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Jule Goikoetxea y Teresa Larruzea / El Salto

Hace un par de semanas se publicó en Borroka Garaia da! un artículo escrito por Kolitza (“Marxismo y opresión de género- respuesta a Jule Goikoetxea y Teresa Larruzea”) en respuesta a otro que habíamos previamente sacado nosotras en Berria (“Marxen ‘Kapitala’ egungo patriarkatuan“) y en el ElSalto en castellano.

Retomamos aquí el tema.

Antes que nada, dejamos claro que afirmar que el análisis de Marx sea imperfecto no invalida su aparato teórico. Y lo decimos porque nuestro artículo era básicamente una breve crónica de la crítica que la segunda ola del feminismo hizo a las categorías desde las que la izquierda piensa el capitalismo, es decir, que aparte de hablar de lo que quedó fuera de la investigación de Marx, de cómo hasta hoy existe una doble socialización para las mujeres al mismo tiempo que una relación jerárquica entre las distintas luchas dentro de la comunidad militante, el texto no tiene gran contenido analítico en sí mismo. En cualquier caso, parece que el fortalecimiento de una versión no materialista del feminismo tiene preocupada a alguna gente, bienvenido sea este debate, por lo tanto.

Apuntes sobre el rigor científico:

[Kolitza] No sólo no podía leerse en el escrito una crítica revolucionaria constructiva dirigida realmente al libro de Marx, sino que como viene siendo costumbre, se criticaba la caricatura, y junto con ella, al programa político (lucha de clases y comunismo revolucionario) del cual había surgido el aparato teórico (marxismo).

[Teresa-Jule] De la afirmación de que haya una parte que Marx no analiza cuando estudia el modo de producción capitalista, o de que la agenda política de los hombres asalariados haya ido por delante de la agenda política de las mujeres asalariadas y de la de las no asalariadas no se deriva, de ningún modo, la afirmación de que hayamos hecho una crítica a la lucha de clases o al comunismo revolucionario. Se trata de una complejización de las diversas relaciones de poder que atraviesan dicha lucha y una proposición por entender el concepto de clase desde una óptica multidimensional.

1. TESIS: Marx dejaría fuera de la teoría del valor la esfera de la reproducción:
De este modo, por ejemplo, alguien que plantea que hay un trabajo que no está siendo pagado, o que no está siendo remunerado, cae de facto en el pensamiento categorial burgués, según el cual el trabajo del individuo crea valor, y por lo tanto, debe ser remunerado, objeto de compra (mercancía).

Afirmar que las tareas de reproducción o que la esclavitud de los campos de algodón son prácticas no asalariadas es una verdad en sí misma, y no quiere decir, en ningún caso, ni que el salario equipare al/a la trabajador/a por aquello que trabaja (es decir, no quiere decir en ningún momento que el trabajo produzca intrínsecamente valor), ni que la responsabilidad sobre lo reproductivo llegaría un día a ser una relación de no-explotación por el hecho de que fuera asalariada (sí, en lugar de “etxeko lanaren balioaren aldeko borrokan” debería de haberse evitado la polisemia con “aintzatespenaren aldeko borrokan”). No es lo mismo decir que A es A o decir que A es B, aunque la cuestión sobre el salario por la responsabilidad reproductiva sea un debate complejo y necesario.

Supondría esto una medida que tendría consecuencias directas sobre el capital simbólico de aquellas tareas reproductivas que pudieran profesionalizarse, y por ende sobre el capital simbólico y económico de las mujeres. Pero que al mismo tiempo, no implicaría necesariamente 1. ni la desfeminización de dichas tareas y, en consecuencia, de aquéllas que siguieran estando escindidas de la forma valor 2. aún en el caso en el que la sexuación de la escisión pudiera ser superada dentro del modo de producción al que corresponde (hipótesis bastante irrealizable desde una visión materialista de la ideología), tampoco implicaría la desaparición de la subordinación simbólica de las mujeres en tanto que ésta no se limita a la división sexual del trabajo y 3. ni significaría en absoluto una ofensiva estructural para la amenaza del capital a la sostenibilidad de la vida en tanto que ampliaría la lógica del valor a mayor población y a más sectores de la vida. Pero también es verdad que, desde esta óptica, muchos de los logros de la lucha obrera, feminista y antirracista del último siglo y medio (jornada de ocho horas, abolición de la esclavitud, etc.) podrían ser tachados de indeseables por reformistas. Sin embargo, esto es una larguísima discusión que no ha sido abarcada en ningún momento en nuestro artículo.

2. TESIS: Marx no tomaría en consideración el trabajo femenino, que sería primordialmente ‘’trabajo reproductivo’’, y además; el trabajo reproductivo es exclusivamente trabajo no remunerado y trabajo femenino.
[…] Es que hay una división sexual del trabajo tanto en la esfera de la reproducción (que se da tanto dentro como fuera del puesto de trabajo) como en la de la producción (que es producción de plusvalía). En la reproducción hombres y mujeres trabajadores tienen las tareas divididas, en general las mujeres trabajadoras hacen (por imperativo social) las tareas que se consideran de menor prestigio, y eso las subordina políticamente, mientras que el hombre trabajador considera ser más valioso por ello (por arreglar un enchufe, por ser el chofer de la familia, o por defender a la familia en el barrio, etc…), y considera que la mujer debe subordinarse a él.

Afirmar que la responsabilidad sobre la reproducción la tienen las mujeres no es, bajo ningún concepto, lo mismo que decir que lo que hacen las mujeres es sólo tarea de reproducción. O, paralelamente, decir que únicamente se considera “trabajo” aquello que hacen los hombres no quiere decir, de ningún modo, que las mujeres no lo hagan, sino que existen quehaceres que los hombres no desempeñan de manera especializada que no son consideradas “trabajo”. Y de aquí no se deriva que los espacios de valorización del capital no sean espacios de explotación, sino que en tanto que la cara concreta del trabajo no es socialmente significativa si no está inmersa en una relación social abstracta, únicamente las actividades intercambiables por dinero serán reconocidas como económicas. Y, por lo tanto, que es de la condición “trabajador” (entendido como empleado) de donde se deriva la representación y el estatuto de realidad, es decir, el reconocimiento como sujeto (explotado).

Decir que al valor lo caracteriza una separación (Scholz, R. 1999) sexuada no significa que las mujeres no trabajen en la valorización del capital, sino que esta esfera se constituye en un principio masculino y que todo el resto del proceso queda invisibilizado y feminizado. Que “en la reproducción hombres y mujeres tienen las tareas divididas” es absolutamente falso, porque a pesar de que todos los cuerpos realicen actividades a favor de su propia preservación (comer, dormir, ir al cine, salir de fiesta y etc.), la responsabilidad reproductiva recae sobre las mujeres, pues es a ellas a quienes se les asigna el peso general de las tareas que hay detrás de la creación, la reproducción y el disciplinamiento de la fuerza de trabajo. Y nos estamos refiriendo aquí, por lo tanto, a la repartición de aquellas tareas reproductivas que se realizan fuera del puesto de trabajo, no al hecho de que el trabajo asalariado, tanto el de los hombres como de las mujeres, esté también destinado a la reproducción del/a trabajador/a.

