
Autor: Borroka garaia da!
Tras largos años de confrontación y de construcción nacional y social, el derecho de autodeterminación estaba en su punto álgido de apoyo en Euskal Herria. Estamos a finales de los 90. En esos momentos una gran mayoría popular y sindical lo defendía e incluso los partidos políticos se vieron abocados a defenderlo en Lizarra. Quizás fue ese el primer gran error que hizo interpretar tal derecho como un acuerdo por arriba entre partidos sacándolo de una vía de contra-poder que pusiera el caudal social a la cabeza de un proceso de autodeterminación en vez de una masa espectante.
El caso es que fueron los partidos los que tomaron las riendas y las dejaron tan rápido como pudieron, especialmente el PNV, que una vez más (y ya van) supo como engañar a los y las que se supone deberían ser los más difíciles de engañar. Los secretismos que luego se explicaron tarde y mal, unido a lo complicado de una vía institucional por arriba con el pueblo en dependencia y de espectador, no podía dar demasiados frutos, sino abrir la baraja de las posibilidades para destruirlo desde dentro. La dependencia hacia el PNV y la no confianza en un proceso popular se cobraba otra víctima y una fase política quemada y mandada al garete. Mucho de lo que ocurre en el 2017 tiene su base aquí, en la resaca dejada, en la nostalgia de algo que no pudo ser y en las culpabilidades erróneas. ETA, considerada culpable, para la hoy socialdemocracia abertzale, sin su presencia no había nada que pudiera impedir el sueño. Claro que las cosas son como son. Y para el que tuviera dudas ya ha tenido casi una década para solventarlas. El culpable no fue ETA sino el PNV, pero sobre todo lo fue la incapacidad de que el mismo pueblo no se auto-constituyera gracias en gran medida a que la estrategia de construcción nacional y social fue mandada al baúl de los recuerdos y cambiada por “el arriba institucional”, cuando tendría que haber sido reformulada y avanzada en componentes de poder popular constituyentes. Una vez el “arriba institucional” cortocircuitado por la represión de estado, el resto es historia.
Después vino Ibarretxe ya a salvo de Lizarra una vez destruida. Claro que las ansias de autodeterminación no lo estaban aún. Es en ese contexto donde nace la estupidez de la soberanía compartida (además del concepto del derecho a decidir que no había existido nunca y fue ideado por la dirección del PNV). El “derecho a decidir” pretendía precisamente ser la herramienta para ejercer la “soberanía compartida”. Con el concepto “derecho a decidir” se pretendía anular el concepto de derecho de autodeterminación que es claro en su contenido (declarar la independencia), y trastocarlo con una consulta (consulta también pretendía anular referéndum que es asociado con la autodeterminación) en la que no tiene espacio la independencia sino un nuevo estatus (que pretendía anular la palabra Estado) dentro del ordenamiento español. Es decir toda una trama de ingeniería social aprovechando las ansias de autodeterminación y las ilegalizaciones para dar formar a un nuevo estatuto para que el pueblo vasco se asocie al estado español. O sea, dar una vuelta para quedarse en el mismo sitio.
La soberanía compartida que con tanta energía defendió Ibarretxe, Imaz o ahora Urkullu parte de una premisa que es de sentido común que la hace imposible. No se puede compartir algo que no se tiene. Y para tenerla solo existe una vía , precisamente la que con tanto esmero ha tratado el PNV por bloquear y asimilar: la de la autodeterminación.
Es por ello que cuando el PNV habla de una vía vasca y de soberanía compartida lo único que está diciendo es estatuto de autonomía con aplauso popular. Por eso cuando dicen “derecho a decidir”, “consulta”, “estatus” y “soberanía compartida” lo que no quieren decir precisamente es derecho de autodeterminación, referéndum e independencia. Y no lo dicen sencillamente porque no quieren. De la misma forma dicen “vía vasca” por lo mismo que el nacionalismo burgués reaccionario de cualquier lugar utiliza la patria del pueblo, para ocultarse tras de ella y hacer negocio. Y es precisamente el negocio (sinónimo de explotación) lo único que guía sus planteamientos. De ahí que es bueno que el pueblo trabajador vasco abandone la jerga del regionalismo y hable abiertamente y claro de las cosas como son, pero sobre todo que empiece a labrarse su camino, ningún partido político está en condiciones de suplantarlo.
Dialecticamente e ideologicamente, la soberanía compartida es eso, una estupidez. Pero hay que ver el rendimiento que los forales pactistas sacan del tema. Tienen al País, incluida la IA, atontados. Y volverán a ganar las siguientes elecciones, y las siguientes, y….
Justamente a la vez que leia este articulo , estaba oyendo en Eguzki Irratia una entrevista a un catalan sobre el “proces”, catalan ,sera el pueblo catalan l@s que decidan que camino sigen , pero desde mi humilde opinion ,participar en unas elecciones , convocadas por estado español , cuando ell@s estan llamando a la independencia , es para mi como minimo , no tener las cosas claras …, no fue , la misma clase politica catalana que hace tres años que decian , que despues de la elecciones se iba a convocar la independencia……, que se puede esperar de esa clase politica , que hasta ayer estaban juntos en madrid , apoyando la politica del estado español….., lo mejor que puede hacer la CUP , pasar de esos politicos y buscar la indenpendecia con el pueblo catalan , desde ahora ….. .Yo no se mucho sobre historia , pero que yo sepa , ningun pueblo ha consegido la independencia de sus colonias , de esta manera …..
A esto es lo que nos quiere llevar Sortu con su nueva politika , y a mi lo que me esta mosqueando , es que radios que se autodefinen “radikal” , les ponen microfono , un dia si , y otro tambien , a este camino , como si no hubiera mas caminos ….., para mi cada vez esta mas claro , que Sortu esta buscando la desmovilizacion popular , que esto llevara , o mejor , esta llevando al desengaño , dentro de las bases de la IA ,y esto lleva a no tener mas ganas de luchar…. , que esto parece ser , el objetivo final de Sortu.