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color de la melancolia

Artículo de colaboración para Borroka garaia da! Autor: Mikel Angulo Tarancón

Qué mejor para dar la bienvenida al año 2018 que una nueva disputa entre las vanguardias intelectuales de la izquierda vasca. En este caso, entre el marxismo y el feminismo, entre las perspectivas de crítica radical de clase y las de género –o para decirlo rápidamente, entre Ello y Ella. ¿Que por qué estos pronombres, Ello y Ella, en lugar del habitual rodeo en torno a la gran familia de la crítica y sus representantes, sus legítimos herederos y sus mártires? ¿O por qué no precisar algo más, dar más datos, aportar más pruebas? Pues porque en estas fechas tan señaladas como absurdas, por lo general, se habla mientras se mastica, se procede más con ansia que con calma, se busca la autoridad, no la razón –y todo bajo claro riesgo de intoxicación etílica, además.

Y es que, al final, la discusión sigue el patrón de siempre. Ella cree haber enterrado ya a Ello, al viejo fantasma del machismo-leninismo, pero Ello, o su más reciente acicate espectral, desea vengarse. Este mismo fenómeno lo hemos visto ya anteriormente, en los últimos años especialmente, en el seno de todas las izquierdas de todos los países. Lo hemos visto incluso a lo largo de la historia conocida –mientras ha habido clases… y las unas han dominado sobre las otras, claro está. Lo seguimos viendo, por si fuera poco, en los niveles tanto privado como público, donde a una escala micro parecen reproducirse los mismos antagonismos que a una escala mayor. Es el caso de la mujer a nivel mundial, cuya relativa posición social “avanza” en las capas sociales de ciertos países, mientras que en la mayoría “retrocede”. Es el caso, también, de las facciones que pugnan por la hegemonía en el seno de la vieja izquierda abertzale, y que tratan de reforzar su posición en el tristemente célebre panorama político del País Vasco.

Fruto de una obsesiva controversia intelectual antes que de un verdadero antagonismo social, podríamos decir sin temor a equivocarnos que la polémica entre el marxismo y el feminismo viene de lejos, y que no será la última vez que seamos testigos de disputas como las que están teniendo lugar los últimos días en páginas como ésta, a raíz del artículo publicado por Berria el pasado jueves 28 de diciembre –puede leerse en El Salto la traducción al castellano. ¿Por qué no será la última vez? Porque en la arena ideológica de nuestro tiempo, la obra de Marx sigue gozando de una inmejorable salud. Véase si no el auge de la crítica desde la Gran Recesión, hace cosa de una década. Ahora bien, lo que haya dicho o dejado de decir Marx puede gustarle a unos más, a otras menos. Pero lo importante no es eso. Lo importante es el barniz estético y de superioridad moral con que se espera lubricar así la perpleja, atónita –y ya de por sí bastante perturbada– mentalidad colectiva.

Dentro de la crítica izquierdista, el marxismo es la muestra más paradigmática de aquello en lo que se puede llegar a convertir un vasto y monumental legado personal para las mediocres o astutas generaciones posteriores. Qué habría sido de la marcha de los acontecimientos sin la incidencia de Marx –esto es algo por lo que no merece la pena preguntarse. Pero lo que es seguro es que el socialismo desde abajo, la asociación obrera y el espíritu colectivista seguirían vigentes por mucho tiempo allí donde la violencia, la explotación y la injusticia tuvieren lugar. Y que la autoridad seguiría aplastándonos, tan brutal y despiadadamente como siempre, ¡de eso qué duda cabe!

En cualquier caso, por otra parte, la identificación del progreso de la crítica con el de la conciencia revolucionaria es, por lo demás, errónea. Como diría aquél, “el mapa no es el territorio” o, lo que es lo mismo, la teoría crítica no conduce, ni mediada ni inmediatamente, a la práctica revolucionaria. Que Marx creyese haber fundado una especie de “nueva ciencia social”, la crítica de la sociedad burguesa, no implica que ésta estuviera a punto de sucumbir. Ni mucho menos.

Y es que en Euskal Herria, en particular, existe desde hace ya varios lustros todo un baile de símbolos y de signos que amenaza con arrastrar consigo toda la efervescencia, la espontaneidad y la fuerza que caracteriza a la crítica radical del nuevo milenio. Aquí y allá proliferan mitos, reivindicaciones y consignas de todo tipo; géneros, etnias, clases, edades, subculturas de toda índole interactúan entre sí, confluyen o divergen y, pese a todo, forman parte de ese caleidoscópico mosaico de infinitud de agencias, de interlocutores, de cuerpos en trance de sobrevivir –y donde el léxico adoptado por cierta elite intelectual para referirse a ello no le ha ido a la zaga, en absoluto. En semejante estado de cosas, con todo, Euskal Herria se nos muestra como esa Galia irredenta del viejo continente cuyo pasado más glorioso jamás necesitó ser potente en términos culturales e intelectuales, y ello debido a que, en términos populares y políticos, su corazón latía. Ahora, por el contrario, la pulsión académica e intelectual ocupa el lugar que otrora ocupara la convicción, el deseo y las pasiones políticas, y su porvenir es tanto más oscuro cuanto mayor es el refinamiento con que los intelectuales se enervan, polemizan y tratan de corregirse entre sí.

¿A quién hemos de creer, entonces? ¿A quien reduce toda la pluralidad y la riqueza de los distintos feminismos a los binomio comunista-burgués, académico-revolucionario, etc. o a quien, creyendo corregir a Marx con la vulgata del trabajo impago, cree haber dado con la llave de la emancipación social? Observad lo perverso, lo frustrante, lo melancólico de todo esto. Fijaos en cómo se trata de instrumentalizar una obra escrita en otro tiempo y lugar, en cómo se canoniza o se profana. Pero ni amparándose en la ruin autoridad de un muerto, ni acogiéndose a la última moda de la filosofía social, conseguirá la elite intelectual vasca más presuntamente radical arrebatarle su poder a la verdadera facción hegemónica del País Vasco, y que no es otra que ese entente cordial existente entre el PNV, el Gobierno de España y el capital internacional. Esa entente hace tiempo que dejó de lado el paradigma de la verdad (que se descubre, que se reconstruye, que se formula científicamente) para entrar de lleno en el del poder (de un poder que produce, que genera constantemente realidades nuevas e insólitas, y del que emanan buena parte de las aspiraciones del pueblo).

En definitiva, que mientras el presidente electo del Parlament de Catalunya se come las uvas en Bruselas, Ciudadanos crece e Íñigo Errejón emula al joven Borbón con su discurso de Navidad desde su cuenta de Twitter, un espectro sigue recorriendo Euskal Herria: es el espectro de la melancolía.