Por lo que no, la división sexual del trabajo no se da en la esfera de la producción y la de la reproducción, la división sexual del trabajo se da en la relación entre la producción y la responsabilidad reproductiva y en la interioridad de la esfera productiva. Es decir, que lo que se da es una doble socialización de las mujeres en donde lo que hacen en ambas esferas está siempre subordinado a lo que hacen los hombres. Y eso ya lo comprobamos cuando decimos que no es sólo que las mujeres trabajen en las dos esferas (es decir, que trabajen más), sino que además sus sueldos son inferiores en lo que a la producción de plusvalía respecta.

Las mujeres están políticamente subordinadas porque hacen por imperativo social tareas de menos prestigio, sí, pero al mismo tiempo, las tareas que las mujeres hacen son consideradas de facto de menos prestigio simplemente por el hecho de que sean desempeñadas por mujeres.

Segundo: si las mujeres no reciben una parte del sueldo familiar, o como dice el artículo, trabajan realmente ‘’sin cobrar’’, entonces mueren de hambre, de frío, o de lo que sea. Por lo que es falso hablar de que las mujeres puedan llegar a hacer trabajo sin recibir sueldo, tan absurdo como decir que alguien puede vivir sin comida, sin ropa o sin casa.

Recibir un sueldo propio o cobijarse, comer y vestirse a través del sueldo de otra persona no es, en absoluto, lo mismo, o no por lo menos en términos prácticos e históricos. Y afirmar lo contrario es obviar uno de los dispositivos centrales a partir de los cuales el patriarcado ha operado en la época moderna: el salario.

[…] es entonces cuando este nuevo feminismo ‘’descubre’’ que la mujer hace un trabajo no remunerado, que la mercancía la produce el hombre, y todo el resto de categorías confusas para hacer análisis no menos más confusos de la opresión de género, y para acabar postulando la existencia del hombre abstracto interclasista y la mujer abstracta interclasista como categorías políticas y socioeconómicas de clase.

La acusación de haber atribuido la producción de mercancías exclusivamente a los hombres ya la hemos desmentido. El resto tampoco es un argumento válido: si decir que los trabajadorxs y lxs capitalistas son una clase no implica que sean una clase abstracta, análogamente, decir que las mujeres y los hombres sean una clase tampoco implica que sean una clase abstracta. Todas las clases son concretas, entiéndase, reuniones de lo múltiple, con especificidades y relaciones de poder internas, es decir, todas las clases están divididas, y esto es absolutamente crucial para no homogenizarlas ni esencializarlas.

3. TESIS. El trabajo de los hombres sería trabajo remunerado, el de las mujeres ‘’no remunerado’’.

Se ha convertido en una falsedad repetida hasta la saciedad, esa famosa fórmula del feminismo académico italiano de los 60 y 70, según la cual existe algo así como ‘’el trabajo remunerado’’ frente al cual habría un ‘’trabajo no remunerado’’. A partir de ahí, se puede cometer el exceso de decir que ‘’los hombres no trabajan apenas sin remuneración’’, o que ‘’los hombres no trabajan sin remuneración porque son hombres’’. De golpe se legitima así TODA LA PRODUCCIÓN CAPITALISTA, lo que es lo mismo que legitimar todo el mecanismo económico que divide a una poderosa clase propietaria del mundo […]

Ya ha quedado desmentido. En ningún momento pretende que el pago equipare trabajo alguno, como si diéramos por sentado que existe una lógica de reparación entre el/la trabajador/a y el salario. Se ha hablado exclusivamente de trabajo asalariado y trabajo no asalariado o trabajo por el que se cobra versus trabajo por el que no se cobra (donde, evidentemente, se utiliza “trabajo” en el sentido transhistórico de la palabra, es decir, no como relación social específica capitalista de carácter dual en donde lo concreto está supeditado a lo abstracto). Afirmar que estamos legitimando la teoría de la intercambialidad del trabajo por el salario por decir que existen trabajos por los que no se percibe salario alguno tiene tanto sentido como decir que estamos defendiendo el fortalecimiento de la frontera estadounidense por denunciar que dicho trabajo lo van a realizar obrerxs mexicanxs explotadxs.

4. TESIS. La desmercantilización supondría únicamente la libertad del hombre blanco, y la libertad de la mujer vendría con la ‘’desfamiliarización’’. La libertad del hombre blanco se obtendría mediante la lucha de clases, la de la mujer mediante la lucha de género.

Afirmar que la desfamiliarización es condición para la libertad y dignidad de las mujeres no significa, en absoluto, que el desprendimiento de la dependencia de las mujeres para con la familia y la desfeminización de la responsabilidad reproductiva sean sinónimos de su libertad. Sino que, a diferencia de para los hombres, la desfamiliarización es un elemento necesario (pero no suficiente) para la emancipación de las mujeres.

Y será necesario pero no suficiente 1. porque las identidades de género están tan arraigadas al modo de producción capitalista (es decir, que los valores del valor sean los valores masculinos y los valores de la escisión los femeninos) que jamás podría darse un viraje despatriarcalizante completo sin que cambiaran las condiciones de producción 2. porque, en tanto que el capital amenaza inherentemente la sostenibilidad de la vida, la reproducción de ésta nunca podrá realizarse en condiciones de dignidad bajo el imperio de la plusvalía y, por último, 3. por su condición de dobles trabajadoras, a decir, porque aun siendo desfamiliarizadas, las mujeres seguirían bajo la explotación del trabajo asalariado.

Por lo tanto, en el caso de la emancipación de las mujeres trabajadoras tanto la desfamiliarización como la desmercantilización serán ambas condiciones necesarias. Y por ello, no es falaz decir que la desmercantilización, por si sola, sea sinónimo de la libertad y de la dignidad del hombre blanco, ni es una falta de respeto a toda vida afectada por el capitalismo. Sino todo lo contrario, es denunciar la abstracción del sujeto trabajador por parte del sujeto moderno auto-neutralizado (es decir, no engenerizado, no racializado, no emigrado, no homosexual, no disfuncionalizado y que no habla en su cotidiano una lengua ni representa una etnia minorizadas). Es especificar que el hombre blanco asalariado no representa los intereses de la totalidad de la clase obrera, y que por ello, para el resto de trabajadorxs, aún siendo absolutamente necesario, el zafarse del yugo capitalista no será garante su liberación como cuerpo inscrito por múltiples significantes y relaciones de apropiación.

Negar que la libertad de las mujeres, además de la desmercantilización, tiene como condición la desfamiliarización apelando a que eso nos lleva “al libre individuo burgués (sea mujer o hombre) con su dinero en el bolsillo y su libertad privada”, y que “se convierte en rechazo radical burgués e irreflexivo a la familia en general, a todo vínculo duradero y fuerte” es simplemente una falacia ad consequentiam. Sin embargo, aprovechamos para decir que el problema del fortalecimiento del capitalismo y de la crisis de los cuidados y su relación con la propagación de la ética individualista y la descomposición de la vida comunitaria es un debate muy necesario. Pero que dicho análisis se haga a costa de inculpar a la reivindicación de desfeminización de la responsabilidad reproductiva es tan justo como culpar al abolicionismo de que a finales del siglo XIX la producción de algodón bajara en Texas. O dicho de otro modo, que aunque los cuidados y la lógica no monetaria deban ponerse en el centro, lo desdoblado de la forma valor no es el residuo de una formación precapitalista que hay que conservar tal y como está, sino explotación de mujeres constitutiva de la producción de plusvalía.

