicales, ….; también en las actualmente existentes, …

    • Yo estuve en la convocatoria alternativa de Durango por parte de Herritar Batasuna (mi primer aberri eguna en aciaga fecha católico-aranista jamás y espero que el último) pero nadie tenía esas expectativas que presumes. De hecho la convocatoria que yo atendí era la de una asamblea en los pórticos de una iglesia y eso es con lo que me topé exactamente (más algún toque político-folklórico como cantar el Eusko Gudaria, pancartas, banderas, etc.)

      Te voy a decir no tanto lo que se dijo sino con lo que yo me quedé: es necesario un POLO REVOLUCIONARIO y yo añadiría que un polo de la DIGNIDAD incluso (que definitivamente Sortu ha abandonado, aunque no necesariamente toda la gente que está ahí), que esta pequeña organización es una SEMILLA y que hace falta una MILITANCIA CRÍTICA.

      Hasta ahí mi no-silencio: no es que haya mucho que decir (aún) y sin duda uno esperaría A MEDIO PLAZO aglutinar más y más gente. Como decía la CUP: “vamos despacio porque vamos lejos”. Pero esto ya empiezan a ser mis opiniones: veo que hay gente que quiere correr y otra gente que es más consciente de los tiempos y complejidades inevitables de un proceso (re-)constructivo de este tipo. Desde mi punto de vista es algo inevitable en cualquier caso: la Naturaleza odia el vacío y aquí se ha dejado un vacío muy grande a la izquierda de EH Bildu — y yo diría que también a la izquierda de Podemos (porque al menos yo no aspiro a aglutinar sólo a los y las abertzales rojas sino en general a la izquierda revolucionaria vasca que opere en el marco nacional diferencial y soberano).

      Y esto me lleva a uno de mis temas favoritos, que mencionas despectivamente, que es la BAGAUDA. Mi planteamiento es que los y las bagaudas del s. V no llevaban txapela, no sólo porque aún no se había inventado muy probablemente sino incluso en el aspecto metafórico: su lucha era primordialmente una de clase trabajadora campesina frente a la pretensión feudalizante-esclavista del Imperio. Lo vasco (identidad, lengua, tejido social concreto) quizá ayudó pero seguramente no iba por delante puesto que entiendo que entonces la identidad nacional o étnica era limitada y que de hecho es la Bagauda la que constituye Euskal Herria como nación, y de paso la que salva al euskera de la extinción que aconteció a todas las demás lenguas pre-latinas de nuestro entorno. Es la guerra de clases y la lucha por la libertad y dignidad de personas y comunidades concretas la que salva y reinventa a la nación y no la lucha por la nación la que tiene protagonismo.

      Son los bueyes (la lucha de clases) la que tira del carro (la nación) y no al revés. La txapela metafórica no arrastra nada, sino que es mera viajera.

      Y este análisis casi inapelable resulta ineludiblemente en la conclusión de que aquellas personas y organizaciones que creen que la independencia se puede lograr mediante pactos con la burguesía y/o el abandono de la lucha de clases están muy equivocadas, sobre todo en un contexto en el que son precisamente las redes de alianza burguesas (el Imperio Occidental u OTAN, en sus muchas facetas que lo penetran casi todo) las que mantienen de forma interesada a los estados existentes que son los que directamente nos oprimen como nación. Si me equivoco pues bienvenido sea, aunque no se hubiera hecho la revolución social, al menos se habría conseguido una independencia parcial, pero casi sin margen de duda sé que el tiempo me dará la razón. Mejor despertar demasiado pronto que demasiado tarde en cualquier caso.

  6. Agur:

    Desde el respeto a toda opinión ajena, no puedo dejar de insistir en la necesidad de asimilar políticamente, a través del análisis objetivo y real, la nueva situación que se abre para la actividad sociopolítica del conjunto de la izquierda abertzale.

