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Autor: Borroka garaia da!

Continuación de El socialismo revolucionario abertzale: Kas y Ekin (IV)

El socialismo revolucionario abertzale, más allá de las que han sido sus organizaciones corresponde a un proyecto ideológico, a un interés de clase, a unos paradigmas y unos principios por lo que no es algo que se pueda liquidar así como así. Y mucho menos en un contexto acuciante de necesidad de estrategia revolucionaria, hoy inexistente. Sigue latente. Tanto en el movimiento popular como al interior de la “nueva izquierda abertzale”, como en la izquierda abertzale amplia, como en cualquier espacio donde haya lucha.

Algunas conclusiones a extraer de todo este recorrido de décadas pueden ser bastante obvias, otras más sutiles, en cualquier caso hay que partir de dos realidades actuales. Por una parte el socialismo revolucionario abertzale llega al 2017 fracturado, dispersado, desatomizado y con un vacío estructural. Pero por otra parte, es creciente tanto en las nuevas generaciones como en partes de la vieja guardia la renovación del paradigma socialista revolucionario abertzale por lo que existen condiciones para que así sea.

Desde que ocurrió el big bang dando paso a nuestro universo, espacio y tiempo, todos los objetos que fueron dados forma en éste, al igual que en las palmeras de los fuegos artificiales, se van desplazando y separándose entre ellos desde el punto inicial. Es un proceso muy similar al ocurrido en los últimos años. Aunque si nos damos cuenta es un proceso que empezó lentamente desde el mismo inicio del socialismo revolucionario abertzale, acelerado en los últimos tiempos.

Esta situación de dispersión consecuencia de la liquidación estructural y otros factores históricos, indican claramente algo obvio, en primera instancia que el socialismo revolucionario abertzale no es que no haya conseguido aún sus objetivos, sino que en el pasado algo debió hacer mal no solo para no conseguirlos sino para llevarle a la situación en la que está. Por lo que incidir en el pasado para dar cuenta del presente y el futuro solo tiene como probabilidad similar resultado. De ello se desprende que las necesidades de la próxima fase del socialismo revolucionario abertzale son nuevas. Que el pasado, pasado está, y que si bien dialécticamente considerar todo una derrota final no es correcto, el asimilar que una batalla histórica ha sido perdida sí lo es.

Por lo que partiríamos de tres realidades en el socialismo revolucionario abertzale:

– Está fracturado, dispersado, desatomizado y con un vacío estructural.
– Algo hizo mal en el pasado.
– Ha perdido una batalla histórica

A lo largo de esta serie de artículos he detectado los que en mi opinión han sido algunos puntos claves para ello, pero existen otros. En cualquier caso, partir de esta base pienso que es el terreno adecuado por muy inadecuada aparentemente que sea la situación.

Al mismo tiempo existen otros factores:

– Los objetivos, los principios y la ética revolucionaria del socialismo revolucionario abertzale siguen vigentes al completo. La lucha de clases y de los pueblos es el motor de la historia.

– Pese a estar fracturado, dispersado, desatomizado y con un vacío estructural. Existen las células del organismo pero sin el organismo. Es decir, son cientos sino miles las personas dispuestas a dar cuerpo a una militancia en el socialismo revolucionario abertzale.

– La larga experiencia acumulada en estas décadas y el viento fresco que traen partes de las nuevas generaciones hace probable que pese a haber perdido una batalla y la acumulación de errores (y también aciertos), aprender de todo ello y convertir una pérdida en un futuro éxito.

Para encaminarse a ello en mi opinión existen varios pre-requisitos:

Invertir el “big bang”. Todo lo separado y aislado que partió de aquel punto inicial y que siga manteniendo la bandera en alto así como la nueva savia necesita de otro punto inicial, primero de atracción y después de expansión.

Nueva unidad. A grandes rasgos, la familia socialista revolucionaria abertzale consta de tres inclinaciones. La “socialista abertzale clásica”, siendo esta la mayoritaria, donde la militancia ha operado generalmente en las organizaciones revolucionarias del hoy extinto MLNV. La “comunista”, donde los paradigmas iban más en la línea clásica del movimiento comunista internacional, y la “libertaria”, bastante desestructurada pero con fuerza en el movimiento popular. Los he puesto entre comillas, porque en realidad estas graduaciones se difuminan en el trabajo diario y se superponen en muchas ocasiones haciéndolas indistintas. Pero en cualquier caso, para ese nuevo punto inicial que el socialismo revolucionario abertzale necesita, requiere de un acuerdo histórico de “estas corrientes” que aun manteniendo su autonomía ideológica tejan el nuevo bloque revolucionario en puntos de acuerdo. En definitiva, retejer con nuevo hilo lo que históricamente fue deshilachado.

