Home

534631_1

Artículo de colaboración para Borroka Garaia da!. Autor: César Manzanos Bilbao, Doctor en Sociología, Profesor en la Universidad del País Vasco

La historia es bien sencilla. El capitalismo de la guerra permanente practica una máxima que nos sirve para leer la historia e interpretar lo que ocurre en el mundo: cuando el poder económico no puede apropiarse de las materias primas y las fuentes de energía (principalmente el petróleo) en un determinado país, porque sus gobiernos soberanos ponen trabas al imperio del dinero, es decir, cuando la guerra comercial se encuentra con barreras proteccionistas en los países ricos en estos recursos, se pasa a la guerra militar.

La “razón imperial” y la “necropolítica”, como actual forma de gestión de la vida fundamentada en establecer y mantener un control sobre quién puede vivir y quién debe morir, tal y como la define el filósofo camerunés Achille Mbembe, necesitan una justificación que en cada momento histórico ha ido evolucionando. Durante la conquista fue la idea de que los pueblos indígenas no tenían alma, por lo tanto, no gozaban de la categoría de seres humanos y, como eran animales, podíamos exterminarlos. En los procesos de colonización fue la cristianización, en aras de la supuesta superioridad de la cultura occidental judeo-cristiana. Ahora es la democratización, aludiendo a la supuesta defensa de los derechos humanos y de la democracia en los países donde se interviene para desestabilizar gobiernos constituidos y definidos por el imperio como autocráticos o dictatoriales.

Esto es, ni más ni menos, lo que ocurre ahora en Venezuela. La explicación está en la génesis de las guerras de baja y alta intensidad organizadas por el complejo militar-industrial que mueve la economía-mundo junto con sus industrias centrales asociadas, como son, principalmente, la industria aero-espacial, del transporte, las telecomunicaciones y la audio-visual.

Podríamos citar una larga lista de países invadidos, bombardeados o desestabilizados armando a grupos contrainsurgentes, a lo largo de los últimos dos siglos, incluyendo las dos grandes guerras mundiales. En Latinoamérica, Asía, África y Europa del Este. En todos ellos un denominador común: ser países ricos en recursos naturales imprescindibles para reproducir un modelo socio-económico opulento para esa minoría de la humanidad (apenas una de cada cien personas) que vive dentro de fortaleza del bienestar y que deciden quiénes y cómo deben vivir o morir.

Ahora, la cruzada mediática, política, económica y, posiblemente, en un futuro, si no triunfa ésta, también militar, se ceba con el actual gobierno venezolano. Se le sataniza, desestabiliza políticamente y se bloquea su economía con el fin de acosarle, aislarle, deslegitimarle y, en última instancia, apropiarse de él, y tan solo por un motivo: el control del petróleo. Lo terriblemente paradójico es que idénticas razones que se esgrimen en este caso, podrían aplicarse a cualquier otro país del mundo que se autodenominase democrático.

Independientemente de que estemos o no de acuerdo con el actual régimen político venezolano o estadounidense, de la visión que tengamos sobre dónde y quién viola los derechos humanos de un modo sistemático, extendido y brutal, independientemente de la interpretación que hagamos sobre si son los países enriquecidos como Estados Unidos, China, Alemania, Inglaterra, Marruecos, Israel o Francia, o son los países diana, a quienes se etiqueta como antidemocráticos y dictatoriales, quienes transgreden los derechos de sus habitantes, lo cierto es que la actual cruzada contra el chavismo, el régimen comunista de Corea del Norte, la causa palestina o saharaui, o el gobierno Sirio, por citar algunas de las actuales, se erigen en los escenarios donde la razón imperial y el necropoder opera.

Y el objetivo principal del imperio militar es preservar el actual modelo de acumulación capitalista que está generando la depredación de todos los recursos naturales, el asesinato masivo de cientos de millones de personas y la condena a sub-vivir en condiciones infrahumanas y de sufrimiento a la gran mayoría de quienes habitan el planeta. Todo con el único fin de que las élites de poder y sus descendientes, mantengan y reproduzcan sus condiciones privilegiadas de vida.

