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Itziar Bardaji Goikoetxea |Argia

Jipoi polizial bat medio, segurtasunaren izenean, 150 bizilagun argindarrik gabe uzteak suposatzen duen karikatura, argudioaren faltsutasunak besterik ezin du azaldu. Baratzeak egiteko, hamarna eraikin erabilgarri bota nahi eta horri ekologiko etiketa atxikitzea ber irrigarria da. Ez du merezi horretan sakontzeak, hain da agerikoa. Errekaleorreko argi mozketaz mintzatzean hor geratzen denak ez dio benetako eztabaidari heldu nahi, arrazoiak arrazoi.

Bat: 230.000 etxebizitza huts dituen Hego Euskal Herrian eraikuntzak ez dio eraikin beharrari erantzuten. Sobera dakigu merkatuari, gure jainko ahalguztidunari egiten dizkiogun ofrendak direla, BPGren erorketarekin zigortu ez gaitzan.

Bi: jendarte kapitalistan jabetza pribatuak sakratua izan behar du, guztiz blindatua, aberastasunaren akumulazio desorekatua mantentzea helburu.

Hiru: bere esfortzu eta lan duina-ren bidez eskuratu duelako etxea merezi duen hiritar eredugarri zintzoaren irudiaren atzean beste hau dago: bankuen eta enpresa ekoizle erraldoien etekinerako eta politikariek lapurtuko dituzten zergak ordaintzeko lanean eta kontsumoan diharduen jendarte desjabetua, modu ezberdinetan esplotatua eta alienatua. Masa horrek egunez egun klase esplotatzailea elikatu eta sistema birproduzitzen du.

Eta lau, eta bost…

5 thoughts on “Zergatik molestatzen du Errekaleorrek?

  1. Fui a la mani a favor de Errekeleor y sin duda sera mi ultima manifestacion a la que valla. No son suficientes la policia nacional, la municipal, los beltzas, los secretas de todas ellas, etc. para que se tenga que poner una policia propia?. Lo de advertir de que no habia que tirar piedras fue para mandar a la mierda todo. Habra que empezar a gritar como en los anos 70, policia para que? ya tenemos a … La paz por memoles.

    • Iparra!
      Pasate por el barrio y hablamos tranquilamente. Creo, sinceramente que muchas dudas/inquietudes/mal entendidos tácticos se pueden resolver fuera de esta burbuja virtual.
      Te invito a que vengas,
      Un abrazo!

      • ese malentendido tactico se encuentra por todos lados, errekaleor, kortxo, incineradora… policia para que? ya tenemos a..

  2. Errekaleor: barrio LIBRE donde ni la policía entra por la propia organización del barrio, no se donde mas se ha conseguido algo así

  3. Sobre la “Utopía”, apropósito de Bernardo Atxaga.

    Manifiesto del Partido Comunista;

    “3. El socialismo y el comunismo crítico-utópico

    No queremos referirnos aquí a las doctrinas que en todas las grandes revoluciones modernas abrazan las aspiraciones del proletariado (obras de Babeuf, etc.).

    Las primeras tentativas del proletariado para ahondar directamente en sus intereses de clase, en momentos de conmoción general, en el período de derrumbamiento de la sociedad feudal, tenían que tropezar necesariamente con la falta de desarrollo del propio proletariado, de una parte, y de otra con la ausencia de las condiciones materiales indispensables para su emancipación, que habían de ser el fruto de la época burguesa. La literatura revolucionaria que guía estos primeros pasos vacilantes del proletariado es, y necesariamente tenía que serlo, juzgada por su contenido, reaccionaria. Estas doctrinas profesan un ascetismo universal y un torpe y vago igualitarismo.

    Los verdaderos sistemas socialistas y comunistas, los sistemas de Saint-Simon, de Fourier, de Owen, etc., brotan en la primera fase embrionaria de las luchas entre el proletariado y la burguesía, tal como más arriba la dejamos esbozada. (V. el capítulo “Burgueses y proletarios”).

    Cierto es que los autores de estos sistemas penetran ya en el antagonismo de las clases y en la acción de los elementos disolventes que germinan en el seno de la propia sociedad gobernante. Pero no aciertan todavía a ver en el proletariado una acción histórica independiente, un movimiento político propio y peculiar.

