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1448960042_salir del armario

Autor: Borroka garaia da!

Alguien definió el armario como una jaula de oro para protegerse de las consecuencias de la homofobia. Claro que vivir en una jaula construida por uno mismo no suele compensar ya que para mucha gente las consecuencias de la auto-negación no suelen ser preferibles a la auto-afirmación y enfrentarse a la negación ajena. Que al fin y al cabo ajena es.

Lo mismo pasa en este país con el socialismo. ¿Cuándo fue la última vez que un representante político nos hablará de las razones para un Estado socialista vasco? Yo no lo recuerdo. Tampoco recuerdo que desde el academicismo tengan algún interés, que ningún medio de comunicación de masas esté sobre el tema y supongo que en la ETB pese no haberla visto desde hace un par de décadas seguro que no han nombrado el socialismo más allá que para nombrar a los del PSOE que precisamente no son socialistas. Ninguna figura pública nos habla del socialismo, ningún partido institucional, ningún academicista. ¿Nadie? Pues eso parece. Lo cual resulta muy raro, porque pese a quien le pese, y más de lo que solemos creer, este país está petado de socialistas, comunistas y anarquistas, en un grado bastante superior al de nuestro entorno europeo.

Sin embargo, aquí parece que existiera un manto de invisibilidad que posiblemente responda a dos razones. Por una parte, que el acceso al gran público está tomado por la burguesía vasca y allá donde no lo esté, son los sustratos de clase media tendente a la socialdemocracia (la otra cara del capitalismo) los que hegemonizan mediáticamente la presencia de la izquierda con un discurso en general usurpador del socialismo que se expresa hasta en el lenguaje. De la misma manera que el PNV ha intentado trasvasar su falta de independentismo en su diccionario (cambió derecho de autodeterminación por derecho a decidir, estado por estatus, nación por nación foral, independencia por autogobierno). Llegando a metáforas con tal de no nombrar la independencia de tal calibre como “actualizar el ‘lege zaharra’ con un nuevo estatus que tenga como base el pacto entre iguales y la concertación en el ámbito político, así como la bilateralidad y las garantías en el ámbito jurídico”. De otra forma pero en el mismo sentido, la izquierda vasca con tal de no nombrar el socialismo está llegando a límites tales como hablar de un Estado social, un Estado digno, de una economía solidaria o de “vivir bien”.

Claro que aquí pueden ocurrir varias cosas. Que el lenguaje sea reflejo de un proceso socialdemocratizante por lo que no habría ninguna necesidad de dar cuerpo teórico ni discursivo al socialismo vasco. Que se piense que el socialismo no tiene ninguna prioridad ya que el factor unitario de la izquierda es el progresismo socialdemócrata. Que sea el progresismo socialdemocráta el que en nombre de la unidad haga plegarse al resto bajo sus paradigmas. O que el socialismo vasco esté metido en el armario.

Es probable que sea un poco de todo pero en cualquier caso el factor fundamental es el armario. Es decir, que los y las que verdaderamente son y se sienten socialistas por diversas razones no lo muestren de una manera tal como es. Y el socialismo como tal quede relegado a un simple lema de pancarta en proceso de desuso o a un supuesto objetivo lejano a trabajar después de haber quemado supuestas etapas previas, algo totalmente anti-dialéctico ya que en cada decisión del ahora mismo se va por un camino o por otro.

Claro que para salir del armario tiene que haber cierta seguridad y cobertura. De nada sirve gritar a los cuatro vientos la palabra socialismo si detrás no existe una construcción teórica y una praxis determinada, si no existe un plan de cara a la lucha de clases con objetivos estratégicos definidos. El que no exista nada de eso hace quedar por defecto al impotente progresismo (la “mejora” del capitalismo), o en el mejor de los casos una estrategia anti-capitalista que solo será reactiva y reivindicativa a modo de satélite del capitalismo. Es decir, la ausencia de construcción socialista o en su caso una existencia de pequeños proyectos totalmente fragmentados y casi aislados entre sí sin una dirección aparente.

A pesar de todo ello, si que habría hacer de notar que en los últimos tiempos frente al posmodernismo del sujeto múltiple fragmentador de la clase trabajadora (paradigma de manual neo-reformista) se ha reforzado en el lenguaje de las clases humildes vascas el sujeto clave de cara a la transformación y cada vez es más común su empleo, sea a través de pueblo trabajador, clase trabajadora o cualquiera de sus sinónimos que no debiliten su centralidad y eso al mismo tiempo es síntoma de que podemos estar a las puertas de un proceso que nos lleve precisamente a una construcción teórica y una praxis determinada, y a un plan de cara a la lucha de clases con objetivos estratégicos definidos, no solo sectoriales, de darse varias condiciones. Salir del armario será una de ellas. No tener temor de lo que somos, querer ser más y frente a toda la mierda y el “desprestigio” hacia el socialismo lanzado por la derecha internacional y la vasca junto al mensaje de derrota y falta de alternativa que instala el progresismo frente al capitalismo trazar el camino. Un plan de lucha de clases estratégico y nunca subsidiario sino integral y con vida propia que se encuadre en el proceso de liberación nacional y social popular que necesitamos.

40 thoughts on “El socialismo vasco debe salir del armario

  1. No se cuando son las proximas elecciones porque hace bastante que ya no voto pero estaria bien que todos esos socialistas algun comunista y dos o tres anarquistas que todavia siguen votando a la representacion de la IAO a la cual esta mas que claro que solo le interesan las instituciones burguesas dejasen ya de hacerlo.

    • Yo ya dije en otoño que era la última vez que votaba a la IAO, que me daba vergüenza extrema y que “hasta aquí”. Pero abstenerse no es suficiente y de hecho me he visto arrastrado (voluntariamente) a intentar tomar acción para que exista una alternativa de carácter revolucionario nacional creíble, aunque todo está aún muy verde.

      • ” una alternativa de carácter revolucionario nacional creíble, aunque todo está aún muy verde.” otro txiringuito para intentar arrastrarnos a las urnas?

        • Parafraseando a Gandhi: la diferencia no está entre quienes luchan con las urnas o sin ellas, sino entre quienes luchan y quienes se rinden.

          De todas formas ese es un tema que, hasta donde yo sé, ni siquiera se ha debatido aún en Herritar Batasuna, ni parece que haya urgencia alguna por hacerlo, sino de lo que se trata es de organizar a la gente que quiere seguir luchando desde una perspectiva revolucionaria y nacional y que no se encuentran a gusto, o incluso son malvenidos, en otras formaciones de tendencia cada vez más claramente reformista. Gero gerokoak.

  2. El concepto del “buen vivir” o vivir bien como dices en el artículo es totalmente anticapitalista. De reformista o socialdemócrata nada de nada.

    • Bueno, es que el buen vivir o “vivir bien” en realidad no es lo mismo. Por eso he puesto vivir bien entrecomillado.

      “La satisfacción de las necesidades, la consecución de una calidad de vida y muerte digna, el amar y ser amado, el florecimiento saludable de todos y todas, en paz y armonía con la naturaleza y la prolongación indefinida de las culturas humanas. El Buen Vivir supone tener tiempo libre para la contemplación y la emancipación, y que las libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales de los individuos se amplíen y florezcan de modo que permitan lograr simultáneamente aquello que la sociedad, los territorios, las diversas identidades colectivas y cada uno -visto como un ser humano universal y particular a la vez- valora como objetivo de vida deseable (tanto material como subjetivamente y sin producir ningún tipo de dominación a un otro)”. Plan Nacional para el Buen Vivir 2009 – 2013.

      Esto proviene de una cosmovisión quechua, en Ecuador lo llaman “buen vivir”, en Bolivia “vivir bien”, pero la traducción más correcta sería “vida en plenitud”. Esto como filosofía de vida queda muy bonito, (pero nunca fue cumplido ni es cumplido entre las etnias indígenas de donde procede), mucho menos en gobiernos bajo una organización capitalista. Desde luego nunca tendrá una traducción política y social si por ejemplo los medios de producción siguen estando en manos de los de siempre, sin socialismo. Por eso el “buen vivir” en donde procede tiene tintes “religiosos”, como el amor que dice propagar el cristianismo, y en gobiernos progresistas, un discurso que no se suele corresponder con el cuestionamiento material de la sociedad burguesa, que permanece muy presente. Y ya en Europa… más allá de exotismo sobre todo está relacionado con la concepción del “vivir bien” en baremos conocidos del status-quo.

  3. Hablas de estado socialista vasco y luego hablas de comunistas y anarquistas. Que yo sepa, el anarquismo no apuesta por crear un estado.

    • El término “estado” es lo bastante ambiguo como para incluir el proyecto anarquista o comunista-original de federación de comunas (municipios) libres. Lo demás es tiquis-miquismo semántico. Por supuesto no está de más matizar que no nos referimos a un estado centralizado, ni mucho menos autoritario.

      Yo, que soy medio-anarquista, a veces uso el concepto “Cuba-Suiza” como noción aproximativa y particularmente adecuada a la tradición vasca. Sería por supuesto “Cuba en lo económico-social (o mejor si es posible) y Suiza en lo político-institucional (o mejor si es posible)”, nunca al revés, por supuesto.

    • Anarquistas y “comunistas” son socialistas desde siempre… en realidad y pese a que sea común decir “anarquistas y comunistas”, el comunismo libertario es uno de los pilares del anarquismo, así como el marxismo lo es del comunismo. Para el marxismo la destrucción del Estado es un objetivo de la misma forma que lo es para el anarquismo. La diferencia consiste en que el marxismo, el cual cree que los estados son elementos coercitivos de clase contra clase (monopolio de la violencia), es necesario en el camino para reprimir a la clase burguesa hasta desmantelarla. Yo es que soy un poco mal pensado también y creo que la ordenación burguesa no va a decir un día “venga chavales, tenéis razón, está muy feo explotar”. Ni tampoco creo que los estados imperialistas que oprimen nacionalmente dejen de hacerlo aunque montes un país sin estado estilo hobbiton.

