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Autor: Borroka garaia da!

Continuación de El socialismo revolucionario abertzale: Kas y Ekin (IV)

El socialismo revolucionario abertzale, más allá de las que han sido sus organizaciones corresponde a un proyecto ideológico, a un interés de clase, a unos paradigmas y unos principios por lo que no es algo que se pueda liquidar así como así. Y mucho menos en un contexto acuciante de necesidad de estrategia revolucionaria, hoy inexistente. Sigue latente. Tanto en el movimiento popular como al interior de la “nueva izquierda abertzale”, como en la izquierda abertzale amplia, como en cualquier espacio donde haya lucha.

Algunas conclusiones a extraer de todo este recorrido de décadas pueden ser bastante obvias, otras más sutiles, en cualquier caso hay que partir de dos realidades actuales. Por una parte el socialismo revolucionario abertzale llega al 2017 fracturado, dispersado, desatomizado y con un vacío estructural. Pero por otra parte, es creciente tanto en las nuevas generaciones como en partes de la vieja guardia la renovación del paradigma socialista revolucionario abertzale por lo que existen condiciones para que así sea.

Desde que ocurrió el big bang dando paso a nuestro universo, espacio y tiempo, todos los objetos que fueron dados forma en éste, al igual que en las palmeras de los fuegos artificiales, se van desplazando y separándose entre ellos desde el punto inicial. Es un proceso muy similar al ocurrido en los últimos años. Aunque si nos damos cuenta es un proceso que empezó lentamente desde el mismo inicio del socialismo revolucionario abertzale, acelerado en los últimos tiempos.

Esta situación de dispersión consecuencia de la liquidación estructural y otros factores históricos, indican claramente algo obvio, en primera instancia que el socialismo revolucionario abertzale no es que no haya conseguido aún sus objetivos, sino que en el pasado algo debió hacer mal no solo para no conseguirlos sino para llevarle a la situación en la que está. Por lo que incidir en el pasado para dar cuenta del presente y el futuro solo tiene como probabilidad similar resultado. De ello se desprende que las necesidades de la próxima fase del socialismo revolucionario abertzale son nuevas. Que el pasado, pasado está, y que si bien dialécticamente considerar todo una derrota final no es correcto, el asimilar que una batalla histórica ha sido perdida sí lo es.

Por lo que partiríamos de tres realidades en el socialismo revolucionario abertzale:

– Está fracturado, dispersado, desatomizado y con un vacío estructural.
– Algo hizo mal en el pasado.
– Ha perdido una batalla histórica

A lo largo de esta serie de artículos he detectado los que en mi opinión han sido algunos puntos claves para ello, pero existen otros. En cualquier caso, partir de esta base pienso que es el terreno adecuado por muy inadecuada aparentemente que sea la situación.

Al mismo tiempo existen otros factores:

– Los objetivos, los principios y la ética revolucionaria del socialismo revolucionario abertzale siguen vigentes al completo. La lucha de clases y de los pueblos es el motor de la historia.

– Pese a estar fracturado, dispersado, desatomizado y con un vacío estructural. Existen las células del organismo pero sin el organismo. Es decir, son cientos sino miles las personas dispuestas a dar cuerpo a una militancia en el socialismo revolucionario abertzale.

– La larga experiencia acumulada en estas décadas y el viento fresco que traen partes de las nuevas generaciones hace probable que pese a haber perdido una batalla y la acumulación de errores (y también aciertos), aprender de todo ello y convertir una pérdida en un futuro éxito.

Para encaminarse a ello en mi opinión existen varios pre-requisitos:

Invertir el “big bang”. Todo lo separado y aislado que partió de aquel punto inicial y que siga manteniendo la bandera en alto así como la nueva savia necesita de otro punto inicial, primero de atracción y después de expansión.

Nueva unidad. A grandes rasgos, la familia socialista revolucionaria abertzale consta de tres inclinaciones. La “socialista abertzale clásica”, siendo esta la mayoritaria, donde la militancia ha operado generalmente en las organizaciones revolucionarias del hoy extinto MLNV. La “comunista”, donde los paradigmas iban más en la línea clásica del movimiento comunista internacional, y la “libertaria”, bastante desestructurada pero con fuerza en el movimiento popular. Los he puesto entre comillas, porque en realidad estas graduaciones se difuminan en el trabajo diario y se superponen en muchas ocasiones haciéndolas indistintas. Pero en cualquier caso, para ese nuevo punto inicial que el socialismo revolucionario abertzale necesita, requiere de un acuerdo histórico de “estas corrientes” que aun manteniendo su autonomía ideológica tejan el nuevo bloque revolucionario en puntos de acuerdo. En definitiva, retejer con nuevo hilo lo que históricamente fue deshilachado.

Nueva estrategia. Este punto inicial que cure lo fracturado, una lo dispersado, atomice lo desatomizado llenará el vacío estructural y puede ser el origen de la nueva organización revolucionaria, que cuenta con el nuevo planteamiento estratégico y táctico y el desarrollo de la teoría socialista abertzale haciendo un severa autocrítica de todo lo acontecido, saber valorar los aciertos y siempre sin echar balones fuera ni poner responsabilidades más allá de su propio accionar.

– Nuevas alianzas o retejer alianzas. Ciertamente existe pavor en ciertos sectores abertzales y de izquierda a que un proceso de similares características pueda acontecer. En realidad provienen de un intento de hegemonía al interior de los movimientos por parte de la socialdemocracia abertzale, aunque también hay que aceptar que existan pegas y miedos muy diversos. Lo cierto es que para superar esas pegas y esos miedos solo una práctica sosegada y honesta pondrá las bases para ello, y la unidad de darse ahí donde se pueda, se hace desde la diversidad no desde el rodillo. El socialismo revolucionario abertzale en la izquierda abertzale existió, existe y existirá, y no se pueden poner puertas al mar. Si una parte de la izquierda abertzale no quiere convivir con ello, está en su derecho, el mismo para que el socialismo revolucionario abertzale abra sus alas en cualquiera de los casos.

38 thoughts on “El socialismo revolucionario abertzale (y V)

  1. Por abrir el debate, siempre desde mi punto de vista, que tú seguramente describirías como “libertario”…

    Si necesitamos un nuevo “big bang” (y seguramente es cierto), no podemos “invertirlo” sino que tiene que ser nuevo. Hay que recoger los pedazos, contemplar con respeto los restos del jarrón viejo y, creativamente y sin ninguna atadura, hacer un jarrón nuevo, con arcilla nueva y colores y forma quizá diferentes. No me parece un mal momento para borrón y cuenta nueva, aunque, dentro del sentimiento de urgencia, tampoco veo que haya que precipitarse.

    Yo avisaría contra el sentimiento simplista de nostalgia y en favor de repensarlo todo sin moldes o con los justos si acaso. También creo que, sobre todo en estas circunstancias, hay que “pensar globalmente y actuar localmente”, al fin y al cabo, y eso es algo que a l*s abertzales parece olvidárseles demasiado a menudo, no vivimos en una burbuja sino que estamos insertos sí o sí en dinámicas muchísimo más amplias de las que sólo somos una pieza, autónoma pero inevitablemente integrada.

    Por ser muy sintético, el contexto que yo observo es de decadencia acelerada del Imperio Capitalista Occidental, con muchos peligros que amenazan incluso a la humanidad (catástrofe ecológica, riesgo de guerra nuclear total, suplantación por máquinas, etc.) y también de creciente (aunque aún modesto) reforzamiento del campo socialista mayormente reformista, que es lo que dan de sí las condiciones subjetivas actuales pero que es impotente para hacer nada que no sea poner palos en las ruedas a la apisonadora ultra-capitalista. La misma reforma es imposible y tiene que elegir entre revolución y rendición. Esa elección ya se hizo en Grecia en 2015: tenían que elegir entre “ser Cuba o ser Haití” y eligieron lo segundo. Los Corbyn, los Podemos, los Sanders, los Mélenchon y aquí mismo EH Bildu se enfrentarán al mismo dilema en cuando toquen poder aunque no sean al parecer muy conscientes de ello.

    Tal y como lo veo yo ese campo “posibilista” es inevitable por las condiciones subjetivas reales pero no tiene casi ninguna capacidad de maniobra, y desde mi punto de vista es trivial, en el mejor de los casos una sala de espera para quienes no osan pensar en términos revolucionarios y les asusta “el catastrofismo”, es decir: contemplar la cruda realidad tardocapitalista. En el peor de los casos puede ser un obstáculo y un caldo de cultivo para trepas traidorzuelos pero no es algo que me preocupe mucho de momento.

    A mí lo que me preocupa y en cierto grado me ocupa es forjar ese otro polo revolucionario que es sin duda necesario, aunque sólo sea como refugio para l*s desencantad*s con el campo reformista, pero que debería ser algo más: un polo de acumulación de fuerzas hasta que se den las condiciones para la ruptura revolucionaria, algo que sin duda ocurrirá más pronto que tarde (y en mi mente eso es una-dos décadas). Eso es diferente y no necesariamente contrapuesto a forjar alianzas tácticas que puedan incluir a l*s reformistas, pero siempre desde la diferencia: para ell*s todo lo alcanzable es la reforma dentro del sistema burgués, para nosotr*s eso es sólo un aperitivo, un mal menor y un paso en el proceso de acumulación de fuerzas.

    Ahora bien, dicho esto, el campo revolucionario no es sólo pequeño sino también un jaleo de docenas de tendencias históricas, aferradas más o menos firmemente a sus raíces, que es imposible organizar sin llevar a cabo un profundo debate teórico, junto a un proceso de organización práctica (que también tiene muchos desafíos). La organización práctica si que requiere de organización política pero el debate no, lo que requiere es de medios de comunicación abiertos donde poder llevar a cabo ese debate de forma sosegada y rica (aquí abogaría por una revista digital no sectaria y no partidista, con una tendencia ideológica general basta, pero estoy abierto a otras ideas).

    En todo caso ahí sí que hace falta “un nuevo big bang”, un volver a poner el reloj de la historia a cero en nuestras mentes, de volver al contexto de la Primera Internacional, porque de aquellos polvos vienen estos lodos. Debería estar claro a estas alturas que todas las tendencias históricas tienen sus pegas y, además, que el contexto tardo-capitalista actual es muy diferente del capitalismo temprano de hace un siglo o más, requiriendo más que nunca si cabe nuestra reflexión y creatividad.

    Dónde queda lo vasco, lo “abertzale” (qué poco me gusta este neologismo aranista!), en todo esto? Al final: en la expresión concreta, en el marco de actuación. Evidentemente el contexto de la lucha revolucionaria para los y las vascas es Euskal Herria (y a partir de ahí en círculos no necesariamente concéntricos hasta abarcar el planeta). Como ya ocurrió hace 1600 años, nuestra libertad no se alcanzará mediante reformas y pactos sino mediante la ruptura revolucionaria con el orden establecido, entonces la Roma feudalizante, ahora el Imperio Occidental tardo-capitalista. Izan zirelako gara, izan garelako izango dira. No vamos a organizarnos como españoles ni como franceses, ni vamos a perseguir un proyecto en esos marcos impuestos mediante la violencia etnicida, no tendría sentido siquiera ya que eso nos limitaría a ser periferia y no centro autónomo, a estar supeditados y a no ser libres, y además mucha gente simplemente nos rehuiría con toda la razón del mundo porque no responderíamos a sus necesidades, a su sentir etno-nacional totalmente legítimo e imprescindible.

    Pero no es el punto de partida sino el de llegada: pensar en global, actuar en lo local y nacional primariamente.

    Como colofón, señalar que tenemos hoy día dos referencias vigorosas relativamente cercanas de las que aprender: la CUP catalana y las fuerzas revolucionarias kurdas. Si ell*s pueden, nosotr*s seguramente también. Aurrera!

  2. Como aportación, pienso que en la fase actual de reconstitución del campo abertzale revolucionario es preciso que cada “corriente” se organice y construya su propia organización política, cada una defendiendo su visión particular del proceso revolucionario vasco.

    En una segunda fase sería necesario articular espacios de unidad, que perfectamente podrían tomar forma de Unidad Popular o Frente Revolucionario o el término que se elija en su debido momento y trazar conjuntamente una estrategia compartida que permita conquistar la Independencia y el Socialismo feminista.

  3. EN el recuento de causas,por las que el socialismo revolucionario abertzale,no ha tenido mas exito o no ha cumplido,expectativas.Se minusvalora,o no se subraya lo necesario,la dura represion o el terrorismo de estado.El que figuras,cual arga,pertur o santi brouard,que reunian.La doble condicion de abertzales y comunistas.fueran objetivo destacado del terrorismo de estado,no es azar.Y tampoco lo es,que la represion cada vez mas masificada,en los 90 y primera decada del xxl.Tuviera desde su cabeza,en la moncloa y el neo-TOP/Audiencia nacional…y en su diana,a kas,jarrai,,,…,ekin,etc.tampoco es casual.Cuando se habla del campo comunista,no estaria de mas señalar sus contradicciones internas–prosovieticos,guevaristas,maoistas y otros.La purga interna de hasi en 1987,y el apartamiento de pepe rei y sus colaboradores,tras el fin de egin.Son hitos en el camino.salud.Tambien señalar,la perdida de figuras señaladas,desde el dirigente de hasi y destacado internacionalista..joxean egido”takolo”,hasta personas de gran cualificacion intelectual–alexander ugalde,luismi ugarte,la historiadora alizia sturze,,etc.Que o no estan en primera fila,del combate directamente politico,o eligieron el silencio y el exilio interior¡¡internacionalismo y republica vasca.POstDATA.Dado que el compañero maju,sigue insistiendo en poner de modelo,a organizaciones kurdas.Le recomiendo viva y encarecidamente,igual que a todos los blogueros y borrokas,la lectura de un reciente articulo,PUblicado hasta ahora en la.haine y movimiento politico,sobre la actualidad kurda.DEL CAMARADA IÑAKI URRESTARAZU

    • El compañero Maju ya ha leído ese artículo, a cuyo copia-pega por parte de alguien que no eras tú, decidió no responder porque es muy largo y complejo y tendría que ir punto por punto, estando de acuerdo en algunas cosas, no en otras y a medias aún en otras. Sigo pensando que el proyecto y praxis revolucionaria kurdas (y no las traiciones barzanistas, equiparables al PNV) son un modelo muy a tener en cuenta y que los “antiimperialistas” simplemente no entienden la complejidad multipolar del imperialismo y parecen no haber leído a Lenin (o les da igual lo que diga el principal tratadista sobre este tema).

  4. Buen texto que al final vuelve a poner sobre la mesa la formación de la organización revolucionaria, de urgente y apremiante necesidad. Se argumenta frecuentemente que sin un polo/bloque revolucionario mínimamente consistente y aglutinado es absurdo hablar de ello. Sin embargo, al mismo tiempo, sin la organización revolucionaria será imposible también constituir y aglutinar cualquier polo/bloque revolucionario. Hay una total correlación. De ahí la necesidad de su creación, entre otras cuestiones.

    Totalmente de acuerdo en cuanto en que se debe dar un nuevo planteamiento estratégico y desarrollo de la teoría socialista para nuestro contexto. Euskal Herria necesita de un debate colectivo profundo para el desarrollo y aplicación del pensamiento socialista a la situación concreta de Euskal Herria hoy dia, es evidente. Aun así, yo no lo presentaría como un “nuevo paradigma” ni algo por el estilo, sino más bien como una readecuación y actualización de las líneas y contenidos teóricos del periodo de la V biltzar.

    Aquí es cuando veo una absoluta incompatibilidad entre las tres inclinaciones que mencionas. Entre las dos primeras que comentas (“socialista abertzale” y “comunista”) si que veo o puede haber compatibilidad, pero con los “libertarios” la verdad es que no. Una cosa es dentro del movimiento y la lucha popular y otra cosa es como parte de la organización política. Hay planteamientos e ideas que relativizan o niegan completamente reivindicaciones esenciales, por lo tanto, hay una absoluta incompatibilidad e imposibilidad de formar parte de la misma organización, es impensable.

    • Y exactamente cuáles son esos conflictos fundamentales por los que consideras que es imposible la cooperación con los y las “libertarias”?

      Para mí el verdadero problema es el leninismo porque básicamente niega el poder popular y lo remite todo a las elucubraciones y decisiones de una vanguardia platónica. Con el marxismo en sí no tengo mayor problema por contra: me parece una corriente histórica muy a tener en cuenta, pero no es lo mismo que el leninismo en absoluto, por mucho que éstos se hagan llamar “marxista-leninistas” en realidad no son más que blanquista-leninistas — y sí, Marx era ambiguo respecto al blanquismo pero Engels claramente no y lo repudió de forma muy clara, advirtiendo de la deriva dictatorial intrínseca a semejantes planteamientos.

      • ¿Leninismo? ¿De donde sale ahora el leninismo? He leído y releído el texto de BGD y o soy increíblemente despistado o tengo que ponerme rumbo a una óptica pues no veo mención alguna del leninismo por más que lo leo. “Socialismo abertzale”, “comunismo (apegado más a movimientos internacionales) “ y después ”libertario”, no leo absolutamente nada más. Deduzco que será cosa de la perniciosa manía de mezclar y desvirtuar el debate, a la vez que se invocan fantasmas inexistentes y les da caza uno mismo en una especie de “contraargumento” (igualmente inexistente)…

        Al tema. Me preguntas que cuales problemas encuentro con las posiciones “libertarias” y mi respuesta es simple y concisa: todo, absolutamente todo. El marxismo y el “libertarismo” son enemigos, lo han sido siempre y lo seguirán siendo. El marxismo siempre ha considerado el anarquismo como una doctrina reaccionaria, utópica y “radical” pequeñoburguesa, que confunde y desvía a la clase obrera de sus objetivos. Lo paradójico es que en Euskal Herria (y parte del estado español diría que también) hay una inexplicable tendencia a la “camaradería” con los sectores anarquistas y manía de intentar rebajar las diferencias ideológicas y de querer reducirlas a “simplemente” la cuestión del Estado proletario y al periodo transición. Esto no es cierto y está bastante alejado de la realidad. Quizá sea por la cuestión de la guerra civil y el “sentimiento de unidad” y de solidaridad (generosamente hablando) antifascista del momento, lo cual por la misma razón debería de llevarnos a la misma “camaradería” con el resto de posiciones ideológicas o formaciones políticas de la época: socialdemócratas abertzales, muchísimos gudaris PNVistas también, republicanos, PSOE, más de algún liberal…con la única diferencia de que unos dicen (anarquistas) enarbolar la bandera revolucionaria y otros no.

