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Autor: Borroka garaia da!

El otro día se hablaba en este blog sobre la necesaria revolución de la izquierda abertzale para revolucionar Euskal Herria. Unido a ello, nuevas formas organizativas que puedan llevar adelante semejante tarea. Hay que decir que hoy por hoy la construcción estructural de la izquierda abertzale es del todo inoperativa y vieja para tal fin.

La situación estructural actual ha supuesto una disolución de la izquierda abertzale como movimiento político de liberación (MLNV) y en vez de levantar un nuevo modelo sofisticado a través de la experiencia acumulada y de cara al futuro, ha traído poco a poco y con el impulso de la represión una vuelta al modelo pasado que quería instaurar partes de HASI a finales de los 80 con el agravante añadido de que el partido-vanguardia es un partido institucional.

Este retroceso histórico que sitúa al partido institucional como núcleo central ha ido difuminando progresivamente el carácter de unidad popular, ha creado una sobrecarga de responsabilidades y tareas en el mismo, produciendo una bajada de democracia interna apreciable, un alejamiento de la base social y una desconexión con el movimiento popular. Así mismo se ha intensificado la verticalidad en todas las esferas siendo detonante de importantes falta de cohesión.

El modelo que partes de HASI querían instaurar a finales de los 80 fue de hecho el modelo organizativo que tomaron la mayoría de movimientos de izquierda de la época que transitaron posteriormente de movimiento revolucionario a socialdemócrata. El resto es historia conocida.

Este modelo organizativo cadudo también ha tenido su influencia en la construcción del movimiento soberanista creando un muro que impide su desarrollo al centralizar todo de manera dependiente en lo institucional y siendo los partidos único sujetos. Conviertiendo al movimiento soberanista en algo fantasma de pura estructura y votos.

Esta situación organizativa impide en alto grado dar respuesta a muchos de los retos en el horizonte tanto en el apartado nacional como social. Sobre todo teniendo en cuenta la situación objetiva de la ofensiva capitalista al calor de la crisis, el bloqueo en el que se encuentra el proceso de liberación nacional que necesitará una resuelta ofensiva popular, y la, hay que ir diciéndolo ya, intentona fallida de resolución al conflicto.

El mundo avanza, y Euskal Herria también lo hará hacia cada vez una mayor diversidad de movimientos y democracia horizontal tanto en el movimiento social como político. No podemos darnos el lujo de quedarnos atrás y en vez de renovar e innovar la apuesta estructural que durante décadas ha traído éxitos apreciables y ha evitado derrotas, retrotraernos décadas en el pasado y embarrar la fluidez necesaria a día de hoy como está ocurriendo.

Hoy la izquierda tiene dos caminos a recorrer. Insistir en una apuesta socialdemócrata e institucionalista ya fracasada por toda Europa y el mundo, o avanzar en un esquema organizativo que haga real lo que las mismas bases del partido-institucional afirmaron: “La lucha popular debe ser vanguardia y la lucha institucional estar a su servicio.” El modelo organizativo actual es justo para todo lo contrario.

Para que realmente esa lucha popular, punta de lanza de los avances y factor primordial para derribar los muros a los que nos enfrentamos pueda expandirse, acumular y desatar toda su capacidad creativa hoy acotada, en mi opinión se tienen que dar ciertas condiciones:

– Vuelta al modelo movimiento de liberación nacional (MLNV) pero ajustado a las necesidades y coyuntura actual y de futuro.

– La creación de una organización socialista revolucionaria para la liberación nacional que recoja el testigo de la lucha revolucionaria histórica y lo de todo entre otras cosas en lo que ha sido más eficiente; Precisamente en el impulso del movimiento popular.

– Reorganización del movimiento comunista abertzale en pie de igualdad con las diferentes corrientes. Posibilidad de estrechar lazos con el movimiento libertario vasco.