Aunque esperemos que no por mucho tiempo…

21 thoughts on “El espectro de la melancolía

  1. Lo mas divertido de estas “disquisiciones” entre inteletas es que a la inmensa mayoria de l@s explotad@s me da a mi que se la sopla y que lo unico que consiguen es fomentar el ego de l@s susodich@s inteletas mientras el sistema se frota las manos.
    Por cierto sabeis que hay personas que se pone pañales para cagarse y mearse encima por ver las campanadas en Nueva York?. Que tengais una vida feliz!

  2. Nik guztiz aurkakoa esango nuke kasu honetan behintzat (siento si no entiendes Euskara, si me lo pides traducire el comentario sin problemas), uste dut momentu hauetan Euskal Herrian esparru teoriko-politikoan ebazten den auzia nahiko funtsezkoa dela, nahiz eta ez dudan guztiz determinantea denik ikusten. Nabarmena da kanpo teorikoan dauden talkak funtzio praxistikoaren espresio soila direla, normalizazio politikoaz geroztik dauden lerrokatze politiko-praktikoak islatzen baitituzte.

    Aitzitik, Kolitzaren testuan erabiltzen den terminologia uste dut esparru soziologiko konkretu batean soilik erabili daitekeela, eta beharrezkoa dela diferentzia nabarmentzea espazio hauen eta kanpo- politika (edo masa politika) litzatekeenaren artean. Inondik- inora ez nituzke berdinduko Jule eta konpainiak EHU-n jokatzen duten papera protagoniko akademizista (maila intelektual nahiko negargarriarekin nire aburuz, ikusi besterik ez da beren espresio teoriko- politikoa den Iratzar Fundazioaren gaitasun hutsala) eta kaleko militantzia esparrutik (antagonismoa lehen instantzian eraikitzeko posibilitatea aurkitzen den esparrua) eraikitzen diren gogoetak. Ikusi besterik ez dago zein gogo praxistiko erreflexatzeko gaitasuna duen marko teoriko batek zein besteak.

    Uste dut egun Euskal Herriko panorama politiko- militantea ezagutzen duenak ezingo lukeela honako artikulua modalitate literario horretan idatzi, nabarmena baita eztabaida hauetan ez dela talka akademiko soil bat mahai- gaineratzen, praxiaren norabiderako urratsak daude jokoan. Sozialdemokrazia bere forma akademikoan alde batetik, eta mugimendu iraultzaile baterako aukera bestetik.

    Kapitalismo totalizatutako garai hauetan auzia argi dago nire ustez, erreforma edo irteera (edo banaketa, separazioa, destituzioa).

  3. No sé los demás pero en mi caso el espectro con el que llevo cargando desde hace mucho es el de la miseria económica y el de la depresión asociada a que el sistema capitalista te obligue a ser ratón de laboratorio en un laberinto CAPITALISTA imposible, la depresión asociada a la indefensión. “Melancolía” es una palabra demasiado suave para este desastre vital, ojalá pudiera permitirme el lujo de ser “melancólico”: no puedo porque cada día, cada mes y cada año es peor.

    Muy de acuerdo con que citar a los muertos es aburrido y yo añadiría que en absoluto constructivo, porque lo que necesitamos es un programa (revolucionario, por supuesto) y una organización (revolucionaria por supuesto) que sea capaz de ponerlo en acción junto a las pulsiones incontrolables e impredecibles de la sociedad. No necesitamos reproducir esquemas antiguos, todos ellos fracasados en una u otra medida, lo que necesitamos es, sin renunciar a nada, crear, ser creativos y sobre todo muy radicales: ir a la raíz de los problemas y abordarlos cortando de raíz el tumor capitalista y (sí, también) el tumor patriarcal. A la vez porque son dos caras de la misma moneda que es la explotación (y asociadamente opresión) de unas personas por otras y del medio ambiente por la sociedad humana en general. Por cierto que parece que nos dejamos la ecología en el tintero siempre, como las plantas no gritan, el Auschwitz de las gallinas está oculto y el genocidio de los peces ocurre bajo las oscuras aguas del mar, pero está en la raíz tanto del patriarcado como del capitalismo, no nos equivoquemos, y solucionar la explotación y la opresión requiere ser radicales también en este aspecto.

    Os desearía un feliz año pero no va a serlo, lo sé así que no voy a ser hipócrita. Lo que os deseo en cambio es un año muy radical, en el que se caigan los velos y los fetiches, incluidos los nombres de los muertos, y sintamos todos y todas la necesidad, la urgencia inapelable de ponerlo todo patas arriba, porque es una cuestión de vida o muerte, para las personas concretas, para la sociedad vasca y su macro-sociedad europea y planetaria, de la que no va a salir por mucha independencia que se logre (que no será este año tampoco) y para la humanidad como especie.

  4. En EH son mas necesarios que nunca estos debates y aclaraciones. Depues de la derrota sufrida, en la que una de las razones ha sido la falta de debate teorico-politico abertzale socialista, para la proxima fase de ofensiva es bueno que estemos mejor preparados para que nadie nos de gato por liebre. Por lo tanto saludo especialmente a la juventud que una parte de su trabajo este dedicado a la reflexion del proyecto revolucionario en todos sus frentes que nos ayuda a todxs en nuestra prática diaria y pongo en cuarentena cualquier comentario emocional (ya sea referido a supuestos egos etc…)

    • Crees de verdad que la teoría es tan importante? Para mí la teoría es sólo un apoyo, o a veces un obstáculo, para la praxis. La teoría es tan buena como la praxis que favorece, punto.

  5. Aupa Mikel:
    Como siempre, tu por encima de todos, del ´´machismo leninismo”, de la (vieja) izquierda abertzale y sus (nuevas) facciones, de las feministas de la ”vulgata”, de quienes ”canonizamos” a Marx sin pedir permiso a la autoridad filológico-académica… El debate intelectual que tienes contigo mismo siempre está por encima de los debates políticos reales que hay en la calle. Lo lamentable, según me parece a mi, es dejarlo tan claro en un blog que sirve para, precisamente, amplificar esos debates.

    Me pregunto si el verdadero objetivo de tu intervención no sería dejar claro quién es el mejor escritor del país, y satisfecho de ello, poner ahí tu nombre y apellidos.

    Aprovecho esta respuesta para añadir algunas reflexiones sobre el tema que nos ocupa.
    (…)

    Ya dije al principio del artículo que publiqué el otro día que hacer una crítica constructiva a El Capital me parece interesante, sea desde la perspectiva feminista, o desde la perspectiva que se quiera. Pero que esa crítica no puede pasar por el desconocimiento de lo que se quiere poner en tela de juicio. Y no es la primera vez que lo digo en este blog. Si eso es lo que se interpreta como ”canonizar una obra”…, a mi me parece, por el contrario, exigir que las cosas se hagan bien. Sobre el contenido real del artículo del otro día parece que no tienes nada que añadir o que construir, que habría sido mucho mejor que esta pataleta literaria sobre la ”melancolía”.