        El Socialismo Científico siempre ha considerado (y demostrado) el anarquismo como el ala izquierda del pensamiento pequeñoburgués y a la socialdemocracia como su ala derecha. Siempre ha mantenido que ambos dos parten de las mismas concepciones, análisis e idearios solo que optando por vías diferentes y confluyendo en un mismo resultado: la perpetuación de la propiedad privada, y por ende, del capitalismo. Y es que ambas dos ideologías no expresan si no el temor de una clase condenada a desaparecer ante la dominación del gran capital, y que aspira a mantener en pie la pequeña propiedad privada y a regresar a una utopía basada en la pequeña producción, la competencia perfecta y la “libertad individual”. Por eso, el anarquismo defiende y trabaja objetivamente de manera inconsciente(o consciente según el caso, claro) en favor del pensamiento pequeñoburgués y por lo tanto del capitalismo.

        De ahí que coincidan prácticamente en casi todo aunque se expresen de diferente manera. Por poner un mero ejemplo: en su queja ante la centralización y también el estado. Uno ante la centralización reclama la descentralización mediante la autogestión y la completa autonomía de los MP bajo la forma de cooperativas, poder local o incluso del individuo; mientras que el otro reclama al estado proteger la pequeña producción de la grande poniéndole límites al gran capital (nacionalizando o regulando los monopolios) o incluso fomentando el cooperativismo también. En cuanto al estado, ambos dos se manifiestan en contra de toda intervención estatal de cualquier tipo, sea del estado burgués como del Estado Socialista, pues lo consideran un ataque a la “libertad del individuo y personalidad” del productor. Por eso uno aboga por la completa destrucción de cualquier estado, y el otro aboga por reformar el estado burgués y utilizarlo a su favor interviniendo solo el gran capital y proteger sus intereses. Ambos dos planteamientos siempre en aras de proteger la” libertad de los individuos” (casualmente identificada con la libertad de la propiedad privada). Como se observa, son temores, concepciones y prejuicios completamente fundamentados desde la perspectiva de pequeño propietario burgués.

        Por eso el marxismo siempre ha desarrollado una lucha intransigente y una crítica demoledora también contra el anarquismo, pues es también su enemigo y lo combate desmontándolo y destapándolo concretamente como lo que es: una ideología pequeñoburguesa desviacionista y reaccionaria en el seno del movimiento obrero-popular. De ahí que el Socialismo Científico lo haya combatido y dedicado incluso obras particularmente, por parte de muchísimos de sus autores, Marx y Engels incluidos.

        Por eso digo, que dentro del movimiento popular y de ciertas reivindicaciones con el “libertarismo” hay que colaborar y se debe colaborar, al igual que con la socialdemocracia, por supuesto. De hecho, en algunas reivindicaciones seguramente se coincidirá más con un sector y en otras más con otro. De ahí que dentro de la lucha y movimiento popular sí, pero dentro de la organización política revolucionaria no, pues es imposible y absolutamente contradictorio. No se puede crear una organizacion con base ideologica marxista y anarquista a la vez, eso es un totum revolotum, una contradiccion en si misma y seria jugar al eclecticismo más vulgar. Sería, en definitiva, una organización inútil e inservible en la que cualquier iniciativa y cualquier proyecto nace muerto de por si.

        • No me acuerdo exactamente de a qué venía, Satu. Es el problema de responder dos meses después.

          Asimilo, creo que correctamente, el leninismo al blanquismo y recuerdo que Engels habló en términos muy duros de éste, diciendo que de semejantes planteamientos organizativos y programáticos sólo podía salir una dictadura, que es efectivamente lo que ocurrió en la URSS. Marx fue más ambiguo pero Engels en absoluto y cuando se pone el rostro de Engels junto al de Lenin, como hace a menudo la iconografía leninista, se trata de un insulto a Engels.

          Nunca entendí cual era la disputa concreta entre Marx y Bakunin, más allá de lo personal. Ambos consideraban la Comuna de París como referencial y está claro que los enemigos de la revolución socialista estaban encantados con esa división. Además Marx casi se quedó solo con los social-liberales y la Internacional se autodisolvió por falta de chicha poco después.

          A mi entender es época de volver, en forma actualizada y no-dogmática al espíritu de la Primera Internacional y para ello hay que pasar página a las disputas sectarias de aquella división, cuya herencia es más un lastre que otra cosa.

          Discuto algo de esto aquí: https://bagaudaberri.wordpress.com/2017/08/17/la-necesidad-inapelable-de-un-polo-politico-revolucionario/

          • Bueno maju, solo tienes que mirar un poquito más arriba veras a que venía, 4 comentarios cortitos asique tranquilo, no te va a llevar ni un minuto leerlo todo.

            Lo gracioso es que casualmente tanto Marx y Engels consideraban los postulados de Blanqui totalmente apegados al anarquismo, los metían prácticamente en el mismo saco considerándolos “infantilismos revolucionarios” y planteamientos ambos dos absolutamente idealistas y metafísicos. Es bastante paradójico que lo nombres, cuando prácticamente todo el pensamiento de Blanqui tenía una relación estrecha con el pensamiento anarquista. Y es que te repito, las diferencia entre el anarquismo y el marxismo es de base, son pensamientos completamente opuestos y excluyentes. Puesto que, incluso en lo que respecta a la Comuna de Paris (lo único en lo que podían coincidir) tenían grandes diferencias. De hecho, una de las grandes críticas constructivas que Marx y Engels que hicieron a la Comuna fue que en algunos aspectos pecó de rasgos anarquistas y que ello fue una de las causas de su derrota.

            Y es que las diferencias entre Marx y Bakunin, o entre el anarquismo y el marxismo mejor propiamente dicho, son innumerables. Esta es la raíz del problema, y que invalida todo lo que comentas en el enlace que me has puesto: es imposible crear un polo revolucionario entre el marxismo y el anarquismo, puesto que el anarquismo no tiene nada de revolucionario más que su fraseología sensacionalista, pues es objetivamente imposible de superar el capitalismo y solo acarrea su perpetuación, retrotrayéndonos (consciente o inconscientemente) a la fase premonopolista del capitalismo.

            Asique sí, es completamente falso y unilateral comparar o relacionar a Blanqui con Lenin, mas aun cuando este ultimo también ridiculizó y se enfrento a sus postulados y tildándolo de ultraizquierdismo total y criticando a todos sus continuadores posteriores de su época. Por lo que no hay mayor insulto que no colocar a Marx, Engels y Lenin en la misma bandera. Solo la mayor incomprensión o un interés pernicioso por intentar llevar el agua a su molino puede hacer tal cosa. Lenin es el mayor “discípulo” de Marx y Engels, es el mayor continuador de su pensamiento y el que más escrupulosamente llevó a la práctica los principios del marxismo y de la edificación del socialismo (no sin problemas,¡evidentemente!), pero aplicándolos a una nueva fase, a la fase del capitalismo avanzado y de los grandes monopolios. Por lo que es totalmente acertada la afirmación de que el leninismo es el marxismo de la época del imperialismo. El leninismo sin marxismo no es nada, no existiría, estaría vacio; y el marxismo sin leninismo se queda cojo, limitado e insuficiente para comprender las características y desafíos de nuestra época.

            • Aupa Saturran,

              “Anarkismo” bakarra ez da existitzen, ondorioz ezin daiteke orokorki epaitu. “Anarkismoa”, edo beste pentsamendu bat, aldarrikatzen duten tendentzia, norbanako, talde, antolakunde, mugimendu bakoitza zehazki analisatu behar da, bere borroka praktika konkretu objektiboaren arabera (nagusiki). Borroka konkretuetan “zubiak” eraikitzen dira, eta komunistek, ez badira txarrak, hegemonia eta “erakarpen-indarra” eragin dezakete anarkista, beste iraultzaile, eta progresisten gainean. Adibidez :

              https://redguardsaustin.wordpress.com/2017/08/16/irpgf-statement-on-the-martyrdom-of-tkpml-tikko-rojava-commander-orhan-bakirciyan-martager-nubar-ozanyan-%D5%B6%D5%B8%D6%82%D5%BA%D5%A1%D6%80-%D6%85%D5%A6%D5%A1%D5%B6%D5%B5%D5%A1%D5%B6/

              Blanqui eta leninismoaz diozunarekin noski erabat ados. Maoismoa gehituz :).

              • Aupa Gorri

                Aldez aurretik pazientzia pixka bat eskatzen dizut, euskaraz ulertzen dut baina idazmenean eta delakoetan nahiko kaskar nabil, orduan zeozer ondo ulertzen ez baduzu edo erabat txarto idazten badut behintzat jakinaren gainean egotea… komunikazioa hobetze aldera!

                Harira. Esaten duzun erakarpenaz eta tendentzia guztiak bere konkrezioan analizatu behar direla bakoitzaren okerrak ondo identifikatzeko eta, modu berean, non egiteko egin beharra dagoen intzidentzia erakarpen (eta eraginkortasun handiagoarekin desmontatzea gehituko nioke) hori eraginkorragoak izateko diozunarekin erabat ados nago. Baina ez dut ikusten inondik inora non dagoen nire esanekin kontrakotasuna edo kontrajarritasuna.

                Nire komentario guztietan “libertarismoa” aipatzen dut, kontzepzio orokor moduan, nahiz eta gero barruan bestelako tendentziak egon, jakina. Anarkismo terminoa aipatu dut ba justo Majuk Bakunin aipatu duelako eta Bakuniren tendentziari erreferentzia egiteko asmoaz esaten nuen, jakintzat ematen hizketaldian, besterik gabe. Hala ere ez diot inolako eduki aldaketarik edo transzendentziarik ikusten guzti honi. Izan ere, tendentzia horiek, nahiz eta desberdinak izan ezaugarri eta ñabardura batzuetan, printzipio orokor batzuk dauzkate eta guzti honek emaitza berdinera eramaten gaitu: libertarismoa, edozein tendentzia dela ere, kapitalismoaren biziraupena ekartzen du, bakarrik formaren alterazioarekin, non segun tendentzia “libertario” bakoitzaren ezaugarri propioen arabera alterazio hau modu batean edo bestean adieraziko den.

                Edonola ere, nik ez dut ukatzen haiekin lan egin behar denik edo ez egoeraren arabera, edo bestelakorik, bakarrik ideologikoki borrokatu behar direla eta erabateko akatsa zein suizidioa litzakeela eurekin erakunde politiko berdinean parte hartzea. Berdin erreformismoarekin. Hau argi eta garbi eduki beharreko ildoa da benetako iraultza sozialista suertatu nahi bada Euskal Herrian zein mundu osoan, noski.

                Amaitzeko, esan beharra daukat pozgarria iruditzen zaidala Leninekiko esandakoaz ados egotea eta alde agertzea, oraindik bizirik eta beti sirenen kantuekin (eta hemendik dezente irakurtzen direnak) dauden ildo anarkista eta desbideratze ultraezkertiarren aurrean. Hala ere, Maoismoa ezin zaio inondik inora erantsi zuk diozun moduan. Maoismoa ez da Sozialismoa Zientifikoaren, Marxismo-Leninismoaren parte inolaz ere, hori egitekotan ezin da errebisionismoan baino besterik jausi. Maoren garrantzia eta errelebantziari uko ez eginez (eta hainbat lekutan maoistek eramaten duten borroka txalogarria dela onartu beharra dagoela ere!), marxismoaren oinarriekin dauzkan talkak eta kontradikzioak esanguratsuak dira, beraz, ezin dira zaku berean sartu. Eta guzti hau, kontuan izan gabe “ezin zaiola” bestelako eranspenik egin Sozialismo Zientifikoari zentzu zorrotzean. Hau da, Leninismo terminoa eransten bazaio da inperialismoaren marxismoa delako, marxismoaren pentsamendua eta oinarriak garai inperialistan aplikatuak direlako, Leninek ekarpen teoriko esanguratsu eta kualitatiboki gehigarriak suposatzen dituztenak egin zituelako da, hain zuzen ere.

                Beraz, Sozialismo Zientifikoaren pentsamenduan garapen teorikoa suposatzen du, orduan bestelako pentsalarien eta esperientzien ekarpenak gorputz teoriko honetatik baino “ezingo dute edan”, ekarpenak oso garrantzitsuak eta baliogarriak izanik eta hau etengabe aberastuko dute, baina gure garaia inperialismoaren garaia da, hortaz, nahitaez ez dira benetako ekarpen kualitatibo edo garapen teoriko gisa izango, ez dute benetan teoria iraultzailea kualitatiboki gorenduko.

                • “ideologikoki borrokatu behar direla”

                  Noski. Baina “taktikoki” kasu egin behar da kritiken “antagonismo” eta “bortizkeri” mailari, haiekin lan amankomun potentziala egin dezakezun pertsona progresistak eta iraultzaileak “irainduak” senditu ez daitezen : bereziki beraien praktikan positiboa dena azpimarratuz, eta ez soilik eta beti negatiboa kritikatu. Noski beti oinarrizko printzipio iraultzaileak mantenduz.

                  “erabateko akatsa zein suizidioa litzakeela eurekin erakunde politiko berdinean parte hartzea.”

                  Noski. Baina bai aldiz maila ezberdineko lotura “organiko” batzu suposa ditzaketen Frente Batu ezberdinetan.

                  “marxismoaren oinarriekin dauzkan talkak eta kontradikzioak esanguratsuak dira”

                  Zein ?

                  “Eta guzti hau, kontuan izan gabe “ezin zaiola” bestelako eranspenik egin Sozialismo Zientifikoari zentzu zorrotzean. Hau da, Leninismo terminoa eransten bazaio da inperialismoaren marxismoa delako, marxismoaren pentsamendua eta oinarriak garai inperialistan aplikatuak direlako, Leninek ekarpen teoriko esanguratsu eta kualitatiboki gehigarriak suposatzen dituztenak egin zituelako da, hain zuzen ere.
                  Beraz, Sozialismo Zientifikoaren pentsamenduan garapen teorikoa suposatzen du, orduan bestelako pentsalarien eta esperientzien ekarpenak gorputz teoriko honetatik baino “ezingo dute edan”, ekarpenak oso garrantzitsuak eta baliogarriak izanik eta hau etengabe aberastuko dute, baina gure garaia inperialismoaren garaia da, hortaz, nahitaez ez dira benetako ekarpen kualitatibo edo garapen teoriko gisa izango, ez dute benetan teoria iraultzailea kualitatiboki gorenduko.”

                  Puntu zehatz honi erantzun sinple eta bikain bat :

                  https://books.google.es/books?id=yuydDQAAQBAJ&printsec=frontcover&hl=fr&redir_esc=y#v=snippet&q=clich%C3%A9d%20formula%20that%20leninism%20was%20the%20marxism%20of%20the%20imperialist%20era&f=false

                  (Nahiz-eta liburu honen bertsio numerikoan irakurtzen ahal diren zenbait tesirekin ez naizen ados : besteak beste, bitxiki 1988an jartzen du marxismo-leninismo-maoismo “definitiboaren” finkatzearen hasiera, argiki 1982an hasi zelarik finkatzen “ofizialki”, PCPk teorizatu eta aldarrikatu zuenean lehen aldiz.)

                • Aupa Gorri, hemen erantzuten dizut zure beheko iruzkinari, ez dakidalako ondo zergatik baina zure iruzkinean idaztea ez dit uzten.

                  Azkenean gauza berdinak esaten gabiltza, eduki berdina baina hitz ezberdinekin nolabait Gorri, edo hori ematen du. Beraz, ez dakit ondo bakarrik elkarrizketa gehiago “osatu” nahian zabiltzan ala nire ildoak kontrajarri nahian. Azken hau bada, benetan, ez dut ikusten inolako aurkakotasunik.

                  Berriro diot, nik esaten dudana erakunde propio gisa, hau da, organikoki, ideologikoki eta politikoki ezberdindua izan behar dela da. Frente batean edo bestean batera aritzeak ez du ildo hori ukatzen edo kontraesankorra egiten. Are gutxiago, exijitzen du. Horregatik herri-mugimenduan eta borrokan batera ibiltzea nik ez dut ukatzen, baina beti kontuan izanda bakarrik batzen gaituena klase etsaia dela. Izan ere, zintzoak izan beharko ginateke geure buruarekin, aipatzen dituzun beraien alde positiboak orokorrean “antikapitalismoari” mugatuta daude, sistema deuseztatzeari (nahiz eta hau lortezina izan beraien ideiekin). Baina eraikuntzari begia printzipio salbaezinak daude.

                  ML kontzeptuari dagokionez, txarto ulertu bat dagoelakoan nago.Leninismoa eransteak eta honi mugatzeak ez dauka inolako dogmatismorik ez ezer,baizik eta eduki teoriko-politikoko auzia da. Ez da Leninekiko atxikimendua edo bestelako gauza hutsa, ez, ez da atxikimendu pertsonala edo bestelako burugabekeria, baizik eta teoriko-politikoa. Zein da oinarrizko edukia? Ba argi eta garbi: inperialismoa kapitalismoaren azken fasea dela, kapitalismoaren garapeneko azken fasea, non ezin den gehiago garatu ez badu bere burua osotasunean ukatzen eta goreneko beste egitura sozioekonomiko bati paso egiten.