Más allá de las tesis que erróneamente se nos han adjudicado y de los argumentos que de ellas han esgrimido, que creemos con esto haber desmentido, el resto del conflicto teórico nos parece oportuno.

Diríamos que la tensión es la siguiente:

Conflicto 1: De si hay o no un vacío analítico en el Capital

Según el artículo que aquí comentamos, al Capital de Marx no se le puede criticar el no haber analizado las tareas de las mujeres en lo que a la reproducción de la fuerza de trabajo respecta, ni el hecho de que no estudiara la relación de esta explotación para con la producción de plusvalía en su mapa sobre el funcionamiento de la economía política capitalista. Y según entendemos, los argumentos son que 1. En la sociedad que Marx investiga las familias obreras no tenían tareas domésticas que realizar porque trabajaban, hombres mujeres y niños, hasta dieciséis horas al día, por lo que no tenían ni casa, ni ropa ni prácticamente comida que cocinar. Y 2. en Marx la relación y proporción entre el trabajo productivo y el reproductivo es una expresión de la relación antagónica entre el capital y el trabajo asalariado.

En referencia al primer argumento, no es verídico que la enorme reducción del tiempo para la reproducción de la clase trabajadora (la desaparición de las tareas domésticas) fuera una condición universal en la época en la que Marx escribió el Capital. Según Federici (Federici, S. 2017), las empleadas de las fábricas oscilaban solo entre un 20% y un 30% de la población de las mujeres trabajadoras, entre las que, además, también algunas dejaban el empleo para dedicarse a sus hijxs.

Pero estamos de acuerdo con la segunda enunciación, que es verdaderamente donde se juega el conflicto, cuando se afirma que la relación antagónica entre el trabajo asalariado y el capital, absolutamente central en la teoría marxista, tiene su expresión económica en la relación y proporción antagónica entre trabajo productivo y reproductivo. La pregunta, por lo tanto es, ¿qué abarca el análisis de la reproducción en Marx?

Entendemos por reproducción en el Capital al conjunto de actividades destinadas a la conservación de sí, a decir, a la conservación de la fuerza de trabajo, y por “trabajo necesario” para la reproducción aquél que, resultado de la división social del trabajo, el/la trabajador/a desempeña para producir el valor de su propia fuerza de trabajo, que es aquí el valor equivalente a aquél de los medios de subsistencia que necesita para reproducirse (mercancías). Y es concretamente este “trabajo necesario” (Marx, K. [1867] 2010: 207), que la/el obrera/o realiza desde su puesto de trabajo y en el que se resume la importancia de la subsunción de lo reproductivo en lo productivo, lo que el estudio de Marx abarca de manera más metódica en relación a la reproducción.

Evidentemente, el ocultamiento de que las mercancías no produzcan, reproduzcan y domestiquen por sí solas la fuerza de trabajo no es obra de Marx, sino que es intrínseco al modo de producción que él estudia, pero ¿cómo puede ser que no se le dedique importancia investigadora al hecho de que la contradicción entre producción y reproducción oculta también explotación específicamente femenina en lo que a las tareas reproductivas realizadas fuera del puesto de trabajo respecta?, ¿al hecho de que es esta subordinación la que permite que una parte del trabajo que reproduce la misma mano de obra que genera plustrabajo le sea gratuita al capital? Esto es un hecho, aunque la ilegitimidad de la gratuidad sea un concepción burguesa de justicia que esconde que el trabajo para la producción de un sueldo es también una relación de apropiación y subordinación.

El aparato de la acumulación se sustenta sólo a partir de la contradicción entre la esfera de lo productivo y de lo reproductivo. Por supuesto, la que rige la formación social, la única importante para la sociedad del capital, es la producción de plusvalía, para la cual lo reproductivo no es más que su condición de posibilidad. Pero la escisión no es contingente al valor, y mediante ella el capital consigue que una parte del proceso (todo el trabajo reproductivo fuera del puesto de trabajo) le sea gratuita (y esto es una descripción de cómo funciona, no un análisis de si esta gratuidad le es o no sustancial). Y lo consigue porque la articulación de una variedad de estrategias identitarias, generadoras, en este caso, del dispositivo moderno del género, garantizan que un montón de gente haga mucho trabajo sin ningún sueldo ni prestigio a cambio.

Es cierto que se observa en el Capital un concepto de lo reproductivo en el que también intervienen trabajos llevados a cabo por mujeres más allá de lo que se realizan en la fábrica. Cuando se afirma, por ejemplo, que el desarrollo de la industrialización destruye la esfera de la reproducción para apropiarse de la totalidad del tiempo de las mujeres. O, en referencia a aquellos quehaceres que no pueden ser reducidos, cuando se indica que las mujeres de la clase trabajadora se ven obligadas a alquilar el trabajo de una obrera (Federici, S. 2017).

Pero a pesar de ello, la función que la empresa patriarcal desempeña en la producción capitalista (no como entidad esencial, sino como modo efectivo de funcionamiento) tiene un lugar poco estructural en el Capital, y su mención no es en absoluto analítica. No se estudian ni las relaciones no asalariadas, ni las características de la explotación de las mujeres en lo que concierne a la responsabilidad sobre lo reproductivo, ni la participación de esta escisión sexuada para con la tasa de plusvalía. Nos adherimos cuando se dice que no es el filósofo, sino la economía política burguesa, la responsable de la subordinación de lo reproductivo a lo productivo y de la invisibilización del trabajo realizado fuera del puesto de trabajo pero, y he aquí nuestro punto, limitándose al análisis del trabajo reproductivo dentro de lo fabril no se visibiliza en absoluto ni que la disociación sexuada del valor es un elemento de la máquina ni que este desdoblamiento abarca una parte crucial de la subordinación contemporánea de las mujeres. Por ello, a pesar de que se reconozca la opresión de género, la racionalidad capitalista no es pensada aquí como co-conformada a partir de la explotación patriarcal, sino como un modo de producción asexuado.

No obstante, como el desarrollo teórico que le ha sucedido lo demuestra, la maquinaria analítica propuesta por Marx no está por ello en contradicción con un análisis del capitalismo a partir de sus entrañas patriarcales. Ahora, que su posición epistémica es androcéntrica es innegable.

Conflicto 2: De si el conflicto es entre el feminismo y el marxismo o de si lo es entre distintos tipos de feminismo

Que el conflicto no radica entre feminismo y marxismo ya lo dice el mismo artículo que se comenta, en donde hablamos de feminismo marxista. Sí, indudablemente, el conflicto se sitúa entre varias visiones del feminismo, pero también entre una visión materialista y consustancial del feminismo y una lectura monoteísta del marxismo (y subrayamos, decimos “lectura” y no “marxismo”) que folcloriza los análisis de distintos sistemas de opresión como contradicciones colaterales subsumidas bajo la dominación capitalista.
Nos valemos del estudio de Marx para entender la explotación dentro de los circuitos de acumulación del capital y, tras analizar la relación de éstos para con las distintas partes de la economía invisibilizada, concluimos necesaria (que no suficiente, y estos es crucial) la destrucción del modo de producción capitalista para la superación, entre otros, de la dominación heteropatriarcal y racista (y, evidentemente, capitalista). Es decir, que puesto que la racionalidad del capital está estructurada a partir de la división sexual del trabajo (y viceversa), este modo de producción está absolutamente arraigado a las identidades de género (o, en su defecto, a la proliferación de otras diferencias y desigualdades) y en consecuencia la despatriarcalización pasa necesariamente por el anticapitalismo. Por lo que no, del hecho de que el género sea una clase social no se concluye necesariamente que dicha opresión pueda resolverse sin tocar las relaciones de producción capitalistas. Pero al mismo tiempo, dado que la forma social patriarcal y racista no se reducen a la capitalista, de la abolición del capital no se deriva la inherencia de la desaparición de estos sistemas de dominación. Y decir que el que se toquen las relaciones de producción capitalista no garantiza que el patriarcado, aunque mute substancialmente de forma, vaya a desaparecer, no tiene porqué ser un argumento idealista.