    Me acusas de instrumentalizar la obra de Marx. ¿y qué problema hay? ¿Acaso la escribió para ociosos contemplativos? Yo creo que la obra de Marx, como la de todos los militantes históricos del comunismo es precisamente un instrumento, que puede servir, o bien para pajeos universitarios de aspirantes a intelectuales, o bien para aportar en debates reales entre posiciones políticas. ¿Tu para qué la quieres usar mikel?

    La diferencia consiste en que mientras que unos la utilizamos, otros generan caricaturas de ella para evitar que se utilice. Coincidirás conmigo en que eso es lo lamentable.

    Me acusas también de ”reducir toda la pluralidad y la riqueza de los distintos feminismos a los binomios comunista-burgués, académico-revolucionario, etc.”
    Mi artículo del otro día consistía en una aportación más en un mar de artículos que forman parte de un debate REAL, a nivel internacional entre el feminismo radical burgués y las posiciones comunistas sobre la opresión de la mujer trabajadora, a las que yo llamé feminismo comunista, y a las que otras prefieren llamar de otra manera. Y esa diferencia de posiciones teóricas conlleva una diferencia determinante en las consecuencias políticas, organizativas y estratégicas: mientras que unas fomentan la organización de las mujeres frente a los hombres trabajadores, y la inserción reformista de las mujeres trabajadoras en las categorías económicas capitalistas; otras postulan la organización de las mujeres trabajadoras (sea mixta o no mixta) junto con toda la clase obrera, bajo una misma estrategia, y el comunismo como única (posible) salida definitiva a una opresión de la mujer trabajadora que es estructural al sistema capitalista.

    Mientras que unas plantean el derecho LEGAL al aborto, las segundas plantean el derecho REAL al aborto como un punto en el derecho colectivo general a tener hijas; mientras que unas profundizan en la construcción del individuo egoísta capitalista en el ámbito femenino y lo maquillan de ”abolición de la familia”, otras plantean la abolición de la ”familia burguesa” y la construcción de fuertes vínculos familiares horizontales; mientras que unas propagan el odio hacia el hombre trabajador, otras combaten las figuras de colaboración del hombre trabajador en la perspectiva de combatir a la burguesía entera; mientras unas reciben grandes sueldos, financiación para investigar, todos los medios de comunicación a su disposición, apoyo legal y estatal, otras desarrollan su actividad política desde la base, sin grandes medios, y sin beneplácito estatal cuando no reciben brutal represión….

    El feminismo académico burgués, en la medida en que representa constructos puramente teóricos que han sido propagados desde un sistema internacional de universidades gigantesco (17.036 universidades en total, más los centros de investigación, articuladas bajo control de la burguesía), sistema de intervención teórico e ideológico al que he llamado ”academia burguesa”, ese feminismo académico digo que no es más que el intento de convertir al feminismo en instrumento de la burguesía. Esto es lo habitual con todos los movimientos espontáneos de clase, y la lucha de las mujeres trabajadoras no iba a escapar a ese destino. Es eso lo que ha llevado al comunismo no a defenderse de todas las escuelas feministas, sino del virus contrarrevolucionario académico que hay en algunas de ellas.

    Sus tesis habituales son: que el comunismo es un proyecto de emancipación del hombre blanco; que las mujeres hacen trabajo no remunerado y los hombres remunerado; que la teoría marxista es machista; que las mujeres y los hombres, en general, son clases socioeconómicas y políticas enfrentadas… Esas tesis, fruto de caricaturas teóricas provenientes de imposiciones políticas, policiales y militares previas, deben ser combatidas, ¡pues claro que sí!

    Son estas tesis ”políticas”, que no ”intelectuales”, que aparecieron nitidamente en el berria recubiertas de intelectualismo, las que quise traer a debate el otra día. No veo que tiene que ver eso con supuestamente ”reducir todas los ”distintos feminismos” y su riqueza de aportaciones a un binomio, etc.” Cosa que estoy lejos de querer y mucho menos poder hacer.
    Que haya o no más o menos escuelas del feminismo no tiene nada que ver con que unas cuantas de ellas (teoría queer, estudios de género, etc…) formen en su conjunto lo que denominamos feminismo radical burgués, construido en la academia. Hay que tener en cuenta que el feminismo burgués no es ninguna novedad. lo que es novedoso es que el nuevo feminismo burgués se presente como ”mas radicalmente modernizador” que el comunismo. su radicalidad consiste en aplastar definitivamente a la mujer trabajadora bajo las categorías económicas de la individualidad, el trabajo asalariado, el derecho y el estado. De ahí la libertad puramente formal burguesa (o lo que es lo mismo: la libertad de la mujer burguesa), la mercantilización extrema de la sexualidad y de los trabajos feminizados (reproducción biológica, servicios de limpieza…), la lucha por los derechos abstractos, y la estatización feminista (estatugintza feminista).

    De este modo cada vez más la mujer burguesa va convirtiéndose en la beneficiaria de estas luchas feministas reformistas, aplastando directamente con ello a la mujer trabajadora, oprimiendo a la mujer trabajadora: ganando el derecho mercantil a que otra mujer le limpie la casa, se folle a su marido gordo, le lleve los hijos en su seno, se los cuide en su infancia, siendo beneficiaria de todos los derechos legales formales en la medida en que tiene dinero para ejecutarlos (el divorcio es el caso paradigmático), o siendo ella quien accede a todos los puestos de poder del estado o la universidad, los cuales utiliza para intentar convertir, según su interés de clase, a la lucha espontánea de la mujer trabajadora, de la mujer latinoamericana, de la mujer negra, en ideología de género burguesa anticomunista, y en convertir a todo hombre trabajador en el enemigo público número uno.

    Urte berri on, zuretzat, eta borroka garaia da-ko irakurle guztientzat.

  6. Me siento como la hembra del cuco, poniendo un huevo en nido ajeno… Pero bueno, no pretendía molestarte, Kolitza. Reconocerás que a ti, aparte de ser el más abertzale, el más marxista y ahora el más feminista…, ¡también se te da bien escribir! Quiero decir, por la cantidad de cosas que hay… debes de estar convencido, vamos.

    Marx bien puede ser criticado, pero tú no. Tú representas a la “mujer trabajadora, latinoamericana y negra”, pero eres incapaz de entender que muchas de esas mujeres te vean como un verdadero enemigo… Yo creo que se podrá instrumentalizar siempre a ese astuto y viejo perro que es Marx, pero no a las mujeres.

    Ellas tienen su propia conciencia de la opresión, como la tienen también de su poder cuando se enfrentan a ella. No tiene por qué ser ningún trauma que no podamos llegar nunca a ser parte de su propia “movida”, sea ésta revolucionaria o burguesa… No sé por qué deberían ponerse a la altura de un maestro que ni siquiera reconocen.