    El objetivo de cambiar las estructuras impuestas por el régimen derivado de la reforma del régimen franquista de 1976 y la constitución española de 1978, de las que se derivan el estatuto de la Moncloa y la ley de amejoramiento, tiene que contener, necesariamente, un análisis objetivo y concreto, desde el conocimiento real (desde la praxis) de lo que significa y simboliza un cronómetro en una cadena de montaje, los pies congelados en el turno de noche ante la máquina troqueladora, la presión atosigante de un encargado “de toda la vida”, un gerente obsesionado con los tiempos y la rentabilidad que, a su vez, depende de un consejo de administración que obedece exclusivamente a los intereses de los grandes inversores, quienes viven de la plusvalía arrancada a todo bicho viviente que trabaja directamente en la empresa o vinculado a ella. He conocido unos cuantos “liberados” sindicales (de distintas organizaciones) que jamás han pisado un centro de trabajo de estas características. No ha sido menor el número de responsables de “eskualde” y ámbito local (los eslabones más cercanos a los militantes de base) con estas mismas características. De ahí para arriba, el panorama, en los años finales de los 90, era mucho más preocupante. Y en la actualidad, en mi opinión, la situación es crítica, en la medida en que nos encontramos con gente que va encadenando “liberaciones” y sin que a estos se les conozca experiencia laboral alguna. Los militantes mencionados por “Mikel Erro” en uno de sus post, aquellos que impidieron que presentase su ponencia alternativa en el último congreso de LAB, responden milimétricamente a este perfil.
    En el nuevo ciclo en el que nos vamos adentrando (y ya llevamos algunos años cumplidos) estos “militantes”, los del perfil descrito en el anterior párrafo, irán “olvidando” (…) la brutalidad de un Estado (cada vez más enfocado en la “inteligencia” y la “información” que en el uso del quirófano, la bañera, los electrodos o el gatillo fácil) y de su naturaleza real de clase garante de las condiciones de explotación que sufrimos en el puesto de trabajo.

    No obstante, nada nuevo aporto con lo que hasta aquí he escrito, solamente unos breves ejemplos ilustrativos sobre nuestra situación organizativa interna, ejemplos que se añaden a otros aportados en este blog.

    Aclarado esto, no puedo resistirme a hacer una pequeña consideración, al rebufo de lo que vengo haciendo en mis últimos post, sobre una de las conclusiones que destacas del debate en torno a los objetivos de la “Herritar Batasuna” de crear un “polo revolucionario” en Euskal Herria.
    La histórica “Herri Batasuna” nunca pretendió ser “polo revolucionario”, ni tampoco pretendió impulsar su creación, en el proceso de liberación nacional y social, ni tan siquiera a partir del momento en que se convierte en movimiento estructurado (1982 -1986) para la consecución de unos objetivos más amplios y explícitos que los de concurrir a unas elecciones como coalición electoral. Creo que de no haberlo decidido así hubiéramos cometido un grave error; un error que años más tarde se materializó como consecuencia del nuevo panorama que se produjo, tras la finalización de los contactos/negociaciones de Argel, el cual exigió realizar un nuevo análisis de la realidad que derivó en la caracterización de aquella HB (…) que se vio transformada en su propia base teórica e instrumental.

    Este debate, en torno a la funcionalidad de los distintos agentes sociopolíticos que operan en la izquierda abertzale, no ha dejado de desarrollarse durante estos últimos años y, en cierto sentido, se ha vuelto a reproducir mediante la presentación pública del manifiesto fundacional de la nueva “Herritar Batasuna” (Iruñea, 28/01/2017) y el documento de debate presentado por EHbildu (Donostia, 25/07/2017) en respuesta a la nueva fase política en Euskal Herria.