                  Horregatik ez dago bestelako tendentziarik garapen progresiboa suposatu dezakeenik. Honek esan nahi du edozein gehigarri ukatu behar denik edo ez duelako ezertarako balio? Ez, inondik inora. Honek esan nahi du dena esanda eta idatzita dagoela jada? Ez, inondik inora. Honek Sozialismo Zientifikoa pentsamendu baliogabekoa eta esterila egingo luke. Honek esan nahi duena da hauek MLren berezko oinarrietatik baino besterik ezingo direla egin (eta egin direla), garapen kuantitatiboak eta aspektu zehatz eta partikularren garapenak izango direlarik. Denak garrantzitsuak eta etengabe aberastuko dutenak pentsamendu iraultzailea, bai, baina objetiboki teoria marxistaren garapen ulteriorra ezingo dira izan.
                  Honek eramaten gaitu era zuzenean Maoismoaren auzira. MLren garapen ulteriorra suposatzen du? Ez, hasteko ezin duelako suposatu eta, are gehiago, maoismoa marxista ez delako. Zergatiak eta zergatien arrazoiak amaiezinak dira, eta luzatuko ginateke asko eta asko… Izan ere, esparru guztiak jorratzera eramango gintuzke. Orduan, eta bide batez “libertarismoa”ren gaiarekin lotuz eta harekin egin bezala, batez ere sozialismoaren eraikuntzari begirako oinarri salbaezinei mugatuko naiz, biak alderatuz. Modu labur eta zuzen batean:

                  Langile eta burgesiaren arteko kontradikzio bateraezina vs langile eta burgesiaren arteko bateragarritasuna, langile diktadura vs “klase iraultzaile” guztien diktadura, klase borroka vs klase kontziliazioa, ekonomiaren elementu sozialisten eta kapitalisten arteko borroka vs kapitalismoaren integrazioa sozialismoan, ekonomia planifikatua vs merkatal ekonomia, iraultza etengabea vs demokrazia berria, langile hegemonia vs nekazari hegemonia, klase borroka gordina sozialismopean vs klase batasuna sozialismopean, langile alderdia vs klase “iraultzaileen” alderdia, ekonomia sozialista vs kapitalismo estatala, produkzio baliabideen sozializazioa eta jabetza kolektiboa vs kapital pribatuaren sustapena…

                  Eta guzti hau sozialismoaren eraikuntzaren esparruari bakarrik erreferentzia eginez. Marxismoarekin dauzkan aurkakotasunak agerikoak dira, zalantzarik gabe

            • En fin Serafin que leer no viene mal.

              El grueso de los comunards en Paris de 1871, lo constituian el grupo duro precisamente los blanquistas, y un pequeño grupo de internacionales (procedentes principalmente de las corrientes proudhianas). El blanquismo no es anarquismo, ni nada que se le parezca.

              Engels hablo en terminos elogiosos de Blanqui, como un autentico revolucionario, le hizo la critica por supuesto, pero la derrota de la Comuna nunca es explicada por las “ideas anarquistas” de la Comuna. La critica es por que se quedo corta en el terreno economico (tesis proudhonianas) y en el politico (errores de los blanquistas).

              Escribia Engels sobre Louis Blanqui: “Blanqui es esencialmente un revolucionario político; no es socialista más que de sentimiento, por indignarse con los sufrimientos del pueblo, pero no posee teoría socialista ni propuestas prácticas definidas para la reorganización de la sociedad. En su actividad política no es sino un «hombre de acción» convencido de que una pequeña minoría bien organizada, al intentar en un momento oportuno efectuar un golpe de mano revolucionario, puede llevar a las masas del pueblo, tras de alcanzar algunos éxitos iniciales, a realizar una revolución victoriosa. Bajo Luis Felipe pudo organizar semejante núcleo, por supuesto, sólo como sociedad secreta, y ocurrió lo que suele ocurrir en las conspiraciones: los hombres, hartos de contenerse sin cesar y de escuchar promesas de que la cosa no tardaría en comenzar, terminaron por perder la paciencia, se rebelaron, y hubo de elegir una de dos: dejar que se disolviese la conspiración o comenzar la insurrección sin ningún motivo aparente. La insurrección estalló (el 12 de mayo de 1839) y fue aplastada en el acto. Por cierto, esta conspiración de Blanqui fue la única de la que la policía no consiguió hallar las huellas; la insurrección fue para ella como un rayo de un cielo sereno. De la idea blanquista de que toda revolución es obra de una pequeña minoría revolucionaria se desprende automáticamente la necesidad de una dictadura inmediatamente después del éxito de la insurrección, de una dictadura no de toda la clace revolucionaria, del proletariado, como es lógico, sino del contado número de personas que han llevado a cabo el golpe y que, a su vez, se hallan ya de antemano sometidas a la dictadura de una o de varias personas.” [F. Engels, El programa de los emigrados, 1874]

              Si no se ve la conexion entre el blanquismo y el leninismo, seria demasiado evidente la necedad de negarlo. Y por supuesto Lenin no es el “mayor discipulo” de Marx, al contrario Lenin es el criado de Kautsky, que aprende de este las nociones de la socialdemocracia (que no son marxistas, como el mismo Kautsky lo afirmaria, las fuentes de la socialdemocracia son Lasalle y luego Marx –si viene a bien–.). Pero ese “genio” llamado a Lenin tuvo la clarividencia de que que bajo las condiciones de clandestinidad y otras condiciones de debilidad de la oposicion burguesa a la aristocracia rusa; recoge el legado de Blanqui, para inventarse aquello del “partido de nuevo tipo” y otras variantes.

              El blanquismo, por su parte, evoluciono en Francia a partir de su propio programa hacia una definicion de comunismo, asi lo escribe el propio Engels en en su escrito:

              “no se puede por menos de advertir en este programa un importante paso adelante. Es el primer manifiesto en el que los obreros franceses se adhieren al comunismo alemán moderno. Es más, son los obreros de la corriente que considera a los franceses el pueblo elegido de la revolución, y París, la Jerusalén revolucionaria. El que hayan llegado a eso viene a ser un mérito incontestable de Vaillant, cuya firma, entre otras, figura al pie del manifiesto y que, como se sabe, conoce a fondo el idioma alemán y la literatura socialista alemana. En cuanto a los obreros socialistas alemanes, que probaron en 1870 que estaban completamente libres de todo chovinismo nacional, pueblen considerar como una buena señal el que los obreros francescs adopten tesis teóricas justas, aunque éstas procedan de Alemania.” (2)

              Opinion final: Mientras los revolucionarios actuales no superen el leninismo y todos sus sucedaneos, haran un flaco favor a la perpetuacion de la propia revolucion.

              ____________________
              (1) y (2). F. Engels. El programa de los emigrados blanquistas de la Comuna. (1874)
              https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/1874junio.htm

              ver tambien: F.Engels. Introduccion de 1874. a la Guerra Civil en Francia. (1894).
              https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gcfran/1.htm

              El programa de los blanquistas “A les Communeux”
              ver en: http://www.lescommuneuxde1871.fr/

              • En fin serafin, tanta recomendación sarcástica de lectura para luego no ser ni capaz de leer con un poquito de rigor un simple comentario de blog.

                No hace falta prestarle mucha atención al comentario para observar que la mención que se hace es de «postulados apegados al anarquismo», de «relación estrecha» y de «pecar de rasgos anarquistas». En ningún momento se dice que sea anarquista de pies a cabeza. El hecho de que Marx o Engels elogiaran tal o cual cualidad, o tal o cual logro no significa que no haya discrepancias e incluso pensamiento antitético. Eso es irrelevante. Por otro lado, al leer las citas que has puesto solo puedo encogerme de hombres y preguntarme si realmente pretendías contradecir mis posturas o reafirmarlas, pues no veo más que una absoluta reafirmación de mi postura.

                Y es que estas diciendo prácticamente lo que yo digo, solo que yo con mis palabras y tú con las palabras literales de Engels, en un absoluto ejercicio tautológico. Como él bien dice, el problema era que la Comuna era mayoritariamente dirigida por proudhonianos (anarquistas) y por blanquistas (ultraizquierdistas), por lo tanto es más que evidente que el gran fallo era esa presencia mayoritaria de “revolucionarismo infantil”, causante en gran medida de la derrota. Por eso, tanto Marx como Engels, el marxismo en general, combatió tanto al anarquismo como al blanquismo por igual, considerando a Blanqui como a todos sus posteriores seguidores de “ultrarrevolucionarios”, de ser unas ideario totalmente idealista, metafísico y lleno de aventurismo. En consecuencia, ambos idearios han sido siempre consideradas como “oportunismo de izquierdas” (concretamente el anarquismo como ideario radical pequeñoburgués), si bien es cierto que no se puede clasificar el blanquismo de corriente anarquista (ni nunca lo hizo el marxismo, sería incierto) es más que correcta la acusación que siempre se le ha hecho, tanto implícita como explícita, de desviacionismo semianarquista.

                De igual manera, es falso cuando no tergiversador hasta la medula hacer analogía de Lenin con nada menos que ¡Lassalle y Kautsky! Y es que en dicha comparativa la verdadera necedad no consistiría en negarlo, sino en el mero hecho de afirmarlo. La ligazón orgánica con Marx-Engels es total, no hizo más que aplicar todos sus principios y desarrollar los que aparecían ya de forma embrionaria en su pensamiento (entre ellas el Partido de Nuevo Tipo también, por ejemplo) elevándolos y adecuándolos a la nueva fase capitalista. Pero todas estas disposiciones son totalmente entendibles y concuerdan al máximo cuando al parecer la Revolución de Octubre, lejos de ser una verdadera Revolución Popular, fue obra de 4 zumbados que les dio la venada de asaltar el Palacio de Invierno por pura adrenalina, por ser “hombres de acción” y, con una facilidad impresionante y sin apenas resistencia impusieron su dictadura después a diestro y siniestro en el resto de Rusia al principio, y demás naciones de alrededor también después, por supuesto.

                • pues como te lo digo, que el mundo no es en blanco y negro, sino que tiene color, y ademas millones de tonos… pues bien reducir el repaso judiciario que haces a corrientes del pasado, con acusaciones de esto o lo otro o de mas alla, me parece eso judiciario.

                  No, el balnquismo supone una evolucion del propio movimiento social, real, tiene sus limites, pero Louis Blanqui, es un personaje historico clave de la propia historia del socialismo…. Y sabes que, donde aprendieron algo de socialismo Marx y Engels fue precisamente en Francia. De hecho un elemento base del balnquismo, era considerar que era posible iniciar un proceso revolucionario con la apropiacion del poder…. Por eso Engels, le llama a Blanqui, un revolucionario politico…. Pero esa tesis estara precisamente presente en la socialdemocracia alemana, al considerar que el poder, el Estado, goza de una “autonomia” relativa, de una hipotetica neitralidad, y que asumiendo su control era posible la transformacion social; el punto de deslinde es que en un unos seria mediante una “golpe de mano” (de la teoria conspirativa procedente del curso Babeuf-Bonaroti) al concepto insurreccional del balnquismo; verus, a la socialdemocracia alemana sujeta al evolucionismo democratico. De hecho aqui mismo, en este blog, se siguen confundiendo ambos como si fuera, una disyuntive entre reforma y revolucion, uno y otro, siendo en el fondo lo mismo… Tu magnifico, Lenin, lo que hace es verificar la imposibilidad de que el transito socialdemocrata aleman, fuera de aplicacion posible bajo el regimen zarista, y afirma la necesa de una operatividad distinta, de ahi el partido de nuevo tipo, incorpora en su concepto de organizacion contra el partido de masas socialdemocrata, el partido de vanguardia… Es decir, la maniobra de asuncion de los propios movimientos espontaneos de clase. Es decir, aplicacion de los preceptos socialdemocratas alemanes a la situacion rusa.

                  Y si, la socialdemocracia alemana no es la continuacion de Marx y Engels, tiene.una genesis propia, distinta y ajena…. Te voy a comentar algo mas, de hecho Marx y Engels estuvieron permanentemente aislados politicamente, con lo que quiero decir, es que si bien mantenian un contacto directo y constante, mediante cartas y visitas, con diferentes grupos alemanes (y otros), no llegaron a controlar ninguna corriente politica especificamente. En 1876 se celebro el Congreso de Gotha, en el que no participan (lo criticaron airadamente); que es la fundacion formal de la socialdemocracia alemana. Pero para Marx y Engels, suponia algunos problemas reales, por una parte, si bien estaban aislados, sus criterios de orientacion se les escuchaba pero tampoco se les seguia en Alemania, y eran dejados de lado. En aquella decada de los setenta del siglo XIX, ambos autores comienzan hacer algunas variaciones de posicionamiento, es mas, hasta cierto aggiornamiento, comienzan a hablar ambos de posibilidad de reformas, expectativas posibles, etc. (de ahi el comentario de hace Engels en el texto sobre los emigrados blanquistas, del reposicionamiento de estos con respecto al comunismo aleman…. se deduce, leyendo entre lineas que Engels estaba abriendo el abanico para un posible acuerdo con los blanquistas y su “alemanitis” de aquel momento (1874)).

                  Yo no digo lo que tu dices, La Comuna caeria por diferentes causa, la primera de ellas la disparidad de fuerzas, en una ciudad cercada por las tropas prusianas. Nada que ver con una prescripcion ideologica.

                  Toda la perorata posterior que redactas, me parece un conjunto de prejucios que no van a mas… Porque no se trata de “lucha ideologica” ( a esas cosas se dedica la burguesia), que si ultraizquierdistas y que se yo…. Mira la Comuna representa la primera expectativa historica, aparicion y entrada, del proletariado como clase politica; esta experiencia vale por si misma mas que cualquier perorata. Los blanquistas son procuradores e hijos de la misma, con todas sus limitaciones y sus virtudes…..Y que un personaje actual venga a calificarlo de esto o de aquello o de hasta etafisicio,,,a gente que provenia de experimentar la primera creacion politica de la revolucion proletaria, es hasta patetico.

                  El capitalismo entra en la fase imperialista a partir de 1870, con todas sus carecteristicas especificas en cuanto acumulacion, y disputa entre sus fracciones. Al mismo tiempo emerge el proletariado como fuerza historica autonoma, y lo hace a traves de la Comuna……es derrotada esta…. Pues bien, fijate por donde que es lo que hace el capital, pues que da los primeros pasos de lo que luego seria el estado del bienestar; el reaccionario Bismarck estaliza las mutualidades y cajas de resitencia obreras, por su parte el bonapartista Napoleon III en Francia o Disraeli en Inglaterra, en la misma direccion hacen un movimiento de integracion, requerian controlar toda fuerza revolucionaria del proletaria, el costo de todo esto (muy sencillo, para algo se invento el imperalismo para sostener la tasa de ganancia… pero al mismo tiempo apaciguar la lucha interna de los centros)…. Cual es la mejor ideologia para todo esto, sencillamente la socialdemocracia, en cuanto que ideologia burguesa para la clase obrera.

                  ¿Y que le quedaba a Lenin?.Rusia se estaba quedando atras, el leninismo supuso la via del capital, para acelerar el acercamiento ruso a los estadios alcanzados por las potencias centrales. El golpe de Octubre fue eso, un magnifico golpe de mano, completa, absoluta y exactamente organizado. Desde el emplazamiento de las ametralladoras en las calles, a la cuadriculacion de la ciudad, el desplazamiento del navio Aurora y el disparo de su cañon para el incio de la performance, o las fuerzas de Kronstdat… Un magnifico plan organizado por el Comite Militar Revolucionario desde el instituto Smolny, para derrocar al gobierno provisional de Kerensky.

                  De aquel golpe sucedieron otros tantos, hasta que Lenin pudo imponer la linea del capitalismo de Estado. Por cierto, recordar que la revolucion no la hicieron solo los bolcheviques, que maximalistas, anarcosindicalistas, y socialistas revolucionarios, se dejaron la piel y la vida por ella. De hecho el primer gobierno provisional que surge tras ocubre es una coalicion entre bochos y esesristas de izquierda, luego los bochos con Lenin y Trotsky a la cabeza comenzaran la purga, la aplicacion de la checka
                  y la negociacion con las potencias imperialistas con el mayor agrado.

                  y todo lo demas, farfalla… Del en fin Serafin, al hay que risa Maria luisa, se me ocurre que el laberinto es algo mas complicado que cuatro frases al vuelo.

                  …………………

                  .

                • Petriko, contesto aqui, que por motivos que desconozco no se porque no me deja contestar directamente a tu comentario

                  Pues como te lo digo, que a la todavía presente incapacidad de leer con rigor lo que escribo hay que sumarle la elocuente jugada de añadir cosas inexistentes en el debate a los que uno mismo responde. Eso de construir uno mismo su castillito de arena y derribarlo uno mismo debe, en efecto, dar sus resultados.

                  Gracias por la supuesta pretendida lección de que Marx y Engels aprendieron cuestiones del socialismo especialmente en Francia. Lo que aparte de aportar algo inexistente en el debate anterior, no hace más que darme más la razón y evidenciar que la única perorata palpable es absolutamente la tuya. Si, evidentemente Marx y Engels en la cuestión del socialismo bebieron mucho del socialismo francés e igualmente de otros pensadores de otras nacionalidades, a los cuales sometió a una crítica demoledora igualmente. Los alabaron como las mentes más grandes de todos los tiempos del mismo modo que también denunciaban el carácter fantástico y utópico de sus teorías. Del mismo modo que en Inglaterra alabaron, quedaron impresionados y aprendieron mucho también de todo lo correspondiente al movimiento obrero ingles, al mismo tiempo que lo calificaban de totalmente economicista y semiaburguesado. Más de lo mismo en lo correspondiente a la Economía Política inglesa también, de la cual aprendieron y en la cual la critica que le hicieron creo que no merece ni mención alguna. También aprendieron y se curtieron mucho con la filosofía alemana, si, especialmente de Hegel y Feuerbach, a los cuales también alabaron y simultáneamente criticaron toda su morralla idealista y ético-religiosa. La verdad es que explicar esto es lo realmente patético, pues no tiene nada que ver una cosa con la otra y es de una lógica y claridad meridiana.