-Recuperación de la referencialidad de partidos históricos apartados y de organizaciones “sectoriales” hoy en segundo plano.

-Abandonar toda tentación de solapar a la organización juvenil revolucionaria. Reforzar su autonomía.

– Nuevo modelo sindical que rompa las inercias.

– Reestructuración del movimiento anti-represivo.

– Retomar el carácter de unidad popular. Con espacio a la divergencia en igualdad de condiciones.

– Volver a releer a Victor Serge y hacerle caso en cuanto a la necesidad de las organizaciones fuera de la legalidad.

– Finalización del “ciclo de liberados”. Eliminar completamente su existencia como modelo de militancia o eliminar totalmente su capacidad fáctica y relegarla a apartados técnicos, o hacerla rotativa.

– Eliminación del modelo arriba-abajo por uno arriba-arriba. Paso imprescindible para ello es la finalización del “ciclo de liberados” y la toma de responsabilidades comunes.

– Abrir el movimiento soberanista al pueblo y que sea éste el que lo gestione en absoluta igualdad de condiciones que los partidos. Y que no sean los partidos los que gestionen al pueblo.

14 thoughts on “Mirando al futuro: Estructurar la izquierda abertzale

  1. Borobila, erabat borobila baina…urteak joan urteak etorri…badakit herri eta auzo batzuetan norabide honetan ari garela lanean, baina nork emango ote du lehen urrats ausarta aipatzen diren ideiei era kolektiboago batean forma zehatza ematen joateko? Zein da proposamen zehatza? Asmatuko ote dugu guztion artean formula?

  2. Creo que das en la clave en el analisis y la necesidad de una reorganizacion del modelo organizativo del mnlv para que este no desaparezca como tal.
    Es evidente que el modelo actual no responde a un modelo eficaz(si se aspira a la independencia y socialismo) y a organizar a todos los que aspiran a esto como linea estrategica.
    Algunas tareas organizativas que propones son evidentes y urgentes. Pero a que te refieres exactamente a una organizacion socialista y revolucionaria?
    o a un nuevo modelo modelo sindical?

    cosas que proponesv. A k te refieres por ejemplo cuando dices un nuevo modelo sindical?

    • Aupa. En cuanto a la primera pregunta que haces en este enlace igual encuentras la respuesta: https://borrokagaraia.wordpress.com/2013/04/09/por-que-es-necesaria-una-nueva-organizacion-revolucionaria/

      En cuanto al modelo sindical es un tema que se ha tratado en el blog varias veces https://borrokagaraia.wordpress.com/2012/07/12/rompiendo-el-bucle/ pero hay que profundizar más en él y en las próximas semanas se hará. Creo que el modelo sindical actual no puede salir del resistencialismo. A partir de ahí como construir un sindicalismo ofensivo plenamente integrado con el movimiento popular que no haga que los centros de trabajo estén aislados de la calle. Ni los trabajadores aislados de los parados y de los jóvenes o las mujeres. Se han dado algunos pasos correctores en ese sentido pero creo que ha llegado el momento de analizar que ha pasado con el sindicalismo desde el movimiento asambleario desde principios de la reforma franquista hasta hoy y hasta que punto el sistema se ha hecho inmune a él en cuestiones estratégicas. Saludos.

  3. Ados aipatzen denarekin, baina kontua da zelan uztartzen da balizko egituratze eredu honek, gaur egungo lerro eta ildo politikoarekin…agian lehenago horreri buelta batzuk eman beharko genioke ta gero antolatze ereduaz aritu, ezta?.

  4. Creo que las valoraciones de este post, (26 votos) indican la buena aceptación de la entrada, que también es cierto no es nueva, sino complementaria de otras aportaciones anteriores en Borroka y otros sitios.
    Sin embargo, habría que tener en cuenta algunas cosas.