      Claro que aquí entran muchos matices en el tipo de Estado (temporal), y soy de los que piensa ya mirando en el caso concreto de Euskal Herria, y teniendo en cuenta que existen amplias franjas independentistas en el movimiento libertario, que se puede llegar a un arreglo en el sentido de que el proceso de construcción estatal sea al mismo tiempo una autodestrucción controlada, es decir, un estado con pocas capacidades (las justas para impedir que estados ajenos nos vuelvan a pisar o que la burguesía tenga control) mientras se despliega un poder popular y de clase descentralizado del propio estado pero con todas las de la ley. Eso que se decía de los soviets…

      • Hablas de un poder popular y de clase descentralizado del propio estado, y me pregunto si por un lado hay un poder de clase y por el otro un estado, y de que manera se relacionan (inevitablemente en lucha, si ambas definiciones son exactas).

        Al mismo tiempo pregunto si es posible hablar de un estado descentralizado, o de los propios soviets como poder descentralizado. Los soviets, como poder politico, para tal fin, han de ser inevitablemente centralizados. Esto es, solo cumplen su funcion politica en la medida en que son centralizados. En consecuencia, solo con la desaparicion de la forma politica del proletariado es posible hablar de una descentralizacion en tales terminos. Entiendo, por ello, que con tal termino te refieres a la no burocratizacion, a la no separacion del estado del poder politico efectivo del proletariado.

        El conflicto reside en separar clase de estado. No se trata de que los anarquistas no crean en el estado, sino que mediante su no creencia en el poder politico centralizado de la clase obrera (la dictadura del proletariado) se posicionan automaticamente fuera de la lucha de clases y, en consecuencia, como fuerza no antagonica a la burguesia. Esto es, no es que los comunistas creamos en la necesidad de la forma politica del proletariado, es que la realidad, el movimiento real de superacion del capitalismo, que ha de darse mediante la lucha de clases, crea ese poder politico de la clase obrera que, mientras perdure la lucha de clases, no puede desmantelarse sin implicar ello una derrota. Esto es, el poder politico de la clase obrera surge inevitablemente en el propio movimiento de superacion del capitalismo, es en definitiva tal movimiento, mediante la lucha de clases y hasta que esta perdure. No es un capricho, no es una simple eleccion voluntarista, es fruto del movimiento revolucionario y condicion del mismo. Por ello, la critica que yo haria seria destinada a la perduracion consciente y voluntarista del estado, sostenido por y para la capa burocratica del supuesto movimiento revolucionario.

        Por ultimo, las caracteristicas de la forma politica nacional del proletariado ya fueron definidas, a grandes rasgos, gracias a la experiencia de la comuna de Paris. Ya alli, efectivamente, el estado dejaba de ser tal frente a la nueva forma politica que surge de la lucha de clases y que se hace efectiva como dictadura del proletariado:

        “Pero este Estado de los trabajadores, siendo la organización de la
        aplastante mayoría de la sociedad, no tiene nada que ver con el
        viejo y monstruoso aparato burocrático con su ejército de funcionarios. Semejante organización, como explica Engels, “ya no es un Estado, propiamente dicho”, sino un semiestado, una organización muy simplificada, basada en el administración democrática directa del pueblo, un Estado cuyo único fin es llegar cuanto antes a su propia desaparición.” V.I. Lenin

        • Aupa Orratz!

          Te voy a poner de introducción a lo que te voy a decir un un discurso de Lenin con su propia voz y subtitulado de 1919 sobre los soviets.

          – Llama organizaciones de masas a los soviets

          – Se les transfiere todo el poder

          – Afirma que sabe que tienen muchos defectos aún en su organización

          – Ofrece a los oprimidos la posibilidad cada vez mayor de tomar en sus manos toda la gobernabilidad del estado, toda la administración económica, toda la dirección de la producción….

          No se quién dijo aquello de “tu coloca a un comunista al mando de una institución bajo capitalismo y tendrás un comunista creando capitalismo”. No es la toma del poder capitalista por la clase trabajadora lo que hace a un Estado obrero o socialista. Sino el surgimiento de un nuevo poder en manos de las masas hasta entonces oprimidas. Eso al mismo tiempo sugiere que la nueva institucionalidad requerida es cualitativamente diferente. Esto es algo que también Gramsci insistía mucho, y hoy pasado por alto cuando partes del progresismo usan a Gramsci para tareas de propaganda.

          El lema del propio Lenin era, al menos durante largo tiempo, “todo el poder para los soviets”. Fijémonos en el plural de la palabra soviet, porque en sí mismo indica su base descentralizadora. Cuando Lenin habla de transferir, lo hace obviamente en relación de “algo a algo”. ¿Y cuál es ese algo y el otro algo?

          En la URSS los soviets no se desplegaron como tenían que haberlo hecho, de ahí que hablara de los defectos que tenían. Ese problema con el tiempo se intensificó hasta llegar a la creación del “soviet supremo”, un concepto y término que directamente choca frontalmente contra todo precepto de lo que un día se había llamado soviet. Y es que la dictadura del proletariado es del proletariado, no del Estado, cuyo único fin estratégico está explicitado en la cita que has puesto y yo lo he llamado auto-destrucción controlada.

          Es el proceso de destrucción del Estado, (que no sirve directamente para el poder de clase obrera sino para destruir el poder de la clase burguesa, estado = violencia, apisonadora…) el que en el tiempo cohabita con el poder de clase, es decir con la nueva institucionalidad.

          ¿Cuáles son los elementos de ese poder de clase?

          Descentralización, control directo de las masas, auto-gestión… No es el Estado el que domina sobre las masas sino las organizaciones de masas las que dominan sobre el Estado, lo ponen contra la pared, lo inmovilizan en gran parte, ponen una bayoneta en su cuello y se quedan a la espera estratégica para finalmente clavársela. O lo que se llama también comunismo.

          Bien, esto no llegó a desplegarse en condiciones en la URSS y es la causa fundamental de que al final la URSS no diera más de sí. Fue el estado y la centralización la que dominó, las consecuencias fueron centralización, burocracia, errores imperdonables en cuanto a la autodeterminación de las naciones y una larga lista. Es decir la nueva requerida institucionalidad no triunfó. Y sí lo hizo la degeneración constante que con el tiempo consiguió que un borracho diera carpetazo a todo y las masas no salieran a la calle a colgarlo.

          Entre tú y yo, no tengo respuestas finales. Tampoco me veo capacitado para condenar al anarquismo aunque no sea anarquista. No puedo compartir eso de “los anarquistas se posicionan automaticamente fuera de la lucha de clases y, en consecuencia, como fuerza no antagonica a la burguesia”. Y es que me vienen a la cabeza tantos y tantas mártires anarquistas en la lucha de clases y en la lucha frontal contra la burguesía que me duelen tus palabras. Pienso que igual deberías reconsiderarlo. No hace falta en muchas ocasiones compartir un paradigma teórico para reconocer al hermano o hermana, al y la que dio todo por el sueño de una humanidad liberada.

          Yo personalmente estoy a favor del estado socialista vasco independiente. Debido al contexto que tenemos, no creo que exista una opción mejor para encauzar la solución a la opresión nacional y social que sufrimos. Sin embargo, no parto de un posicionamiento contrario al anarquismo porque sinceramente, en general los estados socialistas en muchos aspectos y en muchas ocasiones han dejado mucho que desear y en la mayor parte de los casos al final se han producido involuciones.

          Cierto es que se pueden alegar un montón de razones para ello, y de que no hay que perder la esperanza y tal y cual, pero los hechos históricos están ahí. Lo que quiero decir con esto es que no tengo argumentos definitivos para sentenciar que el anarquismo como fase directa a la liberación sea descartable. Simplemente que yo entiendo que la más probable pase por el estado socialista. Pero en realidad, una vez conseguido el teórico estado socialista quedaría muchísimo por hacer. Ya que nos guste o no, la tendencia histórica del estado socialista ha sido la reproducción del capitalismo. Quiero creer que esa tendencia se puede revertir y unido a ello no encuentro en el contexto vasco ninguna otra opción que no pase por el estado para terminar con la opresión nacional que nos hace la pinza estatal española y francesa pese a dar por hecho la peligrosidad del estado que no esté en pleno control de la clase trabajadora. Y aun estándolo, eso no hace desaparecer a la burguesía por sí solo. Ya que se puede enquistar, regenerar o volver a generar a través de entre otras cosas la burocracia y la centralización como así se ha comprobado.

          Como no podía ser de otra manera y enlazando con lo de no tengo respuestas finales, el proceso de cara al socialismo va a ser difícil. Existen una serie de fuerzas que chocan contra sí y hay que ser muy hábil para el equilibrio.

          Para finalizar te voy a poner un ejemplo de casa. Imaginemos que tras una invasión extraterrestre al planeta tierra por alguna razón les caemos bien los vascxs

          https://borrokagaraia.wordpress.com/2015/01/23/cuarto-milenio/

          ….y nos ofrecen un estado independiente y socialista. Al día siguiente nos encontramos con que tenemos cientos de gaztetxes y casas ocupadas y Errekaleor y qué se yo.. (ese poder de clase ya lo teníamos!). ¿Qué se debería hacer? ¿Que el Estado los coja a todos y los centralice en un aparato institucional dirigido por un cuerpo funcionarial y los diluya allí ? ¿O que ese poder de clase permanezca tal cuál es y sea el Estado el que se amolde a ello con respeto a su autonomía? Es decir ¿va a ser la juventud o el Estado el que de cuerpo al poder juvenil? Estoy bastante seguro de que si la institucionalidad no está basada en el poder de clase sino en el Estado, la juventud iría perdiendo poder… Lo mismo ocurre si se plantea un Estado centralizado de cara al desarrollo de los mismos pueblos de nuestro país sin que tengan una amplía base de autonomía, es decir que solo con “la batzarre y el auzolan” actualizados a nuestro contexto hagan sustituir los ayuntamientos y la propia estructura municipal (o nacional ya de paso) y al mismo tiempo gobiernen obedeciendo. A quién pues??

          Son muchos temas e interrogantes, no tengo todas las respuestas y seguramente nadie las tenga por lo que la construcción del socialismo vasco tendrá que ser un proceso popular que nos ayude a ir diseñando esa democracia socialista vasca del futuro para lo cual habrá que ser imaginativos. Lo bueno es que no hace falta tener un estado independiente para ir dando pasos desde ya y además creo que el hacerlo acelerará la llegada de la independencia. Perdona la extensión y recibe unos abrazos…

          • Iepa!