                  Al igual que tampoco he dicho que el marxismo fuese la corriente la mayoritaria de la época, sino que toda la lucha teorico-politica, ideológica y económica que hacían evidentemente era en pos de ello y de denunciar la “inviabilidad” e imposibilidad del resto de pensamientos. Por eso mismo, de igual modo, si somos un poco consecuentes debemos saludar y respaldar siempre cualquier aspiración sincera de construcción del socialismo, pero eso no nos puede desviar de la importancia de criticar tal o cual proceso señalando e insistiendo siempre la necesidad de la teoría marxista para su triunfo.

                  Yo no digo que tú y yo digamos lo mismo, digo que lo que has puesto de las citas de Engels y lo que yo digo es lo mismo. Que valorasen y alabasen muchas de las cualidades e incluso planteamientos de Blanqui, no tiene nada que ver para que igualmente criticasen su pensamiento en general, como cuerpo teórico en sí y lo clasificaran como “ultrarevolucionarismo”, aventurismo etcétera y criticaran de igual manera a todos sus seguidores posteriores. Una cosa no invalida la otra. Volvemos a lo mismo, es absurdo. La crítica constructiva y revolucionaria es siempre imprescindible. Resaltar X cualidad y a la vez hacer una crítica profunda no son incompatibles, ni mucho menos.

                  Más de lo mismo con la Comuna. Yo no he dicho que la Comuna fuese derrotada por prescripciones ideológicas, en absoluto. No tiene sentido obsesionarse con un único motivo, pues hay una multiplicidad de motivos que explican su derrota, la cual la prescripción ideológica y sus errores derivados es uno de ellos, importantísimo, pero uno más. En todo lo demás que dices de la Comuna, no puedo más que darte la razón, y también especialmente importante es porque ha aportado consecuentemente las bases sobre las que debería edificarse el Estado proletario. Pero esto tampoco invalida su crítica, como también reivindicaron su validez e igualmente criticaron Marx y Engels. Una cosa no niega la otra. Pues la muerte heroica o la lucha heroica por la revolución socialista no otorga a nadie ni carta blanca ni mucho menos la razón en la construcción del cuerpo teórico general o especifico de vital importancia para la teoría revolucionaria consecuente.

                  Y es que en gran medida de eso se trata. Como ya he dicho en otros comentarios, y enlazándolo con lo comentado mas arriba, una de las características del marxismo ha sido y es la capacidad de integrar en su cuerpo teórico diferentes pensamientos y practicas dentro de un nuevo cuerpo teórico cualitativamente superior. Lo hace, de manera dialéctica, integrando lo positivo existente en ellos y subsumiéndolo como parte de la nueva superación, de un nuevo todo, de un conocimiento nuevo y cualitativamente superior acorde a la realidad objetiva. Si obviamos o negamos eso, si lo reducimos alegremente o solo hacemos énfasis en lo que supuestamente une al marxismo con las teorías o pensamientos anteriores, no haríamos mas que caricaturizarlo como evolucionismo teórico o mero eclecticismo, haciéndolo inútil e inservible. Si no se muestra ni reivindica como lo que es, como el paso a un nuevo periodo, a un nuevo estado cualitativo, no haríamos más que envilecer el marxismo y enmascarar su enorme y vital importancia como teoría-matriz revolucionaria y como ciencia de la edificación socialista.

                  En cuanto a lo del imperialismo, por matizar, no surge en 1870. Es sobre esta década donde los monopolios no son más que un fenómeno circunstancial y anecdótico, siendo a partir de aquí cuando empiezan constantemente a desarrollarse y empieza a poder vislumbrarse el germen de lo que posteriormente será el imperialismo. Pero no es hasta finales del siglo XIX, y concretamente a principios del siglo XX cuando los monopolios ocupan ya el papel clave y decisivo en la base de la vida económica y pasan a ser el elemento definitorio de la nueva fase del capitalismo en su versión más desarrollada. De igual modo que el imperialismo no se “inventa”, sino que es corolario y derivado lógico del mismo movimiento y mecanismo interno del capital, es producto de su propio desarrollo material, no nace de la cabeza de ningún individuo.

                  Y al final esto nos lleva a la cuestión de “mi magnifico Lenin”, en la que únicamente quería imponer el capitalismo de Estado siguiendo la estela de las demás potencias, y la revolución y el resto de todos sus planes maquiavélicos fueron desarrollados única y exclusivamente con el objetivo de afianzar la vía del capital. Todo, absolutamente todo lo que hizo fue puro teatrillo para lograr estos objetivos, pues luego a escondidas brindaba con vodka alegre y con el mayor agrado del mundo con las potencias imperialistas. Claro, y supongo que el hecho de que un personaje actual, en pleno 2017, califique de esa manera a toda la experiencia de la primera Revolución Socialista de la historia, desarrollada con todas las mayores adversidades del mundo posibles y en pleno centenario (calendario juliano) de su estallido no es nada patético, no. ¡Acabáramos!

                  Me dirás, quizá, salvando los cascos, que la revolución sí apoyas pero que a los bolcheviques no, o algo así. Supongo que a los bolcheviques no los consideraras hijos y procuradores de la misma, ni mucho menos los dirigentes de la misma pues ellos dieron simplemente un golpe (de estado, ¿no?). Al parecer los bolcheviques eran 4 zumbados que dieron un golpe, pero luego había también por ahí todo tipo de corrientes numerosas y mucha gente, pero supuestamente el poder lo cogió solo la minoría de conspirativa y de total dirigismo, en las que las masas no pintaban nada, nadie se entero de nada pero a la vez mucha gente murió por la revolución. Vaya lio, ¿en qué quedamos? Al menos algo hemos avanzado: ya no son solo 4 zumbados bolcheviques, sino que aparecen ametralladoras, un navío, un cañón…esto huele a revolución de masas…

            • En relación a “infantilismo revolucionario” supongo que no te referirás al proceso revolucionario que se dio en Catalunya, País Valencià, Aragón, Castilla y parte de Andalucía durante 1936-1939, impulsado por libertarios y sus organizaciones sindicales

              La transformación colectivista en la industria y los servicios de Catalunya 1936-1939
              http://vientosur.info/spip.php?article347

            • Ya te han respondido otras personas pero, en lo que a mí respecta, sigo opinando que el Leninismo es más Blanquismo que Marxismo. Lo explica bastante bien este artículo, p.e.: https://www.regeneracionlibertaria.org/el-marxismo-que-no-nos-contaron-i

              “Existía una clara contradicción entre la práctica leninista y su anterior crítica del blanquismo –recordemos que Louis-Auguste Blanqui, como otros luchadores de su época, había sido un adalid de las revoluciones lanzadas por una vanguardia minoritaria, pero con decisión e ideas claras–. Se había criticado el blanquismo como un aventurerismo que, en lugar de hacer de los trabajadores un sujeto histórico vencedor, les convertía en carne de cañón de una minoría bienintencionada para con ellos. En la práctica, la política de Lenin parecía ser exactamente esa línea blanquista y algo parecido, con palabras más amables, fue lo escrito por Anton Pannekoek –prestigioso astrónomo holandés y probablemente el mayor exponente del marxismo de izquierdas, sobre todo del germano-holandés– en su artículo de 1920 «El nuevo blanquismo». Aquí el concepto marxista de «dictadura del proletariado» ya está claramente en el centro de la polémica: las dirigentes bolcheviques (el texto se dirige específicamente a Karl Radek, pero vale para todas, empezando por Lenin), por haber sido capaz de movilizar a más personas trabajadoras que nadie y de neutralizar casi sin resistencia al régimen burgués de Kerenskiy, creen ser –con cierta lógica– la vanguardia del proletariado ruso y creen, por extensión –con una lógica ya mucho más retorcida– ser el proletariado a secas y poder tomar sus decisiones. Lo que en el contexto de la guerra mundial y guerra civil podría ser un imperativo de tomar rápidamente decisiones enormes se convierte en una práctica política central en la política soviética y que durará tantos años como la URSS (más de setenta). El retorno a la apatía de un número creciente de trabajadores, su desmovilización y desencanto con las organizaciones surgidas de la revolución o en torno a ella, viene a decir Pannekoek, muestra, al contrario, que el liderazgo de esa vanguardia es cada vez menos el liderazgo de las bases y, por lo tanto, del conjunto de la clase trabajadora.”

            • Que Marx/Engels consideraran al blanquismo “anarcoide”, sólo puede responder a que Bakunin (que no otr*s comunistas libertari*s) favorecía la creación de grupos vanguardistas, algo que Marx, Engels, etc. no por lo general: eran mucho más “políticos”. Blanqui en cambio también los favorecía, como lo haría más tarde Lenin y los demás leninistas.

              “Lenin es el mayor “discípulo” de Marx y Engels”.

              Con todo el respeto a Lenin, tanto por su aportación intelectual (que me parece de primer orden) como a su rol histórico (con el que puedo estar muy en desacuerdo en muchos aspectos pero no puedo sino respetar), no se puede decir sin caer en el sectarismo leninista, lo que dices.

              Lenin y los bolcheviques fueron fenómenos históricos reales, de carácter claramente no-ortodoxo si nos ceñimos al Marxismo de Marx y su círculo. Y esto es lo menos que se puede decir.

              En cualquier caso argumentar “ortodoxias” y “herejías” es en sí SECTARIO, confundir la política con la religión, que es precisamente algo en lo que el campo “marxista” ha caído de forma muy chunga, sobre todo a raíz de la llamada Revolución de Octubre (y digo “llamada” porque la considero el inicio de la contrarrevolución anti-soviética).

              • Te contesto por aquí a los dos comentarios tuyos, Maju, por no alargarlo más y hacerlo más lioso.

                Te equivocas, no solo tiene que ver en la similitud a la tendencia sectaria y conspirativa de Bakunin y Blanqui, sino que más bien se basa en todo el idealismo, “izquierdismo”, aventurismo y utopismo ultrarrevolucionario que desprendían Blanqui y sus seguidores, por lo que era consecuencia lógica la consideración “anarkoide” que mencionas. De ahí que tanto en la I internacional como fuera de ella Marx, Engels y demás mantuvieran una lucha sin tregua tanto contra el anarquismo como contra el oportunismo tanto de izquierdas como de derechas. Situación una vez más, por cierto, en la que las coincidencias con la lucha que mantuvo Lenin durante el periodo de la II Internacional (contra las mismas ideas concretamente) son, en efecto, harto reveladoras.

                De igual modo, si bien es cierto que el marxismo hasta la llegada de Lenin no teorizó nunca en sentido estricto sobre la cuestión del Partido de vanguardia, los postulados que mantuvo en el plano teórico como practico es más que notoria la aparición embrionaria de esta postura. Lenin no hizo más que recoger todas las formulaciones teóricas y prácticas en este aspecto y darle cuerpo teórico, desarrollándolo aun más de acorde a la agudización de las contradicciones del capitalismo y al incremento de la reacción política que supone el imperialismo.

                La ligazón orgánica con el marxismo es total y rotunda, por eso, Lenin y los bolcheviques mantuvieron con el Socialismo Científico una clara ortodoxia, tanto en el plano teórico como práctico. Aun así, es cierto que hubo notorio carácter no ortodoxo también, lo cual no es más que el corolario lógico del desarrollo del marxismo que supusieron, al ser una época cualitativamente diferente a la que el marxismo “original” vivió: la época del imperialismo y del estallido de la primera revolución socialista de la historia.

                En cuanto a lo del sectarismo, dogmatismo etcétera…pues que quieres que te diga, Maju, estoy totalmente de acuerdo, pero desde premisas diferentes seguramente, claro. La lucha teorico-ideologica es vital para cualquier movimiento y organización revolucionaria, seriamos totalmente miopes si subestimásemos esta lucha, de la cual depende que realmente pueda triunfar la revolución y construcción del socialismo. Porque sin duda alguna, sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario. Por eso la lucha ideológica existente en el campo marxista ha estado siempre presente, como ya he dicho anteriormente, desde los mismísimos Marx y Engels, en pos de acabar con cualquier intento de eclecticismo ideológico o de oportunismo ideológico, venga este desde la izquierda(verdaderamente sectario este) como desde la derecha. De ahí la lucha enérgica contra los intentos de rebajar la ideología socialista o contra los elementos antimarxistas y antisocialistas. Es algo necesario, pues el movimiento será y se hará realmente socialista en la medida que supere todas las desviaciones izquierdistas y derechistas.

                Para finalizar, el texto que mencionas y que pones de enlace es bastante pobre desde un aspecto teórico. No aporta nada más que una opinión absolutamente unilateral y bastante subjetiva de simplemente atacar a Lenin pues porque si, porque le apetece y no le gusta y ya está. Y no hace más que desacreditarse y desenmascararse a sí mismo cuando además trata de identificar a Lenin y su línea política con nada más y nada menos que con la línea política que supuestamente ha marcado… ¡los setenta años de vida de la URSS! Soltando una perla categórica y un error teórico de igual magnitud. Cuestion que, por la mismas senda nos lleva tu afirmacion de que antes de la Revolucion de Octubre… ¡existia una especie de genuino sovietismo!.Asombroso.

                • Lo siento Satu pero me veo obligado a pasar de ti políticamente, nada personal, por lo poco que te conozco eres hasta majillo, pero ideológicamente hablando no puedes estar más equivocado.

                  Ideológicamente hablando si atacas el “eclecticismo” me atacas a mí. No sé si estabas aún presente en Durango esta primavera cuando alguien me preguntó: “que tipo de comunista” y yo respondí espontáneamente: “ecléctico”. Creo que sí y creo que, consciente o inconscientemente, lo tienes en mente al decir eso de: “la lucha ideológica existente en el campo marxista ha estado siempre presente (…) en pos de acabar con cualquier intento de eclecticismo ideológico”.

                  Por qué ecléctico? Porque intento ser científico y práctico. Porque sé que todas las personas, incluidos Marx y Bakunin, Engels y Kropotin, Lenin y Trotsky, Luxemburg y Gramsci, Bookchin y Öcalan incluso, se equivocan NECESARIAMENTE. Yo también y tú por supuesto.

                  Aceptar que una doctrina, la que sea, es perfecta y cerrada es irracional, es RELIGIOSO! Y es inaceptable en la izquierda revolucionaria seria.

                  Además, seamos serios: ni anarquistas, ni bolcheviques, ni nadie que no sea ecléctico e innovador, está haciendo nada de valor revolucionario hoy día. La última revolución de corte bolchevique de relevancia fue la cubana, que fue hace 60 años! Y esto último es por una razón: porque el tiempo en que ese modelo tenía validez, eficacia, aptitud evolutiva, se acabó poco después. Por eso mismo la URSS cayó y China también (se convirtió incondicionalmente al capitalismo, a pesar de mantener la bandera roja y las instituciones totalitarias de corte estalinista, que de todas formas habrán de caer porque son extremadamente anacrónicas, sobre todo en la medida en que el país-imperio se desarrolla).

                  Así que, en lo que a mí respecta, puedes coger tu ortodoxia y fundar una secta religiosa con ella. A mí no me vale ni como papel de fumar!

                • Mas de lo mismo Maju, por motivos que desconozco al no poder contestar a tu comentario te contesto por aqui…

                  He leído y releído tu comentario y definitivamente me deja descolocadísimo. Sin acritud, no te conozco absolutamente de nada ni tengo la más remota idea de quién eres, ni tu yo, por supuesto. Quizá sea paranoia mía o simples malinterpretaciones causadas por lo limitado de interacciones mediante un blog, pero da la sensación de que crees saber quien soy o algo así, cuando además ni estuve en Durango ni nada, asique para nada va en sentido personal ni nada por el estilo. Ya me dirás, pero la verdad que me perdido en este aspecto.

                  Por otro lado, es bastante ilustrativo que reivindiques el eclecticismo como avance, cuando es en gran medida la causa del estancamiento, de la inoperatividad revolucionaria y el mismísimo hecho de que todo proyecto este condenado al fracaso. Y es que al contrario de lo que dices, el eclecticismo es precisamente lo que no tiene nada de valor revolucionario, nada de innovador, nada de científico y nada de práctico. Para eso hace falta abordar los hechos de manera dialéctica y no ecléctica.

                  El eclecticismo no es más que un ejercicio puramente subjetivo, que su resultado no es más que la “concordancia” y la conciliación de ideas tan dispares y tan contradictorias como el agua y el aceite. Hace un coctel queriendo unir “lo mejor de cada casa”, seleccionando a gusto del consumidor principios e ideas de diversos pensamientos según el caso pretendiendo unirlos en un “nuevo pensamiento”, que no es más que un popurrí de desviaciones, de teorías pequeñoburguesas y proletarias a la vez. Vamos, navegar en un mar de contradicciones absolutas, que no hace más que aminorar y relegar la teoría revolucionaria y ponerla a la altura. No consigue basarse en las condiciones objetivas y materiales de la sociedad, siendo meramente un ejercicio idealista y subjetivista.

                  Esta es el origen del problema. Al hablar del capitalismo y de todos sus males, estamos hablando de la existencia de contradicciones materiales, de irreconciabilidades en el desarrollo de la vida material. Estamos hablando de unas contradicciones y unos conflictos objetivos existentes en la realidad, fuera de nuestra voluntad o de nuestra mente, es decir, de un conflicto material. Por eso mismo, de igual manera, las soluciones y los medios para la solución de ese conflicto serán necesariamente de base material, base que evidentemente aparece inmersa en los nexos sociales establecidos. El problema del eclecticismo y el tuyo radica en que no te basas en los hechos y condiciones materiales de la producción, tal y como la ofrece la realidad objetiva, sino que, por el contrario, te basas en ideas fantásticas que tú mismo te forjas y, del mismo modo, de buscar la solución en una fe inquebrantable en la cabeza del ser humano para transformar la realidad en vez de basarte en lo existente.