Por ello, la verdadera matriz sería, en última instancia, la siguiente:

Conflicto 3: De si existen más ejes de clase más allá del capitalista y de si la dominación es esencialmente burguesa.

La mujer burguesa aparece de este modo como sujeto de opresión de género. Pero, si la mujer burguesa se aprovecha y desarrolla la opresión de género: ¿Cómo van a ser ‘’la mujer’’ y ‘’el hombre’’ en general, entendidos de forma interclasista, dos clases enfrentadas, o todavía peor: la polaridad específica creada por la opresión de género?

El marido en la familia proletaria, el violador en la calle de un barrio, son figuras privilegiadas de colaboración de clase, como el policía o el encargado de fábrica, que colaboran con el mando capitalista y reproducen la subordinación de la mujer a una división sexual y política del trabajo, división sexual que favorece en última instancia a toda la burguesía. De lo contrario no puede explicarse por qué una niña negra multimillonaria tiene más poder que un hombre blanco adulto vagabundo.

En tanto que articulador de la función “mujer”, el patriarcado afecta a todas las féminas, pero lo hace de una manera substancialmente distinta dependiendo de la manera en la que cada cuerpo se relacione con otras categorías de opresión. Esto es evidente. Pero del hecho de que las mujeres burguesas opriman a las mujeres trabajadoras no se deriva que el patriarcado se reduzca a una relación exclusivamente capitalista. ¿O acaso los marineros de Ondarru no conforman una clase por el hecho de que exploten (ellos y su patrón) aún más a sus compañeros racializados? La mujer burguesa se va de copas mientras la señora latinoamericana cuida de sus hijxs, está claro (es decir, se desfamiliariza a partir de la comodificación o explotación ajena porque tiene los medios para ello), pero también la violan en el baño del bar, se mete los dedos para vomitar su exquisita comida, tiene más dificultades para avanzar en su carrera y la dejan de contratar porque ya no está tan buena o porque está embarazada. Y no por ser burguesa, sino por ser mujer. Y aunque esa misma opresión sea radicalmente diferente hacia la de las mujeres racializadas y pertenecientes a la clase trabajadoras, existe aquí una tipología de dominación de los hombres como hombres hacia las mujeres como mujeres. El marido de una familia proletaria no sólo colabora con su superior cuando calla a su mujer delante de sus amigos, sino que se beneficia también a sí mismo y a sus iguales. Y obviar este hecho, aparte de falso, es intolerable en términos políticos: es negar la existencia del patriarcado.

Por supuesto que una niña negra multimillonaria tiene más poder que un hombre blanco adulto vagabundo. Pero la vida de un hombre blanco adulto vagabundo no corre el mismo peligro que la de un hombre negro adulto vagabundo. Y el niño negro multimillonario, a diferencia de la niña negra multimillonaria, no ha salido corriendo de la habitación del hotel del productor de su nuevo disco. ¿Creemos acaso que por haber salido de la producción de plusvalía la reputación de un bangladesí será automáticamente equiparable a la de un noruego? ¿O que el humor de las bertsolaris mujeres hará que las plazas se rompan a carcajadas? ¿Que los cuerpos racializados dejarán de blanquearse a sí mismos? ¿Que los centros de adelgazamiento carecerán de demanda? ¿Que las niñas dejarán de tener miedo a ser violadas en las fiestas de su propio barrio? ¿Es sólo por un argumento de producción de mano de obra esclava que se ha prohibido el aborto (que también, pues las clases dominantes siempre han podido permitirse practicarlo) o existen causas paralelas que tienen que ver con la dominación propia y, por ende, precapitalista, hacia los cuerpos marcados como mujeres por parte de los hombres, como clases en sí?

Es innegable que, a partir de la instauración de la separación entre la producción y la esfera doméstica, la modernidad ha intensificado la dominación patriarcal en ciertos ejes, por lo que, las divisiones sociales por género han sido no sólo reproducidas, sino activamente producidas por el capitalismo. Ahora, eso no quiere decir que la dominación masculina se reduzca al servicio que mayoritariamente presta en la actualidad. El patriarcado se estructura a partir del trabajo (entendido aquí como una relación social específica de la modernidad), que se relaciona, a su vez, con dispositivos como la heterosexualidad, pero su articulación está motivada por una producción y conjunto de prácticas discursivas mucho más extensa, un entramado simbólico, político y conceptual que desborda el modo de producción capitalista. Y a pesar de que la unidimensionalidad sea siempre una ficción teórica, es decir, que el entramado práctico del patriarcado sea siempre coextensivo al del capitalismo, basta con imaginarnos un mundo fuera del dominio de la mercancía en donde se siga violando a las mujeres, sometiendo simbólicamente a los cuerpos racializados (es decir, racializándolos), o donde se haya extinguido el euskera, para saber de qué estamos hablando.

Esta es la tesis central: el patriarcado, sistema heredado de formaciones sociales anteriores, funciona en la modernidad esencialmente como categoría de explotación para la producción de plusvalía, pero aun siendo su forma actual una determinación del modo de producción capitalista, su existencia no es reducible a él, no se agota en él. En resumen, que aunque absolutamente imbricado con la forma capitalista, existe también un conflicto de orden enteramente patriarcal. Y por ello, que la abolición del capital garantice la disolución de la separación del valor sólo significa la superación del funcionamiento contemporáneo de la dominación heteropatriacal, no la desaparición del patriarcado.

Llamaremos feminismo burgués (o feminismo sin perspectiva de clase que termina colaborando con la racionalidad burguesa) a las reivindicaciones que se limitan a denunciar la problemática de género sin relacionarla con el servicio que la empresa heteropatriarcal presta al modo de producción capitalista (ya sea porque los sujetos no padecen opresión alguna más allá de la derivada del machismo-homofobia-transfobia o porque no analizan su codificación fundamental). De cualquier forma, aunque ese feminismo no abarque el pensamiento heteropatriarcal tal y como afecta a la inmensa mayoría de las mujeres (en términos de función socioeconómica), eclipse versiones más radicales del feminismo en claves materialistas e incida por todo ello sobre la ultraperiferia del problema heteropatriarcal, apela a una cuestión estructural e innegociable: la dominación masculina.

Del mismo modo, llamaremos monoteísmo teleológico (o concepto de clase sin perspectiva consustancial que termina colaborando con el solipsismo patriarcal), a la maquinaria práctico-teórica que diluya la totalidad del antagonismo histórico, socioeconómico y político bajo el manto moderno y omniabarcante de la “clase burguesa”.

