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Continuación de El socialismo revolucionario abertzale: Kas y Ekin (II)

A finales de los 80 se produjeron una serie de acontecimientos que marcarían parte del devenir en Euskal Herria. El fracaso de las negociaciones de Argel, la firma del acuerdo para la normalización y pacificación de Euskadi, más conocido como pacto de Ajuria Enea, y la caída del muro de Berlín.

En el ámbito del socialismo revolucionario abertzale se lleva a cabo el proceso de disolución de HASI. Partes de la dirección de HASI apostaban por una remodelación de KAS. Concretamente quebrar con la trayectoria de KAS como bloque y que HASI como partido dirigente y centralizado tomara la dirección del proceso revolucionario. Un modelo similar al de EIA salvando las distancias ideológicas. Lo que unido a una apuesta por flexibilizar la amnistía dando paso a posibles indultos individuales, diversos posicionamientos en cuanto a la territorialidad, y desacuerdos en parte del enfrentamiento contra el estado generó un conflicto al interior de KAS que se saldaron con diversas expulsiones y posteriormente la disolución del partido.

Hay gente hoy en día que con perspectiva afirma que este proceso de disolución supuso un golpe al propio socialismo revolucionario abertzale y una dejación del marxismo. Es decir, un proceso liquidador clásico de la socialdemocracia, pero lo cierto es que no existía al interior de KAS un enfrentamiento ideológico a ese nivel. Sin embargo, ese trauma sufrido que afectó a partes de la militancia dejó sus heridas, debilitando en cualquiera de los casos de una forma u otra al socialismo revolucionario abertzale. Y al unir ésto a las fuertes consecuencias políticas internacionales del finiquito del socialismo alemán, y la URSS, junto con la ofensiva capitalista consiguiente, tuvo su reflejo en la izquierda abertzale y también al interior de KAS.

La consecuencia más importante fue el abandono progresivo de la formación ideológica marxista. Por poner un ejemplo; un miembro de Jarrai a principios de los 90 oiría por primera y última vez durante toda su militancia juvenil la palabra marxismo en las mesas de pre-militancia. Por lo que salvando la labor auto-didacta de la militancia habría que situar en este contexto que las direcciones políticas no cumplieron con su obligación de asegurar una formación teórica adecuada, en parte por dejación y en parte porque un contexto político con tantas necesidades y tan vivo e intenso como ha sido el vasco, no ayuda especialmente para encontrar momentos y espacios para el estudio y la reflexión. Puede ser que en esa época la militancia en general no era consciente de las consecuencias a largo plazo que esto acarrearía. Pero sin duda las ha traído.

A principios de los 90 la izquierda internacional se veía derrotada. La izquierda revolucionaria en Europa prácticamente extinta. El cambio de chaqueta hacia la socialdemocracia había sido masivo. Solo había dos lugares donde se mantenía la llama y la relevancia. Irlanda del Norte y sobre todo Euskal Herria. La clave fue que en nuestro país la izquierda revolucionaria no aceptó las tesis del eurocomunismo (nueva socialdemocracia de entonces) y el movimiento popular seguía manteniendo la preponderancia frente a visiones institucionalistas de los procesos de lucha. Este proceso de impulso y organización del abajo popular se estableció estratégicamente en KAS en el debate Txinaurri (hormiga) y fue denominado “construcción nacional”. Todo esto unido a una ofensiva en todos los frentes y a una nueva generación de jóvenes que se convertiría en uno de los mayores movimientos juveniles del mundo siendo parte del movimiento popular vasco que durante los 80 y 90 fue el mayor de Europa y punta de lanza de innumerables luchas.

Las consecuencias políticas de esta ofensiva y este proceso de construcción nacional fueron grandes, y las condiciones creadas no lo fueron menos. A finales de los 90 el estado español tenía un grave problema y el regionalismo burgués vasco también. Sin embargo, el proceso revolucionario también tenía algunos. En 1998 KAS es declarado ilegal, siendo el inicio de una nueva estrategia estatal que no llegaría a ser bien calibrada por la izquierda abertzale. Las condiciones creadas se vehiculizan para abrir el tiempo de Lizarra-Garazi. El proceso de construcción nacional se ralentiza y no se adapta. La ofensiva desaparece. Las condiciones dejan de generarse. Con Lizarra- Garazi se abrieron muchas esperanzas pero también fue el inicio de la quiebra lenta del socialismo revolucionario abertzale. De la superposición del institucionalismo, electoralismo y el pactismo, y de la no readecuación de una estrategia revolucionaria que en esos momentos necesitaba de una ofensiva político-social, que se empezaba a dejar en manos de políticos y acuerdos alejados de las masas populares. Por otra parte, el papel del PNV tampoco fue suficientemente calibrado y a falta de condiciones nuevas acabó aprovechándolo para su beneficio.

La inexistencia de una nueva estrategia que partiendo de lo avanzado en la construcción nacional diera cuerpo estratégico al siguiente paso lógico de construcción del poder popular nacional y de clase, unido al incremento de la represión y las ilegalizaciones hizo que una vez desechado por los políticos profesionales Lizarra- Garazi, la izquierda abertzale entrara en una crisis sin precedentes donde la socialdemocracia abertzale “sabiamente” bloqueada por el estado (prohibición de presentarse a las elecciones) diera paso a romper su acuerdo histórico de unidad popular con el socialismo revolucionario abertzale. Así nació Aralar. La primera oleada de la nueva socialdemocracia abertzale. No sería la última. El PNV mientras tanto hacía su agosto y jugaba con la coyuntura a placer.

A principios del 2000 nos encontramos con que el socialismo revolucionario abertzale, sin prácticamente saberlo, iniciaría una fase lenta que le llevaría a su división, y posterior auto-liquidación estructural.

El socialismo revolucionario abertzale en Ipar Euskal Herria estructurado entorno a IK cerraría su trayectoria en esa época.

EIA- ETApm años antes se habían disuelto en Euskadiko Ezkerra y después en el PSOE.

El movimiento autónomo acabaría liquidado por la represión, fallos estratégicos, y la ceguera del resto de la familia del socialismo revolucionario abertzale, cuando no de actuaciones deleznables contra ellos de supuestos propios hermanos y hermanas de lucha.

En el siguiente post de esta serie se tratará la fase 2001 -2011 (la hormiga sin hormiguero, la muerte de la hormiga roja, división, disolución de Ekin). Posteriormente se responderá a porqué el socialismo revolucionario abertzale está aparentemente desaparecido en todas sus formas hoy en día y las conclusiones a extraer para el presente-futuro.

One thought on “El socialismo revolucionario abertzale: Kas y Ekin (III)

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