    Y como el antagonismo de clase se desarrolla siempre a la par con la industria, se encuentran con que les faltan las condiciones materiales para la emancipación del proletariado, y es en vano que se debatan por crearlas mediante una ciencia social y a fuerza de leyes sociales. Esos autores pretenden suplantar la acción social por su acción personal especulativa, las condiciones históricas que han de determinar la emancipación proletaria por condiciones fantásticas que ellos mismos se forjan, la gradual organización del proletariado como clase por una organización de la sociedad inventada a su antojo. Para ellos, el curso universal de la historia que ha de venir se cifra en la propaganda y práctica ejecución de sus planes sociales.

    Es cierto que en esos planes tienen la conciencia de defender primordialmente los intereses de la clase trabajadora, pero sólo porque la consideran la clase más sufrida. Es la única función en que existe para ellos el proletariado.

    La forma embrionaria que todavía presenta la lucha de clases y las condiciones en que se desarrolla la vida de estos autores hace que se consideren ajenos a esa lucha de clases y como situados en un plano muy superior. Aspiran a mejorar las condiciones de vida de todos los individuos de la sociedad, incluso los mejor acomodados. De aquí que no cesen de apelar a la sociedad entera sin distinción, cuando no se dirigen con preferencia a la propia clase gobernante. Abrigan la seguridad de que basta conocer su sistema para acatarlo como el plan más perfecto para la mejor de las sociedades posibles.

    Por eso, rechazan todo lo que sea acción política, y muy principalmente la revolucionaria; quieren realizar sus aspiraciones por la vía pacífica e intentan abrir paso al nuevo evangelio social predicando con el ejemplo, por medio de pequeños experimentos que, naturalmente, les fallan siempre.

    Estas descripciones fantásticas de la sociedad del mañana brotan en una época en que el proletariado no ha alcanzado aún la madurez, en que, por tanto, se forja todavía una serie de ideas fantásticas acerca de su destino y posición, dejándose llevar por los primeros impulsos, puramente intuitivos, de transformar radicalmente la sociedad.

    Y, sin embargo, en estas obras socialistas y comunistas hay ya un principio de crítica, puesto que atacan las bases todas de la sociedad existente. Por eso, han contribuido notablemente a ilustrar la conciencia de la clase trabajadora. Mas, fuera de esto, sus doctrinas de carácter positivo acerca de la sociedad futura, las que predican, por ejemplo, que en ella se borrarán las diferencias entre la ciudad y el campo o las que proclaman la abolición de la familia, de la propiedad privada, del trabajo asalariado, el triunfo de la armonía social, la transformación del Estado en un simple organismo administrativo de la producción…. giran todas en torno a la desaparición de la lucha de clases, de esa lucha de clases que empieza a dibujarse y que ellos apenas si conocen en su primera e informe vaguedad. Por eso, todas sus doctrinas y aspiraciones tienen un carácter puramente utópico.

    La importancia de este socialismo y comunismo crítico-utópico está en razón inversa al desarrollo histórico de la sociedad. Al paso que la lucha de clases se define y acentúa, va perdiendo importancia práctica y sentido teórico esa fantástica posición de superioridad respecto a ella, esa fe fantástica en su supresión. Por eso, aunque algunos de los autores de estos sistemas socialistas fueran en muchos respectos verdaderos revolucionarios, sus discípulos forman hoy día sectas indiscutiblemente reaccionarias, que tremolan y mantienen impertérritas las viejas ideas de sus maestros frente a los nuevos derroteros históricos del proletariado. Son, pues, consecuentes cuando pugnan por mitigar la lucha de clases y por conciliar lo inconciliable. Y siguen soñando con la fundación de falansterios, con la colonización interior, con la creación de una pequeña Icaria, edición en miniatura de la nueva Jerusalén… . Y para levantar todos esos castillos en el aire, no tienen más remedio que apelar a la filantrópica generosidad de los corazones y los bolsillos burgueses. Poco a poco van resbalando a la categoría de los socialistas reaccionarios o conservadores, de los cuales sólo se distinguen por su sistemática pedantería y por el fanatismo supersticioso con que comulgan en las milagrerías de su ciencia social. He ahí por qué se enfrentan rabiosamente con todos los movimientos políticos a que se entrega el proletariado, lo bastante ciego para no creer en el nuevo evangelio que ellos le predican.

    En Inglaterra, los owenistas se alzan contra los cartistas, y en Francia, los reformistas tienen enfrente a los discípulos de Fourier.”

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