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Autor: Borroka garaia da!

En 1845 Engels había publicado su primer libro, lo que a la postre sería uno de sus libros más conocidos (“La situación de la clase obrera en Inglaterra”), tras haber pasado una larga temporada conviviendo con esa primera clase obrera inglesa de la revolución industrial. Ese fue el momento en que sus ideas cambiarían para siempre.

El libro comienza con una dedicatoria:

“A vosotros dedico una obra en la que he intentado describir a mis compatriotas alemanes un cuadro fiel de vuestras condiciones de vida, de vuestras penas y de vuestras luchas, de vuestras esperanzas y de vuestras perspectivas. He vivido bastante tiempo entre vosotros, de modo que estoy bien informado de vuestras condiciones de vida; he prestado la mayor atención a fin de conocerlas bien; he estudiado los diferentes documentos, oficiales y no oficiales, que me ha sido posible obtener; este procedimiento no me ha satisfecho enteramente; no es solamente un conocimiento abstracto de mi asunto lo que me importaba, yo quería veros en vuestros hogares, observaros en vuestra existencia cotidiana, hablaros de vuestras condiciones de vida y de vuestros sufrimientos, ser testigo de vuestras luchas contra el poder social y político de vuestros opresores. He aquí cómo he procedido: he renunciado a la sociedad y a los banquetes, al vino y al champán de la clase media, he consagrado mis horas de ocio casi exclusivamente al trato con simples obreros; me siento a la vez contento y orgulloso de haber obrado de esa manera. Contento, porque de ese modo he vivido muchas horas alegres, mientras al mismo tiempo conocía vuestra verdadera existencia -muchas horas que de otra manera hubieran sido derrochadas en charlas convencionales y en ceremonias reguladas por una fastidiosa etiqueta; orgulloso, porque así he tenido la ocasión de hacer justicia a una clase oprimida y calumniada a la cual, pese a todas sus faltas y todas las desventajas de su situación, sólo alguien que tuviera el alma de un mercachifle inglés podría rehusar su estima; orgulloso asimismo porque de ese modo he estado en el caso de ahorrar al pueblo inglés el desprecio creciente que ha sido, en el continente, la consecuencia ineluctable de la política brutalmente egoísta de vuestra clase media actualmente en el poder, y, muy simplemente, de la entrada en escena de esta clase.

Gracias a las amplias oportunidades que he tenido de observar al mismo tiempo a la clase media, vuestra adversaria, he llegado muy pronto a la conclusión de que tenéis razón, toda la razón, de no esperar de ella ninguna ayuda. Sus intereses y los vuestros son diametralmente opuestos, aunque trate sin cesar de afirmar lo contrario y quiera haceros creer que siente por vuestra suerte la mayor simpatía. Sus actos desmienten sus palabras. Yo espero haber aportado suficientes pruebas de que la clase media -pese a todo lo que se complace en afirmar- no persigue otro fin en realidad que el de enriquecerse por vuestro trabajo, mientras pueda vender el producto del mismo, y de dejaros morir de hambre, desde el momento en que ya no pueda sacar más provecho de este comercio indirecto de carne humana.”

Avanzando esas fechas en Euskal Herria las consecuencias de décadas de guerra supusieron la ruina de gran parte de la población rural con la desaparición de población, haciendas y el inicio de emigración masiva que comienza con los primeros 25.000 derrotados que pasan inicialmente a Iparralde para situarse definitivamente; o saltar a Uruguay, Argentina, y resto de América. Se inicia la emigración de una juventud que se niega a cumplir con el servicio militar. Gran parte del campesinado proletarizado iniciará, más tarde, la emigración interior hacia la nueva industria.

En Bizkaia a partir de la libre circulación del mineral de hierro, junto con los avances siderurgicos (convertidor Bessemer) disparan el valor de la siderita ( carbonato de hierro ) “rubio de Bizkaia” e inician con su explotación la nueva fase de acumulación que sitúa a Bizkaia en cabeza de la economía del nuevo estado español. Así se inicia la revolución industrial en Bizkaia, que más tarde se complementará con Gipuzkoa y tendrá en función de la nueva burguesía minero-siderúrgica un espectacular despliegue por la península. Y así, en Bizkaia, nace la oligarquía española, protagonista del nacionalismo económico español en la llamada Restauración de Cánovas con la que pacta los disuasivos Conciertos Económicos.

Y así, también nace al mismo tiempo su enemigo mortal: el movimiento obrero vasco, compuesto de campesinado autóctono proletarizado y emigrantes. Esa clase obrera vasca inicia sus luchas frontales en unas condiciones de explotación con enormes plusvalías, arrancadas en jornadas de 12 horas y complementada por la alimentación y dormitorio (en tabla) controlados en los barracones y cantinas, administrados por los propios capataces, que aplican sus normas penales a los trabajadores. Se pagaban los salarios en vales de cartón, para ser consumidos en las cantinas y dormitorios obligatorios. Aquellas primeras minas eran auténticos campos de prisioneros.