Afirmar que la “consustancialidad” (Kergoat, D. 2005: 95) hace desaparecer el antagonismo obrero-burgués o una visión materialista del funcionamiento de la maquinaria social, o, a la inversa, que la dominación patriarcal y la dominación racista se reducen a las relaciones de producción capitalista, en el mejor de los casos, es un error teórico, en el peor de los casos, es hacer pasar al reduccionismo por radicalidad.

22 thoughts on “Sobre monoteísmo, capitalismo y patriarcado

  1. Kontua da, nire iritziz, ordena kategorial baten beharra ezkutatzen dela gizartea objektiboki eta bere konsekuentzia logikoetan ikasi ahal izateko elementuen artean. Beraz, gizartea bere antolatzeko modu objektiboek ezkutatzen dituzten aukeretan aztertu beharra dela.

    Hasteko eta behin, Jule eta Teresak Kolitzaren testuaren mamiaren inguruko errebisio bat bera ere ez dute burutzen, bere burua zuritzen dute euren artikuluaren auto-aklarazio ariketa bat eginez. Beraz, eta hau da garrantzitsuena, balio formaren gainditzea gizarte kapitalista gainditzeko ezinbesteko elementua dela onartzen dute, horrekin akabo errebisionismorako posibilitatea. Hala ere, ordena logiko (dialektiko) bat partzialki soilik burutzen dute, eta ukatu ezin dena ukatzen ez dutenez (soldataren abolizioaren beharra patriarkatua eta dominazio maskulinoa gainditu ahal izateko) gizartea aztertzeko fenomeno subjektibo zein idealisten beharra daukate, azken instantzia interbentzio politiko erreformista justifikatzeari begia (euren posizio politiko eta soziala justifikatzeko).

    Azken honekin ez dut ukatu nahi bikoteak dionaren funtsa, baina deribazio politiko bat ateratzeari begira interklasismoaren posibilitatea emana dago koordenada horietan. Hau da, emakumeen zapalkuntza patriarkalarekin amaitzeko irtenbide posible bakarra kapitalaren logika abolitzea dela badiogu, eta zapalkuntza patriarkalaren menpe bizi diren emakume burgesak kapitalaren logikak ezinbestean benefiziatzen baditu (ukatu ezin dena ere), arazoari soluzioa jartzeari begira eszisio bat eman beharra dago genero osoaren eta klase bereizketaren artean. Hemen klase sozialen arteko banaketa bat dago, emakume burgesek zeharkako zapalkuntza bat bizita ere (Jule ez dena iristen esplikatzera nondik datorren, metafisikaren bitartez zeharkako arrazoiketa bat burutzen, garrantzitsua dena, baina fundamentu kritikorik gabea) ez dute interesik atzetik ezkutatzen den fundamentu materialista abolitzeko, ez orokorrean behintzat. Marxismo ez da zientzia puru bat, ez ditu erantzun matematikoak ematen. Interesen tendentzia aztertzen du, eta agian egon daiteke emakume burgesen esparru oso txiki bat iraultza sozialistaren (edo komunitate artikulazioaren) alde posizionatuko dena, harreman patriarkalaren eraginez kaltetua baita, baina horrek tendentzia orokor gisara problematikaren klase soluzioa ez du ukatzen.

    Komunismoaren eraikuntza ez da ez positibista ezta mekanizista ere, bere barnean gorde behar ditu dominazio modernoak eragiten dituen bereizketa guztien soluzioak edo behintzat horretarako aukera; materialismoa ez da zerbait eskematikoa, mediaziorik gabe ematen dena, arrazoiketa guztien azken fundamentu edo instantzia baizik. Genero bereizketa gainditzeko aukera erreal bakarra eskaintzen du beste botere modalitate baten eraikuntzak (Julek zein Teresak onartzen duten bezala), baina modalitate horren artikulazioak mediazio etiko-ontologiko ugari izango ditu, praxia ondorioztatzeko ulermena eta denbora behar baitira, baina era berean berau da beste fenomeno guztien azken instantzia.

    Jule eta Teresari ez zaie besterik geratzen Kolitzaren fundamentuari arrazoia ematea baino, baina arazoaren konsekuentzia praktikoak deribatzeko garaian nahasketa idealista burutzen dute, arazo larriak dakartzana estrategia politikoa marrezko orduan. Harreman dialektikoaren bitartez arrazoitzen dute fenomenoa, baina honen soluziorako dialektika bera ukatzen dute. Esango nuke testuan zehar Kolitzaren esanahiak ezkutatzen duena erreduzitzen eta “vulgarizatzen” saiatzen direla, aurrez euren aurreko artikuluan idatzitako puntu guztiak eraitsi behar badituzte ere. Kolitzaren ahotan estrategia politikoa dago, interbentzio praktikoa, Jule eta Teresarenean aho- handikeria akademizista, Krisis taldeko Scholz edota post- operaisten antzera.

    Dena den, eskertzen da erantzuna.

  2. Es imposible tomarse esa respuesta minimamente en serio cuando demuestra una incomprensión total de los conceptos salario, valor y plusvalía…

    Las divagaciones posmodernas en cuanto a las “opresiones”, sin comprender la manera de superarlas mediante el materialismo historico y la relación entre lo universal y lo particular, me han hecho reir, también lo digo.

    La relación entre la base y la superestructura y la reciprocidad entre estas, basadas en la derivacion de la segunda de la primera, también queda como asignatura pendente.

  3. Diez diferencias entre el feminismo burgués y el feminismo libertario

    Las feministas burguesas buscan la protección de las mujeres a través de los aparatos coercitivos del Estado. Las feministas libertarias, abogan por la autodefensa de las mujeres en comunidad.

    El feminismo burgués desea que toda mujer compita en ‘igualdad de oportunidades’ y sea retribuida según sus méritos individuales. Por el contrario, las feministas libertarias luchan para que cada individuo se desarrolle solidariamente en igualdad y que cada cual sea satisfecho según sus necesidades.

    Las feministas burguesas desean la incorporación de mujeres en puestos de poder, en el parlamento y los ejércitos; en las altas gerencias de empresas capitalistas y en los ejecutivos gubernamentales. Las feministas libertarias, desean la abolición de las instituciones jerárquicas. Es por ello que se declaran antiestatistas, anti-militaristas y críticas del parlamentarismo.

    El feminismo burgués sostiene que la igualdad de género es un “derecho humano” que debe ser garantizado por el Estado. Las feministas libertarias sostienen que el Estado no puede garantizar la igualdad, pues la igualdad no se puede alcanzar mediante la jerarquización de la sociedad que genera la organización piramidal y represiva del Estado.

    Las feministas burguesas crean «conciencia feminista ciudadana», es decir, un conjunto de prácticas y valores que crean a un sujeto dócil y sumiso frente a las relaciones democráticas-neoliberales. Las feministas libertarias crean «conciencia de clase feminista», es decir, principios y finalidades libertarias con la intención de abolir las relaciones de poder y sustituirlas por relaciones libres en igualdad.

