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Autor: Borroka garaia da!

Una antigua leyenda dice que la belladona se encuentra permanentemente vigilada por el diablo, razón por la cual su ingestión es mortal.
Historia de las Hierbas Mágicas y Medicinales

Al revisar el desván de la dama, se encontró un tubo de ungüento, con el cual se engrasaba un bastón, sobre éste podía deambular y galopar a través de todos los obstáculos donde y como ella quisiera
Informe sobre brujería Siglo XIV

En tiempos muy pretéritos la imaginación humana como una forma de explicar lo desconocido (sobre todo fenómenos que entonces no se explicaban sobre la naturaleza) y como una forma de compensar el miedo provocado por esa ignorancia inventó los dioses. Los cuales también sirvieron en determinadas etapas para hacer imponer voluntades terrenales supuestamente conectadas con tales divinidades. Los vascos y vascas por nuestra parte nos inventamos a Mari, Sugaar, Amalur etc… La comprensión científica de la naturaleza y lo que nos rodea fueron erosionando tales mistificaciones aunque el miedo a la muerte siempre se quedó ahí colgando y aún hoy sigue siendo la base para muchas creencias precisamente sin base.

El bien y el mal son dos conceptos que han existido siempre durante toda la historia de la humanidad y en cualquier cultura. Fueron las religiones que aún hoy son actuales (las que lograron hegemonizar y asimilar a las religiones anteriores que ahora son tildadas de mitologías) las que sirviéndose de ello incluso personificaron tales conceptos. De esta manera por ejemplo la religión cristiana se inventó a Dios y al Diablo con la intención de que rija un código moral determinado que sirva a los intereses políticos de quien ostente la capacidad de determinar tales valores. Es decir, un sistema judicial y de control basado en la falsa inspiración divina determinado por la construcción de un enemigo, en este caso el Diablo. Y una vez determinado tal enemigo, basta con extrapolar una relación con el Diablo para ser merecedor de castigo.

Si algo ha habido en la historia de Euskal Herria, eso son juicios, algunos muy conocidos internacionalmente, como el juicio de Burgos contra la resistencia vasca en los 70, la caza de brujas de 1609 en Lapurdi o el famoso juicio al año siguiente en Logroño de la inquisición española contra el supuesto akelarre de Zugarramurdi.

El juicio de Logroño quizás sea paradigmático en relación a la construcción del enemigo y pese a que en diversos lugares de Europa, incluida Euskal Herria, se mantenga en la cultura popular y el folklore la existencia de brujas (sorginak) y akelarres, aún hoy no está de ninguna manera probado si quiera que existiera tal akelarre sea lo que sea supuestamente que hiciera.

Para la inquisición española el akelarre suponía una asamblea de adoración al Diablo. Pero Akerbeltz solo fue un Diablo para el cristianismo, en la cultura vasca Akerbeltz era el dios protector de los animales y no relacionado con ningún eje del bien y el mal. En todo caso lo sería del bien por su carácter protector de la naturaleza. De entrada ya tenemos la primera mentira, la creación de un Diablo donde no lo había.

Luego tenemos la palabra Akelarre, supuestamente Akerraren larrea (el prado del cabrón – macho cabrío Diablo). Pero esa era la definición tomada por la inquisición y si hoy la palabra akelarre está relacionada con un contubernio brujeril es por esa razón ya que no está de ninguna manera determinada en la etimología vasca que akelarre provenga de Aker, existe también la hipótesis de que lo haga de “alkelarre” que vendría de “Alka”(Dactylis glomerata), una planta.

Precisamente era el conocimiento que muchas mujeres vascas tenían en la edad media de las propiedades de ciertas plantas y hierbas, especialmente de la belladona, los que empezaron los primeros cuchicheos sobre la existencia de unas supuestas brujas y de leyendas de prácticas sexuales supuestamente aberrantes. Lo cierto es que la belladona tiene un alcaloide llamado atropina que es alucinógeno, es una planta muy venenosa que requiere una dosis adecuada. En aquellos tiempos no existía instrumental para lograrlo por lo que se administraba por vía tópica, se untaba en palos a modo de crema y se esparcía en la vagina y en el trasero y provocaba alucinaciones. Todos los mitos achacados a la brujería en relación a escobas voladoras, supuestas orgías con el Diablo y demás no tienen ninguna otra base que el uso que hacían mujeres para su esparcimiento de una planta llamada belladona.

Y es que ademas, la propia palabra sorgina que se puede entender como sor – del latín sorte (pacto o suerte), las que hacen un pacto (supuestamente con el Diablo) o las que adivinan la suerte o el futuro, puede que en realidad no lo haga de tal palabra latina y si lo haga de crear (sortu) siendo el significado real, el de creadoras.

Lo que ha podido ser rescatado de la mitología vasca en relación a las brujas siempre pasó el filtro (censura, manipulación) del cristianismo por lo que es evidente que en cualquiera de las narraciones conocidas han sido re-escritas a través de la moral cristiana. La inquisición después se inventó totalmente un marco adecuado para relacionar con el Diablo prácticas de la cultura popular y todo indica que tanto los “akelarres” como las “brujas” no existieron como tal. Sino que en base a lo que en sociología llaman pánico moral junto a falsas delaciones y tortura fue simple y llanamente un disciplinamiento para en las propias palabras de las bulas papales de entonces contra la “brujeria” por ser “un gran peligro para el género humano al desafiar los lazos de obediencia, al suscitar la rebelión, convirtiéndose también, como la herejía, en un crimen de lesa majestad humana y divina”.

En el juicio de la inquisición a las “brujas de Zugarramurdi” decenas de mujeres de las 300 acusadas fueron llevadas a Logroño, algunas se arrepintieron de algo que nunca habían cometido ni podían cometer y fueron reconciliadas, otras nunca aceptaron el dictamen del tribunal y fueron quemadas vivas en la hoguera , incluso quemaron a varias que ya habían muerto en las cárceles de la inquisición.

Fueron dos de tres jueces los que dictaron sentencia en base a auto-inculpaciones bajo tortura. Sin embargo hubo uno que exigía absolución y afirmó lo siguiente: “No hubo brujas ni embrujadas en el lugar hasta que se comenzó a tratar y escribir de ellas” .

La acumulación originaria exigió la derrota de los movimientos urbanos y campesinos, que muchas veces bajo la forma de la considerada herejía religiosa reivindicaban y practicaban experimentos de vida comunal y reparto de riqueza. Su aniquilación abrió el camino a la formación del Estado capìtalista y las mujeres rebeldes, no las supuestas “brujas”, fueron las primeras en ser usurpadas de sus saberes y su cuerpo.

No lo consiguieron del todo. Para finales de 1700 las mujeres trabajadoras labortanas fueron las organizadoras de una tenaz resistencia popular contra las exigencias francesas de controlar y gravar con impuestos la producción de tabaco en este herrialde, producción que hasta entonces se realizaba libre de la ingerencia extranjera. En el momento crítico, cuando llegaba el ejército francés a aplastar la revuelta, las mujeres de Lapurdi se plantaban en masa delante de los soldados. Los franceses no se atrevieron a disparar pero tomaron otras represalias, como el derribo del campanario de la Iglesia de Hazparne desde el que se convocaba a la movilización popular, y el decomiso de varios miles de armas en manos del pueblo. Como se puede ver, las escobas siguieron surcando el cielo.

One thought on “Escobas y belladona

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