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Artículo de colaboración para Borroka garaia da! Autor:  Josemari Lorenzo Espinosa

La solución española es la misma solución de las naciones integradas en España. Ya que no se trata de una integración voluntaria, natural ni casual. No es un integración “en”. Sino “por y contra”. Una integración obligada, forzada. Por eso, para que desaparezca el problema España. No hay otra salida. España debe desaparecer. El España como problema. El qué es España. El por qué es España. O de qué está hecha España. Y su constante discusión, lo demuestra. España es el problema. Su desaparición es la solución. Con la desaparición de España y su definición, o proyección, en las naciones, que hoy la componen a la fuerza: Andalucía, Asturias, Canarias, Castilla, Catalunya, Euskadi, Galiza…El problema desaparece.

El camino para esta desaparición ya existe. No hay que innovar, ni inventar nada extraordinario. El propio Estado de las Autonomías, con todos sus importantes defectos e injusticias históricas, supuso un primer reconocimiento. A pesar de ser un sucedáneo de la aspiraciones independentistas. De suyo, reconoce que hay un problema nacional no resuelto. Que se ha tratado de esconder, con unas lentejas autonómicas. Aunque si este programa y este reconocimiento pudieran desarrollarse, hasta sus últimas consecuencias. Con lógica, justicia histórica y con independencia de cada territorio, debería profundizar, hasta reconocer el derecho de autodeterminación. Para los pueblos que lo deseen.

Las autonomías no son naciones federadas. Mucho menos confederadas. Son regiones descentralizadas, con algún amago y fantasía de poder. Ni siquiera pueden, o no han podido hasta ahora, renovar o revisar, libremente, su actual condición autonómica subordinada. Que dura ya cuarenta años. Pero, en cualquier caso, son un primer ensayo de descentralización histórica. Si bien políticamente, la dependencia del Estado es absoluta, hay transferencias de algún interés, en gestiones y poderes. Entre ellos, los básicos como Educación, Sanidad, Orden Público etc. Que, en las antiguas nacionalidades históricas, han hecho posible visibilizar y avanzar una situación antes bloqueada. Y mas cerca de la realidad, que las anteriores. Por eso, como decimos, el Estado constitucional del 78, tiene al menos una virtud. Aunque pequeña, puede ser significativa.

Es un hecho histórico, que debería hacer reflexionar a los españoles mas recalcitrantes. Si España, o el Estado español, reconocen cierta autonomía a regiones históricamente reivindicativas. Aunque las haya mezclado y camuflado con otras menos “históricas”, quiere decir que hay cierto movimiento. España podía haberse negado frontalmente a cualquier transferencia o reconocimiento. Haber repetido, simplemente, la organización territorial del franquismo. ¿Por qué no lo hizo?. Sabemos que España, y sus leyes, niegan la independencia a las naciones ocupadas…Pero, ¿sabemos bien porqué les ha reconocido ciertas identidades?.

Tal vez un paso intermedio entre las autonomías actuales y la independencia, sería precisamente el desarrollo completo y total de estatutos y transferencias. Después del cual, el Estado centralizado de las autonomías, debería reducir drásticamente su presupuesto. Y perder peso específico, en el total estatal. Empezando por Hacienda y policías…Quedándose sólo con lo indispensable…¿Federal?. Negociado, en todo caso, y desbloqueando la actual incomprensión con las autonomías. Esta descentralización, podía formar de aquel “España se encoge”, de José Mari Esparza. Que empezó a finales del siglo XVI. España seguiría “desmembrándose”, como temían los del 98. Perdiendo, si no territorios, si al menos competencias administrativas y sociales.

Además, esta reducción española no solo se haría en el interior, transfiriendo competencias a las naciones ocupadas. Convertidas en regiones autonómicas. Desde finales del siglo pasado, España también se reduce hacia el exterior. Renunciando a otras soberanías y dominios. Con la entrada en el Mercado Común (1986), en la OTAN (1982-1986) y luego en la Unión Europea (1992). La pertenencia a estos organismos merma la independencia en la toma de decisiones, de gran calado. Como por ejemplo, la elección del modelo socioeconómico. Las relaciones internacionales, incluyendo la guerra o la paz con otros Estados. La política laboral y sindical. Las normativas sobre las cuatro libertades: mercancías, capitales, servicios y personas. La entrada en la OIC, obliga también al mantenimiento de un arancel determinado. Dentro del conjunto de la Unión. Etc. Con todas ello, se consolida la participación en la globalización actual. Y la pertenencia voluntaria de España, a otros poderes.

Se ha transferido a la Unión, la soberanía monetaria y las directivas económicas fundamentales. Se ha transferido a la OTAN, la soberanía militar. España depende en numerosos aspectos de las normas europeas. Las últimas instancias judiciales, son también de la Unión. No tiene independencia legislativa en materias como relaciones exteriores o política monetaria. Sus expectativas generales están subordinadas a lo que marca el Consejo Europeo. Las directivas de obligado cumplimiento, son el instrumento de la Unión para conseguir armonizar las legislaciones comunitarias. No puede limitar las libertades políticas o sindicales, o de expresión del pensamiento, mas allá de lo que determinen las directivas unitarias Etc. La gran paradoja es que, la España que impide la independencia de “sus naciones” internas, a su vez es dependiente de otros espacios superiores. De esos imperios nuevos creados por la globalización económica. Y por los intereses estratégicos políticos y militares, de las grandes potencias occidentales.

En resumen, las competencias y soberanías de los Estados europeos, incluidos los imperiales como España, están suficientemente mermadas o disminuidas como para que el orgullo nacional español, el del imperio de los RRCC o los Austrias, esté tocado. Sea historia. Tanto como lo estaba en 1898, después de que los EEUU le obligara a cañonazos, a firmar la humillante Paz de París. En cuyos renglones se quedó para siempre la gloria imperial. España es hoy una región autónoma de la Unión Europea. Estructurada a su vez en unidades regionales autonómicas. Muchas de las cuales ocultan una sufrida y perseguida, realidad nacional. Que se resiste a desaparecer. Cada que vez que alguna de ellas presiona, se ve muy claro que no queda gran cosa de aquel imperio de Felipe II. O del absolutismo soberbio de Felipe V. Ni de la Una, grande y libre franquista. Donde se prohibía casi todo. Y pronto quedará poco del Estado de las autonomías, implantado por la dictadura del 78.

Después de todo, qué interés puede tener hoy la gran burguesía, industrial o financiera. Las clases dirigentes, que han dominado España desde el siglo XIX. En mantener una estructura interior de prohibiciones nacionales. O la exaltación exclusiva de la España, una, grande, etc. Ya no existe un mercado nacional español, que cerrar o proteger, con el mito de un arancel comercial. La mayor parte de los grandes negocios “españoles”, no son “españoles”. Tampoco vascos, catalanes, andaluces, etc….Son internacionales. Ni siquiera son totalmente europeos. Sus mejores clientes, sus inversiones mas rentables, tampoco están en Europa. Y se alejan cada vez mas de la España histórica. La España de hoy, es la España de los autónomos y las PYMES. La de los pensionistas, nacidos con Franco, cuyo salario medio base ronda los 700 euros. La de las clases medias conservadoras y nacionalistas hispánicos nostálgicos. Que han nutrido las filas de combate y votado al fascismo histórico. Las que todavía hacen posible los gobiernos de la derecha.