    El resultado de ambas propuestas, como no podía ser de otra manera, son muy dispares. Y esta disparidad debería de valorarse en sentido positivo si la misma tuviese su origen (omito aquellas de carácter “particular”) en la diferencia de la lectura de la realidad y si no fuese el resultado del vértigo generado por las decisiones estratégicas, que definen el fin de un ciclo, adoptadas por los componentes reales y efectivos (“se está o no se está”, “se es o no se es” y, nos guste o no, la decisión se ubica en ese espacio) de una organización (…) que hasta ese momento condicionaba mediante su “presencia” y su praxis el conjunto de las dinámicas sociopolíticas del MLNV. Habrá que ver cómo se van configurando los nuevos “agentes” de intervención futuros, y cómo se procede a la rendición de cuentas interna que, todo parece indicar, la habrá…, pero eso es otra cuestión ….

    En cualquier caso, y a la espera de la praxis que se desarrolle desde la nueva “Herritar Batasuna”, tenemos que el documento presentado por EHbildu adolece, en mi opinión, de una importante falta de credibilidad derivada de un análisis objetivo de las contradicciones existentes entre la teoría y la praxis de este conjunto de partidos. No obstante, puede decirse que en este documento se recoge la línea estratégica de la histórica Herri Batasuna, aunque se produce una importante y sustancial diferencia de contexto pero, también, en referencia al propio origen y carácter de la militancia. Si dirigimos la mirada hacia otro de los polos importantes de la estrategia de conjunto, el sindicato LAB, tenemos que estas contradicciones llegan, incluso, hasta el propio plano teórico, tal como se demuestra en el magnífico post de “Sugarra” (29/03/2017) en el que se analiza pormenorizadamente el contenido de la ponencia oficial presentado para el Congreso de LAB. Pero todo ello habría que analizarlo en el contexto más amplio de la correlación de fuerzas –incluyendo el análisis de las propias contradicciones existentes en la “nueva Herritar Batasuna”– que operan en el conjunto de Euskal Herria, el Estado, etc.

    El segundo documento que pudiera analizarse para su cotejo con aquel es el del “Manifiesto” fundacional (mensaje/programa) de la nueva “Herritar Batasuna” que parece responder mucho más a un contexto sociopolítico pre-revolucionario -o de revolución fracasada, que también da para ello- y que, además, se le atribuye la misión de desarrollar una línea de acción política que correspondería ejercitar a un partido de carácter marxista-leninista, que a la propia de una Unidad Popular. Omito aquí hacer mención a ciertos toques historicistas que pueden ser fuente de importantes contradicciones en torno a la propia teoría del conocimiento de la realidad sobre el que, teóricamente, pivota este documento.

    En síntesis, y en el caso de que se quiera construir el “polo revolucionario”, con la configuración que se expresa, este jamás despegará del diseño teórico realizado sobre el papel, si su mensaje no está pegado a las necesidades reales de la gente con la que queremos hacer el viaje y si no lo hacemos de una manera entendible, evitando la utilización repetitiva de eslóganes y/o largos paráfrasis que resultan más difíciles de entender que la propia fuente original. Estos discursos, estas exposiciones, tienen recorrido muy corto en el conjunto de la población a la que pretendemos llegar, convencer, concienciar, … Y, entiéndase bien, no en razón a nuestras carencias “cognitivas” (este es el discurso histórico de la burguesía) sino debido a que los instrumentos socialmente admitidos (hegemónicos) que el conjunto de la sociedad utiliza para el análisis de su propia realidad, provienen de otros continentes ideológicos y culturales, y que solamente pueden demostrarse como falsos o como antagónicos a sus intereses, desde la práctica diaria, real, tangible, concreta; y simultánea a la articulación de un discurso coherente y a través del aprendizaje en el uso de unos instrumentos conceptuales…, vinculados a la realidad concreta y que sean útiles, verificables en la praxis y como medio para cambiarla, superarla. O lo hacemos de esta manera, esto es, “desde” y “para” la defensa de nuestros intereses de clase objetivos y reales, o el “polo revolucionario” o lo que sea … morirá, cuando menos, de inanición …

    • Respecto a lo del “polo revolucionario”, es algo con lo que me quedé de algunas intervenciones y quizá filtrado por mi propia percepción. No olvidemos que esa mini-crónica de la asamblea-evento de Durango es mi visión subjetiva y que quizá otra persona te enfatice otras cosas o incluso quizá me contradiga en algo. He estado en dos asambleas de HB desde entonces y no veo gran contradicción pero el debate está aún muy verde, danos un año o así para tener algo mejor definido.