            Insisto, y creo que estamos de acuerdo, en que el problema deriva de la separacion de estado, o forma politica del poder de clase, y la propia clase. Eso solo se puede dar si el proletariado se limita a tomar las posiciones del estado burgues, en vez de abolirlo. Por ello, habria que poner en cuestion en las experiencias que se inician en el denominado ciclo de octubre la propia teoria del estado, o cuanto menos su experiencia practica.

            En cuanto a la centralizacion, tambien insisto. Los soviets son un poder politico solo en la medida en que son centralizados. El problema es una vez mas la concepcion del estado como poder ajeno a la dictadura del proletariado. No hay poder politico alguno que no actue de manera coordinada y centralizada, sea cual sea su tamaño. Son cuestiones diferentes el de la centralizacion y la burocratizacion. Es mas, dentro de la autonomia del poder, de la separacion de poderes, etc. es donde realmente se esconde la burocracia (el estado burgues como claro ejemplo). Por eso el poder de clase organizado ha de tener un centro de coordinacion, que solo desaparece con las propias clases sociales.

            En lo que al anarquismo se refiere he sido bastante claro: si de la lucha de clases ha de emerger un nuevo poder politico, la dictadura del proletariado, quien reniega de tal poder politico ha de renegar inevitablemente de la lucha de clase. Y es que la lucha de clases, como lucha politica solo se puede dar entre dos formas politicas antagonicas, asi como la victoria de una de ellas solo puede concluir en una dictadura de clase, que adopta forma politica (estado capitalista, comuna socialista). Por eso creo que la cuestion de la forma politica de la dictadura de clase no es una cuestion idealista, que pueda ser resuelta en el marco estricto de la voluntad, sino que es algo que inevitablemente surge del movimiento real para la abolicion (o perduracion) del capital.

            Un saludo!

            • La “dictadura del proletariado” no se refiere a una dictadura de unos pocos, sino de la clase trabajadora (es decir a una forma democrática de estado o equivalente) en la medida que esta impone la expropiación y colectivización del poder burgués (la propiedad privada de los medios de producción, comunicación, de la tierra, etc.) y la superación de sus valores ideológico-culturales (revolución cultural).

              Si confundimos dictadura del proletariado (= democracia radical) con dictadura de unos pocos autoelegidos, entonces la hemos pifiado y la revolución se descarrila inevitablemente. Porque esos “elegidos” puede que tengan las mejores intenciones pero no pueden objetivamente sustituir a la clase trabajadora en su conjunto, a lo sumo podrían liderarla (si ésta se deja, si se lo merecen de verdad, liderar no es mandar) y eso sólo puede hacerse a través de instituciones plenamente democráticas, como por ejemplo los soviets en su versión original.

              Puedo incluso conceder, por realismo, que en el proceso de ruptura revolucionaria, se den instancias de dictadura o terror no-democrático (es decir: no dirigido por el Poder Popular) por parte de actores organizados autónomamente o incontrolados; la realidad es compleja e imperfecta y las circunstancias a menudo demandan acción decisiva, pero ese no puede ser el patrón de forja del nuevo poder proletario, sino epifenómenos o en el peor de los casos un estado de excepción que siempre debe ser provisional y transitorio, que nunca jamás debe perpetuarse como dictadura de una vanguardia o “aristocracia platónica”.

            • Cuando hablo de centralización me estoy refiriendo a la centralización burócrata y parlamentarista. Sustituir la figura (y el ejercicio del poder) del trabajador/trabajadora por la del burócrata estatal / político / funcionario. Lo que abre las puertas al capitalismo de estado y no al estado socialista.

              Los soviets o cualquier forma de poder de clase tienen capacidad para coordinarse, federarse y tejer alianzas, en todo caso eso sería centralismo obrero. Siempre y cuando, y en palabras del propio Lenin se “elimina todo burocratismo y todo “mando” desde arriba”.

              Es muy peligroso el tema de la centralización estatal porque esa es la base, entre otras muchas cosas, para que unas cuantas facciones socialistas a lo largo de la historia se hayan opuesto en la práctica al derecho de autodeterminación alegando que el poder debía centralizarse (ese fue el origen de la deriva nacionalista centralista rusa en la URSS, algo que está muy extendido aún hoy en día por ejemplo en la izquierda española en relación a EH) y otras a la autogestión (alegando que debe ser delegado en un grupo dirigente centralizado).

              Si la democracia directa socialista entre otros instrumentos no es la que da cuerpo a las decisiones nacionales y se sustituye por vulgar parlamentarismo, si las comuna/ayuntamiento no gozan de amplia autonomía, al igual que todas las formas de poder de clase que se levante, la autogestión obrera (el poder directamente en el trabajador/a) se vería relegada a la decisiones centralizadas del estado.

              En cuanto al anarquismo no lo voy a criticar, lo haré en todo caso cuando demostremos que el estado socialista no tiene la tendencia histórica a reproducir el capitalismo. Pero eso creo que aún está por demostrar. Abrazos.

            • “En lo que al anarquismo se refiere he sido bastante claro: si de la lucha de clases ha de emerger un nuevo poder politico, la dictadura del proletariado, quien reniega de tal poder politico ha de renegar inevitablemente de la lucha de clase.”

              A esto que mejor responderle con una tertulia del estilo Iñaki Soto en radio Euskadi. O mucho mejor, donde va a parar… una salida pedagogica para callarles la boca.

              “No vamos a vivir como esclavos – las únicas batallas perdidas son las que no se han dado”. El miércoles 17 de mayo de 2017, miles de personas se unieron a la huelga general de protesta en toda Grecia, contra la nueva duras medidas financieras de 4,9 millones de euros incorporados en la cuarta Memorando firmado por un gobierno griego, dirigido una vez más contra la clase con los menores ingresos en lugar de los bancos y los ricos.

              El autoproclamado gobierno de izquierda de Syriza en cooperación con el partido de extrema derecha de ANEL han desatado una nueva guerra de clases, esta vez dirigida específicamente contra las personas con discapacidad y los pensionistas que han trabajado toda su vida y pagado su cuota bajo la falsa noción -como parece- que durante el tiempo en que ellos serán más vulnerables, que tendrían los servicios gratuitos de salud pública y las subvenciones que les ayuden a salir adelante. Por el contrario después de 23(!) severos recortes en las pensiones y subsidios durante los 8 años de la crisis financiera en Grecia (que ascienden a más de 50 millones de euros en pensiones y subsidios cortes durante los últimos 7 años), que ha obligado a las personas a vivir como mendigos, un recorte del 18% serán impuestas sobre las pensiones con arreglo al cuarto memorándum será votado en el parlamento griego en estos días y una “congelación” de incluso la más mínima subida en las pensiones hasta el año 2022.

              Asi como si una vida sin ningún futuro no fuera suficiente, las calles de Atenas se han llenado con miles de policías antidisturbios para imponer el miedo en la gente atreverse a protestar durante la huelga general del 17 de mayo de 2017. Así, durante la protesta en Atenas anarquistas atacaron a la policía antidisturbios en la Plaza Syntagma alrededor del Parlamento griego, mientras que dentro los políticos estaban debatiendo el nuevo paquete de duras medidas financieras para imponerse sobre el pueblo, sin el pueblo. Más protesta tendrá lugar mañana 18 de mayo, durante la votación de las medidas en el parlamento griego.

        • Sin duda alguna el poder político proletario tiene y debe ser centralizado, sí al menos durante el periodo de transición. Sin un poder centralizado es imposible construir el socialismo, pues este lo exige. El quid de la cuestión está en que entendemos por centralismo o de qué tipo de centralismo hablamos.

          El problema aquí, creo yo, es una vez más, la confusión terminológica que al final cada uno utiliza de una manera y le atribuye un significado concreto. En muchos comentarios creo que muchas personas coindicen más de lo aparente pero por la propia connotación que se le da a X termino o concepto llegan las discrepancias, que acaban siendo frecuentemente más superficiales que de contenido.

          Con el centralismo ocurre lo mismo. Por ejemplo, Marx y Engels eran centralistas. A grosso modo: en lo que respecta al Estado claramente reclamaban la absoluta necesidad de abolir el Estado burgués, para sustituirlo por uno nuevo. Esta nueva construcción estatal, este nuevo estado, seria cualitativa y conceptualmente diferentes, no sería un estado en el sentido estricto de la palabra… etc etc y un montón de características más que no vienen al tema señalar. En resumidas cuentas: al Estado burgués se le contraponía el Estado obrero. Con el centralismo ocurre lo mismo, Marx y Engels al centralismo burgués, militarizado y burócrata le contrapusieron el centralismo proletario. El centralismo burgués seria destruido y sería sustituido por uno nuevo, superior y totalmente diferente.

          “En el breve esbozo de organización nacional que la Comuna no tuvo tiempo de desarrollar, se dice claramente que la Comuna habría de ser…la forma política hasta de
          la aldea más pequeña del país”…Las comunas elegirían también la “delegación nacional” de París.
          “. . . Las pocas, pero importantes funciones que aun quedarían para un gobierno central no se suprimirían, sino que serían desempeñadas por agentes comunales, es decir, rigurosamente responsables. .”
          “…No se trataba de destruir la unidad de la nación, sino por el contrario, de organizarla mediante un régimen comunal. La unidad de la nación debía convertirse en una realidad mediante la destrucción de aquel Poder del Estado que pretendía ser la encarnación de esta unidad, pero quería ser independiente de la nación y estar situado por encima de ella. De hecho, este Poder del Estado no era más que una excrecencia parasitaria… “La tarea consistía en amputar los órganos puramente represivos del viejo Poder estatal y arrancar sus legítimas funciones de manos de una autoridad que pretende colocarse sobre la sociedad, para restituirlas a los servidores responsables de ésta”.

          Como se aprecia, Marx aboga por una completa estructuración comunal de la nación, de una estructuración vertical pero que debe darse desde los niveles inferiores hasta los superiores, de abajo-arriba, siguiendo siempre el modelo de la Comuna de Paris. Habla de que estas comunas son la base de la nueva forma de organización estatal, y habla también de la necesidad de la agrupación de todas estas comunas, de la fusión, unificación y estructuración de todas estas comunas locales en un único órgano general y central en lo que vendría a ser una Comuna Nacional.