                  Siendo eclécticos, lo único que se pretende o a lo que nos lleva es a juntar ideas y cosas de un lado y de otro, picar de aquí y allá, pretendiendo sacar de la cabeza la solución a los problemas cuando no es precisamente un conflicto planteado ni en la cabeza ni en la voluntad del ser humano, sino en los hechos en conflicto y en las contradicciones reales. Por eso, para que la teoría sea realmente revolucionaria debe de ceñirse a la realidad objetiva, al margen de nuestra voluntad, de nuestros deseos e incluso de nuestros juicios ético-morales; la teoría revolucionaria debe de basarse en el desarrollo de la vida material, debe ser el reflejo de ese conflicto material en la mente, su proyección en el pensamiento para ponerle fin y darle solución.

                  Por otro lado, lo de sectario y dogmatico, en fin, la retahíla de siempre que no se sostiene. No hay nada más antimarxista que el dogma, el cual además siendo uno de sus pilares la dialéctica en esencia es y debe ser profundamente antidogmatico. El Marxismo-Leninismo es un cuerpo teorico-cientifico en permanente enriquecimiento mediante la praxis, siendo un pensamiento vivo que se refresca continuamente contrastando con la realidad. Por eso, entre otras cosas, la teoría marxista es imposible verla como algo acabado y completado, pues el marxismo no nos brinda una religión ni un recetario cerrado, sino unos principios de base, un método científico y unos axiomas básicos para la superación del capitalismo y la transformación revolucionaria.

                  De hecho, históricamente, una de las características del marxismo ha sido y es la capacidad de integrar en su cuerpo teórico diferentes pensamientos y practicas dentro de un nuevo cuerpo teórico cualitativamente superior. Lo hace, como se observa, dialécticamente y no eclécticamente. Integra lo positivo existente subsumiéndolo como parte de la nueva superación, de un nuevo todo, de un conocimiento nuevo cualitativamente superior acorde a la realidad objetiva. Este enriquecimiento debe ser sobre la base de las nuevas tareas del desarrollo de la vida material de la sociedad, tiene que reflejar acertadamente estas tareas ampliándolo con nuevas aportaciones, que como ya he dicho, solo pueden realizarse con el análisis y desarrollo de las contradicciones objetivas, permitiendo descubrir contenidos antes inexistentes o inaccesibles. Si esto se aplica objetivamente y refleja la base material, habrá desarrollo teórico revolucionario valido, si se aplica según la “razón” y subjetivamente, habrá un bufet libre de sumas vacías y antitéticas. Esto último es el resultado del eclecticismo, que es incapaz de delimitar las interrelaciones objetivamente, sino que hace un mosaico uniendo mecánicamente diversas características de elementos diferentes, pretendiendo hacer un puzle a la fuerza con piezas que ni encajan.

                  Por eso, no me extraña que mi “ortodoxia” no te valga ni para papel de fumar.Claro, lógico y normal, mas aun cuando con todos los respetos del mundo, sigues cometiendo errores garrafales. No se si conscientemente o por la insistencia de llevar el agua a tu molino, pero sigues agarrándote al clavo ardiendo del fordismo cuando este no tiene absolutamente nada que ver en los casos que nos ocupan. Además, lo señalas como causa de la implosión de la URSS y de China, haciendo un análisis totalmente superficial y no de contenido. Y le pones la guinda diciendo que la revolución cubana fue de corte bolchevique…¡ahí queda eso! Cuando probablemente la revolución cubana haya sido de las revoluciones de menos corte bolchevique que haya parido la historia. Y no es solamente que sea algo evidente o que lo diga yo, no, sino que son las mismas concepciones de sus propios dirigentes. Comento, para evitar juicios ad hominen

                • Perdona, te había confundido con Oxan, que es también ML. Mis disculpas a ti y a él. Es que como a mucha gente, incluido al autor del blog, os conozco solo de nombre/seudónimo pues me lío.

                  Respecto al eclecticismo pues tengo que discrepar: la ciencia es ecléctica: lo que funciona funciona y lo que no pues no. Un ejemplo claro es la contradicción aún sin resolver entre relatividad y mecánica cuántica, por no hablar de la dualidad onda-partícula. La física es la ciencia más ciencia y deberíamos aprender de ella: de sus logros y de sus limitaciones.

                  Lo que no es en ningún caso ciencia es coger el libro gordo de Petete y recitarlo de carrerilla, negando todo lo que esté fuera de él. Eso es religión, dogmatismo y sectarismo. En el mejor de los casos es escolasticismo, que es en mi experiencia el mayor enemigo interno de la ciencia, lastrándola a veces durante generaciones.

                  La teoría debe siempre seguir a los hechos y no intentar encajar a los hechos en la teoría con calzador como hacen por ejemplo los creacionistas, por no hablar de los flatearthistas, los defensores de la idea peregrina de que la Tierra es plana. Es la teoría la que debe cambiar, porque la realidad es muy cabezona.

                  Y si una teoría, o una parte de ella, está tan obsoleta que ya no vale, pues se abandona. Y si hay otras teorías que, aunque parezcan disparatadas a la vieja escuela, parece funcionar mejor de acuerdo a los hechos pues debemos al menos considerarlas muy en serio. Eso es ciencia.

                  Soy ecléctico porque soy científico, o al menos lo intento. Me niego a ser escolástico, lucho contra la inercia escolasticista en todo momento. A veces me equivoco, otras veces tengo razón. Si me equivoco lo reconozco y sigo.

                  “El problema del eclecticismo y el tuyo radica en que no te basas en los hechos y condiciones materiales de la producción, tal y como la ofrece la realidad objetiva”…

                  Qué realidad objetiva? La de la globalización capitalista? La del productivismo-consumismo descabellado? Es eso lo que queremos siquiera? Hemos leído a Lafargue?

                  Porque cuando hablas de un estado global para gestionar una economía globalizada, estás hablando de las condiciones que nos impone el capitalismo, condiciones que nunca pueden servir a la clase trabajadora.

                  En otro comentario pareces reconocer que en el socialismo sigue habiendo dialéctica, pues bien: una dialéctica que no va a desaparecer es la tensión entre lo globalizante y lo localizante, entre lo centralizador y lo descentralizador, entre lo burocrático-tecnocrático y lo democrático-autogestor. Y no es una dialéctica que se pueda resolver con la victoria de uno u otro polo, sino que es una tensión que debe permanecer y que sólo puede resolverse en ajuste continuo.

                  Otra dialéctica que permanece en algún grado es la que hay entre productivismo-consumismo y sostenibilidad, entre industrialismo y ecologismo. Y habrá otras sin duda, todas ellas deben existir en tension “amigable” en la democracia socialista y parecen ejes naturales para la existencia del multipartidismo socialista.

                  Con tu estructura vertical megalómana te cargarías la flexibilidad necesaria para que estas tensiones dialécticas, irresolubles mediante la victoria de uno u otro polo en su extremo, alcancen los equilibrios dinámicos más idóneos. En la naturaleza nada es estable y en el socialismo tampoco puede serlo.

                  Pero lo que no es estable nunca es una dictadura vertical, porque si algo hemos aprendido en este siglo pasado es que Caos siempre gana, que el control total es una idea mecanicista absurda y destinada al fracaso. Muchísimo más ahora en la época en que los medios verticales de comunicación unidireccional hacia las masas están quedándose obsoletos frente a la horizontalidad (siempre relativa pero indudable) de la Internet, de la auténtica globalización comunicativa.

                  Las ideas leninistas están orientadas a su época: el Fordismo, el obrero masa, la fábrica disciplinaria, la subsunción meramente formal del trabajo en el capital (al menos según algunas interpretaciones, que considero correctas). Ahora estamos ya en otra fase muy diferente y necesitamos ideas adecuadas a nuestra realidad, no a la de hace un siglo.

                  “El Marxismo-Leninismo es un cuerpo teorico-cientifico en permanente enriquecimiento mediante la praxis”…

                  Pero no podéis cuestionaros las bases mismas de ese sistema ideológico. Yo sí. Y esa es mi ventaja.

                  A mí me educaron, en parte, los jesuitas y éstos te podrían decir casi lo mismo: “la teología cristiana es un cuerpo teológico-científico en permanente enriquecimiento mediante la praxis, etc.” Pero nunca se van a cuestionar sus bases, nunca osarán cuestionarse el cristianismo. Y si ese pilar está equivocado, todo lo demás por muy “enriquecido” que esté, cae igual igual.

                  Lo único que hacéis es ajustar la teoría, encajar los hechos como mejor podéis en ese corpus, pero nunca la cuestionáis.

                  Y ese es el primer pilar de la ciencia y su hermana mayor la filosofía: cuestionarlo todo. Los físicos todavía celebran a Newton, cuyos méritos son indudables, pero sus teorías ya están obsoletas, hace 100 años que lo están, el paradigma ha cambiado.

                  “Un método científico” [en el Marxismo], dices. Bien, cuál es ese método científico que no es EL método científico? En principio el método científico es (aproximadamente): observación > pregunta > hipótesis > predicciones > experimentación (u observación nueva con la misma función) > teorización > vuelta a empezar. Existe un posible bucle entre predicción y experimentación, de refinamiento, pero este bucle tiene un límite de credibilidad, los “creyentes” en la hipótesis inicial empiezan a abandonarla cada vez en mayor número si las predicciones no se demuestran reales. Lamentablemente ciertos “marxistas” no muy marxianos (a mi entender) os quedáis colgados en ese bucle: siempre “refinando”. Y eso es lo que a mí me parece “religioso” y muy poco científico.

                  Se han visto ya los límites de ese neoplatonismo pseudo-marxista que es el bolchevismo, de esa “dictadura de los mejores”, o de “los sabios”, que le habría encantado sin duda a Platón, pero no os replanteáis las bases.

                  Entre medias se ha desarrollado una Ciencia de Caos, que es como la dialéctica pero mucho más objetiva, y nadie le dedica siquiera un minuto, parecería que sólo atañe a los meteorólogos, cuando abarca la realidad entera.

                  Lo único que pido es, por favor, un poco de seriedad científica.

                  Además todo lo que dices son ataques que intentan “refutar” mi opinión, generalmente mediante la descalificación. Nunca intentas argumentar tu punto de vista. Esta discusión es lamentablemente muy estéril.

                • Vamos a ver, ordenemos un poco el asunto: la dialéctica materialista como ciencia, como concepción del mundo, como teoría del conocimiento, como método científico sí…¿pero concebirla como ciencia en el sentido vulgar de la palabra, o como cierta tesis científica?¿desde cuándo? Reiteradas veces contrapones la dialéctica a las ciencias o incluso otras veces la figuras como una ciencia al uso más. Esto no es sino la constatación de una concepción errónea de base y de partir de premisas conceptuales totalmente equivocadas. Para eso es necesario entender que es la dialéctica materialista. Eso requeriría extenderse consideradamente y alargar esto demasiado sin duda por la gran complejidad que representa. Pero bueno, de todos modos haciendo una breve definición, que resulta insuficiente pero que recoge lo sustancial, podría sintetizarse en que el materialismo dialectico es la ciencia de las leyes básicas y generales del desarrollo de la naturaleza, de la sociedad y del pensamiento humano, en que es el método de pensamiento que estudia las leyes y tendencias de los procesos en su movimiento buscando la esencia interna y las determinaciones causales de dichos procesos.

                  Por eso, no es una ciencia concreta o parcial, no es una ciencia en sentido positivista. Cada ciencia especifica tiene sus propias formulas, sus propios métodos concretos y su propio campo de estudio y acción, por lo que la dialéctica materialista no pretende ni rechazar ni sustituir a las ciencias. Por eso, no se aleja de la realidad ni de las ciencias concretas que tienen el objetivo de estudiar los diversos aspectos de la realidad, sino que otorga a las mismas ciencias una concepción y método más general que les permita concebir todos los aspectos de la realidad material en su proceso interconectado, en su movimiento y acción reciproca, es decir, en su totalidad. En definitiva, hay una total correlación entre dialéctica y ciencias concretas, pues es un método que parte de las mismas ciencias y que se aplica a ellas mismas, penetra en ellas otorgándolas una generalización teórica de sus propios resultados.

                  De aquí que no entienda que menciones la teoría del caos, la relatividad y la mecánica cuántica como contraposición, pues no representan en cierto modo más que avances científicos y teorías que confirman las bases de la dialéctica materialista. La teoría del caos p.e., no es más objetiva que la dialéctica como dices, sino que su objetivad parte de su ligazón con ella, es su confirmación y aplicación metódica. Hay que tener en cuenta que dentro del mundo académico y científico el materialismo dialectico ha sido siempre rechazado y condenado por motivos puramente ideológicos. Esto ha acarreado (entre otras muchas más) que muchos avances científicos omitan deliberadamente que han tomado la dialéctica como base o incluso que por desconocimiento muchos la hayan tomado como base pero sin saberlo, y por tanto sin tal reconocimiento.

                  Un caso como este puede ser el de los meteorólogos con la teoría del caos que mencionas. A grandes rasgos, estos no vienen más que a expresar que los fenómenos analizados son sistemas complejos no-lineales, de procesos dinámicos inmersos en contradicciones y tensiones en las que la acumulación o incluso pequeña perturbación de alguno de sus elementos alteran las variables de tal manera que provocan saltos incontrolables y tan radicales y repentinos en el proceso que dan lugar a nuevos procesos diferentes y desconcertantes. Sucede un estallido tan brusco e impredecible que suscita nuevos fenómenos con nuevas propiedades estables, en las que todas las leyes anteriores son negadas pero a la vez subsumidas en unas leyes y propiedades nuevas, en un nuevo todo cualitativo, en una nueva totalidad que supera a la misma suma de sus elementos integrantes. En términos generales, cualquiera con un mínimo de conocimiento de dialéctica puede darse cuenta de que ratifica los principios generales de la dialéctica, y de que las nuevas teorías y descubrimientos científicos no hacen más que ampliar, mejorar y confirmar la validez de la base medular de la dialéctica materialista.

                  Pides rigor, y voy a ser estrictamente riguroso: si hay algo en la historia del pensamiento humano que ha sido absolutamente tergiversado, falsificado y atacado ha sido el marxismo. Desde su mismo origen ha sido machacadamente atacado por todas partes, desde el pensamiento burgués hasta todo el “libertarismo”, pasando entre medias por ciertas pseudoizquierdas. Todos ellos unidos en pos de envilecerlo, condenarlo y acabar con él. Hoy en día podríamos decir que es mayoritariamente el postmodernismo el último que se ha unido y que abandera todo este “frente común” formado a lo largo de los años, al cual sigues el rastro con gran afinidad. Pues bien, formas parte del “consenso” mundial, de esa amalgama de pensamientos y corrientes revisionistas o antimarxistas que a lo largo de la historia lo han tildado de anticuado y erróneo, eso sí, sin refutación ni rigor teorico-cientifico alguno.

                  Tus posiciones no tienen en absoluto nada de novedosas, son las ya masivamente combatidas sobre los últimos 150 años, y no son más que las vetustas consideraciones del Marxismo-Leninismo como algo “dogmatico” propio de “religiosos” y basado en concepciones “anticuadas” e “invalidas para la época”; pero que sin embargo, los que preconizáis esto os presentáis a vosotros mismos y vuestros planteamientos como “adaptados a su tiempo” y como “innovadoras”. Tampoco faltan los que suelen referirse al marxismo como una fuente suya más, que supuestamente recupera “lo valido de sus ideas” para “superarlas” a los nuevos retos, cuando lo único que hacen es un mero ejercicio ecléctico de juntarlo con concepciones contradictorias y excluyentes a su gusto, no haciendo más que caricaturizar, negar y despedazar alegremente el marxismo como teoría-matriz revolucionaria. Todas estas valoraciones y prácticas han sido siempre comunes al revisionismo y al antimarxismo. Nada nuevo bajo el sol. Viejas prácticas rehaciéndose bajo nuevas formas.

                  Prosigues con el tópico por excelencia de afirmar que Marx analizó el capitalismo que vivió, el de su época en el siglo XIX, y que por eso toda su teoría ha quedado desfasada, limitada u obsoleta. Efectivamente, Marx vivió en el siglo XIX y tuvo como base el capitalismo de su época, pero Marx no analizo el capitalismo en su forma y momento histórico, sino en su esencia y en su genética estructural, es decir, no sujeto a su época determinada sino que lo analizó como modo de producción universal, descubriendo las leyes y categorías que explican todo su funcionamiento y lógica interna general. Por lo tanto, para afirmar que el marxismo está obsoleto, limitado o que ha sido o debe ser superado habría que debatir con argumentos sólidos y científicos que esas leyes y categorías quedan invalidadas o que no se cumplen en el capitalismo del siglo XXI. De hecho, la teoría y concepción marxista sigue plenamente vigente y es objetivamente más actual y de mayor validez que nunca hoy día en pleno siglo XXI que en el siglo XIX.

                  Por lo tanto, es absurdo declarar que el pensamiento marxista es únicamente válido y correspondiente al siglo XIX y si acaso también al siglo XX, declaración que además de ser un vulgar y total absurdo viene a coincidir de pleno con toda la morralla que lleva más de 150 años pretendiendo y anunciando la muerte del marxismo. Además, carece de importancia alguna el siglo o que pueda tener 100 o 200 años, eso es irrelevante y de una trivialidad supina, sino que lo realmente importante y determinante es que se mantenga acorde a las leyes objetivas del desarrollo material de la sociedad y, por eso mismo, el marxismo se mantiene plenamente como teoría-matriz revolucionaria para la superación del capitalismo y construcción del socialismo.