Y surge también su primera iniciativa, cuando, sin apenas organización sindical alguna, convoca a la Huelga General con el mismo lema de la revuelta de Haymarket y en fecha también de 1 de Mayo, por la jornada de 8 horas. Entonces vino la intervención militar del ejército español que se había desplegado tras la derrota de las guerras, junto con los forales y la guardia civil con cargas de caballería contra los trabajadores. Las protestas se extienden y un nuevo lema aparece: “¡Viva la unión obrera! y ¡Abajo los cuarteles!”. El gobernador militar español declara el “Estado de Guerra”. Ha nacido el movimiento obrero vasco y su primera seña de identidad sería: “Guerra sin cuartel”

El 1 de Mayo tiene su origen en una huelga que se inició tal día de 1886 en Chicago. Lo curioso, aunque en realidad no tanto, es que EEUU es uno de los escasos países del mundo donde jamás se ha conmemorado tal fecha, ya que fue sustituida por el “día del trabajo” un evento que se realiza en septiembre y que fue impulsado con el único objetivo de precisamente hacer olvidar la memoria colectiva del 1 de Mayo en temor de que reforzara al movimiento obrero.

No hace mucho un ex dirigente de Greenpeace (organización verde de “las clases medias”), afirmaba que las campañas ambientalistas globales son una estafa impulsada por científicos corruptos que están enganchados a subvenciones públicas que los benefician enormemente, formando un entramado de “negocio verde” a escala mundial, que se aprovecha de subsidios masivos, enormes amortizaciones de impuestos y mandatos gubernamentales para acrecentar su fortuna. Mientras al mismo tiempo, disfrutan de una protección propagandística de los medios de comunicación. Greenpeace le replicó que este ex-miembro de la organización es alguien actualmente pagado por la industria nuclear, maderera y genética, beneficiándose de millonarios contratos. Señalando además que la afiliación al grupo, únicamente lo fue para obtener legitimidad en los medios y que ha trabajado para los contaminadores corporativos.

Lo curioso de este tema es que es más que probable que tanto una parte como la otra tuviera razón en la mayoría de las acusaciones.

Las primeras clases obreras que surgieron tenían fecha de caducidad. Es decir, era tal el nivel de explotación y exterminio que extendido generacionalmente en el tiempo causaría su agotamiento por falta de reproducción de las condiciones que generaba la existencia de la propia clase. De esta manera, la clase explotadora no solo tuvo que ir rebajando la opresión por la fuerza de la organización obrera sino que los sectores “humanitarios” de la clase explotadora tuvieron que modular ciertos aspectos, no por su humanidad, sino porque su ganancia se vería afectada.

De similar manera, aun desde otra perspectiva ocurre hoy en día con el “capitalismo verde”, con la creencia de que hay que amoldar ciertas cosas, (especialmente individualistas lo cual se puede mercantilizar por el capital) y que además estas deben ser decididas por los capitalistas y dignatarios mundiales, para que el capitalismo, que no el planeta, pueda continuar.

El caso es que es del todo imposible que los gatos se organicen para no cazar ratones. Y es del todo posible que la clase trabajadora se organice para parar proyectos del capital que atentan contra toda la naturaleza, estando nosotros y nosotras dentro de ella. Claro que poner el freno a la dinámica capitalista que tarde o temprano mercantiliza y agota todo recurso, pese a ser necesario no tiene alcance estratégico, ya que es el capitalismo, el que genera tales dinámicas. De ahí que toda “política verde” enmarcada en el capitalismo sea el “día del trabajo¨ de EEUU y no el 1 de mayo como correspondería a un ecologismo que solo puede aspirar a un mundo sin capitalismo. Por lo que estar contra el cambio climático sin estar contra el sistema es lo mismo que la campaña global que hoy dice que va a asaltar el Área 51 para salvar a los hombrecillos “verdes”.

One thought on “Asalto global al Área 51

  1. No es lo mismo del todo. Es un síntoma de un problema real, al contrario que los chalados del área 51, que no son más que parte del espectáculo: una distracción en términos absolutos. Entiendo que es inevitable que en toda dialéctica de polaridad radical, se formen zonas grises, ambivalentes con la gente que no osa ser radical, que tiene esperanzas (mayormente ilusas, falsas) de que el sistema pueda ser reformado. Son más síntoma de la dialéctica radical que distracción absurda: se parecen más a las feministas “abolicionistas” burguesas que sin cuestionar el estado de necesidad (es decir: la explotación de clase) querrían poder acabar con la prostitución implementando el abracadabra sueco: son una posición errada por exceso de celo y falta de radicalidad pero es una posición que se va a dar sí o sí, porque no todo el mundo puede ni va a estar en el mismo nivel de consciencia y compromiso, es intrínseco a la diversidad, a la pluralidad de la humanidad: siempre habrá moderados medias-tintas que querrían cambiar algo sin que cambie demasiado. No es el camino a seguir, es un camino ineficaz en el mejor de los casos, entorpecedor en el peor, pero es un síntoma de algo que falla, de una contradicción que aflora y se vuelve poderosa, poderosa palanca que operar para realizar la transformación radical verdaderamente necesaria.

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