          Evidentemente, estas comunas locales tienen su propia autonomía y son expresión del poder popular local, pero lógicamente también este poder local tiene que formar parte de un “plan general” y estar supeditado al poder popular nacional. Digamos que estos organismos locales serian así como partículas que se juntan y forman parte de un mismo núcleo. Sin esta organización conjunta y coordinada es imposible una acción común y efectiva de la lucha de clases, de la lucha contra el capital y contra la burguesía. Del mismo modo que sería imposible sin este centralismo hacer de los medios de producción verdaderamente patrimonio de todo el pueblo y de organizar toda la sociedad bajo la forma de la propiedad común.

          Vuelvo a insistir en no confundir la oposición del estado burgués (y su centralismo) con el nuevo centralismo planteado, que es un centralismo democrático, proletario, un centralismo obrero y popular, un centralismo comunal.

          Solo de esta forma pueden realmente defenderse y expresarse los intereses colectivos y comunes del pueblo trabajador, unir el interés general de todas las masas trabajadoras y sectores populares de la nación, de la nación (trabajadora) en sí, que está por encima de cualquier interés particular, local o provincial.
          Plantear teorías de autonomía del poder y descentralizadoras seria un enorme paso atrás además de peligroso, pues esto conllevaría de por sí y más aun a largo plazo la creación de cada vez más pequeñas unidades políticas y económicas. Situación que, como bien han dicho, acabaría ineludiblemente en burocratización, en la formación de intereses particulares y privilegios de esas unidades y poco a poco desembocaría todo en individualismos y “patriotismos” de fabrica, municipio o provincia, alejándose y separándose mas y mas de las necesidades sociales del pueblo y de todo interés colectivo, dividiendo y enfrentando a las clases trabajadoras entre si y acabando con la esperanza y oportunidad de todo proceso revolucionario y de construccion socialista.

          Para finalizar, recalcar la importancia también al respecto de la frase en la que Marx señala “Las pocas, pero importantes funciones que aun quedarían para un gobierno central…”. La propia composición del modelo comuna garantiza el poder popular y de clase. Además, el propia esquema del centralismo democrático conlleva el “mandato” de abajo-arriba. Pongo el entrecomillado por el mero hecho de que hablaríamos de una especie de “automandato”, pues se establece extraordinariamente que son estas bases estatales (las comunas) las que deben de componer y formar los organismos políticos superiores correspondientes, es decir, los organismos locales son los que forman los organismo provinciales y estos, el organismo nacional central. De esta manera podemos hacernos a la idea de la nula o antagónica relación que puede tener este centralismo democrático y popular con el centralismo burócrata, y también de las pocas funciones que le corresponderían al gobierno central. Pocas, pero las más importantes y vitales. Pues es este poder central (fusión de todas las comunas) el encargado de las mayores decisiones de la edificación socialista y de la planificación de la economía nacional, a fin de representar los intereses colectivos y poder satisfacer las necesidades sociales del país. En última instancia, de lo que se trata es que este organismo central sea el que decida sobre las cuestiones más relevantes y de mayor transcendencia para la nación en su conjunto, como sujeto y unidad colectiva, y no de ceder ni delegar su poder en niveles menores, como poderes provinciales o locales.

          • “Sin un poder centralizado es imposible construir el socialismo, pues este lo exige.”

            Me gustaría que desarrollaras esto porque tenemos ejemplos de lo contrario, en concreto la revolución anarquista catalano-aragonesa del 36. Así que no lo veo nada claro.

            Y te pediría que lo desarrollaras en lo concreto porque veo que en lo teórico-escolástico ya lo has hecho, pero eso nos sirve de bien poco enfrentados al desafío real.

            • El consejo de defensa que organizaba esa revolución en sí mismo era un poder “centralizado”. Además la CNT cumplía cierto papel de dirección.

              El problema reside en definitiva en quién ostenta el poder, en qué rango territorial se aplica, quién toma las decisiones y quién se encarga de que se cumplan. La respuesta para la burguesía es la propia burguesía / el estado-nación / sus instituciones y violencia organizada.

              Aquí no sirve simplemente cambiar los nombres sino cualitativamente hacer algo diferente. El poder debe estar en la clase trabajadora, todos los pueblos tienen derecho a la autodeterminación / independencia, y todo el poder popular y obrero que surja y se organice no puede estar a las ordenes del estado , sino que la estructura estatal debe estar minimizada y la confluencia de ese poder federada en los posible pero respetando amplia autonomía. Las decisiones por tanto deben de estar en donde ese poder se ejerce con amplia descentralización y las decisiones globales no tanto en un “poder centralizado” sino en la democracia socialista directa. Creo que hay que perder el miedo a que sea el abajo el que se organice por mucho que en la transición hacia el socialismo o en el socialismo mismo surjan diversificaciones de poder o se solapen poderes para lo cual una democracia socialista sana y unas funciones de fuerza popular que evite cualquier tipo de acción contraria a los intereses colectivos serán necesarios.

              • ” El poder debe estar en la clase trabajadora” FALSO, mas falso que un billete de 6 euros. De hecho, el poder politico lejos de residir en la clase trabajadora lo hace en una pequeña camarilla, de privilegiados, de sabios… los cuales se pegan a el como las lapas, y son capaces de todo por mantener su poder y su privilegio, siempre en nombre de la clase trabajadora pero por encima de ella… da igual que seas tu o sea yo quien ostente el poder, eso es lo de menos…

                No tiene ninguna gracia ese mal chiste autoritario, “el poder debe… ” Igual piensan que a base de repetirlo le acabaremos cogiendo la chispa y romperemos a carcajadas. Pues no, ninguna gracia, sino mucho dolor y sufrimiento.

                • No entiendo que parte de “debe” no has entendido AHK. No es mi frase pero a mí me parece auto-evidente que el poder DEBE estar en la clase trabajadora, que de eso se trata cuando hablamos de revolución, comunismo, etc. Además tampoco aportas ninguna alternativa, ni crítica concreta, sólo sarcasmo que no hay quien lo entienda.

                  Igual el problema está en el uso de la palabra “poder” (poder obrero, poder popular, etc.)? Ni idea, me dejas flipadísimo.

              • Aupa BGD:

                “…Creo que hay que perder el miedo a que sea el abajo el que se organice por mucho que en la transición hacia el socialismo o en el socialismo mismo surjan diversificaciones de poder o se solapen poderes…”

                Teniendo la razón en lo que dices… quizás la realidad marca a veces, en mi opinión, ciertos peligros que impiden el desarrollo de los acontecimientos como lo tenemos diseñados en mente. , es decir, que pueden existir períodos en donde asumir la disciplina no sea una opción sino una necesidad. Se trataría en todo caso en revertir las consecuencias de de ciertos períodos “necesarios”. Ejemplos a montones… como son: tener en frente un enemigo disciplinado y muy organizado, que las divisiones de poder obrero y sus formas de entenderlo nos lleven a la destrucción de un sistema productivo que tiene que alimentar a la población…etc…

                Y ya que estoy en estas lides pregunto: ¿es posible una transición socialista bajo la perspectiva de una variedad de organizaciones revolucionarias que incluso puedan postularse libremente y lanzar sus planteamientos para la organización social del nuevo sistema en ciernes?

                • Iepas.. Cierto, pero a poder ser hay que tener un planteamiento base óptimo que luego sea el que se pueda modificar según las necesidades u obligaciones intentando no alejarse mucho para que las posteriores transiciones vuelvan a acomodarse a lo óptimo. Partir de entrada con un planteamiento que cuenta ya de por si con limitaciones e históricamente asimilado te deja poco operativo, y tampoco se puede andar todo el rato detrás del enemigo adecuándote a él (lo óptimo es al revés e ir un paso adelante)

                  En cuanto a la pregunta que haces… creo que sí es posible, y creo que siempre ha ocurrido eso de una forma u otra aunque haya sido aplacado, y quizás la hegemonización al interior de la revolución en vez de eficacia generalmente ha traído lo contrario, anquilosamiento. No creo, en cualquier caso, que exista una receta única en cuanto al plano organizativo. Pero es preferible una multipolaridad creativa basada en la confianza que repetir el esquema burgués del centralismo burocrático.

            • A mí me gustaría que también concretes que quieres concretamente que desarrolle, o como. Vamos que a que te refieres o el propósito o de qué manera, ¡no vaya a ser que vuelva a soltar otra especie de panacea teórica-escolástica que no sirva para nada!

              Por otra parte, no he puesto en vano los términos “periodo de transición” y “socialismo”. Cuando me refiero a la absoluta necesidad de la centralización (democrática) me refiero especialmente en el periodo histórico de transición entre el capitalismo y el comunismo, el socialismo. Y por eso considero que la experiencia anarquista que nombras nos sirve de bien poco, sin obviar también que en la situación y contexto que surgió nos sirve menos aun al “desafío real” actual que mencionas.

              • Por qué es “imposible” construir el socialismo sin un poder centralizado? Eso es lo que me gustaría que desarrollaras, aunque algo ya ha dicho BGD.

                Yo soy de la opinión de que, aunque debe haber cierto grado de coordinación eficiente, la centralización tiene un gran potencial de peligro en el sentido de desposeer a la clase trabajadora o pueblo sin clases post-revolucionario del poder, y por lo tanto arruinar el socialismo en una nueva acumulación para una nueva clase oligárquica surgida de la burocracia, ejército y tecnocracia (exactamente lo que pasó en la URSS).

                Además lo que funcionaba tan bien en época fordista dejó de tener sentido cuando esta fase colapsó. Hoy día vemos como los gigantes de las compañías petroleras ultracentralizadas no son capaces de adaptarse tampoco a los requerimientos de la energía solar descentralizada (y de hecho tienden a retrasar su implantación inevitable por eso mismo). Otra mentalidad flexible y descentralizada es necesaria para abordar el eco-comunismo democrático a construir.