    1) Nos acercamos, cada vez mas, al momento de HACER algo concreto, sobre estas y otras bases teóricas.
    2) Quién o quiénes lo deben hacer? Deberían (deberíamos) empezar ya?
    3) Esto va a suponer tensiones, problemas y desavenencias internas, sobre todo con los “históricos”, ya sean políticos o sindicales? Estamos preparados, dispuestos, para ello?
    4) En política, la crítica mas acertada es un buen programa y una mejor acción…Los tenemos ? Serán suficientemente didácticos para convencer sin vencer.

    En todo caso, Borroka es una de las voces que, desde hace tiempo, viene pìdiendo con mas insistencia un cambio drástico en la actual izquierda abertzale y aportando ideas interesantes como las arriba citadas: “nuevo modelo sindical”, “fin del ciclo de los liberados”, activismo “fuera de la legalidad”, “autonomía y poder político para los jóvenes” etc.

    Parece que solo hace falta concretar, dar forma y poner en programa este tipo de ideas, que ya circulan por todas partes

    Finalmente, a nadie se le escapa que todo esto va a crear problemas (incluso personales) con el modelo actual, que se quiere cambiar…Pero dicen que, en política, no hay parto sin dolor.

    ¡ Aurrera¡

  5. Me parece que hace falta algo más Joxemari.
    Por ejemplo:
    La primera condición que se propone, lo de una “vuelta al modelo movimiento de liberación nacional (MLNV) pero ajustado a las necesidades y coyuntura actual y de futuro”, encierra de manera implícita la repetición del fallo estructural del ENAM desde el progresivo abandono materialista (entonces: no ideológico, que es una consecuencia de lo primero) del socialismo revolucionario, que había sido la base de referencia teórica de su desarrollo desde los años ’60.

    Es decir: el fallo de que (segunda condición) “una organización socialista revolucionaria para la liberación nacional que recoja el testigo de la lucha revolucionaria histórica” no puede hacerlo solo de forma ideológica, repitiendo consignas más o menos abstractas y de propaganda “de izquierdas”/abertzale, o modelos organizacionales, sino comprometiéndose en la labor de base, esencial y prioritaria:
    lo de analizar la realidad social del país.
    En términos teóricos materialistas, por lo tanto no ideológicos.

    Es decir, haciendo teoría (materialista, científica, marxista o posiblemenete marxiana) y no solo lanzando consignas “socialistas” genéricas como cualquier PS, con o sin “brazos” o dedos armados.

    En efecto, para un trabajo realmente socialista-revolucionario en Euskal Herria y en cualquier otra nación, no es para nada suficiente (tercera condición) una “reorganización del movimiento comunista abertzale en pie de igualdad con las diferentes corrientes (??)” sino, mucho más en concreto, una reorganización fundada sobre las necesidades de clase, o por lo menos las que correspondan en modo coherente a la situación de toda la formación social nacional (popular, por supuesto, lo del famoso PTV).
    Lo que solo un trabajo de análisis, estudio, debate, formación (de los voluntarios, jóvenes y viejos por empezar) y un desarrollo teórico materialista – análisis concreta de la realidad concreta – pueden permitir. Sin abusar de forma ideológica del “sagrado” concepto de comunista, por favor.

    Además, (cuarta condición), lo de una “recuperación de la referencialidad de partidos históricos apartados y de organizaciones sectoriales hoy en segundo plano” no tiene ningún sentido político socialista-revolucionario, si no se define sobre qué bases se podrían recuperar estas “referencialidades”, que por supuesto no tienen que ser “ideológicas”, de proclamas, propaganda, eslóganes, organigramas y buenas intenciones, sino al contrario sobre elementos, propuestas y referencias sociales materiales (concretas) y coherentes de cada una de ellas con la lucha de clases en Euskal Herria.