En este país de jubilados y parados estacionales. Donde el turismo sigue siendo la primera industria nacional. Amancio Ortega es el héroe empresarial, mas admirado. El hombre mas rico de España. Casi de Europa. Uno de los grandes capitalistas multinacionales “español”. Es un galego de Arteixo. Que por supuesto no tiene patria. Aunque, como Juaristi y tododios, tiene un DNI que pone España. Pero no es español. Tampoco pierde el sueño por la independencia de Catalunya, o de Euskadi. Es posible que le inquietara algo la existencia de ETA. Que, incluso, por eso llevara guardaespaldas…Ahora, ya ni eso. Los grandes magnates del IBEX tienen sus mejores clientes e inversiones, en otros países. No en Castilla o en las otras naciones interiores, del Estado. Qué puede importarle al Santander o al BBVA, a Iberdrola y otras buenas piezas, con el mayor volumen de sus negocios fuera del alcance de los independentistas, o de la Acorazada Brunete… Qué puede importarles lo que pase con España. O con su unidad constitucional indisoluble. Por qué gastar tanto dinero y energías, en la defensa de esta falsa uniformidad. Que no tiene nada por delante. Y por detrás solo tiene una Constrahistoria impresentable. Poco defendible. Cada vez menos aceptable.

La desaparición y disolución formal del Estado imperial español. O de sus últimas consecuencias. Es un asunto a medio plazo. Es cuestión de años. Tal vez de decenios. Aunque esto depende, en primer lugar, de la presión nacionalista de las naciones hasta ahora impedidas. De las que, como Catalunya o Euskadi, tienen un movimiento social independentista con una base importante. Pero también depende, del escaso interés que tiene la gran burguesía apátrida, en su mantenimiento. Para los burgueses el arancel sigue a la nación. Cuando el arancel desaparece, por la globalización, la nación y su función mercantil dejan de interesar. Lo que queda de nacional a España, es el sector hostelero. Que además depende absolutamente de los visitantes extranjeros. España, cuarenta años después de la “democracia” ha vuelto a ser lo que con Franco. El gran negocio nacional es la hostelería. Es el país del mundo con mayor número de bares. Tabernas, mesones, cefeterías, alquileres turísticos y cadenas hoteleras. Donde el turismo de borrachera está protegido por las leyes. Porque es el que mantiene la renta pér capita

La disolución de España, como estado-nación, dando paso a las independencias de las naciones naturales, hasta ahora impedidas, sería una consecuencia histórica y políticamente justa. Sería también lo mas lógico, dentro de la evolución ascendente del capitalismo global. Los Estados decimonónicos, como el español, están acabados históricamente. Son historia. Es cuestión de tiempo que la burguesía, que ya ha decidido integrarlos en unidades de negocio cada vez mayores, acabe con ellos. Por elevación. Por las buenas. O no. En el caso español esto se podía llevar a cabo, sin demasiados traumas. A pesar de la ruinosa y nefasta historia, que habría que dejar atrás. Sería una salida práctica a una larga crónica de imperios y dictaduras. Aunque es de temer que las clases medias y pequeño burguesas defendían “a muerte” la vida de su patria. Por pura nostalgia. Por muy falsa e históricamente precaria, que haya sido esta.

España desaparecería. Porque no tienen ninguna sustancia como tal. Pero no las naciones naturales, que hasta hoy ha sometido. Nacerían y serían liberadas, no menos de media docena de Estados. Que tendrían por fin la vida y la historia libre, que se merecen. Es absolutamente falso que las divisiones nacionales, en un capitalismo global, sean peores o menos eficaces que las grandes potencias e imperios históricos. Este argumento, inoculado a las clases medias y defendido absurdamente por la clase política (derechas o izquierdas) es falaz. Es además germen y práctica histórica, de los fascismos europeos históricos. Que siempre se han apoyado en las grandezas nacionales o imperiales, para justificar su nostalgia de poder.

En el capitalismo, no tiene ningún valor económico o social, ni mucho menos histórico, ser nacional grande o pequeño. Lo que cuenta son otras cosas. El argumento sobre la grandeza o el tamaño, es imperialista y medieval. Pertenece a la mentalidad del sacro imperio germánico, copiada del imperio romano. Pertenece al periodo de la historia de apropiaciones y robos extensivos, propios de la dinastías medievales y renacentistas. Antes de la revolución burguesa, que cambió el modo de producción y de apropiación. Y luego, en los años treinta, lo heredará el historicismo de los fascismos. Aunque lo aprovecharán las burguesías nacionales en su búsqueda de mercados protegidos. Durante el siglo XIX.

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Capítulo del libro “Contrahistoria de España” Ed. Artizarra (2018)

13 thoughts on “España es historia

  1. Así como a la muerte del dictador surgieron por todas partes “demócratas de toda la vida”, del mismo modo, cuando España desaparezca aparecerán “independentistas de toda la vida”.

  2. Yo creo que no hay que confundir deseos con realidad.

    España sigue siendo el proyecto nacional de la oligarquía internacional para este enclave geográfico. Los estados no son de quita y pon. Tienen peso y tradición, que siempre inclina la balanza, desde un punto de vista instrumental de clase, a favor de su permanencia. De ahí su raíz semántica st-, status, que evoca solidez y permanencia.

    El desmantelamiento institucional y simbólico de la nación española sería un disparate para la oligarquía, incluida la mayor parte de la pequeña-mediana burguesía nacional, VIVA ESTA EN MADRID O VASCONGADAS, teniendo en cuenta que para la solidez de sus negocios depende de la estabilidad político-jurídica y diplomática-militar del estado nacional actual, cuando no directamente del gigantesco entramado de corrupción que involucra a instituciones y partidos, y del que depende una gran parte de la econmía nacional, incluida economía sumergida que garantiza la vida de muchas personas, y los negocios cuantiosos de otros muchos. España no es solo la forma política que se pueda extirpar al territorio, sino la estructura económica y social del territorio (de carácter corrupto y mafioso por un lado, y empresarial legal por otro). España es la matriz de la vida de las personas incluida de los vascos, la forma que adquiere la estructura económico-institucional y la forma de clase que adquiere la sociedad. El tema no es tan sencillo. Dentro del horizonte de la formación social burguesa deshacer un estado en el centro imperialista fuera de un contexto de guerra es casi imposible (por no decir imposible del todo). Desarticular el estado existente sin que medie una revolución social es desmantelar la forma de síntesis de causas que forman la vida de las personas sin oferecer una alternativa, cosa que no sólo es lógicamente inconsistente, sino realmente imposible. la transformación o disolución de un estado siempre es el efecto de conflictos políticos más profundos que cuestiones nacionales, y aquí, en estas latitudes, no existe fundamento de causa que haga hoy por hoy pensar en causa probable, y mientras sigamos desviando la atención de la revolución socialista, peor.