                • Si el socialismo es el periodo de la dictadura del proletariado, del proletariado organizado como clase dominante, de la dominación política del proletariado, entonces el proletariado en este periodo necesita del poder político, necesita un Estado. Un Estado que le corresponda, su propia maquina estatal, su propio aparato estatal que le sirva para ejercer la dictadura del proletariado. Este nuevo estado que se construye es el Estado proletario.
                  Digo esto porque por aquí se está entendiendo el estado como algo separado de la clase, como algo ajeno a ella, incluso como algo antagónico a ella. El estado, tiene concepto y carácter de clase. En este caso, el estado proletario es el estado de clase, la forma y poder estatal de clase, es el instrumento del proletariado para aplastar a la burguesía y el capital, y para comenzar la construcción y transformación socialista de la sociedad. La pregunta aquí es, ¿Qué es el estado, cual es o mejor dicho, donde esta?

                  En la unificación y estructuración comunal que comentaba anteriormente, en ese “régimen comunal” que nombra Marx, en todas las comunas de la nación que se articulan y unen bajo una comuna central general y nacional. Eso es el nuevo estado. Se destruye el aparato burgués y se sustituye por uno nuevo y proletario. Este nuevo aparato estatal lo constituyen esas comunas (soviets, consejos…). No es que sean simplemente organizaciones de masas de contrapoder que acorralen a l estado, sino que forman el estado y son la columna vertebral de dicho estado. Es decir, estos soviets/comunas son la nueva construcción/organización estatal, y estos junto con su estructuración y unificación en un organismo central constituirían el Estado Comunal/Soviético. Este es el poder politico y la forma política de la clase obrera. De aquí se desprende la necesidad del centralismo, pero del centralismo democrático y proletario. Centralismo democrático que insisto, aun más irrefutable al ser los organismos locales los que crean y forman el organismo central, y no el central los locales.

                  La necesidad de la centralización se extiende tanto al ámbito político como económico. Porque, una vez expropiados los medios de producción, ¿Qué hacemos con ellos, que decisiones hay que tomar y quien las debe de tomar? ¿Y bajo que orientaciones hay que tomarlas?

                  Si se opta por formas de poder descentralizado (autonomía, autogestión, control y entrega de las empresas a los trabajadores…) acabaríamos jugando un papel reaccionario que acarrearía la desunión y la fragmentación del pueblo trabajador, enfrentándose entre sí y suscitando la contrarrevolución. ¿Por qué? Porque estas políticas de autonomía y autogestión crean unidades políticas y económicas propias, separadas de un interés o poder colectivo. No se tomaría la economía ni el poder política como un todo único, sino que se partirían y se dividiría en diferentes fracciones.

                  Centrándonos por ejemplo en el aspecto más económico, ese poder descentralizado, autónomo y de autoregirse haría que la propiedad de los medios de producción no perteneciese al conjunto del pueblo trabajador, sino que pertenecerían a los trabajadores de dicha empresa o municipio. Esto niega por lo tanto la propiedad social de los MP y el poder disponer de los recursos de dichas empresas para las necesidades de toda la sociedad en su conjunto. El socialismo no es buscar los intereses de parte o partes de la clase, no es atomizar la sociedad en pequeñas unidades político-económicas de poder, ni buscar ni garantizar el poder de partes de ella ni velar por los intereses de los trabajadores en empresas individuales o locales. El socialismo significa la organización de la nación bajo la propiedad colectiva, el control democrático de toda la economía por parte de la clase obrera en su conjunto, para desarrollar la economía y la sociedad como un conjunto y velar por los intereses de la clase en su conjunto.

                  Para esto, durante el socialismo, es imprescindible la propiedad estatal (del nuevo estado, del Estado-Comuna) de los MP. Pues es la propiedad estatal la que defiende y garantiza el carácter social y colectivo de la economía, la que defiende los intereses de todos los trabajadores, la que es capaz de aglutinar y disponer de todos los recursos económicos existentes del país y de a la vez conocer todas las necesidades del país como un todo, como un sujeto colectivo. Asunto imposible si nos basamos en comunas descentralizadas, en unidades de producción autónomas y controladas directamente por sus trabajadores.

                  Sin centralización, es imposible obtener una economía socialista, unificada, integrada, basada en la propiedad social de los medios de producción y bajo la ley del desarrollo proporcional y planificada de la economía, en las que se plasmen los intereses generales y colectivos del pueblo trabajador y se supedite la producción nacional a la satisfacción de las necesidades de este.

                  Por ejemplo, no se trata de que los 3 puertos industrial-comerciales de Bilbo, Pasaia y Baiona sean controlados por sus trabajadores y tengan poder autónomo para autogestionarse como consideren y mejor les convenga. Se trata de que los 3 puertos sean un todo, coordinarlos, integrarlos y de considerarlos parte de la misma unidad productiva, de saber que tienen y que necesitan y organizar todos sus recursos (materiales, trabajadores…) para una mejor potencialidad económica y mejor satisfacción de las necesidades de Euskal Herria. No solo considerándose los puertos, sino toda la economía, todas las ramas productivas, examinando que necesidades hay y que mejoras se pueden hacer y usar los recursos económicos del país para ese fin (por ejemplo, identificando que X medio de producción que se produce en Tafalla es necesario o sería beneficioso para los puertos y poner en marchar la distribución de este medio productivo de la empresa a los puertos). Euskal Herria pertenece a su pueblo trabajador, a él le corresponde todos los recursos y bienes materiales del país, en su totalidad, de Bilbo a Tutera y de Maule a Karrantza.

                  Con descentralización/autogestión no sería posible esto. Al pertenecer el poder a esas unidades autónomas, todas las decisiones en cuanto a que producir, como, cuanto, su distribución, precios… serian tomadas por los responsables de cada unidad productiva o poder local. Se acabarían tomando de manera particular y no social, pues serian “los dueños de la empresa”, se organizarían bajo sus propios criterios pues no estarían sujetos a la planificación central de la economía, o en el mejor de los casos entrarían en conflicto con esta estableciéndose una relación antagónica. No se podrían resolver ni responder a muchas cuestiones. No se podría establecer donde y en que ramas invertir y en cuales no precisan de, no podrían determinarse las necesidades/capacidades de consumo y de producción, la regulación de precios, el desarrollo armónico y proporcional de la economía, la reproducción ampliada socialista, la distribución de medios de producción y productos entre las empresas socializadas…

                  Todas las tendencias descentralizadoras y de autogestión separadas del poder central acaban creando una situación de intereses locales y particulares, enfrentados entre sí, esos “patriotismos” de empresa, de municipio…que acabarían en conflicto de interés entre si y enfrentando a unas con otras. Acabarían mirando por su propia unidad política o económica autónoma (su propia empresa, su propio consejo local..), imposibilitando o dificultando un plan nacional general, compitiendo unas empresas con otras, defendiendo sus intereses o privilegios y aprovecharse de ellos (por ejemplo las remuneraciones más altas de los trabajadores contra los mas bajos, la de la producción de las ramas más desarrolladas contra las menos, la de las empresas o regiones con más recursos con las que menos…), se mantendrían la competencia y las desigualdades o lucharían por mantenerlas creando la relación antagónica entre esas unidades y los intereses colectivos. Sin olvidar que todas estas cuestionas conllevarían aun la predominancia del mercado. Tendríamos, a fin de cuentas, capitalismo, infinitamente más democrático, pero capitalismo; y no se trata de democratizar la economía sino de socializarla.

                  Solo la propiedad estatal (entiéndase, insisto, del Estado Comunal/Soviético) y el control obrero es lo que garantiza el carácter social de las fuerzas productivas. Solo el poder estatal proletario y la planificación democrática es lo que garantiza el control obrero total sobre la economía y no sobre una empresa o región. Esto solo es posible si se centraliza, si se convierte la economía en un todo único colectivo, como le corresponde al carácter social de las fuerzas productivas. Y solo también bajo la propiedad estatal de los MP es posible al mismo tiempo, empezar en la reproducción de relaciones sociales socialistas.
                  No podemos caer en poderes descentralizadores ni concepciones de autogestión directa. No podemos solo mirar los problemas de cada empresa, de cada municipio o región. Es necesario unir, estructurar y articular todas esas empresas, toda la economía. Para eso es condición indispensable centralizar. Tenemos que saber con que contamos económicamente (que maquinaria, tecnologías, instalaciones…), que tenemos, que no, donde hay que mejorar, donde hay que priorizar, que necesidades tiene el país, que ramas productivas están desarrolladas y cuáles no lo suficiente…

                  No se pueden entregar las empresas directamente a los propios trabajadores. Repito, esto haría que esta empresa, esta unidad productiva en manos de los trabajadores empezase a verse como una unidad diferenciada de la sociedad y se alejaría de los intereses colectivos y velaría más por los suyos propios de empresa. Buscaría más su beneficio y su rentabilidad empresarial. Así acabaría siendo una unidad en contraposición al Estado-Comuna, entrando en conflicto con él. Esto conllevaría a la creación una relación antagónica con el Estado-Comuna y la sociedad. No se trata de esto, y esto no sería socialismo. Las empresas deben formarse, integrarse y centralizarse como un todo, tienen que participar con el conjunto de trabajadores y empresas de la sociedad en las tomas de decisiones y en la elaboración de la planificación económica nacional, y deben entregar también su excedente a la sociedad. No se puede caer también en reaccionarismos de que el “excedente debe ser repartido entre los trabajadores de la empresa” o cosas similares. El excedente producido de cada empresa, el excedente producido por toda la nación, pertenece a toda la nación, a toda la sociedad y no a una empresa. El excedente es social y colectivo, y su apropiación debe ser también colectiva. El excedente es el trabajo acumulado de toda la sociedad, y como tal a ella debe ser entregada y ella debe decidir qué hacer con él. Debe, en última instancia, ser gestionado y distribuido bajo poder estatal proletario, bajo el Estado-Comuna.