    Pienso por momentos en la esposa de Althusser… y luego al tipo confesando su “escasa e incompleta lectura de Marx”. ¿Cuál sería su enfermedad, el matrimonio burgués o la ortodoxia marxista? Jamás lo sabremos, en verdad, pero lo que está claro es que el espíritu revolucionario no lo asistió aquel día, cuando cometió ese “acto de locura”.

    Yo tb sospecho del feminismo de cátedra, pero siento tb que nos queda mucho, mucho que aprender todavía. Y un largo camino por delante, además. Así que en esas andamios, compañero. Intentando que nuestra voz no se convierta en el último refugio de la burguesía.

    Feliz año 2016, como diría Rajoy, ¡y muxo ánimo!

    • Por supuesto, puedes intentar criticarme. Pero estás enfangando con ideas confusas que ni tu mismo crees el debate político. Todo porque buscas protagonismo.

      También los votantes proletarios del pp, del pnv, del psoe,…. me ven como a un verdadero enemigo. Según tu forma de pensar, hay que dejarles en su limbo ideológico, en su error político, en su inconsciencia del enemigo real. ”¿Por qué deberían ponerse a la altura de un maestro que ni siquiera reconocen?” Son argumentos de anarquismo barato. Es difícil que ”reconozcan” a Marx, o a cualquiera, si ni siquiera lo ”conocen”. Es difícil que se sientan identificadas con la comuna de parís, con la liga espartaco o con el movimiento de mujeres comunistas, si ni siquiera han oido hablar de su existencia.

      La relación de la verdad con el poder es más que evidente: la verdad debe ocultarse, porque la verdad no es otra que las coordenadas del poder burgués. El progreso de la crítica, la determinación de las categorías económicas de manera precisa, es la aclaración del terreno de juego de la lucha de clases, y sin que la lucha de clases se piense a sí misma no hay posibilidad de combate, sólo una mascarada política de sombras.

      Ayudas a reforzar la mentalidad cerrada de quienes no quieren ni siquiera atender a razones. Actuas sin responsabilidad política alguna. Porque en el fondo para tí todo esto sólo es un pasatiempo intelectual.

      La vanguardia no son los intelectuales mikel, precisamente de eso trata mi artículo. La vanguardia es la parte del proletariado que apuesta por el comunismo revolucionario, en la medida en que es la única que plantea una solución global. También vale para las mujeres, que no son de otro planeta, y son de carne y hueso.

      Ya te he dicho que no ”represento” a las mujeres trabajadoras. Hacer un análisis de algo no es estar representándolo. El poder burgués las aplasta a ellas también, no necesito permiso para analizarlo.

      La opresión de la mujer trabajadora es fruto de sufrimientos para todo el proletariado. Y sino díselo al niño que llora de angustia, que no duerme nunca, que queda traumatizado para siempre, porque su padre maltrata a su madre todas las noches. ¿Crees que la presidenta del Santander sufre más que ese niño la opresión de género? Tu defensa de las confusas categorías de la ideología de género es también erronea.

      Desconoces por completo la realidad política de Euskal Herria, y desconoces el debate actual entre comunismo y feminismo radical burgués.

      A la mujer de Althusser la mató Althusser porque era un desgraciado y lo fue toda su vida. ¿Vamos a hacer psicoanálisis de un académico burgués muerto? ¿A qué viene eso?

      ¿A qué viene todo esto?

      Por supuesto que nos queda mucho que aprender, y siempre será así. Eso no es excusa para hacernos los tolerantes y dejarnos arrastrar por los acontecimientos.

  7. Sinceramente no tengo ni idea de a que viene este artículo, tratando de desprestigiar una discusión de fundamental importancia y que la militancia de Euskal Herria necesita desde hace tiempo. Completamente de acuerdo con Kolitza.

  8. No acabo de entender el por qué de la discusión: leí el artículo de Kolitza de hace unos días y me pareció razonable, he leído este artículo y me parece razonable también.

    Cuál es la diferencia: el papel del feminismo? No me lo parece, sino más bien el papel de la referencia a las viejas glorias, muy en particular a Marx, que Kolitza favorece y Angulo critica con su tono melancólico (pero sin abandonar la lucha de clases, por lo que veo, sólo se rechaza el fetichismo del tatarabuelo Carlos).

    Ese es el verdadero punto de fricción a mi entender. Y me parece que daría para un debate muy interesante si fuera menos personal y agresivo y más impersonal y teórico-práctico: qué nos vale del tatarabuelo Carlos, qué no nos vale, que nos vale y qué no nos vale de otros “ancestros” (yo qué sé: Bakunin, Lenin, Durruti, Likiniano, Argala…, y por poner una referencia feminista, Valerie Solanas que es mi feminista favorita a pesar o precisamente porque era tan radical anti-hombres). Necesitamos esas referencias, podemos pasar de ellas? No creo que las necesitemos estrictamente pero tampoco podemos pasar de ellas porque son nuestras raíces históricas: por lo que fueron somos y tal. Pero lo que igual no necesitamos es venerarlas como si El Capital fuera la versión secular de La Biblia o El Corán.

    Cuando me meto (rara vez pero pasa) en discusiones religiosas desde mi punto de vista panteísta (que es una forma de ateísmo apta para debatir con creyentes que osen ser desafiados en su fe), suelo criticar lo que llamo “idolatría de la palabra”, es decir la atribución de poder divino de “verdad” absolutista a un libro, sólo porque es la doctrina oficial.

    Esto es algo que me pasa también con la mayoría de los y las marxistas, que no son gente que ha leído a Marx, respeta su punto de vista y bebe de él como de otras fuentes, sino que son gente que venera a Marx y a sus discípulos de la ortodoxia que sea (hay varias y es un poco laberíntico discernirlas, aunque casi todas son leninistas y más leninistas que marxistas, casi exactamente igual que los cristianos son más paulistas que seguidores de Jesús directamente).

    Y un problema que tenemos es que precisamente para llevar a cabo el programa de Marx (y de otros y de otras muchas: el programa de la emancipación humana y superación de la explotación de clase, de reconstrucción de la humanidad primigenia libre y solidaria en un contexto ultra-desarrollado y urbano o post-urbano) es que esta veneración de la teoría, de la doctrina, no nos es muy útil (no es que la teoría no valga, eso es discutible punto por punto, sino lo que no vale es su adoración cuasi-religiosa). Entiendo que los grandes rasgos del planteamiento marxiano son aún válidos y entiendo que el planteamiento leniniano o blochevique era válido en un entorno muy concreto que es el de la periferia capitalista en su fase fordista, más con un objetivo de desarrollo nacional que de emancipación real de la clase obrera (aunque como es un proceso híbrido hay para todos los gustos).

    En inglés tienen una expresión para indicar que algo es absolutamente inútil que es “apalear a un caballo muerto”, y a mi entender insistir no tanto en el marxismo sino sobre todo en el leninismo, es precisamente eso: “apalear a un caballo muerto”, por mucho que le des no se va a levantar. Necesitamos otro caballo, o piernas humanas en acción o un coche de gasolina pero el caballo muerto, muerto está.