      Ahora bien, yo, desde mi subjetividad individual, voy a defender la necesidad de un polo revolucionario:

      1. El sistema capitalista global está en crisis profunda y no tiene un plan aparte de “saquea mientras puedas”. Esto nos aboca a crisis de dimensiones incluso superiores a las clásicas marxianas de sobreproducción y tal, llevándonos en tiempos muy breves a situaciones de crisis ecológica global que es también crisis existencial sin precedentes para la propia supervivencia de la Humanidad misma, que bien puede desaparecer (junto con gran parte de la Naturaleza tal y como la conocemos) en cuestión de décadas. Ante esto difícilmente cabe reformismo alguno, siendo la disyuntiva “eco-socialismo o extinción”. Ya sé que esto no es a nivel de Euskal Herria pero “piensa globalmente, actúa localmente”.

      2. El mismo reformismo “social-demócrata” o “keynesiano” está desde hace décadas a la defensiva: casi no se puede reformar ya en positivo y cada vez más, sobre todo a partir de la Gran Depresión de 2007-????, el reformismo casi sólo lucha para mantener los limitados logros del pasado, y casi siempre es derrotado en esta pelea. Esto se puede sintetizar en la noción de que LA REFORMA ES YA IMPOSIBLE y de que la única “reforma” que acepta el Capitalismo ahora es la reaccionaria hasta conseguir condiciones de explotación extremas como en época de Dickens y Marx (o bien incluso reemplazar a l*s trabajador*s human*s por robots o seres transgénicos sin derechos y preferiblemente sin libertad ni dignidad alguna). Es decir: el reformismo se usó con éxito para apaciguar la lucha de clases en el s. XX pero ahora está en crisis, es desechable y cada vez vemos como colapsa, bien sea víctima de su propia condición mercenaria que se vuelve inaceptable, bien por su impotencia incluso cuando llega al poder y tiene planteamientos semi-radicales (Grecia pero también en algún grado los experimentos “bolivarianos” y otras formas reformistas de América, que también están en crisis en parte por su incapacidad de ser lo bastante radicales y revolucionarios: casi dos décadas después aún existe una oligarquía burguesa super-poderosa en Venezuela, p.e.)

      3. Como la crisis del sistema es extrema e ineludible y la reforma es imposible, entonces sólo nos queda una vía: la revolucionaria. Es inevitable que sea así: el capitalismo es intrínsecamente egoísta y explotador y en consecuencia no puede “hacer las paces” con la Naturaleza, incluso aunque tenga a la clase trabajadora aplastada e inerme, y además está en plan “marcha triunfal” a pesar de que no tiene ningún plan viable. Hay excepciones incluso entre los burgueses (algunos son capaces de ver más allá de la cartera y el corto plazo por increíble que parezca) que llegan a decir que o se reforma o va a estallar pero nadie con poder les escucha y aunque les escucharan, no sabrían qué hacer porque nada eficaz se puede hacer en parámetros capitalistas y renunciar al capitalismo no es una opción para ellos (ni para mucha otra gente que está atrapada subjetivamente y colectivamente en el paradigma capitalista, aunque su interés objetivo sea contrario a éste).

      4. El principal obstáculo es la subjetividad colectiva: la cautividad ideológica del paradigma capitalista, del “esto es lo que hay”, que padecemos. Las condiciones objetivas están ahí, crecen, se agravan y se agravarán mucho en las próximas décadas sin duda alguna, pero “cambiar el chip” es difícil. Esa es la tarea colosal que tenemos los y las revolucionarias: replantear en terminología del siglo XXI, en lenguaje y medios asequibles para toda persona viva (muy en particular para la juventud pero también para el resto), por qué es la revolución socialista o comunista urgente y necesaria. Decir lo obvio hasta que se vuelva realmente obvio para la gran mayoría.