                  Pienso que la propia organización estatal bajo la forma de la Comuna de Paris ya de por si garantiza el poder popular, una radicalización de la democracia y la (casi) imposibilidad de burocratización. De esto no se desprende que no haya que fomentar aun más la participación y control social de los trabajadores, todo lo contrario. Por ejemplo, en lo que a lo la economía se refiere, creo que la eficacia y a la vez el carácter social de ella dependerán tanto de la centralización que tenga la propiedad estatal (cuanto mayor sea mayores recursos disponibles a planificar) y de la participación y control de los trabajadores en la elaboración y ejecución del plan (se restringiría aun más la posible burocratización, mas democracia y mejor identificación de necesidades). Y no solo por esto, sino porque la implicación de las masas trabajadoras en estos asuntos resultan un elemento esencial en lo que al salto cualitativo y consciente imprescindible que debe de darse para el paso a la sociedad comunista futura (“aprendiendo toda la sociedad a dirigir los asuntos del estado y la producción social, convertirse todo en habito y costumbre, Estado innecesario…”).

                  Por eso, la planificación debe ser democrática, debe asegurarse la participación de toda la sociedad en su elaboración, de arriba abajo y de arriba abajo, entendiendo esta correlación, pero de ejecución central. Desde los comités de empresa y otras organizaciones sociales a las instancias estatales inferiores (consejos locales) y de estas a los superiores, llegando al consejo central, y viceversa. Por eso digo, que la “verdadera gestión” proviene de arriba, de toda la estructura estatal, de los consejos-comunas locales hasta el nacional; mientras que el control, contabilidad y administración del plan vienen de abajo, de los comités de empresa y de los propios trabajadores. Dicho de otra manera, creo que tanto en el aspecto político como económico, los asuntos de importancia local deben ser dotados de una total autonomía para el poder local. Al igual que los elementos internos de las empresas, los elementos microeconómicos (elección del comité, como van a organizarse para la producción, qué función y posición va ocupar cada uno, rotaciones…) deben ser gestionados por sus propios trabajadores. Mientras que, los aspectos políticos de importancia nacional (leyes, políticas de estado…) deben ser del poder estatal central, al igual que los elementos macroeconómicos (producción, volumen de producción, el excedente…) debe responder a un proyecto general, a una planificación de nivel nacional y central.

                  Perdón por la chapa, espero haber desarrollado aunque se algo mas concretamente…sino ya me comentarás.

                • El estado sólo puede tener carácter proletario en la medida en que es radicalmente democrático, como en tu ejemplo de la federación de comunas. En la medida en que un partido único domina ese estado de arriba a abajo, ya no es un estado proletario sino un estado del partido, que por su propia naturaleza debería ser inestable, puesto que el partido no es una clase, y en consecuencia debería tender a genuino estado proletario mediante una nueva revolución (como el fallido intento de Kronstadt) o derivar en estado burgués (como realmente ocurrió).

                  Hemos visto en la URSS, China, etc. como este partido reemplaza a una burguesía nacional inexistente o extremadamente débil y adopta su rol nacional-desarrollista. Es un fenómeno curioso que se vale de la energía del proletariado para objetivos híbridos pero en última instancia nacional-burgueses, sin burguesía al principio pero con burguesía al final: el estado “socialista” en realidad hace una auténtica acumulación originaria, parecida a la que pudo haber ocurrido en la Sumeria o el Egipto antiguos (pero proto-burguesa en vez de proto-aristocrática debido a su característica industrial y no ya primariamente agraria).

                  Cómo compaginamos la necesidad de que el estado proletario tenga que ser radicalmente democrático con la teoría de la “dictadura del proletariado”? Veamos: la “dictadura del proletariado” es el período transicional en el que la burguesía es forzosamente desposeída (y por lo tanto destruida), esto lo puede y lo debe hacer el Poder Popular, a mi entender no hay otra. Es posible que breves períodos de concentración (siempre limitada por el Poder Popular soberano) de poder en manos de un dictador o comité con poderes dictatoriales sea necesario, sobre todo en caso de guerra, pero es jugar con fuego, como hemos visto en la URSS, etc. Mejor si se puede prescindir.

                  La regla para mí es: una persona un voto, no sólo en las instituciones políticas, sino en todas las empresas (que no se consideren lo bastante estratégicas para depender de las instituciones políticas directamente, y en éstas últimas co-gestión pública-obrera en todo caso), agrupaciones religiosas (únicas asociaciones civiles en las que se tolera hoy día la dictadura vertical), tribunales populares sin jueces ni abogados (a lo sumo como asesores) e incluso en lo militar (primariamente formado por milicias descentralizadas).

                  El Poder Popular no sólo tiene que defenderse de la burguesía (o más bien atacarla sin piedad hasta destruirla como clase), sino muy particularmente de todos esos trepas parásitos y cuasi-psicopáticos que parecen constituir una poderosa minoría de la especie, en equilibrio dinámico con la mayoría cooperativa y solidaria, un tema que parece esquivar nuestra atención pero que es central al PODER y a la formación y mantenimiento de las clases oligárquicas (o transitoriamente segmentos de clase como la nomenklatura y otras jerarquías burocráticas/tecnocráticas). Por eso cualquier dictadura del proletariado no puede ser sustituida de forma estable por la dictadura de ningún segmento (partido, etc.), ya que este poder concentrado es en sí semilla de nueva oligarquía, atrayendo a todos los trepas egoístas cuasi-psicopáticos y desmotivando (cuando no directamente reprimiendo) al genuino Poder Obrero o Poder Popular.

                  Dices que la descentralización causaría “fracciones”. Respondo que es inevitable que haya “fracciones” de todo tipo en el Poder Popular (o incluso sin éste, subyacentes) pero que esto no deriva primariamente de la descentralización sino de la diversidad, diversidad de gustos y preferencias personales que se aglomeran naturalmente en tendencias o movimientos, facciones políticas incluso, facciones que no son en sí negativas sino seguramente positivas, garantizando que la oposición sea de carácter proletario y socialista, y no burgués como ocurre a menudo. Cuanta más diversidad de opciones proletarias, menos probable que la ex-burguesía y agentes foráneos puedan explotar el descontento que todo ejercicio del poder inevitablemente produce (nunca se puede satisfacer a todo el mundo). Por eso el modelo comunista por antonomasia, la Comuna de París, era multipartidista.

                  Disputas mi posición (tentativa) de múltiples formas de gestión productiva pero sabes qué te digo? Que eso es una de las razones para el multipartidismo proletario: unos defenderéis mayor centralización y gestión vertical (desde el estado nacional supongo) y otros defenderemos un modelo más descentralizado, democrático y en mi opinión equilibrado pero igualmente socialista. Te podría argumentar que apelar a la centralización disciplinaria tas el fin del fordismo es mero utopismo nostálgico pero no creo que ahora debamos entrar en ello: ya habrá tiempo de debatirlo una vez constituyamos el Poder Popular. De hecho la disputa centralismo-descentralización me parece uno de los ejes que probablemente articularían el multipartidismo proletario. Ahora estamos en el mismo lado porque ambos luchamos contra la burguesía y su régimen, pero, logrado ese objetivo, estaríamos en facciones opuestas en torno a este eje y debemos respetarnos mutuamente sin merma del debate y la disputa política sana. Que el Pueblo, la clase trabajadora emancipada y plenamente empoderada decida.

                  “Por ejemplo, no se trata de que los 3 puertos industrial-comerciales de Bilbo, Pasaia y Baiona sean controlados por sus trabajadores”…

                  Yo también creo que los sectores estratégicos (infraestructuras) deben ser primariamente controlados por las instituciones colectivas o políticas, por el Poder Popular general, aunque con voz y voto también para los y las trabajadoras (co-gestión). Quizás sea un modelo para todas las empresas o quizás no, porque limitaría demasiado la creatividad popular, burocratizando negativamente la socio-economía. Es debatible y creo que debe ser un tema abierto y no cerrado.

                  De lo que sí que estoy seguro es de que el fordismo disciplinario en el que floreció la URSS no es ya viable y que, por lo tanto, tu maximalismo centralista verticalista tampoco. De hecho sólo trasladaría la lucha de clases a proletariado vs estado y no la eliminaría. Dejemos que sea el Poder Popular el que decida flexible y creativamente y defendamos nuestras posturas en su seno, estoy seguro de que no hay fórmulas mágicas que sean absolutamente perfectas, así que igual es cuestión de experimentar con varios modelos precisamente para ver, mediante la comparación, cuál funciona mejor (quizá unos en unas circunstancias y otros en otras).

                  Que conste que no estoy negando la necesidad de planificación y gestión razonablemente centralizada (pero igual más coordinada que impuesta desde un comité supremo), no sólo a nivel nacional, sino sub-nacional (herrialdes, comarcas, pueblos) y supra-nacional (grandes regiones, continentes, planeta). Es evidente que cada nivel tiene un ámbito en lo socio-económico y sin duda es un desafío producir la coordinación eficiente, pero elegir un único ámbito, como el nacional, como primario no resuelve el problema (arriesga ningunear los intereses y necesidades locales y comarcales, así como fracasar en la muy necesaria coordinación supra-nacional).

                  Entiendo los problemas potenciales que cuestionas pero creo que tu píldora mágica no los soluciona eficazmente y que además responde a un modelo totalmente obsoleto propio del Capitalismo Medio o fordista. En cualquier caso, no hay duda de que es muy preferible una cooperativa a una empresa privada burguesa, porque por mucho que los trabajadores y trabajadoras de esta cooperativa tengan intereses particulares, no son una clase diferenciada ni pueden acumular capital como individuos, sólo como colectividad. Este riesgo no es mayor (sino mucho menor) que el de la formación de una burocracia dirigente, de una “casta” o nomenklatura, que es ya per sé una proto-oligarquía y que funciona incluso más claramente como grupo diferenciado con intereses particulares, sobre todo a medida que pasa el tiempo y se adhieren a ella las personalidades maquiavélicas (trepas cuasi-psicopáticos que sólo miran por su interés personal) que alberga nuestra especie en su seno.

    • Muy interesante: debería ser un pilar central del pensamiento revolucionario moderno pero lamentablemente estamos demasiado a menudo atrapadas por el análisis socialista (sobre todo marxista) clásico en el que se asume que todo “valor” deriva sólo del trabajo humano y que la explotación capitalista sólo se ejerce sobre las personas, cuando en realidad también se ejerce sobre la Naturaleza, que sin duda crea “valor” de motu propio. Esta ceguera hacia lo ecológico, propia de aquella época, debe ser superada.