Por último, en relación con este análisis, quisiera aclarar que, aunque con Chávez en vida estuve en Venezuela en calidad de mero visitante, y, como sociólogo, conozco algo sobre la historia, la política y la evolución de las formas culturales en ese maravilloso país, no podría posicionarme con argumentos sólidos, sobre la situación política y social en el mismo y, mucho menos emitir juicios de valor sobre una sociedad a la que no pertenezco. Eso, en todo caso, habrán de hacerlo sus habitantes sin injerencias externas, pero en ningún caso, ni yo, ni los todólogos e “intelectuales a comisión” que opinan y sentencian en los circos mediáticos al actual estado chavista y, que utilizan cualquier argumento en contra de la política de acoso y derribo contra el actual gobierno chavista para etiquetar a quienes lo hacen de estalinistas recalcitrantes.

Sí tengo argumentos y legitimidad para opinar, sin embargo, sobre la situación social y política en el caso español, y puedo defender que muchos de los argumentos que definen la democracia venezolana como una dictadura democrática, se pueden utilizar, incluso con mayor virulencia, para definir la democracia española como una dictadura monárquica disfrazada de democracia. Un ejemplo. En España se documenta cada año, y existen sentencias firmes, sobre abusos policiales, torturas o muertes bajo custodia institucional, y, no por ello, se utiliza este argumento para definir el régimen político español como dictadura a derrocar, siendo éste uno de los argumentos más exprimidos para deslegitimar al estado venezolano actual. Por cierto, llegando al extremo de haberse exhibido fotografías, por parte de la propaganda antichavista, de torturados vascos por la policía española, imputando dichas torturas a la policía venezolana, a la cual, no seré yo quien la defienda, debido a mi desconfianza preventiva hacia cualquier policía y, por extensión, poder ejecutivo con capacidad de escaquearse del control garantista sobre su modus operandi y, de esto, saben mucho todas las policías del mundo.

One thought on “Necropoder e imperio militar contra venezuela

  1. Lucía Newman le pregunta a Delcy Rodríguez a dónde fueron a parar 1,5 trillones de dólares.

    Septiembre 12 de 2017.- Lucía Newman, periodista del medio comunicacional árabe Al Jazeera, entrevistó a Delcy Rodríguez, presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente.

    Una de las preguntas formuladas por Newman fue sobre la crisis por la que atraviesa el país, donde el país ha recibido la extraordinaria cifra de 1,5 trillones de dólares por venta de petróleo, a lo cual la Presidenta de la ANC, no pudo responder, aduciendo que fue destinado a la inversión social, pero las matemáticas no dan para tal cantidad de dinero y la grave situación económica por la que atraviesan 30 millones de habitantes.

    Al Jazeera: usted lo ha dicho una y otra vez, Venezuela tiene las reservas petroleras más grandes del mundo. El país recibió más de 1,5 trillones de dólares en ventas de petróleo y, sin embargo, usted está vendiendo sus bonos a Goldman Sachs por 800 millones dólares en una oferta de mercado, porque el país es insolvente-entonces, ¿Dónde está el dinero? Las sanciones aún no han entrado en vigor.

    Rodriguez: en inversión social. No estamos hablando de nuestro presupuesto, estamos hablando de los ingresos del país; el 74 por ciento de los ingresos del país que hoy son escasos debido a la guerra del precio del petróleo. No puedes decirme que no ha habido guerra de precios desde 2014. Por qué? Para herir a Rusia, Irán y Venezuela.

    ¿Por qué no podemos obtener crédito? Porque hay un bloqueo financiero contra Venezuela, parte de una forma no convencional de atacar al país.

    Al Jazeera: este es un país inmensamente rico. ¿Dónde está el dinero? Según un ex Ministro de finanzas, (Jorge Giordani) 300 mil millones de dólares han desaparecido.

    Rodriguez: ¿Dónde está el dinero? Te lo dije. Está invertido en un modelo social para el que Venezuela fue reconocida internacionalmente. Ahí es donde se redistribuyó el dinero del petróleo, ahí es donde los ingresos petroleros que en el pasado nunca fueron distribuidos a la gente fue y es por eso que estamos siendo atacados.

    Bueno, no necesitamos esperar a los documentos desclasificados sobre Venezuela porque sabemos, y además, el gobierno estadounidense lo dice, como señaló el Secretario del Tesoro, Mnuchin, afirmando que van a “asfixiarnos”. Esa es precisamente la palabra. Les mostraré el testimonio de Julio Borges, diciendo que tuvieron que asfixiar a la economía venezolana para derrocar al dictador.

UTZI ERANTZUN BAT - DEJA UN RESPUESTA

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Aldatu )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Aldatu )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Aldatu )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Aldatu )

Connecting to %s