    En segundo lugar, el estado español, tal y como está constituido en su estructura interna de fuerzas actual, es un instrumento directo del bloque occidental, controlado sin peros por los Estados Unidos, de importancia fundamental desde un punto de vista geoestratégico. Disolver el proyecto nacional actual y reconfigurar todas las relaciones de fuerza internas a la burguesía descolocaría el control que el bloque USA ejerce sobre este territorio. Por lo tanto los USA no van a permitir semejante disparate dentro de la configuración capitalista del sistema de estados, que por otro lado ya es imposible sólo ateniendose a las relaciones de poder de clase internas y a la forma que adquiere actualmente la sociedad burguesa en este territorio. Tampoco potencias regionales como alemania o francia van a permitir la disolución de un estado que está comprometido en deuda con sus intereses financieros.

    En tercer lugar, y el más importante, los estados nacionales no se van a disolver, y no es cierto que ya no tengan consistencia. Que las decisiones e instituciones de poder interburguesas fundamentales ya no son los estados, sino los bloques geopolíticos (como la UE, etc…) es un hecho, pero los estados siguen teniendo una importancia decisiva como instrumento de dominación de clase, y a ese nivel, la representación nacional apuntala la consistencia y la mayor parte de las políticas antiproletarias que están en curso y van a acelerarse. TODA LA OFENSIVA DE CLASE a raíz de la crisis de producción y estancamiento capitalista se está definiendo y decidiendo en instancias supraestatales, sí, pero no olvidemos que se está ejecutando A TRAVÉS DE LOS ESTADOS.

    En ese sentido, NOS ENCONTRAMOS ANTE REFORMAS DE GRAN CALADO DEL MODELO DE ESTADO EN LOS CENTROS IMPERIALISTAS, que afectan: 1-A un cambio de función del poder judicial: 2-A un cambio de función del parlamentarismo: 3-A un cambio de función del estado burgués en general y 4-A un cambio de función de los partidos de cuadros. El modelo neoliberal de gestión de la contradicción de clase está mutando y aun apenas alcanzamos a observar sus nuevos contornos. Seguimos hablando de neoliberalismo pero hay evidencias de mutaciones en la forma política burguesa.

    Vamos por partes:

    1-En lo que respecta al CAMBIO DE FUNCIÓN DEL PODER JUDICIAL:
    el poder judicial ha servido tradicionalmente a la burguesía para representar una estética de la proporcionalidad y la justicia (al menos en el así llamado estado de derecho) en un mundo en el que no la hay; es decir, mediante la ficción de la igualdad ante la ley borrar la diferencia y desigualdad material real de poder entre individuos y naciones. De ahí también el PROCESO JUDICIAL, como categoría del derecho que trataba de borrar la evidencia del poder del juez, DE LA DECISIÓN, que es parcial, subjetiva, autoritaria e instituida desde fuera de la esfera del derecho (desde el poder real, de clase, que nombra los jueces). Pues bien, resulta que estamos asistiendo atonitos a la inversión más terrible de la función del proceso judicial; AHORA SE TRATA DE REPRESENTAR EL ABUSO, EL PODER ABSOLUTO, LA MÁS ESCANDALOSA DESPROPORCIONALIDAD DE LA PENA, Y LA MÁS FLAGRANTE PREVARICACIÓN Y PARCIALIDAD EN LAS DECISIONES.
    Ahí tenemos el caso de los jóvenes de Altsasu: no se busca meramente castigo, venganza, no se trata de la naturaleza de un estado antidemocrático, sino que FORMA PARTE DE UNA ESTRATEGIA GLOBAL DE CLASE, QUE OPERA EN EL ÁMBITO DE LA REPRESENTACIÓN ESTÉTICA, Y BUSCA LA DERROTA MORAL SIMBÓLICA DE TODA POSIBILIDAD DE PARAR LOS ABUSOS DEL MANDO CAPITALISTA. Donald Trump, su agresividad ilegal en el plano internacional, su muro mexicano, su arbitrariedad a la hora de tomar decisiones desproporcionadas, es un símbolo de este cambio en la estética del poder bugués, es el esperpento de la posibilidad de tomar cualquier decisió que se quiera sin posibilidad de que sea bloqueada, el alarde del abuso extrajudicial, arbitrario y de la estética de la excepcionalidad, aunque ya Obama lo fue mediante sus reiterados abusos extrajudiciales a nivel internacional, ejecuciones sumarias, secuestros, campos de tortura, etc… La estética de la excepcionalidad jurídica y de la desproporción e impunidad del poder, del abandono de todo criterio clásico del derecho burgués, recorre todo el globo; ejércitos en las calles de parís, bruselas, Stuttgart, para prevenir el ”terrorismo”, ejecuciones extrajudiciales en plena calle, suspensión de las garantías en las detenciones, jurisprudencia de penas desproporcionadas que va asentando un modo de actuar, normalización de la persecución política y legalización de la misma a través de ordenes judiciales, etc… no son fenómenos de ‘españistán’, sino de la barbarie capitalista que sólo está empezando a asomar la patita. No es que el poder meramente actúe con impunidad judicial; ESQUE LA BURGUESÍA UTILIZA EL PODER JUDICIAL COMO REPRESENTACIÓN DE FUERZA INJUSTA Y APLASTANTE, COMO DEMOSTRACIÓN DE QUE , POR DECIRLO CON PALABRAS DE CARL SCHMITT, EL SOBERANO (OLIGARQUÍA INTERNACIONAL) NO NECESITA DERECHO PARA EJERCER EL MONOPOLIO ILIMITADO DE LA DECISIÓN.

    Se busca por lo tanto exagerar al máximo el totalitarismo de la norma y el autoritarismo en la decisión, para derrotar moralmente de antemano la posibilidad de emergencia del adversario de clase.
    En ese sentido por lo tanto, el poder judicial en los estados se está convirtiendo, articulado con el poder mediático, en el medio fundamental de codificación de las relaciones de poder entre las clases, en la que domina una política de la representación estética a través de la cual la burguesia trata de impedir por alarde de fuerza la emergencia del adversario. El fascismo, como técnica de acobardamiento y disciplinamiento, de excepcionalidad de la ley y derroche de violencia, opera hoy a través de la política de la representación, particularmente evidente en el cambio de función del proceso judicial. Ojo por lo tanto con la importancia decisiva que adquiere el poder judicial como estética del poder y método directo de gobierno de clase.

    Sobra decir que la audiencia nacional española nunca ha sido una institución más actual, y con ella, la forma que venía adquiriendo la política de interior en el estado español.