      Apéndice (contexto vasco): dices que la HB clásica no ponía la revolución en primer lugar y probablemente sea cierto (visto desde fuera porque nunca estuve activo en la izquierda abertzale clásica sino en el movimiento popular — y mosqueado por los sectarismos de “cierre de filas” inducidos por aquella, que han sido muy dañinos). No voy a entrar en ello porque me falta información definida pero para mí al menos no se trata de reinventar la HB del pasado (y en este sentido no me entusiasma el nombre elegido, pero todo es provisional de momento) pero otra gente sí que es claramente más nostálgica de una época que, fuera lo que fuere, era sin duda más combativa, más digna y más creíble, y yo eso lo respeto. Para mí el polo revolucionario vasco (aunque lo mismo me vale para cualquier otra nación) debe existir porque simplemente much*s no tenemos sitio ya en el campo reformista. Eso para empezar, además, por todo lo que he dicho antes, considero que es urgente y necesario trabajar como revolucionari*s y no como ala izquierda (en gran medida impotente) del reformismo, de un reformismo que degrada mucho nuestros planteamientos, que esta abocado al fracaso (como estamos viendo en toda Europa y parte del extranjero).

      Si este polo debe hacerse en torno a l*s disidentes de la Izquierda Abertzale o debiera hacerse con un planteamiento totalmente o en gran medida nuevo es un tema abierto pero el hecho es que es esa gente la que se ha organizado primero. Así que, asumiendo los riesgos de posibles vicios fundacionales que pudieran arrastrarse, en este momento me parece que es ahí donde debo estar. Dicho esto uno de los debates que sin duda están abiertos (aunque aún poco estructurados) es el de “independentzia eta sozialismoa” versus “sozialismoa eta independentzia”, es decir: si debe enfatizarse lo nacional, como ha hecho la IA mayormente desde su formación, o la lucha de clases (en el marco nacional, por supuesto). En este sentido hace unos días publicaba en mi blog “Bagauda” y también en el de Herritar Batasuna un artículo titulado “El carro y los bueyes”, cuyo planteamiento os sonará familiar a muchos por acá pero quizá a otros no, en el que defiendo la segunda opción:

      https://bagaudaberri.wordpress.com/2017/04/28/el-carro-y-los-bueyes/

  7. Agur:

    Has definido los ejes del debate que pueden ayudar a vertebrar a este sector, crítico con el desarrollo socio-político de la IA. Nada debiera de objetarse que con esos mimbres pudieseis tejer una cesta, no importa con cuantas aristas, pero sería recomendable que estuviese dotado con un (…) centro común que le diese la suficiente estabilidad como para que pudieseis haceros un espacio en la trinchera, antes de que una (o dos …) de sus esquinas (aristas) la hagan caer.

    La cuestión está en definir ese “centro(s) común(es)” que alguno podría decir que se encuentra en concretar, de manera sincrónica (y dialéctica), con qué y cómo alimentar a los bueyes, las características del terreno sobre el que se transita (condiciones objetivas) y el tiempo en el que se quiere hacer el viaje; y en función de todo ello, construir el eje que une el carro al yugo (otro elemento sobre el que debatir, …), las de las ruedas del carro etc.

    Sin estas medidas, dimensiones, métricas, “análisis concreto de la situación concreta”…, que guíe nuestra praxis real, nada tangible va a ser posible tejer. El objetivo de mi escrito era precisamente subrayar la necesidad de abordarlo; necesidad que, a pesar de todo, sigue siendo la asignatura pendiente de del conjunto de la IA: mucho voluntarismo y escasa objetividad. Nos va en ello nuestro presente y nuestro futuro como clase y como nación.

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