    En fin, a Kolitza le tengo más o menos referenciado pero a Angulo no, así que he buscado en la red algunas referencias para saber de qué pie cojea. Y parece que escribe bastante en Rebelión. Y sin ser capaz aún de juzgar su punto de vista, me he quedado con el final del artículo titulado “La noción de “clase” y el sujeto político de la sociedad” (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=183417) que me parece interesante y relevante aquí:

    “… ese sujeto tendría fecha de nacimiento, nombre y apellidos propios; buscaría su lugar en el mundo; seríamos –o somos– nosotros mismos”.

    No sé seguro si es lo que quiere decir Angulo, con su tono filosófico-melancólico, pero a mí esto me parece tremendamente importante: nosotros y nosotras como sujeto real, como personas con el poder básico de pensar y hacer cosas, como personas situadas en la frontera terminal del Capitalismo (absolutamente incapaz de regenerarse en su arrogancia triunfal tardo-thatcheriana), qué hacemos para que las visiones de Marx y tantas otras personas se materialicen aquí y ahora? Porque es aquí y ahora cuando toca dar el salto.

    A veces cuando he criticado El Capital se me ha dicho, con cierta razón, que es un tratado analítico sobre la naturaleza del capitalismo. Y vale, pues muy bien, no es ese el manual que necesitamos ahora, porque lo que Marx analizaba e incluso vaticinaba con algún acierto, ya ha sido. Quizá aún es pero no va a seguir siendo durante mucho tiempo y en todo El Capital no hay un manual sobre cómo dar el salto. Hay marxistas (y otros) que han teorizado o incluso practicado sobre ello, pero en contextos invariablemente fordistas, de obrero masa, de fábrica disciplinaria, de subsunción meramente formal, que no nos sirven de mucho ahora, cuando el fordismo se desvanece en el horizonte pasado con la memoria de las personas jubiladas.

    Entonces, prafraseando a Lenin, “qué hacer?”: qué hacemos esas personas concretas con nombres y apellidos y caras gastadas en este otro horizonte del presente que mira hacia un futuro que no puede ni debe ser ya más capitalista pero que seguirá siéndolo algunos años más a no ser que hagamos algo grande, potente, al respecto?

    Es este el verdadero fondo de la discusión? Porque me parece un debate muchísimo más interesante de lo que querrían hacerlo parecer quienes niegan que deba haber debate alguno, porque todo está en el libro sagrado o algo (pues no: esto no está).

    • La discusión no tiene nada que ver con eso maju. Ya dije al principio del artículo que de hecho la respuesta a las preguntas no está en el libro, que el libro golpea de lleno a las categorías mistificadas de la burguesía, que ordena el concepto de Capital en general (la dinámica del poder en la sociedad moderna) y delimita las determinaciones de sus momentos en el orden adecuado, que constituye el método, pero que no se dedica a dar respuestas concretas, sino a establecer la forma general para las respuestas posibles. Ya dije que ni siquiera representa, El Capital, un diez por cien de la obra prevista. Y que está abierto a crítica incluso el método. Pero que para discutir el orden de las categorías primero hay que conocerlas y estudiarlas sistemáticamente. ¿Es mucho pedir?

      Marx no estudia sistemáticamente la opresión de la mujer trabajadora, aunque tiene referencias aquí y allá sobre este tema, y sus apuntes sirvieron a Engels para escribir el Origen de la familia, etc. pero a partir de su método puede hacerse con mucho mayor alcance que a partir de la filosofía burguesa un exaustivo mapa de los fundamentos de la opresión de género en la sociedad burguesa. Eso trataba de demostrar mi artículo del otro día, sumándose a muchos otros artículos previos de otras personas, y hasta ahora no he obtenido ninguna respuesta al contenido que pueda alimentar el debate, solo moralismos y tópicos aburridos.

      Marx representa un momento muy lúcido del proceso de constitución de la conciencia revolucionaria, pero un momento, nada más. Su diferencia consiste en haber constituido el método para comprender el poder del enemigo de clase, el poder de la burguesía. Método que hasta hoy sigue guardando la mayor potencialidad política frente a sus competidores burgueses como la genealogía, el existencialismo, la hermenéutica, o la filosofía analítica. ¿Por qué? Porque es un método que trasciende las categorías burguesas, mientras que los demás se construyen sobre ellas.

      La discusión aquí no tiene nada que ver con eso. Mikel es llevado a la discusión por motivos personales, y los disfraza de generalidades vacías y supuestas diferencias, con lo que nos hace perder el tiempo a todos. Supongo que con eso busca promocionar su marca, o algo así. En cualquier caso, su postura es ”fingir diferencias” con la excusa de aparecer en escena, y que algún incauto promocione sus escritos.

      A mi por otra parte me parece estupendo que esos escritos se promocionen, algunos de ellos son sugerentes. Simplemente, me limito a falsear las generalidades vacias y las posturas de falsa conciencia que está arrojando como coartada, ya que su motivo personal está interfiriendo en el debate político concreto sobre la opresión de género, generando confusión.

      Ahora bien: el fondo de la diferencia consiste no en la teoría en relación consigo misma, sino en la relación entre la teoría y la práctica organizativa y militante. Podemos extraer enseñanzas muy valiosas de este debate, que nos aleja de la cuestión originaria (opresión de género), para adentrarnos en la cuestión del papel de la teoría, y su relación con la práctica.

      Y bien: ¿En qué consiste esta diferencia?

      1-En que la ausencia de pertenencia a una generalidad de compromiso más amplia, a la que podemos llamar principio organizativo militante, genera una libertad abstracta de pensamiento en el individuo ”izquierdista”, y no sólo eso, sino también una libertad absoluta de habladuría, que en conexión con una formación académica, produce eternamente la figura del intelectual. Intelectual que no se compromete moralmente con nadie, pues su compromiso es solamente consigo mismo, con su esteticismo libertario idealista, y con su personalidad expansiva. En definitiva, que el poder de la teoría pura se convierte en destrucción de la teoría real, que emerge de la colectividad actuante, de la colectividad ORGANIZADA. En ese sentido, el intelectual participa en los debates políticos con plena libertad de palabra, pues sus palabras no comprometen a nadie, YA QUE EL MOVIMIENTO REAL NO ESTÁ COMPROMETIDO EN SU PALABRA. Esa es la razón por la que el intelectual, a diferencia del teórico militante (Rosa luxemburgo solía usar esta diferencia), no habla y escribe para alimentar una dinámica real, sino para alimentar una idea trascendental, sin ningún reparo en destruir toda dinámica real que se interponga entre él y su idea. Finalmente, ese modo de hacer teoría, ese modo de estar en el debate, acaba siendo un ataque de lo transcendetal burgués a la realidad organizativa actuante del proletariado, que en su debilidad no puede por menos que ser parcial frente a la autoridad moral de las generalidades burguesas que emergen en la cabeza del intelectual a través de la especulación. Aunque este fenómeno tiene su máxima expresión en la universidad, también se da fuera de ella. Sin embargo, es habitual que todo intelectual acabe en la academia burguesa, que es, en general, la articulación de un sistema mundial de la intelectualidad bajo el mando capitalista.