    2-EL CAMBIO DE FUNCIÓN DEL PARLAMENTARISMO: En el mismo contexto, está emergiendo una nueva y más agresiva figura de la democracia burguesa y el papel del parlamentarismo en ella (la construcción de leyes pierde peso en una época de excepcionalidad permanente), el parlamento se convierte en un mosaico plural en el que se representan, junto a los partidos reales (que son una articulación de medios judiciales, financieros, militares, políticos, y ejecutivos) partidos ficticios de izquierdas (sin poder real ni articulación en los órganos de poder del estado) que tienen por función substituir, aunque sin acceso a la administración, la posibilidad de emergencia de un partido proletario real, cuya substancia sea un poder material obrero. Al mismo tiempo, el parlamento acaba siendo ahora una institución vacía de poder, mediática, cuya emisión de leyes no tiene peso alguno sino objetivos puramente mediáticos, las leyes son ahora meras noticias de telediario, porque pueden modificarse en cualquier momento y sin oposición, siguiendo las decisiones tácticas adoptadas por el bloque oligárquico internacional al que obedezca el estado en cuestión (en nuestro caso generalmente el bloque occidental). Ya no importa entonces garantizar el control del parlamento mediante un bipartidismo, sino controlar el ejecutivo mediante técnicas macroeconómicas y mediante la fuerza real de los partidos de régimen tras los que se esconde la oligarquía (como por ejemplo, el partido popular o el PNV), independientemente de si están estos oficialmente en el gobierno o no. El parlamento es el teatro en el que estos partidos reales, estas articulaciones sociales, políticas y económicas del poder burgués, se rodean de partidos ficticios, desprovistos de poder real,que no son más que una representación plural de asociaciones de ilusos de clase media que también se autodenominan partidos o coaliciones, pero sin poder real alguno en las esferas influyentes de la nación. La dictadura de clase se ejerce así mediante una pluralidad desvocada y despiadadamente ANTICOMUNISTA, en la que lo único prohibido es hablar de lucha de clases, y en la que la aplicación de la decisión es imparable. Y para colmo, se fuerza a la indignación moral, pues refuerza el poder a nivel de la representación, ya que anestesia la capacidad del proletariado para MOVILIZAR el dolor en la injusticia, pues la injusticia se convierte en norma inevitable que paraliza por exceso de fuerza (un exceso que en realidad sólo es teatro, una superioridad que en realidad sólo es coyuntural, pero que eterniza las realciones de producción capitalistas a nivel de la falsa conciencia del proletariado).

    3-EL CAMBIO DE FUNCIÓN DEL ESTADO:
    Como decía anteriormente y también señala Jose Mari se ha dado un desplazamiento absoluto del poder hacia las instancias de bloque geoestratégico (en nuestro caso el bloque occidental y la UE en particular). Ahora bien, eso no quiere decir que los estados estén obsoletos; muy al contrario. Con esto se buscaba anular políticamente la capacidad de la pequeña-mediana burguesía nacionales (para que dependan absolutamente de políticas que se definen en instancias supranacionales a las que no tienen acceso), y se las pretendía anular precisamente ante las reformas globales de centralización de capitales y deslocalización-desintegración del mercado interno que se venían a implantar. En segundo lugar, y más importante, aprovechar la ventaja táctica de clase ante un proletariado sin estrategia ni posición organizativa internacional alguna tras la derrota internacional del movimiento comunista, es decir: un proletariado que ni siquiera alcanza a organizarse a escala nacional con carácter de clase, y que mucho menos posee la capacidad de respuesta a nivel de bloque geoestratégico internacional, es incapaz de hacer frente a la ofensiva burguesa supraestatal, y se limita a responder de forma movimentista y apolítica, con manifestaciones de indignación moral propias de la pequeña burguesía, y además lo hace a lo máximo a escala nacional, por lo tanto allí donde ya no está el poder, sino sólo su representación. Lo mismo da si es una insurrección violenta (Grecia) o la revolución de los jubilados españoles. En estos parámetros, el estado cumple la función fundamental de aplicar las medidas y a la vez fingir, o representar ser el marco en el que se resuelven las luchas (reducidas ahora a la oposición movimiento social -vs- política). Es indispensable por lo tanto para la ofensiva de clase burguesa mantener con fuerza el estado como representación ficticia de la imposición de clase, que se disfraza de decisión técnica, y que pone desde la la academia y los medios de comunicación a su oponente como ”movimiento social” apolítico y desclasado. Esto vale y mucho para España. Vease el caso de las pensiones, donde millones de jubilados se movilizan a escala estatal para responder políticas de orden global, imparables desde un punto de vista local-estatal y sin articulación de una táctica unitaria de clase.

    4-Por último: CAMBIO DE FUNCIÓN DEL PARTIDO DE CUADROS. El partido venía siendo en el modelo bipartidista clásico la articulación política de intereses empresariales de los distintos grupos o de las distintas facciones de la burguesía, por el control de los mecanismos de estado que permitían la maximización de los negocios. Todo eso se ha ido al traste con la implementación progresiva de la estructura económica neoliberal, que hoy ya se ha completado y exige un salto de escenario. Ahora la economía de los centros imperialistas depende totalmente de las conexiones de partido, hasta tal punto que es el partido, y no el estado, la forma política nacional, mientras que el estado no es más que la extensión del partido. Es decir, no se crean partidos para operar en los regimenes de estado; se modifican los regimenes de estado según las necesidades de los partidos hegemónicos. Pongamos el caso del PNV. No es que el gobierno vasco sea la forma institucional por la que compiten distintos partidos. ES QUE EL GOBIERNO VASCO ES EL PRODUCTO HISTÓRICO Y LA EXTENSIÓN ORGÁNICA DEL PNV. Este partido pasa por ser un partido más, pero en realidad es la forma política que adquiere la sociedad vasca. Es imposible apartar al PNV del poder por el mero hecho de que el PNV es la síntesis del poder, hasta tal punto que determina el movimiento, la dinámica y los cambios ideológicos y de discurso del resto de partidos en el ámbito territorial vasco. El PNV es la articulación del poder de la gran burguesía vasca en dos niveles: a nivel político, está articulado en todos los ámbitos de poder importantes: legislativo, ejecutivo, judicial, mediático, financiero, y académico. Pero lo que es más importante: desde un punto de vista economico y social, la práctica totalidad de la economía del país, y por lo tanto de la dinámica social en su conjunto, depende del control de la estructura económico-institucional que la burguesía ejerce a través del PNV.

    Sobra decir que el PNV, así como el PP, son manifestaciones orgánicas del proyecto nacional-estatal español que la oligarquía del bloque occidental defiende para este territorio del sur de Europa; y que en retrospectiva, estos partidos, junto con el PSOE han generado el marco constitucional y el régimen del 78 como aplicación coyuntural a las exigencias de valorización del capital de los 70, en el contexto de constitución del bloque europeo y la comunidad económica y política europea, y que harán lo mismo hoy, a corto plazo, redefiniendo el proyecto nacional español a las nuevas exigencias y a los cambios de función en la categoría del estado burgués como figura histórica que la crisis de producción capitalista exige.