    Podríamos seguir con las demás “condiciones” propuestas, pero resulta más que evidente que la lección de socialdemocratización implícita y progresiva en acto no se analiza desde un punto de vista de clases, sobre la base de un análisis social concreto, científico y dialéctico, sobre todo con relación a la liberación de la colonización gabatxa y castellana, sino más bien repitiendo los fallos de fondo de los últimos años (gloriosos) del ENAM, cuando la falta de estudio, análisis, formación y teorización marxista o marxiana han permitido la progresiva deriva integradora en el sistema que ahora registramos.

  6. Aupa!
    se agradece la aclaración (no había leido los articulos que mencionas, ya que he conocido tu blog no hace mucho).
    Sobre el modelo sindical es mas que evidente que lo que hay ahora esta instalado en resistencialismo. Pero no solo en el ambito socioeconomico, yo diria que en el conjunto de lo que era el MLNV.
    Y es algo cronico por la falta de un analisis cientifico materialista. De clase.
    Y así nos va.
    Es mas, en mi opinión, si es capaz el sindicalismo vasco&movimiento popular de poner freno a parte de la que nos esta cayendo, será mas que suficiente para mi, dadas las condiciones actuales en las que nos movemos.

    Digo esto, porque el analisis y la estrategia a desarrollar creo que no debe ´surgir´ de una organización o grupo concreto sino de todo el movimiento en su conjunto y globalmente.(Al contrario de lo que se ha hecho historicamente, por mucho que se diga).
    La autonomia del sindicato y del movimiento juvenil es muy limitada respecto a una organización politica que ha absorbido y se ha erigido en vanguardia (solo institucional y electoralmente tristemente,osea pura socialdemocracia). Mientras han ido desapareciendo diferentes organizaciones.
    Y prefiero no entrar en la sitiación del rico y variado movimiento popular que historicamente ha existido en Euskal herria.

    La realidad es que actualmente la linea politica, estrategica y modelo organizativo de la izquierda abertzale esta bastante definida, por lo menos desde hace 2/3 años y en mi opinión tu articulo no casa bien con lo que hay oficialmente. Es mas, rompe ya que propones un modelo que se ha desechado y liquidado.
    Por eso me ha gustado tus post,y este, porque pone sobra la mesa carencias y errores que mucha gente esta viendo, ademas de la deriva, que no es nueva y de ahora.
    Es un analisis que como bien dices Jose mari esta circulando por ahí y que con sus diferencias esta haciendo mucha mas gente.

    Lo que si me parece realmente importante y dificil será dar respuesta a las preguntas que se hacen, y que tengo la impresión que estan en la mente de muchos… las cuales me imagino que tendremos que afrontar de forma seria mas pronto que tarde.

    un saludo!

  7. Komo dice josemari… en política no hay parto sin dolor. La verdad es ke a pesar de estar de acuerdo kon mucho de lo espuesto en el artikulo, tengo mis dudas de ke desde dentro de la izkierda abertzale se pueda dar tal regeneración. Si tenemos en cuenta el trato ke se ke ha dado desde sortu al movimiento ATA, estando o no de acuerdo kon los planteamientos de estos, deberiamos prepararnos para una lucha realmente “sangrienta”. Desprestigio, linchamiento político, criminalización,… vamos lo mas variopinto de “txakurras” de estructura. Entiendo, y por muy triste ke me parezca, en la IA actual, desde sortu a lo ke keda de la erakunde no existe la mas mínima referencia ni modelo a seguir de lucha revolucionaria. Lo expuesto en el artículo está en total confrontación con los planteamientos estratégicos y linea política de la IA. Por lo tanto, plantear un proceso de este calibre en la IA esta condenado al fracaso, seria sin duda alguna desde el principio condicionado y seguramente saboteado.

  8. Kaixo lagunok:

    Es evidente que las personas se organizan en función de los objetivos que el propio colectivo define, en razón de sus intereses socio-económicos y políticos. Este es el elemento sustancial de una organización pero no el único, ya que el logro de los objetivos definidos debe de concretarse en el modo, la manera de materializar los a través de un conjunto de medios y en un periodo determinado (estrategias y tácticas). Siendo ésta la razón última por la que un determinado colectivo decide organizarse y actuar en la realidad sociopolítica, esta intervención debe de adecuarse a las diferentes coyunturas sociopolíticas.