      2-La ausencia de práctica organizativa política militante hace que la teoría se vuelva mera elucubración desprovista de determinaciones materiales reales. Es decir, que la teoría se forma no en el pensarse a sí mismo del proletariado organizado ACTUANTE, sino el pensarse a sí mismo de las ideas personales del intelectual. El intelectual no elabora ciencia de la experiencia material, sino de la contraposición de ideas que abstrae en los libros que devora, y de la experiencia política que de los demás consume. El intelectual se enfrenta entonces a los teóricos militantes con aires de superioridad moral DISCURSIVA, exigiéndoles esto o aquello, pero en general, siempre exigiendo NORMAS DEL DISCURSO tal y como el discurso es comprendido por la conciencia burguesa, tratando de eludir así el debate sobre contenidos, en los que desde sus generalidades vacías se siente en inferioridad. Entre esas normas del discurso burgués que exige, las más importantes: 1-Que siempre se debe demostrar lo que niegue al sentido común académico, y no el sentido común académico mismo, mientras se hace abstracción del campo de fuerzas de clase, extrateóricas, que ha formado ese sentido común académico que el intelectual comparte: 2-Que no se debe priorizar un método sobre otro, no se debe suponer que hay verdad y falsedad, que hay oposiciones en el discurso y unas son verdaderas y otras falsas, sino que en todas partes hay algo de verdad y hay que ser ”abierto de miras” (y cerrado de mente). Esta norma moralista del discurso intelectual burgués evita así que una ciencia proletaria aparezca como verdadera frente a una ciencia buguesa construida sobre la falsa conciencia. El ataque epistemológico a la capacidad de autcomprensión del proletariado se disfraza así de moral discursiva.

      3-Siempre que el intelectual se inmiscuye ”prácticamente” en el movimiento real es para intelectualizarlo, para destapar todas las contradicciones morales e ideales de la práctica organizativa militante, para hablar siempre más de la cuenta sin subordinarse a las necesidades organizativas, pues sólo responde al mundo de las ideas. A diferencia de ello, el teórico militante se afana por destapar las CONTRADICCIONES POLÍTICAS de la práctica militante, las contradicciones entre la estrategia y la táctica de coyuntura. El teórico militante, que entre otras labores militantes tiene la de ser teórico, vuelve material el ejercicio de la crítica. El intelectual, que entre otras labores teóricas tiene la de intelectualizar la militancia, trata de volver ideal y moral la práctica en un mundo de barro y sangre, por lo que, después de dejar el gallinero revuelto, suele regresar a su torre de marfil del mundo especulativo. En el peor de los casos, el intelectual logra tomar el control idealista y moralista del proceso, con lo que lo asimila al orden establecido, al orden ”pluralista”, ”de sentido común ampliamente contrastado”, convirtiéndolo en correa de transimisión burocrática de las fuerzas ciegas que forman el mundo de las ideas…

      • Muy interesante tu respuesta, Kolitza, gracias por tomarte la molestia. Hasta el final casi del punto dos me parece muy razonable lo que dices y a partir de ahí no es que tenga objeciones de enjundia sino simplemente creo que me falta casuística para entenderlo mejor. Bueno, ya meditaré sobre ello; aunque entiendo la distinción que haces bastante bien no parece fácil establecer una distinción en los casos concretos entre “intelectual” y “teórico militante”, excepto por el trasfondo académico de uno (ha sido domesticado por la universidad y sistema de prebendas académico pero cabe siempre preguntarse hasta qué punto) y el activista del otro (que puede ser muy sectario y participar de otro tipo de esquemas-cerrojo o también del sistema de prebendas de las instituciones políticas). Pero me quedo con la meditación que haces porque sí que me parece importante e interesante en cualquier caso.

  9. Esta intervención no pretende ceñirse al cuerpo del artículo, ya que no suscita ningún interés. Más bien: no merece respuesta alguna, pero si al necio no le sigue el silencio tampoco puede quedar lugar para la sorpresa. Nadie debería obrar en reflexiones de leonera sin conocer las bestias que alberga ésta. Me dirijo a ti, Mikel, como todo lector, o lectora, que se haya podido sentir cohibido por tus palabras, sin que fuese necesario, porque la genuina intención revolucionaria no merece ser tratada así. Quienes participáis en esta página web ansiosos de producir soluciones teóricas anejas a Reales problemas políticos, originadas en esa misma práctica, mejor estáis exentos de la susceptibilidad que tenemos muchos de nosotros a poetizar este espacio. Algunos conscientes de nuestro error procuramos limitarnos a lo indispensable, a breves preguntas y observaciones, sin saturar lo que va siendo una fábrica donde confluyen diversos agentes ideológicos que albergan la capacidad de hacernos reconocer las fuerzas vivas dentro del proletariado. Fuerzas concretas potencialmente revolucionarías, los verdaderos seres comunistas, herederos activos de su tarea histórica: sintetizar lo dado como posibilidad de revolución socialista. Ahora, ¿quién nos pedirá perdón a todos los que nos vemos involucrados en esta pérdida de tiempo? Este no es lugar para la soberbia intelectual, las actitudes reaccionarias mejor están donde pagan sueldos por ellas.