    CONCLUSIONES

    En ese contexto, hablar de la extinción de españa, o apostar por la prioridad de una lucha de carácter nacional dentro de la formación social burguesa, me parece absolutamente erróneo para el caso vasco actual, como ya he defendido en otras ocasiones. En primer lugar, la tarea fundamental del pueblo vasco (entiendase como sinónimo de proletariado vasco y nada más) pasa por la constitución de un amplio, sólido y poderoso partido comunista unificado, con la doble tarea de luchar por la toma del poder a escala europea (en esto estoy de acuerdo hasta con Toni Negri), la construcción del socialismo y el ejercicio de la dictadura del proletariado a la misma escala (aquí negri se asusta); y la confrontación táctica permanente a escala nacional con la burguesía, por el control proletario de la estructura productiva y los mecanismos políticos de síntesis social.
    Paralelamente es indispensable bajo mi punto de vista que el proletariado vasco tenga independencia organizativa nacional, en forma de partido, pues sólo de esta manera puede garantizarse la no reproducción de las formas en las que la burguesía ejerce su dominación (una de las cuales es la opresión nacional). Ahora bien, en ausencia de estrategia internacional de toma de poder de los bloques geoestratégicos fundamental actuales, no sirve de nada la existencia de organización nacional del proletariado, cayendo esta antes o después en el revisionismo, las migajas y siendo finalmente desarticulada y convertida en partido burocrático de cuadros ficticio, controlado por las clases medias y su pseudo-política de estúpida indignación moral.

    De modo que la prioridad pasa por la lucha de clases a escala internacional, y por la organización proletaria de partido, la unificación de luchas bajo el programa comunista, y por la repolitización del proletariado. El socialismo no es la panacea ni el cielo de los revolucionarios: el socialismo es un mal necesario, la construcción centralizada de la unidad de acción es un mal necesario, o estamos condenados a la barbarie más espantosa. La estrechez apolítica, la decadencia movimentista fragmentaria, y la óptica deformante nacionalista no va a salvarnos de la ofensiva de clase a todos los niveles, incluido el nacional. España no es el mando desde madrid, españa es el PNV, de nada sirve perdernos en elucubraciones falsas sobre centralización o descentralización; el PNV es el corazón de España, y manda en gasteiz e Iruñea, no lo olvidemos, porque ese mero hecho invalida todo argumento institucionalista de carácter nacionalista. El fundamento del poder nacional del proletariado es eso, la construcción internacional del socialismo, o nada.

  3. Pingback-a: España es historia | mitimaes

    • Básicamente Kolitza, por decirlo de otra manera, se ha cerrado el Ciclo de Octubre.

      Hay dos cuestiones fundamentales por donde has apuntado:

      1. La reconstitución de la organización comunista…
      2. Hacerlo bajo el programa comunista…

      Sin duda hay que abordarlas con mucha paciencia y siendo flexibles.

  4. Yo también creo que se ha cerrado una especie de ciclo de Octubre. Me parece penoso que la clase obrera (?) y sus sindicatos no piensen, ni imaginen, en asumir el control de los medios de producción. Que ya no haya ni siquiera debates o formación sobre esto.

    La mayoría de los trabajadores apenas se conforman con una subida salarial. O sea, pan para hoy…hambre para mañana. Y entre ellos, muchos estarían satisfechos solo con conservar sus trabajos.

    No menos lamentable es que los ex-revolucionarios” antifranquistas (hoy jubilados) se apañen con no perder valor adquisitivo. Tal como dicen en sus reivindicaciones. O que las mujeres aspiren, con toda su revolución, a ser tratadas en igualdad de explotación que sus explotadores y maltratadores.
    Y lo que es mal desesperante, que la mayoría de los jóvenes se dedique a organizar el botellón del fin de semana. En lugar de organizar las juventudes del nuevo partido comunista. Y los que no beben, solo pretenden entrar en cuanto puedan en la cadena del sistema.

    En todo caso, además del hilo social, que habéis sacado con esto, lo que quería decir es que también se ha cerrado el ciclo de los Estados “nacionales”, de la nación arancelaria, del siglo XIX-XX.

    Que la gran burguesía, que en 1936 apoyó la malformación de España, a base de la invasión armada de las otras naciones, ahora no apostaría mucho por mantener la españolidad. Si frente a ella surgieran tensiones nacionalistas, como los catalanes o vascos, con una fuerza suficiente para romper la precaria y falsaria unión del Estado. Siempre que no estuviera en peligro su sistema.

    Las fuerzas productivas han seguido evolucionando, y entre ellas la dimensión de los mercados. Y la caracterización nacional de las grandes empresas ha desaparecido. No es que sea nada nuevo. Pero ahora necesitamos análisis de socialistas del siglo XXI. Para el siglo XXI. Con todo el respeto, a los grandes maestros de antes.

    Los burgueses han cambiado. Han dejado de ser nacionalistas, para ser internacionalistas. Si alguna vez hay una guerra en lo que llaman España, ya no sería el ejército de Franco o de Mola, sería la OTAN. O el improbable ejército europeo, todavía inexistente.

    La defensa de España, hoy, la hacen las clases medias y los funcionarios (entre ellos policías, jueces etc.), que se verían perjudicados por la desaparición del Estado. También, las pymes y los jubilados, que temen que con España desaparezca, algo “suyo”. Es decir, lo único que tienen. Creo que estas actitudes sociales se han desarrollado recientemente. Y son nuevas, respecto a 1848 o 1936. En cambio nosotros seguimos utilizando esquemas “revolucionarios” de los siglos XIX y XX. Cuando los proletarios solo tenían que perder sus cadenas. (Perdón por la ironía).

    ¿No será por esto, por lo que estamos estancados? Por lo que las nuevas generaciones no militan en “nuestra” revolución.

    Por otra parte, no digo que los Estados nacionales no sirvan todavía a la burguesía. Si no, con los enormes gastos que soportan, ya los habrían hecho desaparecer. Aunque, sin duda este es el futuro a medio plaza.

    Lo que digo, es que si hubiera un fuerte movimiento político de independencia, en las naciones impedidas por España, que tratase de emancipar políticamente a las 4 o 6 naciones “interiores” impedidas, la burguesía se aseguraría la continuidad capitalista en el modelo resultante. Pero, ahora, no arriesgaría mucho por la falsa unidad estatal. Cada vez mas cuarteada por la pertenencia a la UE, OTAN, OIC etc. Y por la dinámica de la globalización, la deslocalización etc..

    Por eso España, es historia. Historia sin futuro. Y nuestra solución, es su disolución. Pero para eso, hay que empujar. No se va a hacer solo. O no lo van a hacer los burgueses.

  5. Bien yo apuntaba justamente que no coincido con tu diagnóstico Jose Mari, y después me he permitido hacer una valoración de los cambios funcionales que están dándose dentro de la forma estado (en el poder judicial, el parlamentarismo, el estado mismo en el sistema internacional de estados, y el partido de cuadros), para señalar que no estamos ante la decadencia de los estados nación: antes bien, nos encontramos ante una modificación del estado que refuerza la irracionalidad del mito fundante (trump y la marcada tendencia al excepcionalismo americano son el paradigma de lo que señalo, que se reproduce en todas partes, pasando por Rusia hasta China).