    Dicho esto, pienso que la creación de Sortu respondía a una necesidad exigida por una determinada coyuntura, y aunque algunos elementos persisten y siguen condicionando nuestra realidad, las circunstancias, las características de la coyuntura han variado (negativa y/o positivamente) y no estamos siendo capaces de responder a la misma y, tengo el convencimiento de que tampoco estamos consiguiendo establecer las bases para responder a la consecución de los objetivos estratégicos.

    No es éste el espacio más idóneo para analizar la coyuntura política actual, y exponer las razones por las que se debería de proceder a abrir un nuevo ciclo destinado a “estructurar la izquierda abertzale” pero, en cualquier caso, si quiero subrayar que esta preocupación y estos intentos de reestructuración han sido constantes en nuestra historia, aunque, si debiera de optar por valorar los habidos hasta el presente, siguiendo el criterio de medirlas en función de la pretensión y el calado estratégico con el que se diseñaron, personalmente destacaría los desarrollados por los procesos “Urrats Berri” y “Zutik Euskal Herria”, sin olvidar que cada uno de ellos respondía a necesidades estratégicas y coyunturales distintas.

    Sortu nació con el fin de vertebrar organizativa y políticamente a la masa crítica de la izquierda abertzale sociológica, con la intención, también, de superar las dificultades añadidas derivadas de las “ilegalizaciones” diseñadas por el PP y el PSOE, pero que contaron con la anuencia (recibiendo suculentos beneficios económicos y sociopolíticos) de numerosos partidos con alguno de los cuales hemos establecido alianzas electorales. Es necesario tener en cuenta esta última circunstancia para entender con mayor precisión nuestra necesidad de definir un espacio social y organizativo, con el fin de incidir con mayor eficacia en la correlación de fuerzas actualmente activa en el conjunto de la formación social de Euskal Herria, pero, también, en el existente en el seno de EH Bildu. En mi opinión, falta por hacer un análisis de la caracterización real y profunda de las fuerzas políticas actuantes en la realidad sociopolítica de Euskal Herria y, muy especialmente, las referidas a aquellos partidos con las que hemos establecido alianzas políticas. Entiendo que la prudencia y la discreción deben de acompañar a nuestra práctica política, pero la ausencia de este análisis puede ocasionar que incurramos en cálculos erróneos sobre la correlación de fuerzas que se viene gestándose en su base, como consecuencia de lo cual puede producirse un falso espejismo sobre nuestra aspiración a ser la fuerza hegemónica “a la izquierda del PNV”.

    Pero no es éste el único factor que aconseja proceder a una reflexión interna, en mi opinión, el otro factor fundamental (y permanente) para abrir un proceso de debate, es el referido a la evaluación y contraste sobre el camino realizado, clarificación de nuestros posicionamientos políticos y estratégicos y, como colofón, la redefinición de la correlación de fuerzas interna en el seno de la izquierda abertzale, que es, en definitiva, el espacio que hemos ido configurando y en cuya estructura general se sitúan numerosos instrumentos organizativos, constituidos para la consecución de nuestros objetivos estratégicos de liberación nacional y social.

    No es intención de este escrito plantear una nueva parrilla de “condiciones” o propuesta de ejes para el debate y/o contraste interno. Lo que sí quisiera señalar es mi total conformidad con los puntos (en este mismo orden) nº 2, 3, 8, 1 del documento base elaborado por BGD. A su vez, quisiera añadir dos breves reflexiones en torno al punto nª 3, 4, y nº 10.