    Las feministas burguesas insisten en explicar históricamente el feminismo mediante “oleadas” (primera ola, según ola, tercera ola, etc.), ignorando y censurando el feminismo obrero, anarquista y comunitario. Las feministas libertarias, sin obviar los aportes teóricos y coyunturales del feminismo hegemónico, se nutren sobre todo de las luchas históricas de las mujeres de las clases oprimidas y explotadas.

    Las feministas burguesas quieren un capitalismo “verde, amable e inclusivo”. Las feministas libertarias luchan contra el capitalismo y contra toda forma de opresión, sea económica, política o cultural.

    Las feministas burguesas se vinculan a organizaciones jerárquicas y partidos parlamentarios. Promocionan el electoralismo estatal y la importancia de la inclusión de la mujer en la política burguesa. Las feministas libertarias, se organizan en asociaciones horizontales, practican la acción directa, el apoyo mutuo y la autogestión.

    Las feministas burguesas consideran de vital importancia leyes de paridad de género para “feminizar” las instituciones jerárquicas del capitalismo. Las feministas libertarias consideran que la lucha antipatriarcal no se trata de dominar ‘equitativamente’ a la par que los machos estatistas, sino en abolir las relaciones de dominación.

    Las feministas burguesas desean que el varón colabore en la división del trabajo en el hogar y que sea un complemento de la mujer bajo cánones binaristas. Las feministas libertarias, en cambio, cuestionan radicalmente la héteronormatividad, la estructura familiar patriarcal y el concepto de amor que le sostiene.

  4. Me sorprende ver a muchos de los habituales exaltarse de manera tan virulenta, precisamente, contra estas autoras. La respuesta desarrollada a la critica de Kolitza demuestra que los argumentos expuestos son más que sólidos y fundamentados, pero resulta que se puntúa negativo y se las tacha directamente de ignorantes. ¡Cuanto valor! Muchos demostráis tener una cintura muy poco flexible y poco recorrido mas allá de la terminología marxista…
    Adibide bat:
    Ikaslek dio ” eta ukatu ezin dena ukatzen ez dutenez (soldataren abolizioaren beharra patriarkatua eta dominazio maskulinoa gainditu ahal izateko) ” hau faltsua da, eta patriarkatua ukatzea da. Eta horrelako diskurtso menderatzaile asko entzun ditugu historian zehar, batez ere PCE kideengandik. Kontuz, zapaltzaileen diskurtsoa ezin dugu gureganatu gure argudioak defendatzeko.

    • Ikaslek artikuluan Julek eta Teresak baieztatutakoa berretsi egiten du, hots, kapitalismoa gainditu gabe ezin dela genero zapalkuntza gainditu. Esaldi horretan, behintzat, ez da esaten kapitalismoaren gaindipenak patriarkatuaren gaindipena ekarriko duenik.

      Edozein kasutan, ni ausartuko nintzateke baieztapen hori egitera, baina baita alderantzizkoa ere: genero zapalkuntza gainditu gabe ezin da kapitalismoa gainditu. Honek esan nahi du, 1) genero zapalkuntzaren gaindipena komunismoaren eraikuntzarekin lotzen ez duen teoria eta estrategia oro ezgaia dela helburu hori erdiesteko (Julek eta Teresak ere halakorik baieztatzen dute bigarren artikulu honetan, nahiz eta gero praktika politikoan aurkakoa egiten dela susmatzen dudan); 2) genero zapalkuntza bizirauten duen forma soziala ez dela komunismoa.

      Niretzat arazoa patriarkatua eta kapitalismoa elkar eragiten duten bi egitura independente gisa ulertzean aurkitzen da, zeinak kontzeptuen nahasmenera daraman eta errealitatearen ulerkera lausotzera. Pentsatzen dut, esan den bezala, kapitalismoak herentzia historiko bat jasotzen duela, baina gerora herentzia horren zenbait osagai, biziraun dezaten, bere logikaren menpe subsumitzen dituela, hots, balioaren logikaren menpe (eta bere forma soziala, indibidualista, konfrontatua, zapalkuntzazkoa). Bada, patriarkatu historikoaren zantzuak dituen egitura mantendu izana genero zapalkuntza kapitalistaren baitan ulertuko nuke, eta ez zenbaitetan errekurtso gisa aldarrikatzen den patriarkatu idealizatu horretan. Baloreak ez dira eternoak, erreproduzitzen badira errealitate materialak, gure praktika sozialak, berauek birsortzen dituelako da.

      Balore tradizionalen zabalkuntza, emakumeen gorputzen gaineko kontrolaren hedatzea, erasoen ugaritzea… eta kapitalari arnasgune berriak eskaintzen dizkion korronte feminista jakin baten hedatzea krisi kapitalistaren garaian ezin da patriarkatu abstraktu baten aipuarekin azaldu, uste dut esfortzu handiagoa eskatzen duela. Eta nago, modu zatitu horretan aurkezten den heinean, artikulu honetan Kolitzaren artikuluari kontzesio dezente egiten bazaizkio ere, halabeharrez, adierazpen nabarmenetan Kolitzak berak argitutakoa berriz ere lausotzera jotzen dela, kontzeptuen ordena nahastera eta korapilatzera.

      Baina tira, niri ere eskertzekoa iruditzen zait erantzun hau, behintzat eztabaida interesgarria ireki delako, eta, behingoagatik, eztabaidatzera jo delako.

      • 15:15eko anonimoak ongi dionez, patriarkatua gizarte klasistarekin batera jaiotzen da, beraz egia da komunismoan soilik ezeztatu ahal izango dela berau gaindituz. Hala ere, honek ez du esan nahi berez kapitalismoa gainditzearekin patriarkatua gainditzen denik, komunismoa ez baita soilik kapitalismoaren ukapena, gizarte klasista ororena baizik.

        Eta honetara iristiko Sozialismoaren eraikuntza beharrezkoa da, ekonomikoa, politikoa eta kulturala. Baina, berriro ere, honek ez du esan nahi “feminista” (bai emakumearen askapenaren aldekoa noski) izan behar denik, komunismoak jada hau biltzen duelako.

  5. Kurganek dio:

    ” eta ukatu ezin dena ukatzen ez dutenez (soldataren abolizioaren beharra patriarkatua eta dominazio maskulinoa gainditu ahal izateko”

    Hau Ikaslek dio eta Goikoetxeak eta Larruzeak baita ere, gogo onez ez badiote ere. Adibidez:

    * “Sino que, a diferencia de para los hombres, la desfamiliarización es un elemento necesario (pero no suficiente) para la emancipación de las mujeres.

    Y será necesario pero no suficiente”

    * “porque, en tanto que el capital amenaza inherentemente la sostenibilidad de la vida, la reproducción de ésta nunca podrá realizarse en condiciones de dignidad bajo el imperio de la plusvalía”.

    * “jamás podría darse un viraje despatriarcalizante completo sin que cambiaran las condiciones de producción”.

    Hots, egileek diote hori. Egileek arrazoia ematen diote Kolitzari nahi ez badute ere.

    PCEko kideei egin diezun erreferentzia “zanpatzailea” ez dut ulertzen. PCEk oso itzal txikia du Euskal Herrian. hain zuzen zer zerikusi du PCEk hemen? Eskapatzen zait…

    • Barkatu, akats bat egin dut:

      Hau beharko zen: Kurganek dio Ikaslek esandakoa (”eta ukatu ezin dena ukatzen ez dutenez (soldataren abolizioaren beharra patriarkatua eta dominazio maskulinoa gainditu ahal izateko”) okerra dela: “hau faltsua da, eta patriarkatua ukatzea da”.