    Digo que no coincido en la medida en que, en primer lugar, no creo que el estado vaya a perder su carácter nacional. Pura y simplemente, porque la nación es el elemento que le da estabilidad al estado. Y no olvidemos que ”estado”, tiene la misma raíz y vocación que ”estabilidad”, es decir, la permanencia y la seguridad jurídico-política de los negocios en un territorio dado. Para que el estado tenga estabilidad, es decir, para que los intereses de el bloque oligárquico que controla un territorio tengan estabilidad (en nuestro caso el bloque oligárquico occidental) es necesario el carácter nacional, de tradición, de contenido; el mito fundante (por ejemplo en españa, la transición como mito fundante, la españolidad del 78, definir los tiempos desde el mando burgués, fragmentar la historia en periodos, naciones, condiciones de posibilidad y límites). De ahí también la posibilidad de una nueva españolidad, de un nuevo mito fundante, en el que los mandamases yankieuropeos están presionando para que entremos todos, para buscar la fórmula más abarcante, y poder seguir hablando en nombre del todos-españa cada vez que a un ministro se le ocurre aplastar a un puñado de indefensos (y en la que, por meter el dedo en la llaga, quizá llegue incluso a entrar Eh Bildu, después de la deriva autonomista de los últimos tiempos, quién sabe…). Podemos por ejemplo representa, en ese sentido, la más pura farsa de renovación del mito fundante, del ímpetu modernizador del contenido nacional. Toda la retaila del cambio de régimen viene a raíz del marco de comprensión del mito fundante, que define los contornos de la españolidad, en cantidad (cuantos van a sentirse parte del poder constituido, aun sin serlo) y cualidad (en qué consiste el marco de comprensión de identidad). España como mito de soporte de la estabilidad territorializada de los negocios (id est del estado) no se agota en la función aduanera del pasado juvenil de la burguesía. No comparto la tesis que reduce la funcionalidad del nacionalismo a esa fase capitalista.

    En segundo lugar, no creo que la oligarquía internacional no sea también, en muchos casos, profundamente nacionalista. Te hago un simil: la pequeña burguesía tiene siempre vocación nacional, trata de codearse en los negocios a nivel nacional, en un mercado nacional: pero a la vez es tremendamente, por decirlo así, ”municipalista”. Su municipalismo consiste, básicamente, en que son los jefes del pueblo, los ricos de la zona, y la controlan, los que mueven el cotarro, los que toman las decisiones en el barrio, en el pueblo, los que tienen toda la influencia en sus manos. Exactamente igual, la gran burguesía tiene vocación internacional, participa a nivel internacional en los bloques geoestratégicos, en los negocios internacionales: pero es profundamente nacionalista en la mayoría de los casos, es decir, que tiene su estado como su feudo particular, en el que puede permitirse el dominio absoluto. No olvidemos esto, estaríamos ciegos si no quisieramos ver el profundo y rancio nacionalismo carpetovetónico de los más ricos del ibex. Jose María Aristrain es un fanático de los toros y las sevillanas, ¿y a quién le sorprende?

    Estoy de acuerdo en que es necesaria una concepción estratégica del socialismo que se adecue a los tiempos. Pero ojo, esto no significa que el socialismo como programa tenga que estar adecuado a la forma actual de los tiempos (que es el principio de posibilidad del revisionismo, por ejemplo el socialismo del siglo XXI, que pone la excusa del siglo XXI para dejar de ser socialismo y convertirse en…democracia burguesa). Muy al contrario, actualizar la concepción estratégica significa que debe de perfeccionarse al máximo con todo el cúmulo de experiencias de la lucha de clases hasta la fecha, para poder ADECUAR LOS TIEMPOS AL SOCIALISMO (y no al revés), que es lo que se busca; romper la temporalidad política del capital y ser capaces de marcar la iniciativa de la lucha de clases y del destino del mundo (de ahí el famoso balance, pero el balance hay que hacerlo tambien del 34 español, del 69 italiano, etc etc no sólo de la experiencia acumulada por la internacional comunista)

    Recuerdo cuando de chaval lei tu libro ”un pueblo en marcha”. Recuerdo que me quedé con la idea de una izquierda abertzale fuertemente estructurada desde abajo, como movimiento, frente a la eterna falsedad del pnv, desde un punto de vista ‘nacional’. Visto en perspectiva, considero que realmente esa potencia política desde abajo, fuertemente estructurada, pendía de un hilo, precisamente porque estaba organizada en torno al mito de la nación vasca tal y como este es construido por la propia izquierda abertzale en su propio desarrollo histórico (hoy agotado). En el preciso momento en que ese mito nacional históricamente determinado por la emergencia de la izquierda abertzale clásica (60-70) queda históricamente desfasado, no se adecúa ya a los tiempos, (¿construir un estado nación burgués en la época en la que tú mismo apuntas la decadencia del contenido nacional de los estados?¿Sin burguesía nacional?), en ese preciso momento toda la potencia colectiva desaparece, el mito ya no reune, no convoca, no sacia, sino a una capa política de burócratas y a una clase media profundamente nihilistas que sólo poseen en esta vida un buen sueldo y un conjunto de propiedades. pero su pulsión política está radicalmente castrada por ese mismo sueldo, esas mismas propiedades.

    Pero el socialismo no se construye sobre los mitos constituyentes burgueses, de ahí la incapacidad para adscribirse totalmente al programa comunista por parte de la izquierda abertzale histórica, ya que por encima de todo porgrama comunista estaba su falso mito constituyente del 1-independentzia 2-sozialismoa. El socialismo, el poder del proletariado, sólo puede construirse sobre la crítica material del poder real (burgués, no español, o adulto, o qué se yo: poder burgués, aunque disfrazado de español, de adulto, de católico, o de feminista, da igual, aunque la mona se vista de seda, mona se queda). El socialismo se construye sobre la conciencia de clase, y desde ese punto de vista, la nación vasca no puede aparecer más como una entidad mítica que convoca y llama a cerrar filas frente a lo externo, sino como una realidad social atravesada de lleno por el antagonismo más brutal, que convoca precisaente a la luha de clases interna. Desde el punto de vista proletario Euskal Herria nunca ha sido algo por lo que retirarse de la lucha, sino algo que realizar a partir de la victoria frente a la burguesía. No hay mito constituyente, no hay siete herrialdes, no hay posibilidad de saber la dinámica real de la reconfiguración social y política que puede producir un proceso de revolución socialista a nivel territorial.
    La conciencia de que la soberanía esconde el principio de articulación de la burguesía sobre un territorio, y que el proletariado no lucha por la soberanía, sino por la destrucción de la misma y la construcción del socialismo, no tiene nada que ver con un mito preestablecido.

    Ahora, tu apuntas sobre la necesidad de tensionar desde una óptica centro-periferia sobre el problema nacional. Te despistas, bajo mi punto de vista, con el mito fundante del 78 (centralista aun con la jerga de las autonomías), preso de las categorías reactivas a ese mismo mito del 78, que no agota el carácter nacionalista español de la burguesía (lo sería más allá del marco del 78, con un nuevo escenario, incluso con la descentralización real). La burguesía de periferia, disfrazada de ”periferia” precisamente, no es más que otra parte del centralismo burgués, el PNV es Madrid y Nueva York, disfrazados de Bilbao. Abrir un frente nacionalista burgués al estado es como intentar vaciar el mar echándole vasos de agua.