                  Por otro lado, lo que es verdaderamente dogmatico es utilizar el topicazo del libro, una y otra vez sin más que decir, fruto y resultado evidente de una abismal inconsistencia teórica y futilidad que tiene que recurrir puerilmente a argumentos de igual calibre. Lo que es realmente dogmatico es no estudiar ni comprender el marxismo y calificarlo de anticuado, lo realmente dogmatico es no rebatirlo y criticarlo hasta la saciedad sin fundamentar nada en absoluto y no ofrecer más que argumentos subjetivos y puramente unilaterales. Lo realmente religioso es no demostrar la falsedad o lo obsoleto de lo que se pretende superar, o criticar algo que no se entiende ni conoce en absoluto, mas aun cuando los “argumentos” son totalmente viejos, muy viejos pero reelaborados y retocados dándole un toque “posmo”. Si afirmas audazmente que el pilar está equivocado, si está obsoleto y ya no vale, si hay “nuevas” teorías que funcionan mejor…adelante, exponlas, de lo contrario estás haciendo gala de un dogmatismo que raya lo sublime. Y lo que ya es de fanatismo absoluto es que seas precisamente tu quien te otorgues la licencia de considerar marxista a tal o cual individuo, no ya por mi u otros de por aquí (que es indiferente e intrascendental hasta la médula) sino ya, ¡al propio bolchevismo!, lo cual uno ya no puede evitar la risa de lo surrealista de la situación. Impresionante.

                  Mencionas la globalización capitalista, el productivismo-consumismo y lo adjuntas a la realidad objetiva. De nuevo un error de base. Confundes la esencia con el fenómeno. Esto sucede porque no haces más que limitarte a analizar el aspecto externo de los procesos, a las consecuencias y a la crítica del capitalismo de manera superficial. De este modo, eludes constantemente el análisis de las contradicciones internas del capitalismo y no aciertas a explicar la estructura del régimen del capital, su mecanismo interno y sus determinaciones causales. La teoria-metodo marxista señala los elementos esenciales, los que definen la cualidad e identidad del capitalismo como modo de producción, desvela sus leyes subyacentes y permite comprender cada fenómeno e interconexión de fenómenos como expresión y manifestación de esas leyes rectoras.

                  Así es como sintetiza la quintaesencia del funcionamiento del capitalismo, sus nexos internos y leyes generales operantes. Pero pese a explicar lo genético del modo de producción, existe también el nivel histórico determinado, el concreto como parte de su propio movimiento y cambio permanente manifestado en sus diversas formas y fenómenos. Por eso el marxismo es por naturaleza un pensamiento vivo en constante enriquecimiento, por la inevitable aparición de nuevas formas que necesitan ser analizarlas también y adecuarse para lograr la transformación socialista, aunque esta será completamente irrealizable mientras no se incida en los elementos esenciales, en el contenido y no en las formas.
                  De ahí la necesidad de la crítica y autocritica constante, a pesar de que el contenido permanecerá intacto mientras el capitalismo sea capitalismo. Pero fíjate hasta donde llega la autocritica del marxismo consigo mismo, que es el mismo Lenin el que ejerciéndola percibe que hay una alteración en la misma base, en el mismo contenido del capitalismo y desvela que pese a que evidentemente sigue siendo el mismo, se ha dado un desarrollo en su nivel de madurez. Por eso Lenin no hace más que desarrollar y aplicar el marxismo en las nuevas condiciones de madurez del capitalismo, en su nueva fase, no suponiendo una “superación”, ni mucho menos, sino un desarrollo ulterior de él.

                  Lo del Estado global para economía globalizado yo no lo he defendido por ninguna parte, te lo has sacado de la chistera. Atribuir conceptos al interlocutor para luego refutarlos uno mismo no ha sido nunca un procedimiento de lo más perspicaz, pero bueno. Primero, no existe Estado global para economía global en el capitalismo (¿rescatando el “ultraimperialismo” de Kautsky?), y segundo, intuyo que lo dices porque una vez me preguntaste como seria la economía socialista a nivel supranacional, y yo te contesté que las leyes económicas iban a ser iguales independientemente del territorio (hablábamos de Economía Política) y me soltaste algo parecido y que si desnacionalización, ultracentralismo y etcétera… pues seguimos en las mismas, pues sigues pegando el patinazo categórico de mezclar las leyes económicas de la Economía Política ,¡con la organización institucional o las políticas económicas a aplicar por estas instituciones! Esto es lo embarazoso del problema que deja en constancia tu confusión o desconocimiento del asunto.

                  Por la misma retahíla nos lleva lo de mi supuesta “estructural vertical megalómana” y “dictadura vertical”. Una pequeña observación: por mucha adjetivación y connotación que quieras usar para manipular el significado de un concepto, su denotación seguirá inamovible. Un concepto es un concepto y por mucho que quieras desnaturalizarlo para tus propios intereses su significado no va a cambiar por mucha matización subjetiva que le quieras añadir. Y es que además seguramente aunque pongamos el caso de que mañana mismo me dé por reivindicar de repente un contenido descentralizado, en el momento que conscientemente utilice la palabra “centralización” tu saltarás de igual manera arremetiendo contra la palabra y dirás sin complejo alguno:¡burocracia! ¡Neoplatonismo!

                  Los consejos/comunas cumplen su objetivo como poder político siempre en la medida que son centralizados, pues todo Estado debe ser mínimamente centralizado para cumplir su finalidad como poder político. El problema es cuando se lían (o se quieren liar intencionadamente) conceptos sin relación alguna entre sí, p.e., la centralización y la burocratización, que son cuestiones diferentes. La centralización existe por la estructuración y sistema escalonado de consejos, y porque son los consejos locales los que crean el organismo central y no el organismo central el que crea los consejos locales. Así, la autonomía local está totalmente garantizada, bajo la coordinación y cooperación orgánica, pero a pesar de esto, la máxima autoridad será el organismo central como máxima expresión del Poder Popular, pues no hay intereses privados ni sectoriales y la causa y necesidad objetiva de la construcción del socialismo es en todas partes la misma. Y esta es la forma política del Estado Socialista: la unificación y la articulación de todos los consejos/comunas que confluyen en un consejo general y nacional. Todos estos consejos suponen la columna vertebral del Estado, son el nuevo poder estatal proletario. Esta estructuración permite que la dirección y decisión sea de abajo-arriba y de arriba-abajo después y así sucesivamente, garantizando gestión y decisión colectiva por parte de las masas trabajadoras.

                  Así es como se mantiene el equilibrio que mencionas: frente al utopismo reaccionario de la descentralización (todo desde abajo) y frente a la centralización ciega y burocrática (todo desde arriba) aparece la armonía del centralismo democrático (todo desde abajo, y desde arriba), vital e imprescindible para la edificación del socialismo.

                  Asique para finalizar, toca reordenar un poco todo otra vez: miremos el inicio del debate, yo no he intentado rebatir supuestos postulados tuyos en un principio, más bien al revés. En un comentario aislado dije que el marxismo y el anarquismo son incompatibles y excluyentes, y fuiste tú el que me respondió insertando a Lenin entre medias sin venir a cuento en el debate y mira donde ha acabado el asunto ahora… Es lo que tiene la perniciosa manía de desvirtuar y liar el debate. En cuanto a las descalificaciones, decir que no es en absoluto mi intención, pero mis formas han sido correspondientes y han ido en todo momento acorde a las formas recibidas como no podía ser de otro modo, ni más ni menos.

                • Concebir la ciencia como ciencia? El horror.

                  No, el término “ciencia” no es “vulgar” ni lo es su aplicación concreta. A través de ella se han desarrollado no sólo el conocimiento abstracto sino ese desarrollo de las fuerzas productivas del que hablaba Marx, mediante sus ineludibles aplicaciones tecnológicas.

                  No, el concepto “ciencia” no lo inventa Marx y Herr Karl se horrorizaría si te leyera. Porque eso que haces es orwelliano (o para ser preciso: estalinista, que es la musa malvada de Orwell), no marxista.

                  “Para eso es necesario entender que es la dialéctica materialista.”

                  El concepto dialéctica materialista (“Diamat” en la neolengua del régimen bolchevique) no es estrictamente marxiano, sino de nuevo estalinista. Es Stalin quien, a efectos prácticos, se inventa el concepto, popularizado (por la ortodoxia moscovita) en su libro “Materialismo dialéctico e histórico”. Se basa en nociones de Marx y Engels? Algo. Es teoría de Marx y/o Engels? No, en absoluto!

                  Nota: hubo algunos usos ocasionales del término anteriores a Stalin, entre ellos por parte de Kautsky, el principal adversario político de Lenin en el seno de la socialdemocracia europea. Engels usó el término “materialismo histórico”, que no es lo mismo aunque se parezca, y es de hecho en lo que más ha influido el marxismo en la sociedad moderna (aparte de en la política quizá): en el campo del análisis histórico, y lo ha hecho de forma muy positiva, enriquecedora y científica.

                  “Cada ciencia especifica tiene sus propias formulas, sus propios métodos concretos y su propio campo de estudio y acción, por lo que la dialéctica materialista no pretende ni rechazar ni sustituir a las ciencias.”

                  Sin duda habrá de ser una CIENCIA POLÍTICA, una escuela concreta de la Ciencia Política, si no no tiene sentido. Y como ciencia política tendrá que aplicar métodos científicos en su campo. Si no aplica el método científico, que es universal para todas las ciencias particulares, no es ciencia.

                  El problema es que no puede haber ciencias ideológicas: sólo hay una ciencia, o varias si las dividimos por campos pero nunca por teorías. No existe una “ciencia relativista” o “einsteinista” enfrentada a otra “ciencia cuanticista” o “copenaguista”, sino que ambas teorías o corrientes comparten, quizá a su pesar, el mismo campo: la ciencia física. Y sólo la obtención de evidencia y la reformulación de las teorías para adaptarse a esa evidencia, etc. permiten a la ciencia física en su conjunto avanzar.

                  Obviamente la Diamat no hace eso: es una doctrina, un dogma, una pseudociencia.

                  “no entienda que menciones la teoría del caos”

                  La teoría del caos es a mi entender el refinamiento de la dialéctica, aunque surja en otro contexto. Para mí es casi imposible no redefinir las teorías decimonónicas como el marxismo, o el más tosco pero en ocasiones más acertado bakuninismo, en términos caotistas.

                  De hecho es lo que llevo pidiendo desde hace tiempo: una teoría política comunista de base caotista. Al final tendré que elaborarla yo mismo pero soy muy de textos breves, no de tochos.

                  “La teoría del caos p.e., no es más objetiva que la dialéctica como dices, sino que su objetivad parte de su ligazón con ella, es su confirmación y aplicación metódica.”

                  La Teoría del Caos no parte de la dialéctica: converge con ella si acaso. Parte de la observación de “monstruos” matemáticos primero (Cantor), de la constatación horrorizada de la impredictibildad de los movimientos celestes a partir de cierto punto (Poincaré) y del descubrimiento chocante de la aparición espontánea de caos en las transmisiones electrónicas (Mandelbrot).

                  Si Marx hubiese tenido a Caos no necesitaría a Hegel y su teoría sería aún más rica y completa sin duda. La dialéctica anticipa de forma limitada a Caos pero no es su precursor directo.

                  En cualquier caso, una forma “caotista” de entenderlo es imaginarse que las sociedades son como bolas, dotadas de una cierta energía interna que las hace “botar” pero que están atrapadas en hoyos de estabilidad, de donde sólo podrían escapar con mucha energía… o si el hoyo de estabilidad pierde profundidad, se vuelve menos estable. El capitalismo es uno de esos hoyos de estabilidad, ha sido más o menos estable pero hasta ahora ha mantenido la bola dentro casi siempre. Ahora es muy poco estable (condiciones objetivas) pero la bola no tiene mucha energía tampoco, parece que no quiere escapar (condiciones subjetivas). La tesis es débil pero la antítesis también, por usar terminología dialéctica. Sin embargo la estabilidad proporcionada por el hoyo capitalista es cada vez menor y la energía de la pelota social algo mayor: en breve la pelota saldrá del hoyo y se encontrará en la zona de desorden, donde todo es “llano” o casi, donde no hay “refugios” que proporcionen nueva estabilidad. Esta es la situación de crisis o revolucionaria o, en términos bakuninistas, de anarquía. Nuestra tarea como revolucionarios es no sólo agitar la pelota, sino ayudar a cavar ese nuevo hoyo de estabilidad socialista o comunista donde encuentre un nuevo hogar.

                  Si no lo hacemos así, alguna otra fuerza lo hará. Un hoyo de estabilidad puede ser perfectamente la extinción de la especie humana o incluso de toda la vida planetaria. Marte es terriblemente estable…

                  “Prosigues con el tópico por excelencia de afirmar que Marx analizó el capitalismo que vivió, el de su época en el siglo XIX, y que por eso toda su teoría ha quedado desfasada, limitada u obsoleta.”

                  No creo que sus teorías estén obsoletas, creo que necesitan actualización y que además, como en toda ciencia, no se debe operar sólo desde el punto de vista de una teoría o corriente de pensamiento, sino que hay que INTEGRAR lo mejor de cada casa.

                  P.e. entiendo que fue un error la expulsión de los bakuninistas de la Primera Internacional, un error que le alegró el día a aquel sabio capitán de la burguesía que era Bismarck, que advertía de todas maneras contra el día en que ambas corrientes volvieran a unirse, porque ese día sería el del final de los privilegios burgueses y monárquicos.

                  Y entiendo que en la era post-soviética, más si cabe que antes, es necesario refundir el legado de ambas corrientes, así como incorporar otras muchas ideas que han ido surgiendo, como sin duda es el caso del ecologismo (un campo que a Marx y en general a los pensadores de hace 100 años o más les venía muy grande).

                  Marx, cuya sabiduría no cuestiono en ningún momento (si acaso en aspectos concretos, no en lo general) pensaba y escribía para la gente que veía nacer el capitalismo. Nosotr*s debemos pensar, escribir y actuar para quienes ven morir el capitalismo: nuestra tarea ya no es analizar el capitalismo, sino cavar su tumba y al menos esbozar el comunismo, si no ponerlo en práctica (ya se verá).

                  Analizar el capitalismo “a nuestra edad” (sociológica) es tarea de historiadores, no de activistas, porque está ya en su fase terminal sin lugar a dudas.

                  Esa es una de las razones por las que Marx (y otr*s de aquella época) nos pueden quedar pequeñ*s. Marx no tiene una teoría de cómo organizar la sociedad (eco-)comunista, (eco-)socialista o post-capitalista o de cómo hacer la transición, como mucho algún esbozo. Nosotr*s necesitamos algo así sin embargo.

                  Es la diferencia entre quien considera teóricamente que la Tierra es redonda y tiene tal tamaño y quien tiene que capitanear un barco para circunnavegarla de hecho. Si le preguntaran a Elkano si era pitagoriano seguramente respondería “no sé de qué me hablas?” Y es que Pitágoras en todo su genio nunca planeó cómo circunnavegar el planeta, y tampoco el genio de Marx llegó a nada más que esbozar muy vagamente como lograr el socialismo o comunismo.

                  De todas formas ahora te abrazas a Marx pero antes defendías el llamado “Marxismo-Leninismo”, teoría oficial de Stalin. No son lo mismo.

                  Y lo dejo aquí, que no tengo tiempo para más.

                • Si algo caracteriza el uso permanente de la manipulación y tergiversación de las palabras del adversario es la futilidad del rigor teórico. Se llegan a forzar tanto los argumentos que se acaba por inventar o confundir interesada y tramposamente lo dicho por el adversario sin ningún tipo de escrúpulos. Entre otras cosas, solo así se puede llegar a la conclusión de atribuirme el haber dicho que las ciencias son vulgares o que, ¡Marx invento la ciencia! ¿De dónde puedan derivarse tales afirmaciones?¿cómo? Es demencial y del todo inaceptable. Así no.

                  Lo que yo digo es que el problema reside en considerar la dialéctica como una ciencia “en sentido vulgar”, es decir, una ciencia como la que todo el mundo entiende a primera vista y le viene a la cabeza (física, biología, química…) y NADA más. La dialéctica materialista es ciencia también, por supuesto, pero no en el sentido anterior descrito. La dialéctica materialista puede ser tomada como concepción del mundo, teoría del conocimiento e interpretación de la realidad etcétera…podría decirse que es la teoría-método que sirve para explicar los procesos del desarrollo de la naturaleza y la sociedad, la concepción en la que mejor se sustentan la complejidad de los procesos y su concatenaciones y movimientos generales. Por eso no trata de sustituir las ciencias parciales, entendidas en “sentido vulgar” y común, sino que parte de un análisis científico totalizador que penetra en ellas y se manifiesta través de ellas

                  En cuanto a la teoría del caos no digo que parta de la dialéctica o que se haya basado en ella. Lo que digo es que la teoría del caos se sustenta de la dialéctica y que esta penetra en la teoría del caos, lo admitan o no, lo digan o no. Abordan la problemática de un modo y desde una cosmovisión dialéctica y su desarrollo parte de una concepción dialéctico-materialista cumpliendo sus postulados y sacando unas conclusiones igualmente dialécticas aunque usen otra terminología y perspectiva. Digo en última instancia, que los avances científicos vienen a demostrar la importancia de enfocar de manera dialéctica los procesos analizados y vienen a reafirmarla.

                  “El concepto dialéctica materialista (“Diamat” en la neolengua del régimen bolchevique) no es estrictamente marxiano, sino de nuevo estalinista Es Stalin quien, a efectos prácticos, se inventa el concepto, popularizado (por la ortodoxia moscovita) en su libro “Materialismo dialéctico e histórico.”