    En el punto nº 3 se propone explorar la “posibilidad de estrechar lazos con el movimiento libertario vasco”. Con todo el respeto que me merecen todos los movimientos que tratan de intervenir en el seno de la formación social vasca, pienso que este objetivo no debiera de establecerse entre las prioridades del corto y medio plazo; en razón al contenido de lo redactado en la primera parte de este mismo punto.

    En el punto nº 4, se señala la necesidad de recuperar la referencialidad de “partidos históricos apartados”. Es evidente que ciertas organizaciones históricas, que consiguieron mantenerse en el tiempo y en la forma jurídica de “partido”, han ido evolucionando hacia estructuras y funcionamientos propios de organizaciones sociales que, en el mejor de los casos, conservan una actividad autónoma de carácter sectorial (en algunos casos netamente clasificable en el movimiento de la recuperación de la memoria histórica); son lo que en el argot político se denominan, también, como “partidos fallidos”. En mi opinión, estas organizaciones, junto a las fundaciones y otros modelos organizativos, deberían de ser caracterizadas como organizaciones sociales sectoriales, muy alejados de las funciones y capacidades operativas propias de una organización política que interviene de manera coordinada e integral en los distintos frentes de lucha del proceso de liberación nacional y social de Euskal Herria.

    En el punto nº 10 se propone textualmente la “finalización del ciclo de liberados. (…)”. No es éste el punto en el que la redacción ayude a entender con claridad cuáles el fin último de la propuesta. Pero, en cualquier caso, sí quisiera afirmar la necesidad de contar con verdaderos “cuadros políticos”, para lo cual es necesario establecer mecanismos permanentes de formación y que, en razón a las necesidades de nuestra intervención sociopolítica, podamos disponer de ellos durante las 24 horas y los 365 días del año (literal y sine die). Entiendo que BGD, en el fondo de su propuesta, se plantea un cambio de la caracterización del “liberado” en cuanto a su formación, funciones, su implicación sociopolítica con la realidad y su proceder político,…

  9. a mi manera de ver cuando habla del “espacio que hemos ido configurando” indica su compromiso con las líneas generales del “proceso” actual, visto que, en fin de cuentas, ha entendido lo siguiente
    (pongo sus frases “entre comillas”, intercaladas y utilizadas para mi elemental interpretación marxiana, de análisis materialista, algo demasiado simplista a lo mejor, de la actual formación social nacional; espero se me entienda la operación, larrugorria):

    “Las personas se organizan en función de los objetivos que el propio colectivo define, en razón de sus intereses socio-económicos y políticos”, por lo que, y empiezo mi comentario a tu escrito, la actual dirección de la IA ha asumido la representación de sectores sociales cada vez más importantes del dichoso PTV, compuestos por las a su vez dichosas “clases medias” vascas (en el Sur) de clásicas características metropolitanas europeas.

    Entonces, dices luego: “siendo ésta la razón última por la que un determinado colectivo decide organizarse y actuar en la realidad sociopolítica, esta intervención debe de adecuarse a las diferentes coyunturas sociopolíticas”, a lo que añadirìa: de un país cada vez más integrado en la parte imperialista del planeta, con ‘nuestras’ empresas – más o menos deslocalizadas – que explotan clases obreras de otros continentes. Las que no responden al modelo productivo impuesto ahora en Europa que cierren! Con un sistema financiero ‘vasco…..’ (ex-kutxas, etc.) que participa cada vez más del saqueo y atraco social global. Con una composición social, entonces, cada vez más capitalizada, integrada y alienada en los mecanismos, valores e intereses (individuales e individualistas) de la parte acumuladora del planeta.