    Ya Lenin en 1908 identifico lo que se transformaría en la mayor tarea científica de los pensadores marxistas: cuando la labor teórica de Marx y Engels pudo desprenderse formalmente de las concepciones socialistas previas, y de las arrogancias intelectuales que a éstas acompañaban, y se impuso como máxima expresión de la autoconciencia del proletariado (no me refiero a su recepción social que pudo tener dentro de la clase trabajadora), las barricadas tuvieron que ser levantadas dentro de sus propias filas… Las corrientes antimarxistas emergieron de estratos políticamente organizados (organizados en el marxismo) de la clase trabajadora misma. Desde entonces la ciencia del proletariado tiene que combatir todos los intentos de revisar su carácter apodíctico sin que su contrincante (la burguesía con sus profesionales de la ideología o con colaboracionistas de clase, malditos vendidos) aluda en ningún momento a fundamentos reales del marxismo. Son las enmiendas que Bernstein hizo a Marx las que bautizaron dicha actividad reformista en la teoría como Revisionismo. Lacra para-sí de la clase trabajadora, relación social subordinada de la que tu Mikel constituyes una personificación ejemplar. Podemos tomarte como ejercicio propedéutico incluso. Por ello, al mismo tiempo que la clase trabajadora ahonda en su propio conocimiento científico y desarrolla el legado categorial marxiano (como toda ciencia hace con su objeto particular) los marxistas nacen y se manifiestan como crisis: batallan la negación de su posibilidad, sin tregua. Esta es una de las razones, al igual que su tiempo histórico, de que la Unión Soviética conociese tantos “trabajadores de la primera línea de fuego de la ideología” (así los denominaba Ilienkov, como a sí mismo) que tu considerarías marxistas vulgares; vulgares y aun cualquiera de ellos parecería Salomón a tu lado. Esta actividad defensiva que no nos permite avanzar al ritmo que quisiéramos en los problemas inmediatos que conciernen a nuestra militancia a pesar de ser espesa permite continuar realizando la crítica marxiana, seguimos poniendo aprueba el pensamiento burgués y fortaleciendo nuestra epistemología al ritmo que destruimos vuestros conceptos. Por ejemplo el haberme tomado un tiempo para responderte me permite hacer esta sugerencia: el problema del revisionismo no podemos erradicarlo si nos reducimos a combatirlo en su grueso teórico, esto solo paliaría la calentura, creo que uno de nuestros quehaceres (tanto teórico como practico) estriba en la necesidad de producir el conocimientos de todas esas estructuras reales que posibilitan la reproducción de la conciencia fetichizada y el error sistemático de la ideología burguesa dentro de la clase trabajadora, y después de comprender esta contradicción destruir sus fundamentos reales. Debemos pensar que es y como se produce este fenómeno y neutralizar su forma, transcender el producto y comportarnos como poderes sintetizadores revolucionando las condiciones de producción.

    Para terminar: hablas de la percepción que puedan tener diferentes mujeres de Kolitza, te preocupa que podrán pensar de él y a mí me sorprende (vista tu aspiración a filósofo de El Diagonal) que no te preguntas como es qué piensan eso. E. P. Thompson fue duramente criticado por Althusser por intentar introducir en la teoría marxista de la historia la concepción de “constitución de clase” basándose en la experiencia como proceso vital. Esta categoría teórica que tiene su origen en el clasicismo alemán o clasicismo de Weimar, mira tú qué casualidad, que subyace tanto en los feminismo de epistemes negros y del sur como en la mayoría de las teorías de la reproducción (actuales) es el principio histórico-social (sin validez teórica) que fundamenta uno de los axiomas principales del marxismo: actúan sin saber lo que hacen. Porque no se trata de lo inmediato ni sensual, y menos aún de una psique narcotizada, se trata del reproche althusseriano: “comprendieron que la libertad de los hombres pasaba, no por la complacencia de su reconocimiento ideológico, sino por el conocimiento de las leyes de su servidumbre, y que la realización de su individualidad concreta pasaba por el análisis y el dominio de las relaciones abstractas que les gobiernan”. A ese conocimiento aspiramos en este blog, al conocimiento que explica tu actividad egoísta a la vez que nos enseña que más vale desconfiar de lo que nos confiere la inmediatez vital. Cabe la opción de que no entiendas la relación de identidad entre Thompson, los feminismos mencionados y tu artículo, me explico: “no es la conciencia de los hombres lo que determina su ser, sino, por el contrario, es su existencia social lo que determina su conciencia”. Exactamente, el pecado original o Prologo del 59.

    • Este es el típico discurso de la ortodoxia m-l que aborrezco. Efectivamente estáis atrincherados en el dogma escolástico y eso es UN LASTRE insoportable para la lucha de la clase trabajadora y de la humanidad, que son en esencia lo mismo. Para vosotros la “ciencia del proletariado” (ja!) fue concluida hace un siglo o más por los grandes “profetas” (que no tenían intención de ser tales ni de hacer eso en absoluto) y de ahí no se sale. Pues vale, pues agur, con gente así no se puede ir ni al bar de la esquina; no es que sea aburrido, es que es estéril, ya que para ellos (y ellas supongo – ???) los debates son sólo para el reducido círculo de “los elegidos” y no pueden darse en abierto — lo que evidentemente choca con una realidad de clase, constituida por gente real y concreta con rostros reales y concretos aunque se pierdan en la multitud, en la que, quizá precisamente por esta obcecación dogmática intragable, Marx y el marxismo cada día son más desconocidos, e incluso rechazados.

      Siendo estrictamente historicista, todo proceso revolucionario ha innovado: Lenin innovó, Mao innovó, Castro innovó. Y paro aquí porque no ha habido prácticamente revoluciones exitosas en los últimos 60 años y eso es un problemón. Si vamos a lo que ha habido en la realidad, aún por ser criticado en profundidad, vemos cómo Chávez innovó y Öcalan también innovó, cada uno a su manera pero siempre tratando de poner la teoría al servicio de la praxis más o menos revolucionaria, al servicio de sus condiciones concretas “nacionales” o espacio-temporales (porque las condiciones también evolucionan en el tiempo). Y si nos plantamos en Euskal Herria vemos como Likiniano y Argala también innovaban, el uno sobre bases anarquistas y el otro sobre fundamentos marxistas, pero nunca permaneciendo anclados a una rigidez formalista, en la “pureza” teórica estéril, sino forzando la realidad por la vía de los hechos y de la teoría práctica política en el contexto social real.

      No necesitamos una solución teórico-formal para el contexto universitario, para las élites intelectuales, para los círculos cerrados partidistas, necesitamos una o muchas soluciones teórico-prácticas para las masas. Y por lo tanto el debate debe ser abierto y en algún grado “vulgar”, la torre de marfil para Sarumán.

  10. Empezamos fuerte este 2018. Pienso que no es exclusivo de este blog la predisposicion a la dispersion que se produce junto con debates colaterales y subsecuentes que cualquier discusion desata. Seria bueno seguir algun tipo de orden, o de organizacion, porque la sensacion que se trasmite -por lo menos a mis- es que se produce una erupcion de ideas, autores, que en la mayoria de las ocasiones nublan el tema de inicio, porque ¿de que estabamos hablando?.

    Voy anadir mi propio comentario, sin mayor importancia, porque que veo que se repiten un conjunto de topicos. Primero de todo, una discusion intelectual entre intelectuales, o dicho de otra forma -segun yo- las razones del pensar y las excusas de los pensantes. Este fue un de los nucleos de aquella socialdemocracia alemana, que en algun momento se definia como el refugio de los intelectuales, para algo deberian de servir, en su justificacion social o hasta historica (¡nada mas ni nada menos!¡viva la soberbia!). Segundo, una reiteracion de poner las ideas por delante de la realidad, y sugeriar que las ideas son las que cambian el mundo o algo parecido, y que en todo caso de ello se derivaria un programa (politico o practico). En fin esto no vaya mas alla de cualquier revolucion burguesa [historia de la separacion]; a lo que se agregaria la justificacion de que serian los pensantes pensados, es decir unos u otros intelectuales, en cuanto profesionales de lo pensado, sus elaboradores, eso si sujetos a una perfeccion logica y con detalle hermenutico, para mayor prestigio intelectual..