      Sin embargo el artículo también peca de “conservadurismo conceptual” en algunos momentos, p.e.:

      “la crisis ecológica, por sí misma, no lleva a un colapso del capitalismo. El capitalismo puede sobrevivir en las peores condiciones energéticas y agrícolas. No hay ningún mecanismo automático que lleve a un colapso capitalista. Habrá crisis terribles, pero el sistema encontrará alguna salida, en forma de guerras, dictaduras, movimientos fascistas, etc. Así fue en los años 1930 y así puede pasar en el futuro”.

      Te puedo decir desde ya que no la hay. Para empezar las guerras inter-imperialistas son simplemente imposibles, a riesgo de desastre nuclear total, que provocaría una “Tierra bola-de-nieve” en la que sólo sobrevivirían organismos unicelulares, tardígrados y cosas así. La guerra inter-imperialista estilo siglo XX temprano no es ya una opción (y, si la fuera, se acabó).

      Para seguir, ninguna fórmula de régimen capitalista, p.e.e dictaduras o fascismos (hay alguna diferencia?) sería tampoco viable en condiciones de degradación generalizada como las que podemos anticipar que ocurrirán en pocos años, incluso aunque se tomaran medidas urgentes, que no está ocurriendo. La contradicción ecológica y las contradicciones clásicas socio-económicas o intra-humanas, se retroalimentan mutuamente y eso sólo puede desembocar o bien en catástrofe total con extinción de la especie humana, o bien en revolución eco-socialista. No hay más opciones y el plazo es demasiado corto para que se desarrollen “terceras vías” (post-humanistas o lo que sea).

      Está pasando ya y ya ha llegado a Europa: hoy mismo leía que el río Tajo está al 15% de su caudal, lo que implica la caducidad del refrán ese de “Abril: aguas mil”, el final de los trasvases de agua a Murcia y muy probablemente una crisis agrícola creciente y acelerada en media Península Ibérica (la huerta de plástico de Europa). La contradicción ecológica sólo agrava la contradicción socio-económica y lleva inevitablemente a un escenario de ruptura revolucionaria… o extinción en el peor de los casos. El Capitalismo no va a sobrevivir en ningún caso, el tener como referencia el principio del siglo XX (o finales del s. XIX) no nos vale ya, hay que repensar, re-crear y, sobre todo, llevar esas contradicciones inevitablemente crecientes a buen puerto revolucionario y eco-comunista.

      Ref. https://bagaudaberri.wordpress.com/2017/05/09/requiem-por-el-rio-tajo/

  4. Maju, tu no eres “medio-anarquista”,no se puede hacer aseveraciones como las tuyas. .

    • Entonces qué soy? Se me da bastante mal el juego de las etiquetas. El otro día me llamaban “anarquista” por criticar al marxismo-leninismo pero, por otro lado, cuando me di de baja en la CNT por discrepancias sobre su absolutamente erróneo planteamiento sobre el marco nacional, me dijeron que era porque no ser “anarquista”.

      Por cierto que la autonomía no se opone necesariamente al estado, eso dependerá de qué hablemos cuando hablamos de “estado”, lo que sí que se opone es al vanguardismo de partido y tiende a considerar a los partidos como meros fenómenos coyunturales y a considerar al movimiento social difuso como el verdadero “partido”. He conocido a autónomos que no votan y son abiertamente anti-partidos y otros que votan y participan a veces en partidos políticos. Yo describiría a la autonomía como una aproximación a la restauración de los principios de la Primera Internacional pero con exclusión de la toxina bersteiniana o “social-demócrata”, así como cualquier otra formulación contra-revolucionaria o autoritaria. En este sentido se puede contraponer al leninismo o al menos a algunos de sus amargos frutos, pero no al marxismo, ni tampoco al anarquismo. Es una formulación moderna y difusa.

  5. no te preocupes por nuestro “Estado” hobbiton chacchi piruli, que vendra a salvarnos el pradecito stalin, o su homologo moderno el koreano, ellos y solo ellos con su poder estatal y sus missiles nuclerares nos salvaran a los pobrecitos vascos de hobbiton. ellos y sus Estados asesinos nos salvaran del malvado imperialismo y la malvada burguesia…

  6. “Claro que para salir del armario tiene que haber cierta seguridad y cobertura. De nada sirve gritar a los cuatro vientos la palabra socialismo si detrás no existe una construcción teórica y una praxis determinada, si no existe un plan de cara a la lucha de clases con objetivos estratégicos definidos.”

    En efecto, nada ni nadie sale ni saldrá del armario si al salir no encuentra suelo en el que poder mantenerse de pie, apoyarse y echar a andar. Esto implica completamente la construcción de una organización referente comunista en Euskal Herria, que sirva de referente y dé tanto cobertura como capacidad organizativa, construcción teórica y praxis, como bien dices, dentro de los objetivos de liberación nacional y social de Euskal Herria.

    Solo mediante esta organización revolucionaria de vanguardia se podrá realmente plantear una alternativa real, una verdadera superación a toda lógica del capital y que el proyecto socialista vuelva a salir a la palestra.

  7. Pingback-a: EL SOCIALISMO VASCO DEBE “SALIR DEL ARMARIO” | EL BLOG DE CARLOS

  8. Desafiante y prometedora,la linea de polemica.Abierta al plantearse,que el socialismo es objeto de atencion en el siglo xxl y que en las tierras vascas.La reivindicacion maxima de indepedentzia eta sozialismoa,tiene un segundo componente,que no es ni,cereza de la tarta,ni concepto para llenar papel.Al menos para un grupo importante de personas.LLama la atencion,antes que nada,que frente a la grave e integral,crisis del sistema capitalista,iniciada en 2008.Falta al menos,en los centros y metropolis capitalista,una alternativa radical a la dictadura del capital.Y las opciones politicas emergentes,se ciñan a formulas ultraderechistas,diversamente actualizadas o confusas y engañosas propuestas mal-populistas y ciudadanistas—podemos,syriza.etc….MAO dixit..El marxismo,para desarrrollarse,tiene que adopotar una forma Nacional.Lenin…la revolucion rusa,solo inicia un camino.Cada revolucion triunfante,adoptara,una variedad u otra de dictadura del proletariado,un grado u otro de democracia sovietica.En la busqueda que cada pueblo hara de su PROPIO camino al socialismo.Aunque no soy de los aficionados,a necesariamente en cada intervencion,politica saturar al personal de citas de los clasicos.Dado que la mimesis de modelos pasados y el modelo a innovar,son grandes trabas habituales,no esta de mas mostrar que los gigantes del pasado,obtuvieron triunfos por no ser presa de formulas periclitadas.Una de las principales batallas,en nuestras sociedades,es la ideologica.El miedo atroz al cambio,aun en un presente cada vez mas empeorado.Nos señala,,una direccion donde gramsci-el comunista autentico,,no el tergirvesado por elementos..tipo’podemos”-TIene que acompañar a lenin,engels,,che guevara,,.etc.A principios de siglo,venezuela con la formula algo confusa-si se quiere-del socialismo del siglo xxl,Volvio a dar brios,a la alternativa radical anticapitalista,que el duro bloqueo y los embates que sufre el gobierno bolivariano,parecen sombrear.Aunque no esta de mas recordar,los exitos y solidez,de proyectos tambien con intencion socialista,cuales bolivia,ecuadar,o nicaragua sandinista.Analisis de los desafios de la 4 revolucion industrial,autocritica y limpieza ideologica implacable,de los restos de pensamiento etno-eurocentrista,de las propuestas emancipadoras de origen occidental..Tambien otros desafios intelectuales para afrontar.son…El eurasianismo,simultaneamente marco geopolitico y reto historico,frente a la europa del capital.Tendencia a sociedades cada vez mas envejecidas y nacimiento de la reivindicacion trashumanista..etC….

  9. Se entera o no se entera la clase obrera
    En los años 80 el capitalismo clasico basado en la industria, en los talleres subsidiarios de esa industria, en empresas menores toca a su fin. Se vuelve obsoleta por la la subida del petroleo en el año 1973. El precio del barril de este se multiplicó por diez. Empieza la llamada crisis energética, esta provoca el reajuste y el cambio del modelo productivo que fue rápido y radical, trajo consigo la creación de bolsas de paro y liquidó zonas industriales enteras como la margen izquierda de Bilbao.
    La clase obrera que había conseguido estructurarse y organizarse como clase, impone sus normas, establece sus redes de solidaridad, construye su propia cosmogonía. En los años 70 del siglo pasado su lucha se basaba en la participación directa e igualitaria de tod@s l@s huelguistas y luchador@s en general. Es decir, en la autonomía de clase. Las asambleas obreras se convierten en “movimiento asambleario”, “consejos obreros” o “comisiones representativas” como en Vitoria-Gasteiz. En estas asambleas se debatían con toda normalidad lo que se veía como algo factible y cercano, la posibilidad de hacerse cargo de la producción y de la organización social. Por cierto, en bastantes ayuntamientos hubo experiencias de auto-organización social. Sin duda el peligro para el capital era real y en este contexto debemos situar los sucesos de Vitoria. El propio ministro de gobernación, Manuel Fraga Iribarne veía lo que estaba pasando en Gasteiz y lo calificaba no como un conflicto mas entre los muchos que había en aquella epoca, sino que para el lo que pasaba es que los obreros de Vitoria habian creado un soviet.
    Los partidos y sindicatos que no tenían ningún interes que esta forma de vida se extendiese, evitaron la solidaridad con el pueblo de Gasteiz que hubiera hecho caer al franquismo y al pacto franquista que fue sobre el cual se construyó el sistema de partidos que rige en la actualidad. Todo el mundo apela a la “soberanía popular” pero esta no existe, al estar secuestrada por los partidos políticos.
    Los Pactos de la Moncloa que vinieron a continuación, donde l@s trabajador@s renunciaban a plantear reivindicaciones al tiempo que aceptaban los pactos sociales que podrian establecer los sindicatos y las cúpulas de los partidos políticos oficializaban su derrota al aceptar la delegación. Seguidamente ; y con los “socialistas” en el gobierno ; llegó la reconversión industrial. Esta trajo otro modelo de producción que ya no se basaba en la industria, sino en la construcción, el turismo de masas (se diferenciaba del del regimen franquista por que se generalizaba), los servicios y el crecimiento de la administración (60000 nuevos puestos). Los partidos políticos colocan a sus afiliados en los parlamentos, ayuntamientos o la administración. Las Cajas de Ahorros, las direcciones de grandes empresas, etc. son el lugar preferido para el retiro de los capos de la primera línea de la política. Ni las “puertas giratorias” ni los salarios de escándalo son cosa de hoy día. Esta burocracia controla la política desde entonces, siendo un elemento mas de la clase dominante. Es patético ver a la gente indignarse por los casos de corrupción que han aflorado con la crisis. Cuando es el régimen partitocratico en su totalidad corrupto desde su gestación.
    En este nuevo modelo de producción, cobra cada vez mas importancia la tecnología, ya que como dicen los empresarios ahorra en plantilla. Sin olvidar su faceta en el control y la represión de la disidencia. Pero el gran pilar donde se sustenta la nueva sociedad es el consumo. La nueva sociedad depende mas de los salarios que de la burguesía. Ya que la mayoría asalariada tiene una capacidad de consumo mayor en su conjunto aunque mas modesta que la de las élites. El capitalismo lo tiene todo organizado para que el asalariado sea cada vez mas consumista y se hipoteque de por vida.
    La conciencia social y la solidaridad de clase de los años 60, 70 desaparece a finales de los 80 y mas de la mitad de los asalariados son considerados clase media. Son asalariados con una cierta capacidad de consumo. Los cambios culturales y de mentalidad son enormes porque un asalariado considerado clase media es un asalariado desclasado, sin conciencia de clase. Puede tener una vida privada por que tiene capacidad de consumo. Puede dedicarse a sus cosas y dejar que otros profesionales se encarguen de las otras. Como la política.
    El capitalismo hoy día no sólo determina nuestro puestos de trabajo y lo que se debe producir. El capitalismo, a través del consumo, ha entrado en nuestras vidas haciéndonos dependientes en todo o casi. El capitalismo ha triunfado por que ha formado una única comunidad : la de los consumidores. Somos individuos aislados, apenas nos relacionamos, cada cual esta inmerso en su vida privada que sólo a él o ella le interesa. Sólo nos une el dinero.
    He intentado hacer una crónica resumida de la derrota y desaparición de la clase obrera como clase. Aviso a navegantes, como CLASE. Si eso es así, es decir si la clase obrera no existe, dejando dogmas aparte, ¿no sería mas fructífero debatir por ejemplo, como hacer frente a las agresiones del capital o como recuperar la conciencia de clase perdida entre l@s dominad@s, que enzarzarnos en cual tiene que ser el color de las banderas el día de la revuelta?.