    Es por esto que cuando dices que “pienso que la creación de Sortu respondía a una necesidad exigida por una determinada coyuntura” habría que añadir: una ‘coyuntura’ (?) social construida gracias a Europa ya desde los ochenta sobre todo, donde se fueron poco a poco destruyendo las bases sociales más firmes del MLNV, gracias a la inteligencia capitalista vasca, o vasco-española (PNV y otros colaboracionistas de ex-paña y del Negocio) que, aterrorizados por el auge progresivo de la resistencia socialista-revolucionaria, supieron darle la vuelta a casi toda nuestra formación social.
    La ‘metropolis” Bilbo 2000000 está ahí, como lección de materialismo, recogida y administrada por el fatxa que antes de marcharse quiso dejar claro lo que quieren estos buitres sociales: destruir (Kukutza) todo poder popular posible. Para un país donde ahora ni existe lucha obrera radical, ni movimientos sociales incisivos como antes, ni en general un proletariado (campesinos y clase obrera) con niveles suficientes de conciencia de clase.

    Esta es la realidad, “las circunstancias, las características de la coyuntura han variado (negativa y/o positivamente)” que no ha sido entendida por los antiguos socialista-revolucionarios abertzale, dejando sin referencias a los potenciales de lucha social que siguen existiendo – aunque por ahora de forma en apariencia minoritaria – en la sociedad nacional. Es decir: más o menos algo de formación mal llamada ‘ideológica’ pero nada de seria formación y análisis teórico!

    Por lo tanto, siguiendo en mi manipulación crítica de la aportación me parece que su afirmación de que “en mi opinión, falta por hacer un análisis de la caracterización real y profunda de las fuerzas políticas actuantes en la realidad sociopolítica de Euskal Herria” no puede significar nada más que muchos (en la IA actual) han asumido un nuevo papel, reformista e integrado en el régimen, y en fin de cuentas también en el sistema en general, a la vista de la progresiva minorización del potencial revolucionario o radical actual de la sociedad vasca (o PTV…) y que no hablan de forma demasiado distinta.

    Por lo que me parece, concluyendo, que no se puede volver tal y como se propone, a los viejos esquemas, por muy interesantes y enriquecedores que puedan ser con relación a la miseria de lo existente, visto que nos encontramos casi en la misma situación, a pesar de nuestra riquísima historia, de la de muchos (ex-)movimientos revolucionarios o radicales metropolitanos:
    sin referencias sólidas de clase, y políticas y teóricas suficientes como para abrir, a nivel nacional e internacional (e inter-estatal), nuevas fases de lucha anti-capitalista consecuente. Y ahora global.

    Es decir: asumimos la realidad, y empecemos un trabajo realmente de fondo, para prepararnos a lo que nos viene. Que estamos, en esta fase que llaman de crisis pero que es una profunda y verdadera ofensiva capitalista, en una etapa ‘provisional’, de transición, hacia nuevas formas, tipos y manifestaciones de la lucha de clases. Ahora, seguramente y repito, en un marco global.
    Hay que ir preparándose, dejando que las viejas y nuevas socialdemocracias agoten sus ciclos de aparente hegemonía o incidencia política. Son solo como las sombras de la caverna institucional del sistema, alumnos de Hollandevalls sin futuro. Ni se enteran de lo que viene, y de lo que hay, como el Ttip en marcha.
    Pero es el sistema mismo lo que a nosotros, como mayoría real obrera (obreros en formación, obrer@s reproductor@s, obreros trabajadores asalariados (*), obreros en paro, jubilados, migrantes, precarios, etc.), non interesa realmente.

    (*)
    Este sector obrero de los explotados asalariados (sobre todo industriales) en Europa cada vez más minoritario y coto del sindicalismo capitalista, son los entendidos como masas plusvaloristas oficiales u ortodoxas según las desfibrilaciones de la antigua ley de la plusvalía. Es decir: las infanterías de los cuerpos de armada siglo XIX, o brigadas “clase” trabajadora. Esto para no olvidar otras infant-erías.