  6. El patriarcado no surgió porque biologica y geneticamente los hombres estén mal a modo de pecado original (como asi verdaderamente lo explica el feminismo burgues, que afirma que es una guerra de sexos porque explicar las razones materiales les pondria en el objetivo tambien).

    Si asi fuera el patriarcado no tendria solucion y luchar contra el seria absurdo y nunca conseguiria su objetivo salvo mediante el exterminio total de los hombres (lo cual llevaria al de las mujeres a no ser que exista tecnologia que pueda crear hijas sin necesidad de esperma y que sea modificado para que solo pueda dar hijas).

    El patriarcado como cualquier otra cosa es un constructo social.

    El patriarcado no lo creo el capitalismo pero sí una cosa que éste contiene de manera fundamental, la propiedad privada (al pasar del nomadismo al sedentarismo ) y la jerarquía (al gestionar el excedente de tal propiedad). La mayoria de los hombres tambien estaban bajo esa jerarquia y sin tierras ni ganado. El patriarcado lo crearon solo las elites masculinas en el poder frente al colectivismo o comunismo primitivo de la era anterior. Ahi se crearon las clases que pese a que entonces no eran burguesas y trabajadoras, es el mismo clasismo. Siglos de desarrollo del patriarcado han sido la base para que se extienda por todas las culturas del mundo y afecte a la mujer trabajadora de una manera integral mientras que la mujer burguesa se ve afectada parcialmente pero no le impide al mismo tiempo tambien ejercitar el patriarcado-capitalista para favorecerse de hombres y mujeres.

    O sea que antes del capitalismo y despues de el ha existido y existira patriarcado,a no ser que se pongan las bases materiales donde no exista propiedad privada y jerarquias. Por ello el feminismo no puede dar respuesta global a esto (ni para las mujeres) y el socialismo sí. Pero un socialismo que tendra que ser por fuerza feminista.

    Tanto el racismo en el mundo como la opresion nacional en EH no existen porque a cierta gente no le guste el color de la piel de otros o porque los españoles hayan esclavizado a los vascos. El racismo existe por la misma razon que existe el patriarcado y EH esta oprimida por dos estados tambien por la misma razon.Propiedad privada, jerarquia, interes economico. Hoy el sistema que gestiona eso se llama capitalismo. El socialismo es la unica base material que garantizara la independencia plena y una sociedad anti racista.

    • Me parece uno de los comentarios más interesantes y productivos, Anon.

      Matizaría que, si bien la xenofobia es antiquísima, tanto o más que el patriarcado, el racismo parece más bien un desarrollo del capitalismo; es sólo en el s. XVIII, con la Ilustración y la consolidación de la mentalidad científica cuando el colonialismo y esclavismo se tiene que replantear cómo justificar la explotación de otros pueblos, ya que las justificaciones religiosas que se usaban hasta entonces perdían fuerza rápidamente, y se crea la pseudociencia del racismo, por la que habría razas superiores e inferiores.

      Otra pseudociencia que inventarían es la economía, ésta para justificar la explotación humana y ambiental e general con un barniz de “ciencia”, y esta aún goza de cierto prestigio a pesar de que el método científico brilla por su ausencia en la gran mayoría de los casos.

  7. “De este modo, por ejemplo, alguien que plantea que hay un trabajo que no está siendo pagado, o que no está siendo remunerado, cae de facto en el pensamiento categorial burgués, según el cual el trabajo del individuo crea valor, y por lo tanto, debe ser remunerado, objeto de compra (mercancía).” Kolitza

    “soldataren abolizioaren beharra patriarkatua eta dominazio maskulinoa gainditu ahal izateko”. Ikasle

    “a cuestión sobre el salario por la responsabilidad reproductiva sea un debate complejo y necesario (…) Supondría esto una medida que tendría consecuencias directas sobre el capital simbólico de aquellas tareas reproductivas que pudieran profesionalizarse, y por ende sobre el capital simbólico y económico de las mujeres(…)” Teresa y Jule, 1. Tesis.

    Tesis central:
    “Y por ello, que la abolición del capital garantice la disolución de la separación del valor sólo significa la superación del funcionamiento contemporáneo de la dominación heteropatriacal, no la desaparición del patriarcado.” Teresa y Jule, tesis central.

    Hemen dago eztabaidaren mamia. edo horrela ulertzen dut nik. Nere ustez, diskurtso hegemoniko eta zapaltzaile bat antzeman da, bai kolitzaren tesietan, bai 2 ensaioetatik ondorieztatu diren iruzkinetan. 1. Egileak gutxietziz; ezjakin, pribilegiatu, burges… eta hainbat eta hainbat mesprezurekin. 2. Posizio pribilegiatu batetik erasotuz; ez dugu etekin positiborik aterako “kritika” edo eztabaida teoriko alternatiboak modu honetan erasotzen baditugu (lehen esan dudan bezala, deskalifikazio pertsonalak aparte) anonimo (gizon) posizio pribilegiatu batetik.

    Orratz, planteatzen dituzun bi puntuen harira. 1. puntua; nere ustez autoreek hori baieztatzen dute artikulo osoan zehar, aldiz, gerora egiten duzun balorazioak ez du eztabaidari ekarpenik egiten. 2. puntua; horrelako afirmazioa egitea guztiz ausarta da. Praxiak ez digu hori erakutsi. Uste dut hemen egon daitekeela ere gakoa.

    Oxandabaratz:
    “Hau Ikaslek dio eta Goikoetxeak eta Larruzeak baita ere, gogo onez ez badiote ere”

    “Egileek arrazoia ematen diote Kolitzari nahi ez badute ere.”

    Egileen lana gutxiestea iruditzen zait beraiek hau diotenean:

    “Más allá de las tesis que erróneamente se nos han adjudicado y de los argumentos que de ellas han esgrimido, que creemos con esto haber desmentido, el resto del conflicto teórico nos parece oportuno.”

    Ondo izan!

    • Kurgan:

      ZUk diozu guk, “Koliytza eta iruzkingileok”, egileen aurka jotzen dugula; “burges, pribilegiatu eta ezjakin” deituz. Momentuz ez dut ikusi ez “burges”, ez “pribilegiatu”, ez “ezjakin” deitzerik (beno, Ikasle iruzkingileak “aho-handikeria akademikoa” aipatu du, baina ez zuk aipatutako hiru epiteto horiek). Aitzitik zuk esan duzu “gizonak” garenez “pribilegiatuak” garela (horrek esandakoa inbalidatuko badu ere).

      iza ere gizona izateak Kapitala atertzeko ezgaiago egiten al du? Hori buguz ari baikara, Kapitala lanaz, ez patriarkatua nolakoa denaz edota patriarkatuak nola eragiten duenaz edo antzeko ezerrez.

      Eta nik uste, Kapitalaren irakurketa zehatzagoa plazaratu duela Kolitzak eta baita Ikaslek esan duena egia dela, Teresa Larruzeak eta Jule Goikoetxeak errekulatu egin dutela; gero eurek Kolitzak “erroneamente leporatzen” diotela badiote ere.