Nueva estrategia. Este punto inicial que cure lo fracturado, una lo dispersado, atomice lo desatomizado llenará el vacío estructural y puede ser el origen de la nueva organización revolucionaria, que cuenta con el nuevo planteamiento estratégico y táctico y el desarrollo de la teoría socialista abertzale haciendo un severa autocrítica de todo lo acontecido, saber valorar los aciertos y siempre sin echar balones fuera ni poner responsabilidades más allá de su propio accionar.

– Nuevas alianzas o retejer alianzas. Ciertamente existe pavor en ciertos sectores abertzales y de izquierda a que un proceso de similares características pueda acontecer. En realidad provienen de un intento de hegemonía al interior de los movimientos por parte de la socialdemocracia abertzale, aunque también hay que aceptar que existan pegas y miedos muy diversos. Lo cierto es que para superar esas pegas y esos miedos solo una práctica sosegada y honesta pondrá las bases para ello, y la unidad de darse ahí donde se pueda, se hace desde la diversidad no desde el rodillo. El socialismo revolucionario abertzale en la izquierda abertzale existió, existe y existirá, y no se pueden poner puertas al mar. Si una parte de la izquierda abertzale no quiere convivir con ello, está en su derecho, el mismo para que el socialismo revolucionario abertzale abra sus alas en cualquiera de los casos.

6 thoughts on “El socialismo revolucionario abertzale (y V)

  1. Por abrir el debate, siempre desde mi punto de vista, que tú seguramente describirías como “libertario”…

    Si necesitamos un nuevo “big bang” (y seguramente es cierto), no podemos “invertirlo” sino que tiene que ser nuevo. Hay que recoger los pedazos, contemplar con respeto los restos del jarrón viejo y, creativamente y sin ninguna atadura, hacer un jarrón nuevo, con arcilla nueva y colores y forma quizá diferentes. No me parece un mal momento para borrón y cuenta nueva, aunque, dentro del sentimiento de urgencia, tampoco veo que haya que precipitarse.

    Yo avisaría contra el sentimiento simplista de nostalgia y en favor de repensarlo todo sin moldes o con los justos si acaso. También creo que, sobre todo en estas circunstancias, hay que “pensar globalmente y actuar localmente”, al fin y al cabo, y eso es algo que a l*s abertzales parece olvidárseles demasiado a menudo, no vivimos en una burbuja sino que estamos insertos sí o sí en dinámicas muchísimo más amplias de las que sólo somos una pieza, autónoma pero inevitablemente integrada.

    Por ser muy sintético, el contexto que yo observo es de decadencia acelerada del Imperio Capitalista Occidental, con muchos peligros que amenazan incluso a la humanidad (catástrofe ecológica, riesgo de guerra nuclear total, suplantación por máquinas, etc.) y también de creciente (aunque aún modesto) reforzamiento del campo socialista mayormente reformista, que es lo que dan de sí las condiciones subjetivas actuales pero que es impotente para hacer nada que no sea poner palos en las ruedas a la apisonadora ultra-capitalista. La misma reforma es imposible y tiene que elegir entre revolución y rendición. Esa elección ya se hizo en Grecia en 2015: tenían que elegir entre “ser Cuba o ser Haití” y eligieron lo segundo. Los Corbyn, los Podemos, los Sanders, los Mélenchon y aquí mismo EH Bildu se enfrentarán al mismo dilema en cuando toquen poder aunque no sean al parecer muy conscientes de ello.

    Tal y como lo veo yo ese campo “posibilista” es inevitable por las condiciones subjetivas reales pero no tiene casi ninguna capacidad de maniobra, y desde mi punto de vista es trivial, en el mejor de los casos una sala de espera para quienes no osan pensar en términos revolucionarios y les asusta “el catastrofismo”, es decir: contemplar la cruda realidad tardocapitalista. En el peor de los casos puede ser un obstáculo y un caldo de cultivo para trepas traidorzuelos pero no es algo que me preocupe mucho de momento.