    • Interesante aportación, Iparra.

      Me preocupa en particular la conclusión de que la clase obrera ha desaparecido “como clase”. Obviamente esto quiere decir: como fuerza organizada, nunca como clase objetiva; no “desaparece” sino que ha sido “desarticulada” (más o menos). Si eso fuera cierto en términos absolutos y permanentes, entonces habríamos perdido la lucha de clases, el Capitalismo reinaría triunfante para todo el futuro previsible y, muy probablemente, la Humanidad estaría condenada a la extinción en consecuencia (sea por catástrofe ecológica, por guerra nuclear o por su sustitución “de diseño” por formas nuevas de mano de obra, robóticas o transgénicas, supuestamente más fáciles de controlar y más baratas de mantener).

      Sin embargo mi visión es que no es exactamente así, que eso es el reino de la apariencia postmo, con grandes dosis de “wishful thinking” gran-burgués utópico/distópico. Que lo que en el fondo ocurre en torno a los eventos de Gasteiz y otras luchas similares (Euskalduna por ejemplo) es que desaparece (peleando duro) una forma de la clase obrera (el obrero masa fordista) para ser reemplazada por otra (el obrero social toyotista); esta nueva forma de la clase trabajadora necesita formas diferentes de lucha y organización, precisamente porque ha sido atomizada-individualizada en el terreno de lo laboral-productivo. Qué queda entonces? Primariamente el espacio de la convivencia primariamente urbana (aunque suene tabú: la condición de “ciudadan*s”), que es un espacio más político que sindical*, e incluso yo diría que internaútica, porque la Internet es una especie de megalópolis virtual global, con sus muchos callejones, rincones y recovecos, y espacios productivos también, vigilada sin duda pero en gran medida también incontrolable. La lucha de clases, la clase trabajadora “como clase”, como sujeto, se está intentando reconstituir en estos espacios “sociales” y “políticos” sin duda, con dificultad, con titubeos, con tendencias reformistas incluso (que deberán ser abandonadas porque ya no hay reforma posible), con dejes del pasado fordista también (que pesa quizá demasiado en cómo pensamos la lucha de clases — inevitable pero mejorable). Tirar la toalla no es una opción y, si lo fuera, nos dejaría descolgados del tren de la historia.

      El problema central que enfrentamos es quizá precisamente ese de la imposibilidad casi total de reforma. Puede parecer paradójico pero solía ser a través de esos objetivos concretos e inevitablemente reformistas como se construían las luchas concretas y sus organizaciones que nos constituían como sujeto activo y poderoso. Hoy día, como casi toda lucha parcial, reformista, parece que está condenada al fracaso, nos falla esa dinámica “posibilista” que sirve de arranque. Esto nos obliga a adoptar una posición irreductiblemente radical, estrictamente revolucionaria, que es difícil de contagiar a “la gente normal”, a la que le podría motivar más fácilmente la consecución de objetivos parciales y cortoplacistas.

      Se pueden todavía concebir y organizar sin duda luchas y redes que sirvan a objetivos transitorios, p.e. de solidaridad (comedores populares presididos por la hoz y el martillo en vez de la cruz, sea cruz cristiana o cruz roja, ocupaciones de viviendas a gran escala, etc.), p.e. de información (contra-información, esencial en este tiempo de pensamiento único y medios disciplinados de forma cuasi-militar, a qué esperamos para crear nuestra propia no-wikipedia “roja” o nuestro propio no-facebook radical, independientes del control de la gran burguesía o sus lacayos policiales?), o muchísimas otras cosas que ni se me ocurren (pero se le ocurrirán a alguna otra mente más intrépida). Pero no cabe duda, entiendo, de que en última instancia todos estos esfuerzos deberían converger en algún grado hacia una organización política radical y revolucionaria, no hay otra.

      * Recordemos las críticas de Lenin al ámbito de lucha sindical, en el sentido de que es por sí solo necesariamente sectorial/gremial y reformista, no revolucionario. Y que por eso es necesario una dimensión política de la lucha de clases, lo que cobra incluso más validez ahora, cuando lo sindical se muestra tan débil.

  10. Que el conflicto social es un conflicto entre los que tienen y los que no tienen, viene desde que aparecio la propiedad privada. Hablar hoy dia de sociedad de clases en una sociedad de consumidores con una mentalidad individualista,… igual seria mas correcto hablar de sociedad de masas. La Clase Obrera en es un concepto que refleja siempre la existencia de un mundo, el mundo obrero, el de las barriadas, caracterizado por una manera de pensar, unas maneras de relacionarse, una sociabilidad básica, unas reglas morales, unos medios de expresión, unas organizaciones, que hoy, en absoluto existen. Los viejos esquemas de clases para lo único que sirven es para justificar una ideología. Pero, se puede formar una “clase” revolucionaria? Si, si logra constituirse una comunidad de lucha por ejemplo, en defensa del territorio. Si se consigue eso, se tendría una segregación de un sector de las masas alrededor de prácticas antidesarrollistas y, entonces, sí tendríamos la constitución de un sujeto colectivo antagónico, de un nosotros y ellos, de un mundo aparte. Lo que no se puede, en absoluto, es tener una vida bajo las reglas capitalistas, una vida de consumidores, y por otro lado, considerarse una clase anticapitalista. Es imposible, si eres un consumidor estás trabajando para el capitalismo, estás trabajando para consumir.
    Los millones y millones de muertos por la dictadura del proletariado en la URSS todos fueron burgueses?.

    • No puedo estar de acuerdo. Es cierto que tenemos una concepción de la clase trabajadora, de lo “obrero”, a menudo propia del fordismo, y que esa noción ya no es correcta, al menos no del todo, que se ha vuelto obsoleta. Pero creo recordar que Marx mismo cuando exponía la formación de la clase obrera única por parte del Capital, afirmaba que esto era así por la concentración e igualación legal o formal en el ámbito urbano de las diversas clases trabajadoras pre-existentes. Eso sigue siendo totalmente válido: es posible que el terreno fordista de la fábrica haya perdido relevancia pero el terreno (quizá más toyotista) de la ciudad no, en absoluto.

      Discrepo con lo de enfatizar “consumidores”: somos consumidores porque así nos lo impone el Capital y uno de los puntos de fricción es que cada día podemos consumir menos (salarios decrecientes, precios crecientes), siendo el caso más claro quizá el de la vivienda.

      Discrepo también, muy intensamente, en que, por el mero hecho de que seamos constituidos como clase por el Capitalismo, dejemos de ser fuerza antitética; eso es simplemente no entender las clases ni la formación o naturaleza de la clase obrera, trabajadora o proletariado, que es una clase constituida por el Capital en su actuar y no auto-constituida, exactamente igual que la clase esclava o la clase servil del feudalismo no se constituyeron a sí mismas, sino que fueron forzadas a ello por la actuación de las oligarquías agrarias.

      Al estar agrupados por las fuerzas del Capital en el entorno primariamente urbano, en el que tenemos que vender nuestra fuerza de trabajo para sobrevivir (o a veces forzar las reglas impuestas también), tenemos un poder colectivo: el poder de tomar las calles e incluso las instituciones (sea mediante el voto, sea mediante la ocupación de las mismas), así como los diversos nodos del poder económico (fábricas, medios de comunicación, medios de transporte, etc.) Naturalmente la burguesía se desvive para impedir que lleguemos a ese extremo revolucionario, sea mediante la manipulación de nuestras mentes y deseos, sea mediante la represión pura y dura, siempre buscando dividirnos y que nos peguemos entre nosotr*s por motivos muy accesorios, y siempre buscando (y generalmente logrando) ser ellos o sus sicarios quienes controlen a la clase trabajadora y a sus posibles facciones.

      Así es la guerra de clases.

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