                  La sistemática intención de manipular la realidad a tu antojo te hace una vez más meter la pata hasta el fondo. Acudes frecuentemente al tópico por abuso del libro y manual, pues bien, paradojas de la vida pero un consejo: deja de acudir a libros o paginas “libertarias” para tener que sacar algo pues no hacen más que falsificar el marxismo y aplícate un poco el cuento de la rigurosidad. Y es que asombrosamente ahora salta a la tribuna Stalin, en fin. La conjunción de los dos términos (materialismo y dialéctica) es ocasionalmente utilizada también por los mismísimos Engels y Lenin, y por otros tantos pensadores marxistas también, no solo en sus épocas, sino hoy en día es utilizada comúnmente también por corrientes muy poco próximas o nada próximas al estalinismo. De hecho, el primer intento claro y conciso de denominar “materialismo dialectico” como tal a la especificidad de la concepción marxista y de querer proyectarla como tal pertenece a Plejanov en 1891, y no a una obra de Stalin en pleno 1938. Incluso, cabe decir, p.e., que también que durante el mandato de Stalin sus dos más acérrimos opositores tanto por derecha como por “izquierda” también lo utilizaban de igual manera y sin ningún tipo de contemplaciones (Bujarin y Trotsky). Incluso, siendo aun mas meticulosos si cabe, diré que seguramente la primera vez que Stalin usa el termino materialismo dialectico es en 1906 en su obra “¿Anarquismo o socialismo?” y no en 1938.

                  Es cierto que particularmente Marx no utilizó nunca ese término. Bien, ¿y? Como en muchas de sus obras (o de cualquier otro) muchos conceptos e ideas aparecen de manera implícita o desarrolladas durante ellas sin una mención especial y explicita de ellas. En este caso, p.e, como bien decían Marx y Engels ellos reelaboraron la dialéctica hegeliana, tomando su base medular sí, pero deshaciendo y desechando toda la concepción idealista de su dialéctica y conceptualizándola desde otra base distinta, dejando constancia en gran medida de la importancia de una ruptura materialista con Hegel (aunque no lo dijeran explícitamente como tal). De igual modo, tomaron de base el materialismo, pero reelaborándolo de nuevo y desechando todo el mecanicismo y la metafísica existente en él y desarrollándolo con una nueva concepción, desarrollándolo como un «materialismo sencillamente dialéctico» en palabras del propio Engels.

                  Además, cabria decir que parte de premisas equivocadas quien plantee el asunto en esos términos, pues la cuestión no es dónde Marx utiliza dicha concepción, la cuestión es donde no la utiliza. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que las bases de la dialéctica materialista se encuentran absolutamente en todas las obras políticas, económicas, históricas y filosóficas de Marx y Engels, es la base de su pensamiento y concepción del mundo. Quizás hubieses preferido algún libro o algo con lo que tener que envilecerlo, como aprovechas ahora de su supuesta inexistencia. Pero no, no hicieron ninguna obra, entre otros muchos factores seguramente para no dar pie a esquematismos y vulgarizaciones de ella que podrían darse ante un tema tan complejo y rico (como pasó con el tema del denominado Diamat).

                  Ahora bien, como he dicho la inexistencia de una obra concreta no excluye tampoco que no haya una obra en el marxismo que sea prácticamente la máxima expresión del concepto. Esa obra, existe y es El Capital, la obra más dialéctico-materialista escrita de todo el pensamiento marxista, máxima expresión de lo que significa una concepción e interpretación dialéctica materialista sin la cual no se entiende ni se comprende la obra en sí mismo (ni hubiese sido escrita como tal). Por lo tanto, la dialéctica marxista es materialista, y el materialismo marxista es dialéctico. Asique afirmar que el materialismo dialectico no es marxista o no sé qué cuentos más no tiene ni pies ni cabeza, y solamente la ignorancia más supina o la falsificación más deliberada pueden llegar a sostener lo contrario, o ambas.

                  Otra cosa es la distorsión y vulgarización que supuso por la denominada y autoproclamada Diamat, con la que no se puede caer en el error de ver que son cuestiones diferentes. Desde su primer precursor (Plejanov) pasando por otros tantos pensadores de su generación (Kautsky…) hasta generaciones muy posteriores introdujeron una vulgarización de la dialéctica a la vez que acabaron preconizando un materialismo distorsionado y prácticamente mecanicista envuelto en esa denominación y posterior abreviatura autollamada Diamat. Para no ser arbitrarios, se debería admitir que otro tema a debatir también sería el de hasta qué punto la tergiversación del Diamat corresponde a la época de Stalin o si es más bien posterior y anterior adjunto a los integrantes de la II Internacional, pero bueno, ese sería otro tema. Pero no se puede caer en lecturas banales en torno al reduccionismo que supuso el Diamat mezclar absurdamente cuestiones diferentes y no observar que la denominación materialismo dialectico o dialéctica materialista no es solo adecuada, sino correcta. El descredito sufrido por el Diamat no lo invalida como el termino que especifica la cualidad de la teoria-metodo marxista.

                  “Marx, cuya sabiduría no cuestiono en ningún momento (si acaso en aspectos concretos, no en lo general) pensaba y escribía para la gente que veía nacer el capitalismo. Nosotr*s debemos pensar, escribir y actuar para quienes ven morir el capitalismo: nuestra tarea ya no es analizar el capitalismo, sino cavar su tumba y al menos esbozar el comunismo, si no ponerlo en práctica (ya se verá).”

                  Tus planteamientos siguen siendo totalmente fruto de la incomprensión o de la impotencia por querer barrer a tu terreno, y eso te lleva a afirmaciones realmente disparatadas. Sostienes que Marx simplemente analizaba el capitalismo y que escribía para la gente que veía nacer el capitalismo…(¿?). Sinceramente, ¿has leído algo de Marx?. Asique ahora Marx era un tipo que por mero aburrimiento, por puro escolasticismo pensó analizar el capitalismo. Terrible. El marxismo analiza y destripa el capitalismo en su esencia y no en su momento y fenómeno histórico, sino que descubre científicamente todo su aspecto genético-estructural y todo su funcionamiento interior revelando sus determinaciones causales. Lo que hace es descubrir sus leyes y categorías operantes y destapa toda la concatenación interna existente. Por eso da igual que viviese en el capitalismo naciente y nosotros en el agonizante, pues su esencia y toda su lógica endógena permanecen intactas como modo de producción. Analizó y descubrió su esencia y contenido, no sus formas ni fenómenos a nivel historico-concreto..

                  Esto lo hace con un objetivo claro. Analiza para descubrir la realidad, pero no por un mero ejercicio estéril de descubrimiento de la realidad, sino para poder transformarla. De ahí el marxismo como teoría-matriz revolucionaria, que no trata meramente de comprender el mundo por una necesidad puramente teórica, sino fundamentalmente comprenderlo para transformarlo. Por eso el objetivo del análisis del capitalismo es el de aferrarse a las causas para entender lo que está sucediendo y por qué, para hallar los elementos esenciales que lo definen cualitativamente y así conocer la realidad que uno quiere transformar y cómo hacerlo. Cuanto más y mejor conoce uno la realidad que quiere transformar, mejor serán las medidas y proposiciones a adoptar. En la medida que uno conoce los elementos esenciales y la realidad objetiva existente sabrá mejor donde incidir para su transformación y elaboración de la proposición (científica) como proyección de su superación histórica, proposición que no es otra más que el socialismo.

                  Esto no hace más que dejar una vez más en evidencia tu planteamiento de que no dejaron nada para la construcción socialista (¡Asombroso!), nada más que un esbozo (¿casualidad que sea otro argumento utilizado históricamente?) y deja constancia de tu completo desconocimiento o manipulación sobre lo que hablas. Quizás aquí también querías un libro completo que dijera que hacer cómo y cuándo y con buen índice. Pero no. Toda su obra es en sí misma (aunque algunas concretan mas otras menos) es la negación del capital y su superación histórica. Dejaron unos principios de base, unos axiomas básicos y científicamente fundamentados, pero no un recetario cerrado. Evidentemente porque sería fantasioso y antidialectico hasta la medula, y también lisa y llanamente por el condicionamiento de la praxis, del momento histórico dado o de la especificidad de cada país. Porque cada país se construirá el socialismo de forma diferentes, con sus ritmos y habrá una inmensa variedad de formas distintas. Pero hay unos elementos básicos, definitorios y que lo marcan como identidad y si no cumple estos evidentemente no habrá superación del capitalismo ni construcción socialista alguna.

                  Ese es el problema que adoleces: te limitas a las formas, a los fenómenos y a la crítica del capitalismo de manera superficial, sin reparar en las contradicciones del capitalismo y a todo su mecanismo interno, en su identidad, en sus leyes y categorías y por eso todas tus disposiciones políticas no van en pos de abolirlas. No te basas en los hechos y bases materiales de la producción, en el conflicto material existente que tiene origen en la estructura interna de la producción capitalista e inmersa en las relaciones de producción establecidas. No se puede pretender acabar con las contradicciones y conflicto material sin destripar ni transformar la esencia de las relaciones de producción, leyes económicas…y en vez de buscar aquí la solución lo buscas en la “razón”, en unos buenos deseos y en unas ideas fantásticas totalmente unilaterales y subjetivas incapaces de superar nada, cayendo en un voluntarismo aplastante. Tratas al final, de construir el socialismo a tu imagen y semejanza y nada más. El marxismo no hace eso, sino todo lo contrario, y por eso reivindica donde incidir y qué hacer para abolir el régimen del capital y transformar la sociedad.

                  Por eso, desde tus mismos postulados la división de la I Internacional era bastante previsible, pues marxismo y anarquismo se excluyen y no tienen nada que ver. Por eso la colaboración en X movimiento no es descartable, pero formar parte de una misma organización es un completo suicidio. Además, como fiel ecléctico que te declaras eso pretendes: conciliar lo inconciliable, queriendo integrar lo “mejor de cada casa” (otro argumento senil) desde una base subjetiva y totalmente personal, haciendo una coctelera de cosas contradictorias pero biensonantes para el individuo y sin pretender ser una desarrollo integral y objetivo (integración dialéctica).

                  Hay algo en lo que tienes razón: el capitalismo está en su fase agonizante. Pero lleva así desde el siglo pasado, desde que entró en su última fase de histórica: el imperialismo. Por eso Lenin lo llamó «capitalismo agonizante», porque el imperialismo lleva las contradicciones del capitalismo hasta su ultimo limite, en el que algunos de sus elementos se convierten ya en su antítesis y no puede desarrollarse cualitativamente más sin negarse a sí mismo y ceder el paso a una estructura socioeconómica superior. Y seguirá organizándose y reorganizándose en su agonía de mil formas y en cambio permanente, alargándola y negándose a morir hasta que mediante la lucha de clases se logre acabar con él y dar paso a la nueva estructura superior. Pero para eso es necesario donde atacar y donde incidir para dar realmente el salto cualitativo.

                  Finalizando: Marxismo, Marxismo-Leninismo, Socialismo Científico…es jugar a la sinonimia. Es lo mismo. No entro en la guerra de etiquetas. El más adecuado es el de Socialismo Científico, porque el termino Marxismo tampoco es el más explicito, pues ningunea a Engels, pero es válido y correcto y lo acepto. Con el ML pasa lo mismo. No es la ideología de Stalin, aquí pasa como con el Diamat señalado más arriba. El termino Leninismo es utilizado por el bolchevismo en general, fracciones “opositoras” a Lenin incluidas, no es algo único de Stalin. Otra cosa es que en un punto determinado Stalin acuñe el termino ML contraponiendo el de “bolchevique-leninismo” de Trotsky en su guerra particular y se le ligue equivocadamente solo a su figura. Por no decir lo que otras corrientes hayan hecho con el ML declarándose como tal y siendo de hecho antiML. Pero es válido y absolutamente correcto, porque señala y especifica el desarrollo y aplicación del marxismo en las condiciones de una nueva fase cualitativa del capitalismo. Por lo que uso uno u otro termino según el momento, todos validos, simplemente por no ser repetitivo.

                  Termino aquí, sin saber a qué hora llegara el comentario, pero sin olvidar volver a rememorar hoy día 7 desde nuestro calendario algo importante y trascendental:

                  Zorionak zinezko komunista eta iraultzaile guztiei. Boltxebikeak ipar, Gora Urriko Iraultza!

                • Paso, Satu. Es como discutir con un neoplatónico. Bueno de hecho es discutir con un neo-neoplatónico, porque eso y no otra cosa es el mal llamado “marxismo-leninismo”. Todo el rato reclamando, sin argumento convincente alguno, la verdad absolutista de la doctrina, como si fueras un jesuita.

                  La ciencia con método cientifico, gracias.

                  Respecto a la ruptura de la Primera Internacional, tú me dirás qué ganó el marxismo con ello: Marx y su grupito se quedaron solos con los social-reformistas y la internacional se disolvió al poco. El marxismo, el original al menos, no está reñido con el socialismo revolucionario (que no “anarquismo”, ese apelativo entonces estaba reservado a los proudhonistas y yo lo rehuyo) de Bakunin, que admiraba a su pesar la genialidad teórica de Marx, que hacía parte de su bagaje. Es decir: el bakuninismo es sin duda marxismo-bakuninismo y no proudhonismo/anarquismo.

                  La culpa de estas confusiones absurdas, la tienen tanto los “anarquistas” como los “marxistas”. Y sólo me lleva una vez más a rechazar de plano esa absurda división escolástica que nos lastra. Me proclamo marxista-bakuninista-engelsista-kropotkinista-lafarguista-durrutista-guevarista-bookchinista-argalista-zapatista-ocalanista. Y también todo lo contrario porque no me gusta casarme con nadie.

                • Al parecer cuando no queda nada más que decir se recurre vagamente al típico recurso de “doctrinario” y demás. Además, paradójicamente se le acusa a uno de no argumentar y por la otra parte se recurre a la técnica de las evasivas y del “demoledor” y comodín argumento del “doctrinarismo”. Excelente. Pero claro, por mi parte no hay supuesta refutación alguna. ¿Acaso es cierto que no la hay? ¿No la hay en desmentir el disparate colosal de que la dialéctica materialista no tiene nada que ver con el marxismo y de que es un invento de Stalin en 1938? ¿En refutar la banalidad categórica de que Marx “escribía para la gente de su época” y de que no dejaron ningún esbozo de la edificación del socialismo? ¿En la barbaridad de equiparar marxismo y anarquismo?¿En la burrada de considerar la revolución cubana de corte bolchevique, también, por ejemplo? Pero claro, no, no la hay, solo hay doctrina. Qué decir, nada más que añadir, conclusión aplastante desde luego.

                  Hablas de la ciencia. Pues bien, al parecer y como bien vienes demostrando las leyes objetivas de la sociedad y de la naturaleza son totalmente inexistentes para ti. Por lo tanto, no es de extrañar que rechaces o más bien no entiendas como ciencia precisamente a eso, al estudio de los movimientos y leyes generales objetivas de la sociedad humana y de la naturaleza. Por eso, comprendo tu limitación de no entender la dialéctica materialista como una ciencia. Es derivado lógico cuando se parte de una cosmovisión absolutamente metafísica positivista y, además, de lo más vulgar. Al final, la estrechez de toda esta concepción consiste especialmente en observar las cosas y los fenómenos de manera aislada, estática, perdiendo de vista el todo y esa totalidad en su automovimiento. Solo ves la ciencia en “las cosas”, en “las partes” y de manera parcelada y no las ves en su totalidad y en su manifestación en el movimiento, en su interacción, interconexión y mutua acción reciproca. Resultado: un esquematismo simplista viendo los fenómenos como conglomerados accidentales y casuales, parciales aislados e independientes entre sí; en vez de verlos con su vinculación e interacción con otros fenómenos, en la concatenación de los procesos y sus determinaciones causales, en las leyes y tendencias operantes en su movimiento, no solo de cada “parte” (la física, p.e) sino en el todo, en la totalidad existente (la naturaleza, p.e). Normal que no entiendas entonces el concepto de ciencia a ella aplicada, que no entiendas el por qué se sustentan de ella las ciencias parciales y como penetra en ellas y se expresa mediante ellas también, y al final solo lo entiendas de manera parcelada y positivista y no bajo el punto de vista del todo.

                  Aun así, debido a tu gran interés sobre el método científico especificaré algo: naturalmente por método científico marxista se entiende el uso permanente de la dialéctica materialista realizado por Marx y Engels en los diversos dominios de la vida (naturaleza, sociedad humana y pensamiento), pero muy especialmente a su uso concreto y científico-crítico de la sociedad humana y particularmente de la Economía Política, esa ciencia tan “olvidada” y denostada por otras “corrientes socialistas” y por el pensamiento “libertario”, y que es sin embargo el pilar para la abolición del capital y la construcción socialista. Por eso el materialismo dialectico ha sido y es vital para descubrir las leyes rectoras del capitalismo, todas sus determinaciones causales y las contradicciones de todo el sistema, es decir, para descubrir todo lo que he mencionado en comentarios anteriores sobre la lógica endógena de capital etcétera. Pues en última instancia, la Economía Política marxista no es más que la aplicación de la dialéctica materialista en el terreno de la sociedad capitalista, y no es, por supuesto, bajo ningún concepto, ¡un invento de Stalin!

                  Nota sobre método científico: ya que insistes tanto, consiste básica y concisamente en el procedimiento concreto-abstracto-concreto en lo que respecta al método de investigación, y el sentido inverso en lo que respecta al método de exposición. En lo que respecta al método de investigación, especialmente procede lo que de manera más específica se suele conocer cómo moverse desde lo concreto sensible a la abstracción científica, y desde la abstracción científica a lo concreto pensado.

                  La Economía Política marxista, vuelvo a insistir, lo que ha conseguido y consigue es descubrir las esencia del capitalismo, sus concatenaciones y determinaciones causales, sus leyes generales y funcionamiento interno, sus características exclusivas que lo marcan como identidad diferenciada cualitativamente de otros modos de producción. Es este análisis genético-estructural del capital lo que muestra que este modo de producción sea esencialmente idéntico a lo largo de los siglos a pesar de su cambiante apariencia externa y de sus constantes y nuevas formas y fenómenos exteriores en cada época diferentemente manifestados. Es el que explica lo que perdura como totalidad concreta hasta que sea superado por otro modo de producción. Esto es lo que hace que el marxismo siga vigente y más actual que nunca, lo que hace que sea un cuerpo teórico que resista la prueba del tiempo sea el siglo XIX o el XXI, pues sigue de acorde a las leyes objetivas de la sociedad, ya que el componente interno y genético-estructural del capitalismo sigue y seguirá intacto mientras el capitalismo sea capitalismo.