    Muy al contrario, la propuesta de acción no puede estar basada en el marco de comprensión del mito nacional burgués. Toca construir el partido para hacer las tareas nacionales propias, que no son más que combatir y derrotar a la burguesia endémica. Si la izquierda abertzale ha agotado su recorrido histórico como potencia colectiva, y se va a diluir en un partido de cuadros de carácter nacionalista, entonces ya sólo queda ir hacia adelante sin mirar atrás, avanzar en el camino y quitarnos el ropaje de la ”contradicción nacional” para profundizar en las causas de ese malestar nacional y descubrir que a la clase obrera vasca no la van a salvar nuevas instituciones burguesas con el nombre de euzkadi en la portada; sino solamente instituciones proletarias con sede en el poder obrero.

    P.S: movimentista, pues eso, hago referencia al tema de los ”movimientos sociales”, fragmentos de cadáver del movimiento obrero. Aislados, atomizados, con lineas unilaterales y abstractas de combate, sin opciones de victoria y sin operatividad táctica, bombas de humo y de autoengaño militante, y lo que es peor, separados de la matriz de clase (el programa comunista y la organización integral) para ser subsumidos por los mitos políticos de la burguesía, para servir de adorno a una nueva constitución, a un nuevo partido financiado por esta o aquella facción de la burguesía, etc.

  6. Voy a intentar simplificar.
    Creo que España ya no es el proyecto nacional de ninguna burguesía. Lo fue en el XIX y XX. Cuando esta clase social (industriales vascos, catalanes y terratenientes castellanos y andaluces) recogió la malformación histórica del Estado, básicamente los restos del imperio histórico, y lo convierte en imperio interior. O como dice Esparza “imperio encogido”. Y lo transforma en mercado nacional, protegido con un arancel (1869-1969) que duró cien años. Acentuado con la autarquía franquista, que duró hasta los años sesenta.
    Creo que nación burguesa, es igual a nación mercado y que el mercado y el arancel van siempre juntos. Nada de eso existe hoy en España. Aunque si en Europa. Es posible que, económicamente, seamos europeos, hace ya tiempo. Y sin saberlo.
    Esto significa que la malformación histórica española, solo puede interesar a los funcionarios del Estado y las clases medias (filofascistas) representadas en Ciudadanos, p.e. Pero que los “grandes” como Aristrain, que es un friki además de rico, bien puede seguir cultivando su mal gusto estético y moral, con toreros y castañuelas, en unos EEUU de Europa. Sin que para ello le haga falta ninguna España, como unidad de destino en lo universal.
    Lo que he tratado de probar en el libro que cito arriba (Contrahistoria de España), es precisamente que la España nacional actual es la residual España imperial. Y eso, ya casi no lo sostenían ni los del 98. Españolistas y nacionalistas españoles hasta el moño.
    Y, en especial, que esta España (como decía Ortega) es un país invertebrado. Vamos, que no se sostiene, porque no tiene columna vertebral. Y que, como tb. decía Ortega, lo único que la vertebra desde 1898 es su ejército. Que ahora, ni siquiera es nacional. Mucho menos popular. Pero que, según la dictablanda del 78, todavía es garante de la indisoluble unidad.
    Por tanto, que estamos ante un dinosaurio invertebrado, que solo espera un “pequeño” empujón conjunto de las naciones robadas (pongamos Euskadi, Catalunya, Galiza, Andalucía, Castilla, Canarias etc.) para caerse muerto. Y desaparecer.
    Porque, en este momento, ninguna burguesía ni nadie se va a jugar otras vacaciones perdidas, como las del verano del 36 por defenderla. Eso si, siempre que se mantenga dentro de las directivas capitalistas europeas.
    Lo de Octubre y el asalto al palacio de invierno. Lo de si hace falta un partido comunista o una asamblea comunista. Es otra historia, de la que ya hablaremos.

  7. ”Lo de si hace falta un partido comunista o una asamblea comunista. Es otra historia, de la que ya hablaremos”.

    Precisamente de eso te estaba hablando, del típico 1-independentzia y 2-ya hablaremos. Del mito fundacional de la izquierda abertzale que hace aguas de tal manera que hasta EH Bildu tiene bruscos volantazos autonomistas porque aun sin conciencia de ello están experimentando los límites prácticos del concepto de Euskal Herria desprovisto de contenido político.

    De los siete territorios calcados a provincias existentes pensados para poder hacer una transición de derecho burgués (que nunca se hará) porque en el plano capitalista sólo hay un proyecto para este territorio y se llama españa.

    Esas naciones robadas de las que hablas son todas hoy mayoritariamente españolas (empezando por el proletariado, no sólo las clasees medias, y acabando por la gran burguesía), incluida catalunya, que a duras penas ha llegado en sus mejores momentos a un 52 por cien de indepes, pero con toda la correlación de fuerzas en contra.

    Euskadi (com. autonoma) es mayoritariamente española, el independentismo ronda el 30 por ciento y aunque te hablo de memoria creo que nunca ha llegado al 40. Nafarroa eso, de escándalo (de iparralde no hablemos). No digamos andalucía y lo demás, aplastantemente españolas, que tu llamas naciones robadas, sin darte cuenta de que impones el esquema del mito fundacional de la IA a toda la península y a una realidad totalmente contradictoria con tu esquema.

    El PNV es un partido español, que gobierna con votos españoles, tanto centralistas como autonomistas.

    Creo que unir nación a cuestión arancelaria es pura y simplemente reduccionismo histórico.

    La burguesía es la clase dominante en todos los periodos del capitalismo, no sólo en el periodo modernizador del mismo. Y no renuncia a sus posiciones de poder, una de las cuales son los estados nacionales, a no ser que tenga en frente: 1-Una facción imperialista oponente de la oligarquía, ante la cual se ve obligada a una retirada táctica y a una reconfiguración estatal nacional del territorio sobre el que ejerce un control 2-Una revolución socialista del proletariado.

    No hay ninguna, repito, NINGUNA razón para esperar la primera opción en el estado español. Así que ya estamos desviando mucho la atención de la única opción, esa a la que te has referido con lo de ”ya hablaremos”.

    Luego: si somos económicamente europeos como dices, ¿por qué los bulgaros cobran sueldos 7 veces inferiores? Y los alemanes tres veces superiores? Los únicos que son económicamente europeos son los que participan en los negocios internacionales que se dirigen desde europa como bloque imperialista. Los demás seguimos viviendo en la pecera nacional, con sueldos nacionales, con sindicatos nacionales, con políticas de empleo nacionales, con mercados nacionales, con políticas de interior nacionales, tribunales nacionales, etc etc. Ahora bien: es cierto que europa determina las políticas económicas de sus estados miembros: pero de ahí a confundir eso con homogeneidad y desarticulación de las naciones, hay un salto tremendo.

    Además, la nación sigue siendo una gigantesca bolsa estructurada de ramas productivas, desde las telecomunicaciones, la energia, la construcción, el turismo, etc… además del comercio local, el funcionariado, y toda la estructura mafiosa dependiente de las instituciones, y lo seguirá siendo. No hay razón para pensar que esto se va a desestructurar a medio plazo. Que el modelo económico español sea una mierda no quita para darnos cuenta de que es una potencia económica y que los fondos internacionales se pelean por el control estratégico de sus ramas productivas troncales.