    A mí lo que me preocupa y en cierto grado me ocupa es forjar ese otro polo revolucionario que es sin duda necesario, aunque sólo sea como refugio para l*s desencantad*s con el campo reformista, pero que debería ser algo más: un polo de acumulación de fuerzas hasta que se den las condiciones para la ruptura revolucionaria, algo que sin duda ocurrirá más pronto que tarde (y en mi mente eso es una-dos décadas). Eso es diferente y no necesariamente contrapuesto a forjar alianzas tácticas que puedan incluir a l*s reformistas, pero siempre desde la diferencia: para ell*s todo lo alcanzable es la reforma dentro del sistema burgués, para nosotr*s eso es sólo un aperitivo, un mal menor y un paso en el proceso de acumulación de fuerzas.

    Ahora bien, dicho esto, el campo revolucionario no es sólo pequeño sino también un jaleo de docenas de tendencias históricas, aferradas más o menos firmemente a sus raíces, que es imposible organizar sin llevar a cabo un profundo debate teórico, junto a un proceso de organización práctica (que también tiene muchos desafíos). La organización práctica si que requiere de organización política pero el debate no, lo que requiere es de medios de comunicación abiertos donde poder llevar a cabo ese debate de forma sosegada y rica (aquí abogaría por una revista digital no sectaria y no partidista, con una tendencia ideológica general basta, pero estoy abierto a otras ideas).

    En todo caso ahí sí que hace falta “un nuevo big bang”, un volver a poner el reloj de la historia a cero en nuestras mentes, de volver al contexto de la Primera Internacional, porque de aquellos polvos vienen estos lodos. Debería estar claro a estas alturas que todas las tendencias históricas tienen sus pegas y, además, que el contexto tardo-capitalista actual es muy diferente del capitalismo temprano de hace un siglo o más, requiriendo más que nunca si cabe nuestra reflexión y creatividad.

    Dónde queda lo vasco, lo “abertzale” (qué poco me gusta este neologismo aranista!), en todo esto? Al final: en la expresión concreta, en el marco de actuación. Evidentemente el contexto de la lucha revolucionaria para los y las vascas es Euskal Herria (y a partir de ahí en círculos no necesariamente concéntricos hasta abarcar el planeta). Como ya ocurrió hace 1600 años, nuestra libertad no se alcanzará mediante reformas y pactos sino mediante la ruptura revolucionaria con el orden establecido, entonces la Roma feudalizante, ahora el Imperio Occidental tardo-capitalista. Izan zirelako gara, izan garelako izango dira. No vamos a organizarnos como españoles ni como franceses, ni vamos a perseguir un proyecto en esos marcos impuestos mediante la violencia etnicida, no tendría sentido siquiera ya que eso nos limitaría a ser periferia y no centro autónomo, a estar supeditados y a no ser libres, y además mucha gente simplemente nos rehuiría con toda la razón del mundo porque no responderíamos a sus necesidades, a su sentir etno-nacional totalmente legítimo e imprescindible.

    Pero no es el punto de partida sino el de llegada: pensar en global, actuar en lo local y nacional primariamente.

    Como colofón, señalar que tenemos hoy día dos referencias vigorosas relativamente cercanas de las que aprender: la CUP catalana y las fuerzas revolucionarias kurdas. Si ell*s pueden, nosotr*s seguramente también. Aurrera!

  2. Como aportación, pienso que en la fase actual de reconstitución del campo abertzale revolucionario es preciso que cada “corriente” se organice y construya su propia organización política, cada una defendiendo su visión particular del proceso revolucionario vasco.

    En una segunda fase sería necesario articular espacios de unidad, que perfectamente podrían tomar forma de Unidad Popular o Frente Revolucionario o el término que se elija en su debido momento y trazar conjuntamente una estrategia compartida que permita conquistar la Independencia y el Socialismo feminista.