      Ezen Berriako artikulutik El Saltorako aldaketa nabarmena da.

      Ondo segi.

      • gizon izateak inbalidatzen du? ez. Pribilegioak izateak agian bai. Hemen askotan egin da burges ttipi (eta historian ikusi da norbanako gisa askok izandako jarrera iraultzailea, langilearen gehiengoak baino handiagoa) eta langile aristokraten aurka obrerismoaren izenean. Zer ikusia izan dezake? egi absolutuaren jabe ez garela onartzen hastean agian hobeto elkar ulertuko ginake.

        eta bestetik, berriako artikulua hori da, artikulu xume bat gerora kolitzak sakon aztertu nahi izan duena. Helburuak ez ziren izango desberdinak? el saltokoa kolitzak emandako eztabaidan kokatzen da, bera delako iruzkin formako artikulutxo bat sakonki aztertzerra pasatzen dena berau kritikatzeko.

      • Oxandabaratz:

        Lehenik, Berrirakurri, bai kolitzaren lehen erantzuna, bertan eman ziren iruzkinak, eta hemengo iruzkin guztiak. Topatuko dituzu aipatu ditudan mesprezuak. Ez hori bakarrik, idatzi askoetan tonoa ez da batere onargarria, eztabaida osasuntsu bat eraikitzea helburu badugu.

        Bigarrenik: Ez dakit gizona zaren edo ez,, anonimatoak ematen duen pribilegioaz ari nintzen, kasu honetan. Hala ere, gizonak pribilegiatuak garela diot, eta errepikatzen dut. Eta zure galderari erantzunez,Marxen lanari kritika edo ekarpen bat ikuspegi feminista batetik eta emakumeengandik egiten denean, gizonek agian ixildu beharko genuke. Anonimok esan duen bezala, artikulo txiki batetik Berrian, Kolitzak sakon aztertu nahi izan duena. Esanguratsua, ezta?

        • Kurgan eta anonimoa (berdina zaretela uste dut, baina ez dakit):

          Bai, gizonezkoa naiz. Eta ez naiz horregatik Kapitalaz eztabaidatzeko ezgaiago (izan ere eztabaida horri buruz zihoan Kapitalari buruz, eta zelai-joko hori Teresa Larruzeak etaJule Goikoeteak aukeratu dute).

          Kolitzaren eta J.Goikoetxea-T. Larruzea bikotearen helburuak berdinak diren edo ez, hauek “artikulu xume” bat idatzi zutela eta…. ez dit balio Azken hauek izna dira “Kapitalari” “kritika feminista” egin behar ziotenak (hori zioten BERRIAko artikuluan). Jokatzen baduzu, irabazi zein galdu zenezake… Eta hori da gertatu zaiena, izna ere “kritika” (feminista ala ez) egin anhi izan dioten Kapitalari, eta beste batek Kpitalan adierazitako kritikatik erantzun die.Ez dakit zer den hain “esanguratsua”.

          Bestetik, ez dut ulertzen “gizonezkoa bazara kritika feminista baten aurrean ixildu beharko zinateke” sioen hori. Zergatik? Marxistok ez al dugu Kapitalaren desitxuraldaketaren aurrean honen defentsan ateratzeko eskubderik? Zergatik? (Kontua “pribilegioak” badira, agian hori idatzi duenetako bat, gizon asko baino pribilegiatuagoa da).

          • oxanda, anonimo bezala idazteak eta gero ezizen bat jarrita berdina esateko ez genuke egingo pertsona bera bagina. Baina tira, sinestu nahi duzuna.

            Eta berriz, zapalduak zapaltzaileak izan daitezke? geure posizioa europar langile zuri bezala indonesioakoen pare jarrita klase berekoak izateak dena azaltzen du? Langile klasea zeharkatzen duten dominazio forma zehatzik ez dago? burges marxistarik ba ote dago? eta horiek edozien unetan hitz egin dezakete eta langile marxistei zer bai, zer ez eta nola ulertu behar duten esateari ekin behar diote?

            marxistok errealitatea aztertu eta eraldatzeko tresna bat darabilgu. Baina kontraesanik gabe eta egi absolutua dugunik ezin baiezta dezakegu. ez behintzat marxismoaren izenean.

            Inork ez du esan ezgaiagoa zarenik kapitalaren inguruan hitz egiteko. Soilik patriarkatuak dominatuta gauden neurrian zuri ere eragiten dizula, hori errealitate material- zehatza dela eta ez duzula ezta zure analisian kontenplatzen, beraz berau ukatzen duzula. Eta hori izatez antimarxista da.

            Amaitzeko, irabazi edo galdu? Hori da azken helburua beraz zuretzako? Jule eta teresari irabaztea? Eta nola neurtzen duzu? zertarako balio dizu? Ez dakit ba iparra galdua dugun edo zer…

            • 1) Uste nuen berdina zinetela oso antzeko gauzak esan dituzuelako (eta batzuetan server hau “eskegi” egiten delako). Baina en fin, berdin zait.

              2) Indonesiako langileen egoera, batez ere kapitalaren emtaket eta esportaketa prozesuarekin esplikatu daiteke. Hortikan Lehen Munduko langileriaren kapa batuzek onurak ateratzen dituztela? Ba bai, hala da. Horrek leehn munuduko langileria “zanpatzaileen” artean sartzen duela? Ez, inondik inora ere ez.

              Izan ere ez baita langileria kapital metaketa eta esportaketa hori bultzatzen duena. Eta ez du langileria eta burgesiaren arteko antagonismoa (emakume/gizon kasuan ez dagoena) ezabatzen.

              3) “Egia absolutuaren” gaineko perora hori ez dut ulertzen. Hemen denok dugu kritikarako eskubidea, nik baita.

              4) “Jokatzea”, “irabaztea” eta “galtzea”; uste nuen ulertu ahal zela esan nahi nuena. Nahi baduzu modu jatorragoan esango dizut: bertsotan hasiz gero bertsotan erantzungo dizute. “Marxen Kapitalari kritika feminista” egiteko pretentsia baduzu, ezin da esan “arikulu ume” bat denik eta “Kolitzak sakon aztertu nahi izan du”. Hori zergatik den horrela Kolitzak esan beharko luke, baina eskubidea du sakon aztertzeko. Zer esan nahi duzu horrekin? Molestatu egin al dizu?

              5) Patriarkatuarena eta “pribilegioena” aipatzen duzula, ez dakit zer zerikusi duen patriarkatuak Kapitalaren kategoriak ez ezagutzearekin. Edo nahikoa da norberak bere burua “feminista” deitzearekin Kapitalarekiko esan behar dituenak jada justifikatuta izan daitezen edota kritikak “anulatzeko”? (Finean hori baita “zu gizona zara, beraz pribilegiatua, beraz… esatea).

  8. Haber, que yo soy muy simple: ¿llegado el momento lo mismo que habria que “hipotecar” a los hombres que no renuncian a los privilegios que les concede gratuitamente el heteropatriarcado habria que hacer lo mismo con las mujeres de clase media-burguesa que no renuncien a los privilegios de clase?

  9. con las cosas tan interesantes que llegan de la revolucion de las mujers kurdas y su Ginalogia y que haya que comerse esta sopa anglosajona posmoderna academica que no vale nada fuera de las universidad s para ricos

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