  10. Kaixo Koxme:

    Los límites de espacio y tiempo propios de este medio, me impiden entrar, en este momento, en el debate sobre lo que puede entenderse políticamente por “proceso” y cuáles son (fueron) las características y las condiciones (acordadas) para su desarrollo. Las líneas estratégicas que se han ido configurando en los últimos meses (años), han ido mostrando las debilidades y las fortalezas de esta estrategia, la del conjunto de la IA, incluida Sortu, y las alianzas electorales que se han venido urdiendo.

    Sortu nace y se desarrolla en un contexto sociopolítico represivo; y con el objetivo de responder a esta situación mediante el debate y diseño estratégico definido, en primera (o segunda …) instancia por el documento “Euskal Herria Zutik”. A partir de aquí, manifestar que se está a favor o en contra de un “proceso” (puede discutirse también si existe un único proceso) no tiene un significado político concreto, si no se definen los puntos de acuerdo y/o de discrepancias, así como, las estrategias y los medios a utilizar para fortalecer (en el caso de los acuerdos) o hacer variar (en el caso de las discrepancias), la correlación de fuerzas que lo pueda verificar. Y esto puede realizarse desde el centro, el borde o, incluso, desde el exterior de los espacios nucleares en los que se va configurando esa correlación de fuerzas. Una de las cuestiones capitales que definen la voluntad real de los que anhelan ser elementos activos en la modificación de una determinada línea estratégica de la IA, es si estos pretenden hacerlo a través de la “escisión” (o división), propiciatoria de nuevas “camarillas” (fruto de ciertas ínfulas conspirativas), o a través de la acumulación de fuerzas en torno a propuestas políticas constructivas de las que, naturalmente, debería de derivarse una reconfiguración de fuerzas en los espacios de decisión. Yo, particularmente, rechazo y combato la primera vía, y me sumo a la segunda línea de intervención política que, evidentemente, sólo puede ser desarrollada en la medida en que puedan establecerse y respetarse los mecanismos de la democracia participativa militante; condiciones y mecanismos que aun (todo hay que decirlo) no se han conseguido consolidar: “lo nuevo no acaba de nacer, y lo viejo no termina de morir” (Gramsci)

    Respecto a las reflexiones que se hacen sobre la deriva socialdemócrata, interclasista, aceptación del sistema capitalista y sus coordenadas imperialistas, etc. estas críticas, que pueden estar perfectamente fundadas (el debate es libre) me recuerdan aquella otra que se desarrolló a mediados de los años 90 en el que se defendían análisis y objetivos en la línea del trabajo elaborado por Justo de la Cueva titulado “Negación vasca radical al capitalismo mundial” (1994). Algunos defendimos, también en aquella ocasión, la “excesiva responsabilidad revolucionaria” que se depositaba en las espaldas de la militancia del MLNV, una militancia, como la actual, sobre la que se ejerce una brutal represión (en un país con la mayor concentración policial de Europa), un acoso social y laboral tan brutal como la anterior (este es un capítulo pendiente a analizar), y una persistente estrategia de ahogo económico sobre nuestros mecanismos materiales de intervención política, etc. Toda esta situación ha generado (está generando) un desgaste político y humano enorme. El análisis de coyuntura debe de partir de esta realidad concreta, debe de asumir nuestra propia realidad, para poder definir una estrategia sociopolítica efectiva; y a partir de aquí, incardinarse, desde estas limitaciones operativas, con otros movimientos de liberación nacional y social pero sin pretensiones “vanguardistas”, como algunos dibujaron sobre el papel en los mencionados años 90.

    Comparto las preocupaciones de fondo que se expresan en el texto firmado por Koxme, de ahí que me remita a lo escrito en el post anterior y me reitere, especialmente, en la idea de la necesidad de un reagrupamiento de los comunistas abertzales, en un espacio de debate y de intervención política, con el fin de poder incidir en las líneas estratégicas vigentes, mediante la acumulación de fuerzas y el cambio del actual mapa de su correlación.

  11. Algun enlace para descargar?

    Justo de la Cueva “Negación vasca radical al capitalismo mundial” (1994)

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