  3. EN el recuento de causas,por las que el socialismo revolucionario abertzale,no ha tenido mas exito o no ha cumplido,expectativas.Se minusvalora,o no se subraya lo necesario,la dura represion o el terrorismo de estado.El que figuras,cual arga,pertur o santi brouard,que reunian.La doble condicion de abertzales y comunistas.fueran objetivo destacado del terrorismo de estado,no es azar.Y tampoco lo es,que la represion cada vez mas masificada,en los 90 y primera decada del xxl.Tuviera desde su cabeza,en la moncloa y el neo-TOP/Audiencia nacional…y en su diana,a kas,jarrai,,,…,ekin,etc.tampoco es casual.Cuando se habla del campo comunista,no estaria de mas señalar sus contradicciones internas–prosovieticos,guevaristas,maoistas y otros.La purga interna de hasi en 1987,y el apartamiento de pepe rei y sus colaboradores,tras el fin de egin.Son hitos en el camino.salud.Tambien señalar,la perdida de figuras señaladas,desde el dirigente de hasi y destacado internacionalista..joxean egido”takolo”,hasta personas de gran cualificacion intelectual–alexander ugalde,luismi ugarte,la historiadora alizia sturze,,etc.Que o no estan en primera fila,del combate directamente politico,o eligieron el silencio y el exilio interior¡¡internacionalismo y republica vasca.POstDATA.Dado que el compañero maju,sigue insistiendo en poner de modelo,a organizaciones kurdas.Le recomiendo viva y encarecidamente,igual que a todos los blogueros y borrokas,la lectura de un reciente articulo,PUblicado hasta ahora en la.haine y movimiento politico,sobre la actualidad kurda.DEL CAMARADA IÑAKI URRESTARAZU

    • El compañero Maju ya ha leído ese artículo, a cuyo copia-pega por parte de alguien que no eras tú, decidió no responder porque es muy largo y complejo y tendría que ir punto por punto, estando de acuerdo en algunas cosas, no en otras y a medias aún en otras. Sigo pensando que el proyecto y praxis revolucionaria kurdas (y no las traiciones barzanistas, equiparables al PNV) son un modelo muy a tener en cuenta y que los “antiimperialistas” simplemente no entienden la complejidad multipolar del imperialismo y parecen no haber leído a Lenin (o les da igual lo que diga el principal tratadista sobre este tema).

  4. Buen texto que al final vuelve a poner sobre la mesa la formación de la organización revolucionaria, de urgente y apremiante necesidad. Se argumenta frecuentemente que sin un polo/bloque revolucionario mínimamente consistente y aglutinado es absurdo hablar de ello. Sin embargo, al mismo tiempo, sin la organización revolucionaria será imposible también constituir y aglutinar cualquier polo/bloque revolucionario. Hay una total correlación. De ahí la necesidad de su creación, entre otras cuestiones.

    Totalmente de acuerdo en cuanto en que se debe dar un nuevo planteamiento estratégico y desarrollo de la teoría socialista para nuestro contexto. Euskal Herria necesita de un debate colectivo profundo para el desarrollo y aplicación del pensamiento socialista a la situación concreta de Euskal Herria hoy dia, es evidente. Aun así, yo no lo presentaría como un “nuevo paradigma” ni algo por el estilo, sino más bien como una readecuación y actualización de las líneas y contenidos teóricos del periodo de la V biltzar.

    Aquí es cuando veo una absoluta incompatibilidad entre las tres inclinaciones que mencionas. Entre las dos primeras que comentas (“socialista abertzale” y “comunista”) si que veo o puede haber compatibilidad, pero con los “libertarios” la verdad es que no. Una cosa es dentro del movimiento y la lucha popular y otra cosa es como parte de la organización política. Hay planteamientos e ideas que relativizan o niegan completamente reivindicaciones esenciales, por lo tanto, hay una absoluta incompatibilidad e imposibilidad de formar parte de la misma organización, es impensable.

    • Y exactamente cuáles son esos conflictos fundamentales por los que consideras que es imposible la cooperación con los y las “libertarias”?

      Para mí el verdadero problema es el leninismo porque básicamente niega el poder popular y lo remite todo a las elucubraciones y decisiones de una vanguardia platónica. Con el marxismo en sí no tengo mayor problema por contra: me parece una corriente histórica muy a tener en cuenta, pero no es lo mismo que el leninismo en absoluto, por mucho que éstos se hagan llamar “marxista-leninistas” en realidad no son más que blanquista-leninistas — y sí, Marx era ambiguo respecto al blanquismo pero Engels claramente no y lo repudió de forma muy clara, advirtiendo de la deriva dictatorial intrínseca a semejantes planteamientos.

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