    El feminismo como ideologia al que se le critica desde otra ideologia, sea esta segunda eso que llaman marxismo [positivizado/ideologizado/ ¡oh, cientifico!]. Una discusion ideologica, entre ideologias, pero que como pez que se come la cola no va mas alla pero en un bucle infinito, Lo que debiera de estar sujeto a una critica radical y en completa ruptura, seria precisamente la misma nocion de ideologia, sea esta cual fuera, como contribuyente a la reproduccion de la totalidad del capital.

    Decia Marx aquello de: ” Para nosotros, el comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que ha de sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera al estado de cosas actual. Las condiciones de este movimiento se desprenden de la premisa actualmente existente ”

    y seguia mas adelante: “Esta concepción, a diferencia de la idealista, no busca una categoría en cada período, sino que se mantiene siempre sobre el terreno histórico real, no explica la práctica partiendo de la idea, sino explica las formaciones ideológicas sobre la base de la práctica material, por lo cual llega, consecuentemente, a la conclusión de que todas las formas y todos los productos de la conciencia no pueden ser destruidos por obra de la crítica espiritual, mediante la reducción a la «autoconciencia» o la transformación en «fantasmas», «espectros», «visiones» [16], etc, sino que sólo pueden disolverse por el derrocamiento práctico de las relaciones sociales reales, de las que emanan estas quimeras idealistas; de que la fuerza propulsora de la historia, incluso la de la religión, la filosofía, y toda teoría, no es la crítica, sino la revolución. Esta concepción revela que la historia no termina disolviéndose en la «autoconciencia», como el «espíritu del espíritu» [xxx], sino que en cada una de sus fases se encuentra un resultado material, una suma de fuerzas productivas, una actitud históricamente creada de los hombres hacia la naturaleza y de los unos hacia los otros, que cada generación transfiere a la que le sigue, una masa de fuerzas productivas, capitales y circunstancias, que, aunque de una parte sean modificados por la nueva generación, dictan a ésta, de otra parte, sus propias condiciones de vida y le imprimen un determinado desarrollo, un carácter especial; de que, por tanto, las circunstancias hacen al hombre en la misma medida [25] en que éste hace a las circunstancias..”

    [Marx. La ideologia alemana. https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/feuerbach/2.htm#55 ]

    Bueno, nada mas, espero no haber contribuido mucho mas a la dispersion a la que somos propensos.

    Agur.-

    • Para mi la diferencia está entre los que piensan lo que están haciendo y los que hablan de lo que otros hacen. Simplemente, petriko. Los segundos son los intelectuales, que se entrometen en las discusiones prácticas, a causa del carácter teórico que estas a menudo necesitan desarrollar.

      Con este tipo de actitudes, de opinar en general sin estar implicados en la coyuntura práctica, de no alimentar el debate de contenidos sino de atacar con etiquetas del pasado a quienes tratan de desarrollarlo, de que se os revuelva el estómago cuando veis el sufijo ”ismo” y os convirtáis en seres irracionales, llevados por vuestras frustraciones, solo contribuís a destruir lo poco que queda de motivación para hacer algo. Al aplastamiento del enemigo contribuís con la machacona negatividad del peso del pasado y de vuestros prejuicios, con vuestra falta de ganas, recortando aquí y allá la experimentación de la juventud, como si podaseis un bon sai. Se que no lo haces con esa intención, y no te lo tomes a mal, pero esa es la realidad.

      La solución al problema de la opresión de la mujer trabajadora no va a salir de un texto, o de una idea, sino de la práctica revolucionaria. Pero la comprensión del problema si que puede salir del esfuerzo teórico, fruto de la experiencia práctica.

      Si prefieres esperar a que el movimiento ideal aparezca por la puerta del destino, estás en tu derecho, pero si crees en las personas reales que intentan superar el infierno real, cuídalas un poco más.

      Por lo demás, todo debe ser puesto en duda, por el movimiento real. Faltaría más.

      • ¿Hacer?, ¿hacer que?. En el mundo de las excusas todo esta inventado y hasta puede que haya mucho por inventar. Que implicacion es la necesaria, estar metidos en la particular historia de una organizacion efimera, y creer que esa es la realidad total. Esto me parece hasta jacobino,

        Siempre estare entre los que quitan las piedras para que surga lo nuevo, para que broten los troncos y surgan los tallos. Pero no estare en la reiteracion de lo mismo, en la separacion, la teoria por un lado y la practica por otro, no son autonomas. Lo jodido es que no la tenemos (y no solo por mi).

        El movimiento ideal no va a llegar, ni menos aun porque este sea intelectualizado. Quizas sea, se me ocurre, porque el comunismo no requiera de intelectuales, sino de seres humanos, los del futuro hoy y aqui.

        ————————-

    • Petriko, con todo mi respeto no se a que cojones viene esa presunta e inapropiada explicación de lo ideologico… La razón de tus errores no me lo explico, aun que pueda intuir a que se deben… Es evidente que no has comprendido cual era mi objetivo, probablemente por que no puedes acceder a los motivos, pero como he pretendido dejar en plata: ideologico por lo general suele acontecer como lo que se dirige y se reduce a responder el contenido. En este caso tu aportación es la superflua, ya que Mikel no da pie a discusión alguna. Procurando evitar lo innecesario he querido cumplir una tarea militante, que pretendia evitar que Mikel volviese a escribri (ya fuese por aburrimiento, enojo o angustia) o en su defecto desprestigiar absolutamente su aportación para cuando vuela a pronunciarse nadie le tome en serio. El mismo Marx comprendio la necedidad de bloquear los intelectuales burgueses ad hominem. Por que somos comunistas y no nos contentamos con teorias del derrumbe llevamos a cabo cualquir tarea que requiera la revolución, sin importar lo desagradable y personalmente pesada que pueda llegar a ser. Como es el caso.

      • Igualmente Yenikoy, porque lo que pretendo es poner en duda el escenario, no me limito a las ideas, sino al aire en el que vuelan. Al final cual es el artificio o la tramoya de todo esto, que el feminismo se ha equivocado “con respecto a que”, desde unos parametros similares. ¡por favor!. (Y a Llenkov lo machacaria el estalinismo, como despues lo hizo con Karel Kosik, o antes con el joven Lukacs… ya vale, y seguimos sin aprender).

        Decia no se quien (mas bien, lo decia Amadeo Bordiga), que la revolucion es el unico acto teorico del proletariado. Pues eso. La separacion entre el pensar y el hacer, queda disuelta, no existe.

        Y porque somos comunistas negamos la separacion, de los hombres consigo mismo, entre su ser y su esencia, esa es la evocacion de la emancipacion de la humanidad. Somos peces y somos agua.

        Agur
        —————–

  11. Entre espectros y fantasmas me teneis hasta los cojones. Urte berri on o como me corrije el cabron este de la CIA que tengo instalado:
    Urte Berry Jon.

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