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Las cartas ya están encima de la mesa. Por un lado, el Ministerio de Fomento propone al Gobierno de Navarra reanudar las obras del TAV. Desde un puente sobre el Ebro, que uniría la plataforma del TAV ya iniciado en la zona de Castejón con la línea que transcurre hacia el sur dirección Zaragoza hasta la cuenca de Pamplona. El proyecto es el mismo que en su momento se inició con UPN-PSN en el Gobierno: un nuevo corredor ferroviario de Alta Velocidad.

Por su parte, Geroa Bai presentó el 5 de junio una declaración institucional en el parlamento a favor de firmar un convenio con el Ministerio de Fomento que permita realizar y financiar las obras. Esta declaración salió adelante con los votos de UPN, PSN y PP.

Ante estos hechos, desde los diversos colectivos que nos oponemos al TAV queremos haceros llegar las siguientes consideraciones:

1. Insistimos en que este proyecto supone un enorme gasto en su construcción (solo en el tramo que contempla el convenio supone casi 1.000 millones de euros) en una obra que consideramos innecesaria.  Además, como ya se ha demostrado, los ingresos por su uso no cubren los gastos de explotación por lo que estas líneas necesitan ser subvencionadas continuamente con dinero público. Esto supone una enorme desviación de recursos para una minoría de la población, aquella que dispone de rentas altas y que utilizaría habitualmente el TAV.

El impacto en el territorio es evidente: ocupación de terrenos, efecto barrera, destrucción de hábitats… Y su propósito responde a un modelo que solo pretende conectar las grandes ciudades. De ahí que con el actual proyecto toda la zona de Tafalla, Marcilla, etc. se quedaría sin servicio de trenes. Justo cuando su uso es cada vez mayor.

La mayoría de los estudios realizados sobre las líneas de Alta Velocidad en el Estado Español remarcan la ausencia de rentabilidad económica, su inutilidad a la hora de favorecer la cohesión territorial, su enorme impacto medioambiental e incluso su dificultad a la hora de transportar unos niveles significativos de mercancías.

2. Se puede decir que el Gobierno del cambio y los partidos que lo han apoyado lograron su éxito electoral enarbolando valores como participación, debate social, transparencia…

Sin embargo, en el caso del TAV todo el proceso ha sido y es justamente lo contrario: una negociación entre Manu Aierdi y el ministro de Fomento, y una declaración institucional en el parlamento a favor de firmar un convenio. No ha habido ningún tipo de debate sobre la necesidad de construir un nuevo corredor, ni sobre las posibilidades que tiene la línea ferroviaria actual. Al principio de la legislatura la oposición al TAV propuso la creación de una ponencia parlamentaria específica para analizar las necesidades de movilidad en Navarra. Esta ponencia ha sido ninguneada y paralizada siendo Manu Aierdi el único que ha comparecido hasta hoy.

Se supone que antes de construir cualquier gran infraestructura es necesario realizar un estudio independiente, riguroso y participativo sobre su rentabilidad socioeconómica pero también sobre las posibles alternativas. Este estudio no se ha realizado, ni hay visos de que se pretenda hacer.

Esta negativa a abrir cualquier cauce de participación y análisis, y el proceso oscurantista seguido hasta ahora  nos lleva a pensar que la auténtica motivación para su construcción es política y que responde a intereses económicos privados. Como se ha demostrado en la mayor parte de las grandes infraestructuras realizadas principalmente antes del estallido financiero.

3. Consideramos imprescindible estudiar seriamente las posibilidades que ofrece la línea férrea existente y las mejoras necesarias para se adecúe a las necesidades de la situación actual. En el Plan de Transporte Ferroviario de 1987 entre otras muchas actuaciones se incluía la duplicación de la vía entre Castejón y Alsasua así como la elevación de su velocidad máxima hasta 160 Km/h (en lugar de los 140 Km/h actuales). La nueva vía paralela se construiría aprovechando tanto la explanación como los puentes y pasos elevados que en su momento se fueron construyendo dejando libre el espacio necesario para su futura instalación.

Ante los grandes retos ambientales y sociales que el ser humano tendrá que afrontar en este siglo, como son el cambio climático o el agotamiento de los combustibles fósiles, invertir en una buena red de tren convencional es una clara alternativa al insostenible modelo de transporte actual.

Organizaciones firmantes del comunicado:

  • Plataforma Ribera por el Tren Social. No al TAV.
  • Asociación Zona Media Por el Tren / Erdi Aldea Trenaren Alde.
  • AHT Gelditu Elkarlana.
  • Fundación Sustrai Erakuntza.

 

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