    Te pongo ejemplos de por quñe la gran burguesía está muy interesada en España: ante una hipotética catalunya independiente: ¿en qué lugar quedaría movistar en el nuevo marco de competencia del estado catalán? ¿Seguirían siendo Iberdrola, Endesa, etc… las principales suministradoras de energia o el nuevo estado catalán crearía para sus amigos una nueva empresa energética con facilidades institucionales? Todo esto funciona así, la estampida españolista de las grandes empresas en catalunya, ¿Cómo se explica desde tu punto de vista? Desde el mío así: la gran burguesía utiliza la economía para defender su proyecto nacional, porque sigue teniendo sentido estratégico: y ese proyecto nacional es españa.

    Creo que es obvio que tratas de argumentar una realidad que esperas, pero que no es cierta. España está hoy más fuerte como mito de estado que en el franquismo, sólo que españa entendida ahora de otra manera, bajo el mito fundacional del 78, una españa moderna, europeista, descentralizada, etc… todas las patrañas que la inmensa mayoría de la población española hace suyas. Sólo necesita un retoque constitucional, una pequeña reforma mediática, y no tardará en llegar, con un amplio consenso.

    Entiendo que tu tesis es del tipo de: ”a pesar de las apariencias, el cascarón está vacío.”

    Pero creo que has confundido el cascarón con la política arancelaria, y a eso se reduce todo el asunto.

    Saludos Jose Mari.

  8. Kolitza, en realidad yo no soy de los que se escabullen. Pienso que la revolución social hay que hacerla ahora. Es decir, antes, durante y después de la independencia. O sea, que me parezco mas a Txabi Etxebarrieta, que a otro cualquiera.
    Pero también creo (Tal vez me confundo. ¡Que mas quisiera¡) que hay todavía menos revolucionarios sociales, que independentistas. Aunque sea verdad las penosas cifras que mencionas. Con los datos que aportas, sería mas fácil “dividir” España en 5 o 6 naciones independientes (capitalistas) que hacer la revolución socialista en cualquiera de ellas.
    Y mi hipótesis principal es que, a la burguesía, (el principal, aunque no el único escollo para todo) le va a dar lo mismo extraernos plusvalía en Euskadi, que en España, en Europa o en China….Claro, que, una vez mas, esto depende de nosotros.
    Insisto (por última vez, lo prometo) que el ciclo decimonónico nación-estado-mercado-arancel está acabado.
    Y que no tiene sentido, en una Europa de estados unidos, seguir pagando cinco impuestos: Municipios, Diputación, Comunidad Autonómica, Estado “nacional”, Europa comunitaria…Algo que solo interesa a la burocracia y a los funcionarios, que viven de los presupuestos. Alguna vez, algún burgués se dará cuenta, que no es tan rentable seguir con estos cinco escalones. Pero no podemos esperar.
    La cuestión es que, en los últimos cien años, nunca ha sido mas fácil acabar con el mito y la falsedad de España. Lo complicado es encontrar a alguien dispuesto a hacerlo. Hoy, precisamente, que ETA ha anunciado su funeral definitivo.

  9. No te confundas Jose Mari, he hecho algunas observaciones a tu tesis sobre España porque la considero errónea, y en la medida en que es errónea, considero que nos lleva a desviaciones de las tareas inmediatas que bajo mi punto de vista le toca desarrollar a los restos del MLNV que quedan por ahí esparcidos.

    En ningún momento pongo en duda tu compromiso o concepción poítica general.

    Tu tesis convoca a una urgencia establecida desde fuera de los ritmos naturales del proletariado vasco, según la cual España está en peligro y ahora es el momento de centrarnos en deshacerla. La realidad es que España no está en peligro, y que la urgencia es organizar el poder de clase que sea capaz de plantearse esa y otras posibilidades.

    Si he venido a discutir tu tesis es por lo siguiente: la construcción del poder territorial (que la burguesía llama estado), que el MLNV ha denominado lucha nacional, es algo que sólo se puede plantear una vez existe una sólida estructura organizativa con potencialidad para controlar el territorio (el partido). Hoy, sin sólidas estructuras organizativas, sin carácter unitario de las luchas, sin luchas prácticamente, hablar del corolario que es la toma de control de un territorio (construcción de un estado) no nos lleva a ningún lado. Mientras tanto las investigaciones sobre el partido, sobre la derrota del MLNV (particularmente las últimas dos décadas),… son escasas. Esa es la necesidad actual: investigación histórica seria sobre lo que nos ha pasado.

    Sobre si la construcción del partido comunista tiene menor adhesión que la lucha nacional entendida en términos clásicos del MLNV habrá que verlo, ya que la segunda ha estado en pleno apogeo durante las últimas décadas y ha mostrado claramente sus límites intransitables, llevando al bloqueo político más absoluto al marco político vasco, y al agotamiento y colapso al MLNV. Sin embargo la construcción del partido comunista en el contexto de crisis actual es una fórmula muy actualizada a las necesidades objetivas de un amplio sector, es una novedad en toda regla, fuera de agenda durante las últimas décadas, pretende hacerse desde el desarrollo y perfeccionamiento de las tesis históricas del socialismo revolucionario vasco, y sobre todo:es difícil prever su potencialidad interna. La siguiente década mostrará si realmente es o no posible.

    Pero abandona toda esperanza con todas las lineas de combate, incluida la cuestión nacional, mientras no construyamos el poder obrero y las instituciones que lo articulen. Como tu bien dices: las cosas no se hacen solas.
    Saludos.

  10. Kolitza, la primera reacción al leer tu propuesta es justo la que le planteas a Jose Mari: no hay que confundir deseos con realidades. Por un lado, he de reconocer que el análisis que haces es muy claro y lúcido pero, por otro lado, viendo el panorama actual (en EH, en Europa, en el mundo) diría que las posibilidades de articular una alternativa global comunista son más pequeñas que nunca. Si en los 60 y en los 70 no fue posible avanzar más (o en los años 20 y 30) ¿cómo va a serlo estas primeras décadas del XXI? Hay muy poca gente pensando y actuando en esa línea, pinta mal de verdad… Sería muy buena noticia que empezaran a moverse las cosas pero ahora mismo todo indica que es más probable un deslizamiento general hacia el autoritarismo (es mucho más fácil, por ejemplo, imaginar a Valls de alcalde de Bcn que a los barrios de la metrópoli organizándose en comités obreros y vecinales).
    También me surge otra duda: las tareas de revisar errores del pasado y de la construcción del partido, ¿deben realizarse en castelllano/francés, en euskara o en ambas? Si fuera esta última opción, ¿en que proporción?

  11. Yo creo que si España estuviese en peligro sería por el desinterés del capital en mantenerla.¿El problema para ellos (igual mayor para nosotros,la gente llana)?.como liquidar el problema,valga la redundancia.Porque,a lo peor,consideran que ,de momento (luego ya veremos),no les interesa minar demasiado al resto de los Estados nación que en Europa son y deciden dejarla caer (fragmentarla) con unos costes que sean inasumibles para el resto de posibles aspirantes a ser “fragmentados.A mi personalmente, me da miedo.

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