                  Todo esto enlaza directamente con todo lo dicho en mis comentarios anteriores sobre las leyes objetivas, mecanismo interno, determinaciones causales y etcétera. Pregunto, ¿Qué es lo que no se entiende? Creo que es relativamente fácil de entender, al menos para lo que se puede exponer en un comentario de blog. Quizá la raíz del problema sea el desconocimiento básico de las categorías dialécticas como p.e. esencia y fenómeno, contenido y forma las cuales son categorías vitales para entender la lógica del capital y sus leyes rectoras tanto como para entender por qué el capitalismo sigue esencialmente igual a pesar de los años, y para entender básicamente la Economía Política en general. Probablemente sea esto, pues el hecho es que este desconocimiento ha sido sin duda una de las causas fundamentales que han hecho que muchas teorías o planteamientos hayan caído y sigan cayendo prácticamente en el idealismo, en la unilateralidad, en el puro subjetivismo y en una concepción totalmente metafísica y anticientífica del desarrollo de las condiciones materiales, quedándose meramente en el análisis de los aspectos externos de dicho desarrollo y en la superficie mas superficial incapaz de transformar nada y con el único resultado de un capitalismo diferente pero capitalismo igualmente: un capitalismo igual en su contenido pero diferente en su forma.

                  Precisamente, no es casualidad que esta incomprensión o rechazo de la concepción dialéctico-materialista y base de la Economía Política marxista sea el motivo por lo que el marxismo ha sido objeto de innumerables ataques no solo por parte de la burguesía, sino también por parte de otras “corrientes socialistas” y del pensamiento “libertario”, sobre todo por parte de quienes el marxismo ataca la base de su pensamiento (burguesía y “libertarios”).

                  Y todo esto, al final, no es más que un factor más entre muchos de la causa de la separación y final expulsión de los anarquistas de la I internacional. No es cuestión de para que les sirvió o no, las cosas no se miden bajo ese rasero. De hecho, la expulsión fue prácticamente porque estar juntos sí que no servía para nada. Podríamos atenernos aquí sencillamente al criterio de “más vale poco y bueno que mucho y malo”, especialmente cuando el boicot y perjuicio a la Internacional por parte de Bakunin y compañía (es lo que tiene el confederalismo y la supuesta “libertad individual”, supongo) era constante e inllevable. Más aun teniendo claro que lo verdaderamente importante y decisivo de la organización revolucionaria es su aspecto cualitativo, y no, desde luego, el aspecto meramente cuantitativo. Por esta senda, Engels mismo señala uno de tantos criterios de la ruptura:

                  «La Internacional, (…) puede sentirse orgullosa de la obra que ha llevado a cabo. Pero sobrevive en su FORMA ANTIGUA. Yo creo que la futura Internacional, tras algunos años de influencia de los textos de Marx, será DIRECTAMENTE COMUNISTA e implantará
                  NUESTROS PRINCIPIOS.»

                  Más claro agua. Independientemente de la valoración personal que se quiera hacer el mensaje es claro: rechazo de la forma antigua de unión por unión con otros pensamientos, y afirma que solamente será verdaderamente comunista la Internacional cuando se base en los principios del Socialismo Científico. De aquí se desprenden muchas conclusiones. Y podríamos extendernos un tiempo casi infinito comparando los abundantes factores en este aspecto y concluiríamos una y otra vez lo mismo: la incompatibilidad del marxismo con el anarquismo.

                  Y esto es así porque el marxismo siempre ha considerado el anarquismo como un pensamiento pequeñoburgués desviacionista en el seno del bloque obrero-popular, una doctrina confusa, anticientífica que bebe directamente del socialismo utópico y como expresión de la pequeña burguesía radical. El marxismo y el anarquismo son pensamientos opuestos y excluyentes, que no tienen nada que ver ni en su concepción, ni en sus análisis ni mucho menos en sus proposiciones, con un profundo antagonismo y abismo insalvable entre las ideas de Proudhon, Bakunin y Kropotkin frente a las ideas de Marx, Engels y Lenin. Y no solo es cosa mía, sino que lo dicen ellos mismos y es una constante en sus obras, ni más ni menos.

                  “el bakuninismo es sin duda marxismo-bakuninismo y no proudhonismo/anarquismo”

                  Claro, por eso como ya he mencionado Marx y Engels mantuvieron una lucha teorico-politica aplastante contra Bakunin. Por eso Marx y Engels le hicieron criticas demoledoras a todo su pensamiento y llegando a tal tensión que lo ridiculizaban clamorosa y permanentemente. Por eso cuando aparece Bakunin en sus obras es siempre criticando y desmontando su pensamiento pequeñoburgués. Y por ello ambos defienden supuestamente (según tu) lo mismo cuando uno defendía la necesidad del Estado proletario y el otro el antiestatismo, cuando uno remarcaba la lucha de clases y la necesaria Dictadura del Proletariado y el otro la rechazaba y planteaba una abstracta “lucha social”, por eso participación/lucha política vs negación de la lucha política, necesidad de partido vs espontaneismo de las masas (paradójicamente después Bakunin sería el más conspirativo sectario), abolición de las clases vs igualdad entre clases, centralización democrática vs descentralización absoluta, República/ Estado Comunal vs confederación de pequeños propietarios autónomos, planificación socialista vs intercambio libre de mercancías…Por favor, es insostenible, o no se tiene las más remota idea de lo que se está hablando, o sí que se tiene, y en todo caso esto no es mas que fruto de un autoengaño ideológico profundo o del más escandaloso oportunismo.

                  “Me proclamo marxista-bakuninista-engelsista-kropotkinista-lafarguista-durrutista-guevarista-bookchinista-argalista-zapatista-ocalanista.”

                  Y he ahí la raíz de los problemas. Mezclando agua y aceite. Básicamente ausencia aplastante de cuerpo teórico alguno, sin siquiera cierto indicio mínimo de coherencia o definición. Esto ocurre porque el marco teórico que planteas ya se contradice entre sí, dando lugar a un sinfín de interpretaciones y conclusiones disparatadas y siempre a imagen y semejanza y como mejor agrade a uno mismo. Sin duda haría revolverse en sus tumbas a Marx-Engels-Lafargue-Guevara y Argala al juntarlos con pensamientos que ellos mismos combatieron. Especialmente Marx, Engels y el Che, que su insistencia y defensa permanente de la necesidad del Estado proletario, de la dictadura del proletariado, de su obligada centralización democrática y de la irrenunciabilidad de la planificación socialista de la economía fue constante en sus trayectorias.

                  Esto es lo que intento decirte una y otra vez: tus planteamientos “libertarios” o semilibertarios” (descentralización, propiedad comunal o privada-cooperativa, negación de la planificación) suscitan igualmente el capitalismo, solo cambiaria en su forma y no en su contenido (utilizando las categorías dialécticas) convirtiéndose en un capitalismo “colectivo” en vez de individual como el actual. Todas las leyes y categorías económicas del capitalismo subsistirían igualmente. ¿Por qué? Básicamente porque durante el proceso de producción material la forma social que este adquiere bajo tus postulados es idéntica a la forma social adquirida durante el régimen del capital, solamente variando en algunas de sus manifestaciones, pero bajo una misma determinada forma social, en la que ineluctablemente la producción mercantil seguiría imperando a sus anchas. En consecuencia, de las relaciones de producción socialistas ya ni hablemos, pues evidentemente imposibilidad absoluta de su desarrollo, tanto cuantitativamente como cualitativamente. Es esto, entre otros muchos factores lo que ha llevado también siempre al marxismo a enfrentarse al “libertarismo” y de tomarlo como prolongación de la pequeña burguesía en el bloque obrero-popular y de reivindicar una y otra vez la imperiosa necesidad de la dictadura del proletariado, de la propiedad social y la planificación.

                  Asique visto en qué términos y el “marco de debate” que planteas, seguir con este debate se presenta bastante aburrido y poco fecundo. Tu intención no es más que falsificar el marxismo, adocenarlo y extirparle toda su esencia teórica y terminas construyendo un Marx de almanaque, caricaturizado en extremo para construirlo a tu imagen y semejanza y desprovisto de su pensamiento en sí mismo en un ejercicio categórico de oportunismo. Es la vieja jugada que bajo el pretexto de luchar contra el dogmatismo y con la supuesta intención de “actualizar” y “adecuar” el pensamiento marxista, no se hace más que rechazarlo por completo y de hecho elaborar “nuevas” teorías que nada tienen que ver con el marxismo. De hecho incluso, dentro de tu eclecticismo, dices recoger parte de él, y no hay absolutamente nada de su pensamiento que recojas, más bien lo contrario, además de que atribuyes al marxismo cosas que él mismo combate. Lo siguiente será presentar a Marx metiendo una A dentro de un círculo y enarbolando la bandera negra. Asombroso.

                  Asique, como no veo intención alguna de debatir, solo el intento desesperado de que encajen las piezas del puzzle que uno mismo quiere forjarse y, además, recurriendo a la manipulación y mentira, hasta aquí llega el debate. A tu disposición queda un último intento de arrastrar el agua a tu molino, la oportunidad de recurrir de nuevo a la distorsion y sofisma para “obtener” tu propósito. Seguiremos debatiendo en otras ocasiones.

    • Nada el cacao mental…. porque al fin y al cabo a quien le importa la diferencia entre una cosa u otra, o sino todo lo contrario. El robo de la memoria revolucionaria ha sido tan grande y tan grave, que con chiste y admiracion se habla de esto o lo otro o de todo lo contrario; cuando en los campos y fosas ocultas o descubiertas yacen los restos de generaciones de revolucionarios y de proletarios, olvidados y hasta difamados.

      Asi nos va, el orden sigue reinando en Berlin….

      —————————–

  5. Aupa Saturraran:

    Afirmas “…Al hablar del capitalismo y de todos sus males, estamos hablando de la existencia de contradicciones materiales, de irreconciabilidades en el desarrollo de la vida material. Estamos hablando de unas contradicciones y unos conflictos objetivos existentes en la realidad, fuera de nuestra voluntad o de nuestra mente, es decir, de un conflicto material. Por eso mismo, de igual manera, las soluciones y los medios para la solución de ese conflicto serán necesariamente de base material, base que evidentemente aparece inmersa en los nexos sociales establecidos…”

    Estando de acuerdo contigo…creo que para el desarrollo de una etapa de transición o para el socialismo mismo, se debe observar el mismo enunciado… la lucha de contrarios no desaparece. Declarar el marxismo-leninismo no elimina la contradicción per se. Algo tan obvio creo que ha sido olvidado en gran medida por los propios marxistas.

    • No estoy de acuerdo con lo que dices. De hecho solo estoy de acuerdo en lo de que la lucha de contrarios sigue. Es cierto, en el socialismo la lucha de contrarios persiste al igual que contradicciones. De hecho la experiencia ha demostrado que lucha de clases en el socialismo adquiere una dimensión aun más tensa y violenta que en el propio capitalismo. Y es cierto también que algunos marxistas lo olvidan.

      Pero aplicar (que no declarar) el Marxismo-Leninismo sí que soluciona el conflicto material, no lo prorroga. El asunto radica que esta solución crea un estado cualitativo nuevo, diferente al resto. Planteará, digamos, un nuevo conflicto material. Entonces, la lucha de contrarios y las contradicciones existen, si, pero bajo condiciones nuevas y bajo otro contenido totalmente diferente. Es decir, el socialismo elimina las contradicciones y la lucha de contrarios dando paso a un nuevo estado cualitativo, formando una nueva identidad. Al formarse esta nueva identidad, las contradicciones y la lucha de contrarios subsistirán, pero no serán como las anteriores, sino que serán nuevas y distintas.

      No es meramente un volteo, un cambio de sitio en los contrarios y de reproducción bajo nuevas posiciones en los contrarios. La lucha de contrarios y las contradicciones existen, pero son nuevas, adquieren nuevo carácter dentro de una nueva totalidad existente.

      Esto es lo que la experiencia historica ha demostrado: muchos marxistas lo olvidaron, algunos se olvidaron de la lucha de clases dentro de la construcción del socialismo, de las contradicciones y de la lucha de contrarios, sí, pero otros, igualmente, se olvidaron del nuevo estado cualitativo y se quedaron en la reproducción con mero volteo.

  6. Aupa Saturran:

    “…Pero aplicar (que no declarar) el Marxismo-Leninismo sí que soluciona el conflicto material, no lo prorroga. El asunto radica que esta solución crea un estado cualitativo nuevo, diferente al resto. Planteará, digamos, un nuevo conflicto material…”

    Una posible contradicción en tu enunciado… si lo soluciona no puede plantear un conflicto nuevo bajo lo solucionado. En todo caso…cierra viejos escenarios pero abre nuevas contradicciones… digamos la negación de la negación en una fase superior de la lucha de clases.

    Algo tan aparentemente sencillo de afirmar encierra enormes complejidades… Apelando a la visión en perspectiva histórica a la que acudes he de decir que…si bien muchos viejos antagonismos que se creyeron cerrados vuelven a reaparecer en lugares donde supuestamente se construyó el socialismo, sólo hay que mirar tras la implosión de la URSS. ¿Las contradicciones que alimentaban la lucha de clases anteriores a 1917 fueron solucionadas en la fase soviética? o…por el contrario ¿reaparecieron bajo otras condiciones materiales, y que en realidad se encontraban solapadas incluso en las propias estructuras revolucionarias que se creyeron impolutas y que debían combatir a la reacción pero emergieron bajo otras formulaciones adaptadas a las condiciones materiales actuales?

    Creo que debimos aprender que ninguna purga, eliminación física, expulsión… puede por si sola tapar lo que las condiciones objetivas reabren de nuevo. Ni que decir tiene si además esas contradicciones anidan dentro de la organización revolucionaria y se intentan eliminar a base de ejecuciones. El defensivismo en la URSS o en Venezuela no eliminó ni termina con las contradicciones que subyacen a pesar de tal altos pronunciamientos .

    La cuestión para mi en definitiva es cortar la hierba bajo los pies del capitalismo. Crear las condiciones de una transformación irreversible, de tal manera que el capitalismo no pueda apelar a las viejas condiciones. Si lo hace es porque algo hicimos mal.

    Solo con la subjetividad y los deseos…no es posible. La URSS marca definitivamente la diferencia y la está marcando en venezuela.

    Un saludo compi

  7. No hay ninguna contradicción en el enunciado Comunista Abertzale. Si lees los párrafos siguientes veras a lo que me refiero y que lo explico. Tomado aisladamente es posible que lo parezca claro…pero ojo, ni aun así lo es en sí mismo…

    Por supuesto: la ley de negación de la negación, pero tenemos que comprender su contenido y no caer en errores. Cuidado con afirmar que « cierra viejos escenarios y abre nuevas contradicciones», porque dicha afirmación, así dicha y literalmente entendida conlleva sus riesgos futuros. La revolución y la consiguiente construcción del socialismo no significa que estas arrasen con todo y se parta de cero, en la que sociedad quede lisa y llana en la que hay que empezar a construir todo de cero y en la que esta nueva etapa histórica no tiene nada que ver con la anterior (concepción generalmente extendida en los “izquierdismos”, y relacionado con la subjetividad y deseos que comentas).

    La negación de la negación no es un viaje de idas y venidas, no significa que los procesos sean lineales, uniformes en los que una vez alcanzada la meta se vuelva a una nueva casilla de salida, no; los procesos se mueven a saltos en línea ascendente y en espiral, en la que la desaparición de elementos viejos y de aspectos de las contradicciones no supone su eliminación literal y simple, sino su superación como realidad concreta, y en las que estos elementos quedan subsumidos e integrados dentro de una nueva totalidad, dentro de una nueva realidad cualitativamente superior.

    El caso de la URSS es sin duda el ejemplo más significativo del conflicto material del que hablamos. Ciñéndonos única y exclusivamente al desarrollo de las condiciones de la vida material y dejando otros factores de lado, sin duda alguna la URSS de 1917 a 1956 representa el periodo en el que las nuevas contradicciones y el nuevo conflicto material están en proceso de superación. Solucionado no fue, pues eso hubiese significado que estaban inmersos ya en la fase superior comunista y evidentemente no era esa la situación. Sin embargo, a partir de 1956 en la URSS empieza un proceso de involución absoluta en la base material, en la que las contradicciones lejos de seguir encauzadas a su superación fueron totalmente en dirección inversa y fueron agudizadas mas y mas durante el tiempo, hasta que se llego a un límite insalvable, un punto de no retorno que suscito el salto “cualitativo” de nuevo al pasado, un salto cualitativo hacia atrás, reaccionario. Al contrario de lo que dices, no hay nada irreversible, eso es algo intrínseco de la dialéctica materialista, que reconoce el peligro de que el pasado vuelva sobre el presente y frene el desarrollo histórico de la sociedad. Esto, en gran medida, tiene relación directa con el párrafo anterior, en el que los antiguos elementos no son literalmente eliminados ni se empieza todo desde cero.

    Por último, el caso de Venezuela no demuestra nada porque desde una perspectiva material no hay atisbo de socialismo alguno. Asique no sirve de ejemplo. Abstrayéndome de todas las motivaciones políticas (que sin duda Venezuela es y debe ser defendida), también hay que ser sinceros y críticos y ver las cosas como son: no hay construcción socialista ni intento de ello desde una base material. En este sentido, Venezuela debe ser defendida y apoyada de las agresiones imperialistas, sí, y como lo que es, un país demócrata-progresista y antiimperialista, como tal sí, pero no como socialista.

  8. hala, para entretenerse un poco, una peli de hace algunos años, que no todo va a ser repetir chapa tras chapa.

    The Trotsky, (Dir: Jacob Tierney. Canada, 2009). 120 minutos.

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