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Autor: Borroka garaia da!

La palabra política proviene del griego antiguo “politikós”, que significa “de los ciudadanos”. Esta palabra viene concretamente de la expresión “politiké techne”, el arte de los ciudadanos para la toma de decisiones. Por supuesto, esto no tiene nada que ver con una profesión o carrera llamada “ser político”. Eso fue inventado después para precisamente hacer lo contrario a la política: delegar decisiones en una élite que precisamente conformaría una especie de pseudo-oligarquía llamada clase política que de política no tiene nada y sí mucho de idiota. Ya que los “idiotes” también en griego antiguo, eran los que no se ocupaban de los asuntos públicos y comunes sino solo de su propio interés particular.

Por si no fuera poco con los idiotes dirigentes del estado español, un par de idiotes decidieron antes de ayer en Catalunya que la voluntad de millones de personas expresada en democracia directa es un asunto a traficar, y a su propia cuenta y riesgo de manera oscura y oculta decidieron por encima de todos y todas las catalanas que exigieron ejecutar la independencia en un referéndum de autodeterminación, por encima de todo acuerdo alcanzado, hacer lo que les salga del arco del triunfo, y justo una hora antes de ejecutar lo acordado a ejecutar, para que no de tiempo ni a respirar ni pensar antes del jarro de agua fría.

El pensamiento emocional forma parte indiscutible de todo ser humano, lo que ocurre es que si no se aprende a regularlo, este pensamiento se impone al pensamiento crítico imposibilitando la maduración ideológica en sentido dialéctico y la propia independencia de criterio. Ya que nos hace dependientes. Dependientes incluso hasta de nuestros propios auto-engaños que los tomamos por verdaderos. Un ejemplo muy gráfico de ello es cuando nuestra opinión no está basada en datos y argumentos sino que aceptamos una opinión y postura, y posteriormente buscamos esos datos y argumentos que la corroboren descartando y rechazando hasta con brusquedad las más transparentes evidencias. Es ese momento cuando nuestras “convicciones”, ilusiones, y emociones están en lucha permanente con la verdad, o lo que es lo mismo, el prejuicio se adelanta al juicio como la palabra misma indica.

Cuando los idiotes se adelantan no es buen augurio. Es una situación anti-política no por menos repetida deleznable. En similar circunstancia ocurrió recientemente en Grecia cuando fue echada para atrás por otro par de idiotes la decisión tomada en referéndum. Y en Grecia de aquellos polvos, ese lodazal actual. No es cosa solo de Grecia o ahora de Catalunya, es una plaga que asola a los pueblos trabajadores desde prácticamente su primera existencia e incluso en sus propias organizaciones. El complejo de carne de cañón y soldadito de plomo no ha surgido de la nada.

Cuando alguien defiende la independencia, lo que defiende es que un pueblo o nación, una comunidad concreta, tome las decisiones que le afecten sin ninguna injerencia externa. Eso es ser independientes. Cuando una élite política o económica toma las decisiones a parte de anti-político está siendo anti-independencia o anti-pueblo, anti-socialista también ya que al fin y al cabo las naciones no están en el aire ni en la bandera sino en las personas. Debido a ello, es fácil llegar a la conclusión que una estrategia anti-independencia y anti-pueblo sea una antítesis precisamente para conseguir la independencia del pueblo. Es la gente, las personas, la única fuerza con la que se puede contar para alcanzar objetivos difíciles, cuando se prescinde de ella, a parte de ser una declaración de principios, es un cuesta arriba a la hora de alcanzar tales objetivos. El pueblo catalán se empoderó en el referéndum de autodeterminación y en la huelga general para pasar a ser desempoderados por un vulgar idiote en unas cuantas horas. La batalla no está perdida pero hoy es más difícil que ayer, dependerá de si los y las desempoderadas vuelven a empoderarse.

 

One thought on “Anti-políticos de mierda

  1. La ley del embudo, en fin,
    así la van componiendo:
    Orden es si me dan palos.
    Violencia si me defiendo.

    Según piensan los señores
    no tengo donde cogerme:
    Si a mí me matan es paz
    pero es guerra el defenderme.

    Alfonso Sastre

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